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El amante casual

Autor: Shim Ji Kyung

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Notas del fanfic:

Pues es una historia que escribi hace poco y que no habia tenido oportunidad de publicar ya que estab escrito en un cuaderno, por cierto gracias a mi hermana Nana por pasar la primera parte.

Sin mas los dejo para que lean, espero que lo disfruten.

Notas del capitulo:

Tiene lime o algo asi, solo quise que en vez de ser algo demasiado fisico el fic se centrara en los sentimientos de Jae.

EL AMANTE CASUAL

 La noche era fría, el abrigo de una tela muy gruesa se ceñía a mi cuerpo de forma perfecta; camine por las calles oscurecidas sin apuro, mis zapatos resonaban sobre el asfalto de manera rítmica y suave.

Llegué a mi destino;  un bar que había frecuentado desde hacía ya algún tiempo, convirtiéndome así en un cliente frecuente, al cual nunca llegaba acompañado, pero tampoco salía solo.

Muchos podría pensar que era una persona promiscua y que terminaba acostándome con todas las personas que conocía, sin embargo no era así; la mayoría de las veces si terminábamos en la cama, pero a algunos solo les daba una noche de plática y compañía.

El lugar estaba iluminado cálidamente, la suave luz daba una sensación acogedora, que junto con la música relajada y lenta, hacía de aquél lugar algo sumamente atrayente.

No había mucha gente, podría decirse que era porque la media noche casi llegaba, pero en realidad, se debía a que era miércoles, mitad de semana, un día laboral.

Me senté en uno de los taburetes frente a la barra, el barman Yunho me sonrió inmediatamente al verme, acercándose y preparando mi trago de siempre frente a mí, después fue a atender a otro cliente mientras yo bebía, sintiendo como el líquido alcoholizado recorría mi garganta, dejando una fresca sensación.

Un sonido proveniente de la entrada daba a entender que otra persona había ingresado a mi lugar favorito.

Seguí bebiendo mi trago sin prisa, saboreando esa mezcla entre un sabor dulce y amargo; Yunho volvió a acercarse, comenzando una plática ligera y por decirlo de alguna manera, superficial. Él y yo, en un principio sentimos atracción el uno por el otro y a pesar de que compartimos una noche, eso fue lo único que bastó para comprender que lo nuestro no llegaría más allá. De manera diferente a como me había pasado con otros de mis amantes casuales, Jung Yunho pasó a ser un muy buen amigo.

De repente la conversación se detuvo, el chico de cabello negro fue bajando su tono de voz hasta que desapareció en el aire; sonriendo cortésmente miraba hacía donde creí estaba yo, pero pude darme cuenta que en realidad su mirada estaba elevada en alguien sentado a mi lado izquierdo y sólo pude notarlo cuando las manos de dicho sujeto se a poyaron en la barra.

Siempre examinaba las manos y esta no fue la excepción; la piel del dorso era (a la vista) suave y tersa; las uñas bien cortadas, alargados dedos daban una sensación muy estética, masculinas,  parecían fuertes y cálidas.

Yunho se había retirado discretamente, no sin antes haber dejado la bebida requerida por aquél extraño, de quien aún no conocía su rostro.

Llevé mis ojos a su tez, el cual era bien proporcionado; ojos cafés, profundos, de mirada tierna y juguetona; piel acanelada, suave y limpia; sus cabellos color chocolate caían un poco antes de sus hombros, brillantes y sedosos; en cierto momento, no sé por qué, quise hundir y pasar mis dedos entre ellos; por otra parte, las cejas gruesas y masculinas se situaban debajo de algunos cabellos rebeldes, una afilada nariz se situaba en el medio de su rostro y sobre todo esos labios, que se veían secos, como si tuviesen una sed sin saciar, finos y de color rosado.

Me sonrió levemente, posando sus ojos en mi mirada, sujetando con una mano su trago que había estado reposando en la barra siendo ignorado; llevó el vaso de material transparente a sus labios, humedeciéndolos y dándoles más suavidad junto con una sutil brillantez debido al líquido.

  • - Changmin - dijo con voz algo alegre aquél joven que era más alto que yo.
  • - Jaejoong - respondí con un leve movimiento de cabeza. Había algo en ese joven que llamaba la atención, que me provocaba curiosidad.

La noche pasó tranquilamente, algunos creerían que más rápido de lo normal, pero no, simplemente fue ligera, acompañada de sonrisas discretas y una charla, si bien no superficial, tampoco muy profunda.

Pasadas algunas horas llegó el momento para irse, en realidad yo no sabía cuáles eran los planes de Changmin, pues no mostraba una actitud de irse solo pero tampoco hacía invitación alguna.

Mis pensamientos vagaban hacia otra dirección, hasta que el chico de mirada café posó su mano sobre la mía con cautela.

  • - ¿Quieres venir conmigo? - preguntó en un susurro, parecía inseguro, casi como si temiese que yo reaccionara mal y me fuera de ahí sin decir más.
  • - Si - me limité a decir, levantándome al mismo tiempo que Changmin de los lugares en los cuales, hasta ese momento, habíamos estado sentados.

Fuimos a su departamento, algo que nunca había hecho, pues la mayoría de las veces, con mis amantes casuales iba a un hotel.

El lugar donde vivía era amplio y de un decorado sobrio e igualmente balanceado.

La habitación era acogedora, me senté al borde de la cama junto con Changmin quien se quedó observándome, casi analizándome durante unos momentos, para después posar su mano derecha en mi mejilla, acercándose lentamente a mi rostro, besándome suavemente.  Profundicé el beso, humedeciendo esos delgados labios, queriendo saciar esa sed.

Aquél atractivo joven me recostó en esa mullida cama, quedando yo abajo y él entre mis piernas.

Me acariciaba con cuidado, besándome ocasionalmente con ternura, lamiendo mis labios, bajando hasta mi cuello, acariciándolo con su lengua y mordiendo sensualmente.

Yo por mi parte no perdía el tiempo, hundía mis dedos en esos sedosos cabellos, acariciaba su espalda por encima de la camisa blanca, pero cuando esto no fue suficiente llevé mis manos a los botones de aquella blanca tela, abriéndola, dejando ver poco a poco esa piel acanelada y esos músculos bien torneados y evidentes.

Pronto ambos nos vimos despojados de la ropa de la parte de arriba, lancé un gemido cuando los labios de ese nuevo amante atraparon uno de mis pezones, torturándolo mientras que con sus manos acariciaba los costados de mi abdomen, palpándome las costillas, provocándome placer.

No quise quedarme atrás, y tomando impulso cambié las posiciones, quedando yo sobre él chico más alto quien me miró algo sorprendido, pero pronto su expresión fu sustituida por una sonrisa traviesa al mismo tiempo que colocaba sus manos calientes sobre mi espalda, acariciándola en toda su extensión con movimientos sensuales, fuertes pero si ser bruscos buscando algún punto sensible con el cual pudiese hacerme gemir.

Yo no perdí el tiempo, mientras movía mi cadera rozando su sexo ya despierto ataqué sus labios con besos un tanto ansiosos, de sus labios a su mandíbula hasta ese cuello que comenzaba a tentarme probándolo con mi lengua, saboreándolo junto con una sensual mordida; y sonreí triunfal al escuchar un gemido más sonoro que los anteriores.

Podía sentir claramente su excitación, el calor que emanaba de su piel con cada movimiento y beso, ese contacto tan íntimo lo hacía todo más ardiente y concupiscente aumentando nuestra pasión.

Nuevamente él tomó el control, aprisionando mi cuerpo con el suyo, bajando su mano hasta mi pantalón desabrochándolo con habilidad colando su mano debajo, no solo de ellos, sino también de mi ropa interior, masajeando mi masculinidad mientras yo respondía con sonoros gemidos debido a la atención que tanto ansiaba esa parte de mi cuerpo.

La habitación acumulaba el calor de exudaban nuestros cuerpos; la atmosfera era tan sensual, erótica, provocativa, ansiosa, romántica, necesitada el  uno de otro; la suave textura de  las sabanas revueltas, impregnadas de la creciente pasión, de la delgada capa de sudor que envolvía nuestros cuerpos; su ser quemaba mi alma, hasta un punto el cual yo no podía llegar a entender.

Mi boca saboreó su boca, humedeciendo sus labios y al poco tiempo adquirieron un color rojo; estaban hinchados debido a tan exigentes besos.

Necesitaba dárselo todo, mi ser, mi piel, mi respiración agitada, cada gemido y palabra, quería darle su nombre que escapaba de mi boca como un susurro, un grito apasionado con cada movimiento, quería y lo haría...

Ya no portábamos ropa alguna, nuestras pieles se tocaba en su total  plenitud, en su textura y calor; Changmin tomó mi rostro con una de sus manos dándome a saborear sus  dedos los cuales lamí gustoso mientras encontraba un punto sensible de mi cuello arrancándome un gemido que se ahogó en mi garganta.

Una vez ya bien húmedos retiró sus dígitos; claramente pude sentir como el primero se introducía en mi entrada causándome una sensación de incomodidad y algo dolorosa, pero después del segundo comencé a sentir el placer que iba en aumento.  

¿Por qué? ¿Por qué era tan diferente a otras ocasiones o más bien a otros amantes casuales? ¿Por qué él, que aunque no lo haya mencionado sé que es más joven que yo? ¿Por qué esa mirada achocolatada me hacia estremecer como ninguna otra lo había hecho?

Puedo sentir ese sentimiento que se agolpa en mi pecho agitado como un caballo salvaje, sin riendas, sin restricciones, tan poderoso, tan violentamente como un huracán, asfixiándome, haciendo que lo necesite y desee con más ansias.

¡Qué tonto soy! Este no es momento para buscar respuestas a esas preguntas que rondan en mi cabeza, no cuando esa piel canela se roza con la mía y esas manos tocan los puntos erógenos de mi cuerpo haciéndolo estremecer, cuando esos labios buscan los míos una vez más después de tantas que son imposibles de contar, cuando sus dedos se retiran y dan paso a su masculinidad dándome sensaciones contradictorias como el dolor y el placer.

Lo siento tan latente, tan erguido y caliente dentro de mí y a pesar de estar preparado gemí; acarició el interior de mis muslos para tranquilizarme, adentrándose poco a poco, despacio hasta lo más profundo de mí ser.

Rodee con mis piernas sus caderas, dándole a entender con esto que podía moverse y en cuanto lo hizo lleve mis brazos a su espalda.

Nuestros gemidos se hicieron más fuertes al igual que sus movimientos y por ende el placer que se acumulaba, orillándonos hacia un final compartido, para sentir el mismo éxtasis y... tal vez... solo tal vez... el mismo principio.

Sentía su cuerpo vibrante sobre el mío con  celeridad incesante, esos cabellos pegados a su rostro debido al sudor era demasiado, pero a la vez poco; quería más, mas de esa persona a la cual me entregaba, de ese cuerpo.

Llegamos al momento culminante, todo había acabado, sentí su esencia caliente y densa dentro de mi cuerpo mientras que yo manchaba su bien esculpido vientre con la mía; las corrientes eléctricas recorrían mi cuerpo haciéndolo temblar en deliciosos espasmos involuntarios que de apoco se disolvían.

Era diferente en todos los sentidos, había una conexión, pues si bien, nunca busqué la compañía de otro para llenar un vacío (al contrario de ellos conmigo) ahora, estando con él me sentía más que completo, era algo tan concreto, algo a lo que denominan amor.

Dicen que el amor es una acción, algo que solamente así se llama cuando decides amar a alguien, sin condiciones, dando todo sin esperar nada a cambio. Yo lo había decidido esa noche, en la que vi a Changmin detenidamente en ese bar, decidí amarle aunque yo mismo me lo haya querido negar, pero, ¿Ahora? ¿Él había hecho lo mismo? Sentí tristeza al creer que no.

En cuanto Changmin salió de mi interior y se recostó junto a mí en esa cama revuelta me dispuse a irme, pero en cuanto estuve a punto de hacerlo, una mano me detuvo por el brazo de manera firme pero sin ser violento.

  • - ¿A dónde vas? - preguntó curioso Changmin sin soltarme.
  • - Debo irme... no quiero ser... inconveniente... - fue lo único que se me ocurrió decir.
  • - ¿Crees que eres un objeto? - preguntó con tono indignado - ¿Una persona sin importancia? -
  • - No... lo que pasa es que... - me interrumpí. ¿Qué iba a decir? ¿Qué sólo esperaba ser otro amante de ocasión? No supe que decirle , simplemente volví a sentarme en la orilla de la cama mientras Changmin seguía sosteniéndome como si temiese que me diera a la fuga, pronto su agarre perdió fuerza hasta soltarme por completo, no me moví, fue cuando sentí como se desplazaba, acercándose a mi rodeándome con sus brazos por la espalda dándome su calor lo cual consiguió tensarme pero poco a poco conseguí relajarme ante tan inesperado contacto, mi corazón latió agitadamente cuando el recargó su cabeza en mi hombro escondiendo en él su rostro.
  • - Yo... nunca había hecho algo como esto - por instinto quise voltear a ver su rostro debido a la magnitud de sus palabras, el cual podría jurar estaba totalmente sonrojado, pero no me lo permitió. - Se que esto podrá sonar algo repentino... pero... - sonaba tan vulnerable que no quise esperar a que terminara de hablar, así que me abalancé sobre él besándole con abandono y ternura sintiendo como me correspondía.

Unos momentos después nos separamos, sintiendo nuestras respiraciones nuevamente agitadas debido a la falta de oxigeno, sin decir algo mas Changmin me regresó a la cama, situándome a su lado derecho, mirándome a los ojos mientras me abrazaba uniendo nuestros cuerpos aun desnudos lo más posible, enredando ligeramente nuestras piernas, haciendo que yo descansara mi cabeza en su pecho con lo cual podía escuchar claramente su corazón como si fuese el mío.

La noche había llegado una vez más, como hacia tantas veces me encontraba sentado frente a la barra de mi bar favorito, mirando con una ligera sonrisa mi copa la cual balanceaba de manera suave y descuidada con la mano.

  • - ¿Te diviertes soñando? - me preguntó burlonamente Yunho mientras sacaba unas copas de refinado cristal y las enfilaba sirviendo varios tragos diferentes para un grupo de clientes que recién ordenaban.
  • - No estoy soñando, mas bien, recuerdo el más agradable de mis encuentros - respondí bebiendo.
  • - Oh... al parecer tu dulce sueño ha llegado - replicó sin borrar esa sonrisa mientras como siempre discretamente se alejaba de donde yo estaba.

No pude evitar sonreír ante aquel acto y sobre todo ante ese comentario, pues Changmin no era un sueño, era la realidad, mi realidad.

Cuando estuvo frente a mí, me tomó por el rostro y me besó con amor y pasión.

Notas finales:

espero que les haya gustado, si asi fue (y si no tambien) dejen un coment para saber si renuncio a esto de escribir, aunque solo me deprimire unas horas, vere fanservice de Changmin y volvere a las andadas XD

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