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Amargo Dulce. por MICHELLJANG

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Notas del fanfic:

Los personajes involucrados en esta historia no me pertenecen.
 
Son propiedad de Kazuki Takahashi del anime YuGiOh!
 
Las intenciones de este FanFic (One-Short) titulado "Amargo Dulce" con contenido BoyXBoy (Yaoi) es entretener,nunca tratar de ofender alguna persona de público o del fandom,sólo es una historia de Fans para Fans. 
 
Con esto aclarado. Disfruten de éste humilde y único capítulo de esta historia. 
 

Notas del capitulo:

No puedo escribir más que... ¡Espero que les guste! 

Los helados vientos cobijan tiernamente la Ciudad Dominó haciéndola lucir su belleza a toda su potencia que se permite. Se encuentra extrañamente solitaria ésa noche dejando sólo un silencio que disfrutar mientras pasa el tiempo desesperado a las horas de la madrugada;con ése detalle contado con uno de los dedos,pocos edificios emiten luz adornando la oscura noche sin tensón. Todos duermen,excepto un joven que se encuentra dando vueltas entre las sábanas que cubren su cuerpo aperlado de sudor.
 
No sufre de una pesadilla para encontrase así, la única razón por la que sufre es porque es víctima de su masoquismo. El joven tiene calor sin embargo no quiere despegarse de sus sábanas. Así es,un extraño caso de masoquismo,sumando que las temperaturas de afuera son escalofriantes.
 
Se mantiene en ésa escena veinte minutos más cuando decide por fin ceder y salir de las sábanas de su cama para ir por una taza de cocoa caliente,sin duda era un masoquista de primera,aunque se había levantado sin las intenciones de ir a su habitación para volver a intentar conciliar el sueño,se quedaría en el salón principal pensando en la inmortalidad del cangrejo.
 
Cuando ya tiene su taza de cocoa caliente dispersando el humo que contiene esta entre el ambiente en sus manos,observa con detenimiento el árbol que tiene en el salón, algo le faltaba, dejó su taza en una pequeña mesa de centro y se acercó a este,al verlo de cerca entendió que carecía. Carecía de magia,ya que no estaba encendidas su bellas luces.
 
Su fachada de su pequeña casa desbordaba la exageración absoluta,miles de colores brillantes adornan la misma, sin embargo aún seguía la esencia que representaba la misma. Su magia. Haciendo que valiera la máxima pena que la factura de luz llegara ha altos costos.
 
No sólo ése día y noche tenía su fantástica magia,todos los días y noches del año la tenían. Era Budista pero simple detalle no lo detendría,no tenía que ser Creyente o mucho menos algo parecido para compartir ésa alegría y paz tan peculiar en aquélla época del año en Diciembre. Celebraba "Navidad" a todas horas.
 
Podía llamarse un viejo cascarrabias con los días ordinarios pero... ¿Qué podía hacer? Aquélla época quedó tatuada en su memoria y corazón,gracias a alguien que tendría el gusto de ver una vez más próximamente.
 
Una vez encendido el árbol de "Navidad" se sienta en su sillón de suave terciopelo disfrutando de su taza de cocoa caliente descendiendo por su garganta,le encanta ésa sensación y sabor tan dulce quemándole la misma.
 
Entonces,los recuerdos se apoderaran de su mente,aquéllos que tanto ama,aprecia y atesora con su corazón tan joven.
 
Se ve así mismo con quince años (hace un año) con aquélla presión tan cálida en su pecho que se sentía como un cosquilleo magnífico,sus rodillas dando su máximo para no dejarlo caer entre el frío pavimento puesto que le temblaban ya que iba hablar una vez más con él a tan sólo tres días de navidad.
 
Era complicado, realmente complicado el tratar de disimular aquélla felicidad que le embargaba,ya que tarea fácil no era;aún más cuando la clásica tonta sonrisa de un enamorado en sus labios que no tenía intensiones de esfumarse,la cual sólo él provocaba en su ser.
 
No lo conocía del todo en aquél entonces, sólo había visto sus labios entonando palabras al hablarle desde una cámara de una laptop en otro país algo lejano del suyo pero con eso el otro ser humano lo conquistó,su personalidad del ajeno era seria y reservada pero tenía algo que lo atraía, no era su voz,era algo más complejo,algo que todavía no sabia que era.
 
La forma en que se conocieron fue algo curioso ya que el ajeno,le mandó una solicitud en un foro de un juego llamado "Duelo de Monstruos",gusto que compartían por el mismo,el nombre de su nuevo amigo era "Yami Sennen".
 
"Yami Sennen"
 
Quiere establecer con usted una videollamada.
 
Aceptar  Rechazar.
 
-Usted ha aceptado-
 
—¿Sabes qué la mayoría de secuestros se hacen de esta manera? No deberías de aceptar solicitudes de personas que no conoces.— habló una voz profunda que desprendía seriedad y confianza. Aunque la voz debió de sembrarle temor le causo que dejara escapar una pequeña risa divertida. Pensó unos segundos antes de contestar.
 
—Puede ser,pero ¿Por qué mandaste la solicitud si corría el riesgo que la rechazara?.— ladeó ligeramente la cabeza sonriendo,su compañero le regresó la sonrisa en respuesta.
 
—Me causaba curiosidad ver el rostro del duelista "Yugi Mutou",además, no perdía nada con intentarlo ¿O si?.— según sus labios ensancharon aquélla sonrisa en el rostro del joven Yami.
 
—Probablemente.— enfatizó la palabra con cada una de sus letras dando el efecto de que era una posibilidad de tantas.
 
—¿Tú nombre real es Yugi Mutou? .— preguntó el joven Yami Sennen con cierto toque de curiosidad aunque la seriedad seguía siendo la gobernante en el tono de su voz.
 
—Si. ¿El suyo es Yami Sennen?.— afirmó mientras le regresaba la pregunta de una manera astuta,Yugi podía ser algo tímido pero ingenuo no lo era.
 
—Según lo que dice mi acta de nacimiento para mi desgracia o favor es así.— también afirmó, a su manera,por supuesto.
 
—¿Por qué no me dejas ver tu rostro? Se supone que esto es una videollamada...— volvió a entonar otra pregunta apenado y con algo de decepción mientras dedicaba su mirada amatista hacía otro lado.
 
—No me gustaría asustarte.— fue lo único que dijo sentenciando,sin decir una verdadera razón.
 
A partir de ésa conversación hablaron y hablaron por el resto de los siguientes días a excepción de los Sábados por una extraña razón,ya que Yami decía que tenía cosas que hacer. A pesar de que no viera su rostro se entretenía y divertía hablando con Yami.
 
A tan sólo tres días de Navidad volverían a repetir aquélla secuencia que se había vuelto una tradición,por eso se encontraba tan feliz y sonriente,volvería hablar con quien le robó su corazón.
 
Llegó a su pequeña casa,mientras entraba anunció a su abuelo que ya había llegado de la preparatoria,subió rápidamente las escaleras hasta llegar a su habitación,dejó su mochila de cuero café en la cama entre las sábanas blancas, fijó su mirada en su reloj antiguo que tenía sobre su escritorio y decepcionado suspiró sentándose en el suelo. Faltaban treinta minutos para su "cita virtual" diaria. Se apresuró prácticamente corriendo para llegar a su casa rechazando la invitación de su mejor amigo Jounouchi Katsuya con cabellos rubios,ojos claros,personalidad alegre y decidida para ver una película en su casa.
 
Se acostó en el suelo recordando los años y años que permaneció enamorado de su mejor amiga;Anzu Masaki,una joven de cuerpo lleno de curvas,cabellos castaños cortos,sonrisa perfecta y ésos inolvidables ojos azules que cuando chocaba mirada con ellos sentía un revolotear, ya que podía apreciar su mundo entero,hasta que cierto día... No más.
 
Cuando tomó de la taza de lo amargo para abrir los ojos,ya era tarde,puesto que ya estaba tomado de la mano de ella,se había afrontado a la cruda realidad,nunca permaneció enamorado,siempre lo pensó así, pero notó la verdad. ¡Sólo sentía admiración y empatia por la joven!
 
Anzu era lo contrario al él,llena de confianza y fuerza de voluntad para entonar la palabras "seguiré adelante" y él... Sólo un chico de quince años temeroso y noble que aún seguía encerrándose por horas en su habitación resolviendo algún rompecabezas o cualquier otro juego que se le permitiera como un infante.
 
Estaba agradecido con ella por defenderlo cuando su ahora,mejor amigo Jounouchi lo sometió en fase de convertirlo en un hombre y despedir al niño que era,cosa que no lo logró del todo ya que aquél niño permanece ahí, en su interior.
 
Cuatro meses. Cuatro benditos meses duró su relación,ya no lo soportaba,era realmente incómodo cuando la besaba,cundo le decía que la amaba con toda su alma y no era por amor,sino por obligación,se sentía... Sucio.
 
Dolió, dolió la bofetada que le propagó Anzu al confesarle que todo era una despiadada mentira,aunque siendo sincero,sentía que se lo merecía en aquél entonces.
 
Pero también agradecía ésa experiencia porque gracias a eso buscó confort en el foro donde conoció a Yami,además cuando empezó a sospechar que sentía algo por Yami recordó su experiencia con Anzu para ver si no se encontraba equivocado.
 
"Yami Sennen"
 
Quiere establecer con usted una videollamada.
 
Aceptar  -Rechazar.
 
-Usted ha aceptado-
 
—Ahora hablaste más temprano... — Yugi habló con algo de dificultad para después sonreír ligeramente.
 
—Tus ojos no brillan como siempre...— susurró para si mismo Yami,cosa que Yugi no escuchó,para después retomar la palabra nuevamente.— ¿Quieres hablar sobre el tema?.— entonó la pregunta preocupado.
 
—No,tranquilo,estoy bien.— contestó afirmando con su voz en cambio sus ojos probablemente no opinaban lo mismo demostrando todo lo contrario.
 
—Entiendo.— con ésa palabra expresada un lapso de tiempo transcurrió donde ambos estaban callados.— ¿Qué harás en Navidad? Faltas tres días para ello .— mencionó Yami recordando dicha fecha que peligrosamente se acercaba para romper el que se había vuelto un incómodo silencio.
 
—Soy Japonés.— le recordó Yugi.— Es mínima la población que la celebra,para nosotros es más importante Año Nuevo.— ladeó ligeramente la cabeza.
 
—Lo sé.— rió brevemente Yami.— Que viva en Corea del Sur no significa que no esté informado Yugi.— y de nueva cuenta formó una sonrisa.
 
—¡Me habías dicho que eras de Egipto!. — exclamó Yugi sorprendido y con un ligero tono de molestia,Yami volvió a reír en respuesta.
 
—Nací en Egipto,mis padres son japoneses y vivo actualmente en Corea del Sur ¿Alguna duda?.— contestó Yami con simpleza.
 
—Vaya...— lo que le contó Yami lo había dejado algo... atónito.— Espera. ¿Haz dicho que tus padres son japoneses? ¡¿Qué demonios hacían en Egipto?!. — gritó Yugi ya que no tenía mucho sentido lo que decía Yami,ahora,empezaba a considerar que Yami le estaba diciendo una mentira,afiló la mirada.
 
—No me mires así Yugi.— formó una ligera mueca .— Digamos que vacaciones en el momento equivocado.— con eso dicho se llevó una pajilla a los labios,tomando un pequeño sorbo de un jugo de manzana que apenas decidió sacar en pantalla.
 
—Entiendo.— dijo en un débil tono de voz que poco faltaba para ser nulo.
 
—Mira,Yugi.— alejó el jugo de manzana de la vista de Yugi o bueno, de la cámara.— Sé que te ocurre algo... No me gusta verte así ¿Lo sabes?.— expresó con cierto tono de cansancio y fastidio.
 
—Disculpame Yami.— agachó la mirada mientras alzaba sus pies a la silla,abrazando sus piernas con firmeza.— Recordé mi relación anterior y como perdí a mi mejor amiga.— acto seguido escondió su rostro en sus piernas.
 
—Ya veo.—Yami volvió a dar otro sorbo a su jugo de manzana.—Si no te molesta... ¿Hace cuánto ocurrió eso?
 
—Hace siete meses.— contestó mientras escondía su cabeza en sus piernas.
 
—Un mes antes de que empezáramos hablar... Entiendo— murmuró para si mismo.— Yugi,No tiene mucho sentido lo que te diré pero,Me encantaría pasar Navidad contigo.— una bella sonrisa se formó en el rostro de Yami.
 
—¿Ah?.— expresó incrédulo Yugi mientras que la felicidad que tenía antes de llegar a su casa volvía a renacer.
 
¿Había escuchado bien? Acaso... ¿Sus sentimientos que poseía son correspondidos? Bajó sus pies de la silla para visualizarlo mejor.
 
—Sí,Yugi. Escuchaste bien.— confirmó con voz delicada Yami.
 
—¡¿De verdad?!.— exclamó mientras frotaba con su mano uno de sus ojos para ver si no estaba soñando.
 
—Sí.— se limitó a decir Yami .— Lastima que ahora vivo en Corea del Sur.— suspiró con cansancio notorio.
 
—¿Por qué no vienes?.— preguntó Yugi con un tono aún más débil que todos los que usó en ésa tarde,se escuchó como un delicado susurro a la par que escuchaba como las ilusiones que habían nacido momentos atrás se desmoronaban junto a su corazón que se quebraba en mil pedazos.
 
Yugi abrió los ojos despertando de sus recuerdos mientras se llevaba sus manos a sus mejillas que se encontraban húmedas. Lloró entre sueños o debía decir ¿Pesadillas? Ya que ése no había sido el final de aquélla conversación.
 
Se puso de pie mientras recogía la taza donde se bebió su cocoa caliente para llevarla ha lavar, cuando entró en la cocina sonrió ya que una idea surcó su mente. Haría algunas galletas para pasar el rato.
 
Mientras las preparaba volvió a dejarse llevar entre sus recuerdos y en como terminaba ésa conversación tan agridulce.
 
—Yugi,vivo en Corea del Sur. Además si fuera para Japón llegaría a pocas horas antes de que Navidad comenzara y sólo me quedaría tres días como máximo...
 
Yami se quedó unos segundos pensando en la situación en la que se involucró para después tomar una decisión en la que posiblemente Yugi estallaría en llanto de tristeza,entonces,se imaginó a Yugi llorando y no lo quería ver así,cerró los ojos un momento y su sonrisa hizo acto de presencia.
 
—Creo que ya tiene unos cuantos años que no visito Japón. Yugi,te conoceré en Navidad.
 
Yugi se cayó de la silla en la que estaba sentado a la escuchar las palabras de Yami ya que para él fue un impacto tremendo el que recibió. 
 
—¡¿Estás bien?!.— preguntó Yami asustado de haber lastimado indirectamente a Yugi.
 
—Ahg...— un gemido se escuchó de parte de Yugi ya que se golpeó en la cabeza.—Estoy bien.— dejó ver su brazo y mano haciendo un ademán desde el suelo indicando que estaba bien en respuesta Yami suspiró aliviado.
 
—Bueno,Yugi. Siento mucho retirarme tan temprano pero tengo que alistar mis maletas si quiero irme pronto,por cierto disculpame por el golpe.— mordió ligeramente su labio inferior.
 
—Tranquilo estoy bien.— rió de manera nerviosa,conocería a su amor virtual y eso lo hacía más que feliz.
 
—Hasta luego,Yugi.— al terminar de pronunciar eso Yami,finalizó la llamada. Sin poder lograr ver a un más que feliz Yugi riendo en el suelo,sería una fantástica navidad aunque no la celebre como tal. Su conversación había sido tan amarga y tan dulce pero sin duda había valido la pena,podría incluso llamarlo un Amargo Dulce.
 
Yugi sacó las galletas del horno mientras una gran sonrisa estaba posada en sus labios,ahora empezaría su parte favorita. Decorar las galletas.
 
—¿Ése tal "Yami" es de confiar,Yugi?.— preguntó su mejor amigo Jounochi quien se llevó un bocado de pan a la boca.
 
—¡Sí!.—afirmó Yugi.— Quedamos en vernos junto al reloj,en el centro de Dominó.— mencionó mientras le robaba un pequeño pedazo al pan que comía su amigo.
 
—Escogiste un lugar con gente a propósito ¿Cierto? Bien pensado.— admitió Jounochi,quien guiñó su ojo izquierdo junto alzaba su pulgar derecho.
 
—Gracias.— agradeció comiendo el pedazo de pan.
 
—Oye.— le dio otra mordida a su pan.— Quería que quedáramos en mi casa Honda,Otogi,Bakura y tú para ver una película de terror,pedir pizza o tal vez hamburguesas pero creo que él tal Yami ya nos arruinó los planes.
 
—¡Jounouchi!.— vociferó.— Me hubieras dicho...—se cruzó de brazos mientras fingía molestia.
 
—Tranquilo. Trataremos de no hablar de temas interesantes.— rió de manera alegre que contagió a su amigo Yugi.—Creo que no me queda nada más que decir ¡Suerte!.
 
—¡Gracias Jounouchi!.— gritó al abalanzarse sobre su mejor amigo.
 
Yugi terminó de decorar las galletas contemplando éstas embalsamado,esperó unos minutos cuando giró su cabeza hacía el reloj de la pared,recordando lo que hizo. Había parado su reloj en la hora de 12:00 de la noche por motivo que se volvió su hora favorita ya que fue en ésa hora que conoció a Yami Sennen. 
 
Podía asegurar que su corazón latía a mil por hora,sus rodillas temblaban una vez más como hace tres días y sus manos empezaban a sudar. ¿Por qué precisamente ése día su cuerpo se había confabulado en su contra? ¡Era una pesadilla! ¡¿En Navidad?! Y eso que faltaba una calle para llegar al punto donde había quedado para chocar mirada con Yami.
 
—Genial Yugi. Estás temblando como una gelatina.— suspiró mientras se pasaba entre sus dedos su cabello tricolor.— Bien,creo que estoy listo.— murmuró de manera que se dio ánimos,miró sus zapatos negros y caminó hasta llegar justo al frente del reloj.
 
Era realmente curioso que nadie estuviera junto al reloj,tal vez Yami Sennen no era quien se veía en pantalla,tal vez... Lo había dejado plantado para dejarlo sólo en la noche de Navidad. 
 
Justamente cuando iba a dar la vuelta para regresar a su casa el sonido del reloj resonó entre los alrededores dando el toque para que oficialmente;Navidad comenzara. Miró a sus alrededores, era verdad,las calles lucían más que preciosas como si fueran sacadas de un cuento de hadas con todas ésas luces y de manera inconsciente giró sobre sus talones dedicando una última mirada al reloj. 
 
Sus ojos se abrieron al ver que una persona se encontraba en el lugar donde quedaron él y Yami,aunque más sorprendente fue que ésa persona tuviera tantas similitudes con su ser,se acercó ligeramente hasta el personaje que le causó curiosidad.
 
Sus ojos eran como unos bellos rubíes intocables,su piel blanca,sus cabellos tricolores tan parecidos a los suyos y a la vez tan distintos ya que tenía tres mechones dorados de más, simulando ser unos rayos,sumando que era más alto por unos cuantos centímetros. Vestía de una gabardina verde oscuro,una playera negra,una bufanda de un tono entre amarillo y anaranjado, pantalón azul marino y unas botas negras con detalles en plateado ya que tenían éstas unos cinturones como adornos. Traía también dos cinturones y uno de ellos con cadenas además en los dedos llevaba anillos de plata.
 
Podía asegurar que su boca estaba en el suelo y su corazón lo abandonó en ése preciso instante al ver aquél sujeto... Se preguntaba... ¿Podría ser Yami...? Se acercó hasta él y el joven lo recibió con una sonrisa reconfortante.
 
—Ho-hola...— saludó tartamudeando a lo cual el joven se quitó los audífonos con los que había estado escuchando música.
 
—Hola.— cuando terminó de hablar se colgó los audífonos en su cuello.—Bueno, es un gusto conocerte. Soy Yami Sennen.— extendió su mano en forma de presentación.
 
Ahora si estaba completamente en las nubes. ¡Aquél hombre tan parecido a él y apuesto era Yami Sennen! ¡Que alguien lo sostenga que se nos va al otro mundo! 
 
—Yu-gi Mutou.— aceptó su mano mientras le rezaba ha Buda de que no notará el sudor en sus manos,segundos después separaron sus manos.
 
Yami miró alrededor examinando el lugar que estaban y poco después sonrió ligeramente.
 
—¿Cuántos años tienes, Yugi? Yo tengo 17 años.— Yami dirigió su vista a Yugi quien tenía un sutil sonrojo en las mejillas.
 
— 15 años.— se rascó levemente la cabeza avergonzado.
 
—Te veías menor en la cámara.— confesó Yami para después producir una ligera risa.
 
—Me lo dicen seguido.— hizo un puchero para después chasquear los dedos.— ¿Te gustan los juegos? Hay un Arcade cerca de aquí.
 
—Me agrada la idea.— alzó su pulgar,lo cual le hizo recordar a su amigo Jounouchi,quien le había deseado buena suerte cuando estuviera con Yami.—¿Sucede algo,Yugi?.— preguntó ya que notó a Yugi algo distraído.
 
—¡Eh! ¡No,No!.— exclamó mientras negaba con la cabeza nervioso, no quería contarle a Yami sobre su amigo Jounouchi,aunque sonara algo egoísta por los motivos que tendría que confesarle que estaba atraído hacía su persona y sinceramente no iba asustarlo a penas unos cuantos minutos de conocerse oficialmente.
 
—Está... bien...— murmuró Yami mientras fruncía levemente su ceño.—¿Está lejos de aquí?
 
—No mucho.— sonrió.— Pero si quieres ir a otro tipo de lugar,no tengo problema con ello.
 
—Yugi. Ya te había dicho que me agradaba la idea.— ladeó levemente la cabeza sonriendo.
 
—Lo siento.— se disculpó al hacer reverencia.— Estoy nervioso,es la primera vez que conozco alguien de otro lado.— cuando terminó de confesar ése dato pasó por su mente su amigo albino, Bakura,quien era un extranjero de Inglaterra.—Bueno,ahora que lo pienso es la segunda vez,tengo un amigo que viene de Inglaterra.
 
—Si no te molesta. ¿Con qué motivo?.— preguntó Yami con curiosidad que no podía negar.
 
—Su padre es arqueólogo.— le informó Yugi.
 
—Ya veo. ¿Nos vamos?.— sugirió Yami.— La noche es larga pero no eterna.
 
—¿Dónde leíste eso,Yami? ¿Internet,acaso?.— bromeó mientras daba pequeños y ligeros golpes con su codo al pecho de Yami.
 
—No pero consideraré subirlo a Internet.— completó la broma Yami a lo cual después ambos rieron.
 
¿El verdadero Yami era tan alegre? ¿Y su bella seriedad y confianza,dónde quedó? Si aquélla personalidad que tenía en pantalla era una máscara no importaba,aprendería amar ambas caras.
 
—Mira nada más Yugi.— mencionó su abuelo mientras se frotaba uno de sus ojos,acababa de despertarse.— ¿Por qué tantas galletas? Sé que estás ansioso pero tranquilo muchacho.
 
—Perdón abuelo,sólo me dejé llevar.— rascó su mejilla algo apenado.
 
—No importa. Mejor vaya a vestirse que no llegará a tiempo al Aeropuerto.— mencionó su abuelo mientras tomaba una galleta que había hecho su nieto.
 
—¡Sí!.— asintió con la cabeza sonriendo dejando a su abuelo en la cocina con muchas galletas pero con cada una de ellas había un pedazo de su alma,ya que fueron hechas con amor.
 
El viento pasó moviendo sus cabellos tricolores de ambos personajes mientras observaban un lugar atentamente,el mayor suspiró mientras revolvía los cabellos del pequeño.
 
—Tal vez se fueron a celebrar.— mencionó Yami.— Tranquilo,podemos ir a otro lado.
 
—Pero siempre está abierto,me sorprende que no lo esté.— Yugi miró sus zapatos.— No pensé que el Arcade no iba abrir el día de hoy.
 
—¿Tienes hambre? Me gustaría invitarte a cenar.— confesó al cambiar estratégicamente de tema.
 
¿Qué había sido eso? ¿Lo estaba invitando a cenar? Sin duda cada vez lo sorprendía más Yami y con el paso del tiempo se adentraba y se proclamaba el dueño de su corazón.
 
La cena fue exquisita,la comida que habían pedido sin duda conquistó sus papilas gustativas,realmente Yami tenía buen gusto para la comida (sumando que se divirtió mucho) aunque estuvo un poco retirado de Dominó el restaurante y tuvieron que viajar en tren; Sin duda alguna había válido la máxima pena.
 
¿Por qué? ¿Por qué las horas habían pasado tan de prisa? ¿Por qué todo terminó tan pronto? Sabía bien que Yami no iba estar toda la vida con él pero aún sentía como si una hoja de un cuchillo le desgarrara el alma de una manera despiadada.
 
—¿De verdad tienes que irte,tan pronto?.— preguntó apretando sus puños con fuerza,dejando ver sus nudillos más blancos de los que ya eran,reprimiendo las ganas de llorar.
 
—La casa vieja de mis padres queda hasta Tokyo,Yugi.—sonrió levemente.— Realmente me encantaría quedarme más tiempo contigo pero...— dejó la explicación inconclusa mirando hacía el otro lado.
 
—Yami...— lo llamó con voz que poco a poco empezaba ha quebrarse. Ya no importaba lo que pensara de él,después de todo aquí terminaba todo lo que llegó amar por seis meses.
 
—Lo siento.— se disculpó Yami sin dedicar su mirada aún a Yugi.
 
Y ésa fue la gota que derramó el vaso en el pecho de Yugi ya que las lágrimas hechas de agua salada ya se derramaban de manera cruel por sus mejillas,Yami no se contuvo al verlo así puesto que su corazón sintió un vuelco horripilante atrayéndolo hacía él abrazándolo. Su pecho estaba húmedo gracias a las lágrimas de Yugi pero se sintió aliviado cuando notó que Yugi paró de llorar.
 
—Yami...— lo llamó temblando.—Tengo algo que... Decirte...
 
Despediría el miedo. Ya no iba haber vuelta atrás para confesarle sus sentimientos, después de todo. Esto era el adiós rotundo.
 
—Dime,Yugi. Te escu-
 
No se le permitió terminar de hablar,ya que Yugi lo había jalado de su camisa negra para atraer su rostro junto al suyo,quedando de la misma estatura,donde una vez aprovechando la cercanía juntó sus frentes entremezclando las cálidas y reconfortantes respiraciones en unos días tan fríos y sin previo aviso. Lo besó. Yami lo había besado.
 
Los ojos de Yugi se agrandaron al sentir los labios del ajeno moviéndose de manera tan dulce sobre los suyos sin embargo, sus labios de Yami eran amargos haciendo que la experiencia fuera aún más inolvidable y sin igual. Tardó en corresponder (no iba ha mentir) pero fue con la excusa de que tardó en darse cuenta que verdaderamente Yami era quien lo besaba. 
 
Podía decir que el mundo desapareció por los minutos que pasó con Yami,al cerrar sus ojos pasando por sus brazos sobre su cuello abrazándolo, sintió que caminaba sobre las nubes que se encontraban hechas de algodón,pero a los minutos el aire exigió su lugar sin dejar que el beso continuara por más que quisieran.
 
La respiración de Yugi era agitada,a pesar que el beso no aumentó de temperatura y calentura logró que lo dejara que se le dificultara, tenía que admitirlo. Le encantó el beso.
 
Yami volvió a juntar sus frentes y al estar tan juntos,ambos podían jurar que los corazones de los dos latían sin frenesí en un ritmo que sólo ellos entendían puesto que lo compartían.
 
—Temía esto.— mencionó Yami una vez que recuperó el aire.—Temía que me enamorara de ti,Yugi.
 
—¿Por qué...?.— preguntó Yugi mientras miraba los ojos rubí de Yami esperando que no dijera lo que tenía en mente.
 
—Porque ya no volveré a Japón.
 
Sintió que fue como una cubeta helada que cayó sobre su ser y el tiempo se detuvo en el momento justo que dijo eso. Esta vez ya no sentía dolor en su pecho,ahora ya no estaba seguro si sentía algo realmente. Se limitó a tan sólo guardar silencio y aferrarse a él.
 
—Yugi... Me encantaría que vinieras conmigo a Corea del Sur.—confesó con un ligero sonrojo Yami.
 
Yugi lo miró incrédulo, jamás pensó que Yami le saldría con aquélla propuesta,aunque por más que quisiera aceptarla,no podía, no se lo podía permitir. Japón, Dominó,era su cuna desde que nació, su hogar donde creció, donde estaban su vida entera,sus amigos. Simplemente no podía.
 
—Lo siento Yami,pero yo...
 
Yami se vengó. Como cuando Yugi lo calló halándolo de la camisa negra,pero ésta vez fue diferente porque Yami de nueva cuenta,por segunda vez lo besó de una manera un tanto desesperada. Una vez separados sonrieron.
 
—Te prometo ir la próxima Navidad a visitarte....
 
—Pensé que no la celebraba.— arqueó su ceja izquierda jugando con Yugi.
 
—Bueno,pues tu le diste un significado y razón para celebrarla.— una vez dicho eso sellaron su promesa. Yugi se prometió algo,que hasta la próxima vez que viera a Yami celebraría con emoción esencial la Navidad porque ésa festividad, cambió su vida.
 
—¡Yugi! ¡Date Prisa!.— exclamó su abuelo desde la planta baja.— ¡Jounouchi ya está aquí para acompañarte al aeropuerto!
 
—¡Ya voy!.—aviso mientras bajaba las escaleras halando de una maleta,cuando llegó abajo abrazó a su abuelo con gran amor. — Prometo que volveré....— susurró.
 
—Eso espero mi niño...
 
Con eso dicho se separó de su abuelo y se dirigió a la salida donde su mejor amigo lo esperaba para ir a su destino mientras caminaba con ésa presión singular que yace en su pecho palpitante de gozo,entonando que llegue el tiempo esperado con ensueño. El volver a ver a su Amargo Dulce.
Notas finales:

Yo no aprendo, aquí estoy publicando otro cáncer :'D 

En fin, espero que les agrade a pesar de ser una reverenda bazofia.~

Éste fic lo escribí para celebrar la navidad del 2016, por supuesto, si tenían duda.~


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