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Amor inesperado (Super Junior)

Autor: Sorodi

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Notas del fanfic:

Cualquier duda sobre la mitología no duden en preguntar~

Nota: los protagonistas no salen hasta el capítulo 3, así que se pueden saltar los 2 primeros (no se recomienda hacerlo porque explican todo el meollo del fic y el por qué de unos personajes) :D

Capítulo 1

 

Desde tiempos remotos los dioses han vivido en guerra, sobretodo los tres grandes: Zeus, Poseidón y Hades. Para evitar que el mundo cayera en el caos, los quince dioses, pactaron con sus hijos…

 

Muchos años han pasado desde aquel pacto pero ninguno lo ha respetado, gracias a la gran sed de poder que existe entre ellos. Todos sus hijos fueron criados con aquella mentalidad de que los demás herederos son sus enemigos, pero una jugada del destino cambiará ese hecho.

 

   Todos los años se reunían en el Olimpo para definir el curso del conflicto, pero siempre terminaba en uno mayor, por lo que optaron en que uno de los dioses menores fuese moderador. En la reunión en curso le tocó a Eros, pero la idea de moderar aquella reunión no era de su agrado, ya que aquellas reuniones siempre terminaban en pleitos irracionales. Apolo nunca asistía a las reuniones pero, al enterarse que Eros sería el moderador en turno, decidió asistir en esa ocasión sólo para molestar al menor.

 

   —¡Vaya, vaya! Miren a quién tenemos aquí, al mismísimo Eros— entró gritando el dios del sol con gran arrogancia

 

   — Creo que esos ademanes no eran necesarios Apolo,  además la idea de moderar esta reunión no es de mi agrado, sólo estoy aquí por petición de mi madre — contestó Eros con amargura en su voz, ya que no le agradaba la presencia del mellizo de Artemisa

 

    — Por cierto... ¿dónde está tu bella esposa?— respaldado por su fama de mujeriego, al igual que su padre, preguntó con aires de coqueteo

 

   Al dios del amor le molestó la pregunta de Apolo, no quería que Psique estuviera cerca de aquel dios— En casa cuidando a nuestra bebé— contestó ocultando su ira — y tú ¿Dónde dejaste a Dafne? — preguntó con malicia lo que provocó la ira del olímpico.

 

   — ¡Con ella no te metas niño lindo! a no ser que quieras que te dé una lección

 

   —¡Basta!— una imponente voz retumbó en la sala — ¡Eros! no estás aquí para ocasionar más conflictos, se ve que Afrodita no te enseñó modales — ante esa afirmación se levantó la diosa de la belleza molesta por lo dicho a su hijo, ya que nadie podía ofender a sus críos.

 

   — Por lo menos no permito que mi hijo se involucre con un anciano — respondió la diosa de la belleza, pero dicho comentario enfadó a Deméter, Perséfone y a Hades, quienes estaban sentados en silencio.

 

   — ¡Repite lo que dijiste mujerzuela! —gritó la diosa de la agricultura

 

   — No me molestaría hacerlo — respondió de manera altanera

 

   — Siempre he sido buena madre, no contaba que el maldito de Hades tuviera gustos tan exquisitos en mujeres, aunque nunca lo perdonaré por llevarse a mi preciosa hija y éste — volteando a ver al dios de dioses — lo permitiese con tanta facilidad.

 

   — ¿Qué querías que hiciese en ese momento? ¿Declararle a la guerra al rarito de mi hermano? — intervino Zeus

 

   — ¡Yo no soy ningún raro! ¡Que hayas derrotado a Chronos, no te da derecho de hablarme de esa manera, te recuerdo quien es mayor tú! — gritó molesto el dios del inframundo .

 

   — Por favor... siendo el mayor no fuiste lo suficientemente fuerte como para derrotar al viejo decrépito de Chronos.

 

   La pelea entre los cuatro dioses continuó mientras que la molestia de Eros aumentaba gradualmente pero, como de costumbre, no le prestó mayor importancia.

 

   — Creo que debemos dejar que mi amado padre se encargue de la situación — comentó Atenea con prepotencia.

 

   — Callate, sólo sabes adular a mi hermano — una voz gruesa le contestó

   

   — Por algo se ganó el puesto de dios de dioses, Poseidón.

 

   — Eres una malcriada engreída

   

   De esa manera comenzó otra discusión en la sala entre la diosa de la sabiduría y el dios de los mares, había que recalcar que la primera tenía una relación poco afable con la mayoría de los dioses y Poseidón no era la excepción.

 

   Por otro lado de la habitación, Dionisio le ofrecía una copa de vino a Hestia mientras observaban como el resto discutía, acto que no pasó desapercibido por Hera.

 

   — Año tras año es lo mismo, vamos Hestia toma una copa de vino conmigo — preguntaba Dionisio hastiado.

 

   —Lo mismo te digo, viejo ebrio — intervino molestia Hera.

 

   — Hera, por dios no seas tan amargada, si ya conoces como son no veo la necesidad de que te molestes.

 

   — No puedo creer que tan temprano y tú ya estés bebiendo.



   En algún otro lugar de aquella habitación  Hermes, Hefesto, Ares y Artemisa conversaban tranquilamente cuando al dios mensajero se le ocurrió preguntar por la delicada situación que se vivía con Afrodita.

 

   — Oye Ares... ¿te agrado aquel viaje que tuviste con Afrodita?

   

   — ¡¿Tuviste un viaje con mi esposa?! — gritó el dios herrero al mismo tiempo que golpeaba la mesa.

 

   — Muchas gracias por el detalle Hermes, lo disfruté como nunca, no por nada también es la diosa del deseo — dijo satisfecho el dios de la guerra.

 

   — Por favor Hefesto... todo el mundo sabe que la señorita no es la más fiel del mundo — intervino Artemisa.

 

   — ¡¿Por un milenio no podías mantenerte alejado de ella, maldito desgraciado?! Eres mi hermano y te metes con mi mujer.

 

   Mientras las discusiones progresaban, Eros, los miraba cansado por lo que decidió tomar su papel como moderador y llamar a junta.

 

   — ¡Silencio!— Provocando un fuerte estruendo en la habitación — ¡Recuerden el motivo de esta reunión! — la molestia en su voz aumentaba con cada palabra — ¡Dionisio, deja de beber!

 

   — Eros no seas aguafiestas — contestó el dios del vino mientras bebía otro poco

 

   — Te recuerdo que estamos en junta

 

   — Cálmate — intervino Atenea — hasta tu madre se divierte más.

 

   — Atenea, hermana mía, no hagas enojar al niño lindo, no vaya a lanzar una flecha de plomo. Pero claro está, dudo que acierte, hasta tú tienes mejor puntería que él — se burló el dios del sol.

 

   — Tienes razón, no es cazador y podría fallar fácilmente — siguió con la burla la diosa cazadora.

 

   Hermes al ver aquella escena quiso intervenir — Eros, amigo mío, no nos estamos burlando de tí, si no contigo... la cosa es que tú no cooperas mucho — no pudo aguantar una carcajada cosa que enfureció por completo al dios del amor.

 

   — ¿Saben qué? ya me tienen harto, bola de idiotas — se levantó de la mesa Eros — Todo los años es lo mismo, con peleas infantiles y sin sentido ¡Nunca llegamos a nada! — gritó hastiado Eros.

 

   — No te esponjes rizitos de oro— intervino Apolo.

 

   — ¡¿Cómo que no me enoje?! ¡Llevan siglos con lo mismo! ¡Tienen que hacer un pacto de paz pronto antes de que sus hijos se vean envueltos!

 

   —No te metas con nuestros hijos niño lindo

 

   — Pues tendrán que hacer un pacto de paz

 

   — Yo nunca haré la paz con esta bola de incompetentes — dijo Atenea molesta.

 

   — Por primera vez estamos deacuerdo en algo — hablo Poseidón.

 

   —  Insisto en que lo harán... — dijo insistente Eros.

 

   — Si no ¿qué? ricitos de oro — amenazó Apolo

 

   — Ya lo verán... y sus hijos lo vivirán

   

   Eros se dirigió a la puerta emanando ira por sus poros, se iba a vengar de tanta humillación en aquella reunión y al mismo tiempo terminar con ese estúpido conflicto, solamente necesitaba flechar a lo más valioso para los dioses: sus hijos.

 

 

Continuará...



Notas finales:

15 dioses con 15 hijos ¿Quién es hijo de quién? jajjajaja

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