1. I always just made you sad
La sensación era exquisita. En su mente ya ni recordaba como habían terminado así. Ni tampoco le importaba. Lo único que su mente ocupaba era la deliciosa sensación de esos hermosos labios sobre los propios. Solo podía concentrarse en esa experta lengua que se adentraba a su boca con una maestría que nunca espero encontrar en el. Sin embargo, a pesar de sorprenderle, lo hacian desear cada vez mas que no se separasen nunca. Aquellos labios que gustosos se abrian tambien para sentirlo dentro de una boca, que, demás de sabrosa, era una experiencia totalmente nueva para el y se convertia poco a poco en una fantasia hecha realidad. Hacia tanto que anhelaba poder tener esos labios pegados a los suyos. Tanto, que ya se le hacia casi increíble el que estuviese sucediendo de verdad.
Tenia a Aoi sentado sobre sus piernas, frente a el. Sentia las rodillas de este rosarle las caderas de manera tentadora cada vez que se movia, movimientos de los cuales muchos, la gran mayoria, eran para provocarle. Cosa que estaba funcionando. Sentia el desnudo torso de Aoi bajo sus frias manos que comenzaban a recuperar calor conforme se abrazaban a ese cuerpo con locura. El se encontraba ya con la camisa desabotonada, sintiendo como los finos dedos de Aoi se entrelazaban entre sus castaños cabellos, mientras continuaba la boca del pelinegro su afan de robarle hasta el ultimo suspiro a Uruha. Besos que envolvian una pasion hasta entonces dormida. Ambas lenguas jugueteaban sin descanso, intentando controlar el delicioso beso que poco a poco se volvia desesperado. La falta de aire los obligo a separarse, habian alargado lo mas que habian podido la union de ambas bocas y ahora sus pulmones les reclamaban aire. No se separaron casi nada, apenas si unos milímetros que les permitiera robar el aire del otro.
Fue Uruha quien se adelanto para unir sus labios con los de Aoi. Pero, a pesar de que este separo sus labios y lamio con insistencia los de su castaño acompañante este no compartio su lengua con la de su guitarrista. Se limito a acariciar esos labios con los suyos propios regalandole de vez en cuando un leve mordisco que era casi siempre acompañado por una picara sonrisa de diversión. Besos que fueron marcando un delicado camino por la comisura, bajando por la mandíbula, llegando al cuello de Aoi. Se detuvo a unos milímetros de la piel de ese delicioso cuello, provocando que su respiración fuese la que diera leves caricias a esa piel tan sensible, caricias que no tardaron en producir un hermoso gemido que escapo de los labios de Aoi. Uruha sonrio, sintiendo las manos del otro guitarrista sujetarse a sus cabellos con mas fuerza y un dejo de deseo. Rompio finalmente el espacio que separaba sus hambrientos labios de la deliciosa y perfumada piel de Aoi. Beso ese cuello con locura, deleitandose con los suspiros y gemidos que escapaban de la boca de Aoi al el recorrer su piel con su lengua, dejando marca de su paso.
Poco a poco, fue empujando a Aoi hacia atrás, haciendo que se apoyara en las manos que tenia en su espalda. El de cabello negro fue recostandose sobre el aire, apoyado sobre esas manos que le sujetaban con locura, exponiendo su cuello al maximo, por culpa del placer que sentia, el cual era cada vez mas intenso. Uruha recorrio todo el pecho de su Aoi que ahora se le ofrecia de manera excitante y deliciosa. Bajo por su esternon, hasta toparse con su pezon derecho el cual beso y deboro disfrutando aun mas de esos hermosos sonidos que escapaban de la boca de su Aoi.
Retomo el camino por el cuello de su guitarrista, empujandolo con sus manos para recuperar la posision inicial. Se miraron a los ojos. No era deseo sexual lo que había en ellos, en ninguno de los dos participantes de ese hermoso momento, había en sus ojos algo mas que un profundo sentimiento, algo que los hacia no querer separarse jamás. No lo soportaron un segundo mas. Se volvieron a besar frenéticamente, sumergidos en la sensación de sentir la lengua del otro masajeando la propia con tal pasion. Las manos curiosas de Uruha fueron desendiendo con cautela por esa tersa espalda hasta toparse con el filo del pantalón. Sus dedos acariciaron el borde de la prenda de manera tentadora mientras el beso se hacia cada vez mas insoportable, insostenible. Se separaron nuevamente, Aoi rozo con sus labios apenas los de Uruha el cual cayo en la trampa y se lanzo a besarlo, pero el moreno esquivo el rostro con una sonrisa en sus labios y comenzo a lamer con devocion el lóbulo izquierdo de su castaño guitarrista. La lengua del moreno se deslizo por todo el oido de Uruha, disfrutando de la respiración acelerada que comenzaba a apoderarse del castaño, su lengua se entretenia entrando y saliendo provocando unos jadeos notables provenientes de la perfecta boca de su amante.
Le encantaban. Esos jadeos, esa respiración, el sudor que comenzaba a apoderarse de la piel que mas amaba en el mundo... todo. Todo estaba volviendo loco a Aoi. ¡Era Uruha! Su Uruha... de nadie mas. El solo pensar que era el quien le robaba esos suspiros llenos de placer, que era el culpable de sus jadeos le hacia feliz, le excitaba, le volvia loco. Pego mas sus caderas a las de su amante sintiendo con satisfacción la enorme ereccion que tenia el castaño en esos momentos. Eso poco mas y le hace perder los estribos... o quizas ya los había perdido con el primer beso en el que se habian ahogado. Tiro de los cabellos de Uruha haciendo que este quedara con su rostro bellamente expuesto para el. Le miro con atención. Que vista mas esquisita. El castaño con los ojos cerrados, los labios entreabiertos, la respiración agitada y su nacarada piel luciendose con una capa de sudor. Que delicia. Beso fugazmente los labios hermosos de su guitarrista para luego bajar por su cuello, lamiendo aquella piel que era lejos como la había imaginado... era cien veces mas deliciosa. Tantas noches soñando con ese hermoso cuerpo que ahora le abrazaba por la cadera, deseando esos labios que entreabiertos se volvian sometidos a su placer, saboreando solo en su mente la piel que ahora mordia y lamia recibiendo como respuesta lo que siempre soño oir... los gemidos sin descanso de su Uruha... lo amaba tanto.
El calor que emanaba de ambos cuerpos ya se había apoderado de la habitación por completo. Aoi seguia aferrado a ese cuello delicioso, dedicandose a morder la curvatura de este que le daba comienzo al hombro. Su perfume. El perfume del castaño... siempre le había vuelto loco, y ahora parecia que no queria dejarle respirar con facilidad, no queria permitir que su nariz captara ningun otro aroma. El moreno volvio lentamente, haciendo un camino con su lengua hacia el lóbulo de su Uruha, su anterior presa. Cuando mordio este pudo escuchar con claridad un gemido intentando ser ahogado. No. El no queria que Uruha acallara sus gemidos para privarlo a el de esos hermosos sonidos que por tanto soño oir a su lado. Mordio de nuevo, ahora con mas fuerza. Dio resultado. Un gemido hermoso... y otro sonido...su nombre. El castaño guitarrista había dicho su nombre entre todo el placer que el le estaba entregando. Por fin lo había oido. Su nombre susurrado por los labios que mas amaba. Se separo de el. Volvieron a mirarse. Ya ninguno de los dos estaba dentro de sus casillas. Se fueron acercando lentamente. Quizas intentando tomar el tiempo que anteriormente nunca se tomaron. La mirada de Aoi se dirigia a los labios de Uruha. La mirada de este ultimo estaba en los ojos del moreno. Era feliz. Su queridisimo Aoi le correspondia, le era dócil ante sus caricias... era suyo.
-U...Uruha...Ah! - gimio el mas pequeño al sentir una de las juguetonas manos de su castaño posarse sobre su miembro y comenzar con suaves masajes sobre el.
-Mi hermoso Aoi... no dejes de besarme... por favor... ni un solo segundo... - dijo de manera entrecortada el guitarrista para luego fundir sus labios nuevamente con los de su Aoi de manera pasional, comiendose el uno al otro.
La traviesa mano del mas alto se alejo de aquel sensible lugar en el que ya había comprobado la deliciosa ereccion que Aoi poseia en esos momentos. El sentirlo, comprobarlo y oir de parte de su amor aquel placentero gemido había hecho que su propio miembro se irguiera mas, provocando que Aoi lo sintiera por culpa de la posision en la que se encontraban. El moreno al sentir alejarse la mano del menor solto un sonoro reclamo en su boca, reclamo que fue prontamente acallado por el mismo al sentir que Uruha lo abrazaba a su cuerpo pegando sus pechos cubiertos de sudor con una fuerza y locura que pareciese que quisiera fundirse en uno con el cuerpo de su amado Aoi. Las manos de este ultimo se enredan aun mas en el claro cabello, sientiendo como Uruha se pone de pie con el en brazos. Cruza sus piernas alrededor de la cintura del rubio, quien empieza su camino provocando el enloquecedor roce de ambas entrepiernas en el proceso provocando gemidos mutuos entre ambos guitarristas, gemidos que se perdian en los jugosos besos que les dejaban sin aliento.
Aoi se sintio sentar sobre la mesa de su comedor con delicadeza, pero no solto la cintura de Uruha que se mantenia en el agarre de sus piernas. Las solto de a poco cuando sintio la lengua del rubio ir bajando por su cuello, lamiendo aun con mas hambre aquella piel que la vez anterior. Lo sintio rozar con sus dientes su clavicula, continuar su camino dirigiendose a su pezon izquierdo. Lo lamio y rozo con sus dientes haciendolo reaccionar, escuchando los gemidos de Aoi ante sus certeras caricias. Continuo bajando, llegando al ombligo de su moreno guitarrista que sentado en la mesa se sostenia apenas si con sus brazos extendidos, echando el rostro hacia atrás presa de un placer incomparable.
-Ah! Ah ah... Uru...mnh!!...Uruha... - los gemidos de Aoi eran cada vez mas deliciosos y sonoros y el solo saber que el era el culpable le excitaba mas y mas.
La lengua de Uruha se entretenia en el ombligo de su amante, jugueteando con las sensaciones de este, llevandolo al limite, haciendo que le deseara cada vez mas. Llego al borde del pantalón. Paso la lengua por este y regalo un fuerte lengüetazo en su miembro. Ante aquella repentina accion Aoi solto un fuerte gemido, le había encantado lo que había sentido ante aquello. Uruha por su parte solto una risita triunfante y satisfactoria al oir el hermoso gemido de su Aoi, se acerco un poco mas y desabrocho el pantalón del moreno con los dientes haciendoles cosquillas con el cabellos en su vientre. Retomo su camino hacia la boca del mas pequeño nuevamente, deteniendose en su ombligo, en sus pezones, disfrutando de los incansables gemidos del guitarrista. Llego finalmente a su destino, esos hermosos labios, jugo un poco con aquel aro en el labio inferior de su amante... adoraba ese detalle en su boca, le encantaba sentirlo al besarle. Profundizaron aun mas el beso. Aoi queria conocer cada rincón de esa boca que deseo por tantos años, ahora que se le era permitido queria cobrar todo el tiempo que no pudo con ello, queria cobrarlo con intereses, con todo. Uruha disfrutaba enteramente de la lengua de Aoi, jugueteando con ella, masajeandola, acariciandola, jugando a asustarle con sus dientes de vez en cuando. Pero nada es perfecto.
La musiquita del movil del rubio comenzo a oirse en el ambiente... insistente. Uruha intento separarse de Aoi, pero este no queria, no queria perder el ritmo del momento mas feliz de su vida por una llamada... ya que sabia de quien provenia. El movil de Uruha era adaptable de ponerle a el contacto que tu quisieras la melodía que tu escogieses. Sabia muy bien la melodía de cada integrante de la banda en el celular de su guitarrista, y esa musiquita... esa musiquita... era Kai. Lo abrazo aun mas fuerte, aferrandose a el con locura mientras acallaba los reclamos que le pudiera dar el guitarrista con profundos besos. No queria. No queria separarse del contacto de ese pecho, de ese torso aun cubierto con la camisa abierta, de esos labios...no, Kai... no! Uruha era suyo y no iba a permitir que su eterno rival le quitase al rubio cuando por fin estaba donde había deseado por tanto... sometido en brazos y besos, siendo presa del placer maximo de tener a Uruha con el.
Una de las manos de Uruha intento tomar el movil que no paraba de sonar y se encontraba en el bolsillo trasero de su pantalón. Era Kai. Algo había pasado para que le llamara con tal insistencia... no iba a quedarse tranquilo hasta poder aclarar que le había ocurrido a u amigo. Pero Aoi... su amado Aoi estaba alli, sin querer separarse de su cuerpo, besandole con pasion para que no contestara, aferrandose a su cuerpo. ¡Dios, era su Aoi! Lo amaba, desde hace mucho... y ahora su mejor amigo, Kai, necesitaba de el, como el siempre había necesitado del baterista. Finalmente tomo el movil que seguia con su musiquita insistente. Claramente al abrirlo Aoi, sin romper aun el beso, vio la fotografia de Kai en la pantalla y so nombre que indicaba y aseguraba sus sospechas. Era el quien interrumpia... el, siempre Kai. Uruha acepto la llamada separandose finalmente de la boca de Aoi, pero no así de su abrazo.
-¿Kai? - dijo Uruha al notar como del otro lado de la linea telefonica solo una respiración dificultuosa y dolorosa se oia. Se preocupo.
-U... Uru-kun... - dijo el baterista moreno con una voz quebrada que denotaba que había estado llorando. Su respiración aun era dificultuosa.
-¿Estas bien? - pregunto con un claro tono de preocupación en el rostro. Aoi no lo soportaba... que le dedicara a Kai esa voz tan preocupada, tan llena de comprensión y de cariño. Celos. Eso era lo que sentia y no podia evitarlo.
Uruha no obtuvo respuesta alguna de parte del baterista. Este se echo a llorar amargamente a traves del teléfono con una desesperación que incluso desenfreno de preocupación a Uruha. Este se safo como pudo del abrazo de Aoi que le miraba con tristeza, pero luego bajo la mirada ocultando su rostro tras algunos mechones de cabello. Lo odiaba. Odiaba a Kai por ser el dueño de aquellos ojos de comprensión de Uruha, de esa voz preocupada y dulce, de todo el tiempo del guitarrista, de que incluso fuera capaz de interrumpir un momento como este solo para responder sus llamados. Estaba celoso. Y la voz preocupada del antes su Uruha se oia ya a lo lejos del guitarrista que le daba la espalda.
-¡Kai! - levanto la vista al oir la llamada de Uruha. - ¡Kai! - insistia el guitarrista sin obtener mas respuesta que el llanto de su amigo que ya no hacia mas que preocuparlo mas de lo que podia soportar. - Voy para alla. -
Fue lo ultimo que dijo para, acto seguido, colgar el teléfono dejando como ultimo sonido el de la tapa del movil al cerrarse. Aoi ante esto ultimo dicho por el rubio levanto la vista. ¿Cómo? ¿Se iba a ir? ¿Por qué? No, no queria que se fuera. Que SU Uruha se fuera... por Kai. ¿Por qué por Kai? Siempre era lo mismo, siempre era el baterista el que acaparaba todas las atenciones del guitarrista. Lo odiaba. Le vio abrocharse la camisa con una prisa que incluso a el le sorprendio, recogio su chaqueta y el moreno le vio acercarse a el para despedirse con un beso. Beso que el esquivo sentado aun en esa mesa del comedor que ahora se sentia incomoda, fria. Mesa que antes estaba destinada a ser el escenario inconfundible de uno de los momentos mas deseados del moreno guitarrista hora le hacia antipatia. Con el rostro ladeado miraba a un frustrado Uruha que aun analizaba el rechazo.
-Si vas a irte, hazlo de una vez. - le dijo Aoi de manera cortante al rubio.
-Aoi yo...- Uruha no sabia que decir.
-¡Vete! Tu ya elegiste. Quiero estar solo ahora. - se puso de pie y se alejo rumbo a su habitación pasando por el lado del rubio sin siquiera mirarlo.
Se encerro en su cuarto y aguanto las lagrimas hasta que escucho la puerta de la entrada cerrarse y un subito silencio tras la salda de Uruha. Se había quedado solo. Sintio las tibias lagrimas bajar por sus mejillas desde sus ojos con amargura. Resbalando por la puerta hasta quedar sentado en el suelo, abrazando sus rodillas. Por fin. Por fin había podido probar esa boca tan deliciosa, respirar ese perfume hasta marearse con el, probar esa piel nacarada, acariciarlo todo... por fin... y era Kai quien de nuevo le arrebataba el cielo para quitarle lo que mas amaba... a su Uruha... otra noche que sabia, el guitarrista pasaria con el castaño oscuro baterista. Se tapo la cara con las manos soltando un sollozo de dolor incontenible. ¿Por qué Uru? ¿Por qué?
-XxX-