“Cuando las primeras hojas de los árboles desciendan sobre el tibio suelo húmedo por mis lagrimas..sabrás que yo estuve allí, sabrás que yo pensé en ti…que solo una hermosa flor puede florecer bajo la sombra protectora de quien la ama y le cuida…aunque ya no sea yo, será alguien más…cuando llegue tu primavera será mi otoño, ya no serás niña sino mujer”
Con lágrimas en los ojos Ada termino de leer ese párrafo en una de las viejas hojas de poemas de la persona que más aprecio en la vida. El avión estaba por aterrizar aunque era una tarde nublada y que se veía tan triste, la chica debería estar feliz porque ese día comenzaría una nueva vida, ya todo el infierno que vivió parecía calmado, pero por dentro algo le decía que algo cambiaria.
- Ya estamos por llegar, ¿no estas emocionada?...
- Si…
- No te veo con ánimos ¿te sientes bien?
- Si tía, no es nada, es solo que estoy cansada por el viaje
- Deberías de sentirte agradecida que ya saliste de ese “horrible lugar” como decías
La joven de piel morena fingió no escucharla mientras, cerraba los ojos y se recostaba en el asiento, pero había oído perfectamente lo que había dicho su tía Lena..y tenia razón, por lo menos era un alivio ya no estar en ese reformatorio, donde paso años importantes de su vida, que aunque era muy corta ya había pasado por mucho. El avión aterrizo a los pocos minutos, y luego de un rato empezaron a descender los pasajeros, Ada y su tía bajaron y se dirigieron al área de espera, allí estaban los primos de Ada: Jhony y Lia. Cuando los vio desde lejos sintió una puntada en el estomago, ambos le caían muy mal eran los típicos “niños” mimados y malcriados, a su mente solo vino unas imágenes borrosas de cosas desagradables que deseaba olvidar, pero hizo todo el esfuerzo para apartar de su mente esos pensamientos y parecer los más calmada posible.
- Por fin llegaron…las estábamos esperando desde hace mucho
- El vuelo se retraso un poco por la neblina.
- Suponíamos que pasaría algo así..es un milagro que halla aterrizado el avión siempre donde va Ada pasa algo malo- dijo Jhony con gran sarcasmo y con total desprecio a su prima.
- Óyeme estupido no me busques o…
- Veo que no has cambiado nada, sigues siendo tan vulgar como siempre, al menos espero que esta vez no causes tantos problemas o iras de vuelta al reformatorio- respondió Lia.
Ada se acerco a ella con la intención de empujarla, pero su tía la tomo del brazo y le pidió que se tranquilizara, a lo que la joven obedeció porque aunque siempre actuaba impulsivamente, había veces en la que le daba la razón a la persona que la tenia. Además sabia por dentro que esos comentarios eran dichos precisamente para provocarla, pues ya conocían de su carácter explosivo y violento…ella misma odiaba ser así a veces pero desde que era niña había aprendido a estar a la ofensiva para que los demás no la lastimaran.
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En otra parte de la ciudad, en una de las mansiones mas lujosas, un grupo de amigas celebraban el cumpleaños de la más joven de su grupo, además del ultimo día de las vacaciones porque a la tarde siguiente tendrían que reportarse al importante instituto al que asistían, la escuela para señoritas Esther Saint, una institución que exigía el máximo buen comportamiento, modales y principios morales a sus estudiantes…obviamente la realidad era otra, pues la mayoría de las jovencitas exhibían conductas totalmente contrarias a lo que se refería al orden y buena conducta…esos aburridos principios solo eran ataduras para las más ingenuas y las más “niñas”.
- Felicitaciones Kim, ya son 17 años! Así que aprovéchalos para hacer todo lo que no debes hacer antes de los 18 jajaja
- Sí, lo se- decía tímidamente la cumpleañera con un pequeño vaso de licor que cada cuanto iba y vaciaba secretamente en el lavabo de la cocina y luego llenaba de nuevo para fingir que tomaba.
A Kim no le gustaba beber…de hecho aquello le daba cierto temor y consideraba que era incorrecto pues siempre trataba de ser una chica buena…lo cual era realmente irónico porque tenia una faceta muy distinta en la cual su gran debilidad era la lujuria. Este secreto le hacia hacer cosas que nadie pensaría de ella; incluso para sus mejores amigas habían demasiado detalles ocultos, lo único que sabían era que no era virgen (lo cual a primeras instancias les sorprendió mucho) pero pensaban que aquello había sido una entrega hecha por amor como típicamente lo hacen algunas adolescentes…pero nada más lejos de la realidad. Esa primera vez había sido algo desenfrenado, un ritual erótico con uno de los guardias de la mansión donde vivía, todo por simple placer y para “estrenarse” como una verdadera pecadora…era lo que se denominaba una “doble cara”, pues su personalidad ante las compañeras de Esther Saint era totalmente opuesta a su verdadero espíritu sexual y desenfrenado. Sus amigas y conocidas no eran ningunas santitas tampoco, pero lo demostraban de una forma u otra en sus maneras de ser, sus expresiones y formas de hablar…al cambio Kim aparentaba totalmente ser un ángel.
Luego de un par de horas más y varias botellas vacías regadas por el piso, las amigas de la cumpleañera empezaron a despedirse y a retirarse respectivamente a sus casas. Kim estaba ansiosa de que ya se fueran, pues esperaba encontrarse esa noche con uno de sus “amigos personales” para tener un desenfrenado rato de sexo como solía tenerlos.
Dio un respiro cuando pensó que se habían ido todas, pero cuando paso por el pasillo más largo de la casa, oyó unos ruidos dentro de una de las habitaciones…pensó lo peor, pero quería verlo con sus propios ojos, así que se acerco lentamente al pomo de la puerta del cuarto y la abrió con cuidado, y vio lo que esa noche empezaría a cambiar su vida y forma de pensar: en una de las camas estaban dos de sus compañeras desnudas y besándose apasionadamente.
Al principio aquello le causo mucha impresión, pues solo estaba acostumbrada a lo que era el sexo heterosexual, pero con otra chica…se le hacia un nudo en la garganta, era algo desconocido, a pesar de que en el instituto corrían muchos rumores de romances entre chicas, pero Kim siempre había visto aquello como algo que suponía el limite para ella, la línea que no debía cruzar. Estupefacta por la escena, sin que le diera tiempo de pensar, sus ojos empezaron a detallar el cuerpo de ambas chicas, las curvas perfectamente definidas, los senos no muy grandes pero redondeados y atractivos..y sobre todo lo que le hacia la una a la otra, como la lamía y mordía mientras su compañera gemía; aquello le parecía tan surrealista que tardo un rato en reaccionar…cuando lo hizo serró fuertemente la puerta tras de sí y grito
“¡Ya las vi par de raras..salgan de mi casa pero ya!”
Las chicas asustadas, pararon de inmediato y se empezaron a poner la ropa. Kim se sentó en uno de los sofás de la sala, aun con una expresión de asombro en su rostro, y ahí pudo ver cuando salieron ya vestidas las dos chicas a las que en ese momento por la impresión no le dio tiempo de ver bien sus rostros (había visto TODO de ellas menos sus caras), se trataba de Ilen y Sara, dos compañeras de instituto que aunque no eran muy amigas suyas, les guardaba aprecio y mucha simpatía porque las dos eran muy populares…lo que si era cierto es que siempre se había preguntado porque guardaban una relación tan estrecha, aquello le parecía que era algo más que amistad, pero se prohibía así misma el hecho de pensar que las dos eran otra cosa, pero esa noche la verdad de estas señoritas se revelo ante sus ojos y al mismo tiempo destapo dentro de ella algo que siempre quiso hacer de cuenta que no existía.
- Espero que la hayan pasado muy a gusto, pero es hora de que se vayan- dijo Kim con mucha seriedad en su rostro.
- No es lo que piensas…nosotras emm.. nos dejamos llevar por el alcohol pero en realidad no somos así- trato de excusarse una apenada Ilen
- Si claro, eso dice todo el mundo, son un par de depravadas las dos…no se ni que palabras usar para definir esto, me parece de lo peor ¿acaso no les gustan los chicos?
- No tienes porque tratarnos así que..
- Ya no le des excusas-hablo Sara en un tono firme- ¿Te crees con la moral muy alta para criticar verdad? Sabes yo tampoco creo mucho en lo que aparentas..y sí, para que negarlo, lo que vistes es lo que es, pero si tanto te molesta es por que dimos en alguna herida o me equivoco? lo puedo percibir por algo en ti.
- ¿Algo en mí? A que diablos te refieres?- pregunto sorprendida
- Eso es algo que solo sabemos captar las chicas “raras” como tu nos dices, y presiento que algún día lo descubrirás por ti misma.
Dicho esto Sara tomo a Ilen del brazo, abrió la puerta y se fue con ella. Todo quedo en silencio por un largo rato, en el que una Kim en shock no podía dejar de pensar en las palabras cortantes que le habían dicho, luego de un rato tomo una de las botellas que estaba en el piso y la estrello violentamente contra la pared, mientras gritaba enfurecida y al mismo tiempo confundida por todo aquello…pero ¿porque sentía tanta ira? Se preguntaba así misma, mientras que otra voz interna le respondía “es porque la verdad duele”.
Cansada de pensar tantas cosas, subió a su habitación y callo sobre su cama totalmente vencida, vaya forma tan maravillosa de terminar la fiesta de su cumpleaños, totalmente algo inesperado. En ese instante sonó su móvil, sin ni siquiera mirar lo tomo y contesto la llamada, pero sin decir si quiera alguna palabra…
- ........
- Alo? Kim? soy yo Alex, te llame porque no me has mandado ningún mensaje para avisarme si ya puedo ir a tu casa, sabes que hoy es nuestra noche, estoy loco por comerte, tengo muchas ganas…
- Pero yo no, anda a apagarte con otra.
- ¿Qué?- atino a decir el chico sorprendido por la negativa de su amante, que casi siempre estaba dispuesta para “aquello”
- Lo que te dije, es más, no me vuelvas a llamar más, ya no me interesas- le dijo con total sinceridad algo que desde hace un tiempo deseaba expresarle pero que su lastima se lo había impedido
- ¡Pues si lo haré con otra! sabes que no eres la única mujer disponible en esta ciudad…
- Y tu tampoco eres nada del otro mundo, sabes que nunca te he visto en serio, eres solo un objeto andante, y para mi no vales nada más que eso-
Sin más nada que hablar Kim colgó la llamada, dejando sin palabras al chico que quedo totalmente fuera de base, la chica con la que se lo pasaba tan bien lo había botado sin ninguna piedad, y aunque ciertamente no tenían algo serio, aquello le había dolido profundamente…porque ella tenia una actitud tan libre y al mismo tiempo una imagen de niña buena, que no la podía comparar con otra, no era la típica “cualquiera” pero tampoco era un ángel. Aunque él se quejara y dijera todas las obscenidades que podía, había perdido…y había perdido en grande.
Luego de despachar al chico, Kim arrojo el móvil y se quedo mirando largo rato el techo de su habitación, como si allí estuviera escrita alguna respuesta al conjunto de inexplicables sensaciones y preguntas que pasaban por su cabeza. Unos instantes después apago las luces del cuarto, cerro los ojos y empezó a tocar poco a poco su cuerpo pensando en lo que vio hacer a aquellas chicas y también en algunos recuerdos de su niñez que creyó haber descartado hace mucho tiempo pero que ahora se agolpaban en su mente. Se sentía avergonzada de si misma por lo que estaba haciendo pero simultáneamente una sensación liberadora y de placer que nunca se había dejado experimentar por sus prejuicios, pero esta vez no lo pudo controlar…y así continuo interrumpiendo de repente el silencio con eróticos gemidos.
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Luego de un pesado día en el que tuvo que lidiar con las continuas indirectas de sus primos y las charlas y consejos de su tía, Ada finalmente entro a lo que seria su nueva habitación en la gran casa que ahora era su nuevo hogar. Acomodo las pocas cosas que traía en su maleta, y se quedo sentada en el suelo un rato pensando en todo lo que había dejado atrás.
Recordó lo dura que había sido la vida en ese reformatorio, como al principio era maltratada por algunas de sus compañeras, como tubo que aprender a defenderse por su cuenta y como tubo que ingeniárselas para hacerse amiga de una de las chicas que más era respetada y temida por sus otras compañeras.
Pero quizás lo más duro para ella era pensar porque había caído en aquel lugar, eso era recordar a sus viejos y únicos compañeros en las buenas..o mejor dicho en las malas y las peores, el alcohol y las “medicinas” que usualmente le robaba a su madre, a quien por cierto desde que entro en aquel sitio no había visto más. Obviamente que todavía no había olvidado aquellos viejos compañeros, porque aquel lugar lejos de “rehabilitarla” solo había afianzado esas costumbres. Esa tarde cuando estaba recorriendo la casa de su tía junto con ella, paso por una lujosa sala y justo allí un inmenso anaquel con numerosos licores finos, aquello la hizo abrir los ojos, como si se tratara de encontrar un conocido de hace tiempo, pero disimulo su reacción a lo que la señora no callo en cuenta de aquella extraña fascinación por la que estaba pasando su sobrina. En un solo momento de descuido, y con la agilidad de un lince, Ada tomo una de las botellas más pequeñas y la escondió en su bolsillo, cosa que su tía como algunas personas mayores no cayó para nada en cuenta.
El producto de su pequeño robo de esa tarde ahora estaba en sus manos; jugo un rato con la botella, mirando su interesante forma, su color dorado y el estilo que le hacia ver como un licor caro y obviamente fuerte por estar en un envase tan pequeño; quito lentamente la tapa, lo olio, y se sintió tan erotizada como oler el perfume de alguien que se desea, y sin dudarlo mucho empezó a beber su contenido.
Aquello le daba un inmenso placer, hacia demasiado tiempo que no probaba un licor fino, y al mismo tiempo también había pasado “mucho” desde que había hecho su última travesura. Eso era una tontería en comparación con todo su largo historial, pero pasar demasiado tiempo sin hacer algo indebido era demasiado frustrante para ella. Justo en el momento en el que estaba más deleitada, se abrió la puerta violentamente, a lo que asustada solo le dio tiempo de meter la botella debajo de la cama. No era su tía, pero para su sorpresa era alguien indeseada...
- Primita- dijo en un tono de falsa dulzura- vine a ver como estabas pasando la noche en tu nueva habitación…me imagino que te debes sentir mil veces mejor que en aquel basurero donde estabas.
- ¡Lia!, que vienes a hacer aquí? No me molestes ahorita, de verdad que desde que estábamos en el aeropuerto me vienes sacando de mis casillas.
- Oh no tranquila, no vengo por eso simplemente quería charlar contigo- dijo la chica acercándose a ella.
- ¡No!, mantén la distancia…- le exigió con mucho temor de lo que fuera a suceder
- ¿Me tienes miedo todavía?, vamos si no te haré daño, solo quiero recordar los viejos tiempos- en eso se le abalanzo encima sujetándola de las muñecas, y cayendo las dos acostadas al suelo…Ada estaba en shock ante el ataque de su prima, muchas escenas del pasado vinieron a su mente y eso la bloqueaba.
La astuta no desaprovecho, el temor que invadía a su “presa” y empezó a besar y mordisquear su cuello mientras sus manos tocaban todo el cuerpo de la chica…pero no se esperaba que esta en el momento menos esperado reaccionaria, así que no vio venir cuando con un movimiento rápido la golpeo fuerte apartándola de ella.
- Te equivocas si piensas que sigo siendo la misma niñita de antes, no te permitiré que te pases maldita.
Lia se toco la nariz y sintió que sangraba, aquel manotazo había sido mas duro de lo que esperaba…la ira pronto la invadió, ¿como aquella muchachita pobre se había atrevido a tocar su hermoso rostro? no se lo perdonaría
- Perra…haré que dejes de decir tonterías, te pondré en tu lugar no vales nada para nadie, deberías estar agradecida que te toquen mis manos. En medio de la discusión, se volvió a abrir la puerta, a lo que las dos se callaron de inmediato, y esta vez si era la tía
- ¿Qué pasa? Hace rato que escucho mucho ruido ¿Están peleando?
- No madre, lo que pasa es que ya sabes como es Ada y su carácter, solo vine a darle las buenas noches y se molesto no le caigo bien.- mintió Lia con total descaro y fingiendo no tener culpa de nada.
Ada se quedo impresionada ante el cinismo de su prima, evidentemente no había cambiado para nada en todos estos años, sino se había vuelto peor. Quiso defenderse ante las palabras de la arpía pero su tía no le dio tiempo para ello
- Ada…no deberías portarte grosera, aquí en esta casa te queremos y deseamos darte una nueva oportunidad, para que empieces una vida totalmente diferente y buena para ti, por eso da lo mejor de ti para no arruinarlo. Bueno ahora las dos deben dormir porque mañana tienen que asistir a clases. Dicho esto la señora se retiro y también Lia salio de la habitación con un sonrisa malvada e irónica en su rostro.
La pobre Ada solo mascullo unas palabras de rabia, y volvió a sacar la botellita de licor mientras se acostaba en la cama y bebía un sorbo. Esperaba que en la mañana se sintiera mejor y todo resultara bien en su primer día en Esther Saint.
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