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Notas del fanfic:

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a J.K. Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo.

NOTAS EXTRAS:
-Es un James/Lucius, con posibilidad de Sirus/Severus.
-Lucius tendrá la misma edad que Severus y los merodeadores, por lo tanto cursa el mismo curso.

PUBLICADA:
-Esta publicada en diferentes páginas, todas con el mismo nick. Por cualquier mal entendido.

Notas del capitulo: DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo. Si las palabras están en:
-cursiva- es un pensamiento.
-normal- es dialogo.
*** es separación de escenas

 

Estribos

Esa mañana había iniciado como cualquier otra, abrió los ojos forzadamente adaptándose a la luz.  Estiro su cuerpo lentamente hasta levantarse, con su mano buscó sus lentes y suspiro, no pasaron dos minutos antes de volverse a acostar.

Puso su mano en el otro lado de la cama, aún seguía cálido. Era increíble pensar que apenas iba en su cuarto año, sin duda era un adolecente hormonal como decía su castaño amigo. Había experimentado bastante y en el proceso había descubierto que le daba igual si era varita o caldero, aunque tenía predilección por las varitas. Las cosas eran más sencillas.

Cuando salió de la sala común, su paso era parsimonioso, se deslizó por los pasillos junto a sus tres inseparables amigos, su sonrisa se ensanchó pensando en la nueva broma planeada, sería algo pequeño, solo para advertir a las serpientes que no se sintieran tranquilas con su inusual inactividad.

Tres... dos…uno... ¡Boom!, la bebida que antes estuvo en la mano de Severus Snape se esparció por toda su cara con un estallido, las carcajadas del gran comedor se hicieron oír con fuerza, los tres autores principales, en la mesa de Gryffindor, no fueron la excepción.

James rio con fuerza, hasta que notó la fulminante mirada de un aristócrata rubio, esa mirada prometía sólo una cosa: venganza. Sonrió con arrogancia en su dirección, y vio perfectamente como la ira consumían los grises ojos.

Cuando el pelinegro fue llevado a la enfermería, se regodeo junto a Sirius y Peter bajo la severa mirada de reproche de su licántropo amigo.

***

Luego de que la enfermera lo revisará permitió que lo entrarán a visitar. Junto a la camilla se encontraban un rubio y una pelirroja.


— No consigo comprender por qué no te defiendes, un maleficio y tendrás la cabeza de esos odiosos Gryffindor en tu mano — Bufó Lucius.

— ¡Malfoy! — Gritó la pelirroja, indignada.

— ¿Qué? — Sus ojos se entrecerraron. Su voz había salido suave y venenosa.

— ¡No puedes aconsejarle eso!

— Claro que puedo, esos imbéciles se lo merecen — Lily lo miró con ambos ojos abiertos.

— ¡Eso no es correcto!

— ¿Qué puede saber una pequeña traidora como tú sobre lo que es correcto y lo que es inco...?

— ¡Lucius! — Interrumpió Severus.

— ¡Yo no soy ninguna traidora!, mi sangre puede no es pura pero eso no me hace una traidora.

— No me refería a tu sangre pequeña tonta — Escupió con veneno — Pero no consigo comprender como puedes relacionarte con quienes lastiman a tu supuesto mejor amigo.

— Eso... yo no... Pero...

— Sabes qué, no quiero escucharte, tu sola presencia me asquea — Se acercó a la camilla donde estaba Severus y le dedicó una mueca antes de despedirse con la mano en un gesto vago y dirigirse a la puerta — Nos vemos luego Sev, así que mejórate.  — El rubio camino fuera de la enfermería, le fastidiaba tanto aquella pelirroja. Por más que tratara de buscarla jamás podría encontrar la razón de que su amigo se fijara en ella, lo única que hacía la muchacha era lastimarle. Ella no le merecía.

— No le hagas caso — Dijo Severus cuando estuvo seguro que Lucius ya estaba lo suficientemente lejos — Puede que no lo veas, pero es una buena persona, solo hay que encontrarle el modo.

— Él me odia.

— Es complicado.  

Así conversaron de otros temas, mucho más ligeros y triviales.

El día paso relativamente rápido, una vez salió de la enfermería se mantuvo alerta de cualquier cosa, aquellos Gryffindor le tenían cierto odio o amor, odio para avergonzarlo de las peores formas y amor para ser siempre el blanco de sus principales ataques.

— Iré a la biblioteca, ¿No quieres venir? — le preguntó Lucius después de comer, tenían dos horas libres y las quería aprovechar. La expresión de Lucius parecía esperar una respuesta afirmativa, pero Severus negó suavemente con la cabeza mientras se levantaba de su asiento y comenzaba a caminar al lado de su amigo.

— Quede de ver a Lily cerca del lago negro —

La expresión de asco que mostró el pálido rostro le molestó hasta el punto de detenerse y mirar fijamente a su amigo — Podrías no hacer tan evidente el odio que le tienes.

— No, no puedo — Los ojos grises le vieron de una manera tan profunda que durante un segundo Severus se quedó sin respiración — No puedo no odiarla sabiendo lo mucho que te lastima. Me fastidia ver cómo te mangonea.

— Ella no me mango...

— Claro que lo hace — Interrumpió — Eres lo mejor que le pudo pasar.

Severus le sonrió como muy pocas veces hacía, él no había decidido amar a la pelirroja, simplemente no pudo evitarlo y sabía perfectamente lo que significaba para Lucius, al fin y al cabo desde el principio ellos habían sido como hermanos y, si Severus supiese que alguien le hacía sufrir a él, estaba seguro que reaccionaría de la misma manera.

— Estaré en la biblioteca, cuidado con el cuarteto de idiotas — Severus estaba justo por seguir avanzando cuando sintió las manos de su amigo en su cuello, sus manos le ajustaban la corbata. Él siempre había sido así, muy protector con él.

— Está bien, te veo luego.-

***

Adoraba leer, era por el momento su más concreta obsesión. Podía pasarse horas, días, semanas incluso años completos en una biblioteca. Podía leer de cualquier tema, incluso había leído unos cuantos libros muggles, bastante buenos si le pedían su opinión.

Ese día habían tenido dos horas completamente libres, dos horas que pasó en su lugar favorito de Hogwarts, en una silla de la biblioteca con un enorme libro de la sección prohibida.

— ¡Malfoy!, ¡Malfoy! — Escuchó gritar, era una chica de Slytherin que avanzaba en su dirección, cuando notó la preocupación en un destello de sus ojos se levantó.

— ¿Qué sucede?, ¿Por qué el alboroto?

— Es Severus, llegaron a fastidiarlo otra vez, le estaban hechizando.

No le dio tiempo de terminar de hablar, con un par de segundos llego al lugar de la escena, observo a la pelirroja gritarle a Sirius y a James, su ceño se apretó con fuerza, apenas distinguió el cuerpo de su amigo en el suelo se encamino hacía él. Detuvo sus movimientos y miro al culpable.

¡Bombarda! — Salió de sus labios a la par que levantaba la varita, sin dar tiempo a explicaciones.

Se encontraba harto de esto, de ver como lastimaban a su amigo. Con un estallido James Potter salió aventado, chocando en el proceso con un árbol. Dirigió su varita en dirección a Sirus — Escúchenme bien, bola de inútiles, dejen a Severus en paz, puede que él se los permita, pero no van a correr la misma suerte conmigo.

Sirius lo vio con enojo y se acercó — ¿Es eso una amenaza?, Malfoy — Escupió.

— Sí Black, es precisamente una amenaza — Respondió tomándolo por sorpresa — Y una que van a pagar muy caro sino se comportan.

Con un Levicorpus llevo a su amigo en dirección a la enfermería, por segunda vez en el día. A los pocos minutos vio como ingresaban a James también, el muy idiota se retorcía como un gusano, una de sus cejas se alzo en su dirección, después de todo, la bombarda solo había sido usada como tapadera para el hechizo que le lanzo. No pudo evitar que una sonrisa complacida adornara sus labios al ver de aquella forma al león. Además ellos podrían darle crédito al golpe contra el árbol, era obvio que se saldría con la suya.

Al iniciar sus años en Hogwarts éste no le había importado en lo más mínimo, pasó el primer año sin que esto cambiara, con el tiempo su amistad con Severus se estrechó y al verlo ser atormentado por ellos le creó un profundo desprecio, pero sin saber exactamente la razón aquel león en particular junto a Black, le creaban un odio ciego muy profundo.

El castigo había sido leve para ambos casos, Gryffindor había perdido 70 puntos, 35 de James y 35 de Sirius, además tenían que limpiar baños, Slytherin había perdido 35, por parte de Lucius, y tenía que ayudar a su jefe de casa a organizar las siguientes clases de pociones.

***

— Maldito rubio — Gruñó James — Estoy seguro de que el hechizo que uso es ilegal.

— Una bombarda no es ilegal James — Respondió Lily, molesta — Lo que sucede es que eres un llorón y un idiota.

— Vaya, hasta pareciera que el rubio estirado te gusta — Se burló Sirius.

— No la molesten — Defendió Remus.

— No soy ningún llorón, ese hechizo habrá sido cualquier cosa menos una bombarda, dolía como no tienes una idea — Sólo con recordarlo le dio un escalofrío.

— No vamos a dejar esto así, ¿Verdad? — Lily le dirigió una mirada asesina a Sirius, que la ignoró olímpicamente.

— Por supuesto que no va a quedarse así — Exclamó James — Malfoy y sus amenazas se las puede meter por el… — Antes de terminar la frase una cachetada le volteó la cara, Lily Evans rara vez perdía los estribos, pero cuando lo hacía, era de temer. Se levantó y camino fuera de la sala común sin decir ninguna palabra.

Sirius estallo en carcajadas, la mejilla derecha de su amigo estaba roja como un tomate — No es gracioso — Murmuró éste.

Remus salió en busca de su amiga, no importaba cuanto se los dijera, no iban a escuchar. Estaban decididos a hacerles la vida miserable a las serpientes.

— Muy bien — Dijo James — La siguiente broma es para Malfoy, ¿Cuáles son sus puntos?

— No lo sabemos, James — Respondió Sirius viendo una libreta gastada — Nunca le hemos jugado una broma a él.

— Entonces habrá que espiarlo para averiguarlos.

— Lo puedo hacer yo — Se ofreció Peter.

— No, lo haré yo — Dijo James — Me va a pagar muy caro lo que hizo — Se sobó la mejilla.

— Bien, está decidido — Habló Sirius — Lo espiarás durante una semana buscando toda la información que puedas, y una vez recaudada, le daremos donde más le duela.

— Bien — Dijeron James y Peter.

***

— ¿Qué hechizo usaste? — Preguntó por vigésima quinta vez.

— Ya te dije que fue una bombarda, Severus — Respondió con cansancio — Además, ¿Qué importa ya?

— ¿Por qué no quieres decirme?

— Porque ya te dije que fue una bombarda — Severus bufo molesto, de verdad quería saber.

— Bien — Cortó.

— No te enojes, recuerda que las paredes tienen oídos — Los ojos de Severus se abrieron comprendiendo — No querrás que te oigan haciendo un berrinche.

Las mejillas se le tiñeron de rojo y su ceño se frunció. Con una ceja alzada salió de la sala común, camino unos metros hasta que escucho los pasos de su amigo acercándose a él. Ambos sabían perfectamente a donde se dirigían, la puerta se alzó frente a sus ojos, Lucius podía asegurar que lo seducía a entrar.

Agarro un gran libro color café oscuro y lo acarició, él no se consideraba ningún fetichista o depravado en ningún sentido, aunque aún con su edad de hormonas alborotadas, para él no había nada más erótico que un buen libro, era sencillamente el mayor de los placeres.

Severus lo observo con una gran sonrisa, podía recordar claramente con cuanto odio y rencor veían los chicos y chicas que estaban tras su amigo ese ritual. Ninguno de sus pretendientes podía llamarse su pretendiente sino odiaba los libros que él tanto veneraba.

Se acomodó en su silla favorita y retomo su lectura, no se había fijado pero por lo menos el 75% de los presentes miraban con un odio voraz el libro que estaba en sus manos.

Un par de ojos avellana veían con extrañes la escena. Nunca en su vida se había detenido a observar a Malfoy, una gran sonrisa se instaló en su cara. Esto iba a ser muy, muy interesante.

Porque el interés es el inició para una gran aventura

 

                        

Notas finales: Espero les haya gustado, tenía planeado subirlo para el fin de semana pero me atrase (Totalmente mi culpa). ¡Muchas gracias a mis dos hermosas betas, Erika (Kiuk) y Melissa (zsadist shadows)!

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