Categoría: NARUTO
Clasificación: No menores de 16 años

Notas del fanfic:
Los personajes de NAruto no me pertenecen. Son propiedad de Masashi Kishimoto-sensei

Capítulo 1

¿Por qué todo me pasa a mí? T-T

 

 

Un chico rubio y ojiazul recorría la sala de grabación. Tenía unas pequeñas marquitas que parecían bigotes en sus mejillas y le hacían parecer un adorable kitsune. A pesar de su apariencia física, el chico tenía ya veinte años recién cumplidos. ¿Que qué hacía en un lugar así? Era el nuevo chico de los recados de aquella cadena. Triste, empezó a recoger todas las cosas desparramadas por el suelo que habían dejado los actores de reparto y el director. No entendía el por qué estaba allí. Acababa de salir de la universidad de literatura de Konoha. Su sueño siempre había sido elaborar buenos guiones para que fuesen interpretados después, pero ni siquiera le habían dado la oportunidad de mostrar alguno de estos. Siempre que era rechazado, el chico tiraba ese guión para hacer otro que no pudiesen impugnar.

 

El pequeño miró a su reloj. Las dos de la madrugada. Siempre se había quedado hasta  tarde pero nunca hasta esas horas... Por si fuera poco su casa quedaba bastante alejada y tardaría en llegar  al menos una hora más. Suspiró. Ni siquiera le iba a dar tiempo de acostarse un rato. Su hora de entrada eran las seis de la mañana por tanto era una soberana estupidez el irse en esos momentos. No le quedaba más remedio que soportar el doble turno. Por si fuera poco tendría que aguantar sin dormir al inútil del director y a los presuntuosos actores de pacotilla de la serie. Se fue hasta uno de los decorados de la sala y se acostó en el sofá. Sin poder evitarlo, cayó rendido ante los brazos de Morfeo.

 

-Oe... levanta dobe -una voz sensual empezó a escucharse en segundo plano

 

-Márchate de aquí... -el rubio saltó del sofá y se puso de pie sin siquiera mirar a la persona que le había despertado. Volvió a mirar a su reloj.

 

-¡¡KUSO!! ¡Me he dormido! -miró hacia todas direcciones y empezó a perder los nervios moviéndose de un lado a otro y contando con sus dedos -¡Joder! A ver cómo era... El director era un capuchino con dos terrones de azúcar, el productor un café moka con sacarina porque si no le sube el azúcar... Extraña combinación ahora que lo pienso, pero da igual son todos idiotas así que...

 

-¡Cálmate de una puta vez! -por primera vez el rubio reparó en la presencia del otro chico.

 

Era alto, de piel pálida, pelinegro y ojos penetrantes y seductores. Por si fuera poco, llevaba unos vaqueros azules y ajustados y una camiseta negra de cuello largo. Encima de este, una camisa blanca que no estaba abrochada y de su cuello un colgante dorado con un símbolo de un pai-pai. El kitsune notó un ligero rubor en las mejillas.

 

-¿Y tú desde cuando estás aquí? -Caída estilo anime por parte de aquel moreno sexy. (Tame: Desde luego Naru... ¬_¬ Ya te vale... Naruto: n_nU) 

 

-Soy el que te ha despertado usuratonkachi -el moreno se cruzó de brazos y se apoyó en uno de los decorados.

 

-Jejeje... n_nU Pues ni cuenta... -se llevó la mano a la nuca en signo de despiste... Gomen... tengo prisa... -Este se dispuso a salir de allí para ir a la cafetería pero el mayor le cogió de la muñeca e hizo que se pusiese delante suya y lo mirase directamente a los ojos. Este se ruborizo. Sentía como su corazón se le iba a salir del pecho. ¿Pero quién era aquel engreído?

 

-¿Quién eres? -dijo casi en un susurro.

 

-Na...Naruto Uzumaki...

 

-¿Que hacías durmiendo aquí? -Dijo acercándose cada vez más al pequeño.

 

-Es que... no me daba tiempo volver a mi casa y...

 

-Y...

 

El moreno ya rozaba los labios con los del rubio cuando la puerta de la sala se abrió. Un peliplateado entró en ella seguido de otros tres hombres y bastantes chicos. El ojinegro soltó al rubio y este se quedó petrificado... ¿qué era lo que ese chico había estado a punto de hacer?

 

-¡Sasuke! -Dijo el peliplateado. Este llevaba toda su cara cubierta, exceptuando el ojo derecho que mostraba un ojito feliz. -Que pronto has llegado...

 

-Lo mismo digo. Esto no es normal en ti Kakashi.

 

-¿Me estás llamando pesado?

 

-¿Si sabes la respuesta para que preguntas?

 

-¿Eh? ¿Tú quien eres? -Dijo el mayor refiriéndose al avergonzado rubio.

 

-¿Nani? ¿Dónde está ese viejo con peluca de siempre? -Preguntó mirando hacia todos lados.

 

-¿Te refieres a Kowamura? Se ha cogido vacaciones anticipadas. Yo soy el nuevo director de esta serie. Hatake Kakashi. Y tú todavía no has respondido a mi pregunta.

 

 -Gomen... Soy Naruto Uzumaki. Trabajo aquí como “ayudante” por así decirlo y que no suene tan mal. -Dijo sin ninguna intención. Cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir se apresuró a rectificar. -Gomen... quería decir... em... etto... -¡Plaf! Se llevó la mano a la frente dándose cuenta de la metedura de pata que acababa de cometer.

 

-¡Jajaja! Tranquilo pequeño... no soy como esos estúpidos a los que estás acostumbrado... Sin embargo quiero que hagas por mí una cosa.

 

-Hai... -Ese hombre le caía bien, además, parecía ser simpático y cariñoso. Tal vez no tendría tan mala suerte después de todo...

 

-Ya que está aquí para eso, ¿por qué no nos traes a Sasuke-kun y a mí un café con leche? Y deprisa rubito.  -De detrás del director, apareció una pelirrosa con ojos verdes bastante atractiva. Sí, seguro que todos la veían así, pero Naruto sabía cómo eran en realidad esas mocosas consentidas. Lo que tenían de guapas lo tenían de altaneras, estúpidas y prepotentes al máximo. Maldiciendo su suerte, empezó a salir por la puerta.

 

-Jodidos putos ricos. ¡Qué harto estoy ya de todos! ¿Pero qué hago? Si no trabajo aquí no tendré oportunidad de enseñar mis guiones... ¡Animo Naruto! -Acelerando el paso,  se dirigió a su destino. -¡Hola Hina-chan!

 

-Hola Naruto-kun... ¿Has dormido bien? Pareces algo cansado... -Dijo ella mirando a las marcadas ojeras del chico.

 

-Pues no... T-T Me he quedado aquí a dormir y me acabo de despertar. He dormido en el sofá del decorado.

 

Su amiga, Hinata, trabajaba desde mucho antes que él en la cafetería de la cadena. Eran amigos desde que el ojiazul entró a trabajar allí. Cuando Naruto estaba desilusionado por otro rechazo profesional, Hinata le animaba dándole sesiones largas de películas tristes y montón de chocolates para que se animara. En realidad era la única que podía hacerlo.

 

-Naruto-kun, no puedes seguir con esto... Vas a enfermar como sigas así. -Dijo preocupada.

 

-¡No pasa nada! ¡Yo soy de piedra! A ver... ponme dos cafés con leche. No les pongas azúcar. Dame los sobrecitos. Cuatro... y otras cuatro de sacarina... no quiero sorpresas.

 

-Hecho. -La joven le entregó los dos cafés al kitsune y este se dirigió a, según él, la pesadilla de detrás de las cámaras.

 

Entró silenciosamente. Estaban empezando a preparar el nuevo decorado de la serie, una clase de instituto. Eso es otro misterio del cine que Naruto no podía entender aún. ¿A quién pretenden engañar esta gente haciendo creer que chicos de entre veinte y veinticinco años pasen por chicos de diecisiete? Es ilógico... Sin poder reprimirlo, un bufido salió de la boca del rubio que intentó esconder en una tos. Afortunadamente, nadie se dio cuenta... o eso creía.

 

-¿Ya has traído el café? Te tardabas, ¿eh? Eres un poco lento... ¡SASUKE-KUUUUUUUUN MIRA LO QUE TE HE TRAÍDO! -La pelirrosa empezó a hacer señas a Sasuke, aquel chico que le había hecho enrojecer... 

 

- (Calma Naruto... calma... es por el futuro de tu carrera... calma...) -Este le tendió un sobrecito de azúcar a la pelirrosa.

 

-¿QUE ESTÁS INTENTANDO HACER? -Dijo tirando el sobrecito al suelo. -¿Acaso quieres que engorde? -Todos se dieron la vuelta para prestar atención al espectáculo que se estaba llevando a cabo. -¡Apréndete esto muy bien! Soy Sakura Haruno... ¡Una de las estrellas de esta serie! Tráeme sacarina... -Naruto, sin inmutarse, sacó de su bolsillo otro de los sobres que su amiga Hinata le había dado... -¿Sabes? He cambiado de opinión, trae un poco de crema…

 

-¿Pero no decías que no podías engordar? La crema es mucho peor que el azúcar -dijo el chico empezando a intentar retener la explosión de las venillas de la frente.

 

-¡¿Me estás llamando gorda?! Eres un niñato... ¿Quieres acaso dejarme en ridículo, empleado? -Adiós a la paciencia de Naruto.

 

Metió el dedo en el otro café que tenía en su mano. Lo sacó rápidamente, el café estaba ardiendo. Ahora, incluso el director miraba la escena con una sonrisa divertida. En ese momento lo puso encima de la cabeza de la chica y lo volcó haciendo que todo el líquido, achicharrara la cabeza de la pelirrosa.

 

-¡Hala! -Dijeron todos a la vez.

 

-¡Uy! ¡Se ha caído! ¿Por qué no vas y te echas agua fría para refrescarte las ideas? O por lo menos lávate ese pelo muñequita tintada... 

 

-¡Te acordarás de esta! -La pelirrosa se fue de allí corriendo.

 

-… -el rubio empezó a pensar.

 

Cerro su boca de golpe... ¿Qué es lo que acababa de hacer? Despido seguro. Salió a correr de allí. Adiós trabajo, adiós carrera, adiós sueño...

 

-¿Por qué leches le he tenido que tirar el café? Hinata tiene razón... el estrés hace que me ponga así... T-T Quiero irme a mi casa...

 

Entró en uno de los camerinos y se acostó en uno de los sofás que había en él. Ahora mismo le importaba un pimiento de quién fuera, ahí seguro que no lo encontraban y los actores estaban en el plató, así que descansaría un poco y después iría a pedir perdón a la pelo chicle esa...

 

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Un sexy y apuesto moreno se dirigía a su camerino, dispuesto a descansar de aquel día duro de rodaje. Habían pasado muchas cosas esa mañana, como por ejemplo, el haber encontrado a aquel adorable rubio durmiendo en el plató. Además ese mismo chico había puesto en evidencia a la pesada de la pelirrosa. Definitivamente aquel iba a ser un gran día. Abrió la puerta y se introdujo en su camerino sin prestar mucha atención alrededor.

 

Sasuke Uchiha era un actor novel que había triunfado en la primera serie que había protagonizado, “Alguien a quien recordar”. En poco tiempo se había convertido en el sueño de muchas personas, ya fuese hombre o mujer.

 

Se dispuso a dejarse caer en el sillón pero ya había alguien ocupándolo. Dio un respingo al notar como respiraba el pequeño. Respiración lenta, pausada... algo tranquilo y relajante, casi como un sonido sedante. Se sentó en un hueco del sofá y se estremeció cuando el pequeño puso inconscientemente su brazo rodeando su cintura.

 

-Usuratonkachi... -Dijo susurrándole al oído.

 

-Maldita pelirrosa tintada... –´_`–  -gruñó entre sueños Naruto. -Putos jodidos ricachones sin vida propia... -Seguía murmurando en sueños.

 

-¿Pero qué leches es lo que tiene este en la cabeza? Oe... dobe... estás en mi camerino.

 

-¿Mm? -El rubio empezó a despertar. Se restregó los ojos y con estos entrecerrados miró al chico. Sonrió y cayó de nuevo al sofá durmiéndose en el camino. 

 

-ù_ú Estoy empezando a perder la paciencia... ¡Levanta de una puñetera vez!

 

-¡UAHHHHH!

 

Naruto se incorporó lo más rápido que pudo y se puso de pie enfrentando a aquel sujeto que se había atrevido a despertarle dos veces en aquel día. Sasuke se quedó mirando a aquella figura. La camiseta que traía el chico era sumamente holgada lo que hacía que uno de los hombros se quedara descubierto, dándole a este kitsune un aspecto más infantil y tentador aún...

 

-¡Gomen...! ¡Yo...!

 

-...

 

-No te enfades onegai...  ya me voy... -Dijo este dirigiéndose con paso firme a la puerta.

 

-Espera ahí... No se te ocurra moverte.

 

-Mfgfgff...

 

Un extraño sonido salió de la boca del kitsune. Nunca se había hecho notar. Siempre había sido una persona que le gustaba permanecer al margen, sin problemas... Quizás por eso era que la gente no tomaba en serio sus trabajos como guionista...  Por otra parte se sentía sumamente nervioso. Cada vez que ese chico se acercaba, algo le decía que estaba en peligro inminente. Era como una alerta roja para él. Ese chico imponía mucho. Sentir esa mirada fría en tu cogote mientras que aquel mensajero del mal se acercaba hacía que al rubio se le pusiesen los pelos de punta.

 

-¿Sí? -Este no se atrevió a girarse. Seguía dándole la espalda y así seguiría.

 

-Si estás tan cansado deberías irte a tu casa. No puedes estar durmiéndote por los rincones del trabajo...  -Tenía toda la razón pero es que llevaba sin dormir tres noches seguidas y eso, quieras o no, te pasa factura. -... dobe.

 

-No me llames dobe... tengo nombre Sasuke-teme... -Aviso 1. 

 

-Vaya... que bien, conoces mi nombre... Es normal... usuratonkachi.

 

-No, no es normal. Lo sé porque lo he escuchado antes y deja de insultarme que me conozco. -Aviso 2.

 

-Nadie me dice lo que tengo que hacer baka...

 

¡POM! Impulsos Uzumaki a flor de piel. Pegó un pisotón a Sasuke y después lo miró asustado. ¿Otra vez? ¿Pero qué leches le pasaba ese día? Si antes tenía oportunidad de arreglarlo pidiendo perdón a esa ojiverde ahora la oportunidad era nula. Había pegado a uno y a la otra le había manchado “su hermosa caballera”...

 

-¡GOMEEEEEEEEEEEEEEEEEEN! -Naruto, al borde del colapso mental, salió de la habitación y empezó a correr por los pasillos.

 

-Je... Este dobe...  -Dijo mostrando una sonrisa de medio lado. -Me parece que voy a empezar a fijarme en ti...

Notas finales del capítulo:

Tame: Bueno, aqui está el primer capi remasterizado MUAJAJAJAJAJAJA. ¿Que te parece Sasuke? ¿Te gusta la mejora? 

 

Sasuke: Sin comentarios ¬_¬

 

Tame: Siempre tan idiota.

 

Sasuke: ù_ú#

 

Tame: Calmate pelo cacatua que te quedas sin lemon. 

 

Naruto: ¡Ohaiyo!

 

Tame: NARUUUUUUUUUUUUUUUUU, ¿sabías que eres mi ídolo?

 

Naruto: O////O ¿Nani?

 

Tame; *Q* Por echarle el café encima esa cosa... Y más que le voy a hacer pasar a esa plasta...JEJEJE Aceptamos ideas, ¿eh?

 

Sasuke: Yo tengo unas cuantas preparadas...*¬*


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