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Algodón de Azúcar (YoonSeok)

Autor: Futuristic lover

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Capítulo 1

 

 

No sabía en qué terreno estaba a punto de adentrarse. Sólo aceptó aquella oferta tan atractiva que le había facilitado un compañero de la facultad con la excusa de que ganaría mucho dinero y que sólo se trataría de grabar un corto. Se ilusionó ya que sería su primer trabajo oficial después de haber acabado el grado de Audiovisuales. Aunque ahora estaba estudiando Filología Clásica, no había tenido la oportunidad de trabajar oficialmente en su campo independientemente de prácticas laborables.

Mándanos tu CV antes del día 20 de septiembre a este correo

Eso era en menos de tres días.

 

Leía y releía el anuncio que tenía entre sus manos, aquel que le había entregado su compañero de clase. Estudiaba cada palabra preguntándose a la vez si sería buena idea proporcionar su CV. No sería la primera vez en grabar un cortometraje, su grado se basó en ello principalmente junto al ámbito de la fotografía. Era bueno, y había recibido muchos halagos por parte de sus superiores cuando sólo era un simple practicante en las grandes promotoras del país. Estaba seguro que éste sería el empuje que buscaba desde hace mucho tiempo, una fuerza para ir por el buen camino, obtener más experiencias y enriquecer su currículum.

Sí, era buena idea.

No tardó mucho en llegar a casa, encender el portátil, y editar algunos puntos de su carta de presentación. Poco después, envió los archivos al correo indicado mientras se frotaba las manos con una sonrisa esperanzadora en los labios. En ese entonces, su móvil empezó a vibrar y Hoseok no tardó en responder la llamada.

 

—¿Diga?

—¡Hyung! ¡Esta noche vamos a beber! ¿Te vienes? Bueno, para qué pregunto si sé que vas a venir. A las 21:00 bajamos a buscarte. —saltó Jungkook a través del teléfono asustando al aludido.

—¡Hey hey! ¡Jungkook! ¿Alguien cuenta con mi opinión?

—¡Quedó sin validez cuando supimos que aceptas a todo!

—Mierda. Está bien, está bien. ¡Iré, pero sólo un rato que mañana tengo clase!

—Mañana es sábado. —rio el menor.

Hoseok escuchó, de fondo, la risa característica de otro de sus amigos que en ese momento acompañaba a Jungkook.

Kim Seokjin.

 

—Pasad a las 21:00, no tardéis. –y colgó.

 

Sus amigos eran chicos que decidían hacer tales cosas a la locura y saber que les apetecía ir a beber, le dio a entender que querían celebrar los malos resultados del semestre pasado. Jungkook y Seokjin le conocían muy bien. Eran unos caraduras que tuvo la oportunidad de conocer en su facultad. Jungkook era el más pequeño, pero el más rebelde, siempre quería fiesta, vaguear, saltarse las clases. Seokjin era todo lo contrario, más tranquilo y algo más responsable. No iban a su clase, pero acabó teniendo buena relación con ellos. Hoseok suspiró recordando los buenos amigos que tenía, en poco tiempo, ya se llevaban de maravilla.

Dos horas después, Hoseok y sus amigos ya se encontraban rumbo al local con la ilusión de pasar una agradable noche entre copa y copa. Seokjin era el conductor, Jungkook el encargado de poner la música y Hoseok animaba la fiesta cantando de la manera más ridícula que podía existir. Al cabo de unos minutos, llegaron a su destino dejando aparcado el coche cerca del local. Tuvieron suerte ya que había mucha gente alrededor de la discoteca en busca de un sitio libre.

Hoseok caminaba seguro, con algo de chulería. Él no iba muy arreglado, su vestimenta era algo más cómoda: camiseta blanca sin mangas cuyo cuello era ancho, una chaqueta de cuero, pantalones azul marino oscuro y unas zapatillas acordes a su conjunto. Su cabello despeinado y algo de maquillaje para cubrir las manchas de su rostro. Emanaba el aroma a su perfume favorito, John Varvatos de Artisan Acqua. Con buen humor, se dirigió a la entrada del local, donde le esperaban los guardias de seguridad encargados de vigilar y autorizar la entrada a la fiesta.

 

 

 

 

 

Cuando entraron al local después de esa cola de espera, cada uno, como siempre, se separaban no sin antes pedir su bebida en la barra donde les esperaba un buen amigo detrás de ella.

—Dame lo de siempre, Namjoon. –mandó Hoseok al chico que trabajaba detrás de la barra.

—En mi barrio se saluda, Hoseok. –sonrió mientras preparaba su bebida.

—¡Nam-hyung, dame una jarra de cerveza! –saltó Jungkook que apareció, de repente, al lado de Hoseok.

Seokjin llegó un poco después cruzando la mirada con Namjoon, que éste asintió y sonrió. De repente, como si le hubiera dictado con la mirada la bebida que deseaba, el camarero ya estaba preparando la bebida del mayor. Hoseok sabía que algo raro se traían entre ellos.

Sin pensar en el tema, éste se sentó y visualizó la zona. Con su bebida ya preparada, dio un sorbo al tiempo que observaba, interesado, a las chicas de la barra. Sonrió cuando se encontró con la mirada de una pelirroja que se movía muy bien en la pista de baile. Con confianza, comenzó a acercarse a ella copa en mano y echando hacia atrás su cabello. Dio un sorbo cuando estuvo a su lado y sonrió.

 

—Te veo un poco perdida en este lugar. –dijo el moreno mientras se movía con ella al compás de la música. Alzó la voz para escucharse por encima de la melodía.

—¿Tanto se me nota? –la pelirroja empezó a reducir distancias.

—Vaya, yo también estoy perdido.

—¿Ah sí? ¿En qué?

—En tu mirada.

 

La desconocida se sonrojó ante el piropo que había soltado el otro. De repente y, ante la sorprendida mirada de Hoseok, la chica bebió su copa de un trago dejando el vaso olvidado en una barra cercana. Hoseok abrió los ojos impresionado y no tardó mucho en seguir el mismo camino. Bebió de igual manera que lo hizo su compañera dejando, después, el vaso en el mismo lugar. Agitó su cabeza levemente dejando pasar el licor que dejaba un rastro de ardor en su garganta. Ambos sonrieron y comenzaron a bailar la canción techno que acababa de empezar.

Una hora y media después, Hoseok ya había perdido la cuenta de las copas que había bebido en esa noche. Se dejaba llevar por los efectos del alcohol, por la música, por los movimientos de las personas de su alrededor, sonreía continuamente. Su acompañante se movía con él, ella disfrutaba por los movimientos de caderas que Hoseok le guiaba desde atrás y éste llevó sus manos a ambos lados de estas. La chica se dio media vuelta e inesperadamente besó a Hoseok enrollando sus brazos en el cuello del moreno, y con una mano en la nuca intensificaba aquel beso. Sonrió sobre los labios de la chica y volvió a besarla apasionadamente enlazando los suaves y carnosos labios ajenos sobre los suyos fundiéndose en el placer inverosímil que comenzaba a abrirse paso a todos los sentidos, pero en ese momento la conexión que tanto estaba disfrutando se vio interrumpida por un golpe en la cabeza desplazándole dos metros lejos de la chica. Sorprendentemente alguien le había propinado un puñetazo.

 

¿El novio?

 

Hoseok, que sintió un enorme dolor en la zona lesionada, llevó su mano a la cabeza. Vio cómo el hombre que le había golpeado se dirigía a él, directo a propinarle otro puñetazo, pero fue bloqueado por la pelirroja que rogaba que no le hiciera nada. Hoseok intentó levantarse algo mareado debido a la embriaguez, al poco tiempo consiguió su cometido mientras sonreía algo descarado al escuchar los cientos de insultos por parte del agresor dirigidos a su persona. La mirada asesina del atacante expresaba el odio y las ganas de matar al chico que intentaba entender lo que acaba de ocurrir mientras se le dibujaba una sonrisa incrédula en sus labios.

 

—¡Con mi novia no te metes, cabrón!

—¡NO SOY TU NOVIA! —chilló la pelirroja. —¡Basta! ¡No lo soy!

—¡Lo eres! —apartó de un manotazo a la chica para después dirigirse al agredido. —¡Nunca te vas a separar de mí!

Con grandes zancadas se encontró con Hoseok que le levantó del cuello de la chaqueta y le escupió en la cara.

—Hijo de puta. No vuelvas a acercarte a mi putita, ¿vale? ¿TE HA QUEDADO CLARO?

—¿Perdón?

—¿Eres un puto sordo? ¡Sólo ella puede chupar mi poll...

Hoseok ni siquiera le dejó terminar ya que las ganas de asestarle un fuerte puñetazo en la mejilla habían cobrado su paciencia. Cuando el otro cayó rápidamente, Hoseok comenzó a patearle el estómago con toda la fuerza que la adrenalina del momento le permitía. Sintió como un par de manos desconocidas se enredaban en su espalda. El chico estaba acompañado de más matones, así que no tuvo más remedio que atizar al amigo del tipo que se encontraba adolorido en el suelo. Hoseok observó a la pelirroja que sólo se encontraba llorando e intentando pedir ayuda y, algo pícaro, le regaló una leve sonrisa concediéndole una señal de alivio. Jungkook y Seokjin llegaron rápido a la zona donde Hoseok intentaba desquitarse con otro tipo. Los guardias separaron a ambos implicados y obligaron echar a Hoseok y a los otros del bar. Namjoon calmó a los guardias, dijo que de Hoseok se encargaba él, y no hacía falta que le echara, los de seguridad aceptaron y se llevaron a los otros atacantes fuera del local. Namjoon tenía cierta autoridad que Hoseok no entendía del todo.

Cuando el ambiente tranquilo reapareció en el local, la pelirroja ya se había marchado después de pedir perdón a Hoseok, éste le recomendó que no se acercara a su exnovio ya que corría mucho peligro, la chica le intentó tranquilizar al confesar que pedirá ayuda. Los maleantes estaban con los guardias y Hoseok con sus amigos. Namjoon le sirvió un vaso de agua, mientras que Seokjin le limpiaba las pequeñas heridas que tenía en el labio, Hoseok rechazó el agua para coger la cerveza que tenía Jungkook y beberlo de un trago.

 

—¡Hoseok! –exclamó Seokjin molesto por lo que había hecho el moreno. –Deja de beber, maldita sea.

—Me voy a casa. No me sigáis, quiero ir solo. –dijo apartando a Seokjin que continuaba limpiando las heridas.

—Ni hablar. Te acompañamos.

—Jin, quiero estar solo.

—Déjalo Seokjin. –interrumpió Namjoon. —Haz lo que quieras, pero llévate esto. —Namjoon apareció con una bolsa de hielo.

—Sí sí. –cogió Hoseok la bolsa y se fue.

—¡Hyung! ¡Déjanos acompañarte!

—Jungkook, cállate. Dejadme solo.

Y se alejó de sus amigos. Hoseok era muy cabezota y si él decía que quería estar solo, lo único que podías hacer era cumplir su deseo, si insistías la situación podía empeorar.

Cuando cruzó la puerta principal, tropezó accidentalmente con alguien que sin percatarse de quién era, le apartó con el hombro y reanudó su camino calle abajo. Fue bastante maleducado, ya que el Hoseok de siempre nunca fue así, pero se encontraba muy borracho, de mal humor que no podía aguantar cualquier simpleza.

Estuvo caminando mientras se balanceaba algo ido. Cerraba los ojos, agitaba la cabeza, pensaba que podía haberle solicitado el número a la pelirroja y pedirle perdón por lo ocurrido, además de decirle que él no era así y que su ex le había provocado diciendo groserías. En ese entonces y sin previo aviso, fue lanzado a la farola más cercana tras una patada que le habían dado en la espalda. Gritó quejándose al tiempo que llevaba su mano a la zona afectada y se giró hacia su asaltante, confuso y adolorido, pero éste no dejó que descubriera su rostro ya que volvió a patearle la espalda dejando al otro bocabajo del todo.

 

—Te has metido con el equivocado, estúpido imbécil.

—¡Dios! ¿¡Queréis dejarme en paz!?

Hoseok se levantó de repente cabreado y le dio un puñetazo al otro como respuesta.

—¡Vete por dónde has venido! ¡Y dejad de segu…

 

El moreno se dio cuenta que había cometido un error al divisar una cabellera rosa nunca antes vista. Se sorprendió porque lo había confundido con los estúpidos de antes. Parpadeaba mucho para intentar ver mejor ya que por el efecto del alcohol percibía que todo se movía.

 

—¿T...? ¿Tú? ¿Quién…? –dijo Hoseok aún impresionado.

—¿Resuelves las cosas así? ¿Tan inmaduro eres? –dijo el pelirosa mientras se limpiaba la sangre de su labio.

 

Notó que sus ojos eran negros como la noche, pequeños pero alargados. Esa mirada vacía que expresaba cierto malhumor y desconcierto parecía ser algo muy característico de él. Poseía una pequeña y redonda nariz, labios finos que se presentaban tan suaves y voluminosos, rostro pálido, como si de porcelana se tratase, se encontraban manchado de sangre, no era adecuado ver tal bellos rasgos ensuciados por su culpa. Sin querer había estropeado ese rostro que aparentaba ser el rostro más delicado del mundo. Su cabello rosa. ¿Quién en su sano juicio se tiñe el cabello de ese color? Parecía una niña, una niña muy atractiva.

 

—Empezaste tú, no me jodas. Me habías golpeado por la espalda. —dijo Hoseok.

—¿Quién empezó qué? ¿Me has empujado al salir del local y tengo que pedir yo perdón, estúpido imbécil?

—¿Cómo? ¿Yo? —se acercó encarándole. —No es mi culpa que estés tan ciego.

—¿¡Ciego!?

—Sí, ¿o acaso el tinte rosa te ha llegado al coco?

 

El otro bajó la mirada mientras inhalaba y exhalaba oxígeno intentando calmar sus sentidos que estuvieron bajo el fuego interno de la rabia que se producía en su cuerpo y mente. Sus puños temblaban de la fuerza que estaba ejerciendo en ellos, al tiempo que su mandíbula se desajustaba de la incomodidad e injusticia que creía padecer. A Hoseok, en cambio, le parecía graciosa esa situación. Percibía que el otro se estaba equivocando. ¿Desde cuándo él había golpeado a alguien que no fuera esos tipos de antes o tropezado al salir del local?

 

 

Y recordó. Eso hizo cuando salió del local. Chocar con un cuerpo sin pedir perdón.

 

Mierda.

 

Se llevó la mano de la cabeza para, a continuación, frotarse el pelo nervioso al tiempo que sonreía e ignoraba la mirada del pelirosa. Debía tirar por la borda su orgullo y pedir perdón antes de que el otro chico se tirara encima asestándole unos cuantos golpes. Se le escapó una sonrisa irónica y observó cómo el otro le miraba, serio y con ganas de golpearle. Ese ceño fruncido, los ojos afilados, sus labios formaban una perfecta línea recta. El más bajo estaba muy cabreado.

 

—Agh. Lo siento, ¿vale? Ya tienes lo que querías. —dijo mirando a otro lado, evitando su mirada. —Así que déjame en paz, algodón de azúcar. –rio un poco.

 

Dicho eso, empezó a correr alejándose rápidamente del lugar tras haber escuchado un fino crujido por parte del puño del otro que estuvo a punto de darle otra paliza. Hoseok; mientras corría deprisa al ver que el ajeno comenzaba correr tras él; reía tan alto que desprendía cierto sonido tan humillante, pero de total felicidad.

 

—¡¡¡Un algodón de azúcar con patas!!!!!! JAJAJAJA

—¡Te arrepentirás de lo que acabas de decir! ¡Ven aquí y ten cojones a decírmelo en la cara!

 

Y aquello fue la última cosa que recordó Hoseok esa noche. Todo estaba oscuro después de eso, tal como de una gran y oscura laguna fuera, el chico no volvió a abrir los ojos hasta la mañana siguiente. Apenas era consciente de que aún vivía, pero no sabía dónde estaba o porqué estaba experimentando su cuerpo tal sentimiento que no podía describir. Sentía estar en una completa oscuridad de una cueva, del cielo estrellado siendo iluminado por una luna sin luz, ni vida. Sentía estar en una pausa de su vida.

 

Oscuridad finita.

 

A la mañana siguiente y algo perezoso consiguió abrir los ojos. Lo primero que descubrió fue el techo de su habitación, suspiró y volvió a fundirse en la oscuridad que sus párpados le habían concedido para volver nuevamente a dormir, pero de repente, el dolor indescriptible que palpaba en su cabeza y sobre todo otro tipo de dolor no le dejaron volver a conciliar el sueño. Cuando se levantó y vio el desastre que se había formado en su habitación: ropa esparcida por el suelo, su propia ropa interior al otro lado de la habitación, algunos materiales que reconoció, y cosas que no distinguía en otra zona, decidió que nunca más iba a beber.

Abrió los ojos como platos cuando reconoció antes su ropa interior, la misma que llevó la noche anterior. Sus ojos viajaron a su entrepierna y pegó un salto de la sorpresa que volvió a sentarse a la cama.

¿¡Qué hacía desnudo!?

Cuando su culo cayó en el colchón, sintió un dolor punzante que recorrió toda la columna.

 

—Mierda, mierda. ¿Qué coñ...?

 

Aún sorprendido, estudió profundamente cada zona de su cuerpo. Había moratones, resto de sangre ya seca, más moratones. Rápidamente y con algo de esfuerzo se dirigió al espejo más cercano y vio su rostro con menos ojeras, marcas de los puñetazos protagonizados por el exnovio de la peliroja y sus matones, la mejilla algo hinchada, y el pelo revuelto. Abrió la boca cuando vio todo el desastre. Fue al baño rápidamente, pero al abrir la puerta se encontró aquello que en la vida se esperaba ver.

 

Alguien se estaba duchando.

 

Cuando abrió la puerta, el agua de la ducha dejó de correr. Poco después, la puerta de cristal se abrió y se encontró a un chico con el pelo rosa totalmente empapado. La cara de éste no era de sorpresa, más bien era bastante seria para esa situación. En vez de decir algo, le ignoró, cerró la puerta de cristal y continuó duchándose. Actuaba como si estuviera en su propia casa. Hoseok tardó en reaccionar, pero reconoció vagamente a esa persona, sacudió su cabeza, respiró profundamente y al verse en el reflejo del espejo del baño, supo que esa situación era más real que su existencia.

 

—¿¡QUIÉN MIERDA ERES Y POR QUÉ....POR QUÉ TÚ T...TÚ!?

—Sigues desnudo. —se escuchó al otro lado, soltó una risa débil mientras seguía enjuagándose el pelo.

—Qué ¿¡Qué!? —se miró la entrepierna y se cubrió con las dos manos, avergonzado, nervioso y sin saber qué decir ni qué preguntar, ni nada. Estaba en blanco.

—No hace falta que te lo cubras. La sigues teniendo pequeña.

 

De un portazo, Hoseok salió del baño yendo rápidamente al armario y poniéndose los primeros pantalones y camiseta ancha que encontraba. Se llevaba las manos a la cabeza aun manteniendo las pocas esperanzas en pensar que todo era un sueño, pero en ese momento, al cerrar los ojos un flashback interrumpió sus pensamientos y vio la habitación pintada de la oscuridad de la noche anterior. Él yacía cerca de la mesa de su habitación al tiempo que el pelirosa, colocado entre sus piernas y mirándole desde abajo, tocaba y masajeaba su miembro mientras repartía algunos lengüetazos por la longitud sin dejar de mirar a los orbes oscuros del otro. Hoseok abrió los ojos aterrorizado de lo mal que jugaba su mente con él. ¿Era acaso un recuerdo vago de lo que pasó esa madrugada?

 

¿Se habían...?

 

—Yo me voy a casa. —la voz del intruso, que ya había salido del baño, interrumpió los pensamientos de Hoseok.

El moreno no tardó en acercarse a este, cogerle del cuello de la camiseta que se había puesto y agitarle con cierta violencia ante la mirada indiferente del más bajo.

 

—¿Qué mierda has hecho?

—¿No es demasiado claro? Hemos follado.

—¿Per...perdón?

—¿Quieres que te lo explique? Suéltame tengo prisa. —el chico llevó su mano a los puños enterrados en su camiseta y tirar de él, pero Hoseok aumentó el agarre.

—Tú.... Y....yo.... ¿cómo? ¿Qué mierda pasó ayer? Sólo recuerdo haberte dado un puñetazo.

—Aún sigo preguntándomelo, pero pasó y ya está. Suéltame por favor.

 

Hoseok le soltó y empezó a respirar con dificultad. No quería creer aquello, le estaba tomando el pelo, no podía haberse acostado con un chico. Un chico desconocido, un hombre que después había pasado la noche con él. ¿Había permitido que un chico le tocara? A Hoseok no le atraían en absoluto los hombres, ni mucho menos fantaseaba con ellos. ¿Por qué estas cosas le tenían que pasar a él? Nunca más iba a tomar alcohol. Nunca.

 

—¡Ah! Y esto. –dijo mientras señalaba la comisura de sus labios totalmente dañada. —Te lo haré pagar.

 

Hoseok sólo lo vio irse después de decir aquello. Estaba dudando de si él mismo aceptó que le tocase, que se dejase llevar, que le diera luz verde para hacer tales cosas sucias con él, o que simplemente había sido víctima de violación. Tragó saliva cuando otro recuerdo vino a su mente.

 

—Aaah~~ Joder. Cómo cómo eres tan bueno.....tan....tan bueno en esto. Mierda

—Mejor que no lo sepas –dijo mientras sonreía y volvía a engullir el pene en su boca.

 

Hoseok acabó sentado en la cama intentando soportar algunos recuerdos vagos que se presentaba en su mente. Recuerdos subidos de tono, en donde no podía ver claramente lo que pasaba, pero sí recordaba algunas sensaciones placenteras. Pensaba que se iba a volver loco. Todo aquello era bastante surrealista. No era capaz de recordar cómo demonios después de una pelea con ese chico, acabó con él en la cama. No se rendiría en averiguar lo que pasó detrás de esa laguna que tenía. Ese chico lo sabía, y era el único que podía resolver ese puzzle que le consumía poco a poco la cabeza. Debía encontrarlo cuanto antes.

 

 

---------------3 días después-------------

 

Hoseok corría a toda velocidad mientras que con dificultad tomaba largas bocanadas de oxígeno. Sonreía, se encontraba feliz ya que le habían dado una buena noticia. Iba a tener la oportunidad de presentarse a una prueba con la productora de los cortos, aquella en la que había facilitado su currículum.

Llevaba consigo un CD de algunos trabajos de cuando estaba en el grado: entrevistas, cortometrajes, historias grabadas por él, etc.

Paró en seco cuando visualizó la calle donde se encontraba, cogió la hoja en la que había apuntado la dirección de la empresa y saltó eufórico cuando se dio cuenta que estaba en el lugar correcto. Al subir en el ascensor a la planta indicada en la hoja, empezó a arreglarse lo más rápido que podía, se abrieron las puertas cuando llegó a su planta y directo se fue a la entrada.

Habían trabajadores que iban de un lugar a otro cargando papeles y planos, otros al teléfono indicando los objetivos a la persona del otro lado. Hoseok al notar un poco de jaleo en la planta, no se atrevió a preguntar dónde se encontraba Victoria, la mujer que se había encargado de llamarle esa mañana al teléfono y darle la buena noticia. Debía encontrarla.

Después de una larga espera sentado en los sofás de la recepción, una mujer alta y morena, bastante atractiva salió de una habitación que parecía ser su despacho. Victoria se dio cuenta que Hoseok estaba perdido y buscando a alguien, así que se le acercó, le preguntó si era Jung Hoseok obteniendo una respuesta positiva por el aludido que sorprendido y algo nervioso, confirmó su identidad. Poco después siguió a la mujer a su despacho para empezar con la entrevista.

 

—Muy bien, señor Jung. ¿Puedo llamarle por su nombre? –dijo Victoria cuando arreglaba algunos papeles de la mesa.

—Sí. Llámame Hoseok.

 

Hoseok estaba muy ilusionado y nervioso por lo que iba a pasar, echó un rápido vistazo al despacho de Victoria perplejo de lo grande y elegante que era. Se sintió algo avergonzado cuando vio un cuadro que yacía en una pared colgado. Era una mujer desnuda con un chico en su regazo. Arte, supuso Hoseok. La habitación en general era muy elegante. Largos cristales que podías apreciar las bonitas vistas de la ciudad, sillones negros de cuero con una mesita de cristal a su lado, una estantería cercana donde reposaban muchos DVDs, y revistas.

 

—Hoseok, sabes para qué te he llamado, ¿verdad? He visto tu currículum y puedo decir que cumples con nuestras expectativas. Además, que veo tu importante atractivo en persona y emanas cierta responsabilidad que deseamos ver en nuestro personal.

—Muchas gracias. –sonrió orgulloso.

 

Al cabo de un tiempo y después de que Victoria viera los trabajos que había hecho Hoseok en la televisión que tenía en el despacho, se volvió a él sonriendo satisfecha.

 

—Por lo que veo eres muy bueno en los planos detalle y primera persona. Es lo que buscamos ya que los cortometrajes que pensamos realizar depende mucho de estos planos.

—¿No es uno? —inquirió Hoseok ante el número de cortos que debía grabar.

—No, estábamos pensando contratarte para 10 cortometrajes, de los cuales cobrarías unos 500.000 wones por plano, eso son 500 dólares. ¿Sabes de lo que hablo, verdad?

—¿¡Por plano!? –abrió los ojos desmesuradamente intentando meditar en si era correcto lo que había dicho la fémina.

—Sí, te pagaríamos por plano. —dijo con una sonrisa Victoria.

—¡Wow! Eso... ¡Eso es una muy buena noticia! –salto feliz e impresionado.

—Me alegro que te guste la noticia porque puedo confirmarte una cosa.

—¿El qué?

—Estás contratado, Jung Hoseok.

 

Hoseok pensaba que aquellas palabras no eran reales, que estaba en un sueño ya que no creía en su buena suerte. Todo había sido tan rápido sin tener el debido tiempo a reflexionar aquello. Por fin iba a trabajar en lo que había estudiado y sobre todo iba a embolsarse 500.000 wones por plano. Aceptó encantado, aunque Victoria después le confirmó que si no le importaba empezar hoy ya que urgía su servicio. Hoseok respondió que no le importaba y que volvería a casa a por algunos materiales de trabajo.

 

—Aquí disponemos de cámaras, trípodes, y algunos objetivos. No te preocupes. Puedes prepararte, mi asistente te va a llevar al estudio de grabación en un momento.

 

Dicho eso, llamó a su secretaria para que le llevase con ella, antes de salir por la puerta rumbo al estudio de grabación le dedicó una leve reverencia a Victoria agradecido por la oferta. Estaba muy feliz, todo había pasado muy rápido, sin ni siquiera conocer en qué ámbito exactamente iba a ejercer, tampoco Victoria, su ya nueva jefa, le había indicado detalles de los guiones técnicos que debían comprobar con el director, pero le daba igual ya que había sido contratado. Solo aceptó sin preguntárselo dos veces.

 

 

 

 

—Puede pasar. —le indicó la secretaria la habitación donde debía entrar. —Sus compañeros están esperándole. No olvide de colocarse los cascos, debemos darle algunas indicaciones de los planos que realizará. Buena suerte.

 

Hoseok le hizo levemente la reverencia antes de ver cómo la chica volvía al largo pasillo dejándole solo. Suspiró después de explorar la zona y echar un vistazo al letrero de vidrio que yacía expuesto encima de la puerta que estaba delante de él y por la que debía entrar. “Plató 1” era lo que resaltaba en ese letrero y que correspondía al set de grabación. Hoseok estaba seguro de que detrás de esa puerta se encontraba un plató enorme con un completo truss sosteniendo diversos focos. Además de muchas cámaras en puntos planeados, muchas personas yendo de un lado a otro, etc. Le esperaría su cámara con la cual iba a ejercer su trabajo. Sonrió y abrió la puerta esperando que su imaginación se hiciera real.

 

Pero, para su sorpresa, se encontró con todo lo contrario, sólo un equipo de cámara con algunos materiales, nada de focos, y apenas dos personas, una sujetaba un papel y el otro reposaba plenamente desnudo en la cama.

 

Desnudo.

 

Anonadado, Hoseok no podía aceptar aquella realidad nunca antes vista. No era un plató equipado sino una simple habitación elementos totalmente normales: armario, cama, muebles, mesas, etc. La chica que tenía el papel le mandó que cogiera la cámara y empezara a hacer pruebas.

 

—Colócate los cascos, mi compañero te hablara por ahí para que realices los planos que haremos. —se acercó a Hoseok y le tendió la mano, al instante, el moreno le respondió con un apretón. —Me llamo Sujong y seré la regidora, vigilaré la grabación, tú sólo debes encargarte de hacer caso a las indicaciones de mi compañero.

 

Hoseok pensaba que era una simple broma de mal gusto y que en verdad se trataba de una cámara oculta, sonrió un poco y se llevó una mano a la cabeza deseando tener alguna explicación del porqué no había más gente con él como suele ser normalmente en una producción, y sobre todo porqué había un hombre acostado en la cama completamente desnudo.

 

—¿Me estáis vacilando? –sonrió irónico Hoseok.

—¿Perdona?

—Espera, ¿y el iluminador, ayudante de producción, script, director? ¿Por qué sólo hay un tío desnudo?

El aludido frunció el ceño irritado por su comentario. Sujong le encaró, confusa.

—¿Es que no sabes qué es esto?

Hoseok negó con la cabeza suavemente.

—Jajajaja, ya ya muy gracioso. Venga, colócate los cascos y haz bien tu trabajo. Es esencial.

 

Sujong se giró riéndose por lo bajo y empezó a hablar por el pinganillo mientras ojeaba algunas hojas ignorando el tema y presencia del novato. Hoseok no podía creer que lo estaba diciendo en serio, pensó que había bromeado. Pensó por un momento que Victoria le había comentado el tema que iba a tratar el corto, pero él por algún motivo no entendió o no escuchó. Quería creer eso.

El chico que estaba desnudo sonreía vacilante a Hoseok, al tiempo que ladeaba la cabeza sin poder creerse que esa persona se iba a encargar de grabarle.

Hoseok se colocó los cascos, más confuso aún. El tipo que se encontraba al otro lado, se presentó como Minwoo y a continuación le propuso que ensayara los planos que le iba a indicar en un momento. Hoseok sólo hacía caso en silencio, sumido en lo que le dictaban pero sobre todo en la situación que estaba viviendo intentando buscar una explicación razonable. Cuando estaba todo listo, Sujong dio la señal de empezar a grabar.

 

—Muy bien chicos. ¿Estáis listos? Genial. ¡Prevenidos, grabando, toma 1 (capítulo 3), ¡ACCIÓN!

 

Hoseok inició la grabación cerrando el encuadre donde sólo se podía observar en primer plano al chico desnudo. Este soltó algunas líneas de su texto y de repente llamó a otra persona que salió cuidadosamente de otra habitación donde se hallaba escondido todo este tiempo. Aquello había dejado sorprendido a Hoseok ya que no sabía que otra persona, que no fueran los tres, se encontrara ahí también. Nadie le había mencionado que tenía que grabar a otra persona, ni siquiera el que escuchaba en los cascos se lo había dicho ya que supuso que él lo sabría. Al dirigir la cámara después de escuchar la orden de Minwoo, sus ojos se abrieron de par en par.

 

No se lo podía creer.

 

—Muy bien, para ahí. Sigue a Suga y detente cuando esté en el borde de la cama. Abre el plano. –hablo Minwoo a través de los cascos.

 

Suga.

 

Hoseok empezó a temblar, seguía cada orden que le daba el compañero, tragó saliva cuando reconoció al chico pelirosa que pasó la noche con él hace unos días y del cual no lo volvió a ver hasta ahora. Él estaba ahí, al lado de un tío desnudo vistiendo una simple bata, dudaba que dentro de ésta llevara algo ya que por cómo se acercaba cual felino a punto de devorar a su presa, intuyó que se había metido en una cueva bastante peligrosa. Captó que Suga llevaba lentillas, el pelo despeinado y un poco de maquillaje. Hoseok sólo quería mandar todo a la mierda y salir despavorido de ese lugar. Ese chico con quien había follado, estaba ahí. Él. Hoseok se mordió el labio intentando aguantar los sentimientos confusos que experimentaba en ese momento.

 

Suga era su nombre. ¿Qué hacía ahí y porqué se estaba bajando a la altura de la cintura del otro hombre?

 

¿Acaso era...?

¿Acaso esto era...?

¿Suga era actor porno?

¿Le habían contratado para grabar una película porno?

 

Hoseok tragó saliva cuando cruzó la mirada con Suga, que para su sorpresa llevó la vista a la cámara. A su cámara. Sonrió de repente, ladeó un poco la cabeza dirigiéndose al otro actor y soltó una frase del guión que no supo porqué estaba dedicada a él.

 

—¿Por qué quieres esperar cuando podemos follar esta noche?

 

Aquello provocó que el corto vello de sus brazos se erizaran cual piel de gallina. Sabía que el pelirosa le había dedicado esa frase sin haber hecho falta mirarle a él. Con sonrisa incluida y notando la presencia del moreno en él, dijo una última frase antes de llevarse el miembro de su compañero a la boca.

 

—Gracias por venir.

 

 

Hoseok no sabía dónde se había metido y la había cagado por no preguntar.







Continuará...



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