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Let It Burn

Autor: Anna-chan

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Notas del fanfic:

Los personajes de Vampire Knight no me pertenecen, pertenecen a su creadora Matsuri Hino, pero la historia es completamente mía, yo solo uso los personajes como marionetas y las manejo a mi antojo.

Espero que les guste.

Atte: Anna-chan.

Notas del capitulo:

Espero que les guste el capítulo. 

 

Miro a su alrededor, no había nadie, se acercó al ventanal de la habitación. La nieve cubría con un manto blanco toda superficie terrestre, su cuerpo sentía el calor que emanaba las llamas de la chimenea, su manito sostenía la taza de chocolate caliente. Aún era de día, el sol seguía en un punto bajo, estaba anocheciendo. Los animales nocturnos como búhos, lechuzas, felinos, lobos, entre otros animales. El cielo se empezaba a pintar de un escarlata, el sol estaba entrando, la noche estaba reclamando su puesto. En su rostro se formó una sonrisa pacifica, dejo su taza en la mesita cerca de la ventana. Se puso un abrigo de piel artificial blanco y se dispuso a salir en el exterior.

En un juguetón andar fue a buscar a su hermano para que lo acompañe, sabía que el otro necesitaba salir de esa casa. Entro al dormitorio que compartía con su hermano, como si fuese un espejo, el otro niño le devolvió su mirada, eran reflejo, como una gota de agua reflejada en un espejo. Gemelos. Ambos eran gemelos. Ichiru nació primero, y luego él, con cuatro minutos de diferencia. Se acercó a su hermano, y este sonrió y su rostro se tiño en un tono rosa pálido.

-Hola Ichiru. – Saludo de forma tierna - ¿Quieres salir afuera?

-Hola Zero. – Respondió al saludo – ¡Claro que si! – El niño tiro sus lápices y corrió a abrigarse para salir.

Se escucharon risas alrededor de aquel pasillo, risas que dejaban los niños al salir de esa mansión, eran la alegría de aquella lúgubre casa. Sus padres no estaban en la casa por lo que se quedaron al cuidado de su nana. Escaleras abajo, la nana no les dejaba salir, alegando que sus padres estaban por llegar, los niños empezaron a hacer berrinche, pero la nana era más lista. Alzo a ambos y los llevo en el gran living donde se sentó con ambos en el largo sofá rojo. Comenzó a hacerles cosquillas hasta que se calmaran. Se quedaron los tres mirando el fuego de la chimenea, esperando por los padres de los pequeños. La nana comenzó a contarles historias para pasar el tiempo, historias asombrosas de ella como una cazadora, de cómo conoció al amor de su vida y cómo fue que se retiró de la asociación.

Escucharon de pronto el rugir de un motor, el chocar de la puerta anunciaba la llegada de unas personas. Algunas voces provenientes de sus progenitores. La puerta fue abierta y los adultos ingresaron, siendo aplastados por sus dos hijos que los llamaban muy alegres. La nana miro la escena con ternura y carraspeo pues los adultos se encontraban muy descuidados en su aspecto. Ambos se miraron y se avergonzaron por tal estado, le sonrieron a la nana. La mujer de cabellos avellanas les dio unas indicaciones a su nana y el hombre de cabellos grises se llevó a sus niños al baño. Ya era de noche y tenían cosas que hacer.

-¿Por qué tenemos que bañarnos Papi? – Pregunto Ichiru cuando su padre los desvistió.

-Porque habrá un baile y tenemos que asistir. -El padre comenzó a bañarlos bajo el chorro caliente de agua.

-Eso no es nuestra culpa. – Reclamo Zero.

-Sin quejarse mis niños. – El padre terminó de bañarlos. – Mamá les está esperando con sus ropas. – Se dispuso a bañarse también.

Los niños corrieron junto a su madre, que ya tenía preparada sus ropas. Dos trajes, uno de color negro con chaleco blanco y corbata marfil, el otro de color blanco con chaleco negro y corbata marfil, ambos eran coquetos. Ichiru se puso el traje negro, mientras que Zero se puso el blanco. La nana junto sus manos en un gesto de ternura y fue corriendo buscando algo. Su madre traía puesto un vestido rojo muy lindo, mientras su padre aparecía tras la puerta vestido con un traje negro con una corbata roja. La familia se reunió en la sala, y la nana esperaba para sacar una foto a la escena que se desarrollaba frente a ella. Les tomo una foto a la coqueta familia.

Se subieron al coche clásico crema y partieron, dejando atrás la imponente mansión. Atravesaron el pueblo, llegando a un lugar muy en el profundo del bosque, siguiendo el camino señalizado con lámparas de vela, la oscuridad reinaba el lugar y los grillos irrumpían el silencio pesado del sitio. Un gran lago se observaba desde lo lejos, reflejando la luz de la luna, en el centro del lago se encontraba un enorme gazebo con techos azules y pilares blancos, un puente cruzaba desde la orilla hasta aquel lugar. Después de unos minutos llegaron hasta un gran portón de hierro oscuro con el escudo de la familia Kuran, este mismo se abrió dejando entrar a la carroza. Otros minutos después llegaron a la gran mansión de estilo gótico, los pequeños se quedaron asombrados por el lugar.

El primero en bajar fue el padre quien ayudo a su esposa, por último y con la ayuda de sus padres, los niños bajaron.

-Tomen esto. – Su padre les dio un par de máscaras plateadas.  – Tengan mucho cuidado.

-Aquí hay vampiros, tanto nobles como sangre puras, por favor no se alejen de nosotros. – Su madre les dio un beso en la frente a cada uno.

Los mayores tomaron sus respectivas máscaras. Subieron por las escaleras de mármol que llevaban a la enorme puerta de madera oscura y la puerta se abrió dándoles el paso a un corredor donde se encontraban algunos cazadores esperándolos. Un hombre adulto se aproximó a ellos, el parche cubría uno de sus ojos, Yagari Toga, mejor amigo de la familia y maestro de los niños. Se dieron un cordial saludo y se dirigieron a la entrada del gran salón. Primero ingresaron los cazadores de alto rango, entre ellos estaba el presidente de la asociación, los padres de los gemelos y luego los seguían los demás. Yagari ingreso con los niños advirtiéndoles del peligro que corrían allí. Las luces carmesíes que emitían los ojos de todos los vampiros presentes se hizo presente, algunos mostraban los dientes, mientras otros solo miraban.

-Sean muy bienvenidos a mi humilde hogar. – Hablo Haruka Kuran, el rey absoluto de los vampiros. Era un hombre elegante, de cabellos cobrizos y ojos profundos.

-En esta fiesta que organizamos todos, espero que los vampiros y cazadores nos llevemos bien. – Yuuri Kuran, melliza y esposa de Haruka hablo con una dulce voz, tenía un niño a su lado.

El presidente hablo respondiendo a la bienvenida, devolviendo el deseo de llevarse bien entre los vampiros y cazadores. Con unas últimas palabras, los invitados fueron a un rincón, en donde los vampiros se mantenían alejados. En ningún momento, Yagari soltó a los niños. Zero admiraba el lugar con sus grandes ojitos violetas el lugar, miraba a los vampiros analizándolos, se sorprendía por la elegancia que poseían. Cuando vio al vampiro de cabellos cobrizos se quedó maravillado con él, luego Yagari lo presento como el rey de aquellas misteriosas criaturas. Sus padres estaban hablando con Ichiru, quien tenía la mirada triste, pero asentía a todo lo que sus padres les estaban diciendo, su maestro soltaba algunas maldiciones hacia todo el mundo, y entre ellos escuchaba sobre algún compromiso, cosas que él no entendía en absoluto.

Los minutos pasaban y Zero se aburría, sentado en aquel sofá, su hermano estaba demasiado ocupado atendiendo lo que le decían por lo que no podía pasar el tiempo con él, admiro una vez más al señor Haruka, quien, por unos segundos, al sentir la pesada mirada del niño, le devolvió la mirada. Haruka le sonrió desde donde se encontraba sentado, el niño desvió los ojos apenado. El vampiro sonrió y se levantó de su silla, su esposa lo acompaño, y entre ellos el niño se acomodó, se veía tierno con ese traje que traía puesto.

Haruka carraspeo, llamando la atención de todos los invitados en el lugar. Quería hacer un anuncio importante.

-Quiero Presentarles a mi hijo mayor, que ayer cumplió los 12 años. – El niño igual al monarca hizo un paso adelante.

-Mi nombre es Kaname Kuran. – Hizo una reverencia. Todos los presentes repitieron la misma acción que el niño.

Los señores Kiryuu, junto con su hijo mayor se acercaron a las escaleras de mármol negro. El pequeño Ichiru parecía triste, pero mantenía la cabeza en alto, ya la decisión estaba tomada. Los señores Kuran asintieron y subieron hasta ellos. Los padres de ambos niños se colocaron detrás de ellos y los niños se quedaron frente al público, Zero presto atención, esto no le gustaba, su hermano se veía muy triste, se levantó del sofá y se acercó solo un poco como para que su hermano lo pueda ver. El monarca puso cada mano sobre uno de los hombros de los niños, quienes se sonrojaron del coraje.

Haruka Kuran comenzó a hablar…

-Los invite aquí en una cena navideña siendo eso solo una excusa para el verdadero propósito…

Este escenario…

-Como saben, nuestro propósito junto con el presidente de la asociación de cazadores, es crear un tratado de paz entre ambos como enemigos desde hace milenios…

Entonces, esto comenzaba a tener sentido…

Sus piernas comenzaron a responder dando pequeños pasos hacia atrás.

-Junto con el presidente y el clan Kiryuu, el cual, junto con mi esposa hemos decidido unir a nuestras familias para así, completar el tratado de paz…

Por esto su hermano ya no se acercaba tanto a él…

Retrocedió y retrocedió hasta chocar con alguien, no supo quién era porque estaba muy aturdido con lo que estaba pasando.

-Esta fiesta es para celebrar el compromiso y la próxima unión de los clanes más poderosos de vampiros y caza vampiros…

Esto debe ser una broma…

-Comprometo a mi hijo Kaname Kuran y a Ichiru Kiryuu en matrimonio, para crear el lazo más poderoso entre los vampiros y caza vampiros. – Todos aplaudieron ante el más grande acontecimiento. Todos menos Yagari y Zero.

¿Por qué?... Entonces el mundo se detuvo en un suspiro, y el pequeño conejito huyó despavorido de aquel horrible lugar.

Zero salió corriendo rumbo a cualquier lugar, alejado de todas aquellas personas desconocidas, la rabia galopaba con furia en sus venas. Llego hasta el gazebo blanco que estaba en medio del lago, choco contra uno de los pilares y sus lágrimas caían furiosas. Se abrazó a sí mismo y sus garras desgarraron su carne, sentía como comenzaba la transición, se tenía que controlar. Cuando sintió crecer sus colmillos salto al agua, el agua fría apago sus venas y pudo concentrarse en tranquilizarse, entonces sintió como alguien lo miraba desde arriba. No quería salir del agua, unos brazos lo rodearon y lo ayudo a salir del agua.

Expulso toda el agua que fueron a sus pulmones, Estaba sentado en el suelo del gazebo, tiritaba de frío, pero prefería eso a volver a sentir aquel ardor en las venas. Cuando se tranquilizó del todo y su respiración volvió a la normalidad fijo su vista en el sujeto y se puso en alerta, un vampiro, no cualquiera, un pura sangre. Lo reconoció apenas lo vio, Rido Kuran, catalogado como uno de los más poderosos, incluso más que el monarca.

-Vaya ¿Qué hace un niño tan sabroso como tú por aquí? – Su sonrisa burlona y una mirada lujuriosa lo caracterizaban. Sus ojos bicolores se encontraron con los violetas y el niño se levantó. – Creo que no deberías alejarte de tus padres pequeño Zero.

-Rido Kuran, - La sonrisa del vampiro se agrando más. - ¿Por qué no estas adentro?

-Ya hablas como todo un adulto. – Rido miro el lago. – Me gusta este sitio, prefiero estar aquí que allá disfrutando de la tranquilidad que ofrece este lago.

-Nunca pensé que serias tan sentimental. – Desde niño, Zero ya se comportaba como un adulto en presencia de un desconocido. – Siempre dicen que usted es muy frío y muy loco.

Ambos estaban ahí, en el gazebo, mirando como la luna se reflejaba entre las calmadas aguas. Rido bebió su vino, pero advirtió que el niño temblaba mucho, dejo el vino en uno de los balcones y se quitó su saco, cubrió al niño, este lo miro amenazadoramente. El mayor solo sonrió ante el sonrojo del niño.

-Dicen que soy loco, eso me agrada. – Bebió su vino por completo. – Creo que ya va siendo hora de que entremos, tus padres te estarán buscando, y se me termino el vino. – El vampiro se dispuso a ir.

Zero avanzo hasta llegar a lado del vampiro. Rido rio de pronto y sin aviso alguno levanto a Zero, este zapateo queriendo soltarse. Luego de luchar por un tiempo se dejó cargar por el mayor, quien lo acuno en sus brazos. Que cosa más extraña, pensaron los dos, pero Rido solo actuó por impulso. Al llegar a la puerta del salón sintieron como la tensión del lugar era insoportable, los Kiryuu al no encontrar a su pequeño hijo amenazaron a todos los vampiros con destruir la casa. Estaban a punto de comenzar una guerra, solo dos personas no estaban. Y cuando uno de los vampiros iba a atacar, la puerta se abrió.

Rido ingreso al lugar, con Zero en brazos y en la otra mano una copa de vino. Reía triunfante, Haruka explotó su aura haciendo que todos los cristales se quebraran. Después de tantos milenios. El momento había llegado.

Notas finales:

Gracias por leer. Espero que les haya gustado. 

Nos leemos en el siguiente capítulo.

Anna-chan

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