Categoría: NARUTO
Clasificación: No menores de 10 años

Notas del fanfic:

Este fic se empezó en un día de septiembre del 2008.

A lo largo del año he pasado por diferentes cosas, que no todas han sido agradables. Estoy sufriedo un atasco y hace meses que no escribo. Publico el primer capítulo solo para ver si es de vuestro agrado, si no lo tomaré com oun reto personal y lo acabaré por el mero hecho de acabar con un trabajo que me esta costando casi un año de esfuerzo.

No podría haberlo hecho sin mi colaboradora número uno, Tanuki, mi beta, mi mejor amiga y mi inspiradora.

Miles de agradecimientos a esa muchaca que me animó a no dejarlo.

Otros agradecimientos serían a estar personas, ya que son amigas mias y siempre me apoyaron. Este fic os va dedicado a todas, chicas:

Kuri,
Rumple,
Vira (Tanuki)
Ini, ( otra de mis mejores amigas nwn)
Chibiichigo, (mi mayor crítico xD trata de no hundirme, si? se te quiere )
Aurora la maga,
Lokalucifer, (ese era tu nick? xD)
Just breath yaoi (Te castigaron por mi culpa, esto en parte lo subo por tí T-T)

Y seguro que me olvido de alguien, pero os quiero a todas un montón :)


Y por supuesto esto tambien va para mi público. Si gusta tal vez me anime a acabarlo más rápido, ya que hace meses que no escribo y si no lo terminaré por el hecho de verlo terminado ^^ Me falta la mitad por hacer, pero prometo, auqneu tarde 10 años que lo acabaré, si? Estoy haciendo un proyecto junto a mi amiga Vira, yo publico el fic en un blog y ella lo ilustra con un doujinshi. Aqui os dejo el link http://yorokobi-studio.blogspot.com/ Los personajes de Naruto no son de mi creación, son propiedad de Masashi Kishimoto. Eso sí, los inventados sí son míos :P

Aclaraciones del capitulo:
Espero que guste. Este capitulo es como un adelanto, no sé cuando volveré a actualizar (tengo muchisimos capitulos mas, pero quiero terminar el fic antes de nada por si hay que corregir algo)
La ciudad empezaba a iluminarse con los débiles rayos de luz procedentes del amanecer. Las nubes se movían al ritmo del viento, que soplaba fuertemente por encima de los tejados de las casas. Los trabajadores empezaban a despertarse para comenzar con la dura rutina de siempre, pero no todos seguían el mismo camino que otros años; en especial, alguien que acababa de llegar a la ciudad. Un nervioso e irritado joven, que por tercera vez consecutiva había pasado por las mismas calles, buscaba el centro escolar en el que tendría que estar en tan sólo tres minutos.

Tuvo que parar en un semáforo y, para relajarse, observó su alrededor por la ventanilla; le llamó la atención un edificio de fachada antigua y, aunque unos árboles que había en el jardín tapaban un poco la vista, consiguió leer el nombre del edificio, que de casualidad, era el nombre del centro en el que tendría que impartir clase mañana y en el cual tenía una reunión en ese mismo instante. La luz poco tardó en ponerse de color verde y aceleró. Con un giro brusco de volante se metió en el recinto del centro, aparcando al rato el coche en el aparcamiento.

Cogió su maletín y se adentró en el edificio. Era bastante amplio y contenía innumerables pasillos, por lo que acabó perdiéndose dentro de él, teniendo que preguntarle varias veces al bedel donde quedaba la sala de profesores. Éste acabó por acompañar al desesperado muchacho hasta ella. Una vez llegaron a dicha sala, el moreno dio mil gracias al conserje para después llamar a la puerta, abrirla y entrar, donde le esperaba el resto del profesorado.

-B-Buenos días-murmuró nervioso. En el centro de la instancia había una larga mesa de madera.

-Tú debes ser Sasuke Uchiha-dijo la directora desde lo alto de la mesa, quién al verlo se levantó y caminó hacia él.

-Eh...Sí, siento llegar tarde-se disculpó el moreno.

-No pasa nada. Soy Tsunade, la directora del centro-le tendió la mano.

-Encantado-estrecharon sus manos y él pudo notar la fuerza que tenía aquella mujer.

-Bien, según tengo entendido eres nuevo en esto, ¿verdad?-el moreno asintió-y también que vienes de otra ciudad.

-Sí.

-Te enseñaré cómo funcionan las cosas aquí, toma asiento por favor-dijo cordialmente.

El moreno se sentó en una silla y la rubia hizo lo mismo, comenzando a explicarle qué tenía que hacer, las normas del instituto, cómo debía actuar ante ciertos problemas y un sinfín de cosas más con las que Sasuke acabó mareado. Una vez dada la charla, el profesorado se puso a preparar todo para las clases que comenzarían a la mañana siguiente; eran detalles casi sin importancia, pero era una carrera contrarreloj y el mínimo fallo podría echar a perder todo lo establecido.


Terminaron todo el papeleo al mediodía y el azabache, satisfecho con el trabajo de esa mañana, retornó a su casa como pudo para dejar sus cosas y volvió a salir para comprar comida para varios días. Recorrió varias calles en busca de un supermercado y fijándose en otro tipo de establecimientos que por allí había. El poco rato de caminar halló uno haciendo esquina. Una vez con la compra hecha, salió del edificio dándose cuenta de algo sumamente importante.

-¿Dónde está mi casa?-preguntó al aire con aura depresiva y unas lagrimitas en los ojos, se había vuelto a perder.

Intentó recordar la calle de la que había venido, sin resultado. Comenzó a andar en la dirección que creía correcta, viendo a los pocos minutos que estaba más perdido, si era posible. Les preguntó a varias personas que caminaban por la calle, pero le ignoraban.

-Perdone, señor. Disculpe, ¿sabe dónde-?-cada vez que preguntaba, la gente seguía su camino ignorando al pobre pelinegro.

Siguió caminando por las calles, pasando por un parque que no le sonaba de nada, pero estaba sediento y lo más importante en ese momento era satisfacer sus necesidades. Al lado de un estanque con diversas aves nadando en él encontró una fuente para beber. Cuando se dio cuenta, un ganso había metido su pico en la bolsa de la compra y le había robado una bolsa de patatas fritas.

-¡Oye!-exclamó.

El ganso salió corriendo con la bolsa en el pico y Sasuke corrió detrás de él, dejando la compra donde la dejó. Cuando consiguió alcanzarlo tiró, con cuidado, de la bolsa hasta quitársela del pico, pero el ganso hizo más fuerza para quitársela de la mano al azabache. Tras un tira y afloja con la bolsa de patatas, el moreno consiguió recuperarla, entre mordisqueada y medio rota, pero recuperada al fin de cuentas.

-¡Joróbate ganso estúpido!-se mofó del animal.

-¡Cuac!-graznó enfadado el ganso y comenzó a picotear al pelinegro.

-¡AH! ¡No! ¡Para!-el Uchiha comenzó a correr siendo perseguido por el ganso mientras gritaba por ayuda.

-¡Cuac, cuac, cuac!- graznaba el ave irritada detrás del moreno sin dejar de picotearle.

-¡Ah!-gritó-¡Ayuda!-lloriqueó mientras se cubría la cabeza con las manos para evitar picotazos en la cara.

Mientras, en el parque varias personas observaban la patética escena, la mayoría divertidos y otra pequeña parte molestos por el jaleo. Los niños, formando parte del colectivo que se divertía, se reían señalando al pelinegro que luchaba por huir del animal.

Por fin se puso a salvo del ganso subiéndose a un árbol, pero éste aún estuvo un buen rato intentando picotearle, pero al ver que no podía subir ni que el pelinegro tenía ganas de bajar dejó al muchacho y volvió a su estanque. El joven profesor bajó del árbol y siguió a paso lento su camino, pelear con gansos era agotador. Había empezado a anochecer y caminaba por un lugar poco transitado por la gente. La casi ausencia de luz y de personas le daba al lugar un toque siniestro que le provocó un escalofrío.

De la nada apareció un chico más joven que él que tenía puesta una capucha que le tapaba la cara y le estaba apuntando con una navaja bastante afilada.

-La cartera, dámela-susurró el menor.

El moreno suspiró-Venga ya-no paraban de ocurrirle desgracias en todo el tiempo lo que llevaba en esa ciudad. Primero perderse y ahora que le roben.

-¿Prefieres un tajo? Dámela-acercó el arma al pelinegro.

-Está bien toma, pero no te alteres-sacó su cartera del bolsillo y se la entregó al joven, éste la cogió y salió corriendo.

Unas horas más tarde logró encontrar su edificio, entrando todo lo deprisa que le permitió el cuerpo. Una vez en su piso miró por las ventanas y se dio cuenta de que había estado dando vueltas alrededor del barrio todo el tiempo.

-"¿Por qué a mí?"-pensó el pelinegro.

Se levantó para picotear algo antes de irse a dormir pero al llegar a la cocina se dio cuenta de un detalle: las bolsas con la comida que había comprado no estaban. Recordó cuando se subió al árbol, la carrera escapando del ganso, la bolsa de patatas, el estanque, la fuente donde dejó sus cosas...Suspiró otra vez. Había perdido la cartera y junto a ella todo el dinero suelto que llevaba por lo que no podía ir a comprar nada. Puso el despertador en hora y se acostó. Las tripas le sonaron un par de veces antes de caer rendido al cansancio.

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A las seis de la mañana empezó a sonar el despertador; se revolvió incómodo, odiaba madrugar pero era lo que le tocaba. Se levantó y se estiró un poco; dio un paso hacia delante pisando las sábanas del suelo, resbalándose y cayéndose de morros contra el suelo, pegando un grito de por medio.

Se levantó un poco dolorido en la nariz, fue a ducharse y arreglarse para ir a trabajar. Una vez listo, cogió sus llaves y salió de casa con el estómago vacío tras no haber probado bocado en más de doce horas. Se subió al coche y tomó rumbo hacia el instituto, donde sería su primer día de clase. Se fijó por donde tenía que ir y esta vez no se perdió.

Había llegado puntual y tras dejar constancia de que había llegado, caminó un poco nervioso hasta la clase que le tocaba a primera hora. Entró en el aula saludando a sus alumnos y se presentó. Tras un abreve charla, mandó a sus alumnos hacer una pequeña redacción sobre sí mismos, no solo para conocerlos mejor si no para puntuar su ortografía y vocabulario; así como la manera de expresarse. Fue repitiendo ese sistema durante dos clases más, hasta llegar a la última clase que tocaba antes de ir al recreo. Abrió la puerta y entró.

-Buenos días-saludó sin siquiera girarse hacia sus alumnos.

Un par de alumnos le devolvieron el saludo al profesor, los otros se dedicaban a hacer una guerra de bolas de papel alcanzando varias veces por error al profesor.

-Venga chicos, parad de una vez que luego toca el recreo y ya os desahogáis a gusto-dijo serenamente. Los chicos pararon de tirar bolas de papel para ponerse a cuchichear con sus respectivos compañeros. El profesor comenzó a presentarse escribiendo su nombre en la pizarra-Mi nombre es Sasuke Uchiha y desde este año seré profesor de lengua y literatura en este centro. Intentaré hacer las clases amenas y si vuestro comportamiento es el adecuado, que viendo la tarjeta de presentación que me habéis brindado me lo hacéis dudar-señaló algunas de las bolas de papel que había en torno a él ocasionando algunas risas-, es posible que nos saltemos alguna clase para ir al patio; siempre y cuando llevemos bien la materia, por supuesto.

Los alumnos al oír eso empezaron a hablar y decir cosas como "que profe mas guay" y “este no dura más de dos semanas”. Una alumna levantó la mano y Sasuke le dio turno de palabra-¿Podemos hacer tutoría contigo?

-Todo depende de vuestro comportamiento. ¿Alguna otra pregunta?

Varios alumnos levantaron la mano, Sasuke le dejó hablar a uno del fondo-¿Eres virgen?-ante la pregunta varios compañeros se rieron. El moreno se sonrojó considerablemente.

-¿Alguna pregunta que no sea sobre mi vida privada?-todos los alumnos bajaron la mano-Bueno pues coged todos una hoja y un bolígrafo para hacerme una redacción sobre-de repente la puerta de clase se abrió y Sasuke vio a un chico con la pierna levantada como si la hubiese abierto de una patada; éste, tras bajar la pierna, entró en el aula con las manos en los bolsillos. Tenía el pelo muy alborotado y era pelirrojo, vestía con una camisa negra con una calavera dibujada, unos pantalones vaqueros grises y unas botas de cuero; portaba muñequeras y un collar de pinchos; mascaba chicle y estaba escuchando música con el volumen tan alto que se distinguía perfectamente la letra sin necesidad de acercarse. Se fue hasta el fondo de la clase sentándose en un pupitre vacío poniendo los pies encima de éste, colocando ambas manos detrás de su cabeza y se puso a mirar por la ventana.

Los alumnos nuevos en esa clase miraron con cierto miedo al chico recién llegado; tenía toda la pinta de ser peligroso; éste, al sentirse observado, apagó la música y fulminó con la mirada a todos los alumnos hasta que se voltearon para seguir atendiendo al profesor.

-Estamos cómodos, ¿no?-dijo el pelinegro con cierto tono de molestia y sarcasmo.

-Sí...-hizo un globo con el chicle y lo explotó.

-Tira el chicle y siéntate bien, por favor.

-No veo en que puede beneficiarme.*

-Te beneficiará en que no te llevarás un castigo, ni tendré que echarte un sermón, es desagradable para ambos, sobre todo para ti, que debes de estar harto de escucharlo.

-No acaba de convencerme-miró al profesor con los ojos entrecerrados.

-Simplemente haz lo que te mando y no habrá ningún problema-comentó mientras se acercaba a él.

-Lo haré cuando me dé la gana-emitió un largo bostezo y siguió mirando a la ventana.

-Pues te va a tener que dar la gana ya-dijo ya bastante cabreado por la reacción del alumno.

-Mmm, bueno-escupió el chicle a la chaqueta del pelinegro, algunos alumnos se aguantaron la risa y otros lo miraron con asombro.

Sasuke, asqueado, se retiró el chicle de su chaqueta con un pañuelo-Te la estás ganando-advirtió mientras caminaba hacia la papelera.

-Hice lo que me pediste-se encogió de hombros.

-Pues ahora te pido que por favor-remarcó las últimas dos palabras-te sientes correctamente y atiendas a la clase.

-Si me lo pides así-se sentó, apoyando la cabeza en una de sus manos.

-Bien, como iba diciendo antes de que vuestro compañero se uniese a la clase, me gustaría que hicieseis una redacción en la que os describáis a vosotros mismos tal y como vosotros creéis que sois.

Los alumnos enseguida se pusieron a hacer su descripción; Sasuke los observó, parecían ilusionados. El pelirrojo escribió algo en un papel, arrancó la hoja de la libreta y, haciéndola una bola, se la tiró al profesor en la cabeza.

-Ahí tienes mi redacción-oyó que decía mientras se agachaba a por la bola.

El pelinegro recogió el papel y lo extendió leyendo el contenido, que constaba de un: "Me llamo Sabaku no Gaara y esta clase me parece una mierda", acompañado de una firma bastante estilizada en comparación con lo demás que tenía escrito.

-Intenta que tu redacción tenga algo más de tres líneas, por favor; repítela y esta vez, entrégamela en la mano y no por correo aéreo-dijo paciente tirando el papel en la basura.

-No me apetece.

-Pues te pongo un negativo el primer día y punto-dijo cogiendo un bolígrafo rojo y el listado de alumnos.

-Me la suda-abrió la ventana que tenía al lado, se puso de rodillas en la silla y se puso a ver el paisaje.

-Pues nada-anotó un negativo en la ficha de información del pelirrojo-Ya veremos cómo lo recuperas, señorito Sabaku no.

-Tú sabrás, que eres el profe.

Un alumno que venía nuevo ese año y que no conocía a Gaara, se le ocurrió la genial idea de comentarle a un compañero de al lado que el pelirrojo parecía un "emo rabioso". Gaara lo oyó y no le gustó; se levantó, aprovechando que Sasuke parecía demasiado entretenido en leer su ficha, llegó al pupitre del chaval, lo agarró de los pelos y con un movimiento rápido estampó la cara del chico con fuerza contra la mesa, sobresaltando a todos, en especial a Sasuke.

Tiró del pelo del chico nuevamente y le levantó la cabeza; viendo como sangraba por la nariz y unas lágrimas se formaban en sus ojos. Gaara sonrió de forma maléfica y antes de volver a su asiento dijo.

-Ahora ya sabes que a mí se me respeta.

El moreno se había quedado atónito, pero logró reaccionar enseguida.

-Gaara fuera de clase-se acercó al alumno herido y le dijo a uno de los compañeros que lo llevaran a conserjería o a la enfermería, lo que quedara más cerca.

-Eso no entra dentro de las cosas que estoy dispuesto a hacer viniendo al instituto.

-He dicho que muevas el culo y salgas por esa puerta-señaló la salida del aula.

-Ya te lo he dicho, yo hago lo que me da la gana, cuando me da la gana. No cumplo órdenes, es más, yo doy las órdenes.

-Tú no tienes autoridad ninguna, yo sí, ahora lárgate.

El menor se acercó a él amenazante-Yo soy la autoridad, profe-añadió con algo de rin tintín- vosotros sois la basura que acata mis órdenes.

-Sabes que no eso que dices no es cierto. Venga, para fuera-lo cogió de las muñecas arrastrándolo fuera del aula bajo las atentas miradas de los alumnos. Una vez fuera del aula, el pelirrojo se soltó con facilidad, siendo él quien agarraba las muñecas del moreno detrás de su espalda; lo empujó contra la pared y se acercó a su oído.

-A mí nadie me da órdenes, ni nadie me toca-tiró al moreno al suelo mientras él entraba en clase, cerrando la puerta con el seguro. Se sentó en la silla del profesor y se puso a dar una divertida clase de papiroflexia con las páginas del libro del profesor mientras Sasuke intentaba abrir la puerta como podía.

El pelinegro siguió en su intento de abrir la puerta durante un buen rato, incluso llegó a gritar que le abrieran, pero solo consiguió que el pelirrojo le mirase y le saludara desde la ventana del aula, burlándose de él una vez más. El moreno se cansó y esperó a ver si le abrían, no quería ir a dirección el primer día por culpa de un alumno conflictivo. Observaba la clase por el cristal de la puerta, quedándose boquiabierto al ver como el pelirrojo arrojaba la silla contra una ventana, rompiéndola, para después salir por ella para ir al patio, seguido de la gran mayoría de sus compañeros.

Sasuke corrió hasta el patio, encontrándose a todos los alumnos caminando, buscando al causante de todo ello, sin encontrarlo por ningún lado. Miró hacia la ventana rota y la silla que todavía seguía allí tirada, viendo como alguien entraba en el aula. Era Gaara, que había aprovechado para comprarse el almuerzo y empezó a comérselo sentado encima de su pupitre.

El Uchiha decidió intentar hablar con el chico, se sentía culpable de lo sucedido y no le gustaba empezar con mal pie con sus alumnos, a los cuales reñiría en la próxima clase por haberse escaqueado de esa manera tan descarada. Se acercó a la ventana con cuidado de no cortarse con ningún cristal e intentó hablar con él.

-Tiene buena pinta-dijo mirando la comida del menor.

-...-comía a una velocidad considerable-Sí, está bastante bueno.

-La verdad es que tengo mucha hambre-el pelirrojo ya había acabado de comer; se dio unos golpecitos en el pecho con el puño y soltó un eructo-Hace casi un día que no pruebo bocado.

-¿Tanta hambre tenías que aún por encima te gastas el dinero invitándome? Que tío más majo eres, profe-sonrió con sorna.

Sasuke se quedó confuso, preguntándose qué habría querido decir con invitándole; entonces sintió como le tiraban algo, tuvo buenos reflejos y cogió el objeto al aire. Era una cartera; la abrió y vio ahí su DNI. ¡Era su cartera! La que le habían robado el día anterior. Fue a decirle algo al menor pero ya se estaba alejando hacia la puerta del aula, chupándose los dedos con esa sonrisa traviesa que no había desaparecido desde el momento que lo conoció.

Se sentó en una esquina rodeado de un aura depresiva, tal parecía que lo había mirado un tuerto; pero no se rendiría todavía, incluso se haría responsable de la silla y la ventana rotas. Domaría a aquel chico, que más que un adolescente parecía Tarzán de la jungla, pero lo conseguiría.
Notas finales del capítulo:

¿Un review por favor? *Ojitos de cachorrita abandonada*

 *Frase número uno de Jazk Sparrow, Piratas del Caribe


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