Categoría: YU-GI-OH
Clasificación: No menores de 18 años

Los días de tu vida.

Fanfic yaoi de Yu Gi-Oh!

Por Yukino

Capítulo uno.

Cuando tuve necesidad.


Levantó la vista, ante la imponente Torre Kaiba, con la clara iniciativa que lo tenia ahí, pero sin el entusiasmo que debía caracterizarle. Entró y esperó en el lobbi más de lo normal, hasta que un " Puede seguir" le dio su pase mágico a lo que no deseaba. Ver a Kaiba a la cara.

Subió lentamente las escaleras. Ni siquiera quizo tomar el acensor, tenía que pensar mucho antes de llegar con él. Debía tener muy en claro lo que le iba a decir. Era una oportunidad en un millón. Si no lograba convenserlo, tendría que buscar la oportunidad por otro lado.

Pero lo que más le preocupaba era su corazón. Estaba seguro que flaquearía en el instante mismo en que le viera, pero era de extrema urgencia que él diera sus razones y fuera aceptado.

Ni siquiera el hotel más lujoso se comparaba con lo que veía frente a sus ojos. Pisos alfombrados que olían bien, atriles con bustos de personas que asumió eran muy importante. Imponentes columnas que recordaba vagamente alguna vez haber escuchado en clase acerca de la época de la que provenían, pero no podía decir si eran de un estilo barroco o romano, no tenía idea, después de todo lo suyo eran los duelos no la arquitectura.

Vio claramente al fondo del pasillo, la puerta que se levantaba de manera extrabagante y supo que esa era la oficina de su enemigo. Ahora debía convencer a ese mismo a quien había ofendido en ocasiones anteriores para que le diera una oportunidad. Dio unos pasos adelante y tocó.

La puerta se abrió pero Joey no se atrevía a entrar. habia una potente luz dentro que sabía que venía del enorme ventanal que alcanzaba a percibir. Un aroma conocido le hizo abandonar su idea de hacerse el distraido.

- Entra Wheeler.

Joey reconoció de inmediato esa voz. Para su fortuna el pequeño Mokuba estaba también en esa oficina. Kaiba estaba sentado en su trono atrás de su escritorio mirándolo con una risa irónica que lo mataba. Cruzado de brazos y de piernas, le dijo a Mokuba que se retirara que tenia que hablar a solas con él. El niño obedeció, y ahora, debía Joey solo enfrentar la bestia.

- Bien Wheeler que te trae por aquí.

Que odioso era Kaiba como si él no lo supiera. Como si él mismo no lo hubiese orillado a ir a verlo. Joey levantó el rostro lo vio fijamente pero no pudo con toda la aspereza del rostro de Seto Kaiba.

- Kaiba, vengo aquí para que me digas por que las solicitudes de las inscripciones que he presentado para poder participar en el nuevo torneo que estás organizando, han sido rechazadas. Necesito participar en él.

Kaiba no pudo disimular la alegría que le daba ver a Joey disimuladamente suplicando que le dejara participar de ese torneo. Le vio detalladamente, con sus ojos de perro, su cabello enmarañado, y sus ademanes descorteses. Se vanaglorió con el sufrimiento interno del pobre niño.

- Por que es tan urgente que participes Wheeler.

- Necesito el dinero del premio que ofreces.

La imprudencia que acababa de cometer, tuvo consciencia en su cabeza sólo cuando Kaiba cambió su mueca de risa por una de rabia. Joey sabía que no debia decir jamás la verdadera intensión por la que tenía tanta urgencia en participar. lo miró asustado casi temblando.

- Wheeler eres un iluso. Esta vez los duelistas son de mucha más categoría, no te sería tan fácil ganar, en oportunidades anteriores, has tenido demasiada suerte, y eso es algo que odio. No quiero de nuevo suertudos en mi torneo, quiero que participe gente con talento. Pero no te preocupes, no dudo que suceda un milagro como en el torneo con Pegasus y uno de tus amigos, te regale lo que necesites. O quizás puedas ganarlo como hacemos el resto de la gente, trabajando. No vivirás para siempre de los premios de los torneos, o de la caridad de tus amigos.

No supo Joey, como es que habia imaginado que con venir a hablarle iba a convencerlo de lo contrario. Estaba por perder los pocos estribos que había retenido, sólo por que en verdad necesitaba de manera apremiante la cantidad del dinero del premio. Incluso el tercer lugar le serviría.

- He venido aquí sólo para pedirte el favor que me dejes presentar mi inscripción. Si soy o no buen duelista, que se decida frente a los adversarios que he de tener, pero no que seas tu quien lo haga.

- Wheeler te equivocas. Yo hago lo que se me venga en gana. ¿y sabes por que te recibí hoy aquí y te permití conocer mi oficina?, únicamente para tener el placer de verte suplicar y decirte en la cara que de ninguna manera dejaría que alguien que apenas le alcanza el cerebro para recordar su nombre participe en mi tor.......

No pudo terminar de ofender a Joey, por que este se le lanzó encima, como una bestia dispuesto a hacerle añicos. Kaiba apenas pudo reaccionar el primer impacto pero no pudo eludir el siguiente que se estrelló en su estómago.
Kaiba tosió un poco, para luego tomar uno de los brazos de Joey y retorcerlo en su espalda obligándolo a gritar de dolor. Joey le dio tremenda patada en una de sus piernas, forzándolo así a soltarlo.

- Eres un maldito miserable, no sé por que vine a verte sabía que hablar contigo sería inútil, te odio Seto Kaiba, Te detesto!!!!!!!, si no fuera por mi hermana jamás me humillaría tanto!!!!!!

Kaiba quien intentaba quitárselo de encima, se sintió aliviado cuando llegaron los guardias para ayudarlo. Joey estaba poseido por la ira, y no dejaba de lanzar improperios a la persona de Kaiba intentando safarce de los monstruos que lo había sujetado para acabar con Kaiba de una vez. Mientras era sacado del lugar, gritaba que se vengaría y miles de cosas más. Lo echaron de allí como un perro. Cómo lo que tal vez era.

Con su rostro bañado en lágrimas, salió de las cercanías de Kaiba Corp. con la derrota en sus manos. Que iba a hacer ahora, no tenía idea pero así tuviera que robar, conseguiría el dinero. No quería volver a verla con las manos vacías así que se sentó en un parque a pensar en lo que haría o a quien mataría para obtener la suma.

- Wheeler es un maldito desgraciado que pagará por lo que ha hecho - rabiaba Kaiba, intentando limpiarse la herida que tenía en la frente.

- Sabes Seto, Joey es muy atrevido, pero tenía su razón al querer participar........

- Que sabes de eso Mokuba....

-Es que el habló conmigo antes que contigo y me dijo que su hermana necesitaba con urgencia una Cirugía correctiva, y que como el torneo era pronto y duraba solo dos días era perfecto para él y todo eso......

Kaiba frunció el ceño, mientras miraba al pequeño Mokuba. No quizo admitirlo pero él hubiese hecho lo mismo que Joey si estuviera muy desesperado. Pero Joey no le agradaba, aunque debía admitir que no estaba nada mal, estaba como para pasar un rato.
La miseria de Kaiba se hizo evidente en sus ojos. Parecía que mientras hacía esa mueca sonaba de fondo una melodía de película de horror. Quizás ayudaría un poco a su pequeña molestia, y después le cobraría con creces su generosa ayuda. Que feliz sería entonces el insensato de Kaiba, al pedir el cambio de su favor.

Callado se dirigió a su departamento. No deseaba hablar con nadie ni recibir visita de nadie. No había asistido a la escuela por varios días, sentia que las miradas que recibía eran por lástima. Y ahora con su nueva y fatal derrota, para entrar en ese torneo, se sentia lo más infeliz que jamás haya existido.

Se acostó en su cama sin tender aún, olorosa a lágrimas pasadas. Recordó que en ella había pasado momentos también muy felices. Y de repente se le vino a la mente, la fugura de Seto Kaiba. Lo odiaba, como ser humano era detestable, pero era muy hermoso como para hacerse el indiferente. Joey, en sus pensamientos, no podía negarse que le gustaba, y se imaginaba en un mundo lejano con él, dónde el fuera má gentil en lo que hablaba.
Entonces sus manos divagaron solas. Lo hacían muy a menudo. Una de esas traviesas se deslizó bajo su camisa araño su pecho. la respiración estaba siguiendo el compás de su mano, agarrándose los pezones, haciéndose daño. La otra, se encargaba de bajar más y más, hasta llegar por encima del pantalón a su sexo suplicante de atención. Y así lo hizo, cerró toda su palma para apretarse su ya crecido pene. Pero no pudo soportar la presión del pantalón así que con desespero obvio, se lo bajó hasta las rodillas, y comenzo a moverse como si alguien le penetrara, cosa que aunque dolorosa le fascinaba. Gritaba bañado en sudor propio, pero creyendo que era el del presidente de la Corporación Kaiba que se lo estaba tragando entero. Ayudado por sus piernas, se quitó por fin el estorboso pantalón, para poder abrir sus piernas de manera morbosa, y recostarse para poder ver lo que se hacía.

- Ah!!!!!!!................... Seto!!!!!!!!!.................- Gritaba mientras se agitaba y convulsionaba al vaivén de su mano masturbando su miembro. Observaba complacido como su sexo estaba por explotar en su mano, el encantaba hacerse eso cada vez que podía. Repitió el movimiento de su cadera, creyendo que era invadido por Kaiba. Le gustaba y mucho, pero tenía que odiarlo. Y lo hacía muy bien.

Su sexo palpitante y generoso, estaba invadido por su mano, odió no poder alcanzarlo con su boca y chuparlo hasta ahogarse. Pronto se vendría, tomó un úlitmo aliento antes de perderse en la lluvia de semen y gritó de nuevo el nombre de su autor imaginario. Seto Kaiba.
Recuperó el aliento y sus agitadas neuronas encontraron paz en aquel orgasmo que no era el primero que provocaba el presidente odioso de Kaiba Corp. Cuando estuvo por completo en su sitio, recordó que tenía que detestarlo por que no le permitió participar en su torneo, y ahora el dilema del dinero le ocupaba de nuevo la mente. Por fin y después de mucho sufrir, pudo dormirse en su propio reguero de fluidos.

Pero tuvo que abrir los ojos, un poco después del amanecer cuando ya no pudo ignorar más el timbre del teléfono. Desnudo se puso en pie para responder.

- ¿hola? - Segundos después, el auricular cayó al piso, Joey no entendía lo que pasaba ni por que lo había hecho. Miró a la ventana, apenas con el sol saliendo, preocupado y ansioso de lo que pasaría. Se vistió, sabía que tenia que ir a verlo para saber que era lo que deseaba.
no tuvo que dar dos pasos fuera de su departamento, cuando en la puerta del mismo estaba el hombre responsable de su último orgasmo. Seto Kaiba, con aire hostil como era característico en él, entró sin pedir permiso ante la mirada asustada de Joey.

- que diablos haces aquí!!!!!!!

- Por Favor Wheleer, no me gusta que me griten, además, creo que me debes un favor.

-¿ Viniste hasta aquí sólo para decirme eso?

- Aunque me ha costado trabajo venir a este inmundo lugar, si fue para decirte eso. - Kaiba observó el lugar sencillo y se rio un poco - ya veo por que necesitabas el dinero con tanta urgencia.... en fin. En mi poder tengo el Pagaré del hospital donde está tu hermana. Te lo entregaré cuando yo crea que es conveniente. Ahora más tarde vendrán por ti de mi parte, alista algo de ropa, y lo que necesites para tu escuela, vivirás por un tiempo en mi mansión.

- Dime que diablos es lo que quieres de mi !!!!!!!

- Paciencia mi querido Joey, ya te diré exactamente que es lo que deseo. - Dio una mirada al cuerpo de Joey y salio de allí como llegó, de un momento a otro.
Como lo había dicho Kaiba, a las 3 de la tarde un auto fue a recogerlo. No tuvo tiempo de visitar a su hermana, apenas si pudo saber de ella por una llamada que hizo al doctor, donde olvidó los buenos modales y le reprochó el hecho que después de tener que pagar una primera cirujía tan costosa, ahora resultara con que necesitaba una nueva. Le intentaron explicar que era una cirujía correctiva pues el mal de Serenity era progresivo. No quedó muy convencido y lo último que escuchó de boca del doctor fue que ya con esta no necesitaría ninguna más por el resto de su vida.

Subió al auto, no era una limusina como se imaginó, pero el extraño conductor que para nada se parecía a los hombres de Kaiba, le veía divertido.

- ¿tu trabajas para Kaiba?

- Si señor Wheleer, soy quien maneja este auto en exclusiva. Lo llevaré a la mansión y le diré donde está su habitación.

Joey no preguntó más. No quería hacerlo. Perdió su mirada en las calles que recorría, con un vacío en el estómago que no le dejaba estar en paz. Tenía la leve sospecha de lo que iba a hacer a ese lugar, y aunque no le disgustaba del todo, sabia que de Kaiba podía esperar cualquier cosa y no los bonitos sueños de cama que había tenido con él. no recordaba ya desde cuando le gustaba, quizá fue de siempre, quizás esa enfermiza manera de tratarse entre ambos, era el indicio que se gustaban, al menos eso quería creer Joey. No supo tampoco cuando fue que ver a Kaiba le alteraba los sentidos, y le encrispaba la piel, cuando su voz se volvió un susurro para sus oidos. Y nadie sabia más que él, las veces que con otros amantes, se habia imaginado estar con el imponente presidente.

Pero vaya manera de Kaiba de demostrar lo que sentia por Joey, humillándolo publicamente con declaraciones que era un duelista de lo peor, no permitiendo su entrada a las salas de juego de Kaiba Corp. y la última y maravillosa, no aceptando su inscripción al torneo que realizaría apesar de ser un torneo muy simple y sin mucho despliegue. Que Seto lo odiaba, eso no era duda en la mente de Joey, pero muy internamente quería que no fuera así. Miró de nuevo al conductor que lo llevaba a la mansión. Suspiró pensando en que era lo que iba a hacer Kaiba con él y por que tenía que ir a vivir allá. Divagó lejos, y penso que de no ser por que Kaiba le gustaba tanto no hubiera siquiera recibido su visita en su casa.

Por fin al parecer había llegado. Solo en cuentos había visto una casa así. Sus ojos marrones se sorprendían por todo lo que veía, imposible de disimular su asombro frente al chico que conducía el auto. Notó algo en particular, al parecer no se dirigían a la casa principal, si no a una más pequeña un tanto alejada de allí. Joey lo supuso, era claro que Kaiba no lo llevaría a vivir a la casa que compartía con Mokuba. El auto se detuvo, y el joven le dijo a Joey donde debia ir y cual era su habitación. Joey con las pocas cosas que llevaba, salió del auto, y se adentró a la casa de dulces de Hansel y Gretel donde su suerte se definiría según el hambre de la bruja.

Era grande, no podía negarlo, según las indicaciones del chico su habitación era la primera del corredor. Entró en ella, estaba muy bien arreglada, todo su departamento cabría allí. Se sentó en una silla junto a la cama y vio que en la cabecera de ésta había un sobre. se acercó y supo que era de parte de Kaiba.

"Espérame a eso de las diez de la noche, tendido en la cama y desnudo"

Bueno, al menos las intenciones de Kaiba habían quedado descaradamente claras. Joey se sonrió para si. Claro que haría eso. Lo que se le iba a hacer difícil era el disimular la ansias que tenía.

Lentamente pasaron las horas. Joey estaba a punto del colapso ante las espera. Se bañó, se perfumó, y se desnudó como lo había pedido el señor Kaiba, se acostó en la cama, y se cubrió con una sábana de seda que en verdad dejaba muy poco a la imaginación. Miró su reloj y faltando un cuarto para las hora indicada, escuchó que la puerta principal era abierta. Había llegado.

Tomó aire, prendió una lámpara que no alumbraba en verdad lo suficiente, pero que daba un toque de misterio, que era lo que deseaba. sintió que la puerta era abierta, y bajó la sábana hasta su cintura, se recostó abriendo las piernas y dejando que la tela, diera la silueta de su ya ansioso sexo.

Entró como era previsto el presidente de la Corporación Kaiba, quien se quedó paralizado al ver a Joey en tan provocativa pose. Reaccionó unos segundos depués, y comenzó a acercarse mientras el mismo se quitaba la ropa, sin dejar de ver la entrepierna de Joey cubierta por la seda. Este le clavó la mirada, y la siguió hasta que Kaiba estuvo desnudo y se sentó junto a él. Nada, aparte de agitadas respiraciones, se escuchaba en la habitación. Kaiba miraba a los ojos marrón de Wheleer, mientra el último sólo esperaba la reacción de Seto.

Esta llegó por supuesto, cuando Kaiba dirigió su mano al sexo cubierto por la sábana y lo frotó con agilidad y lujuria. Con hambre por él. Joey puso sus manos en los hombros de su futuro amante, casi desgarrándolo. Kaiba al fin se puso encima de él, saboreándolo entero, sin besarle aún, cosa que a Joey se le hizo particularmente extraña, pero que no le impedía sentir sus caricias ardientes, sus dedos con fuego en sus puntas llegaron por fin a arrancar la sábana para que estuv’‚4’‚ÿ ‘‚Ìö|ã}~,‘‚€2§u vio que era el momento para entrar en él. Le elevó las piernas, levantó un poco su trasero y así como lo esperaba Joey, Seto lo invadió por completo sin pedir permiso, y sin delicadeza. Lo tomó el rubio por los brazos mientras se contorsionaba de placer, a su vez que Seto, se movía con tranquilidad en su ser. Por fin un grito ahogado y pesado, en medio de un orgasmo increíble dio fin a la penetración.

Seto cayó sobre Joey quien lo abrazó por la cabeza. Tampoco podía este casi ni respirar. Cuando al fin el de ojos azules recobró el aliento, se sentó tras Joey y comenzó a morder su oreja.

- ¿Te gustó Wheleer?, aun no termina.

Joey no sabía que quería decir pero que si le había gustado esa si era una pregunta necia. Tuvo que calmar sus ansias por Seto Kaiba, cuando este llamó a alguien que aguardaba afuera. Joey lo reconoció de inmediato, era el chico que lo había traido esa tarde. No entendía lo que pasaba pero no le gustó para nada que viniera sólo con una bata.

- ¿Qué hace él aquí?

- Me gusta tener muchos invitados en mis fiestas - y terminado de decir esto, aprovechando su posición tras Joey, lo tomó por los brazos para impedirle escapar, el otro se quitó su bata quedando por completo desnudo. Joey entonces entendió hacia donde iba todo mucho más cuando ese sujeto lo tomó por los tobillos para flexionarle las piernas.

- KAIBA DILE QUE NO ME TOQUE, NOOOOOOO, DEJAME, DEJAME!!!!!!!!- Joey estaba aterrorizado pero no podía escapar, Kaiba le sostenía por arriba y ese hombre por las piernas con las claras intensiones de hacer lo mismo que hizo el presidente de Kaiba Corp. hacía unos momentos. Joey seguía gritando que por favor lo soltaran y lo dejaran ir, hasta que sus súplicas se convirtieron en llanto.

- Cálmate Wheleer, la pasarás mejor

- POR DIOS KAIBA DILE QUE SE DETENGA, POR FAVOR NO DEJES QUE ME TOQUE, NO DEJES QUE ME TOQUE POR FAVOR!!!!!!!!- Logró safarse un poco pero eso lo único que logró fue darle ventaja al otro chico, que lo levantó por las caderas y sólo hasta que Joey supo lo que vendría comenzó gritar más, a suplicarle a Kaiba que no dejara que ese hombre lo tomara. Pobre Joey. Que caro estaba pagando su deuda y su lujuria. Se rindió y comenzó a llorar más fuerte pero ya no lucharía contra lo que él creía imposible.

- Muy bien aquí voy - dijo el otro hombre excitado a punto de penetrar a Joey, cuando Fue detenido por Kaiba. Este por fin había entrado en razón al ver al rubio suplicando en su regazo. - Que sucede......

- Es suficiente por hoy.

- Pero aún no he hecho nada.

- Dije que es suficiente!!!!!!!!- gritó Kaiba, a lo que el otro obedeció nada feliz. Se puso la bata y salió de allí.

Luego de eso, Kaiba soltó al fin a Joey, dejándolo como le había pedido que lo esperara, tendido en la cama con un componente adicional, bañado en lágrimas, sin aparente conciencia de lo que acababa de pasar. Sollozando aún su nombre suplicando por que lo alejara del otro. Tomó sus ropas y estando en la puerta echó un último vistazo a su nuevo amante.

- Por que hiciste eso Kaiba.........

Pero Seto kaiba, señor y dueño de una de las compañías más grandes del mundo nada respondió al chico que yacía en la cama. Abrió la puerta con su aire arrogante y paso firme dejando atrás, la noche que él también había deseado desde hacía mucho. Pero algo no lo dejaría dormir bien, y eran las lágrimas de Joey, que llevaba pegadas en su pecho.


Fin cap. 1.

*********************************

Bueno me he mudado del mundo de Slam Dunk para entrar al de YuGi OH!
y todo por que me gusta mucho KAIBA!!!!!!!!!!!!!! (Creo que aparte de Mokuba soy la única que le hace barra jajajaja)

Un beso y esperen la continuación pronto. Y gracias de ante mano por los mensajes que me quieran dejar.

Yukino.

---------




Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: