Prólogo
En los albores del tiempo existieron razas diferentes, fuertes y poderosas, que dominaban el mundo con su entereza y su poder. No vivían armoniosamente, pues en cualquier mundo o lugar, jamás el hombre ha podido vivir en paz respetando y siendo respetado por el prójimo. Pues es así que a lo largo de las Eras, estas razas, ambicionaron ser lo únicos amos de ese universo, queriendo alzarse victoriosos sobre el resto...
Se decían que estos seres provenían directamente de los Dioses, pues tenían poderes especiales. Los había en las profundidades de los océanos y lagos, con sus colas de pez, los había en los bosques, cazadores y cazados, con sus garras y sus colmillos amenazadores. Los había en los cielos, con sus alas de pájaro, enormes y poderosas....Y los había de tantas razas diferentes como animales en el mundo y con tantos poderes como magia existía. Algunos eran luchadores, otros pacifistas, muchos ni lo uno ni lo otro, pero al final...imperó la ley del más fuerte....
Y un día, después de muchos amaneceres y atardeceres....estalló la Última Guerra. Desde siempre estas razas estuvieron en liza, empero aquella Última Guerra acabó con sus linajes para siempre... Ni la magia, ni la fuerza, ni el dolor, consiguieron detener aquella masacre. Los débiles murieron a manos de los fuertes, y esos fuertes perecieron a manos de otros más fuertes. Y el hambre, la pobreza, y todo lo que sobrevino después hicieron que los pocos que sobrevivieron, sucumbieran del todo.
Sólo dos razas quedaron, los Zarzp y los Ngelus, los depredadores y los pájaros... los mejores guerreros unos, magos temibles los otros.... Aunque en número tan escaso que poco les faltó para perecer también....
Durante mucho tiempo vivieron en paz, empero el hombre nunca está contento y siempre quiere ser el más poderoso y que su enemigo se postre a sus pies. Vengar a sus antepasados, ser los primeros... Sin embargo, continuaban esperando, aguardando para crecer en número, ser más poderosos, ser superiores... Hasta que el tiempo pasó y finalmente una desgracia aconteció y de nuevo la Guerra volvió a sus corazones y sus vidas....
Jamás había sucedido que dos seres de razas opuestas, nunca tan dispares como éstas, pudieran amarse tanto, tanto como se odiaban los demás. No se supo cómo, ni tampoco importa, que llegaron a conocerse y sin importar nada a sus jóvenes e inocentes corazones vieron la luz en su camino, pero también la oscuridad. Su secreto nada duró y fueron descubiertos por la raza de los guerreros depredadores, como depredadores son los crueles felinos. Él fue castigado y ella sacrificada ante el Dios felino, después devorada por el pueblo como muestra al Dios.
Y estalló la guerra y el joven Zarzp murió sin luchar a manos de un Ngelus, sin oponer resistencia, penando su desgracia y su culpa por su amor perdido...
Desde entonces nada se volvió a saber de las dos últimas razas que poblaban el mundo y aparecieron otras, como los humanos, elfos y enanos...y otras tantas...
El tiempo fue olvidando a las antiguas razas, las leyendas fueron cobrando vida y sólo algunos, tal vez los más sabios...creyeron y creen, que todavía, allá en las montañas heladas de Sabbe, perduren esas razas, tal vez esperando su terrible regreso al mundo...