Hacía mucho tiempo que no nevaba como aquel día.
Corriendo, me acerqué a la ventana, veía como caían cada uno de los copos de nieve que cubrirían el jardín de una suave alfombra blanquecina... pronto, mi hermano regresaba a casa... Apurado, me dirigí a la puerta para darle un fuerte y cálido abrazo de bienvenida, como tantos años atrás solía hacer, pero este año fue diferente... Tsuko, mi hermano, había estado ingresado en un psiquiátrico los últimos 5 años... y hoy regresaba al fin a casa... realmente nunca he tenido valor de preguntarle a mi padre por qué acabo allí... en realidad creo que no le di importancia al porqué, tan solo importaba el hecho de que se lo llevaban de mi lado y no sabía cuando iba a volver...
Mi hermano entro en casa... lo miré y sonreí... estaba allí! Tan alto... pálido de piel... con su pelo largo y negro azabache, liso... estaba tan guapo! Vestía con ropas oscuras... Estaba tan contento que no cabía en mí! ... Tsuko clavó una fría mirada en mi... eran cuchillos... que ocurría? No estaba contento de volver a verme? Luego dio media vuelta y marchó a su habitación, donde estuvo encerrado hasta bien entrada la tarde...
Papá no estaba en casa... aún estaba trabajando; yo tan solo daba vueltas por el salón intentando sacar valor para dirigirme a la habitación de Tsuko y preguntarle qué había sido de él estos últimos 5 años de su vida... tenía tantas cosas que contarle!! Que papá me había comprado un portátil, que había ganado un concurso de fotografía, que me quedaba muy poco para entrar en la universidad... pero cómo le iba a decir nada a un chico de 24 años que me había mirado así? en realidad solo nos llevamos 7 años, pero él siempre ha sido más maduro que yo... supongo que es por eso que siempre le he tenido mucho respeto...
Se oyó la puerta de la entrada... papá había vuelto y parecía algo cansado.
-Buenos días, papá - le dije a mi padre a la vez que me acercaba a darle un beso en la mejilla- Tsuko ha vuelto ya!! Pero... pero se ha encerrado en la habitación... podríamos ir a cenar fuera con él para celebrar su regreso...
-Mmm... que pronto ha llegado, no? - mi padre acarició mi pelo y se fue a su habitación a dejar su maletín. En realidad, no había puesto buena cara... y al fin y al cabo... no respondió a mi petición...
Mi padre era médico, para ser mas exactos, era cirujano, y muy bueno además! Será amor de hijo, pero era de las mejores personas que había conocido en mi vida... era atractivo, maduro, responsable, cariñoso, sincero, inteligente... era todo lo bueno que se podía ser... Se llamaba Kazui, su pelo era negro azabache también, como el de mi hermano y el mío, lo llevaba corto y liso, usaba gafas, y le sentaban genial porque sus ojos eran de un verde marino fantástico... además de que tenía 44 años y solo aparentaba 30!
Tock, Tock
-Rikki, estás ahí dentro? - preguntó mi padre al otro lado de la puerta de mi dormitorio.
-Ay! Sí, papá - contesté a la vez que abría la puerta - Ocurre algo?
-No querías que fuésemos a cenar? Estamos esperándote abajo para salir, no tardes. - Y mi padre se marchó. "Estamos" has dicho? Con una sonrisa deslumbrante bajé corriendo para por fin poder hablar con Tsuko... pero al verme bajar, abrió la puerta y salió antes que papa y yo.
-Papá... Tsuko está enfadado, verdad? Él no quiere ir a cenar?
-Mmmm... bueno, es el primer día que pasa con nosotros después de 5 años... dale tiempo, vale? - Dijo mi padre con una gentil sonrisa...
La comida fue engorrosa por culpa de la situación, papá no hablo nada con Tsuko en la cena, y yo muchísimo menos... podría afirmar que había sido la peor noche de toda mi vida. Volvimos a casa, Tsuko entró de nuevo en su habitación y papá me dio un beso de buenas noches y se marchó.
Pasaron unas horas, y sobre las tres de la madrugada me desperté... había oído un ruido y me había asustado... eran voces... en la habitación de mi hermano... me levanté y fui a echar un vistazo... me acerqué sigilosamente a su puerta, y apoyando mi cabeza con cuidado sobre ella escuché... escuché la voz de mi hermano...
-No, ellos no lo entienden... no, no, en serio... no son capaces de ponerse en el lugar del otro... eso no es verdad... fue hace mucho tiempo, pero no lo he olvidado... deberían morirse...
Que conversación era esa? Estaría hablando por teléfono? Hablaba de papá y de mí? Me atreví a abrir un poco la puerta... y allí lo vi, sentado en un rincón de la cama, solo, mirando hacia abajo... no había nadie a su alrededor... ni teléfonos... nada... solo él en penumbra... su silueta bajo la luna...
-Ts..Tsuko... puedo pasar? - Dios mío! Que nervios tenía! Me temblaban las piernas, y la voz! Pero alguna vez tenía que hacerlo...
-... - No hubo respuesta por parte de mi hermano.
-Tsuko?- Insistí.
-Lárgate! No te he dado permiso ni tan siquiera para que abras la puerta! Vete! - Por qué demonios me gritaba, con decir que no podía pasar bastaba...
-Perdón, ya me voy, si necesitas algo estoy en la habitación de al lado, vale? - Cerré rápidamente y asustado me metí en mi habitación y me acosté. Creí que jamás volvería a entrar en la habitación de alguien sin tocar primero...
Unos minutos mas tarde... la puerta de mi habitación se abrió... me giré hacia ella... y vi a mi hermano...
-Rikki?- Me preguntó con una voz más tranquila y dulce que antes...- Rikki, estás despierto? -Se acercó a la cama y se sentó.
-Si... siento lo de antes, tenía que haberte pedido permiso para entrar... no lo volveré a hacer...
Tsuko comenzó a acariciarme el pelo... y la cara... no apartaba sus
ojos de los míos... había algo extraño en su mirada...
-Ocurre algo?- pregunte extrañado por ese repentino cambio de humor, y sobre todo extrañado porque fuese él finalmente el que se dirigiese a mí!
-Has crecido tanto desde la última vez que te vi... tu cuerpo ha aumentado de volumen... sigues siendo delgadito, pero ahora eres un chico mayor... y tu voz... tan madura... -Cada vez disminuía más y más el tono de su voz, a la vez que acariciaba mis labios y mi cuello...
-Sí, bueno, hacen 5 años ya... te echaba mucho de menos...- no es que yo no fuera un chico cariñoso, pero si soy sincero, nunca había tenido mucho contacto físico con nadie, salvo con mi padre, a quien me encantaba abrazar... aparté un poco las manos de Tsuko y cuando me incorporaba...
-Qué has dicho?! Que me echabas de menos!!!??? - Tsuko me agarró por el cuello empujando hacia la cama a la vez que no paraba de gritarme - Te crees que soy gilipollas!!?? -algo le pasaba, no me miraba... bueno, sus ojos sí, pero él no...
- Me haces... daño, Tsuko... suéltame por favor... - Me empezaba a costar respirar... Mi hermano agarró la camisa de mi pijama y la desabrochó rápidamente... - Qué.. haces!?- pregunté muy asustado...
-A cuantas tías te has follado ya? Tienes 17 años, no? A cuantas zorras has dejado mancillar este cuerpo inocente que tienes?? Cuantas, joder!!! - comenzó a quitarme los pantalones...
-Déjame, por favor... - no podía contener mis lágrimas, por qué mi hermano me estaba haciendo esto? Por qué él? - no se por qué ... me estas haciendo estas preguntas... snif... snif...
-Contéstame!!- metió su mano bajo mi ropa interior y comenzó a masturbarme - a 10? 20?- sonreía como si realmente lo disfrutase...
- A.. a ninguna... suéltame por favor... te prometo que a ninguna, soy virgen... - quería morirme... mi ídolo, la persona a la que más había querido en este mundo ahora mismo era a la única a la que no quería ver... jamás...
De repente... hubo silencio... ya no había presión en mi cuello... abrí poco a poco los ojos... y lo vi allí... mirándome... callado... tan hermoso como siempre... pero... su cara... su expresión era de terror... se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar...
-Perdóname... Rikki, por favor, perdóname... perdóname... - entre sollozos de angustia tan solo decía eso - perdóname, Rikki... -Que había pasado? Hacía un instante estaba apunto de ahogarme y ahora... era el solo el que se ahogaba... era horroroso... su dolor me mataba...
-Shhh... tranquilo... - lo abracé suavemente... - tranquilo Tsuko... ya te he perdonado... mírame, por favor...
Tsuko levantó la mirada y con una dulce sonrisa dijo -No dejaré que nadie te haga daño- cerró los ojos y allí, en mis brazos, se quedó dormido.
Esa noche, casi no pude dormir...
A la mañana siguiente, Tsuko ya no estaba a mi lado cuando desperté, bajé a desayunar.
-Buenos días, hijo - papá me dio un besito en la mejilla...- aquí tienes tus cereales.
-Buenos días, papá... y Tsuko? Ya desayunó?
-Sí, se fue temprano, supongo que querría dar una vuelta por la zona para recordar un poco... Se me hace tarde, me voy a trabajar... te dejo dinero por si necesitas algo, vale? Pórtate bien, y si necesitas algo, en la nevera tienes el número de mi móvil... Te quiero, hijo - me dio un beso en el pelo y se marchó.
Terminé de comer, recogí las cosas y en ese momento, sonó el teléfono.
Ringgg Ringgg
-Si?
-Buenos días, llamamos del centro psiquiátrico, podemos hablar con Tsuko Minomiye, por favor?
