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Ángel por Seiren

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- NO! –

El grito inund toda la habitacin y escondi el sonido de la ropa desgarrndose.

Un miedo que jams haba sentido, el temor a lo desconocido. Los ojos lujuriosos de su atacante. El nio estaba paralizado.

Manos conocidas comenzaron a recorrer su diminuto cuerpo provocndoles sensaciones muy desagradables, el nio no saba lo que el hombre planeaba hacerle, a los doce aos era muy ingenuo aun.
Cerr los ojos fuertemente, su cabeza estaba hundida en su almohada, el hombre slo necesit una mano para sujetar sus brazos, mientras con la otra separaba las piernas del agredido.


- Ya basta, por qu me hace esto? –
- Slo quiero jugar contigo –


No poda ver el rostro de su agresor pero era alguin a quien conoca.
Sinti algo duro que repetidamente frotaba su parte trasera, cuando menos lo esperaba, algo ya lo estaba desgarrando por dentro. Un dolor insoportable, inimaginable e incomparable.


- Me duele… detngase, por favor – suplic el nio a gritos


El adulto gema mientras ultrajaba el cuerpo del menor robndole toda su inocencia. Fueron los minutos ms largos de toda su existencia.
El hombre ya se haba ido llevndose con l una gran sonrisa en el rostro.

El nio no poda moverse, senta que si lo haca su cuerpo se hara pedazos, el dolor era insoportable y el lquido que sala de su pequea apertura le provocaba sensaciones muy desagradables. Comenz a sentir desprecio por su propio cuerpo, se senta sucio.
No entenda lo que haba sucedido o lo que el hombre le haba hecho a su cuerpo pero aun as se senta asqueado.
Toda lo noche llor desconsoladamente, preguntndose constantemente que haba hecho para merecer ese dolor, pero no quera volver a sentirlo. Temiendo que el hombre regresara se levanto de su cama y se arrastr hasta la puerta para asegurarla.

La maana siguiente no pudo levantarse, el dolor no haba disminuido aunque el sangrado ya se haba detenido, saba que necesitaba asistencia mdica, pero no quera que nadie lo viera as, en el vergonzoso estado en que se encontraba. No encontraba consuelo no haba nada que hiciera que sus lgrimas se detuvieran.
Llamaron a su puerta, era una de las sirvientas.

- No me siento bien –
- Quiere que llame a su padre? - pregunt la joven
- …l no es mi padre – grit
- Por favor Alex, abre la puerta – suplic con tono amigable
- Ami, aunque quisiera… no puedo moverme –
- Ir a buscar la llave –
- NO!... no quiero que me veas as –
- Alex me estas preocupando ire por la llave –


El nio se preocup, si la chica lo vea as tendra que responder muchas preguntas y era lago que no quera hacer, ya se haba esforzado lo suficiente tratando de hacer que su cuerpo olvidara el dolor.
Escuch que la puerta se abra, cerr sus ojos temiendo ver la reaccin de Ami.


- Alex – lo llam una voz spera y masculina, no era Ami
- … - el aterrorizado nio no dijo nada y se aferr a su almohada con ms fuerza
- Tranquilo – el hombre trataba de calmarlo, se sent a su lado y comenz a acariciar los castaos cabellos del menor
- No me toque… por favor –
- Descuida te prometo que slo jugar contigo por las noches –


El nio se aterroriz, significaba que el adulto seguira violando su hasta entonces virginal cuerpo. Eso era algo que no poda permitir. – Que hago?, qu puedo hacer? - se preguntaba a s mismo sin evitar sentirse intil.

La soledad se apoder de todo su ser. No tena a quien acudir y pareca que su madre estaba ms interesada en salir de compras con sus amigas que en l.

El hombre ya lo haba visitado varias ocasiones en las ltimas seis semanas. Ya no senta tanto dolor, pero el odio por su propio cuerpo haba aumentado. El nio haba comenzado a lastimarse, cortaba su cuerpo pensaba que de esa manera el hombre dejara de tocarlo. El menor crea eso, por que cada vez que el hombre violentaba su cuerpo poda escuchar como le deca lo hermoso que era. Fue normal para l pensar que si dejaba de ser hermoso el adulto perdera inters en l. Pero eso no sucedi en lugar de eso, ahora senta como el hombre al mismo tiempo que lo penetraba lama las heridas que l mismo se haba provocado.
Pareca no haber escapatoria, lo nico que poda hacer era soportar el abuso.

Su cumpleaos nmero trece se acercaba, su madre centraba toda su atencin en los preparativos para la gran fiesta que se le haba antojado ofrecer. Alex no haba pedido una fiesta, de hecho no haba pedido nada en absoluto, no encontraba divertido celebrar con un montn de desconocidos.
La situacin en su casa era tediosa e insoportable, pero en la escuela no era mejor. Estar rodeados de nios superficiales era agobiante. Esa tarde se escap de la escuela, pens en ir a una arcadia pero seguramente llamara mucho la atencin pues aun usaba el uniforme, pero tampoco quera ir a la casa a cambiarse. Despus de pensarlo mucho simplemente se fue al parque, se sent en un columpio y comenz a mecerse lentamente.

- Tambin te escapaste de la escuela? – pregunt un joven que se haba sentado en el columpio aledao
- Si –
- Con este calor es un crimen que nos hagan asistir a clases, no crees? –
- Si –
- Apuesto a que se te antoja algo de beber –
- Umm… no se moleste – dijo pero ya era tarde el joven ya se haba levantado y se diriga hacia una mquina expendedora


Alex dej de columpiarse y fijo la atencin en el muchacho que regresaba con dos bebidas en sus manos. Pareca tener unos diecisis aos, su cabello era negro y sus ojos tan oscuros como su cabello, le daban un aire intimidante.


- Jugo de naranja –
- Gracias – Alex acept tmidamente la bebida
- Primera vez que te saltas clases? –
- Si –
- No te preocupes, el arrepentimiento se pasa pronto –
- No estoy arrepentido, me alegro de por fin haberlo hecho ahora estoy tratando de encontrar una excusa para volver tarde a casa –
- Oh! Un rebelde – ri el joven, - soy Kei y t eres… -
- Alex –
- Pero sabes la calle es muy peligrosa, sobre todo para nios como tu –
- Mi casa es aun ms peligrosa – dijo Alex – preferira vivir en la calle –


Kei no se atrevi a seguir la conversacin, las palabras de Alex lo haban incomodado pero no quiso entrometerse despus de todo el nio era un completo desconocido.
Alex ya no poda soportarlo, saba que sin las cosas continuaban, que si el maldito hombre no detena su abuso el perdera la cabeza y terminara quitndose la vida.

- Oye, ests bien? –
- Si – contest Alex, estaba llorando pero el no pareca percatarse de ello
- No llores –
- No estoy llorando – dijo, pero sus lgrimas no dejaban de caer
- Tranquilo…- el joven se acerc a Alex, se inclin un poco y con su mano derecha acarici el rostro del pequeo


Alex se sorprendi, por mucho tiempo, desde que el abuso haba comenzado, trataba de evitar el contacto fsico. Pero ah estaba aferrndose a la clida sensacin sobre su mejilla. Pos su mano sobre la del joven, se perdi por unos minutos, se senta tan bien.

- Puedo pedirte algo? –
- Si – afirm Kei quien estaba maravillado, la piel de Alex era suave y tersa, pero sus ojos fueron los que ms llamaron su atencin.
- Puedes abrazarme? – pidi Alex, ni el mismo crea las palabras que haban salido de su boca.
- … - Kei permaneci indeciso por un momento, esa era una extraa peticin, pero el nio pareca anhelar el abrazo, lo vea en sus ojos – claro –


Kei tom la mano de Alex indicndole que su pusiera de pie. Alex estaba avergonzado por lo que haba pedido ms aun as estaba ansioso por que el joven la abrazara. Kei suspir y muy lentamente rodio a Alex con sus brazos, sin duda esa era una situacin extraa. Estaba abrazando a un desconocido slo porque este se lo haba pedido.

Alex sinti como una corriente clida recorra su cuerpo, hacia mucho tiempo que nadie lo trataba amablemente y haba olvidado lo bien que se senta. Su corazn lata fuertemente, por unos minutos pens que se saldra de su pecho. El corazn de Kei tambin pareca agitado. Era como una hermosa y tranquilizadora meloda.

- Ms calmado ya? –
- Si, muchas gracias – Alex tom sus cosas – disclpame por pedirte que me… - se sonroj – abrazaras –
- Descuida – contest Kei algo apenado
- Adis –
- Espera! – Kei tom la mano de Alex para detenerlo, l mismo estaba sorprendido por sus acciones - estars bien? –
- Eso espero –


Ese encuentro le haba dado a Alex algo en que aferrarse, tambin lo haba dejado con el deseo de volver a encontrarse con Kei, pero sin duda eso sera difcil.

La noche haba llegado, Alex yaca temeroso en su habitacin. Ese da haba hecho un recuerdo que haba decidido atesorar. Aun senta el calor del cuerpo de Kei en l, por eso estaba rezando por que el hombre no apareciera, quera grabar esa sensacin en su memoria, saba que la perdera si el hombre apareca.

Las horas pasaron, la pequea manecilla del reloj estaba a punto de posarse sobre el nmero doce. Alex estaba sooliento, pens que esa persona ya no llegara as que cerr los ojos.

Sinti algo hmedo recorriendo su cuello, -un sueo? – Estaba equivocado, abri los ojos abruptamente, pens que por ese da se haba librado de su tortura, pero viendo y sintiendo como el hombre comenzaba a desvestirlo, se dio cuenta que no haba sido as.

- Hoy no por favor – suplic Alex
- Sabes que has sido un mal nio y tengo que castigarte… as que por favor abre las piernas para mi –
- No, no, no – su preciado recuerdo estaba apunto de desaparecer
- No te resistas, la pasaras muy mal si haces eso –
- Por favor, slo por esta noche –
- No me dejas ms opcin… eres tan hermoso Alex, si slo aprendieras a quedarte callado -


El furioso hombre at las manos de Alex y cubri su boca con un pauelo para evitar que hablara. Habiendo hecho esto comenz a jugar con los pezones del menor, los lama y los morda indiscriminadamente, sin importarle el dolor que causaba.

El adulto uso primero sus dedos para penetrar a Alex, exploraba salvajemente en el interior del cuerpo del desdichado nio. Despus de eso comenz a frotar su ereccin contra Alex. Los gemidos del hombre retumbaban en los odos de Alex, pero lo que ms odiaba era la manera en que le deca que era hermoso.

Alex se estaba preparando, saba lo que estaba por venir, el dolor aun era insoportable, trataba de distraerse para no sentir cmo el hombre lo penetraba, pero hasta ahora sus esfuerzos haban sido en vano, de repente sinti como si su cuerpo estuviese siendo partido en dos. El dolor recorri todo su cuerpo y se escap de este en forma de lgrimas que impacientemente se deslizaban sobre sus mejillas. Sus lgrimas aumentaban con cada embestida. No recordaba cuantas veces haba sido violado, pero no haba diferencia, siempre era muy doloroso.
El hombre dejo escapar un gemido casi inhumano, haba alcanzado el clmax a costa del sufrimiento de Alex.

El sonido de la puerta cerrndose le anunci a Alex que por el momento todo haba terminado. Sus muecas estaban adoloridas pero no tanto como su trasero. Adicional a eso senta algo tibio sobre su vientre, lo toco se dio cuenta que era semen, el hombre siempre se corra dentro de l, pero esta vez no. El liquido viscoso entre sus dedo se senta asqueroso. Aun adolorido se levant de su cama y se apresur al bao, encendi la ducha, tena que limpiarse. Llev sus manos hasta su rostro. Intento aferrarse al nico recuerdo hermoso que tena. Hasta cierto punto Alex crey que Kei era un ngel. Aun con su aspecto algo intimidante crey sin duda que era un ngel, que lo haban enviado para reconfortarlo. Trat fuertemente de recordar la clida sensacin cuando estuvo entre los brazos de Kei, pero no pudo, en su cabeza slo haba lugar para el dolor y la vergenza.
Notas finales: Nuevo Fic..... Yay (^-^)/... .
Gracias por leer, los comentarios no están de más.
Cuidense.
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