Los gemidos eran lo único que escapaba de sus labios, posiblemente apaciguaban los de su amante porque apenas era capaz de oírlo –aunque este estaba prendido a su cuello-... Sus manos acariciaban casi de una manera desesperada aquel suave y castaño cabello, mientras sentía los labios del líder saborear fanáticamente su cuello, estremeciéndose cuando este rozaba sus costados, con tanto cuidado. Sus piernas abrazaban las caderas del mayor, haciendo que su cuerpo se meciera con los movimientos de este. Entre la mar de suspiros y jadeos apenas conseguía articular palabra coherentes, con suerte el nombre de quien lo tocaba.
- Kaoru... –El chico mayor lamía con insistencia y pasión el delicioso cuello del chico que tenia por debajo, acariciando con sus grandes manos cada centímetro de esa piel sudorosa y cálida, pasándole ligeramente las uñas mientras sus labios buscaban mas allá del cuello, bajando de manera seductora y lenta por la parte de sus clavículas, bajando mas y mas hasta encontrarse con ese pecho bien formado y blanco, seductor, que tanto lo había enloquecido todo ese tiempo, la punta de su ávida lengua se movió por uno de los pezones del otro, con pasión y algo de fuerza, deleitándose con los casi inaudibles suspiros de su amante
Echó su cabeza hacía atrás, arqueando levemente su espalda, haciendo su pecho más irresistible que antes. No tardó en sentir la otra mano del castaño sobre su otro pezón, jugando delicadamente con este entre sus dedos. Se sentía un poco inútil de no poder dar nada más a cambio que sus exquisitos gemidos, no poder hacer nada más que entregarse completamente a esas apasionadas caricias. Su ropa interior aún cubría su cuerpo, pero el camino que trazaba el otro desde su cuello y por su pecho, le hacían saber que pronto estaría totalmente descubierto a esos fríos ojos. Sus sutilmente afiladas uñas ahora rasguñaban lo poco de espalda que podía tocar en esa posición, dejando a su paso rojizas marcas.
El castaño soltó un leve y bajo suspiro ante las marcas de las uñas del otro, bajando mas la lengua donde se encontró con ese marcado abdomen, saboreándolo y respirando su adulterado aroma debido al sudor, una de sus manos se escabullo hasta la cadera del chico, apretándola suavemente mientras sus dedos se resbalaban por esos muslos tan atrayentes, rozándolos para poder encontrarse con la ropa intima del menor, pasándolos con fuerza por encima de esta para excitar la entrepierna del chico, su lengua volvió a buscar el pezón del chico para comenzar a morderlo con algo de fuerza
- Kyo... por favor... para mí... hazlo - pidió Kaoru
- Pero... – se mordió el labio inferior, reprimiendo un gemido al sentir el mordisco.
Se sonrojó bastante por la petición, a pesar de que no era nada muy difícil, le costaba expresarse tan libremente cuando aquellos sonidos eran tan íntimos. Temía ser escuchado por otros oídos que no fueran los de aquel hombre, pero eso era imposible, nadie podría escucharlos en la soledad del departamento. Las paredes eran bastante gruesas y apenas dejaban pasar el sonido. Una segunda caricia sobre su entrepierna le hizo sobresaltarse, elevando sus caderas por al excitación. Kaoru le sacaría los gemidos aunque tuviera que recurrir a los golpes, echó su cabeza hacia atrás, sintiendo otra mordida, gimiendo, tan alto como el otro quería.
Kaoru sonrió con satisfacción, esos deliciosos sonidos que daba Kyo le erizaban la piel y le daban escalofríos de excitación en toda la espina dorsal, aumentando la fuerza y la rapidez de sus caricias, quería encender al menor, quería que gimiera bien alto para el, para deleitarse con su hermosa voz con sonidos que no deseaba que fueran de nadie mas.
- Mas alto- pidió Kaoru abandonando el pecho del menor para bajar su otra mano al lado de la cadera del rubio, ayudado de la otra, le fue bajando la prenda hasta dejarla sobre el piso, tomándole las piernas de los muslos para separarlas ampliamente mientras suspiraba sobre la sensible piel de esa zona, dando pequeños y cortos besos justo por arriba del inicio del miembro de Kyo.
- Ah... Kaoru.... –
Se retorcía completamente, el placer provocado por aquellas tortuosas caricias lo enloquecían. Su respiración era agitada y ruidosa. Sus manos se aferraban con fuerza a las mantas mientras trataba de relajar sus piernas para que el mayor pudiera abrirlas aún más. Aquella posición le hacía sentir bastante indefenso a lo que al otro se le ocurriera hacerle... sentía como su sexo se levantaba con cada suspiro y con cada beso que le daba cerca. Quería que se apresurara, aquello lo estaba matando. Se mordió los labios nuevamente, pero si no hacía lo que el otro quería, él tampoco lo tendría. Otro beso, más cerca...
- ¡Nh!... ¡Kaoru! – arqueó su espalda una vez más, esta vez casi gritando al llamarlo.
Kaoru respondió al pedido del chico asomando su húmeda lengua por sus labios ávidos, dando una profunda, lenta y larga lamida a través de toda la extensión del miembro de Kyo, viendo como se levantaba frente a el, dedicándole toda la atención de su boca a ese lugar, masajeando la parte interior de los muslos del rubio mientras se dedicaba a darle de lengüeteadas insistentes y pasionales jugando con su lengua en los costados y en la punta, introduciéndolo de golpe a su boca mientras movía su cabeza rítmicamente de arriba a abajo, succionando con un poco de fuerza y dándole suaves mordidas, los gemidos del rubio lo excitaban de sobremanera y no iba a renunciar a ellos.
Los masajes, las lamidas, las mordidas... se estaba mareando, su cabeza no era capaz de registrar tantas sensaciones al mismo tiempo. Sin embargo, por amor a todo eso, por amor a Kaoru, no dejaba de gemir con la misma intensidad. Los labios del mayor lo acariciaban en toda su extensión, mientras su piel se hacía incluso más sensible que antes... Cuando lo apretaba con sus dientes no evitaba saltar o pegar un leve grito, todo lo tomaba muy desprevenido y hacía que lo sintiera más. Sus manos se fueron al cabello del mayor nuevamente, presionándolo. Lo deseaba más cerca, más profundo... más caricias... más... quería más de todo eso. Sentirlo más... enloquecer. Perder la cordura... Comenzó a sentir un escalofrío, ¿por qué jamás podía durar demasiado?...
Comenzó a darle tirones a ese cabello.
Kaoru no se inmuto por la acción de cierta manera brusca de su amante, inclino su cabeza para poder introducir todo lo que pudo el sexo de Kyo, sintiéndose incluso a darle un poco de incomodidad por tenerlo casi en su garganta, aun asi, amaba demasiado ese cuerpo, lo deseaba demasiado, quería hacerlo suyo, poseerlo siempre, se libero un poco de las posesivas manos del rubio sacándolo casi por completo de su boca, la saliva tibia y viscosa se enfrió de golpe, Kaoru se dedico a succionar con fuerza la punta del miembro de Kyo, esperando para cuando el chico terminara, su espera no duró demasiado, la espalda del menor se arqueo de manera abrupta acompañada de un fuerte gemido al momento que todo su liquido se derramo dentro de la boca del castaño.
Este lo saboreo con cuidado y placer, sin tragarlo del todo ascendió hasta quedar frente a frente con Kyo, buscando sus temblorosos labios para compartirle de su semilla, besándolo con pasión e introduciéndole la lengua, depositando los restos en la del otro.
Amargo. Aquel fue el único sabor percibido por su lengua, la textura de aquella sustancia era suave y viscosa, espesa, también. Siempre se había negado a meter ese líquido en su boca, pero con Kaoru era algo a lo que no podía decir que no, en especial cuando eran esos labios tan seductores los que le pedían un beso. La imagen del mayor con su blanca semilla escurriéndosele por el labio era demasiado tentadora como para prohibirle el paso, sus lenguas jugaban dentro de su boca pasándose la amargura de una boca a la otra, hasta que involuntariamente fueron tragándosela hasta no quedar ni una gota en sus labios. Se separaron y Kyo lo miró con una sonrisa algo nerviosa, él también quería hacerlo, él también quería que Kaoru lo disfrutara.
Sin embargo, siempre al comienzo temía no hacerlo lo suficientemente bien, pero al terminar se notaba en el rostro del líder que no lo había hecho tan mal después de todo. Lo tomó por los hombros con cuidado, sus brazos temblaban puesto que su cuerpo aún estaba algo débil por haber acabado...
- Déjame darte en el gusto también... – suspiró.
Kaoru lo miro fijamente con esos fríos e intimidantes ojos oscuros, sonrió de manera apenas visible, tomo a Kyo de las mejillas, acariciándolo con algo de suavidad mientras asentía lentamente con la cabeza, sin embargo se acerco al oído del rubio
- Solo no lo precipites o vas a arrepentirte después- susurro seductoramente mientras mordía su lóbulo con algo de fuerza asomando la punta de su lengua por el oído de Kyo.
El chico se estremeció, mientras el mayor se recostaba cómodamente en la cama, colocando sus manos en su nuca, esperando a las acciones del menor.
- Yo jamás me arrepiento - dijo haciendo puchero.
Sonrió mientras le daba un suave beso sobre los labios y se colocaba sobre él, con sus piernas a cada lado de las caderas del mayor. Recorrió con sus labios el cuerpo de este, pero de manera rápida, sabía que esperar era tortuoso ya que el líder le hacía eso de vez en cuando. Llegó hasta la entrepierna de Kaoru, la ropa interior aún estaba presente, así que mordió con cuidado la orilla de esta y comenzó a bajarla, dejando a la vista el miembro del mayor, alzado e intimidante.
Se sonrojó al recordar como las primeras veces le daba algo de miedo, ya no, no tenía nada que temer estando con el castaño. Comenzó a acariciarlo, tomándolo con sus largos dedos. Acercó su boca y dio pausados besos, luego lamidas en toda la extensión desde la base hasta la punta, jugando allí un rato.
Sus manos estaban frías en comparación con aquella sensible piel y producía estremecimientos en Kaoru, a la vez que su saliva se escurría por la comisura de sus labios y se enfriaba antes de llegar al final... Pronto lo tenía todo dentro de su boca, moviendo su lengua con rapidez, mordiendo de vez en cuando como si de un dulce se tratara.
Kaoru comenzó a violentar ligeramente su respiración, cerrando los ojos debido a la magnitud del dulce placer de las manos y la boca fría de Kyo, eso era de lo mejor, mejor que si estuvieran cálidas, por que causaba mas escalofríos, dejo que un vago y entrecortado gemido escapara de sus labios, relamiéndoselos con lentitud mientras sus manos acariciaban las blancas y sonrojadas mejillas del menor ayudándole con sus suaves movimientos a subir y a bajar por entre sus piernas, adentrándolo mas, mientras suspiraba y lanzaba débiles murmullos de placer vago, se recargo sobre sus codos, para poder apoyarse mientras alza la cadera con cada movimiento de Kyo, la subía y la bajaba de manera intermitente, empujando su miembro contra la boca del vocalista, respirando de manera algo forzada mientras disfrutaba del intimo roce.
Kyo gemía, aunque aquellos sonidos eran ahogados por tener el miembro de Kaoru dentro de su boca. El mayor estaba bastante excitado, el vocalista debía acomodarse al violento vaivén de las caderas del guitarrista. Sentía el sexo palpitar dentro de sus labios, su lengua se movía frenéticamente saboreándolo entero, sus dientes lo mordían con suavidad. El castaño arqueó su espalda al tiempo que gemía de manera ronca y elevada, y el otro se sacó el miembro de su boca, sin querer y sin poder evitar que el semen le salpicara en el rostro.
- Rayos... aún no mido bien esto... – murmuró frustrado sintiendo la esencia del otro resbalar por su mejilla. Se relamió los labios para poder saborear las gotas que estaban en sus comisuras.
Kaoru se sentó en la cama, respirando con dificultad y mirando como su semilla resbalaba del rostro de su amado vocalista, el castaño se acerco a el tomándolo de la mejilla y lamiendo sus sudorosas mejillas mientras lo halaba hacia el, pegando sus cuerpos cálidos y excitados por el pecho, degustando su propio y amargo liquido, acariciando la espalda del rubio mientras este suspiraba en cada lengüeteada que jugaba por su piel. El líder se le acerco al oído.
- Ahora si te vas a arrepentir - dijo Kaoru de forma maliciosa y siniestra en un bajo susurro que estremeció a Kyo
Kaoru le tomó por la cadera, mientras que con un fuerte tirón lo arrojo a la cama haciendo que el rubio le diera la espalda, pegando su cuerpo masculino al pequeño que tenia debajo, recargando su mentón en la parte de atrás del hombro del vocalista mientras liberaba una mano de su abrazo, acariciando toda la espalda del otro hasta llegar a su parte posterior, tomando su trasero para comenzar a masajearlo.
Un gemido de sorpresa escapó de sus labios al momento en que se tensaba por las caricias, pero enseguida se relajo, aunque darle la espalda a Kaoru le hacía temer un poco de lo que este pudiera hacerle, en especial después de aquella amenaza...
- No seas tan malo conmigo... – gimoteó mientras se dejaba acariciar, sin saber que hacer en esa entregada posición.
Realmente no podía actuar demasiado, se sentía algo nuevamente inútil de solo ser capaz de entregar gemidos, suspiros y jadeos a cambio de aquellas excitantes caricias.
Kaoru fue abandonando su abrazo para posicionar ambas manos en la parte posterior de su amante, masajeando y acariciando, disfrutando de los suspiros de Kyo, mientras una sonrisa maliciosa se apoderaba de sus finos labios, uno de sus largos dedos se escudriñó de pronto en la húmeda y cálida entrada del muchacho sintiendo como se resistía al principio, entrando lenta y forzadamente, arrancando un gruñido de dolor al menor, mientras iba mas y mas adentro hasta tocar su fondo.
Arqueó su espalda, tratando de relajarse. Sus manos se aferraron a las mantas con fuerza, luego las rasguñaron con sus afiladas uñas. Ocultó su rostro sin dejar de gemir. Sentía al otro mover su dedo dentro de su cuerpo, cuanto dolía... pero el placer que sentía de que fuera Kaoru superaba cualquier cosa, además sabía que después se pondría mejor. Gimió y se quejó más fuerte cuando un segundo dedo invadió su cuerpo, comenzando a meterlo tan profundo como el otro...
- Ahh... Kaoru, más rápido por favor... – rogó, veces anteriores había comprobado que la rapidez apaciguaba el dolor, ya que incrementaba el placer. –
Kaoru soltó una inaudible risa de satisfacción mientras un tercer dedo se introducía de manera rápida, sujetando la cadera del otro con una mano mientras sus dedos se deslizaban mas y mas rápido, de manera intermitente, entrando y saliendo de Kyo de manera frenética, cada vez mas rápido y mas profundo con cada gemido que el rubio exhalaba. El vocalista se aferraba a las sabanas alzando su cadera para facilitar la tarea del mayor, ocultando su rostro sonrojado y ahogando los gemidos de placer
- Kyo, no te cubras, quiero escucharte- pidió Kaoru
Se sonrojó bastante y levantó un poco su rostro, solo para que los sonidos no fueran tan amortiguados por las mantas. Pronto se apoyó sobre sus manos -con algo de esfuerzo ya que estaba torpe por la excitación-, quedando en cuatro sobre la cama, con la curva de su espalda marcada, manteniendo su cadera levantada. Estaba algo mareado, gimió más fuerte. Lo quería ya dentro suyo... sintió los dedos tocar nuevamente su límite.
- ¡Kaoru! – soltó con un gemido – Por favor... deja de jugar, hazlo de una vez... No resisto... métemelo ya... – rogó.
El mayor jugueteo unos instantes mas, motivado por la petición tan expectante de su amante, saco los dedos con brusquedad arrancando un fuerte gemido de Kyo, se llevo los dedos lubricados a la boca, agarrando con su otra mano la cadera del chico mientras elevaba su cadera a la altura de la de el, agarrando su miembro para ayudarse a introducirlo en Kyo, empujando su cadera para penetrarlo de manera rápida y fuerte.
Kyo arqueo la espalda con violencia al sentir la rápida invasión a su ser, Kaoru no se hizo de esperar, chocando su cadera contra la del rubio, de manera salvaje y precisa, apretando sus uñas contra los costados de la cadera del menor
Gritó fuertemente, se inclinó ligeramente hacia atrás para pegar su cadera con la de Kaoru, para hacer cada entrada más profunda que la anterior. Gimió al sentirlo tan adentro con cada embestida, arqueó un poco más su espalda... se sentía morir de tanto placer. De tantas sensaciones mezcladas. Sus manos aún se aferraban a las mantas, si no fuera por las sabanas se habría enterrado las uñas en la palma de sus manos así como el líder le enterraba las uñas en sus costados, estaba apretando realmente fuerte. Sus labios estaban abiertos dejando salir cualquier sonido mientras su cuerpo se movía al mismo ritmo del de Kaoru.
El castaño gimió de manera entrecortada y baja, apretando los dientes debido al enorme placer que sentía, no solo de estar haciéndoselo a Kyo, si no el simple hecho de ver al vocalista tan sometido le encantaba, lo excitaba, lo hacia desear poseerlo cada vez mas, sin reducir ni su fuerza ni su velocidad, se inclino hacia delante para profundizar las embestidas chocando contra el cuerpo sudoroso de Kyo quien gemía y gritaba apretando todo lo que podía con sus manos las sabanas.
- Kyo… dilo… vamos- gimió Kaoru
Lo miró algo complicado, ¡decirle algo! Era demasiado pedir, estaba ahogándose de no poder respirar bien entre tanto grito y gemido y jadeo... y encima le pedían que hablara. Pero no podía negarse a un deseo del mayor, le encantaba complacerlo, hacerlo feliz y que luego diera todo de si en esos movimientos... Echó su cabeza hacia atrás, dejando ver la brillante y transpirada piel de su cuello.
- Ah... K-kaoru... – su pecho subía y bajaba, su respiración era ruidosa y agitada – Eres... eres el mejor... como me gustas.... – dijo arqueando levemente su espalda, acariciándose temblorosamente el pecho con sus largos dedos.
Kaoru estaba complacido, viniendo eso de alguien tan exigente y caprichoso como Kyo era como un cumplido del mismo cielo, decidido a compensar al vocalista con sus movimientos, mas fluidos, salvajes y deliciosos que antes, acercando sus manos al abdomen del vocalista para arañar su piel mientras una y otra vez se relamía los labios, mirando el cuerpo sometido y jadeante que tenia debajo su sudor le escurría por toda la piel goteando y salpicando la espalda del rubio
Los gritos aumentaron, sentía los rasguños de Kaoru por todo su abdomen. Volvió a apoyarse en sus manos, ya que la torpeza era tal que probablemente habría perdido el equilibrio en la posición en la que estaba de seguir acariciándose a si mismo. Sentía las gotas de sufor cayendo con suavidad en su ardiente piel y los jadeos de Kaoru tan fuertes que el aliento llegaba a sentirlo como una fría brisa en su espalda, haciéndolo estremecerse más de una vez.
El flequillo se le pegaba a la empapada frente, pero solo podía moverse al ritmo de las embestidas, cualquier otra cosa se le hacía imposible. No sabía cuanto tiempo llevaban en lo mismo, supo que había pasado bastante cuando comenzaron a temblarle los brazos...
Su cuerpo se estaba cansando, el salvajismo no los haría durar mucho, además ya habían terminado una vez, era solo cuestión de poco tiempo antes de que el cuerpo del líder se rindiera nuevamente, todo era demasiado, y la melodiosa y escandalosa voz de Kyo le nublaba cualquier pensamiento, en su mundo solo existía ese ahora y ese momento, con el vocalista chocando tan fuertemente sus caderas que empujaba todo el pequeño cuerpo del rubio, un delicioso escalofrió le acoso la espalda completa y su vientre, aferrándose con lujuria a la cintura del vocalista, un par de brutales embestidas mas tarde y el chico termino por exhalar un gemido ronco y alto, derrumbándose casi por completo sobre la espalda de Kyo, aferrándose débilmente con sus brazos para no aplastarlo, respirando frenéticamente, sintiendo como su corazón golpeaba con violencia su pecho adolorido, estaba complacido y satisfecho y una sobredosis de sueño lo ataco rápidamente.
Lo sintió salir de su cuerpo, y aquello fue tan aliviador como frustrante... como querría haberlo sentido más tiempo dentro suyo, pero sus brazos y su cuerpo y el interior de su entrada pedían un descanso, el placer comenzaba a tranquilizarse, dejándolo sentir poco a poco el leve dolor que se concentraba en las típicas zonas donde usaba más fuerza...
Se volteó hacia Kaoru, juntando su pecho con el costado del mayor, aun siendo rodeado por aquellos brazos... ese cuerpo emanaba un calor increíble, un aroma exquisito, mezclado con sudor, sin dejar de ser irresistible a sus narices... se apegó más a esa húmeda, y algo pegajosa, piel. Acarició el pecho del castaño durante unos minutos más, hasta comprobar que la respiración del líder se calmaba completamente. Le miró, estaba profundamente dormido... sonrió sin poder evitarlo y se acurrucó más a su lado, cayendo también en ese sueño.
El día siguiente amaneció levemente nublado, hacia algo de frío, su cuerpo se reacomodo buscando algo de calor, su cuerpo desnudo estaba lleno de sudor evaporado y le causaba gran molestia, palpo con la mano en busca de una manta o algo con que cubrirse, pero solo atino a tocar la piel fría y levemente pegajosa que tenia al lado, Kaoru abrió pesadamente los ojos, tenia aun sueño y cansancio, lo que vio fue a Kyo en su costado profundamente dormido, suspiro y una invisible sonrisa se apodero de sus labios, moviéndose un poco y con cuidado para evitar despertar al menor, le dolía algo las piernas, anoche se habían descontrolado.
El rubio se quejó lentamente y tembló antes de acurrucarse más, buscando calor entre las frías mantas, pero el único lugar que ofrecía abrigo era el cuerpo de Kaoru o el espacio vacío donde este antes descansaba. Sintió la mano del guitarrista sobre su piel y no encontró nada mejor que tomarla y tirar de ella, abrazó su brazo, atrayendo el otro cuerpo al suyo, devolviéndolo a la cama.
- No... cinco minutos mas... – pidió abrazando más fuerte el brazo. Era bastante dormilón, y que mejor que dormir al lado de quien se quiere tanto. Era una irresistible invitación a no abandonar la cama... –
Kaoru rió ligeramente y abrazo el cuerpo desnudo de Kyo mientras trataban de darse calor mutuamente, el cielo amenazaba con llover
- Bueno, pero solo cinco minutos, que hay que llegar temprano al estudio- advirtió divertidamente mientras recostaba su cabeza en la desacomodada almohada, dejando que los hilos castaños de su cabello se desparramaran en las mantas soltando un suspiro de leve cansancio y acariciando los cortos y rubios cabellos del menor - Anoche has estado muy bien Kyo –
Sonrió sonrojado, como adoraba cuando esos elogios salían de los labios de Kaoru, los amaba tanto como al guitarrista. Era tan dulce, adoraba la manera en que alguien tan serio podía resultar ser tan cariñoso con él, como cambiaba cuando él estaba... definitivamente habían hecho bien en terminar juntos, de otro modo jamás podrían haber sido tan felices como en ese momento.
- Tu te superas con cada noche que pasa... – dijo en un suspiro.
Los cortos cinco minutos fueron inexistentes, Kyo los sintió como segundos. Se mostró bastante desanimado cuando el líder le dijo que el plazo había caducado.
- Sin chistar Kyo – dijo levantándose con estricta puntualidad y separándose con algo de dificultad de los brazos de su amado, sentándose sobre la cama mientras se desperezaba y se estiraba cómodamente, pasándose distraídamente una mano por la nunca mientras bostezaba impunemente se froto los ojos y se levanto sin vergüenza ni menos para dirigirse a la ducha
- Come algo mientras- le dijo tomando una de las toallas del anaquel del rubio – Yo me voy a duchar.
- ... Esta bien – aceptó resignado.
Se despabiló refunfuñando, como odiaba despertarse tan temprano cuando no había podido dormir nada la noche anterior, lo cual desde que había comenzado a salir con Kaoru, era bastante frecuente.
Esperó con una sonrisa media boba, bastante falsa, a que el mayor cerrara la puerta del baño. Se volvió a tirar sobre la cama y se preparó para seguir durmiendo cuando la puerta volvió a abrirse, pillándolo por sorpresa. Corrió para que el mayor no lo regañara más, se levantó y tomó la camisa que ese día usaría, era bastante larga y se la puso, y luego se fue a la cocina a preparar algo para desayunar. No era el mejor cocinero, prefería que esas cosas las hiciera el líder, pero alguna vez tenía que tocarle. No se sentía avergonzado de estar tan desnudo, además tenía que esperar a que el otro terminara de ducharse para luego ducharse él....
- Que egoísta, la ducha alcanza para los dos... – murmuró haciendo puchero –
La puerta del baño se abrió una vez mas, la cabeza empapada y húmeda de Kaoru se asomo buscando con la mirada a Kyo, al no encontrarlo alzo la voz para hacerse oír
- Nee Kyoooo ¿Podrías traerme mi ropa?- pregunto a la nada esperando respuesta – Apúrate, me da frió fuera del aguaaa
Miró la puerta de la cocina con curiosidad y repentinamente todos sus enfados desaparecieron, sonrió tranquilamente
- Haaaai... – contestó mientras apagaba el fuego y salía del fresco lugar.
Tardó en encontrar toda la ropa del mayor, realmente habían desordenado mucho la noche anterior. La tenía toda entre sus brazos cuando tocó la puerta del baño.
– Kaoruu – dijo con tono meloso – Aquí tengo tu ropa –
La puerta del baño se abrió y antes de que le menor entendiera lo que estaba pasando el fuerte brazo de Kaoru aprisionaba la muñeca de Kyo que le alargaba la ropa, la cabeza del vocalista se ladeo del lado contrario hacia donde lo jalaban por la repentina acción, adentrándolo al cuarto de baño, sin cerrar la puerta y dejando las prendas en el suelo cerca de esta, Kaoru abrazo a Kyo con su cuerpo empapado y lo beso pasionalmente mientras le pasaba los brazos por el cuerpo para llegar al filo de su camiseta y quitársela por completo.
- Asi ahorramos tiempo- sugirió en voz baja al oído del rubio arrojando la camiseta hasta la puerta semiabierta
El vocalista sonrió, no desperdiciaría una oportunidad como aquella. Rodeó con sus brazos el cuello del mayor y pegó más su pecho seco contra el del guitarrista que estaba empapado. Le besó el cuello y luego miró la ducha.
- Hm... cada día estamos más comunicados, parece... Venga, aprovechemos... – dijo mientras caminaba en dirección a la ducha.
Aunque fuera más pequeño igual conseguía empujarlo, ya que Kaoru no oponía resistencia alguna.
Ambos llegaron a la calida salpicadura de la regadera, empapando a Kyo en el acto, el castaño lo abrazo y comenzó a recorrer la piel del chico, húmeda y calida por el agua mientras lo besaba rozando con pasión sus labios contra los del rubio rompiendo el beso para alargar la mano y tomar el jabón de tocador
- Date la vuelta- dijo frotando la barra para hacer espuma mientras el menor le obedecía, frotando sus manos para comenzar a enjabonar y limpiar la piel de Kyo dejando que la espuma resbalara por ese sensual cuerpo, masajeando y frotando con dulzura, llenando de jabón el pequeño cuerpo en el que trabajaba.
Kyo usó de soporte sus manos apoyadas contra la pared del baño, marcando la curva al final de su espalda dándole un aspecto bastante seductor. Miraba de reojo al mayor, su cabello estaba pegándose a su rostro debido al agua, tenía media sonrisa en sus labios.
- Nh... es una lástima... estas limpiándome... yo me quería quedar con tu esencia todo el dia... – dijo fingiendo tristeza.
En realidad le daba lo mismo –igual le afectaba en el fondo-, sabía que dentro de unas horas volvería a ser totalmente del líder. No había nada que pudiera evitarlo, y no es que no lo quisiera, a él le fascinaba sentirse así, tan entregado.
Kaoru rió mientras terminaba de limpiar el cuerpo de Kyo y tomando el shampoo para aplicarle una porción en el cabello y haciendo lo mismo en el propio
- Si ensayas bien te daré una recompensa- dijo con una sonrisa levemente perversa y un tono bastante seductor – Anda, apúrate o se nos hará tarde.
Los chicos terminaron de lavarse y salieron de la regadera secando su cuerpo con la única toalla que habían llevado, el castaño salió y se puso la ropa del día anterior, guardaba siempre una camiseta de repuesto en el estudio para ocasiones como esa, en la que pasar a su apartamento resultaba imposible, estaba terminando de ponerse la camiseta cuando irrumpió en la cocina viendo el desayuno a medio hacer del rubio.
- Veo que no hiciste nada- suspiro- ¿Qué ibas a preparar?
El otro llegó abrochándose los pantalones, enseñando la lengua algo infantilmente, un poco avergonzado.
- Tu me conoces, nada muy elaborado... – dijo entrando en la cocina – Nada que requiera mucho trabajo, es muy temprano y seguramente tu no desearías que yo me quemara la manita... – mostró su mano haciendo puchero.
Luego se rió – Tostadas y té – terminó abriendo la puerta del refrigerador, perdiéndose tras ella y sacando una caja de jugo.
- Deja hago algo de verdad o llegaras a dormirte- dijo Kaoru asomándose al refrigerador- La ultima vez que te quedaste dormido me pusiste de mal humor – torció el gesto mientras hacia memoria- Me dejaste esperando 24 horas mas de lo debido.
Kyo rió levemente avergonzado, ya había pasado varias veces que sucedía y terminaba entre lamentándolo y disfrutándolo después, el guitarrista le robo algunos huevos y un cartón de leche para comenzar a preparar atropelladamente un omelet, ya tenia algo de practica cocinando, permitió que Kyo pusiera la mesa para servir generosas porciones de alimento en los platos de ambos muchachos mientras dejaba la sartén en la mesa y tomaba asiento.
- Mmmm – pronunció con una divertida melodía, saboreando la comida solo oliendo el aroma. –
Pronto comenzaron a comer antes de que se enfriara, estaba muy delicioso. Aún a la rápida el líder sabía cocinar bastante bien. No se tomaron mucho tiempo ni se relajaron demasiado, entre bañarse y esperar a que Kaoru cocinara el omelet, habían perdido varios minutos, así que luego Kyo dejó los platos y los vasos cerca del lavaplatos.
Terminaron de arreglarse y salieron camino al estudio, donde ya debían estar todos esperándolos.