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Tú, yo y las estrellas por Marbius

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Notas del fanfic:

So, quería experimentar con la idea de cambiar POVs entre los miembros de la Bakusquad, así que cada capítulo será narrado desde la perspectiva de un personaje, dejando al final a Izuku y Katsuki :) Espero les guste~

La pic que lo inspiró todo: ing-home-after-a-tri

https://ateriichan.tumblr.com/post/623030696480555008/returning-home-after-a-trip

 

1.- ·Denki Kaminari·

 

Bakugou había estado de lo más raro en las últimas ¿semanas? Meses al menos. Demasiado misterioso respecto a lo que hacía en su tiempo libre y cancelando planes. Bueno, al menos cancelando más planes de lo normal hasta para él. Pero así era Bakugou, reservado hasta para asuntos que no lo requerían en lo absoluto, y Denki eran su amigo (al menos se consideraba a sí mismo uno), un miembro más de la poderosa Bakusquad y que esa madrugada instigó a los demás a presentarse de improviso en la casa de su explosivo camarada y arrastrarlo por la fuerza si era necesario a su fin de acampada mensual.

Después de todo, la tradición no existiría de no ser por Bakugou, quien en preparatoria reveló cuánto le gustaba el senderismo en su tiempo libre y conocía los mejores sitios a los alrededores de Musutafu con esa finalidad.

Claro que Bakugou jamás los había invitado explícitamente a acompañarlo, sino que Denki y el resto de sus amigos se le habían pegado como lapas e insistido hasta el cansancio para que los llevara. El resultado no había sido otro más que un viaje corto en el que a pesar de todo se la pasaron genial armando tiendas de campaña, asando comida al fuego, contando historias de terror apenas bajaba el sol, y temprano en la mañana saliendo a recorrer los caminos más bellos y libres de polución que Japón tenía para ofrecerles.

De eso hacía ya casi una década, y ellos estaban muy lejos de lo que podía catalogarse como los adolescentes de aquel entonces, pero las viejas tradiciones no iban a morir tan fácilmente, y la Bakusquad había instaurado desde años atrás esa tradición que perduraba.

Una vez al mes durante el tercer fin de semana se reunían los 5 miembros originales del grupo y viajaban a los alrededores de Musutafu buscando desconectarse de sus vidas cotidianas, el ajetreo de la ciudad y el estrés de sus trabajos por medio de la sempiterna tranquilidad que los bosques de Japón les proporcionaban.

Por supuesto, el plan era siempre intentar asistir a esas 12 acampadas anuales dentro del límite de lo posible. No era fuera de lo habitual que alguno de ellos faltara de vez en cuando, ya fuera porque la escuela, el trabajo o algún compromiso previo e ineludible se cruzara por su camino, pero en general era seguro decir que esas faltas no superaban las 2 por todo el año.

Igual que en el béisbol (al que por cierto la mayoría en el grupo era aficionado), al tercer strike estabas fuera, y en el caso de Bakugou, éste había acumulado sus 2 faltas del año en los últimos 2 meses esgrimiendo excusas de lo más patéticas (“nah, hoy no iré porque tengo que trabajar” y “cof, cof, tengo un resfriado, váyanse sin mí”, que como mentiras no colaban porque su amigo era terrible para mentir y los demás veían a través de él sin problemas), por lo que esta vez habían coincidido en que no lo dejarían escaparse.

Había sido idea de Denki presentarse en su casa a las 4 de la mañana y hacer uso de la llave que éste les había entregado con instrucciones precisas de sólo molestarlo si estaba ausente por una semana completa y tenían sospechas de encontrar su cadáver. Y vale, que su último inicio de sesión a Line había sido apenas la noche anterior, pero nadie en la Bakusquad le había visto el pelo en semanas y ni se dijera de sus viajes de acampada, así que todos ellos coincidieron en que era hora de obligarlo a enfrentarlos y nada mejor que sorprenderlo recién despertado y en pijama cuando más vulnerable se encontraba.

—Ah, pero tú serás el que vaya por delante, colega —le dijo Sero, pues 3 años de convivir en los mismos dormitorios le habían dejado la valiosa lección de que no despertabas a Katsuki Bakugou de su sueño a menos que estuvieras preparado para enfrentarte a la peor de sus furias.

Sonriente y demasiado energético para esas horas de la mañana, Denki aseveró que sería él quien se encargara de poner de pie y en movimiento a Bakugou, además de convencerlo de que nada sería mejor que un improvisado y espontáneo viaje a las montañas más cercanas para reconectar con sus mejores amigos, o al menos lo intentaría mientras corría para ponerse fuera de su alcance y sus poderosas manos.

Una tarea por demás que suicida, considerando que Bakugou era entrenador en Plus Ultra, uno de los gimnasios más reconocidos de la zona, y tenía en sus alumnos un par de chicos que habían llegado incluso a los Juegos Olímpicos. El mismo Bakugou estaba en una condición física envidiable a pesar de que el próximo año estaría por cumplir 30 años, pero la vida ordenada que llevaba (donde se iba a la cama temprano, comía sus vegetales y eludía las grasas y el alcohol como a la peste) hacía que su apariencia no revelara ni un día más allá de los 25. Seguro que el muy maldito incluso tenía órganos que no habían envejecido ni un día después de su cumpleaños número 18.

—No quiero ser un aguafiestas, chicos —dijo Kirishima tras el volante apenas se estacionaron en la calle de Bakugou y justo afuera de su casa—, pero creo que se va a enfurecer como nunca si nos presentamos sin avisar...

—No seas cobarde, Eiji —le recriminó Ashido, su novia y única chica del grupo—. Además, es culpa suya por cancelarnos 2 salidas de acampada consecutivas y no responder para la tercera. Él se lo buscó y es hora de enfrentarse a las consecuencias.

—¡Se lo buscó, se lo buscó! —Cantaron a coro Denki y Sero, dispuestos a todo con tal de salirse con la suya.

Kirishima tuvo que acceder a regañadientes, pero declaró que se mantendría a la retaguardia.

—Tsk, no te tenía por cobarde, Kirishima —le chanceó Denki, que al bajar del automóvil tuvo un ligero estremecimiento.

Y no era para menos. A finales de octubre, la temperatura ya bajaba casi hasta los 10ºC y la humedad propia de la temporada no ayudaba. Menos mal porque aquella no era su primera acampada, y todos llevaban ropa adecuada y sus tiendas y sacos de dormir eran a prueba de agua y de la mejor calidad.

—Después de ti —dijo Sero a Denki cuando éste sacó su llave y abrió la verja en el jardín de Bakugou.

En la casa reinaba el silencio, y no era nada fuera de lo normal. Bakugou tenía por religión despertarse temprano y empezar el día con un batido de proteínas, pero no tan temprano.

Con el corazón latiéndole en las sienes, Denki se convenció a sí mismo de que su intrusión sería bien recibida una vez que Bakugou dejara ir su ira y se concentrara en lo divertido de ir de improviso de acampada con sus amigos, así que envalentonándose con frases de “tú puedes” y “hazlo por todos”  abrió la puerta y se mantuvo unos segundos en silencio tratando de escuchar cualquier ruido fuera de lo normal.

—¿Qué esperas, una invitación? —Le sacó Sero de sus pensamientos, y a Denki casi se le salió el alma del cuerpo por el susto.

—¡Sero! ¡No hagas eso!

—Entonces apresúrate.

Denki entró a la casa y encendió la luz, y detrás de él entraron el resto de sus acompañantes, quitándose respetuosamente los zapatos en el genkan porque mejores amigos o no Bakugou los mataría si dejaban cualquier rastro de suciedad en su impoluto piso.

—Vale, no está desmayado en la cocina así que podemos descartar esa opción —dijo Ashido con ánimo de incitar el buen humor, pero había un algo inquietante en la atmósfera que les resultó imposible de identificar o sacudirse de encima.

—Yo tomaré un poco de agua —dijo Kirishima, intentando imprimirle a su voz un tono de normalidad—. Sube por Bakugou —le indicó a Denki, que miró las escaleras al segundo piso y tuvo un estremecimiento.

—Uhhh...

—Fue tu idea venir aquí, ahora asume las consecuencias, colega —le presionó Sero.

Denki exhaló con pesadez. —Bien, pero si escuchan algo como “¡te mataré, maldito!” —dijo imitando la voz de Bakugou—, por favor recuérdenme como el único valiente del grupo.

—Anda ya.

De no haber estado nervioso y con el alma en un hilo, Denki habría notado las pequeñas pero cruciales diferencias que marcarían las pautas para lo que estaba por encontrarse en el dormitorio de Bakugou. Pero claro, Denki nunca se había reconocido por ser el más listo y observador de su grupo de amigos, sino todo lo contrario, así que pasó por alto el par de zapatos extra en el genkan y que por su talla y diseño llamativo (Bakugou jamás tendría tenis deportivos en color rojo) no pertenecían a su amigo, así como las 2 copas en el escurridor de la cocina, un suéter de un verde oscuro en el respaldo del sillón de la sala, y otros elementos más que durante su subida a la planta alta debieron de ser alertas suficientes como para obligarle a retroceder sus pasos y que él ignoró por tener la mente fija en un único objetivo: Despertar a Bakugou y sobrevivir.

Ya que la experiencia le había enseñado que Bakugou era como una tira de cera pegada a los vellos de la entrepierna a la espera de ser arrancada, Denki decidió que lo mejor sería un enfoque que se asemejara a un tirón corto, seco y efectivo. Es decir, a abrir la puerta de su habitación de una patada, encender la luz y gritar algo como “¡Hora de levantarse, Katsuki-chan!” que al menos le garantizara unos segundos de ventaja cuando con la sorpresa Bakugou no supiera cómo reaccionar, pero raras veces salen las cosas como uno las planea.

Y fue Denki el que se asustó cuando al abrir la puerta de golpe se le regresó casi en la cara y le aplastó la mano ya sobre el contacto. La luz le hirió los ojos, pero peor resultó la almohada que voló en su dirección y que con excelente puntería le dio en plena cara. Sólo por eso creyó Denki por una fracción de segundo veía doble cuando en la cama aparecieron 2 figuras en lugar de la que esperaba ver. En concreto, a Bakugou y a un desconocido con alborotado cabello oscuro y tintes verdosos que se llevó las mantas al pecho desnudo y adoptó una posición de terror por ver su sueño interrumpido de esa manera.

—¿Quién es-...?

—¡LARGO DE AQUÍ, CABEZA DE ALCORNOQUE!

Y porque apreciaba su vida, Denki dio media vuelta y emprendió la huida.

 

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Notas finales:

Ustedes me conocen, yo no hago capítulos tan cortos, así que si hay respuesta mañana tienen el chap. nuevo, si no, un día después de eso.
Por otra parte, veremos desde distintas perspectivas a Katsuki e Izuku juntos. Me esforcé bastante con los nombres y darle a cada uno su voz, así que ya me dirán.
Graxie por leer~!
p.d. Cualquier comentario es siempre bien recibido :)


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