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Volviendo a Abrir los Ojos.

Autor: HiroshiSoraLaw

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Notas del fanfic:

                     

Hola.

 

La verdad sé que muchos van a querer matarme por subir nuevo fanfic cuando deje a OE literalmente en ascuas. Bien, algunos ya saben de mis “problemas” familiares, pero aseguro mi regreso para cuando tenga mi computadora de vuelta. Mientras, estoy escribiendo esto desde la laptop de mi hermano, que es el único que parece apoyarme en lo que me gusta.

Siendo sincera, amo Harry Potter. Pero, básicamente, los desprecio a casi todos. Sin embargo mi bias eterno es Regulus Black. Y como hay tan pocos fic de Reggie. Más en donde él sea protagonista. Y no hay ni uno yaoi (donde sea prota, que hasta yo tengo otro yaoi en donde el mártir este aparece), esto era algo que tenía que corregir yo misma.

Admito que este prólogo esta algo confuso, así que si no captan de que va la cosa, les recomiendo leer las notas finales en donde daré explicaciones a sus almas a la deriva. Sin embargo en el próximo cap se aclaran la mayoría de las cosas. Disfruten de su lectura~

 

Notas del capitulo:

ACLARACIÓN: El personaje principal de este fic, es Regulus Arcturus Black (aquí, de Potter).

 

{IMPORTANTE: LEER NOTAS FINALES PARA ACLARACIONES EXTRA.}

 

EL PRÓLOGO MÁS LARGO DE LA HISTORIA, CON MÁS DE 3.000 PALABRAS, creo que voy a llorar...

 

 

Podía sentirlo. Aún podía recordarlo. El accidente, los gritos, el golpe. Podía recordar el cómo podía percibir perfectamente el inconfundiblemente desagradable aroma a sangre.

 

Y entonces, volvió a abrir sus ojos. La luz lo cegó por unos instantes antes de empezar a pestañear repetidamente para adaptarse a la iluminación.

 

Estaba en una habitación mayormente blanca, y estaba solo. Podía oír unos pitidos que le hicieron llevar su mirada a unos extraños aparatos a los que –ahora- notaba estaba conectado por medio de una serie de cables que no sabía para que eran, ni le importaba saber. Intentó incorporarse pero de inmediato se volvió a recostar en la cama excesivamente incómoda y una serie de imágenes se empezaron a reproducir en su mente. Recuerdos… ¿Eran suyos?

 

 

      ------

 

“Se encontraba nervioso. Caminó con pasos dudosos hacia el taburete que habían colocado especialmente para aquella ocasión. Dirigió su mirada hacia todos en el Gran Comedor antes de sentarse rápidamente y dejar que McGonagall  le colocara el Sombrero Seleccionador, sumergiéndolo en oscuridad y dándole algo alivio al interponerse entre él y la mirada esperanzada de su hermano.

 

-Mmm… difícil, muy difícil. Eres una persona de sentimientos frágiles y una madurez bastante impresionante para tu edad…- oyó en su cabeza como si fuesen sus propios pensamientos.

 

-Sin embargo tienes una convicción enfocada en cosas que la mayoría de la gente no tomaría como prioridad, tu sentido del auto sacrificio es algo que no se esperaría encontrar normalmente. Eres un niño inteligente, podrías llegar muy lejos en Ravenclaw. Tienes un coraje que solo sale para proteger lo que amas, más no buscas que alguien te note, no quieres reconocimiento, así que difícilmente te visualizo en Gryffindor. Callado y sutil de una manera perturbadora, controlas tus emociones bastante bien, aunque, contradictoriamente no sepas la forma exacta de tratar con ellas. Interesante… - sintió sus labios temblar sutilmente y se forzó a ignorar la mirada penetrante que le era enviada muy probablemente por toda su familia. Lo estaban presionando, y eso lo ponía histérico.

 

-Puedo ver que sabes bien a qué casa quiero enviarte. Pero puedes decidir por ti mismo a donde quieres ser enviado, queda en tus manos ver hacia donde caminaras de ahora en adelante.- frunció su ceño ligeramente y suspiró, lo había pillado. Quería, quería… pero no debía. Aquello era injusto, pero sabía a quienes tenía que complacer. No podía luchar contra la apabullante realidad.

 

El Sombrero pareció sonreír mientras le susurraba un inesperado “espero volver a cruzarme contigo pronto” que lo aturdió lo suficiente como para exaltarse cuando oyó la voz gritar un fuerte y claro… - ¡Slytherin!

 

Tragó con fuerza y camino con fingida altivez a su mesa, se sentó recibiendo expresiones complacidas de sus primas y de toda la mesa en general que sabía a qué familia pertenecía, y a donde supuestamente tenía que pertenecer. Dirigió su grisácea mirada para observar un par de ojos idénticos a los suyos, la mirada de decepción y enojo que le fue dirigida le dejo paralizado un segundo antes de apartar su atención a su plato. Él había escogido. Eso era todo.

 

Aunque, probablemente nadie jamás sabría a que Casa hubiese querido ir. Porque no debía ni podía querer eso, y eso era así.”

 

***

 

“Iba caminando por los pasillos de Hogwarts cuando por uno de los ventanales pudo divisar a su hermano y su grupo de amigos. Se fijo mejor y pudo ver como ellos parecían reír… mientras hacían levitar de cabeza a un chico de Slytherin.

 

Sin pensarlo mucho salió corriendo en su dirección. Para cuando pudo llegar solo quedaba aquel chico recargado en un árbol y con magulladuras en el rostro.

 

-Oye, ¿estás bien?- sabía que la pregunta era estúpida, pero le daba curiosidad la mirada hostil que le dirigió antes de fijarse en su uniforme. Lució brevemente avergonzado antes de transformar su expresión en una indiferente.

 

-Sí. Pero no es como que te importase.- susurro con cara de asco, al tiempo que fijaba su mirada retadora hacia él.- Eres el hermano de ese idiota. Todos los Black son unos malditos.- le soltó con altanería.

 

Suponía que él esperaba que se ofendiera. Pero no podía, pues de cierta forma, el chico tenía razón.

 

Le sonrío con simpleza antes de dirigirse a él y sujetarlo correctamente para ayudarle a caminar hacia el castillo. Él otro pareció lo suficientemente desconcertado como para no decirle nada y se dejó llevar lentamente a la enfermería, donde la señorita Pomfrey lo miro en reconocimiento y le curó entre suspiros de molestia. Después de eso, cuando la enfermera termino con él y se fue a atender a otros alumnos, en un silencio incómodo, se miraron con detenimiento.

 

-Severus Snape.- le dijo a modo de presentación con una expresión indescifrable pero con una mirada agradecida que parecía examinarlo con curiosidad. Él le sonrió sin tapujo alguno.

 

-Regulus Black. Un placer conocerte.- se presentó, aunque sabía que el otro ya conocía su nombre. Probablemente ahora tendría a alguien a quien considerar un amigo.”

 

***

 

“Se hallaba sentado bajo el árbol más alejado de todo el terreno de Hogwarts. Miraba por encima de su libro de vez en cuando. Y volteó con rapidez al sentir a alguien detenerse en frente de él. Su hermano le sonreía de forma altanera pero graciosa, como siempre cuando no estaban cerca de nadie.

 

-Hey, Reggie. ¿Puedo aspirar a sentarme al lado del Pequeño Rey?- le preguntó mientras movía las cejas graciosamente.

 

-Sirius, no es como que en serio importe que te vaya a responder, igual te vas a sentar. Pero al menos déjame leer.- le pidió de forma burlona al tiempo que su hermano se sentaba a su lado. No pudo evitar sonreír cuando le sintió pasar su mano por su cintura y posar su cabeza en el espacio de su hombro, fingiendo tratar de ver lo que el leía, pero bien sabía que solo buscaba el contacto familiar.

 

Lo sintió apretarle ligeramente en una suave risa, normalmente impropia del mayor, y el sentimiento cálido lo embargo haciéndole relajarse. Sin padres que les recriminaran, sin compañeros prejuiciosos. Le encantaban esos momentos de tranquilidad. Entonces podía decir que amaba a su hermano.”

 

***

 

“Habían estado hablando con tranquilidad hasta que un gran grupo de chicos que reían se acercaron a donde estaban ellos con rapidez. Se pusieron en alerta al notar quienes estaban en dicho grupo.

 

-Oye Quejicus, no sabía que tenías novia. ¿O acaso aquí eres tú la novia?- todos rieron al comentario de James Potter mientras este les miraba a Severus y a él con altivez. Maldito.

 

-Ja, ya quisieras Potter. Deja de molestar y mejor lárgate.- prácticamente siseo su amigo, mientras tenía agarrada firmemente su varita para defenderse. Era normal que reaccionara de esa forma, apenas y era el segundo día de aquel nuevo año escolar y ya andaban acosándole. Por otro lado, él solo podía mostrarse nervioso al no divisar a su hermano. Un grito le hizo girarse rápidamente, solo para encontrar a Severus siendo levitado de cabeza por Sirius, mientras James le bajo los pantalones con un simple movimiento de varita mostrando sus calzoncillos, avergonzando a su amigo ante las risas de todos los presentes. Pero fue una risilla en particular que le hizo alertarse ante la expresión horrorizada de su amigo, volteó casi por inercia ante la incredulidad.

 

Lily Evans se reía como si le hubiesen contado el mejor chiste de su vida. Severus parecía haber entrado en shock, y él no sabía bien qué hacer.

 

Se alertó cuando Sirius bajó su varita y apenas tuvo tiempo de decir el hechizo adecuando para evitar que su amigo cayese dos metros de cabeza directo al suelo.

 

-¡Severus!- gritó para andar a correr hacia su amigo, cuando su hermano lo sujetó con fuerza, impidiéndole pasar.- ¡Suéltame idiota!- prácticamente le chilló al mayor, removiéndose para tratar de soltarse. La mirada seria de su hermano, más las risas estridentes de todos los demás le hicieron detenerse en seco. Le dirigió una mirada de asco a su hermano para voltear a donde estaban los amigos de éste. La mirada ligeramente insegura de Potter, más la mirada culpable de Lupin le dieron arcadas. Ni siquiera quiso fijarse en Pettigrew.

 

-Sirius, ¿ese no es tu hermano?- se escuchó el comentario de alguno de los idiotas.- No lo irás a dejar ir así como así, ¿o no?- se escuchó el tono desafiante de –probablemente- alguno de los compañeros Gryffindor de su hermano. Severus ni siquiera se había molestado en levantarse, y él solo apretó los puños ante la impotencia.

 

-¿Cómo dices?- hizo una pausa.-  ¿Ésta serpiente rastrera, mi hermano? Te equivocas.- dijo Sirius entre risas, para después dirigirse a él.- No sé si esperabas que si defendías a Quejicus no te pasaría nada, pero estás equivocado. Las serpientes no deben de dárselas de héroes, ustedes solo son basura.- era su mirada de incredulidad, contra la mirada de desprecio de su hermano mayor.

 

Solo pudo percibir el grito de Severus, conjunto con el suyo propio antes de sentir el fuerte golpe que casi lo noquea. Sirius lo había lanzado con fuerza contra un árbol, luciendo una sonrisa orgullosa.- ¿Sabes qué nos diferencia? Yo soy valiente, soy un Gryffindor. Tú solo eres un cobarde, un asqueroso Slytherin. Yo soy libre, tú eres patético.- le dirigió una última mirada ponzoñosa, mientras él se esforzaba por mantener los ojos abiertos, se había lastimado o roto algo con el golpe y le dolía.- Tú y yo… No somos hermanos.

 

No iba dejar que se fuese así como así. Él lo había lastimado, tenía que ser igual para ambas partes.- ¿Acaso crees que yo te seguiría considerando mi hermano después de la vergüenza que me hiciste pasar, a mí y a nuestra familia al escapar de casa? Ja, Sirius. Que inocente.- le dirigió la mirada más fría de su repertorio, estaba rompiéndolo, pero no le importaba.- Tú no eres más que un gran idiota. Un completo extraño, yo no te conozco.- finalizó de decir, ante la cara pasmada de Sirius, que rápidamente cambió a una indiferente para dirigirse hacia sus amigos, haciendo parecer que aquello no le había importado en lo más mínimo.

 

Después de eso, el grupo se retiro campantemente. Severus lo ayudó a ir a la enfermería para que le ayudasen. Se disculpó con su amigo por no haber podido defenderlo adecuadamente, mientras Severus le decía que no importaba y lo miraba preocupado. Era natural, le conocía y jamás le había visto con los ojos cristalizados. Pero en ese momento no podía hacerse el fuerte. Había dicho cosas que no sentía, y había renunciado oficialmente a cualquier relación con el mayor.

 

Sirius le había magullado la espalda y fracturado una costilla. Pero además de eso, mutuamente, se habían roto el corazón.”

 

***

 

“El clima era nublado, ofreciendo el suave aroma a petricor* que tanto amaba. Severus estaba a su lado, en silencio.

 

-Mañana partimos a King's Cross, Regulus.  Te falta un año más para salir del colegio.- dijo lo obvio con voz ligeramente temblorosa, provocándole una sonrisa. Sabía que Severus se sentía culpable por dejarle solo el próximo año, y tenía sus razones. Lucius y la menor de sus primas ya habían salido hace tres años, y ahora su amigo también se iría. Él otros sabía que fuera de ellos, él casi no socializaba, ni siquiera con los de su propia casa, a menos que fuese absolutamente necesario. Se giró hacia él y le sonrió.

 

-Tú, Luc y yo siempre seremos amigos, Sev.- susurro para que solo el otro pudiese escucharle, aunque estaban solos, saltándose el estúpido banquete de despedida. Se giró a apreciar el paisaje antes de volver su mirada hacia los ojos negros a los que profesaba tanto cariño.- Sabes que cualquier cosa que necesites, nosotros estaremos allí. Porque somos familia.- soltó las palabras con suavidad y Severus le miró con más tranquilidad. Porque aquello era verdad, ellos eran familia.”

 

***

 

“Simplemente no podía creer lo que estaba escuchando. Miró con asombro mal disimulado a sus padres, al igual que Narcissa.

 

-Ya está decidido, hijo. Ya hemos hablado con los Potter y los Malfoy, los compromisos ya han sido arreglados.- le dijo su madre con voz imperturbable, mientras sus tíos le sonreían a su prima, y sus hermanas se acercaban a felicitarles. Él simplemente seguía anonadado. Bien, lo del compromiso de Cissy con Lucius era algo que su familia había tomado en cuenta desde hace algunos años, no le sorprendía, pero… ¿Cómo demonios sus padres habían llegado a la conclusión de que comprometerlo a él con James Potter era una buena idea?

 

Sus padres le miraban esperando su respuesta. No es como que pudiese negarse, de todas formas.- Supongo que será beneficioso, haré lo que pueda para influenciar a nuestro favor a Potter y hacer entrar en razón a mi hermano, padre.- fingió una sonrisa altanera, ante la mirada orgullosa de su familia, aún así notando la preocupación en Narcissa y Andrómeda.

 

¿Qué estaba haciendo con su vida?”

 

***

 

“Recordaba la mala cara de James Potter en aquella fiesta de compromiso, su fiesta de compromiso. También su expresión de asombro y confusión cuando lo anunciaron a él como el “afortunado” con el que se casaría.

 

Los donceles eran cosa del mundo mágico, pues los donceles muggles no existían. Era muy difícil distinguir a un doncel de un chico normal. Claro que había ciertos rasgos que los diferenciaban, como su apariencia frágil y delicada, más como la de una chica. Bien que aunque la mayoría de las familias declaraba el sexo especifico de sus hijos al nacer, sus padres nunca se habían molestado en hacerlo, y él a pesar de que no lo declaraba abiertamente, si alguien le preguntase si es que era un doncel –que lo habían hecho un par de veces en su vida- no iba a molestarse en negarlo. Probablemente Potter nunca lo había notado, y Sirius se veía anonadado –seguramente- por el simple hecho de que tampoco estaba enterado que el prometido de su amigo, era precisamente él.

 

Y aunque James parecía totalmente reacio a la idea (como él mismo en su interior) no hizo mayor escándalo. Tal perecía ser que la madre de Potter, Dorea, antiguamente había sido una Black. Que al enterarse del enamoramiento de su unigénito por una nacida de muggles, por obvias razones había puesto sus cartas en el asunto.

 

Después de la fiesta, había podido hablar con sus “suegros”. Charlus Potter era un hombre tranquilo y agradable, mientras Dorea era una mujer alegre pero de carácter fuerte. La mujer le había dicho, que aunque le habían enseñado a su hijo a respetar a todas las personas, sin importar sus raíces o su estatus, definitivamente no iban a aceptar que se casara con una sangre sucia, el linaje Potter no podía mancharse solo por eso. En otras palabras, James sería obligado a casarse si o si.

 

No habían esperado mucho tiempo, y se habían casado cuando James había cumplido los 19 años, siendo él un año menor. La ceremonia fue tradicional, y hermosa. Lástima que ninguno de los novios se había interesado lo suficiente como para fijarse en eso.

 

Se habían establecido en la Mansión Potter en el Valle de Godric. Los primeros meses de casados casi no se habían hablado, James destilaba hostilidad y él mismo prácticamente olía a indiferencia. Sin embargo habían entendido que no podrían escapar de esa. Así que con el tiempo, palabras corteses y conversaciones cada vez menos incómodas, habían logrado establecer una relación de buenos conocidos. Al menos eso era una mejora.

 

 

Sin embargo sabían que sus familias esperaban que tuvieran un heredero, lo cual era bastante incómodo, pero tenía que pasar. Así que en un acuerdo mutuo lo habían intentado.

 

 

No era como si ambos fuesen vírgenes o algo así. Sin embargo aún no había la confianza necesaria, así que su primera vez con el otro había sido como el penoso e incómodo tanteo de dos adolescentes inexpertos.

 

 

 James había estado curioso ante su petición. Que se encargara de todo, pues él mantendría sus ojos cerrados.

 

 

A pesar de todo aquello, su esposo aceptó su pedido. Él siempre había mantenido sus ojos cerrados, siempre dejándose guiar por los demás, siempre dependiendo de sus padres, de lo que ellos querían que él hiciese. Pero él ya le había tomado cariño a James, y no podía simplemente entregarse y verle a los ojos sin pudor, la culpa no lo dejaría. La culpa de no haberse negado a la boda, y haberle cerrado las puertas a James para estar con Lily. Simplemente no podía con aquello.”

 

 

***

 

“Su rostro denotaba la sorpresa que sentía en aquel momento, tampoco es como si la pudiese ocultar.- ¿Dis-disculpa? James, ¿acaso oí bien?- le preguntó a su esposo, anonadado.

 

El sonrojo del otro más su expresión avergonzada valía una mina de oro, y más.- Si Reg. Ah, no lograste entrar en cinta en aquella ocasión, y no es que te quiera obligar. Pero sabes que nuestros padres quieren nietos, y yo…- le miró a los ojos, y pudo sentir una calidez extraña que le hizo sonrojarse ante la profunda mirada de James.- Y yo también quiero un hijo, contigo. Ya sabes, es algo que todos queremos, y tal vez hagamos esto más ameno…

 

Y no mentía, él también deseaba un hijo. Además de que así sería más fácil el obligarse a, tal vez, quererse alguna vez.- Entonces, otra vez. ¿Ha-hasta que suceda?- susurró con vergüenza y le pareció ver a James sonreír nervioso.

 

No habían esperado mucho, su segunda vez como pareja. Sus cuerpos sudorosos, sus respiraciones erráticas. Las caricias, los besos y mordidas gentiles de James. Sus ojos cerrados, que no le impedían dar suaves besos en el cuello contrario, sujetarse de él con sus brazos temblorosos mientras le sentía empujarse gentilmente dentro de él.

 

Su cuerpo arqueándose y abriendo la boca en una especie de grito silencioso, más el beso al que le sometió su esposo, ahogado sus propios gemidos y la sensación de la esencia del otro en sus cuerpos marcó el final de aquel acto, que por más que lo negase, siempre dejaba una sensación cálida en su pecho, únicamente opacada por el sentimiento de vació que lo llenaba al darse cuenta de la realidad.

 

Estaba enamorado de James Potter. Lo peor de todo aquello: no era correspondido.

 

Era obvio que el otro le había tomado cariño. Habían convivido como esposos durante casi un año, habían tenido relaciones sexuales. Existía un sentimiento de complicidad que era recíproco. Pero no era amor, de ninguno de los dos lados. Aunque a él le gustase James, no era amor. Mejor dicho, él no sabía ya a ciencia cierta lo que era amar a alguien.

 

Por eso rezaba a Merlín para quedar embarazado de un bebé al cual aprender a amar. Y mientras tanto, seguirían intentándolo.”

 

***

 

“Era cierto que aunque le gustase su esposo, no le amaba. Más sin embargo, Harry había sido tema aparte.

 

En aquella segunda ocasión había quedado en cinta, para felicidad y alivio de todos, sorpresivamente, también de Sirius. La emoción era palpable tanto en James como en él mismo. Su pancita crecía con el pasar de los meses, y él se había decidido a arreglar las cosas. Prácticamente había arrastrado a James para que se disculpara con Severus por todas sus maldades, a lo que el otro se había defendido diciendo que “solo habían sido simples bromas”.

 

Eso no le detuvo.

 

Para su tranquilidad, los dos implicados se habían esforzado en llevarse como personas normales y decentes, descubriendo, con sorpresa, que se llevaban bastante bien, y aunque jamás lo admitirían a él no le engañaban. Severus y Lucius le habían dicho que él estaba cambiando drásticamente a James Potter, él solamente pensaba que su propia madurez estaba ayudando al otro a pensar las cosas con claridad, James también estaba madurando.

 

Otro tema, era que el padrinato de su bebé se lo otorgarían a Sirius. Sabía que James siempre había querido aquello, y él entendía que no habría nadie que cuidara y amara tanto a su hijo como Sirius (bueno, quizás Remus). Aunque le había dejado claro que él no lo había perdonado, no lo apartaría de su sobrino.

 

Y aunque sabía que entre él y James no había amor, tenía seguridad en que ambos amaron a su hijo en cuanto le vieron por primera vez. El bebé que era prácticamente idéntico a James, pero con unos hermosos ojos azules verdosos que le recordaban a los de su abuelo, y a los de la madre de James. Su pequeño Harry.

 

El desastre ocurrió cuando su niño estaba por cumplir su primer año. Pero el haría lo que fuera por su niño, por eso había tomado esa decisión. Lo protegeríanaún sin él.

 

      ------

 

 

Ahora lo recordaba. Todo por aquella maldita profecía de pacotilla.

 

 El Guardapelo, la poción, Voldemort. Los ínferis, el lago, Kreacher… James, y Harry.

 

Se levantó con dificultad de aquella cama, reconociendo ahora que estaba en un hospital, y comenzó a caminar con cuidado hacia la pared del lado contrario. Y por primera vez en probablemente un buen tiempo, pudo verse en el espejo.

 

Él era Regulus Black, pero ya no lucía como un hombre de 21 años. Ahora era un niño de 10 años, piel blanca, cabello rubio ceniza. Sus facciones eran delicadas y bien definidas, quijada angulosa. Y ojos grises.

 

Casi gira los ojos ante la ironía. Había muerto y renacido y, aún seguía teniendo los ojos grises de los Black. ¿Era eso coincidencia? Probablemente no. Recordaba algo confuso lo del accidente, pero aún percibía la magia su padre.

 

Los niños mágicos poseían cierta protección puesto que la magia accidental era una acción instintiva de protección y manipulación. Él se había salvado por eso mismo. Su madre era muggle, así que no tenía ninguna posibilidad. Su padre era un mago de descendencia de una antigua familia griega, sangre pura por lo que sabía, pero al ser mayor y tener controlada la magia accidental no tuvo tiempo de reaccionar y había muerto junto con su esposa al volcarse el auto. Sin embargo, parecía que su instinto le había hecho pensar en él, y le había mandado su última muestra de magia como protección.

 

También todo niño era excesivamente sensible a la magia de sus padres hasta cumplir los 11 años, por eso a los niños Black (y muchas otras familias mágicas) les educaban de la mano con Crucios como castigo, porque eran más sensibles hasta cierta edad, y lo aprovechaban.

 

¿Acaso el choque mágico había sido tan violento como para –por decirlo así- desbloquear sus recuerdos de su vida pasada? Pero no había forma de que aquello fuese una simple y mundana coincidencia… Ahora recordaba su vida anterior, a su esposo, a su hijo, a su familia. Sin embargo no dejaba de ser este niño, que tenía una vida a parte, una familia. ¿Por qué todo se volvió de esa manera?

 

Alzó la vista hacia el espejo por última vez antes de sonreír sin hacerlo realmente y volver a su cama. Solo tenía un año de diferencia con Harry, pero ya habían pasado 10 años desde su muerte. Aun así… tal vez… toda esa situación podría hacer la diferencia. Podría cambiarlo todo.

 

 

 

Notas finales:

 

*Petricor es el nombre que recibe el olor que produce la lluvia al caer en los suelos secos.

*En mi fanfic, cambié un poco las edades. Lucius y Narcissa Mlafoy tienen la misma edad. Regulus es sólo 1 año menor que Sirius, cuando en HP oficial se llevan 2 años. Y James tuvo a Harry a los 22 años, cuando originalmente lo hubiese tenido a los 20. Esto no altera las edades de los demás personajes, ellos on cosa a parte y todos están en el años en el que deben estarlo.

 

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Para los que no captaron bien de qué va la cosa, aquí va la explicación. (Alerta de Super Spoiler)

 

Regulus Balck es el hermano menor de Sirius Black. Murió a la edad de 18 años, tratando de destruir uno de los horcruxes de Voldemort, más específicamente, el Guardapelo de Salazar Slytherin.

 

Aquí la cosa cambía. Pues en este fic se casa con James Potter, con el que tiene a su unigénito, Harry Potter Black.

A petición de Regulus, James decide no luchar del lado de La Luz, sin apoyar tampoco al Señor Oscuro. Conservándose los Potter como una de las 3 familias grises del Mundo Mágico, convirtiéndose, junto con los Greengrass y los Westenberg, en los tres pilares en medio de la Guerra.

Total, Regulus murió protegiendo a Harry, igual que Lily en los libros, sin embargo, James Potter se encargó que nadie se enterara de aquello, para proteger a su hijo, pues el sacrificio de su esposo no sería en vano. Todos creen que Harry es hijo de Lily, pues ella estaba embarazada de x persona, pero abortó de forma espontánea, por lo que James pudo engañar al público en general, diciendoles que Lily era la verdadera madre. Sin embargo, eso en el próximo cap se explica mejor (yo, haciéndo spoiler, carajo).

Harry es políticamente registrado, inmediatamente después de la muerte de Regulus, como un Potter Evans, y un mestizo, sin que nadie se enterase. 

Por otro lado, en un accidente automovilístico, una familia muere a excepción del hijo. Él padre, en un acto instintivo de magia, golpea a su hijo con su magia para protegerle instantes antes de morir. Algo paso que la magia del padre hizo que algo en el núcleo mágico de su hijo se desbloqueara, por decirlo así. Dejándole al niño ver los recuerdos de su vida pasada, donde fue un mago llamado Regulus. Eso hará que él decida tener una vida completamente diferente a la anterior, al tiempo que se asegurará de que su (ex)hijo, Harry tenga una vida feliz, ayudándole y haciéndose su amigo (en esta vida, Regulus nacío con solo un año de diferencia con Harry, pues Harry tenía casi un año, y los fetos no adquieten alma, o núcleo hasta los 6 meses de gestación. ¿Ya lo pillan?). El asunto de la profecía se irá revelando de a poco.

Para el próximo capítulo se sabrá el nombre que posee Reg en esta nueva vida. Pues tuve la mala decisión de retarme a mí misma de hacer un personaje con raíces griegas, y yo de eso no sé nada, joder.

 

Nos leemos luego~

 

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