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KaiSoo Airlines: Segunda Temporada

Autor: SlowWriter

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Notas del fanfic:

Es la segunda parte, ¡disfruten!

Notas del capitulo:

Lo único que puedo decir es... ¡disfruten de la lectura! :3

Linda mañana en Seúl, claro que sí: el cielo despejado, los conductores tocando el claxon para que el de adelante mágicamente avance más rápido, los pájaros haciendo un nido debajo de su ventana, al igual que las abejas con ese panal con pinta de peligroso; otro ya te llamaremos de una tienda de pollo a domicilio y... Kim Jongin apareciendo solo en pantalones con una bandeja de desayuno en su cuarto.

- ¡Buenos días, hyung!-sonríe- ¿Un par de huevos con bacon?

Espera que lo haya dicho en sentido literal.

Y de paso, ¿alguien le podría explicar al azafato que cuando la puerta de una habitación está cerrada significa que para entrar se debe tocar?

- No-niega el secretario con la cabeza-. Kim Jongin, primero debes tocar la puerta para entrar, por favor -dice sentado en la cama con un periódico abierto en la sección de ofertas de trabajo. Seguidamente lo cierra y lo deja en la mesita de noche que tiene al lado, junto con sus lentes-. Además, en la cama no se come.

Jongin vuelve a sonreír y se sube con cuidado sobre el colchón; logra sentarse al lado de su pareja y le coloca la bandeja sobre las piernas junto con un beso en la mejilla. Kyungsoo sonríe tímidamente de lado y agacha la mirada.

No puede negar que eso se sintió bien.

- ¿Cómo va la búsqueda intensiva? ¿Ves algo que te interese? -pregunta dándole un mordisco a un pan y mirando a Soo con ojos curiosos.

Kyungsoo asiente con suavidad. En realidad, hay muchas ofertas que le atraen, pero lamentablemente nunca cumple con el requisito de carrera universitaria completa.

Si Kim Jongin supiera que cuando le dice que le interesan las ofertas de trabajo en tiendas de pollo no es algo del todo cierto...

- Bueno, aún estoy sopesando algunas opciones -dice evitando ver la tremenda tabla de chocolate del azafato. Pero bueno, Do Kyungsoo. Es tu pareja. ¿Qué es lo que te pone tanto de los nervios? - Pero hay uno de ayudante de cocina en un restaurante que se ve bastante bien...-señala pensativo intentando llevarse un trozo de comida a la boca.

El veterano lo mira con cariño mientras come.

O eso parece desde su punto de vista, porque desde el de Soo, parece que lo mira con demasiado deseo. Un poco más y su mirada lo va a atravesar.

En fin, a pesar de todo lo que ocurrió los meses anteriores, ahora Jongin se siente tranquilo. Kyungsoo le transmite ese tipo de compañía y estabilidad que no le hace sentir preocupación ni ansiedad por tener la sensación de que pueda ocurrir algún que otro drama a su alrededor.

El único grito al cielo que pega el más bajo es cuando se mancha la ropa de tomate y cuesta de sacar con lejía. De ahí, en el resto, es la máxima serenidad en persona.

Aunque quizás, en parte, es sereno porque se pasa la mayoría del tiempo pensativo y callado. Pero se ve lindo en ese estado. En realidad, es demasiado perfecto en toda sus expresiones. Nunca puede dejar de mirarlo... Hasta que él nota que lo mira y suelta un ¿qué tengo en la cara, Kim Jongin?

Ahora solo desea que encuentre un buen trabajo para comenzar a ahorrar para la universidad. Pero, rayos, si tan solo dejara que el veterano hiciera una inversión inicial en sus estudios mientras está en eso de encontrar empleo...

¡Tan terco que es el pobre Soo!

- Entonces hoy saldrás a preguntar sobre ese trabajo.

- Sí.

Jongin se pega más a él y le pasa el brazo por detrás del hombro.

- ¿Quieres que te acompañe? -pregunta esperanzado.

Kyungsoo agacha la mirada.

La última vez que lo acompañó, le ofrecieron el trabajo al azafato por su apariencia física y prácticamente a Soo ni lo miraron. La fuerte presencia de Jongin solo logra que la invisibilidad de Kyungsoo aumente por millones. Como que no era buena idea aceptar la propuesta de su pareja.

- Te lo agradezco pero...-comienza a decir suavemente.

- Prometo estar en segundo plano-comenta antes de que Soo acabe de hablar-. Iré con pantalón ancho, lo prometo. Y sudadera de las grandes -señala como si se tratara de un niño pequeño diciéndole a su madre que se portará bien con tal de que lo lleve al parque de atracciones.

Kyungsoo arquea una ceja y se ríe por las tonterías que dice el azafato. Se pregunta cómo será ser tan consciente de la belleza de uno mismo como para preocuparse de resaltar tanto por eso. A veces le gustaría ser tan carismático como Jongin y poder quejarse de ser demasiado guapo.

Hasta le da risa pensar ahora en eso. ¡Debería estar más preocupado en conseguir empleo!

A ver, a ver, a ver...

- Bueno...-el más bajo sonríe de lado y deja la bandeja en el suelo- Está bien, puedes acompañarme. Solo... no hables-pide-. Una vez que comienzas, Kim Jongin, no paras.

- Está bien. ¡Vamos a ver ese empleo, hyung!

Antes de que se lance sobre los brazos de Kyungsoo, este se pone de pie, haciendo que Jongin caiga de cara sobre el lugar vacío en dónde segundos antes estaba el mayor sentado.

- P-ponte algo de ropa primero.

...

 

Jongdae teme por la calma que hay en su cafetería.

Después de tomar el pedido de la mesa cinco, asoma su cabeza en la cocina. Los cocineros están tranquilos y haciendo su labor sin hablar demasiado, incluso hay uno que lo saluda alegremente. Todo bien por ahí.

Su recorrido visual por el local ahora se dirige hacia la barra, en donde está Jungkook limpiando las botellas de alcohol y las estanterías. También está centrado en su trabajo, y no lo ha molestado en todo el día.

Bueno, no niega que habían días en los que el camarero era realmente trabajador y centrado, pero es que no siempre marchaba todo tan bien. ¿Tanto Jungkook como los cocineros tan callados y obedientes a la vez? ¡De ninguna manera los planetas podían alinearse como para que ocurriera eso!

¿Por qué siente que algo va a perturbar su día de un momento a otro?

- ¡Bon voyageeee!

El saludo de Junmyeon... Bueno, espera, no saludo exactamente, porque bon voyage en francés le parece que en realidad significa "buen viaje" (Jongdae es algo malo en los idiomas pero parece que el conejo aún más). En fin, el saludo no saludo de Junmyeon es lo que alborota de la nada al local. Su voz suave pero ruidosa rebota contra la pared y agujerea los oídos del dinosaurio arruinando la tranquilidad de su atmósfera.

¡Ya sabía que algo iba a ocurrir!

- ¡Jongdae! - Junmyeon aparece de repente frente a él y de la nada asustándolo.

- ¿De dónde carajos saliste?

- ¡Adivina quién ha llegado de Francia! -exclama alzando un montón de bolsas de ropa.

- Me parece que tú no, porque ni saludar sabes -comenta acompañándolo a una de las mesas y obligándolo a sentarse. Si venía a molestar que al menos compre algo, ¿no?- Es bonjour, creo.

Junmyeon abre bastante los ojos haciendo pico de pájaro con los labios y ladea la cabeza. Después, toma la carta, le echa un vistazo, y vuelve a mirar a Jongdae con cara de bebé.

- Pues yo he estado saludando a todos los franceses así... Oh, vaya...

La risa sarcástica de Jongdae no tarda en oírse.

- Entonces seguro que quedaste como un idiota -sentencia sacando su bloc de notas-. ¿Qué vas a pedir?

Junmyeon mira pensativo la carta por unos segundos, pero luego se pone a rebuscar en una de sus bolsas como si hubiera venido por algo en especial.

- Te voy a pedir que te pruebes este tanga -dice sacando una prenda de ropa interior de una bolsa de Victoria's Secret. La extiende con ambas manos y la ubica en paralelo a la pelvis de Jongdae para ver si le queda o no-. Pensé que te podría quedar bien... Um... Vaya, no contaba con que tuvieras pocas pompis.

El gerente no tarda en avergonzarse y en quitarle la prenda de la mano, que al momento de ser consciente de que a los ojos de los clientes está agarrando un tanga, se lo lanza de nuevo a Junmyeon en su delante sobre la mesa. Este último ríe cortésmente, pero luego estalla en carcajadas.

- Pero bueno, ¡¿por qué mierdas me compras un tanga?! -reclama Jongdae. Cualquiera trae como souvenir una taza o un polo con la Torre Eiffel.

- Ay, Kim Jongdae... ¿Cómo que para qué? ¿Acaso a Minseok no le gusta vestirte con prendas lujosas mientras lo hacen?-pregunta con toda la normalidad del mundo. Más parecía estar regañándolo.

- Oh, no. Ni creas que te considero tanto mi amigo como para hablarte de mi vida sexual con Minseok.

Junmyeon hace un puchero, pero al ver que el gerente no parece ni reaccionar ante eso, se ríe por milésima vez.

- Acéptalo, es un regalo. Ya lo que hagas con él no es asunto mío .

- No me intere-

- Me ha costado ochocientos cincuenta dólares.

- Gracias por el regalo -comenta fingiendo agradecimiento repentino-. Lo revend- ejem, lo conservaré bien.

Jongdae sonríe haciendo que sus ojos se pongan en línea al igual que su boca. Es algo curioso, y hasta sabiendo que es fingido se ve creíble.

Jungkook mira de lejos a su jefe. Oootra vez se puso a conversar con alguno de los hace poco comprometidos Zhang - Kim. Siempre lo regaña a él por distraerse con la televisión de la cafetería. Ah, pero cuándo es su jefe el que se queda conversando y le deja todo el trabajo al pobre camarero...

- Yixing está en China visitando a su familia. Estoy tan solito...- dice de la nada- Pero fueron unas buenas vacaciones a París...

¿Ahora es cuando Jongdae le confiesa que no le interesa mucho lo que le dice? Tiene que trabajar, y la verdad, por más que Junmyeon sea millonario, si no compra nada, de poco le sirve.

- ¿Y por qué no te fuiste con él en lugar de venir aquí a calentar el asiento?

Junmyeon frunce el ceño y se pasa la mano por el cabello con todo el glamour del mundo.

- Su mamá me llamó zorra. Piensa que por mi culpa, la vida de Yixing se ha ido por el retrete.

Un segundo de silencio.

- Pero es cierto.

- ¡Kim Jongdae! ¿Nunca te han dicho que nunca moderas lo que hablas? -pregunta haciéndose el ofendido.

- En fin, ¿vas a pedir algo o no?

- Sí... Esta tarde voy a salir con un amigo que recién ha llegado después de tiempo a Corea. ¿Pueden venir Minseok y tú? Me ha dicho que quiere salir con las personas más geniales que conozca de aquí para pasar una buena tarde como regreso.

- No tienes más amigos, ¿cierto?

Junmyeon niega con la cabeza.

- La verdad es que no.

El gerente suspira. Qué le queda. (Muy) En el fondo, entiende que el diseñador quiera juntarse con gente como él y Minseok. Qué más puede pedir si son prácticamente los únicos que no lo juzgan de mala manera acerca de toda su vida social hecha un carajo.

Además, salir con dos personas millonarias a pasear... Bueno, no suena tan mal. Quizás con salida se refiere ir a cenar en Londres y tomar un postre en Praga.

Minseok tiene el día libre hoy, cree.

- Le preguntaré. Ahora, si eres tan amable, pide algo para comer - dice ya cansado de que el chico le cambie el tema. ¡Que compre algo, caray!

...

 

Kyungsoo y Jongin caminan por las calles de Seúl curioseando la multitud de tiendas que se encuentran a su alrededor.

Jongin está vestido tal y como le ha prometido. Como si fuera uno de esos skaters de diecisiete años con unos pantalones negros parecidos a los bombachos y una gran camiseta también negra con el ochenta y ocho estampado en grande.

Contrasta demasiado con él. Kyungsoo parece que se vaya a ir a la misa del domingo. Quizás le debió haber dicho que vaya vestido como siempre...

Aunque... El desgraciado se ve, aún así, como un modelo de ropa moderna. Ninguno de los que pasan por su lado pueden evitar mirar al moreno y su esbelta figura. Está seguro que todos se preguntan qué hace tal hombretón con un minion como Kyungsoo. O peor, seguro que piensan que son hermano mayor y menor, y que Jongin es el que se ha quedado con todos los buenos genes.

Para qué le dijo que le acompañara... Ay...

- Soo, ¿aquí es? -pregunta sacándolo de sus pensamientos. Señala con el dedo el cartel de un restaurante en el que pone Los siete sabores y lo mira para confirmar que sea en ese lugar.

Kyungsoo asiente, y cuando abre la puerta, ve que Jongin también hace el ademán de entrar. El secretario tan solo lo detiene.

- Kim Jongin, tú siéntate y pide algo. Yo iré a preguntar de mientras.

- ¿No puedo acompañarte a ver al dueño, Soo? Te dije que estaré callado-dice sonriente. Últimamente sonríe demasiado. Es como que está demasiado relajado, desde el punto de vista de Kyungsoo.

¿O serán imaginaciones suyas?

- No. Tengo que verme como un chico seguro de mí mismo. Tengo que ir solo-dice en un tono firme y demasiado convencido de sí mismo. Segundos después, Jongin se ríe fuerte. ¡Kyungsoo parece un pequeño soldado el cual se lo toma todo en serio!- ¿De qué te ríes, Kim Jongin? -pregunta casi amenazante.

- De nada, de nada. De acuerdo. Estaré bien lejos, muuuy lejos -sigue riéndose y se aleja hacia una de las mesas cerca de la ventana. Cuando se sienta, hace una señal a su pareja parecida al "okey".

Kyungsoo vuelve a asentir. Por fin sus probabilidades de ser opacado por Jongin han bajado. Menos mal que no se ha hecho el difícil como a veces hace. O sea, agradece su compañía, claro. Es muy lindo cuando quiere hacer tooodo con él -bueno, casi todo-, pero en estos casos era mejor tenerlo lejos.

El restaurante es de una temática casi juvenil. Las paredes son negras con línea y dibujos que parecen ser hechos con tizas de colores. Los ventanales son muy amplios y entra mucha luz de la calle, además, casi todos los asientos son acolchonados y de colores azul y verde. La fachada está en medio de un pasaje o callejón, por lo que no da a la avenida principal, así que debe ser tranquilo y se deben oír más las bicicletas que los autos.

Parece un lugar agradable.

El chico se asoma por la puerta de la cocina y uno de los chefs sale al verlo curioseando por ahí. Es muy cuerpón y tiene el cabello teñido de rubio, pero es casi de la altura de Kyungsoo. Su cara no parece amigable, aunque momentos antes parecía estar bromeando con los demás cocineros. Está vestido con una camiseta de tirantes negra y lleva un delantal blanco amarrado a la cintura; a comparación de Kyungsoo que parece que les vaya a leer las voluntades del señor Jesucristo, el chef es todo un macho alfa.

- ¿Te has perdido, niñito? -le pregunta con un vozarrón que da miedo.

Kyungsoo solo niega con la cabeza algo asustado.

- Y-yo vengo p-por la oferta de trabajo... ¿Es usted el dueño? -pregunta intentando parecer el chico seguro de sí mismo que antes ha descrito a Jongin.

El rubio se seca las manos en el delantal mientras niega la cabeza, y ofrece una de ellas para estrechar la mano a Soo.

- No, no lo soy, niño. Mi nombre es Jackson Wang, soy el chef principal y mesero para las chicas lindas-bromea. Kyungsoo se ríe por compromiso, ahora mismo no sabe que hacer. Sigue asustado como un ratón, pero sí logra estrecharle la mano-. Así que quieres ver a Jaebum. Espera un segundo.

Jackson se pasea por el restaurante y sube a unas escaleras que llevan a un especie de desván. Minutos después, baja seguido de un chico un poco más alto que él y más delgado. Este última, a comparación del chef, va vestido de manera formal, casi igual que Kyungsoo. Tiene los ojos pequeños y una cara seria pero agradable.

Ambos chicos se acercan a Kyungsoo y este saluda al recién llegado.

- ¿Eres tú el que está interesado en el empleo? -pregunta tranquilamente- Soy Im Jaebum, el dueño -señala estrechándole la mano.

- Do Kyungsoo, un gusto. Sí, bueno, vi el anuncio en el periódico.

- ¿Salimos en el periódico?-pregunta Jackson casi orgulloso- Espero ser yo la imagen del anuncio-dice guiñando el ojo.

Jaebum apenas le hace caso. Solo sonríe de manera gentil a Kyungsoo, como si lo estuviera analizando de pies a cabeza. En eso, se cruza de brazos.

- ¿Quieres ser ayudante de cocina? -pregunta alzando una ceja- Algo me dice que no sabes cocinar.

¡Ouch! ¿Cómo lo supo?

- Estoy seguro de que puedo aprender -dice frunciendo el ceño y mirando directamente a los ojos del dueño-. Por favor, necesito la oportunidad. Se me da bien aprender al paso, de verdad.

Jaebum mira a Jackson como que esperando su opinión. Los dos empleados están con expresión pensativa. Quizás piensan que el pequeño secretario es muy idiota como para solicitar un puesto de trabajo para algo de lo que no está muy preparado. Pero Soo siente que no se le daría tan mal. Tal vez es un poco torpe, pero cuando se trata de aprender algo que pueda servirle en el trabajo, es capaz de adquirir el conocimiento necesario y hacerlo bien. Solo necesita que se lo expliquen una vez, y ahí verán que le agarra el ritmo.

¡Kyungsoo se está muriendo de la incertidumbre!

- ¿Cuántos años tienes? -pregunta Jaebum por fin rompiendo el silencio.

- Veinticinco.

- ¿Ya has trabajado antes? -Kyungsoo asiente enérgicamente y le entrega su currículo. Obviamente solo están escritos los pocos empleos en pequeños negocios en los que ha estado desde la secundaria hasta los comienzos de su carrera. No ha puesto nada relacionado con su anterior trabajo, ya que llegarían las preguntas tipo ¿y que pasó que ya no trabajas con los Byun?

No podría responder algo como bueno, pues me delataron de querer boicotear a la empresa y la misma presidenta me mandó patitas a la calle. Ah, pero claro, todo eso es falso, eh.

- No tienes carrera universitaria -señala el dueño con un mirada escéptica.

- Justamente por eso necesito el empleo, quiero volver a retomarla, pero es difícil conseguir trabajo solo teniendo mis estudios primarios y secundarios completos-dice sereno-. Me gusta creer que puedo aprender rápido, pero necesito la oportunidad. No soy de ser una persona molesta, y siempre intento hacer correctamente mi trabajo. Por favor, tenga eso en cuenta.

Kyungsoo hace una reverencia y cierra los ojos fuertemente. Cuando se pone derecho, Jackson mira a Jaebum bastante convencido. El recién llegado parece un buen tipo, ¿por qué no darle la oportunidad?

- Yo lo veo bien. Un poco de entrenamiento intensivo conmigo y con Mark, y creo que, si es cierto lo que dice, en una semana puede ser uno del equipo sin problemas -comenta Jackson poniéndose la mano en el mentón.

Jaebum sonríe de nuevo de manera tranquila y asiente.

- Acabamos de abrir hace poco el local y eres el primero que viene solicitando el trabajo. Por la forma en que vas vestido, parece que de verdad quieres el trabajo y además, estás utilizando todos tus métodos persuasivos para conseguirlo -ríe un poco y le vuelve a estrechar la mano-. Sin embargo, deberás entrenar con Jackson y con Mark, de ahí tendrás una semana de prueba, ¿qué te parece?

El más bajo sonríe ilusionado y los mira a ambos con los ojos brillosos. De nuevo, hace una reverencia de noventa grados.

- ¡Muchísimas gracias por la oportunidad! -exclama animado- ¡No les fallaré! ¡De verdad!

Jaebum también le dedica una pequeña reverencia.

- Mañana debes estar aquí a las siete de la mañana. Nosotros solemos abrir a eso de las once, pero nos acompañarás a comprar los alimentos, alistar la cocinas y a etiquetar los productos. Comencemos por ahí, ¿de acuerdo?

- Ahí estaré.

Un último estrechón de manos a Jackson y a Jaebum, y Kyungsoo se dirige feliz a la mesa en donde está Jongin. El azafato está comiendo un helado de fresa, vainilla y chocolate. Frente a él, está esperando una torta de queso, seguramente para su pareja.

Cuando el veterano se percata de Kyungsoo acercándose, le hace una señal entendible como "¿qué te dijeron?". Al ver que este asiente muy feliz, se pone de pie y va rápidamente a abrazar a Kyungsoo, hasta el punto de alzarlo un poco.

Es demasiado genial la sensación, pero segundos después, el empleado tan solo puede pensar e lo raro que debe verse para los cocineros y el dueño esa escena tan gay.

- ¡Soo! ¡Es tan genial eso! -sonríe Jongin acompañándolo a sentarse y a comer el postre- Hay que ir a celebrarlo después, ¡este día está siendo genial!

Por fin todo parece marchar bien. Al menos para Kyungsoo, pero con eso es suficiente. Él merece ser feliz después de haber sido tan despreciado por la maldita señora Byun la cual, si hubiera sido más lista, hubiera hecho una buena investigación para ver que Soo no era el culpable de nada y seguir con el mejor (para él) secretario del mundo.

Además, si Soo está bien, también lo está Jongin. Solo con problemas cotidianos como despertarse algo tarde y desayunar con prisas, pelearse por el turno en la ducha y reclamar si la comida picante es mejor o no que la que no pica.

Parece que ha sido lo correcto apartarse por un buen tiempo de su ambiente: sin Sehun, que seguramente se sigue preguntando en dónde fue el azafato después de irse con Jongdae y Minseok de comisaría. Jongin está seguro de que es él el de los mensajes, pues, no es tan estúpido para no saber que está fingiendo, ¿quién puede saber todo acerca de él si no es el policía?

Sin Jongdae, quién vive culpando a todo el mundo de sus desgracias. Y sin Minseok, quién abandona sin culpabilidad alguna a sus seres queridos para luego regresar pidiendo que lo comprendan. Aunque ahí estaba un poco entre la espada y la pared, claro, ¿quién era el culpable de la separación de los esposos Kim? Bueno, independientemente de quién haya tenido la culpa, ambos no habían sabido apreciar la compañía de Jongin.

Jongdae lo botó de la casa pensando que el veterano había sido quién había alentado al comandante para irse. ¿Pero cómo rayos había llegado a esa conclusión su hermano? ¿Acaso no se da cuenta que el trabajo salió sospechosamente de la nada? No era Jongin quién lo había alentado, sino esa fuerza que está en contra de él. Eso había sido.

Minseok, en cambio, desapareció. Obvio que era por culpa de Jongdae y su tozudez, y también por los mensajes de... ¿Sehun? Espera, no. Ahí debió haber habido involucrada otra persona... ¿Quién puede tener contactos con aerolíneas famosas para poder haberle ofrecido el trabajo y encima conocer todo sobre los Kim? Sehun no, obviamente, o al menos no solo... Entonces... ¿el de los mensajes no era el mismo que el de los trabajos?

¿Realmente las oportunidades laborales tanto de Minseok y Baekhyun salieron por plan de alguien?

¡Arg!

Eso no importaba ahora. Solo hace que le duela la cabeza.

Parece ser que alejarse de todas las personas dañinas en su vida está haciendo que todo vaya bien, ¿cierto? Sin dramas y posibles daños. Con tan solo el hecho de haberlas numerado un poco, ha hecho que se sienta un poco mal, y era por eso que debía mirar hacia delante. Dejarlos a ellos de lado, como si nada hubiera ocurrido. ¿No que a veces lo mejor era dejar ir?

Kyungsoo le está hablando de lo genial que se siente ahora. Sería mejor escucharlo, porque él es paciente con Jongin. Aunque sepa que algo anda mal, siempre se espera, y no le cuestiona lo que habla. Le aconseja.

Todo está bien ahora. Por fin.

...

 

Minseok y Jongdae llegan juntos al COEX Mall después de media hora metidos en un taxi. Ambos quedaron en encontrarse delante del Hotel Bae para venir juntos desde ahí, pues aún siguen viviendo por separado. Intentan llevarlo lo mejor que pueden, sobretodo Minseok, quién espera ya la luz verde para poder volver a vivir con el Kim mediano.

Las veces que salen juntos, no suelen sacar el tema para nada y actúan como si vivieran juntos después de todo. Es algo muy extraño, pero el comandante prefiere no decir nada. Al fin y al cabo, Jongdae es como una bomba de tiempo.

- ¿Así que esto será una doble cita? -pregunta Minseok una vez que llegan y esperan delante de la entrada a Junmyeon y a su amigo.

- Él está casado con Yixing, supongo que será un amigo normalito de esos con mucho dinero pero sin nadie en qué gastarlo-contesta Jongdae.

Ambos están vestidos de manera sencilla, pero bastante abrigados. Minseok parece una bola de nieve con bufanda y gorro. Se ve muy adorable y regordito como para ser un comandante y tener treinta y un años; Jongdae, en cambio, está con un gorro negro, y por encima lleva una capucha. Un poco más y Eminem le demanda por el copyright del estlo.

- Esto me recuerda -comienza a hablar Minseok haciendo que su esposo se gire a mirarlo- cuando vinimos por primera vez juntos al COEX, Chen Chen. Te perdiste, ¿recuerdas? Nos pasamos más tiempo llamándonos por teléfono y ubicándonos que paseando juntos. ¡Tardamos como dos horas! -sonríe.

Jongdae suelta una carcajada sonora, la cual incluso hace eco. Hace mucho frío y tiene las manos metidas en el bolsillo.

- Fue en mi vigésimo cumpleaños, claro que me acuerdo. Tú ya cumplías veintisiete y yo ya era considerado legal. Creo que esperamos como cuatro años de noviazgo para poder venir al COEX. Yo nunca había entrado y tú presumías de que sí, ¡pero también acabaste perdido!-se burla.

Minseok también se ríe y abraza el brazo de Jongdae. Desde hace poco que el gerente se deja abrazar por el comandante. En los primeros días después de su regreso, casi mantenía como un metro de distancia.

- Cuando tengamos la oportunidad, separémonos de Junmyeon y su amigo...-pide con ojos de cordero una vez que se separan- Esta vez hay que perdernos juntos, en un lugar oscurito...- su mano acaricia el pecho de Jongdae y juguetea con el cuello de su chaqueta.

- Kim Minseok, por favor, ¿taaan temprano? -reclama divertido el menor- No eres muy ético para ser un asalta-cunas.

Minseok juguetea un rato más con Jongdae. Realmente, hace tiempo que les dejó de interesar cómo reaccionan las demás personas que pasan por ahí y los ven en un comportamiento homosexual. Gracias al comandante, el Kim mediano perdió ese sentimiento de culpabilidad por mostrar quién es que la secundaria le había inculcado.

Junmyeon aparece poco rato después con un chico algo más alto que los tres, pero de apariencia fina y delicada. Ambos van vestidos como salidos de un catálogo de Vogue, a comparación de los esposos Kim que parecen sacados del catálogo de ropa en oferta del supermercado. El chico conejo es el primero que saluda a los esposos, pero tanto Jongdae como Minseok se ha quedado petrificados al ver al acompañante.

Los recuerdos que tiene Jongdae de aquel muchacho vuelven de golpe. Las veces que se presentó en su casa de forma tan amigable y gentil para poder ver a Jongin se hacen presentes en su memoria. Siempre con el uniforme arreglado de una manera peculiar y de actitud positiva. Recuerda los múltiples ¿está Kim Jongin en casa?; ¿A qué hora volverá?; ¿Puedes entregarle este presente por mí? lo hice a mano. ¡Dile que me costó horas, por favor! y los posteriores "¿Puedes decirle a Jongin que lo siento?".

La última vez que lo vio en persona, quizás, fue cuando tanto Jung Ah como el gerente de cafetería, fueron al hospital a disculparse del ataque de locura que tuvo Jongin con el ahora diseñador.

Maldita sea, su hermano estaba en todas partes sin ni siquiera quererlo. El sentimiento de vergüenza ajena dentro de Jongdae es demasiado fuerte que hace que se sienta incómodo con tal solo el choque de miradas con el amigo del diseñador. Minseok debe estar sintiéndose igual ahora mismo.

- Lee Taemin...-es lo único que dice Jongdae- ¿Eres tú?

...

 

Departamento 1501-A.

Aparentemente normal y bien cuidado como siempre, pero con la ausencia de las voces de Baekhyun y Jongin. Todo está en donde siempre. Parece que no haya pasado nada de nada, incluso aún quedan varias cosas de ambos azafatos por ahí colgadas.

Sehun no sabe nada de Jongin desde que le dedicó una última mirada amenazante en comisaría, dónde ambos pasaron un extraño interrogatorio que apenas duró más de una hora. Tuvieron que pagar una bochornosa multa, obviamente, y después cada uno se fue por su lado. El guardaespaldas no tenía idea de que el azafato agarraría solo un par de cosas y se iría. Ha dejado casi todo aquí, y seguramente ha sido por las prisas de no querer afrontar a Sehun.

Lo que más pena le dio fue la llamada que Baek le hizo horas después llorando y diciendo que si no fuera por la policía que, prácticamente lo obligó a entrar en el área de embarque, habría vuelto corriendo y se habría metido en medio de la pelea, aunque sea, para que ninguno salga herido. Le repitió como tres mil veces que con Jongin las cosas no se solucionan a golpes, y que, eso solo lo ponía más de los nervios. Baekhyun solo hablaba como una especie de madre que cree ser la única que sabe manejar a su hijo, y tal vez, eso le molestaba un poco al más alto.

Sehun sabía que si no lo hubiera detenido a la fuerza, quién sabe lo que habría hecho el azafato.

Se echa en la cama del novato y revisa su teléfono lleno de llamadas de Luhan. El pobre cantante debe sentirse solo a veces, y lo entiende. Pero no tiene idea de como puede ayudarlo. Supone que Yixing sí sabía qué conversarle, o seguro que sabía darle lecciones de vida típicas del chino. Está seguro de que si algún día Luhan logra independizarse de su madre, lo primero que haría sería re-contratar a su antiguo guardaespaldas y darle un muchas gracias y buenas noches al actual.

Tampoco le importaría mucho a Sehun.

Y hablando de independizarse de la señora Byun... Se sorprendió bastante cuando le contaron que Kyungsoo había sido despedido. Es decir, no había nadie más ajeno a los dramas que el propio secretario, así que sí o sí había sido obra de Minho. Pero no puede decir nada. No tiene pruebas y además, este siempre saca una carta debajo de la manga.

Qué complicado. Es una injusticia, pero...

¿Qué puede hacer él?

Pasa un rato mirando al techo y luego sus ojos dan un rápido vistazo a todo el cuarto. Visualiza la camiseta negra con el número cuatro estampado en grande y el nombre de Baekhyun sobre el escritorio. Mañana va a mandárselo por correo. Seguro que tardará un milenio en llegar, pero la cuestión es que llegue a las manos del novato. Ya ni le molesta que se haya llevado la suya mientras la use como pijama. Si es que como no imaginarlo si la otra ve-

Rápidamente se revuelve frustrado el cabello y de un salto se pone de pie. No era hora de pensar en cochinadas.

Ahora que se da cuenta, se le ha olvidado revisar el correo. Maldita sea, eso significaba que tenía que bajar los quince pisos de nuevo y abrir el buzón. Ahora que no están los otros dos chicos, él debe ocuparse de casi todos los gastos -por suerte Baek parece enviarle una pequeña cantidad cada mes- y por lo tanto, debe estar pendiente de cuándo llegan las facturas.

Después del largo viaje en el ascensor y de saludar a puro desconocido que preguntan por el niño Byun, abre el buzón con la pequeña etiqueta blanca en la que está puesto el número del departamento en marcador negro. Hay unas cuatro o cinco cartas y la mayoría tienen los respectivos colores de las compañías de luz, gas y agua, pero la última es totalmente blanca.

Le da la vuelta sin mucha expectativa y logra ver que el remitente es Baekhyun, pero el destinatario es Jongin.

Sehun solo suspira y frunce el ceño.

Seguro que ahora tiene el deber de ir a dársela en persona. Pero no sabe si hacerlo.

Bueno, no es no que quiera ni nada pero, como que no sabe dónde está. La última vez lo vio yéndose con su hermano...

¿Debería ir a casa de los Kim a preguntar?

Uf...

...

 

Minseok mira con curiosidad a la extraña combinación de Junmyeon y Taemin. Están sentados frente a ellos, en un restaurante de esos que tienen como quinientos cubiertos a cada lado del plato. Definitivamente, los esposos van vestidos para ir a un Mc Donald's o algo similar, pero ya que se ofrecieron a pagarles la cena...

Los dos diseñadores hablan como amigos de toda la vida, y el comandante se pregunta si Taemin tiene algo que ver con que Junmyeon los haya invitado justamente a ellos o ha sido pura coincidencia. Porque últimamente hay muchas. Como la de Chanyeol, Baekhyun y Sky SJ. Obviamente no descarta que quizás la novia del chico gigante fuera otra de las azafatas en vuelo Incheon - Manila y no justamente Jung Ah. Pero eso no evita el sentimiento de que todo es sospechosamente cercano.

Quizás debería resignarse al pensamiento de que el mundo es un pañuelo.

- ¿Recuerdas que te hablé de Jongdae, Tae? -pregunta Junmyeon mientras les sirven una copa de vino a cada uno- Normalmente no está tan callado-ríe.

Taemin toma un sorbo y después de poner una cara extraña por el sabor, deja el vaso un poco más alejado de su plato. Parece que no le ha gustado. Minseok se maldice a sí mismo porque sabe que el precio de ese vino sobrepasa los ciento cincuenta dólares y el diseñador más joven lo desperdicia como si nada.

El comandante observa que Taemin solo utiliza la mano izquierda para todo, no ha alzado el brazo derecho para nada, y tampoco se ha quitado la chaqueta. Solo tiene el brazo izquierdo pasado por la manga; en cambio, el otro, lo tiene por debajo, como la gente que tiene el brazo roto y debe llevar escayola.

Jongdae también se ha debido dar cuenta, porque parece más incómodo que antes.

- En realidad ya nos conocemos-dice con una sonrisa amable-. Estudiamos en la misma escuela.

Tanto Junmyeon como Jongdae abren mucho los ojos de la sorpresa. El chico conejo mira alegre al gerente.

- ¡Pensé que Jongdae era mayor que tú! -exclama- ¡Vaya! Qué extraño que no haya presumido de eso antes. Este tipo siempre presume de todo.

Jongdae se aclara la garganta y traga saliva.

- Es que me gradué un año antes que él. En realidad nunca coincidimos-dice el Kim mediano con el tono menos duro que conoce-. Así que tampoco hemos sido muy cercanos.

Taemin vuelve a sonreír y vuelve a buscar su bebida.

- Seámoslo ahora, ¿qué te parece? -proclama alzando la copa de vino.

Los otros tres chicos también levantan las copas y las chocan con la de Taemin. Minseok de da cuenta que Jongdae no lo hace por querer entablar una relación de amistad con el ex novio de Jongin, si no por obligación; como si se sintiera culpable por ser hermano del tipo que le hizo un gran problema por la infidelidad.

Y bueno, ¿quién no haría lo mismo que Taemin? Está seguro que se sintió aterrorizado al momento de querer hacer lo correcto. Choi Minho lo trataba mejor; pero claro, eso de contarle a Kim Jongin que una persona es mucho más agradable con su pareja y terminarlo, no era como para salir de una pieza sabiendo que siempre reaccionaba de forma violenta.

Minseok piensa en como tomar un respiro de la situación. Toma su teléfono y lo prende en la casilla de voz.

- Chicos, disculpen, tengo una llamada del trabajo -Minseok se pone de pie con el teléfono brillando-. Jongdae, acompáñame un segundo y ayúdame a fingir que estás en una crisis para que no me hagan volver ahora. 

Jongdae lo mira extrañado, pero al ver que su esposo alza las cejas y le hace algún tipo de señal extraña, asiente y lo sigue.

...

En cuanto entran al baño para conversar de la situación, hay un par de adolescentes tomándose selfies delante del espejo. Minseok necesita el servicio libre para poder hablar con su esposo, por lo que decide montar una escena. Empuja a Jongdae con fuerza, y este lo mira extrañado de nuevo y frunciendo el ceño.

- ¡Aparten de aquí, muchachos! ¡Mi amigo ha comido pez globo! -exclama apresurado.

Los otros dos chicos (y Jongdae) se asustan pero solo se miran entre ellos. ¿Qué le pasará a ese loco? Minseok ahora está haciendo como si le tomara la temperatura de la frente con la mano a su esposo. También comienza a ventilarlo con el papel higiénico casi obligando a que se haga como que el que no puede sostenerse demasiado bien. Prácticamente lo vuelve a empujar y a patear detrás de las rodillas para pasar su brazo por detrás de la cabeza de Jongdae, como si este último le flaquearan las piernas.

- ¿Qué están mirando? ¿No saben que el pez globo es tóxico? -vuelve a hablar Minseok alzando la voz- ¡Han limpiado mal el pez globo, lo ha comido y se ha intoxicado! ¡Es contagioso! ¡Salgan de aquí, maldita sea! ¡Antes de que se tire un gas!

Jongdae lo vuelve a mirar captando la idea. De un momento a otro, parece que le ha agarrado la "contagiosa" enfermedad.

- A-AAAAAAAAAH, ¡MIIIIIIIII.... MI COLOOOOOOOOON!-grita de forma fingida poniéndose la mano en el lugar incorrecto del estómago. Parecía ser que tuvo una rápida digestión- ¡YA SIEEEENTO LAS ESPINAAAAAS! -se cae de rodillas y después, de lado en el suelo- ¡TENGO GASES! ¡GASES TÓXICOS!

Minseok hace una pose tal cuadro de El Grito y hace como si le estuviera haciendole un RCP a su esposo. Que por cierto, no tenía nada que ver con la situación. Bueno, en realidad, nada tenía que ver con el caso poco documentado e inventado del pez globo y su veneno tóxico que ataca al colon en menos de dos minutos.

- ¡Fuera de aquí ustedes dos! ¿Acaso no quieren a sus padres? ¡Fuera! -los adolescentes no tardaron en salir corriendo. Minseok aprovecha para cerrar con pestillo la puerta del baño y revisar los urinarios para que no quede nadie. 

Al ver que están solos. Jongdae se pone de pie y ríe sonoramente. Lo hace con un poco de expresión de pena, y se sacude el polvo de la chaqueta por haber estado en el suelo.

- ¿En realidad acabamos de hacer eso? -su risa se vuelve más fuerte hasta el punto de inclinar la cabeza hacia atrás - ¡Se lo creyeron, Min!

El comandante ríe y se apoya en la pared cerca de los lavatorios. Antes solían hacer ese tipo de bromas en las discotecas cuando eran un poco más jóvenes para poder echar un rápido, pero parece que también funciona en este tipo de restaurantes y para otro tipo de ocasiones como la de ahora.

- ¿Cómo te encuentras? -pregunta un poco más serio y cruzándose de brazos- Yo tampoco me esperaba a Lee Taemin como invitado especial.

Jongdae niega con la cabeza y lanza un largo suspiro. Se apoya al lado de su esposo y apoya su cabeza en el hombro de Minseok.

¿Que cómo se encuentra? Tiene ganas de ocultar su cabeza dentro de un agujero en la tierra como las avestruces. Es difícil ser consciente de que alguien cercano a él, como su hermano, ha hecho daño a otra persona que ahora le está hablando con normalidad. Se le cae la cara de vergüenza cada vez que Taemin le pregunta algo ordinario o poco importante, ¿cómo puede esperarse a que lo responda como si nada hubiera pasado nunca? ¡Es como ser un sinvergüenza! Es como decir: eh, pásame la sal. Mi hermano casi te asesina con un martillo de carpintero, pero bueno, qué importa, yo no soy él. Claro que pude haberlo detenido a tiempo, o mis también padres lo podrían haber criado mejor, pero meh, no me concierne. Quizás te cerré un par de veces la puerta delante de tu cara cuando buscabas ayuda, ah, pero eso era porque siempre me dije que los asuntos de Jongin me los pasaba por el culo. Sin rencores, ¿vale? De paso, ¿puedes pasarme el aceite?

- Me encuentro como la mierda. ¿Sabes la vergüenza que me da mirarlo a los ojos?

- Es demasiado obvio. Pero nada de lo que le hizo Jongin es culpa tuya...

Bueno, quizás no. Pero... uf. Era complicado de explicar. Solo por el hecho de ser su hermano, siente que carga con parte de la culpa.

- ¿Crees que piense que soy un capullo? ¿Estará fingiendo ser bueno con nosotros porque está Junmyeon delante? -pregunta.

Minseok se encoge de hombros y niega con la cabeza. Tampoco tiene idea, pero lo bueno es que después de esta noche, pueden evitar volver a encontrárselo de nuevo.

- Chen Chen, no te preocupes, ¿de acuerdo? Vamos a seguirles el rollo hasta el final de la cena. Y si luego él quiere hablar con nosotros... Bueno pues le daremos la conversa, porque es lo menos que podemos hacer. Aunque dudo que quiera quedarse a solas con nosotros.

- Sí... Bueno, quién querría quedarse a solas con nosotros. Ya has visto que escena acabamos de montar -ríe.

- Por no montar otras cosas-insinúa Minseok alzando las cejas.

- ¡De nuevo con tus cochinadas! -ríe a carcajadas su esposo y lo besa.

Cuando se separan, Minseok le hace un gesto con la mano señalando su cara.

- Será mejor que te laves la cara. La enfermedad tóxica ya te está afectando, ¿cierto? - bromea.

Jongdae asiente y procede a lavarse la cara. La luz del baño es muy potente, y cuando se ve al espejo se nota más o menos bien. Incluso más tranquilo. Quizás necesitó de hablar con Minseok y hacer la escenita del pez globo para calmarse. Solo su esposo podía alegrarle la noche de ese modo.

- Gracias, Minseok. Por lo de hoy.

...

 

Jongdae llamó a un taxi para que los llevara a Minseok y a él del COEX a su casa. Raramente, lo dejó entrar, y por el bien de la relación, Min no abrió la boca para decir algo parecido a ¡Genial! ¿Por fin dormiremos en la misma cama como antes?

El resto de la cena fue un largo monólogo de Junmyeon y su historia de por qué la madre de Yixing le tiene manía. Realmente los esposos agradecían su gran ego, porque no dio oportunidad a que otros hablaran, ni a Lee Taemin, por suerte. La despedida fue rápida, y un poco más y los esposos salen corriendo a la velocidad de la luz.

Aunque ambos Kim no dejan de pensar que ver a Lee Taemin hoy era como ver esas mariposas que predicen las catástrofes. O sea, quizás se ha dejado ver un poco, pero intuye que es un adelanto a una serie de próximos desastres...

Deberían dejar de ver tantos documentales.

El gerente deja las llaves sobre la mesa y corre hacia el sofá dejándose caer con los brazos extendidos.

- Estoy muerto. Jamás saldré de nuevo con Kim Junmyeon y su gente. Qué mal lo he pasado, en serio... -dice con la cara en la almohada haciendo que no se le entienda lo que habla. Empieza a buscar a ciegas el mando hasta que suena el timbre-. Minseok... Por favor...

- Yo voy, no te preocupes -dice este aún abrigado. Iba directo al baño, pero parece que el día aún no ha acabado con las visitas inesperadas.

Cuando abre la puerta, ve la figura de un chico muy alto con las manos en los bolsillos, está apoyado en el marco de la puerta y casi parece un modelo. Puede jurar que lo conoce de algo, aunque no sabe de qué. Su cara le suena un montón.

- Buenas noches, ¿está Kim Jongdae?

- ¿De parte? - pregunta mirando de reojo a su esposo medio muerto en el sofá. Tiene la tele prendida pero sigue auto-asfixiándose con el almohadón.

- Soy Oh Sehun... Nos vimos en el aeropuerto. Bueno en la comisaría del aeropuerto.

Minseok se queda con la boca medio abierta y al final silba mientras se lo queda mirando. ¡Ajá! ¡Cierto! ¡De eso le sonaba! El nombre también le ha ayudado un poco, también se lo habrá cruzado años antes cuando iba de visita al hospital a ver a Jongin. El comandante se cruza de brazos.

- Oh Sehun, ¿ocurre algo? ¿Tiene que ver con Jongin? - dice.

Sehun se rasca la nuca y asiente. Entonces debe estar con Kyungsoo, piensa el policía.

- Esto llegó a mi buzón esta tarde...-dice sacando la carta de Baekhyun del bolsillo de su chaqueta de cuero negra- Realmente no quiero que me tumbe de un golpe si voy a verlo al departamento de Kyungsoo. Que es el sitio más probable en el que esté ahora. ¿Te puedo pedir que se le des?

Minseok asiente mirando el sobre y luego vuelve a mirar a Sehun algo confuso.

- Espera, ¿no estaba viviendo contigo? -la forma en que Sehun niega con la cabeza le hace pensar en que Jongin ha provocado otro drama.

- No. Después de lo del aeropuerto ya no lo volví a ver.

El comandante chasquea la lengua y se frota las manos por el frío.

- Claro, entiendo. Yo se lo daré. Dudo que Jongdae quiera hacerlo igualmente. Tampoco es que Jongin se vaya a alegrar mucho en cuento me vea, así que recemos para que sea Kyungsoo el que me abra la puerta.

- Muchas gracias -dice antes de irse, pero Minseok lo detiene con un "hey" que resuena en todo el pastillo exterior del edificio-. ¿Qué ocurre?

- ¿Qué pasó exactamente? ¿Por qué se puso de ese modo? -pregunta.

Sehun se voltea para estar frente a frente con Minseok. Está con una mirada seria y es como si estuviera pensando en qué decirle sin que suene extraño. Y bueno, es que todo lo que sucede es extraño. ¿Le puede contar al esposo de Jongdae sobre lo que ha estado viviendo Jongin los meses anteriores? ¿Lo de los mensajes, los ataques de pánico o lo del extraño vínculo entre Jongin y Baekhyun?

Lo último quizás podría explicarse porque el novato es bastante parecido a Jung Ah en cuanto a personalidad. Pero el resto...

- Él está pasando por momentos difíciles. Creo que deberíamos hablarlo en otra ocasión -dice escuchando como Jongdae le mete prisas a su esposo para que entre y cierre la puerta-. Si lo ves tan solo dile que no lo odio y que puede volver cuando quiera.

Minseok asiente. Así que Sehun más o menos sabe por qué Jongin anda de un lado a otro con la paciencia al límite...

- Eso haré - concluye-. Gracias por la carta. Por favor, si algún día decides contar lo que sabes... Llámame a mí, pero no a Jongdae. No vaya a tener otra úlcera.

- Haré lo que pueda.

...

 

- Prueba esto, Kim Jongin -dice Kyungsoo sirviendo un plato de arroz en la cena. Parecía el primer plato de muchos que tenía preparados sobre la encimera. Seguro que le iba a traer uno por uno-. Creo que por fin me salió bien el arroz. Dime que tal.

Kyungsoo se sienta frente a él con el delantal y los lentes puestos y se cruza de brazos sobre la mesa, inclinándose un poco hacia el moreno. Se oye perfectamente el choque de los palillos de Jongin contra el bol de cerámica del arroz mientras mueve un poco los granos. El azafato analiza el contenido como si fuera un niño, y con toda la paciencia del mundo mastica y saborea el arroz blanco. En cuanto ve que los grandes ojos del secretario están mirándolo a la expectativa de una respuesta, no puede evitar reírse en su cara con la boca llena.

¡Está demasiado serio!

- ¡Soo! ¡No me mires mientras como! -exclama riéndose. En eso, Kyungsoo se inclina un poco más hacia él y le señala el bol. Un poco más y le entierra la cara en el arroz.

- Tus cinco sentidos en el arroz, por favor -una vez dicha su orden, vuelve a sentarse y a atravesarlo con la mirada. Era como uno de esos gatos que se esconden debajo de la cama listo para atacar al primero que pase.

Jongin vuelve a masticar devolviendo la mirada a Soo. Sigue aguantando la risa hasta que traga, y luego, sonríe un poco burlón.

- Está muy rico-opina-. Pero...

- ¿Pero...? 

- Creo que le falta cocinarse un poco más -la expresión de Kyungsoo es de horror en estos momentos-. ¡Pero solo un par de minutos! -ríe.

El mayor saca una hoja de papel del bolsillo y apunta las observaciones del azafato. Lo hace tan serio que parece una cuestión de vida o muerte. Jongin vuelve a reírse mientras se termina el arroz y la va mezclando con el kimchi que hace rato está por ahí pidiendo ser el acompañamiento. Finalmente, Kyungsoo deja de un golpe el bolígrafo sobre la mesa y se dirige a traer el siguiente plato.

- Hice mandu. Pruébalo y dime que tal -vuelve a comentarle de nuevo sentándose frente a él. La pasta rellena parece estar bien hecha. Al menos a primera vista-. Fue lo primero que me salió en recetas de internet, pero como estaba en la carta del restaurante, quise probar en prepararlo y...-se queda a mitad de palabra cuando ve que Jongin se lleva un bocado.

De nuevo mastica de forma lenta y mirando a los lados como si eso le permitiera saborear mejor. 

- Este sí te salió bien. ¡Está riquísimo! -dice incluso sorprendido y empieza a comer más rápido. Kyungsoo, aún con los ojos sobre él, parece que relaja su rostro y sonríe de lado.

- ¿De verdad? -suspira y luego ríe sonoramente cuando Jongin asiente con energía y la boca llena-. No, no, seguro que lo estás diciendo para que me sienta mejor...

El azafato niega con la cabeza.

- No seas tan inseguro. Toma el cumplido como algo cierto, ¿de acuerdo?

- Está bien...

El timbre suena de repente y Kyungsoo se pone de pie con un gesto de "ya voy yo". Se quita el delantal y lo deja doblado en el respaldo de la silla. Jongin lo sigue con la mirada y se pregunta quién podrá ser. Poca gente visita al secretario, y eso contando con que siempre suele ser el que revisa el medidor o el tipo que trae las pizzas.

Kyungsoo abre con paciencia la puerta y se encuentra con un Minseok muy abrigado. Por si acaso, el secretario sale del departamento y deja la puerta entre abierta para poder hablar con el comandante. Ahora ambos están en el pasillo interno del edificio. Las únicas luces visibles son los pequeños focos sobre los marcos de las puertas de cada departamento.

¿Qué estará haciendo aquí?

- Kim Minseok... ¿Ocurre algo grave?

El mayor niega con la cabeza y señala con la cabeza la puerta de Soo.

- ¿Jongin está contigo? -pregunta. Kyungsoo asiente intrigado.

- Sí, aquí está. Yo.... Uh... ¿Quieres entrar? - duda y se mete las manos en los bolsillos mientras mira a otro lado- Aunque no sé si sería conveniente porque... En realidad no estoy seguro de qué pasa exactamente con ustedes pero...

- Descuida, no te preocupes por las explicaciones. Vengo a entregarle esta carta-aclara sacando el sobre blanco que le dio Sehun unas horas antes-. Me parece que es de su compañero Byun, ¿se la podrías entregar por mí? Estoy seguro que no me quiere ver y a Sehun tampoco- suspira-. Él me pidió el favor de entregarla por qué no tiene idea de dónde está Jongin. Pero si te pregunta... Dile que puede volver cuando quiera al departamento que compartían.

Kyungsoo pone los labios en línea y asiente mientras toma el sobre de las manos de Minseok. Lo gira y lee el remitente: Byun Baekhyun. También está puesta la calle de Nueva York en donde vive y un bonito sello. El comandante observa los gestos del más joven, quién ahora está alzando las cejas con un gesto incómodo.

No se considera un chico celoso ni nada por el estilo... Quizás más bien se considera el típico inseguro que sufre porque su pareja es demasiado atractiva y él una papa, pero igualmente no deja de preguntarse qué tipo de relación tienen Baekhyun y Jongin.

O sea, sabe muy bien que el azafato lo trataba como un hermano pequeño, hasta el punto de tenerlo como la máxima persona de confianza para pedirle un lugar donde vivir cuando Jongdae lo echó. Obviamente, no podía meter a Kyungsoo en el fuego por querer quedar bien ante él. Aunque en parte, eso le molestaba.

Kyungsoo también quería ver los defectos del azafato, y se lo había repetido miles de veces. Y Jongin recién comenzó a mostrarse un poco como era en realidad hace dos meses atrás. Pero parecer ser que con Baek fue desde el principio.

No entiende de dónde sale tanta dependencia hacia él. Recuerda lo molesto que estaba Jongin cuando le habló del hecho de que Baekhyun se haya ido sin decirle nada después de haberle rogado que no lo hiciera. Molesto hasta el punto de llorar.

Debe haber algo detrás de eso. O quizás eran imaginaciones suyas.

Lo mejor sería preguntarle de frente, claro, después de entregarle la carta.

- Yo se lo entregaré y le daré tu mensaje -dice por fin-. Muchas gracias por venir, Kim Minseok. Sea lo que sea que piense Jongin de ustedes... yo no lo hago. Intentaré lo posible para que se solucione todo lo que sea que esté pasando.

Minseok le estrechó la mano.

- Gracias. De momento solo debes mantenerlo feliz. Sé que te sientes algo apartado porque no entiendes mucho qué rayos ocurre con él, pero sé paciente. Con el tiempo te lo explicará, o eso espero.

Kyungsoo asiente y le hace un gesto de despedida. Ojalá sea verdad lo que dice Minseok.

...

Cuando Kyungsoo vuelve de hablar con Minseok, Jongin lo sigue de nuevo con la mirada hasta que se sienta.

- Has tardado un poco-le dice animado. Parece que ya ha probado otro de los platos y le han gustado-. Mira, he ido comiendo de a pocos y he apuntado lo que me pareció rico de cada plato y lo que le faltaba a otro...- apoya su mentón en ambas manos y lo mira interesado- ¿Qué traes ahí?

El secretario traga saliva y lo observa un poco serio e intranquilo. Le entrega la carta un poco nervioso y mira hacia otro lado.

- Es para ti.

- ¿Para mí? -su mano se tensa al momento de tocar el sobre. Nadie sabe que vive con Kyungsoo, ¿cómo le puede haber llegado una carta?- Soo, ¿quién llamó al timbre?

- Minseok.

Jongin asiente tranquilamente, aunque la mueca que tiene en la cara diga todo lo contrario. También toquetea el sobre con las manos temblando y sus ojos se aguan un poco cuando lee el remitente.

De nuevo, Kyungsoo observa el efecto que tiene Baekhyun en Jongin.

- No creo que pueda leerla -susurra sorbiendo por la nariz y pasándose la manga por los ojos. Rápidamente deja el sobre encima de la mesa y se pone de pie-. Voy a lavar los platos, ¿de acuerdo?

- ¿Por qué siento que hay algo más que un "estoy enojado con Baekhyun porque me ha abandonado al igual que Minseok con Jongdae"?-se atreve a preguntar-. Sé que hay algo más, Kim Jongin. Y aunque no me lo quieras contar, creo que deberías empezar a solucionar tus problemas leyendo esa carta-comienza a abrir el sobre y ha desdoblar la hoja de papel-. Hazlo, por favor -dice ahora extendiéndola hacia el azafato-. Sea lo que sea que provoque Baekhyun en ti... Creo que leyendo esa carta te quitarías muchas dudas de encima. Porque no es normal que con solo leer su nombre en el remitente tengas ganas de llorar. 

Jongin toma la carta mirando a los ojos a su pareja, quien parece estar intentando no parpadear para sostenerle la mirada y no parecer inseguro. El veterano solo asiente con las mejillas ya empapadas y rojas. Parece que Kyungsoo se ha enojado. ¿Se acabó el lindo día?

- Kyungsoo, ¿estás celoso de Baekhyun? -pregunta en un pequeño murmuro.

Este sobresalta un poco como si lo hubieran pillado por sorpresa. Rápidamente niega con la cabeza.

- No...-le retira la mirada- Bueno... No en el modo... ¿amoroso?

- Entiendo. Escucha, Kyungsoo...-comienza a hablar queriendo calmarlo.

- Lee la carta de una vez, Kim Jongin. Por favor.

Notas finales:

Chaan chaaaaan chaaaaaaaaan

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