Eternidad
Autor: Mayura

Categoría: ORIGINALES
Clasificación: No menores de 18 años

    - Estas en mi camino.
    - ¿Qué?
    Yui miró sorprendido al chico que tenía ante él. Era la primera vez que lo veía tan de cerca y, aunque ya se había acostumbrado a verlo por los pasillos del instituto, tenerlo tan cerca de él lo ponía nervioso. A esa distancia se podía apreciar mucho mejor el color dorado de sus afilados ojos o la piel blanca y perfecta de su rostro o cuello.
    - Me estorbas. Aparta, échate a un lado, lárgate, como prefieras oírlo, pero hazlo ahora. Tengo prisa.
    Masato Asaki. Ese era el nombre del chico y, a pesar de que la primera vez que lo vio se quedó vergonzosamente admirado por su atractivo y elegancia, en ese momento, tras cruzar sus primeras palabras con él desde que se había trasladado a ese instituto hacía ya dos semanas, lo consideraba un completo imbécil.
    - ¿Qué te pasa? ¿Estas sordo? - chilló Asaki mirándolo desde tal vez, diez centímetros más que el metro setenta de Yui. Éste no respondió rápidamente. Apretó los dientes para que no le chirriaran pero tampoco se movió para dejarlo pasar al aula vacía. Asaki, a su vez, apoyó una mano en el marco de la puerta y reclinó la cabeza sobre ella, permitiendo que diversos mechones de su cabello fino y negro cayeran juguetonamente sobre su rostro -. ¿Qué pasa? ¿Acaso quieres que te firme un autógrafo?
    ¡Sería cabrón! ¿Dónde quedaban las sonrisas melosas y encantadoras de portada de revista que dedicaba a todas las chicas del instituto? ¿Y las frases amables y respetuosas tanto a compañeros o profesores cuando alguien se dirigía a él? ¿Qué demonios le pasaba a aquel modelo estúpido y vanidoso? Desde su llegada había montado un buen alboroto entre la mayor parte de las estudiantes, que se habían puesto a chillar desesperadas y escandalizadas. Los profesores habían tenido que mantener el orden y conducir al muchacho hasta su aula, donde las chicas formaron una barricada a su alrededor y no dejaron que ninguna otra se acercara a él. A Yui también le intrigó la presencia de alguien famoso en el instituto y había ido junto a sus amigos a verlo en una de las horas libres. A pesar de todo el alboroto, el se mostraba tranquilo y sereno y sonreía amablemente, manteniendo las distancias de forma que nadie se sintiera desplazado o se llegara a pensar que una chica adquiría mayor interés por él que otra. Desde ese primer día, Yui lo había estado observando disimuladamente.
    - ¿De qué vas, gilipollas? - protestó Yui furioso, sintiéndose engañado por la falsa fachada del modelo -. Esta es mi clase; eres tú quien me impide el paso. Hazte a un lado - exigió, lanzándole una airada expresión.
    - Uyyy - se mofó Asaki divertido por su desafío.
    - ¿Qué te ocurre? Tal vez necesites que te arregle un poco la cara - rugió, molesto por la sonrisa burlona del otro.
    - Me gusta tal y como está - respondió juguetonamente -. Además, ¿cómo iba a dejar que tu me arreglaras nada si no eres capaz de mejorarte la tuya?
    ¿De qué iba aquel tío? ¡Maldita sea! Si aquello llegaba a una pelea real y golpeaba a Asaki las chicas se lanzarían sobre él como arpías y lo destriparían sin intentar oír su explicación. Realmente todo el ambiente del instituto cambiaría hacia él. Los rumores se extenderían y lo acusarían de haberlo golpeado por envidia o algún otro rumor retorcido. El año de instituto que le quedaba se convertiría en un infierno. Y claro, si era modelo y le golpeaba en la cara..., ¿podría demandarlo? Su rabia pasó rápidamente a confusión, enfriándole los ánimos para una pelea. Sin decir una palabra más, agarró con fuerza su mochila y, asegurándose que empujaba a Asaki al pasar junto a él para hacerlo a un lado, salió de la clase y se alejó por el desierto pasillo.




    Idiota, idiota, idiota, se repitió todo el camino hacia casa. La ridícula discusión con Asaki lo había dejado de un humor de perros. Había quedado con sus amigos en una cafetería cerca de la casa de Isahi, pero tal y como estaba, sólo serviría para ir a descargar sobre ellos la rabia que había contenido en el instituto. Había desechado la idea de ir rápidamente. No le parecía justo que sus amigos tuvieran que aguantarlo, así que mandó un mensaje a Isahi disculpándose y dándole una vaga explicación. Después, desconectó el móvil.
    Anduvo un rato sin decidirse a llegar a casa. Ésta estaba vacía. Su madre había muerto cuando él cumplió los cuatro años, su hermana se había casado a los diecisiete años, escapándose de casa a los dieciséis con un pintor que soñaba con hacer fortuna en Europa. Su padre, ajeno a todos desde la muerte de su madre, se había dedicado a su trabajo y aparecía por casa en raras ocasiones. ¡Maldito Masato Asaki! Aquel cretino había hecho que sus ánimos se volvieran tan lúgubres. Pasó sin darse cuenta por una librería y entró con la intención de comprarse algún manga para entretenerse en casa y olvidarse de lo acontecido durante la última hora.
    - Un buen manga - le aseguró el dependiente, un chico poco mayor que él, comenzando a contarle el resumen, la trama e incluso el final de la historia. Yui lo miró con ganas de matar a alguien y el dependiente se cayó bruscamente y se fue a buscar una bolsa al interior. Mientras esperaba se dedicó a ojear las revistas, buscando alguna guia de videojuegos que fuera de su interés, pero no fue ninguna de ellas lo que llamó su atención. Revueltas entre ellas, se encontraba la sección de moda y cotilleos y una portada le llamó la atención. Era la línea de ropa de un diseñador famoso. La nueva temporada o algo así leyó, pero lo que hizo que la cogiera fue ver en la portada a Asaki.
    El modelo vestía unos pantalones vaqueros desgastados y una camiseta de licra tan ceñida que marcaba completamente su cuerpo. Las fotos debían haberse realizado al exterior, en algún lugar seleccionado previamente. Asaki se encontraba descalzo dentro de un lago de aguas transparentes y le cubría hasta los tobillos. Los brazos los tenía entrelazados al pecho, como si estuviera abrazándose así mismo y el rostro lo mantenía alzado, con la barbilla levantada y mirando a lo que sería la cámara con expresión insinuante. Su cabello, completamente empapado se pegaba a su cuello y rostro y deslizaba gotitas de agua sobre su piel y ropa inmortalizándolas en la imagen.
    - ¿También la vas a comprar?
    Yui apartó la vista de la revista bruscamente y miró al dependiente sintiendo como las majillas le ardían.
    - Ah…, sí… mi hermana estaba buscando esto - mintió, dejando bruscamente la revista en el mostrador.
    Cuando llegó a casa, Yui se dejó caer pesadamente sobre el sillón y lanzó la bolsa que había comprado sobre la pared, molesto. ¿En qué estaba pensando para comprar una revista de moda? No, una revista de moda no. Una maldita revista de moda donde estaba Asaki. Se llevó una mano a la cara y se frotó los ojos con fuerza. Necesitaba entretenerse. Sacó el móvil del bolsillo y lo encendió, comprobando que Isahi le había llamado siete veces y le había enviado dos mensajes esperando que los leyese antes de las siete ya que pensaban ir a una discoteca.
    - ¿Un jueves? ¡Pero si mañana hay clase!
    Pese a no estar de acuerdo con la idea de trasnochar durante la semana, miró la hora en su reloj de muñeca y se apresuró a marcar el numero de su amigo. Eran las siete y media.
    - Ey, tío, ¿dónde estas? Llevo llamándote toda la tarde - le saludó Isahi a la segunda llamada -. Te he oído porque aún no hemos entrado…
    - ¿Dónde estáis? - preguntó, ignorando a su amigo.
    - En Norton, ¿Te animas?
    - Sí, está bien. Ahora voy hacia allí.
    - ¿Te ocurre algo?
    - Nada. No he tenido una buena tarde.
    - Bueno, pásate y me cuentas. Estaremos cerca de la barra.
    - Ok - Yui colgó y suspiró ruidosamente -. Y mañana no habrá nadie que me levante. ¡Y todo por culpa de ese imbécil! - gruñó.
    Se levantó con la idea de ir a su habitación a cambiarse de ropa. No pensaba ir a la discoteca con el uniforme del instituto. Al rodear el sofá, se encontró con el manga y la revista que había encontrado fuera de la bolsa, la que reposaba a varios metros de distancia del contenido. Yui miró la revista unos segundos antes de decidirse a cogerla junto al manga y llevarlos a su habitación. Allí lo tiró todo encima del escritorio y se olvidó de ello, vistiéndose deprisa con lo primero que encontró en el armario.
    De camino a Norton, una pequeña y bastante tranquila discoteca que solía permanecer abierta todos los días hasta las seis de la mañana, Yui se desvió un poco para comprarse un bocadillo. No había cenado aún y tenía hambre. Al salir de la tienda, entró en un callejón que lo llevaría a la calle principal dónde debía llegar para llegar a la discoteca. En un principio no vio a nadie. Caminó sin mucha prisa, masticando el bocadillo con tranquilidad, saboreandolo, pero un ruido hizo que se pusiera alerta y miró hacia delante dónde una pareja apoyada en la pared se besaban apasionadamente. Al ver de lo que se trataba, se relajó y siguió caminando, acercandose a ellos. Los miró de reojo al llegar casi a su altura, tal vez envidiando tener una novia a la que poder estar besando en aquellos momentos, pero se quedó helado al ver que la pareja consistía en dos chicos. Apartó rápidamente la cabeza y siguió caminando algo incómodo, pero al pasar por su lado, el chico que estaba más cerca de él, se apartó de los labios de su amante y comenzó a besarle el cuello mientras las manos del chico que estaba apoyado en la pared se deslizaban hacia dentro del pantalón del otro. Yui se sintió abochornado por la escenita y fue a apartar la mirada, pero algo en los rasgos del chico que estaba apoyado en la pared le resultaba familiar. Lo miró con más atención y sólo cuando abrió los ojos y las dos miradas se cruzaron, Yui reconoció la mirada dorada de Masato Asaki. Éste, sin sentirse para nada avergonzado, lo miró descaradamente, con una sonrisa burlona en los labios y sin detener su avance por las nalgas de su compañero. Yui, más rojo de lo que había estado nunca, se alejó rápidamente de ellos, echando a correr prácticamente hasta que salió del callejón.
    - ¿Qué ha sido todo eso?
    Miró el bocadillo a medio comer que aún llevaba en la mano y se le hizo un nudo en el estómago. Se acercó a una papelera y lo lanzó, sabiendo que aquella noche no podría comer nada más. No debía haber salido aquella noche, o más bien no debía haberse levantado aquella mañana. Miró las puertas grises de la discoteca y las letras medio rotas donde se mal leía “Norton”. No estaba de humor para ver a sus amigos. ¿Qué les iba a decir? ¡Joder, tíos! ¿Sabéis? ¡Acabo de ver a Masato dándose el lote con otro tío en ese callejón! ¿Cómo iba a decir eso? Los intereses sexuales de ese maldito modelo eran sólo de su interés, ¿y por qué demonios actuaba él de esa manera? ¡No debía haberse quedado mirándolo de esa manera de atontado! ¿Qué habría pensado de él? ¿Y qué le importaba? ¿Por qué seguía pensando en ello? ¡Joder! Le fastidiaba su maldita cara de mofa que le había dedicado. ¿No podía haber sentido un mínimo de recato? Dio una patada a la papelera donde acababa de tirar el bocadillo y tras ganarse las miradas contrariadas de varios transeúntes, se alejó calle arriba, perdiendo de vista la puerta de la discoteca y el callejón donde había dejado a Asaki.





    - ¿Qué te pasó? Te estuvimos esperando hasta las tres. Te volví a llamar y tenías el móvil desconectado.
    - No me encontraba bien y al final decidí acostarme pronto.
    - ¿En serio? - Isahi lo miró con atención y sacudió la cabeza.
    Isahi era muy parecido a él. Estatura media, comprensión delgada, cabello castaño y ojos almendrados. Si no tuvieran distintas facciones u otro corte de cara podrían haber fingido ser hermanos. Realmente no es que se parecieran. Simplemente eran como cualquier chico normal, ningún rasgo que destacara. Su amigo, en cambio, era alegre, divertido y atraía a las chicas con su simpatía y su facilidad de palabra.
    - Me dolía el estómago - especificó para contentar a su amigo.
    - Qué pena. Conocimos a unas tías… - silbó para dar énfasis a lo que se refería -. El próximo día te las presento.
    - Claro, genial - dijo sin ningún entusiasmo.
    - Itou Yui
    Yui contuvo la respiración mientras se giraba junto a Isahi quien miró sorprendido a Asaki y después a él interrogativo. Que Asaki se dirigiera a alguien era una sorpresa y si ese alguien era él, resultaba aún más chocante. Yui lo miró brevemente, pero la escena de la noche pasada se cruzó por la mente y apartó la mirada avergonzado. ¿Por qué era él quien se avergonzaba? Sin esperar a que el modelo dijera nada, se giró molesto sin ganas de oírlo y caminó hacia la puerta de entrada.
    - ¿Yui? - lo llamó Isahi con una sonrisa nerviosa mientras se acercaba a él junto a un sonriente y resplandeciente Asaki.
    - Perdónanos, Kenichi-san - dijo Yui amablemente dirigiéndose a Isahi -, pero el director me ha pedido que llevase a Itou-san a su despacho.
    - ¿El director? ¿Ha ocurrido algo? - preguntó Isahi preocupado.
    - No realmente. Dijo algo sobre unos informes.
    - Ah…
    - ¿Nos vamos, Itou yui-san?
    Asaki no esperó a que dijera nada, lo agarró del brazo y tiró de él hacia el interior del edificio, ignorando las miradas de sorpresa que los dedicaban todos y los cuchicheos que comenzaron a incomodar a Yui.
    - ¡Suéltame! - chilló más alto de lo que hubiera querido. Se sonrojó inmediatamente y con un movimiento brusco se deshizo de la mano que le agarraba el brazo -. Sé donde es. Puedo ir yo solo.
    Asaki no dijo nada. Se limitó a mirarle con una expresión indescifrable, pero no borró su falsa sonrisa en ningún instante. Yui, molesto, continuó el camino, sintiendo la proximidad del modelo muy cerca de él. Aceleró el paso y se alejó de la gente que corría hacia la primera clase. El timbre no tardó en sonar y un silencio sepulcral invadió el pasillo a excepción de las pisadas de los dos muchachos. Yui, incomodo, se alegró de ver la puerta del despacho del director al fondo.
    - Ey - llamó Asaki, agarrándolo nuevamente del brazo.
    - He dicho que no me toques -. Yui, furioso, trató de soltarse nuevamente, pero Asaki apretó la presión de sus dedos hasta el punto de que resultase doloroso e interponiendo una rodilla entre sus piernas, lo obligo a apoyarse en la pared - ¿Qué…, qué haces?
    - Tranquilo, no tengo ningún interés en violarte. No eres mi tipo, Yui-chan.
    ¿Chan? Aquel cretino necesitaba que alguien le diera una paliza.
    - ¿Quién querría ser tu tipo, payaso? A mí no me van los tíos…, a diferencia de ti, claro - escupió vengativo. Y ahora suéltame, ¿no quería verme el director?
    - Eres tan crédulo que hasta resultas mono - se rió Asaki -. El director tiene una entrevista en otro centro. Hoy, hasta media mañana no estará en el instituto.
    - Me has mentido - protestó Yui.
    - Evidentemente - respondió Asaki cada vez más divertido.
    - ¿Qué demonios quieres, bastardo de mierda?
    - Asegurarme de que mantienes cerrada la boca sobre lo de ayer.
    Yui soltó un bufido.
    - ¿Por qué debería decir nada? Lo que hagas en tu tiempo libre y con quien lo hagas es asunto tuyo. Al igual que con quien prefieras montártelo, marica de mierda -. Yui empujó con fuerza a Asaki y lo apartó de él -. No me toques, me dan escalofríos solo de verte.
    Asaki, en vez de sentirse ofendido, lo miró divertido, sonriendo sinceramente por primera vez, pero no era una sonrisa amigable, era más bien desafiante, provocadora.
    - Ayer no parecías tan asqueado - susurró con voz melosa, pasándose la lengua por los labios -. Más bien te mostraste muy interesado. ¿O no será que eres un mirón de esos?
    - ¿Qué…? ¿De que me estas hablando?
    Yui, furioso, trató de golpearlo, pero Asaki, se apartó rápidamente y agarrándolo del cuello con el brazo, lo golpeó contra la pared, ejerciendo mayor presión en su garganta.
    - No olvides esto, Yui-chan. Si oigo algún rumor sobre mí, te destrozaré. Y, si tanto te molesta mi presencia, es fácil no cruzarse en mi camino. Desaparece en cuanto me veas aparecer.
    Después lo soltó y se alejó hacia las clases. Yui, aún sorprendido y respirando entrecortadamente, se deslizó por la pared hasta sentarse en el suelo. ¿Qué había sucedido exactamente?

 

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Bueno, soy yo... para quien me conozca por "cuando habla el corazón"... y no me mateis... pienso continuar con la otra historia, ya esta en proceso... ^^

Y, también decir que aquellos que me enviasteis un e-mail al correo de hotmail decir que la pagina se me caducó y aunq la he vuelto a abrir... vamos, que si me enviasteis un e-mail no he podido leerlo, no que no lo haya querido responder :( De todas formas, eishethxa@yahoo.es, la que tenía desde el principio al ser de yahoo aún la tengo ^___^ menos mal

 

Y bueno... que os parece este nuevo fic... el primer capítulo está interesante?¿ O no lo hago muy bien que digamos... bueno, dadme vuestra opinión, por favor

   
   
    

 


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