Categoría: JMUSIC
Clasificación: No menores de 16 años

Notas del fanfic:
Notas: Hies again, bien vine con esa cosa que llegaría a ser el primer fic de Gazette que publico mas no el único que he escrito solo que el otro no me llego a gustar tanto como para publicarlo y actualmente paso al olvido.... / empecé a escribir otro pero me gusto tanto la idea que se volvió una historia original -.- y al fin el tercer intento de fic.
Aclaraciones del capitulo:

Título: Where you slept the last night 

Autor: Anye Pareja: Aoi X Uruha -

 Advertencia: No menores de 16... Lemon – hard yaoi  

Notas: Hies again, bien vine con esa cosa que llegaría a ser el primer fic de Gazette que publico mas no el único que he escrito solo que el otro no me llego a gustar tanto como para publicarlo y actualmente paso al olvido.... / empecé a escribir otro pero me gusto tanto la idea que se volvió una historia original -.- y al fin el tercer intento de fic.

Dedicatoria: Esto es para ti madre... los otros también lo eran pero... -.-  me trabe y el otro me gusto tanto puf... iwal este es para ti con muchooooo cariño >< - Se te quiere - and this is for you ‘Nadie se ahoga por caer al agua si no por permanecer debajo de ella’ *piensa* tiene mucho sentido. Simplemente gracias madre por intentar comprenderme, sabes que nada es fácil pero todo se supera.  


 Where you slept the last night

By: Anye 

La cabeza le daba vueltas, todo le giraba y ¡Dios que le dolía su cabeza! Realmente no recodaba nada. Para empezar, ¿dónde estaba? Después de todo no recordaba que así fuese el techo de su habitación.

Se movió un poco y fue entonces cuando notó que no traía ropa y que unas delgadas sábanas eran lo único que cubría su cuerpo.

 ¿Había hecho lo que creía que había hecho? No quería ni imaginárselo o siquiera pensar en lo que había pasado.

  Se sentó en la cama. No tenía el valor suficiente para saber quien había sido aquella persona con la que había pasado la noche y que aún seguía allí. Se tomó la cabeza intentando que todo, en lo posible, dejara de moverse. Rastreo su ropa encontrando rápidamente sus pantalones y ropa interior, tomándolas sin pudor alguno se las puso velozmente. Volvió a girar su cabeza en busca de su camisa, encontrándola cerca de la puerta. Una vez se la puso dio un vistazo a la habitación que se le hacía vagamente familiar.

 Realmente no estaba en el mejor momento de lucidez.

 Salió de la habitación y se dirigió a lo que creyó sería el baño. Una vez dentro se miró al espejo.  Su aspecto definitivamente no era el mejor: traía algunas ojeras por la falta de sueño, portaba algunas marcas cerca de su cuello,  aún las cosas se movían a su alrededor; también mostraba los síntomas de la tediosa resaca y tenía un fuerte olor a tabaco y alcohol.  

Sí, se sentía fatal.

 Se sentó en el retrete y buscó su teléfono celular, por suerte aun estaba en su bolsillo. Se fijo la hora y daban las nueve de la mañana. Si mal no recordaba la última vez que había visto la hora era casi media noche y estaba con Ruki y Reita en la barra de un bar que visitaban con frecuencia, desde allí había perdido la memoria porque no tenía idea de qué hacia allí.  Escuchó un sonido fuera de ese cuarto, era el sonido de un celular y la melodía se le hacía escalofriantemente conocida.

 El teléfono se cortó sin respuesta pero unos segundos después volvió a sonar, esta vez oyó algunos movimientos en la habitación y una respuesta por aquel teléfono. Entonces pensó que habría preferido salir de aquel lugar en su momento de amnesia; huir del edificio sin mirar atrás, ver si había traído su automóvil -en caso de ser así- montar en el y recorrer las calles hasta su propio hogar desconociendo todo lo que había pasado y  pese a que aún no recordaba nada de lo ocurrido la anterior noche ya sabía donde estaba y con quien.

 Ese no era su día.

 - Me siento fatal... Vete al diablo no pienso salir de aquí hoy... ¿con quién?... ¡que dices!... no lo se, ni me lo imagino... – Se escuchaba desde afuera, sin embargo guardó silencio mientras terminaba de escuchar la conversación. - ¿Y porque debería saberlo yo?... ¿qué?... no tengo idea... sí, no recuerdo donde lo perdí... ¡que!... llámale al estúpido celular para eso sirve... No, dile a Kai que no iré, sería una perdida de tiempo... la próxima  vez llévatelo tú si tanto quieres cuidarlo... sí, estoy molesto... ¿porqué?, porque no recuerdo nada de lo que paso anoche... vete al diablo Ruki- Y al parecer había cortado la llamada.

 Respiró profundo. ¿Cómo demonios había pasado? ¿Cómo demonios se había acostado con ÉL? ¿Cómo es que nadie los había detenido?

Intentó recordar un poco, pero sólo recordaba como habían ido a parar al bar, como habían empezado a beber algunas copas hasta que Aoi y Kai habían desaparecido entre la multitud, de allí como habían seguido bebiendo, como conversaban de... ¿de qué conversaban? Y entonces como había despertado en una cama que no era la suya y con alguien a lado suponiendo que habían hecho algo.

 Su celular empezó a sonar. Lo cortó de inmediato antes de que su compañero se diera cuenta que aún estaba allí. Volvió a sonar y volvió a hacer la misma acción. Era Ruki que haciendo caso a la sugerencia de “llámale al estúpido celular” pues lo estaba haciendo.  

Oyó como azotaban una puerta que imaginó que era la de la habitación y no se oía nada más.  El teléfono volvió a sonar y esta vez respondió. - ¿Qué quieres idiota? –  

- ¿Por qué hoy todos están de mal humor?, por cierto ¿dónde estas? ¿Alguien te secuestro para  que no contestes tu celular? O ¿te la estas pasando tan bien que es mejor no contestarme?  -

 - Nada de eso y no creo que importe- 

- Ho, si que importa no estas en tú departamento ni aquí y tenemos ensayo, todos ya estamos esperándote-

  - Eres un mentiroso Rukito, Aoi esta aquí- intentó defenderse y demasiado tarde cuando se dio cuenta de lo que había dicho. 

  - ¿¡Estas con él!? Me dijo que no tenía idea de donde estabas.- Reclamó

 - Porque no sabe que estoy con él, tonto. Baja la voz, va a descubrirme. -

 - ¿Qué pretendes, he, Uruha?-

 - Salir sin que se de cuenta que estoy aquí... No preguntes.-

 - Uruha... -

 -...- 

- ¿Hiciste algo con él? – con cierto tono de picardía. 

- Dije, no preguntes-  

 - Bien. Puedo preguntarle a Yuu. Adiós....

- ¡Espera!...- en definitiva era mejor que se enterase por él mismo que por Aoi.

-  Juras que no preguntarás nada más si te respondo. -

 - ¡Claro!-

  - No recuerdo ni mierda de lo que paso. Así que no se si hice algo o no. Me desperté esta mañana en un lugar que no era mi habitación, y sabes, es el momento para salir y lo estoy perdiendo contigo, nos vemos. – Y cortó la llamada apagando el celular después.

 Abrió la puerta con cuidado y se asomó para ver si la puerta de la habitación estaba cerrada, y sí, lo estaba.

 Salió con cuidado y se dirigió a la puerta principal. Intentó abrirla pero ¡sorpresa! Estaba cerrada con la maldita llave que quien sabe donde estaba. Inspeccionó un poco el pasillo y después la sala encontrando la llave sobre la mesa ratona de ésta.

La tomó con rapidez y volvió a la puerta intentando abrirla una vez más. Estaba libre al fin. Un paso más y habría salido del departamento pero a segundos de su cometido oyó: 

 - ¿Quién anda allí?- ¡Diablos! ¿Qué debía hacer? Salir corriendo y azotar la puerta o decir “¡sorpresa Aoi no se como llegue aquí y ya me iba!” Pero todas sus cavilaciones se vieron abajo cuando el pelinegro se asomó por la pared encontrándolo y viéndolo con notoria sorpresa.  Plan uno arruinado, entonces tan sólo quedaba el ‘intentar hablar de lo ocurrido’.  

- ¿Hola? – De parte del castaño que no estaba seguro de lo que diría a continuación.

 - ¿Qué haces aquí?- Preguntó molesto. ¡Genial! No recordaba nada de lo que había pasado diez horas atrás y Uruha estaba en su puerta por quien sabe que motivo intentando ¿salir?

  - No tengo idea – respondió con honestidad. No sabia que hacia allí y realmente no quería saberlo ya que rogaba porque su memoria no volviese aún. – Ya me iba – esquivó.

 No se lo esperaba en definitiva. No se esperaba que esto estuviera pasando. Uruha estaba allí y no sabía por qué. Poco a poco se le empezó a armar una idea de lo que ‘posiblemente’ había pasado y entonces un leve sonrojo apareció en sus mejillas por lo que preguntó:  

   - ¿Fuiste tú? – Congelando de inmediato al castaño. No había donde huir por lo que se adentró en el departamento y cerró la puerta tras de él.

 - No lo sé. Supongo. - 

El pelinegro lo miró. Todo tenía que tener una explicación, si fuese posible, razonable. Se dirigió a su sala y se botó en uno de los sillones buscando su cajetilla de cigarrillos. Encontró una, pero por algún motivo presintió que no era suya, después de todo estaba casi llena y la que le pertenecía recordaba que tan sólo quedaba un par, pese a ser de la misma marca. Maldito Shima que fumaba lo mismo que él. Le resto importancia y de nuevo en su labor encontró su encendedor y lo prendió.

 Lo volvió a mirar. ¿Qué recordaba de algunos minutos atrás? Había despertado por un tedioso sonido que algunos segundos después recordó era el sonido de su celular; estaba en su cama, completamente desnudo y con un infernal dolor de cabeza; no recordaba nada de lo que había pasado la noche anterior y estaba completamente solo. El estúpido teléfono volvió a sonar y entonces respondió. Era Ruki que le preguntaba que estaba haciendo y donde diablos había dejado a Uruha la noche anterior dado que estaba en la puerta del departamento del castaño para molestarlo todo el día y al parecer él no estaba allí.  Entonces supuso que había sido el encargado de llevarlo a su departamento cuando Uruha ya no tenía ni ápice de consciencia por la endemoniada borrachera.  Hasta allí tenía una explicación. El problema ¿Qué hacia allí Uruha? ¿Qué hacía sin ropa al despertase? ¿Qué demonios ocurría?  

 Uruha tan sólo lo miraba expectante. Se resignó, quizá era mejor dejar las cosas claras ahora antes de que recordaran todo lo que habían hecho.  Se dirigió a la sala y se sentó en uno de los sillones que estaban enfrente del pelinegro. Recogió la cajetilla que yacía sobre la mesa y que efectivamente era suya. Buscó en sus bolsillos el encendedor y prendió el cigarrillo. Gracias a kami que sus bolsillos traían casi todo lo que recordaba portar la anterior noche.

 - ¿Y bien? – Se oyó de Yuu.

 - ¿Bien qué? -

 - Primero ¿Cómo no te vi cuando desperté? -

 - Me desperté antes, tanto o mas desconcertado que tú, no lo dudes -  

- ¿Y?... - 

- Me puse mi ropa. Realmente estaba tan mal que no recordaba que esa fuese tu habitación. Además no tuve el valor de mirar atrás y salí de tu cama lo más rápido posible. Me metí al baño y fue cuanto tu teléfono sonó. Cuando respondiste me di cuenta de quien eras y cuando azotaste tu puerta fue cuando quise salir pero antes de ello me descubriste. Y no. No recuerdo como mierda llegue a tu departamento. -

 -Supongo que estabas tan borracho y yo aparentaba estar tan sobrio que me encargaron llevarte hasta tu departamento. O perdí alguna apuesta y me toco llevarte.... No tengo idea de qué hacemos aquí. -           

 - Já, ya somos dos.- ironizando la frase- No quiero imaginarme lo peor pero se que mis acciones no me enorgullecen cuando estoy en ese estado... increíblemente las tuyas tampoco deben hacerlo. - 

- Mm. – bufó y lo miró con resignación. Un incómodo silencio reino en la sala por unos minutos pero Aoi volvió a hablar.  

- Vete a dar un baño, apestas – cuando terminó su cigarrillo y a momento de levantarse del sofá para dirigirse a su habitación.  

 - No creas que hueles a rosas- replicó y apagó su cigarrillo para dirigirse hasta el baño deteniéndose antes en la puerta de la habitación. Él opinaba lo mismo, necesitaba un baño ya.

- ¿Tienes algo que pueda usar?- Después de todo esa ropa también apestaba.

 - Déjame pensar, somos de la misma talla. No, no lo creo. – dijo en un tono casi serio. La situación era algo incómoda, una broma no afectaría o no lo empeoraría al menos.

 - Un pantalón y una camisa serán suficientes. – Y esperó en la puerta de la habitación hasta que tales prendas estuvieron en sus manos.  Se adentro en el baño y una vez el agua estaba atemperada para su cuerpo se desvistió y se adentró en la gran tina mientras esta se empezaba a llenar lentamente remojando su cuerpo a la vez.

 Siempre se había preguntado porque el cuarto de baño del pelinegro era tan grande ya que sobraba espacio para todo y hasta hace muy poco le había llegado la respuesta. Al moreno le encantaba tomar baños. Mayor comodidad adquirida, supuso.  Empezó a inspeccionar lo que había a su alrededor y además de encontrar algunos aromatizantes de agua y diversos accesorios para un relajante baño, localizó un papel algo arrugado y húmedo por el lugar donde se encontraba. Lo tomó y aún con la tinta corrida logró leer unas cuantas líneas de lo que parecía una canción. ¿Una canción de amor? Algo extraño considerado quien la había escrito, más, sólo logró leer dos estrofas ya que la tinta estaba lo suficientemente corrida como para no continuar la lectura. ¿Para quién habría sido? Algo molesto, tiró el trozo de papel atinando al basurero y prosiguió a lavarse, después de todo, para ello estaba allí.  

Salió del baño con un pantalón oscuro y una playera roja que como imaginaba le quedaban bien.  

- Pensé que no saldrías. -  oyó sólo una voz.  

- Sólo me distraje un poco –He intentó localizar la voz.

Llegó a la sala y lo encontró allí, con un salto de baño puesto y su largo cabello contrastando con tal prenda, preparado para darse un baño. Entonces una perversa imagen cruzó su cabeza hasta que se dio cuenta de lo que estaba pensando y se reprochó por ello.

 - Dame cinco minutos no me tardo más en salir. – Pasando por su lado.  

-Un... - emitió como afirmación mientras terminaba de secarse el cabello. Unos segundos después se recostó en el sillón más grande de la sala y se quedó a observar el pálido techo. - ¿Cómo paso esto? – Se preguntó para si en voz baja. Cerró los ojos y empezó a rememorar lo que recordaba de lo ocurrido con poco más detenimiento.  Ya recodaba de lo que hablaban la noche anterior y el porque Aoi y Kai habían desaparecido en la multitud.

Curiosamente en aquel bar había algunas fans que los habían reconocido y que por más de una hora los habían contemplado cuchicheando algunas cosas entre ellas y sonrojándose cuando alguno de ellos volteaba. Y claro Aoi un seductor del público y Kai todo un caballero complaciente terminaron por consentir al público presente.

  Por otro lado Ruki, Reita y él, no tenían intenciones de moverse de allí por lo que se quedaron en la barra adivinando lo que Aoi y Kai harían en la pista, desde: “¿Cuál está mejor?” Hasta “Apostemos que baila con ella”.  

Ya recordaba porque se puso tan borracho. Cuando no acertabas entonces bebías una copa entera, aunque ese no habría sido problema si él no se hubiese pedido bebidas tan alcohólicas a diferencia de los otros dos.  

Entonces tenía una línea coherente de tiempo hasta casi la una de la madrugada. Aún le quedaba recordar las otras ocho, pese a que ya había recordado dos horas perdidas y que lo llegaba a considerar un pequeño triunfo.  Se movió un poco del sillón. Su hombro le dolía terriblemente. Había descubierto hace muy poco que tenía un gran moretón allí, quizá se habría caído al caminar o al subir o bajar algún escalón. Unos segundos después oyó una puerta abrirse y apareció Yuu delante de él con el mismo salto de baño, sólo que esta vez su cabello completamente empapado, su cuerpo húmedo y una leve abertura en su torso... demasiado ¿excitante?

  - ¿Tengo algo raro? – Ante la mirada insistente de Shima.

 - ¿He? No, para nada. –Y desvió su mirada mientras se tomaba del hombro desviando su atención a éste ¿Cómo no le dolía minutos atrás? Quizá porque desconocía su existencia o su cuerpo estaba aún adormecido antes del baño. 

- ¿Estás bien? Creo que olvide mencionar que anoche caíste como un bulto en la puerta- y la señaló – Pensé que no te habías hecho nada. – Restándole importancia.

  - Esos detalles, se mencionan antes – reprochó. Pequeño enigma resuelto.  

 - Acabo de recordarlo, justo cuando te vi apoyado en la puerta hace un rato... Iré a cambiarme-  concluyó y volvió a desaparecer en el pasillo, esta vez una puerta cerrándose fue lo que escuchó.¡Genial! la mejor manera de recordar era reviviendo los hechos y acababa de comprobarlo. ¿Cómo? Simplemente la verlo así, en ese estado tan sensual, algunas vagas imágenes parecieron en su cabeza, imágenes que lo desconcertaban por completo. Después de todo sí lo habían hecho y al afirmarlo un escalofrío recorrió todo su cuerpo.     

 Se sentó derecho en el sofá intentado armar el pequeño trozo de recuerdos que se le habían aparecido. Totalmente incoherentes, pensó a un principio pero poco a poco se armo el pequeño rompecabezas.  Recordó que estaba en ese sillón tirado como un bulto y Aoi lo veía, talvez, pensando en que hacer con su persona al estar en ese estado, después como lo levantaba y al ser mas pesado de lo que Aoi pudo aguantar cayeron. Por algún extraño motivo había ido a parar sobre Aoi poco más consciente que segundos atrás- el golpe lo había despertado un poco-, entonces lo beso. ¿Dónde había quedado la razón? Lejos de él de seguro.  Aquel beso había sido perfecto: excitante, profundo y correspondido, misteriosamente correspondido y allí había empezado todo. ¡¿Por qué diablos lo había besado?!  

 Aún así lo volvió a besar y de algún modo habían ido a parar a la habitación de Yuu. ¿Cómo? No tenía la más mínima ni remota idea. 

- ¿Por qué tan pensativo?- oyó irrumpiendo sus meditaciones.  

- ¿he? ¿Qué? – volvió a la realidad y observó la esbelta figura de Aoi. 

 - Que por qué estás así -

 - n, no es nada- un tanto pasmado ¿acaso una persona podía ser tan, tan excitante al salir de un condenado baño? Ya que Yuu definitivamente lo era. Ahora traía unos pantalones negros pegados y cubriendo su torso tan sólo una camisa azul semiabierta; su cabello yacía recogido en una coleta alta cayendo la punta divertidamente por uno se sus hombros y su cabello aún húmedo. ¿Por qué nunca antes había opinado que Aoi definitivamente estaba ‘Bueno’? quizá porque lo consideraba sólo un ‘compañero’ de banda y no de otra cosa, ni imaginarlo. 

El ambiente se ponía más tenso, o quizá lo quería debajo de él nuevamente, sí, definitivamente lo quería debajo de él nuevamente.         

- Escupe, ¿en que piensas? – y se sentó a su lado.  

- No tiene importancia. – esquivó y volvió a tomar la cajetilla de cigarrillos para tomar uno más y encenderlo, ofreciéndole uno a Aoi.

 – Realmente no se que decirte. – Fue lo que concluyó Uruha al encender su cigarro.

 - Yo tampoco... pero hay que admitirlo, estuvo bien – y terminó de prender aquel cilindro de tabaco sin prestarle importancia a la mirada que su compañero le otorgaba.

  - ¿Lo recuerdas? – cuestionó algo sorprendido. ¡Diablos! ¿Por qué era la parte que no recordaba nada?

 - No estaba tan borracho como tú, o al menos no lo suficiente como para tener un bloqueo, sólo no estaba pensado esta mañana y por eso no recordaba bien- admitió. ¿Quién admitiría que se había acostado con alguien de su mismo sexo en su momento de embriaguez? Y más su supuesto mejor amigo. 

  La sala se vio envuelta de un silencio que reino por unos cuantos segundos hasta que Takeshima rompió con éste.

 - No puedo opinar si lo haces bien o no ya que no recuerdo casi nada – y sonrió perversamente. No lo negaría, la lujuria lo había terminado de envolver y más aún desde que había visto a Yuu con ese condenado salto de baño que era definitivamente insinuante, ¡al diablo el sano juicio!

  - Tú no lo haces nada mal – fue su réplica con una sonrisa. Delicioso juego que estaba por empezar y que con gusto seguiría. Era cierto que a un principio estaba molesto y necesitaba explicaciones para lo ocurrido la noche anterior, pero ya había recordado todo y aquella “explicación” había pasado a ser un deseo de repetición. De cualquier modo, siempre había opinado que Shima estaba demasiado sexy y tentador como para no tener alguna clase de experiencia de ese tipo con él ¿por qué perder la oportunidad?  

 - ¿En serio? – y dejó escapar una bocanada de humo. Pese a que estaban lado a lado hasta ahora no se habían visto a los ojos y todo lo que decían lo hacían de manera insinuante.  

- Claro que sí... como un experto. - 

- ... Es una pena ¿cierto? -

 - Hmn... ¿qué lo es? – Y dejó  a un lado el cigarrillo para después apoyarse por completo en el sofá, mirando el techo sin importancia y escuchando las palabras que venían.

 - Que tú recuerdes tantas cosas y yo no... ¿No me quieres ayudar a... recordar?–  de forma sugestiva en tanto se movía e intentaba posicionarse sobre el pelinegro con lentitud.  

- Ya veo... ¿y cómo puedo hacer eso?- y giró su mirada hasta el castaño que ya lo venía observando segundos atrás y ahora se encontraba a una peligrosa distancia.  - ¿Me quieres ayudar? -

 - Por supuesto.... -                           

 - ¿De la manera que sea? -

 - Claro que sí. -

 - Te parece... – y lentamente invadió los labios del pelinegro - ¿así? – después de un pequeño roce.

 - Por que no... así – siendo él quien invadió los labios ajenos con delicadeza pero pese a ello de manera más profunda. El contacto se dio y segundos después su lengua empezó a escurrirse por la boca del más alto siendo correspondido de inmediato con la misma pasión, con el mismo deseo, con la misma inquietud. 

 Pasaron algunos minutos de aquel profundo beso y cuando sintieron que empezaban a sofocarse se separaron.

 -Sí, perfecto. Sabes, besas... como un experto – de parte del castaño que aún seguía a escasos centímetros del otro.  

- Mm... ¿en serio? Entonces ya recordaste como beso... ¿qué más quieres recordar? – y llevó su mano hasta acariciar la mejilla de Uruha y bajarla lentamente para depositarla en su cuello, provocando un leve gemido en Shima que respondió de inmediato.  

-... Todo. -

 - ¿Aquí? - 

- quinceavo piso con vista panorámica, demasiado atractivo.-  

- Cierto... – he invadió una vez más los labios de Uruha con impaciencia. Al fin empezaba aquel perverso juego.  Aoi lo besó. Penetró en su boca y logró arrebatarle leves gemidos mientras que la mano que aún estaba libre empezaba a recorrer toda la espalda del más alto, después de todo poco a poco llegaba a estar sobre él. 

Unos cuantos minutos y Uruha quedó sentado de ahorcadas sobre Yuu, llegando a esa posición sin cortar el ferviente contacto. En el entorno tan sólo se sentía el calor y la inquietud por de una vez llegar al clímax. La mano de Aoi que yacía en la espalda del castaño, bajó hasta su muslo apretándolo un poco y después de tal parada volvió a subir, esta vez llevando consigo la playera y acariciando aquella tersa piel. Uruha sintió la caricia y entonces se presentó un pequeño estremecimiento y ante éste se le escapó una leve risa que fue el fin de aquel beso.

 - Cosquillas- dijo Uruha antes de formulada cualquier pregunta.

 - Lo sé – he impulsó a ambos para recostarse en el sofá, quedando ahora sobre Uruha. – Pero prosigamos- 

  Con infinita paciencia empezó a acariciar las caderas de Uruha logrando meter sus manos dentro de la playera que había vuelto a bajar. Poco a poco la logró subir, quitándola de inmediato y dejando al descubierto todo el pálido torso de su pareja mientras acariciaba y masajeaba sus pezones, unos segundos de deliciosa tortura mientras empezaba a escuchar los gemidos de Shima y mientras empezaba a sentir como poco a poco empezaba a crecer su excitación, y los empezó a lamer. Estos yacían duros, la piel estaba erizada y él tan sólo jugaba con su lengua acariciando la punta de cada uno, succionando de vez en cuando y mordiendo delicadamente cuando le parecía apropiado, logrando así obtener aún más rápido sus deseados gemidos. 

 -hn... Aoi... –  - ¿Te gusta? – separándose sólo un poco sin dejar de masajear el lugar y dejar de lado el tono sensual.  

- ... sí – y empezó a sentir como la lengua de Aoi que yacía en sus pezones empezaba a bajar trazando un camino hasta detenerse en el pantalón. Allí esperó hasta que sus manos llegaran y lograran deshacer el botón del pantalón.  Aoi estaba completamente sobre Uruha, y Uruha estaba completamente tendido en el sofá.

Convenientemente el sillón era suficientemente amplio como para tenerlos a ambos sobre el. Yuu tomó con sus dientes la cremallera y empezó a bajarla en tanto Shima empezaba a inclinarse un poco y se apoyaba sobre sus codos. Abrió un poco sus piernas, bien sabía lo que se avecinaba. Aoi terminó su labor de bajar la cremallera y en un movimiento rápido con sus manos empezó a bajar el pantalón. Unos minutos y se deshizo de aquella prenda.  Beso el vientre, esta vez con el objetivo de llevar consigo el boxer y dejar al descubierto el bulto que yacía excitado por todos los contactos del momento. Sintió como Uruha también empezaba a mover sus caderas con lentitud y suavidad, lo que sólo significaba que ya necesitaba llegar más lejos, pero, él tenía su propio ritmo aunque fuese una tortura para su pareja, la tortura de algún modo lo hacia más excitante. Besó unas cuantas veces por encima la erección y preguntó: 

- ¿Quieres más? – de forma sumamente sensual.    

 - Sí...- fue la sencilla respuesta. – Más – Y aquella petición no se hizo esperar demasiado, volvió a besar el  bulto por sobre el boxer mientras sus manos jalaban con delicadeza la prenda que rápidamente desistió. Tomó la erección y empezó a mover su mano por toda la longitud de ésta mientras se limitaba a oír los gemidos de Shima.   

- Hmn... Aoi...mn...- esa era una deliciosa tortura, Aoi lo hacia despiadadamente lento mientras se empezaba a inquietar aun más.   

- ¿Dime cariño? – esbozando una lujuriosa sonrisa, sin embargo no llegó nada más que roncos gemidos. Pasaron algunos minutos así hasta que Aoi decidió que era momento de ir un poco más allá y lentamente empezó introducir el miembro en su boca; primero lamió toda su longitud, después lo volvió a introducir. Uruha movía adelante y atrás sus caderas, aquella cálida y húmeda cavidad simplemente lo sacaba de razón. Su miembro estaba demasiado excitado y ya empezaba dolerle, necesitaba más fricción. Se inclinó aún más de lo que ya estaba y llevó su mano hasta la nuca del pelinegro para así empezar a tomar el ritmo de tal experiencia. Empujaba sus caderas y a la vez atraía al cuerpo de Yuu, volviéndose rápidamente en un vaivén de placer.    

Aoi sólo saboreaba esa esencia que se desparramaba con lentitud dentro de su boca, era simplemente delicioso, Shima era delicioso. Besó, lamió y succionó aquel miembro hasta que ya no resistió más, si él no era atendido rápidamente pues todo perdería sentido alguno. Con lentitud se separó de la erección y relamiéndose los labios, alcanzó los labios de Uruha fundiéndolos en un apasionado beso.  

Uruha se saboreó. Su esencia yacía en la boca de Yuu y él estaba dispuesto a saborear todo lo posible. Mientras se daba el contacto con sus labios, las manos del castaño empezaron a desabotonar los botones restantes de la camisa de Yuu, estos eran sólo tres que no pusieron resistencia. Una vez la camisa estaba completamente desabotonada se la quitó con prisa y empezó a acariciar la espalada y pecho de Aoi. Su piel era tan pálida y suave que en pocos segundos la empezó a besar dejando pequeñas marcas rojas en todo su recorrido.   

Lentamente Uruha volvía a sentarse y Aoi empezaba a quedar sentado sobre él.  El deseo de probar un poco más estaba presente, aquel deseo de probar esa exquisita piel, probar aquellos tersos labios... todo era un infierno de deseo.  Al fin Aoi quedó sentado sobre Uruha y sólo se posicionó de la manera más cómoda posible (cada pierna a un costado). Aoi volvió a invadir sus labios mientras sentía como Shima empezaba a acariciar sus costados y lentamente llegaba hasta sus muslos.

 - Mn... Uruha... te quiero ahí.- El nombrado esbozó una sonrisa y llevó sus manos hasta el pantalón de Yuu.

Desabotonó tal prenda y empezó a deslizarla poco a poco para así lograr quitársela, pese a ello fue una tarea difícil dada la posición en la que se encontraban. Ambos ahora yacían desnudos sin siquiera una sola prenda que tapase sus delicados cuerpos. Uruha tan sólo acarició a Yuu por sus costados y lo empezó a empujar para que se recostara. En definitiva su miembro le dolía de manera despiadada. Se posicionó sobre él y entre sus piernas para volver a invadir sus labios. Aoi lo rodeó con sus brazos por el cuello y empujando sus caderas hacía delante para crear cierto roce entre sus cuerpos.  

- Aoi... – intentaba pronunciar evitando la invasión por parte del otro a sus labios, sin éxito alguno. La mano de Uruha que estaba en la cadera de Aoi fue guiada hasta la entrepierna del pelinegro teniendo un único fin: prepararlo para lo siguiente.  Uruha obedeció. Lamió sus delgados y largos dedos y los llevó a la entrada de Aoi; primero introdujo uno y lo movió en círculos provocando una leve inclinación en Aoi acompañado de unos placenteros gemidos, los cuales fueron silenciados con un beso. Unos minutos y metió un segundo dedo en la estrecha entrada de Aoi e inmediatamente un tercero.

 - ¡hmn!... Uruha – y se abrazó un poco más a su pareja, esta vez sus piernas también empezaban a rodear el cuerpo del castaño. Uruha movía rápidamente sus dedos, intentando que la entrada se dilatara pronto ya que necesitaba estar allí.   

Se separó y tomó las caderas de Aoi – Abre más – fue lo único que se oyó antes de que Aoi hiciera caso, abriera un poco más sus piernas y después sintiera aquel miembro carnoso entrando en él. Primero sintió la punta y como se detenía un poco en él para que su cuerpo se relajara un poco. Pasaron algunos segundos de impaciencia y Uruha terminó de penetrarlo.  

-¡HA! ¡Shima!... - 

 - Mn... Aoi, Aoi... eres... mn, estrecho. – y empezaba a moverse con lentitud, entrando y saliendo el cuerpo del pelinegro. Aoi sólo gemía y a la vez disfrutaba de la placentera sensación que Uruha le otorgaba. ¡Uruha definitivamente lo hacia mejor de sobrio que de borracho!

 - mn... más... ¡HA!, ¡Uruha más rápido!-  suplicó y un segundo después Uruha subía el ritmo y ¡vaya que lo hacía! Ahora Shima se movía sin piedad, entrando y saliendo, escuchando los roncos gemidos y silenciándolos en la garganta del mayor. Besos sofocantes, un frenesí insaciable y entonces Uruha fue quien llegó primero al éxtasis, un grandioso éxtasis que se sintió en el orgasmo.  

- ¡Aoi!... – y la última embestida de parte de Uruha que terminaba de correrse en el mayor. Shima cayó sobre Aoi y lo acarició con suma delicadeza. – Aún no terminamos. – Y lo siguiente que Aoi sintió era como su erección era tomada por el castaño, empezaba a ser masturbado.

Él pronto eyacularía. Uruha trazó un camino de besos hasta que llegó al vientre del pelinegro, después y sin mayor preámbulo, adentró el miembro en su boca.  Aoi se retorció ante el placer que eso le ocasionaba y poco después empezó él su propio orgasmo, dejando toda su esencia en la boca del castaño quien hacia todo lo posible por ingerir todo el líquido que salía de él.  

- ¡Uruha!... ¡Mn! –  Shima simplemente se separó de Aoi y subió para invadir aquellos labios que lo enloquecían, aquellos labios carnosos que siempre le habían atraído. Poco a poco las sensaciones se iban calmando, todo el éxtasis experimentando se iba esfumando y poco a poco recuperaban el control de sus cuerpos que sólo habían correspondido al deseo.

 - Como un experto -  repitió Aoi al separase de aquel beso que había terminado siendo muy dulce. 

- Lo mismo digo... – y empezó a acomodarse de tal manera que no quedaba sobre Yuu, más bien a su lado, recostados ambos en el sofá y por parte del más alto rodeando sus brazos por la delgada cintura de Aoi. 

- Entonces ¿ya recuerdas?- Cuestionó el pelinegro.  

- Para nada... pero esto fue mejor – y le otorgó un delicado beso – presiento que fue mejor que anoche – completo la respuesta.  

 - Mucho mejor... cariño- 

 - Fin-                             

Notas finales del capítulo:
Termine el fic *salta*, ok, esto es para ti madre *agains*. Te lo debía desde hace mucho y espero que no haya quedado muy fuerte uu. El otro puede que te gusta más, es ente Reita y Aoi XD, pero no es censoered. En fin un pequeño lemon no viene mal. – Yo y mi perversa mente uu- y yep, tu hija creció madre;__; (pese a que sigo siendo mayor que tu ¬¬)  ¿Comentarios? ¿Tomatazos?, lo que sea, es bienvenido. Por cierto esta es mi pareja favorita de los gazettos, simple comentario.                            

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