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Dulce Tentación

Autor: Mari-Sponge

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Notas del fanfic:

... -inserte meme de "¿Por qué eres así?" aquí-

Bien, les traigo otro fic... pero ahora de mi OT3 de esta serie :9

Disfrúten~

Sus gemidos llenaban la habitación; no sabía cómo había llegado a esa situación, y para esos momentos, ni siquiera le importaba. Su mente era consumida completamente por el placer que inundaba su cuerpo. La calidez alrededor de su miembro, comenzaba a volverlo loco. Aquel par de manos acariciando su torso, solo lograban aumentar la sensación tan placentera. Su mano izquierda se enredaba suavemente entre aquellos rubios mechones, implorando porque la boca del chico no se detuviera; su mano derecha, se aferraba al cuello de aquel joven de cabello platinado, mientras este buscaba divertido la boca del moreno. Esa lengua intrusa comenzó a juguetear dentro de su boca, mientras unos ojos azules veían con divertida lujuria, el rostro sonrojado del japonés.

Sentía todo su cuerpo arder, y aun así, no le importaba. Todo lo que quería, era ser atendido por aquellos hombres. Lo sentía, estaba a punto de llegar al orgasmo; y ellos estaban al tanto. Sus ojos se abrieron, al notar cierta presión en su miembro; un par de ojos esmeraldas le miraban burlones, mientras los dedos del chico evitaban que el moreno lograra eyacular. No dijo nada, su expresión, por sí sola, suplicaba ese pequeño placer momentáneo, y aun así, fue completamente ignorado. Los labios de aquel muchacho rubio, comenzaron a repartir besos por su abdomen, subiendo lentamente hasta su cuello.

–Te  gusta esto, ¿no es así, Yuuri?

Aquella voz aterciopelada susurró en su oído, mientras una mano comenzaba a deslizarse por su trasero, buscando su entrada.

–Realmente eres un pervertido, ¿eh?

El aliento chocando contra la piel de su cuello, le hizo arquear la espalda. Ambos hombres comenzaron a besarse descaradamente, mientras el moreno los veía embobado. Suplicante, comenzó a besar su mentones, necesitado de la atención de aquellos seres. Y una vez más, las pudo ver: aquellas blancas alas se desplegaron con majestuosidad, a pesar de su pequeño tamaño. A los costados de su visión, un par de alas negras comenzaron a envolverlos. Un dedo logró deslizarse por aquel agujero, arrancándole un pequeño grito al moreno, que fue acallado por aquellos dulces labios. El platinado solo se limitaba a mirar la escena, con aquella sonrisa socarrona en su cara, moviendo su dedo dentro y fuera del cuerpo del moreno.

–Más… más…

El rubio mordió su labio, provocando a los hombres que estaban frente a él. Su mano bajó hasta la entrepierna del chico, y cumpliendo sus deseos, introdujo uno de sus dedos en él. Su boca comenzó a atender los pezones de aquel joven que se retorcía de placer bajo su cuerpo. Pero fue una intrusión en su cuerpo, lo que le hizo alzar el rostro. Comenzó a jadear contra el pecho del chico, mientras el mayor de los tres, jugueteaba con su trasero, al igual que hacía con el moreno entre ellos. Su sonrisa se ensanchó. Le encantaba escuchar las voces de los menores; y más le fascinaba, ser el causante de aquella lujuria que escapaba por cada uno de sus poros.

Apartó sus manos de ambos, recibiendo suaves quejidos debido a ello. Una ligera risa escapó de sus labios, mientras tomaba las caderas del moreno, alzándolo un poco, para poder posicionarlo sobre su miembro erecto. Los gemidos del japonés se hicieron cada vez más fuertes, al tiempo que sentía como el platinado entraba en él. Por su parte, el rubio solo observaba cautivado, la escena.

–Vamos, Yuuri… ¿no crees que el Gatito necesite también sentirse bien?

Y eso bastó para que el moreno acercara su boca al pene del tercero, lamiendo con cuidado, arrancándole gemidos de placer. Sin previo aviso, comenzó a moverse dentro del moreno. Hasta ese punto, ya nada les importaba; se dejaron llevar por aquel frenesí, saciando sus más profundos deseos, tomando el cuerpo de aquel mortal, una y otra vez, hasta el amanecer. Contrario a sus principios, el joven japonés se entregó a aquel par de irreales seres, pidiéndoles una y otra vez, que le llenaran, lanzando lejos su propio orgullo y raciocinio. No sabía cómo había llegado a esa situación, y poco le importaba ya. Tal vez, al despertar, se arrepentiría de aquello; pero estaba seguro, de que volvería a caer ante aquellos hombres, y no le importaba.

Notas finales:

Bien... no recuerdo haber empezado un fic con zabroshura xD pero... eso fue lo que salió :v

No esperen que actualice seguido, porque ni yo se cuando podré hacerlo ;) 

Nos leemos~

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