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Señorito Desconocido

Autor: Rallyun

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Notas del capitulo:

¡Hola! Este es mi primer fic, y Omegaverse (la chica es masoquista), seguramente tendrá errores tanto en ortografía como en redacción, de verdad espero no sean muchos y agradecería que me dejen sus opiniones en un comentario para saber en qué mejorar o que les pareció.

Aclaraciones:

Progenitores Alfas: se llamaran dependiendo de su sexo Padre (hombres)/ Madre (Mujeres)

Progenitores Omegas: se llamaran dependiendo de su sexo Papá (hombres)/ Mamá (Mujeres)

La mansión de los Hilton se había vuelto el primer lugar en la lista de las mejores fiestas de todo el campus universitario.

La música retumbaba en cada habitación y la piscina había sido llenada en cerveza por un gilipollas con una billetera enorme. Los cuadros, por suerte, seguían siendo arte y no una especie de papel para garabatear con lápiz labial. Emily Ross, una alfa estudiante de medicina, coló sus manos traviesamente por la cintura de su compañera omega de clases, en frente de todos.

Al día siguiente lo olvidarían.

Lo bueno de esas fiestas es que podías hacer lo que sea, besar a la persona que te gusta, coger en una de las habitaciones o hacer una orgia en la cocina. Asqueroso, sí, pero cierto. Al amanecer cada quien se iría por su lado.

Axel no iba a esas fiestas, estaba más preocupado por la carrera que por otra cosa. Al ser un omega, sus compañeros no imaginaban que terminara por recibirse y eso en verdad le cabreaba, muchísimo. Que le den, a todos.

Pero contra todos los pronósticos (inclusive el de su papá) logró avanzar 4 años con notas bastante buenas, no excelentes pero si lo suficiente para dejar con la boca abierta a muchos alfas compañeros de carrera. Le quedaba tan solo un año, y tendría el título en sus manos.

Sería el primero en terminar la carrera de toda su familia.

Su papá estaría orgulloso.

Ya saboreaba en sus labios la victoria.

Pero algo es seguro. Nadie le conocía, en el campus o de otras fraternidades. Siempre estaba estudiando (le costaba muchísimo retener las palabras en la mente), ignorando lo que una vida de universitaria podía darte, emociones fuertes, experiencias únicas y claro haciendo las estupideces nivel Dios.

Era un tema pendiente en su lista y su compañero de habitación de la residencia Harris se lo recordaba a cada rato, cada bendito rato.

-Hay una fiesta -le dijo Michael sonriendo-. Cas y yo vamos.

Cas era el novio de turno de Michael.

-Bien.

Axel escuchó el suspiro de Michael, aquello se estaba volviendo común en él, suspiraba cuando quería decir algo y no se animaba.

-Sé que no te gustan esas cosas…

-Que bien que lo sepas.

-Pero… ¿Qué tan malo puede ser?

-No bebo, soy asocial, me abandonaras… y etc.

-VALE, entiendo… -Michael se acomodó los cabellos rubios detrás de la oreja, inquieto- No, no lo hago ¡Es tu última oportunidad!

¿Qué?

-¿Última oportunidad? -preguntó Axel con los ojos abiertos como platos, frunciendo el ceño inmediatamente- ¡Ni que me fuera a morir!

-Claro, claro -chistó el omega rubio-. Hoy vas a ir, sí o sí. Luego nunca más te lo pediré ¿bien?

Axel considero las posibilidades de cagar su vida en una sola noche usando una función exclusiva para su personalidad. Bien, las cosas no pintaban mal sino aburridas.

-Bien.

Y como su lógica advirtió, se estaba aburriendo.

Vio el espectáculo pornográfico de Emily con Jema y no exactamente porque lo deseara. Estaba sentado al lado de ellas en el sillón. Además de que le habían tirado una bebida amarillenta a la remera (negra, porque siempre vestía de negro) y ahora su pecho se encontraba pegajoso y sucio, tenía tremendas ganas matar a todos como en el Counter Strike.

Por otro lado, Michael le prometió que no lo dejaría en ningún momento, pero lo hizo a los 5 minutos llegados a ese lugar.

La fiesta cada vez acrecentaba el nivel de estupidez, llegaba a los cielos, sentía pena por la humanidad en momentos como ese. ¿Por qué se sentía tan fuera de lugar? No quería imaginar qué pensarían los otros, un chico como él intentando ser lo más positivo posible, pero aquello en esas condiciones era relativamente imposible.

-¿Quieres?

Axel no estaba prestando atención al vaso gigante de alcohol que la muchacha beta le invitaba. El ambiente estaba saturado en ese olor, asfixiaba.

-No bebo.

Nunca bebía, ni sidra en las fiestas de fin de año. Quizá que su padre fuera un imbécil alcohólico tuviera que ver en algo o su inusual personalidad de intentar ser lo más diferente a sus pares. O la extraña publicidad anti-alcohol y drogas del gobierno haya influenciado un poquitín.

De todas formas no tomaba.

-No te pregunté a ti -replicó la beta, tenía la mitad de la cabeza rapada-. Obviamente no bebes, mírate, joder.

Axel observó como la beta le tendía el vaso al joven que se sentaba al lado, estaba bien flipado pero parecía aun reconocer esa bebida.

Bien, ahora en verdad deseaba irse.

Por donde mirase había jóvenes, bebiendo, metiéndose mano, fumando, drogándose ¿Se suponía que la Universidad era Elite? Cualquiera que viera la escena sabría que parecía más bien una pública que privada.

El joven a su lado dejo la bebida en la mesa ratona, no porque ya no quisiera, había quedado dormido del cansancio.

“Puedo beber, parece… divertido”, pensó Axel.

Meterse en el mundo de los otros, hacer aquellas estupideces. Encajar. Sí, encajar por encima de todo. Por más que intentara nunca se sintió a gusto en la universidad, cuando era pequeño y veía esas películas pensó que sería más o menos lo mismo, pero no.

Ahí no era más que el estudiante de ingeniería que no salía nunca. Ni citas, ni fiestas, ni amigos.

Sí Michael le hablaba era solo por obligación, eran compañeros de cuarto a fin de cuentas, ni siquiera compartían la misma facultad.

Su compañero siempre tan extrovertido, guapo (joder, lo era, un omega hermoso), tan… diferente a él.

No tendría complejos de inferioridad si le hubiera tocado otro compañero de habitación, quizá una beta sin gracia.

“Un sorbo, solo un poquito”

Lo hizo.

Agarró con las manos el recipiente blanco de plástico, el color café claro del líquido le inquietó ¿Qué tal si no era solamente alcohol? No, dejaría las dudas para otro momento. Sus dedos temblaron sin permiso y rio de ello.

Tan solo era alcohol, muchas personas beben litros de eso sin inmutarse.

¿Qué cosas podían llegar a pasar?

Un pequeño sorbo, casi nada, otro, la cosa iba tomando ritmo, y ya.

Luego, no supo muy bien en que momento perdió conocimiento y no exactamente porque se desmallara o durmiera.

Apuntó, al día siguiente con el dolor en las caderas, el chupetón en su cuello y la marca en su cuello de un cinturón, que nunca más pisaría la mansión Hilton.

Beber, no.

***

La semana siguiente, cuando Michael se fue a otra fiesta y no le insistió, tuvo mareos.

La semana siguiente a esa, cuando decidió estudiar para comenzar bien el año, tuvo vómitos.

Y la semana siguiente, cuando tuvo que irse a otro lugar de paredes anti olor, descubrió que su celo no vino.

-Maldición.

Lloró.

Muchísimo.

Notas finales:

¡Gracias por leer!

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