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Aléjate de mí

Autor: AlexSchmidtMahone

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Notas del capitulo:

Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

*Historia tambien disponible en Wattpad.

 Una vez… otra vez y una vez más.

 

Realizó una vez más una mueca de completo hastío; esta época del año es imposible detenerlos; aparecen involuntariamente al sentir el olor característico que la primavera causa a las especies.

 

Uno de los múltiples beneficios que Naruto envidia de los betas, es sin duda, su incapacidad de sentir feromonas; el inicio de la primavera es citando a uno de sus compañeros, problemático, pues las especies alfa y omega sienten su celo una vez al año, siempre en esa temporada, es casi como una alarma fértil de la naturaleza para evitar la extinción.

 

Lo bueno es que este celo solo se presenta la primavera siguiente de conocer a su alma gemela; evitando así, sentir necesidad o deseo hacia un desconocido, y teniendo una diferenciación las personas de los animales, porque, aunque el instinto sea parecido a la especie que pertenece, son completamente diferentes.

 

El encuentro con la propia alma gemela en los alfas y los omegas, sucede cuando se encuentra a la persona que su olor corporal provoque el alargamiento de los colmillos y la necesidad de morder su hombro, la tercera clase de las especies, los betas, quienes no poseen instinto asociado a un animal, en sus encuentros con el alma gemela son llamados “amor a primera vista” pues se siente la necesidad casi obsesiva de estar con esa persona.

 

Generalmente este encuentro se propicia después de los 16 años hasta antes de los 20 años; siendo unidos alfas con omegas y betas con betas. Aunque existen excepciones, se han encontrado pocos casos, donde los betas se han unido a un alfa, y su encuentro ha sido mayor a los 20 años.

 

Uzumaki Naruto, un joven universitario omega asociado a los zorros rojos, se había resignado a no encontrar a su alma gemela, y se decía a si mismo que no la/lo necesitaba, todo lo que había logrado a sus 22 años había sido conseguido por el mismo, aunque la discriminación a los omegas había acabado hace unas décadas, era demasiado orgulloso para dedicarse a un alfa, los detestaba.

 

Por lo que esa mañana a pesar de disgustarle el olor del ambiente; salió a correr, momentos como aquel agradecía el estar soltero, pues de lo contrario no podría jugar el partido que se llevaría a cabo el siguiente día, era el primero de la temporada y el primero de su último año en la universidad, como linebacker del lado débil, el equipo contaba con él, pues su posición a pesar del nombre, que solo era proveído porque en su posición raras veces tiene que afrontar de frente a los linieros, se necesita un gran estado físico, ser ágil y el más rápido de la defensa, además de mucha concentración y astucia pues él muchas veces detiene  el pase ganador del partido.

 

Ese día no tendrían entrenamiento físico, pues tenían que estar descansados para el día siguiente, aunque Naruto decidió que un par de vueltas en el polideportivo de la universidad no le harían daño, luego iría donde el entrenador para memorizar nuevamente las estrategias a usar.

 

Esperaba con todas las ansias que pudieran ganar y avanzar, seguir jugando y terminar la universidad siendo ganador nacional, como lo habían logrado hace un año, y aunque se lo guardaba muy dentro de sí, le fascinaba ser el único omega del equipo, porque en su primer año le costó grandes pruebas poder entrar al equipo y más dejar de ser suplente. Le había demostrado a todos los que no creían en él, que era muy capaz.

 

Temblando de la emoción, se dirigió a buscar a su equipo.

 ***

Uchiha Itachi, un omega asociado a las panteras negras, hace años había llegado a la conclusión que su alfa había muerto y por eso nunca había encontrado a su alma gemela, ahora con 28 años recién graduado de cardiología, tenía otras prioridades en la vida que distaban mucho a algo amoroso, como, por ejemplo, el convencer a su hermano menor a hacerle un favor.

 

-Vamos Sasuke, quiero ir a ver el juego- replicaba seriamente el joven de largos cabellos oscuros, a la persona frente a él.

 

-No quiero ir, ya sabemos quién va a ganar- refunfuñaba el mencionado recostado en un sillón mirando su celular, pues el equipo con el que iba a ir a jugar la universidad de ambos iba a perder y se esperaba con creces, como era lógico el primer partido con la universidad ganadora nacionalmente presentaba para ellos, algo completamente injusto y más si se jugaban en “casa” de los contrarios, obviamente estaban en su propio terrero, en el que practicaban a diario, en el que conocían como su palma de la mano. No había duda, perderían.

 

-No se trata de perder o ganar, es de disfrutar el juego- mencionó el mayor, él siempre había visto los partidos, pero siendo ahora el partido después de su graduación, no podía entrar sin ser acompañado de un estudiante, lo bueno que su hermano todavía le faltaba para graduarse.

 

-Solo a ti, te gusta un juego tan violento- trato de convencerlo para no ir.

 

-Vamos, te comprare algo a cambio- contraataco con una manipulación.

 

-Bien, me compraras los libros de este semestre- cedió finalmente Sasuke, eran ocho libros que resultaban demasiado caros, pero con tal de sacar provecho al tener que desperdiciar tiempo bajo el sol y en medio de un escandaloso publico conglomerado podría decirse que era un trato justo.

 

Itachi solo emitió una suave afirmación mientras movía involuntariamente un poco su cola de color negro.

 ***

-Recuerda Naruto, debes intimidar al enemigo, sacando tus colmillos así- Decía el también linebacker, solo que, en la posición media, Inuzuka Kiba, un alfa castaño que abriendo ligeramente la boca, le enseñaba intimidar sin caer en una expulsión por conducta antideportiva.-Que parezca que le quieres arrancar el cuello, ¿entiendes?, por que sino los que te destrozaran serán ellos-

 

-Ya lo sé, lo tengo dominado, desde hace años, mira- le dijo presumido para luego hacerle una cara “agresiva”, bueno eso se supone que debería ser, pero solo termino haciendo reír, al contrario. Pues, Naruto no tenía los colmillos sobresalientes como él.

 

-Mejor encárgate solo de correr y defender- le dijo burlonamente palmeando la espalda del rubio, quien iba a iniciar una pelea que fue detenida por la voz del entrenador, un alfa de casi 40 años, con una enorme altura de 2.20 metros, Hoshigaki Kisame.

 

-Escúchenme bien todos ustedes bastardos, quiero que salgan allí y les muestren un nivel de juego tan enorme, que destroce completamente su espíritu, no quiero ver ni una sola sonrisa en el enemigo, solo lágrimas y gritos de frustración, no les muestren lastima, ellos son débiles comparados con ustedes, así que no debería permitirle hacer ni una sola jugada- aunque el entrenador era una persona muy respetuosa con otras personas, con sus jugadores era como un tiburón hambriento, no les mostraba ninguna consideración.

 

-Ustedes son inútiles y débiles también, comparado con otros equipos tenemos demasiadas cosas por pulir, pero demuestren por que seguimos invictos- luego empezó a decir las debilidades de cada jugador a la vez que los insultaba para hacer que se sintieran impotentes, siendo más severos con sus jugadores estrella, siendo uno Naruto, quien las palabras del entrenador las tomaba muy en serio.

 

-¡Si no ganan con muchos puntos de diferencia, los haré arrepentirse de haber estado en el juego! ¿Me escucharon buenos para nada?- luego de terminar de hablar se escuchó el clásico grito de todos los jugadores, que representaba más que una afirmación colectiva, era una declaración de guerra.

 

La charla despreciativa que tenían antes de cada partido siempre era brindada por dos propósitos, él estar consciente de sus debilidades los enfocaba a mejorar y a saber que no son jugadores únicos, sino un equipo, y así darles la seguridad de ir con todo. El segundo propósito era para no caer en las provocaciones de los contrarios, que buscaran algún débil emocionalmente para afectarles. Aunque las amenazas que hacia el entrenador eran reales.

 

Terminaron de colocarse las protecciones, cubriendo sus orejas que sobresalían sobre su cabeza, y ocultado sus colas con el uniforme, mientras caminaban hacia la salida donde más de la mitad del público los vitoreaba.

 

-Definitivamente vamos a ganar- pensó Naruto, antes de entrar en el campo del estadio mientras colocaba la última protección en su boca.

 

Notas finales:

¡Gracias por leer! Espero les haya parecido la idea.

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