Éste era un frío día de diciembre, el año 1988 estaba a pocas semanas de terminar, en ese lujoso avión abordaban numerosas personas entre las que se encontraban solo dos focos en que centrarse: Simone y Jörg… Ella chica refinada y de alto abolengo se encuentra sentada sola mirando por la ventana, tiene los ojos llorosos y sin razón alguna trata de escapar de esa tristeza con unas cuantas copas del mejor champagne.
-Desea algo más Srta.?- Se expresó con amabilidad Jörg, un simple mesonero de primera clase, que a pesar de su posición económica sueña con ser alguien más, conseguir lo que desea a como de lugar.
-Sí, quiero la botella entera- Le responde Simone con un tono un tanto ahogado mientras le toma del brazo y lo sienta a su lado.
-Discúlpeme pero no se me está permitido hablar con los pasajeros- Se dirige hacia la mujer.
-No te preocupes yo me encargo de que no hayan problemas- sacando de su bolso de mano una considerable cantidad de dinero y entregándosela a éste.
-OK- se limitó a decir el mesonero mientras sus ojos brillaban ante tanto dinero, quizás con 2 meses de trabajo y horas extras podría conseguir la cantidad que tenía en sus manos pero ahora lo tenía sin ningún esfuerzo, solo sentarse a oír a una millonaria con problemas de alcohol y por qué no recalcar lo muy guapa que era.
-Mi padre ha muerto- dijo la mujer entre sollozos mientras lo sacaba de su distraída mente. –Era lo único que me quedaba… Lo único realmente de valor, las casas, las joyas, el dinero, son solo cosas materiales, él era mi única familia. -Se dejó derrumbar sobre los brazos de Jörg quién aún no se había presentado-.
-Creo que aún no nos hemos presentado. Soy Jörg- Regalándole una sencilla expresión que le abrió paso a entablar una conversación y sacarle una leve sonrisa al rostro de Simone.
-Soy Simone y como te lo dije mi padre a muerto, por eso realizo este viaje, para olvidarme de todo, salir de Alemania creo que me ayudará, recibir el año nuevo en tan solo unos cuantos días creo que será muy difícil para mí.-
-Si me permite decirle, yo tampoco tengo con quien pasar el año nuevo… Si lo desea podríamos recibirlo juntos- respondió apenado pero en el fondo satisfecho.
-UNA OPORTUNIDAD COMO ÉSTA NO SE ME VOLVERÁ A PRESENTAR- pensaron simultáneamente ambos individuos, Simone creía que de ésta forma podría llegar a ser importante para alguien, sentirse querida y conseguir el afecto y llenar el vacío que hay en su corazón. Por su parte también Jörg quiere conseguir y llenar algo, pero no es su corazón sino sus bolsillos por el dinero de ella.
El vuelvo destino al Reino Unido había llegado sano y salvo, ambos bajaron junto con el resto de los pasajeros y después de lograr que Simone convenciera a su jefe dejar que Jörg la acompañara en su recorrido por Londres se encaminaron hacia el hotel donde ya había reservado la mujer una hermosa suite…
-Puedes dejar mis cosas por ahí- Le indica Simone ya pasada de copas- Ah y basta de formalidades, me puedes decir como quieras- Lanzándosele encima a Jörg el cual no puso resistencia ante tal situación.
El momento se avivó, las manos de Simone habían apresurado su paso y encontraron fácilmente el botón del pantalón de Jörg pero justo en ese momento se le vino a la mente un pensamiento de ‘ALTO’ ¿Qué estaba haciendo? ¿Yendo a la cama con un desconocido? –Disculpa, no puedo- Dejó salir mientras se alejaba de él.
-¿Quieres llevar las cosas con más calma? Si es así no te presionaré.
-¿Llevar las cosas con calma?, ¿Eso significa que… Habrá… Algo más… Algo futuro?
-Yo pensaba que sentíamos una atracción, pero si prefieres que no sea así te comprenderé, lo siento- Virando y dándole la espalda con “intenciones” de retirarse pero con una sonrisa dibujada en su rostro pues sabía que escucharía ese…
-NO! Por favor no lo interpretes así, yo quiero que tengamos algo, es apresurado, pero yo creo en el amor a primera vista. –Diciendo con voz esperanzada y desesperada a la vez-
-Yo creo lo mismo- Se limitó a decir Jörg mientras se acercó a ella y la besó en sus labios…
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Han pasado varios meses desde que se conocieron, estamos a marzo y ya de vuelta a Alemania, a Simone no le ha venido la visitante de cada vez, sus sospechas están confirmadas, >tiene 3 meses de embarazo<, al parecer la pareja decidió no esperar más como habían acordado, todo ha sucedido totalmente rápido, Simone estaba urgida de atención y cariño, un cariño que fue en estos 3 meses comprado, Jörg abandonó su trabajo y se sostuvo con todo el dinero que le daba Simone, pero para ella eso no bastaba, tenía que darle algo más, algo que él no tuviera para poder retenerlo a su lado, no quería estar sola nuevamente, un hijo, era el boleto a su felicidad totalmente asegurada!.
-UN HIJO!- gritó Jörg de la felicidad al recibir la noticia. –UN HIJO CON LA MUJER QUE MÁS AMO! NO LO PUEDO CREER!. Mi amor creo que esto es más que suficiente para que sepas lo mucho que te amo… TE CASARÍAS CONMIGO? –Pero estas palabras no eran sinceras, todo lo hacía por el interés-.
Simone lloró de la emoción no podía creer que alguien quisiera pasar el resto de su vida a su lado, su sueño estaba haciéndose realidad…Y el de Jörg también…
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Ya nos encontramos en junio, Simone dispone de un vientre prominente y que se deja ver… Su ahora esposo Jörg se siente realizado, cree tener todo lo que soñó, dinero, casas, carros y ahora un hijo…
-FELICIDADES Sr. y Sra. Kaulitz! No son uno, sino dos milagros! Tendrán gemelos- dice el Doctor haciendo que éste salga de sus pensamientos.
-¿Lo oíste mi amor? Tendremos gemelos!-mirando con emoción a su marido- ¿sabe si serán niñas o niños?- preguntándole al doctor.
-Pues no cabe duda, tendrán dos fuertes varones-
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-¿Aló Sr. Kaulitz?-
-Sí, Marie Ann ¿qué pasó?, habla rápido que estoy muy ocupado en la oficina.- Ahora Jörg no era sólo un mantenido, Simone como buena esposa le cedió su empresa, la empresa que estuvo en su familia durante toda la vida y lo nombró Presidente, él se ocupaba de todo lo que estuviese relacionado con la importación y exportación de vehículos dentro y fuera del país.
-¿Sr. Kaulitz se encuentra ahí?. Dijo el ama de llaves nuevamente.
-SÍ SÍ ¡¿AHORA QUÉ QUIERES?!- Preguntó el hombre con tono exasperado.
-Es que su esposa está dando a luz, por favor llegue rápido a la clínica, desea verlo, está impaciente y nerviosa, quiere que usted esté presente en el momento en que nazcan sus hijos-
-En estos momentos no puedo tengo cosas más importantes que hacer- Esas fueron sus únicas palabras antes de colgar la llamada…
No pudieron parar el parto de Simone, no podían seguir esperando, estaba lo suficientemente dilatada y comenzaron con el trabajo, ella gritaba ante el dolor y se retorcía, no podía respirar, sentía como si la desgarraran por dentro hasta que unas cuantas horas después salió de su vientre su primogénito –TOM, se llamará Tom- pronunció mientras suspiraba y admiraba a su hijo… Comenzaron nuevamente los dolores, se aproximaba su segundo hijo, pujó una vez más y luego de 10 minutos más de querer para el dolor, dio a luz al gemelo. –BILL, él se llamará Bill-… Las enfermeras le mostraron a sus hijos, pequeños y aún llorando, se sentía la mujer más feliz del mundo pero quería que estuviese presente en ese momento su querido Jörg.
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4 años han pasado desde que nacieron los gemelos… es nuevamente 1 de septiembre pero de 1993, van rumbo a casa donde le celebrarían el cumpleaños a Bill y a Tom. En el asiento trasero van los pequeños, de copiloto Simone discutiendo mientras Jörg se encarga de manejar.
-¡No puedo creer que te haya encargado solamente a ocuparte de la torta de los chicos y ni de eso has sido capaz!-
-Mmmm, mmm, tenía que encargarme de los negocios, no podía perder el contrato que tenía con los japoneses- Le contestó Jörg en tono nervioso ya que se estaba tramando algo.
-¿Y acaso te parece más importante cerrar un trato con los japoneses que comprar la torta para tus hijos? Están cumpliendo 4 años, y en este tiempo ha sido tan poco lo que has compartido con ellos! Ellos te necesitan son unos niños, YO TE NECESITO!- Gritó desesperada y llorando mientras Jörg le dirigía una mirada que ella no comprendía.
Siguió la pelea durante el camino.
-¿Por qué llora mamá Tom?- Pregunta confundido a su igual.
-No lo sé pero tengo miedo, te quiero mucho Bill nunca lo olvides- Le dio un suave beso en la mejilla a su hermano y lo abrazó.
-Yo también Tom, nunca lo haré- Repitió la acción y se miraron fijamente. Justo en ese momento Jörg aceleró el carro, iba a más de 150km/h Simone ya se empezaba a poner nerviosa y comenzó a gritar más fuerte aún, tomó el volante forcejeando con su marido, el carro se salió de control, chocaron contra un árbol y se volteó por un barranco terminando dentro de un lago, los 4 fueron expulsados del automóvil y cada uno agarró a uno de sus hijos.
Simone quedó inconciente en la orilla de éste y con una fuerte herida en la cabeza junto con Tom, ambos desmayados pues sus cuerpos no resistieron el impacto y Jörg fue el que menos daños recibió pero su otro hijo, Bill, estaba entre despierto e ido. Inmediatamente llegó una ambulancia y los trasladaron a la clínica más cercana…
Jörg en unas cuantas horas se recuperó rápidamente, tenía solo unos cuantos moretones y rasguños, pero sus hijos y su esposa no salieron tan ilesos, Bill por poco sufre una hemorragia interna la cual pudieron evitar, Tom se fracturó un brazo y Simone había quedado en coma, los 3 estaban en observación y durante algunos días él no podría verlos. Pero en ese instante se le ocurrió la mejor idea que hubiese podido imaginar, era lo que tanto había estado esperando, deshacerse de su esposa y quedarse con él todo el poder, el dinero, todo lo que deseaba.
Sin perder tiempo Jörg comenzó con los trámites y con el papeleo, cambió todos los bienes y cuentas a su nombre, todo esto con la excusa de que su esposa estaba inhabilitada para manejar y encargarse de los asuntos financieros debido a su estado de coma.
Pasó una semana y tan rápido como pudo ya estaba todo solucionado, se dirigió hacia el hospital a visitar a su esposa y a sus hijos pero recibió una noticia que no esperaba, Simone había salido del coma, pensó que todo lo que había hecho era en vano, pero su suerte seguía en pie, los doctores el informaron que la lesión recibida había dañado el tálamo por lo que tuvo una gran pérdida de la memoria, solo con años de terapia y medicamentos podrían hacer que volviese a su estado normal.
-Estoy decidido, me voy de acá ahora mismo- Pensó pero en su conciencia algo no lo dejaba irse así de la nada, estaban sus dos hijos, si los llevaba consigo significaría dividir la gran fortuna entre 3… Era tan avaro que pensó irse sin ninguno pero después de meditarlo…
-Mejor 2 que 3, si tengo que dividirlo prefiero que sea con uno solo- Tomó a uno de los gemelos, a Bill, que aún seguía dormido y salió del hospital sigilosamente y sin levantar sospechas, sólo había sobornado a un médico por una buena cantidad de dinero para que hiciera ver de otra manera lo que había pasado. Salió de Leipzig y se dirigió con su hijo a Berlín…
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-¿Qué hago acá? ¿Quiénes son ustedes?-. Preguntó confundida Simone.
-Mami, soy Tom, papi se fue y se llevó a Bill-
-¡¿MAMI?! YO NO SOY TU MADRE! YO NO ESTOY CASADA, NO TENGO HIJOS, NI SIQUIERA SÉ QUIÉN SOY. El corazón de Tom se hizo añicos, era un niño y no sabía casi nada de la vida, pero podía entender cuándo alguien lo rechazaba tan cruelmente como lo había hecho ella.
-Señora tranquilícese, el niño también está confundido, ambos sufrieron un accidente de automóvil, usted no está casada, pero si tiene un hijo es él. Se llama Tom y estaba con usted cuando la trasladaron a esta clínica.
-NOOO, NOOO, NO ENTIENDO NADA! ÉL NO ES MI HIJO- Lloraba de la desesperación y trataba de buscar recuerdos pero su mente era como una hoja en blanco.
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