Categoría: JMUSIC
Clasificación: Todos los publicos

Notas del fanfic:
Hm... no encontré un título mejor(?)
Aclaraciones del capitulo:

Qué nombre más asqueroso el del fic y del capítulo... Pero no puedo aprender del profe de lenguaje, que dice que el título tiene que representar y blah blah...

De todos modos, mi segundo fic... que amé y es un AU y... qué más se puede pedir...

Prometo solemnemente no matar a ningún personaje, no siendo esto estrictamente necesario (lol)

¡Lean! Lo ordeno...

 

Me encontraba sentado junto a un grupo de bohemios, amigos de Yuu, por supuesto, intentando salir corriendo lejos. Realmente la compañía de esos tipos no me agradaba, de no ser por mi adorado “concuñado”, y amigo, en este momento podría estar durmiendo u holgazaneando, en vez de tener todo este olor a marihuana en mis narices.

-¡Vamos, prueba un poco!- Reía como un idiota Yuu, mientras su “novia” le tenía por la cintura, rogándole porque la llevara a un motel.

-No gracias, justo ahora recordé que tengo que juntarme con Shima.- Avisé levantándome de mi incómodo asiento.- Creo que será mejor que la lleves, se ve que tiene ganas.- Agregué.

-¿Eh? ¿De qué hablas?- Fingió no oír mi comentario acerca de la actitud de la perra que tiene por novia.- ¿Te juntarás con el nerd, ése de tu clase?- Continuó riendo. Esta vez no sé si era por el efecto de la droga, o porque se estaba burlando de mi amigo.

-Ya cállate y dame las llaves de tu moto.- Ordené. Luego él podría irse en el auto de sus amigotes.

-OK. Dale mis cariños a la niñita.- Reía compulsivamente, mientras me extendía las llaves de su motocicleta.

-Maldito drogado.- Dije entre dientes, para luego montarme en el vehículo y escapar del lugar. Arranqué el motor, y con ello di inicio a mi recorrido, deteniéndome en un semáforo. Logré divisar a una chica delgada y de baja estatura, pelirroja, estaba justo afuera de una botillería, o algo así como un bar. Lloraba ahogadamente. Pensé en hacerme el idiota, pero me acerqué a ella, compadeciéndola. Aparte si no lo hacía, me quedaría con cargo de conciencia.

-Oye,… ¿Estás bien?- Pregunté deteniendo la moto frente a la acera.

-¡¿Qué te importa?!- Vaya, la chica era ruda, y su voz se asemejaba a la de un fumador. Toda una machorra.

-No son esos los modales para una chica.- Comenté algo divertido, mientras me agachaba para ver su carita de niño.

-No soy una chica, pelotudo.- Dijo secándose las lágrimas y mirándome con algo más que desprecio.

-Oh, pues… Lo pareces. Digo… Lo siento.- Me disculpé, riéndome de su femenina apariencia, pero se oyó una voz proveniente del local, así que callé. “¡Takanori!” Llamaba un molesto señor. En el rostro del pelirrojo de sexualidad dudosa se dibujó una mueca de fastidio.

¿Me puedes sacar de aquí?- Preguntó en un susurro.

-OK…- Contesté. Algo en él me llamó la atención.- Pero ponte el casco.

-Eso es para maricas.- Repuso él. “No estás muy lejos de serlo” Dije en mi mente, pero no quise decir nada. Vaya qué carácter más extraño tenía ese chico, primero lloraba y luego se comporta con rudeza. ¡Bah! Ni que me importara.

-Sólo colócatelo.- Dije con templanza, lanzándole el casco.- Es mi condición para llevarte.

-Hn.- Se puso el casco y subimos a la moto. Pude percibir la vergüenza que sentía al tener que sostenerse de mi cintura. Al parecer la faceta de chico rudo era para ocultar lo que realmente era. Me agradó, y a la vez odié al extraño pelirrojo.

No conocía bien esa ciudad, así que me limité a seguir las instrucciones del tipo todo el camino. Me hizo detenerme en una playa.

-Gracias.- Me dijo mirando el suelo al bajar.

-De qué.- Contesté, acercándome un poco más a él.- ¿Quién eres?

-Takanori, como has de suponer. ¿Tú?

-Akira…- Hubo un largo silencio, hasta que él me miró con burla.

-Tienes nombre de chica.

-No es nombre de chica, mocoso travesti… Aparte, el tuyo es de anciano.- Repuse ofendido. Al fin alguien con quien tener una de mis adoradas “serias conversaciones de adultos”.

Takanori rió y luego sacó de su bolsillo una cajetilla de cigarros.- ¿Quieres?

-Tengo.- Afirmé, sacado de los míos. Los dos encendimos los cigarros con dificultad, ya que una brisa helada corría por el lugar. Nos dedicamos a contemplar el oleaje del mar, que iba y venía con su aire altanero, disfrutábamos los dos del silencio reinante en el lugar, en aquella noche, fumando con un completo desconocido a nuestro lado.

-No eres de por acá, ¿verdad?- Preguntó, dando una calada a su cigarro.

-¿Por qué lo dices?- Cielos, qué despierto era… ¿Cómo se habría dado cuenta?

-Porque fuiste todo el camino siguiendo mis indicaciones.

-No…- Contesté suavemente, mientras pasaba una mano por sobre mi cabello, desordenándolo un poco… era lo que más cuidaba de mí, adoraba mi pelo teñido rubio y negro.

-¿Qué edad tienes, Akira?- Preguntó nuevamente, como intentando darle un hilo a la conversación.

-Dieciséis, ¿y tú?

-Quince… ¿Vienes de vacaciones o algo por el estilo?

-No, vivo aquí desde hace un tiempo… Aunque no me agrade la idea de dejar Kanagawa…-- No sabía por qué de pronto terminé contándole eso, de todos modos lo hice y ahora me tocaba oír algo de él.

-Yo también nací allá, pero era tan pequeño cuando dejé la ciudad que no recuerdo cómo era.- Comentó con algo de tristeza, pero luego agregó.- ¿Y dónde estudias acá, Akira?

-No tengo la menor idea de cómo se llamaba esa cosa. Y no me digas Akira.- Acoté.- Me gusta más Reita, llámame Reita, señorcito Takanori.

-Entonces tú dime Kyo.- Se mofó sacando la lengua.

-No. Kyo es muy rudo. Mejor te diré Ruka…- Qué extraño. Terminé discutiendo acerca de qué nombre le quedaba mejor a ese enano… gracioso.

-¡Suena como el nombre de una mujer!... Mejor Hideki.

Hubo un silencio en el cual nos quedamos los dos pensativos, ideando algún nombre que le quedara a Takanori. Hasta que al fin.- ¡Ruki!- Exclamamos al unísono, sonrojándonos por completo al darnos cuenta de ello.

-Bien… Creo que es mejor que me vaya a casa.- Comentó él.

-También yo. Voy a dejarte.

-No es necesario, sé irme solo. No soy un turista.- Rió, burlándose de mis pocos conocimientos de la ciudad.

-Yo te traje. Yo te llevo de regreso.- Insistí dándole el casco.- Anda, sube.

-Subimos a la moto, y en un rato más llegamos a su casa. Al bajar, me miró con pesar y me sonrió vagamente.

-Bien… Gracias por todo, Reita.

-Ya te dije que no hay de qué…

-Espero… volverte a ver algún día.- Confesó.

-Nos vemos entonces.- Contesté dando partida a mi carrera en moto, rumbo a la casa de los Señores Shiroyama, que quedaba al lado de la mía. Al llegar, noté que Yuu ya había hecho acto de presencia, todo drogado y despreocupado, ya que sus padres estaban fuera por unos días. El muy descuidado había dejado las llaves puestas. Puse la moto en su lugar y guardé las llaves en uno de mis bolsillos. Mañana por la mañana podría devolvérselas, cuando estuviera más sobrio. (No es que realmente lo estuviera, con Yuu nunca se sabe)

Entré a casa, donde mamá estaba esperándome con rostro enfurecido.

-¿Son estas horas de llegar, señorcito Suzuki? Son casi las dos de la madrugada- Me regañó.- Hoy terminan tus vacaciones, y por ende, mañana retornarás a tus clases y vida normal. ¡No habrás descansado lo suficiente, niño, por Dios!

-¿Mañana?... Yo que pretendía darme un año sabático.

-Nada de años sabáticos. ¿En donde rayos estabas?

-Por ahí. Pregúntale a Yuu.

-Yo quiero que tú me respondas, además, Yuu es un santo.

-Si supieras…- Dije para mí.

-¿Qué dijiste?

-Eh… ¿Yo? Nada. Bueno… Me voy a dormir para estar fresco y espiritado en mis clases de mañana.- Besé a mamá en la mejilla, sin darle la posibilidad de responder o retenerme un segundo más. Me fui a mi habitación, escuché música durante un largo rato y luego me dormí… Lo único en que podía pensar, o más bien en quien pensaba, era en Ruki… ¿Por qué habría estado llorando? Bien… No me importaba. O me importaba demasiado para poder admitirlo, pero bueno, no creía que me lo volviera a encontrar; la ciudad es bastante grande y no tuve la idea de pedirle su teléfono o e-mail… Qué más daba… Ya vendrían muchos Rukis en mi vida. (¿Qué intenté decir?)


Continuará...

Notas finales del capítulo:

Bien, ahora a seguir escribiendo... Espero que no me sigan odiando algunas... Bueno, no tengo más que decir.

Otra cosa... Quería que estuviera en primera persona (porque me cuesta) y... eso.


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