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Nuestro ultimo intento

Autor: RoronoaD-Grace

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Notas del capitulo:

waaaaaaahh... gracias por volver a leer...

 

 

—Aquí tienes — le dijo la camarera.

 

—Gracias — respondió el muchacho, en un susurro.

 

Por el rabillo del ojo, la contemplo unos momentos; rubia, con el cabello agarrado en una  coleta alta y parte del flequillo cubriéndole un ojo, ojos que eran de un hermoso color celeste… una chica muy linda.

 

La joven al darse cuenta de que estaba siendo observada, se sonrojo levemente. Sonrió para sus adentros.

 

—De nada, si necesitas algo más, solo llámame —

 

El chico hizo un amago de sonrisa y asintió. Cuando la joven se retiro, el muchacho la siguió con la vista, en todo el trayecto hasta que ella se perdió por la puerta que daba hacia la cocina.

 

Desvió la vista hacia la taza de café que la rubia le había entregado minutos antes. Tomo un sorbo y observo la calle del otro lado del vidrio, de la cafetería en la que se encontraba; coches iban y venían; personas corrían de un lado a otro, con sus paraguas en mano debido a la repentina lluvia que comenzaba a desplegarse por la ciudad.

 

Le dio otro sorbo a su café. Varios susurros hicieron que desviara la vista hacia la barra, en donde estaba la chica rubia, nuevamente, solo que esta vez, estaba con ella una chica peli-roja que usaba anteojos. Ambas lo observaban con sus rostros sonrojados, y cuchichiaban entre sí.

 

El chico les regalo una pequeña sonrisa y volvió a tomar de su café.

 

La misma rubia que le había llevado la bebida, se acerco a él, con una sonrisa coqueta, el muchacho la contemplo.

 

—Hola — le dijo con timidez, la joven.

 

—Hola — respondió con una sonrisa.

 

—¿Puedo tomar asiento?

 

—¿No le llamara la atención su jefe?

 

—No, ya acabo mi turno — sonrió, mientras se mordía el labio inferior — entonces ¿Puedo?

 

—Adelante.

 

La rubia, con una sonrisa de victoria, tomo asiento enfrente del muchacho, quien no le quitaba los ojos de encima; contemplándola detalladamente.

 

—Me llamo Yamanaka Ino — le extendió la mano, en forma de saludo.

 

—Un gusto señorita Ino… yo soy Uchiha Sasuke — tomo su mano, correspondiéndole el saludo.

 

—El gusto es mío, Sasuke-kun —

 

—¿Y a que debo su agradable compañía en mi mesa, hermosa señorita?

 

El rostro de Ino se cubrió de un color carmín, al ciento por ciento. Y un calor agradable se le instalo en el pecho. Sonrió, el joven era mejor de lo que ella pensaba.

 

—Me preguntaba ¿qué hace alguien tan guapo como tú; solo, tomando café y con un rostro melancólico? — el moreno levanto una ceja, y sonrió levemente.

 

—Me temo, que es algo que una hermosa joven como usted, no comprendería.

 

—Podría, si me dijeras.

 

Sasuke la contemplo un momento, le dio otro sorbo a su café y suspiro.

 

—Espero, a la persona que llenara el vacio en mi pecho — coloco una mano sobre su corazón.

 

—¿Esperas a tu novia? — Ino sintió una punzada de celos.

 

—¿Novia? No, no he tenido el placer de encontrar a quien me robe el sueño por las noches, o por quien suspire y me arrebate el apetito — la rubio dio un pequeño suspiro.

 

—¿Cómo es eso posible? Eres muy apuesto, agradable, simpático… caballeroso.

 

—Le agradezco sus palabras, señorita. Me alaga

 

La rubia no pudo evitar pensar, que Sasuke era una especie de príncipe de la edad media, o por lo menos, uno de esos que describen en los cuentos de hadas; solo que real y muy, muy apuesto.

 

—No agradezcas, es la verdad — le sonrió —, pero dime ¿puedo yo tener alguna oportunidad de ser esa persona? ¿Puedo yo ser, quien llene el vacio en tu pecho y te robe el sueño por las noches? — se sonrojo levemente, mientras Sasuke la veía a los ojos.

 

—Debo de reconocer, que usted es una joven de una gran belleza… pero me tomo, y con el debido respeto, decirle que no. Y considero, que yo no soy la persona adecuada para usted.

 

Una punzada de decepción le atravesó el pecho a la rubia, suspiro y le sonrió al chico de hermosos ojos negros.

 

«Tengo que admitir — pensó — que ha sido el rechazo más caballeroso que me han hecho»

 

—Que lastima.

 

—En verdad lo es.

 

—Pero, ¿Podemos ser amigos?

 

—Seria un placer para mí tener en mi círculo de amistades, a una joven tan hermosa como usted.

 

Ino volvió a sonrojarse «Podría acostumbrarme a esto»

 

—¡Excelente! Pero… por favor, tutéame.

 

—Como tú quieras, Ino.

 

—Mucho mejor — sonrió —, y como ya somos amigos ¿Me darías tu numero?

 

—Por supuesto.

 

Saco su celular del bolsillo y primero le pidió el numero a la rubia, quien se lo dicto, y segundos después, su celular sonó. Sasuke le dijo que ese era su número. Ino lo agrego a sus contactos, lo mismo que hacia el azabache, con la chica.

 

—Cuando quieras charlar con alguien, Sasuke-kun, no dudes en llamarme… puede que no pueda ser esa chica de la que hablas, pero puedo ser una muy buena amiga, si tu así lo quieres — le sonrió.

 

—Eso sería excelente, Ino — le sonrió de medio lado —, me temo, de que es tiempo de que me retire.

 

Se levanto de su lugar, la rubia también lo hizo, se coloco frente a él, y le dio un beso en la mejilla, Sasuke acaricio la piel sobre la cual la rubia le beso, sonrió levemente.

 

—Nos vemos pronto — le dijo Ino.

 

—Sera un placer.

 

Sasuke pasó por su costado y camino hacia la salida. Una vez en la calle, sintiendo la pequeña llovizna que caía sobre su persona, suspiro. Comenzó a caminar hacia su apartamento.

 

Cuando estaba en la cafetería, por un momento le pareció al fin, encontrar a su persona amada. Pero Ino no era a quien él estaba esperando. Lo comprendió al tenerla frente a él, al escuchar su voz y ver sus ojos celeste, al observar su cabello, y sobre todo, al no sentirse alegre y talmente absorbido por su presencia.

 

Por algún motivo, que el aun no comprendía, se sentía fuera de lugar. Ajeno a las costumbres actuales y al vocabulario. Algunos de sus conocidos había bromeado con él, respecto a su forma de hablar y comportamiento; diciéndole, que parecía de otra época.

 

En su momento todos rieron, y aunque a él también le hizo gracia, aunque levemente. La verdad era que él, había comenzado a pensar que quizá y tenían razón.

 

Algunos otros, le habían comentado que era un, poco absurdo, esperar por alguien que no conocía, en vez de aprovechar la oportunidad de salir con las chicas que le coqueteaban, «Que tal en una de esas, la chica de la que hablas es una de esas que te coquetean, y tú la dejas ir, por tonto» le habían dicho. Pues varias veces le había ocurrido algo similar a lo que sucedió con Ino. Las chicas se le acercaban, pero él las rechazaba, de una forma caballerosa, pues aunque las jóvenes fueran muy hermosas… simplemente no eran esa persona que él espera y anhela. Lo sentía en su pecho. No era ninguna de esas personas que había conocido hasta ahora.

 

El primer motivo por el que comenzó a observar a Ino, fueron sus rubios cabellos, y su mirada celeste. Por algún motivo que desconocía, su corazón se aceleraba un poco al contemplar a una persona, con esas características… aunque en realidad, los ojos que le llaman sumamente la atención, eras unos ojos de color mar, intensos y profundos.  Pero claramente, aun no había encontrado a la persona que poseyera semejantes ojos.

 

Suspiro.

 

«Cuando al fin te encuentre — pensó —, no voy a dejarte ir, por nada del mundo»

 

 

 

 

Notas finales:

solo decirles que nada cambia, que ya votaron y asi se queda con la pereja ganadora.

pueden  insultarme si quieren, miren que borrar por accidente el fic... que tonta

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