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LOSER

Autor: s0domita

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Notas del fanfic:

El contenido de este fanfic puede ser mordaz, sarcástico, malévolo, irónico.

Puede tener humor negro y/o ácido: si usted es mojigato, menor de edad, suceptible, aprensivo, reprimido, prejuicioso, religioso, puritano, le recomendamos NO LEER ESTE FANFIC.

Notas del capitulo:

Este fanfic también está publicado en Wattpad.

Link: https://www.wattpad.com/story/95506473-loser-namjin

Tal vez Namjoon no es el mejor luchando, pero tiene al tipo besando el suelo. Su pie derecho descansa sobre la cabeza de Taehyung, que en cosa de nada podría reventarse. Aún respira y al hacerlo le duele, y gime como un gatito.

—Ahora dame la María, Tae-tae.

—No sé de que hablas.

—¡Apúrate, viejo! —grita Yoongi. Él vigila la puerta—. ¡Hoseok ya viene!

Ejerce presión sobre la cabeza del muchacho, algo cruje y suena espantoso.

—Tu puto noviecito tiene que defenderte —se burla—. Me das pena.

—¡Que no es mi novio!

—Me importa una mierda. ¡Dame lo que te pido!

—Ya te dije que —tose muy fuerte, tanto que le duelen los pulmones— no sé de qué chingados hablas.

Está a punto de reclamarle, pero su teléfono lo interrumpe.

(Ay no mames)

—¿Qué quieres, mamá? —pregunta apenas contesta—. Rápido que estoy ocupado. Ajá. No voy a pasar por Jungkook a la iglesia. ¡Vivimos a dos cuadras, mujer! ESTÁ BIEN, LO HARÉ, PERO NO ME GRITES.

—¡Hoseok ya viene! —vuelve a gritar Yoongi—. Mino no puede detenerlo más tiempo.

(Pues como no con esa barriga que se carga)

—Suspendamos esto, Suga. Mamá quiere que pase por Jungkook.

—¿Todavía te manda tu mami, Rapmon?

Patea duro las costillas de Taehyung, haciéndolo chillar de dolor y luego callar.

—¡Aborta, Mino! —comunica Suga por el walkie-talkie—. ¡A tu hijo, no estúpido! La misión. Suelta a Hoseok y lárgate. Tenemos tiempo de sobra para irnos.

—Volveré, maricón —le escupe—. De esta no te salvas.

—Guárdate tus amenazas, Namjoon. ¡Hay que irnos!

Mientras Taehyung sigue retorciéndose en el suelo, Yoongi y Namjoon echan a correr. Remueven un montón de cajas que descubren los ductos de ventilación. Escuchan a Hoseok llamar a Taehyung, incluso les grita que se va a joder a sus madres apenas los atrape. Primero entra Suga, que es más pequeño, y luego Namjoon.

Se escabullen por los conductos hasta ver la luz de la salida. A Namjoon le urge salir de ahí, Yoongi no se ha bañado en una semana y su trasero huele a perro muerto. Su compañero cae de cara contra el suelo y se queja, pero se levanta de un salto.

—Estoy bien.

—No te pregunté.

Suga tiene un montón de rasguños en la cara.

—¿Crees que siga vivo?

—Lo golpeé para asustarlo, no para matarlo.

—Se va a armar la gorda con Hoseok.

—No le tengo miedo a un maricón.

—¿Disculpa?

Ya han tenido conflictos por esto. Namjoon dice que todos los maricones son una mierda, Yoongi dice que él es una mierda y se agarran a golpes. Pero esta vez Suga decide ignorarlo. Lo ofendió y eso está más que cabrón.

Podrá ser un hijo de puta y todo eso, pero sabe que nunca tendrá oportunidad con Namjoon (de por si ya odia a los homosexuales y apenas tolera que Yoongi sea así), se pondría peor si se entera que lleva volado por él desde que son críos y que se la ha jalado pensando en él.

—La cagué, Yoongi.

—No me estés jodiendo.

—¡Vamos, hermano! No quise…

—Tú nunca quieres PUTAS nada.

Namjoon le muestra el dedo de en medio.

—¿Qué? —pregunta—. ¿Quieres que me lo meta por el culo?

Ambos ríen.

Es tan pendejo también, le perdona todo a ese cabrón.

(Así es el amor no)

Algo así dicen.

—¿Me acompañas a la iglesia?

—No, viejo, me quemo ahí.

—¿Y crees que yo me la paso chido?

—Te acompaño.

La iglesia está a unas pocas cuadras de la casa de Namjoon. Ha comenzado a llover y las calles, que son pura tierra y mugre, se ponen lodosas y complican el andar. Las calles son una mierda, igual que los maricones, según Namjoon.

—Oye, Suga, ¿y si vamos a celebrar?

—¿Celebrar qué?

—Nada —ríe—. Para la fiesta no hay excusa.

—¿Y tu hermano?

—Que se quede en la casa.

—No sé, viejo. Tengo tarea.

—Para lo que ganas deberías dejar de estudiar, hermano.

—Mis papás quieren que sea doctor —suspira—, al menos quiero cumplirles el capricho.

—¿Desde cuándo te importan sus padres?

—Nunca.

—Te dejo elegir el bar.

—¡Okay!

(Otro bar gay)

Jungkook espera sentado en una de las largas bancas. Un muchacho le acaricia la espalda y le cuenta algo gracioso para que deje de llorar. Lleva dos horas esperando a Namjoon, que no se digna a llegar, aún cuando su mamá le dijo que pasaría a recogerlo apenas terminaran las clases.

Oye las enormes puertas abrirse y corre a abrazar a su hermano. Nunca lo abraza, ni siquiera le cae bien (Namjoonie hyung es un pesado), pero creyó que lo había dejado abandonado.

—Llegas tarde.

—Soy un adulto ocupado. Y ya tienes quince, puedes caminar solito a casa.

Despeina su cabello y le quita la mochila para llevarla él.

—Buenas noches.

—¿Tú quién eres? —pregunta Namjoon.

Suga le da un codazo en las costillas.

—No seas grosero —musita.

—Mi nombre es Seokjin, Kim Seokjin —sonríe—. Soy el nuevo maestro.

—¿Con quién te acuestas, eh? Eres muy joven para estar aquí.

Es ley que un jodido religioso pueda involucrarse en la iglesia hasta los treinta años (según porque Jesús inició su ministerio a esa edad y no sé que más chorradas). Seokjin no pasa de los veinticuatro. Al ver a alguien tan joven por estos lugares es fácil imaginarse en cuántos palos se ha sentado (cabe destacar que todos esos son una bola de putos, sodomitas asquerosos). Este tipo tiene cara de mojigato, tal vez sea un tullido y se lo hayan follado suavecito, para que al niño no le duela.

Namjoon folla desde los catorce. Inexperto y todo, pero le da duro, hasta que saca moretones.

—Y-yo… con nadie.

—No le hagas caso —dice Yoongi—. Es un imbécil.

Seokjin asiente. Está rojo hasta las orejas.

Namjoon lo ignora y jala a Jungkook a la salida. El niño se despide a lo lejos de su maestro (pinche infantil) hasta que lo pierde de vista. Suga se disculpa por lo de hace rato y -raro en él, porque siempre le vale pito- hace una reverencia. Seokjin cierra las puertas con llave, por el momento no esperan visitas nocturnas, apaga las velas y se va a su…

—Seokjin.

—¿Si, padre?

El padre anda con una sotana negra, que tiene una cruz dibujada por la espalda y unos listones dorados se la sostienen por el cuello. Va descalzo, por lo que Seokjin sabe que no trae nada de ropa debajo. No le dice nada más, pero con la mano le señala su habitación.

Notas finales:

Deja tu review acá o pásate por Wattpad.

Gracias por leer.

¡Cambio y fuera!

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