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La verdadera Historia de Harry por IruchiSlytherin

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Notas del fanfic:

imagenes de los capitulos en : https://es.pinterest.com/Irisslytherin/la-verdadera-historia-de-harry/

Notas del capitulo:

aclaraciones:

''...'' pensamientos

-...- dialogo

lo que vaya asi parsel.

Todos los personajes son tomados de la obra de J.K. rowling sin animo de lucro.

  ¡¡Espero que les guste!! Dejen Reviews.... :)

Capítulo  1

Un chico de estatura baja con el pelo alborotado de color negro, con ojos esmeralda detrás de unas grandes gafas, con una cicatriz en forma de rayo en la frente, piel bronceada, delgado y con pequeña cintura cerraba la puerta de su habitación con un sonoro portazo.

-¡Estoy deseando que acaben estas odiosas vacaciones! – Maldecía el chico mientras se tumbaba en su cama. Estuvo maldiciendo durante unos minutos, hasta que se acordó de que tendría cartas de sus amigos felicitándolo por su cumpleaños. Llamó a Hedwig, esta voló hasta su dueño, le dio unos picotazos cariñosos y le miró con sus grandes ojos ambarinos felizmente.

-Gracias Hedwig, nena hoy tienes doble ración de chuches –Dijo cariñosamente Harry quitándole los paquetes y cartas que llevaba.

Al quitárselos, le dio sus chuches para entretenerla, y empezó a ver de quienes eran las cartas y los paquetes.

La primera era de Hermione, en la que le decía dónde estaba de vacaciones, su nueva obsesión que estaba estudiando, además de un pequeño interrogatorio antes de felicitarle el cumpleaños y le decía que adjunta a esa carta estaba su regalo de cumpleaños. Alegre empezó a desenvolver el regalo de Hermione, que en verdad eran varios libros, uno de medimagia, otro de pociones y el último de defensa contra artes oscuras, se rió al ver como a su amiga no se le escapaban sus pequeños nuevos intereses.

La segunda carta que estaba en un sobre muy gordo,  que eran varias cartas de los integrantes de la familia Weasleys, en la que todos le felicitaban por su cumpleaños.

La primera de los señores Weasley preguntándole sobre su salud, viéndose su preocupación. En la de Ron le dijo las nuevas cosas que hizo y también un pequeño interrogatorio por su parte. La de los gemelos eran mayoritariamente algunas ideas para que martirizará a sus tíos, y que además el ministerio no le pillasen. La de Charlie eran consejos sobre animales mágicos, mayoritariamente sobre dragones. La de Percy eran consejos sobre como pasar con muy buenas notas los exámenes más importantes. E incluso había una carta de Bill y Fleur, que se preocuparon por pensar en cuando le podían visitar. Y la última era de Ginny, que olía demasiado a  rosas y en verdad, era bastante empalagosa, provocándole algo de incomodidad.  Por último le avisaban que adjunto estaban sus regalos. El de los gemelos era un pack de travesuras de Sortilegios Weasley, el de Ron era un libro de quidditch, el de los señores Weasley era un jersey rojo con la letra “H” en blanco, el de Ginny era una recordadora, el de Percy parecía copias de la gran mayoría de sus apuntes del curso, con consejos y también libros sobre como iniciar en la medimagia, el de Bill era un diario mágico y el de Charlie eran unas pulseras de cuero de escamas de Dragón, parecían de un Colacuerno Húngaro.

Sinceramente Harry deseaba poder salir e irse inmediatamente con los Weasley, ante esta gran muestra de cariño que siempre le mostraban.

La tercera carta era de Neville y de su abuela,  en la que le felicitaban, además Neville le contaba de que por fin su abuela le había comprado su propia varita y que la de su padre la había guardando y los grandes avances que habían tenido para comunicarse. Líneas después le decía que adjuntó estaba su regalo que era un libro de plantas medicinales y mágicas.

La cuarta carta era de Luna, en la que dentro de su locura normal se notaba su cariño y preocupación. Su regalo estaba adjuntado y era por lo que parecía un collar que había hecho ella misma, Harry lo acarició con una sonrisa amplia y los ojos aguados. 

Al ver todos los regalos se puso a escribirles una carta a cada uno de agradecimiento, por tanto amor y cariño que la gran mayoría desprendían. Aunque había otras cartas que todavía no había abierto.

La siguiente era de Remus, contento la abrió y empezó a leerla. En ella le felicitaba por su cumpleaños, y le decía que por la muerte de Sirius se iba a marchar una temporada a Alemania pero él seguiría siendo su cachorro y sería de su manada para siempre además adjuntó estaba su regalo. Era un collar en el que había un lobo, acompañado de un perro y un ciervo. Al terminar de leerla se puso a llorar en silencio, por la tristeza de recordar a Sirius y de que Remus se tuviese que marchar, sintiéndose culpable de la separación de  Remus. Dejó las otras cartas sin abrir ya que no estaba de tan buen humor como antes.

Inmediatamente se agachó debajo de su cama y quitó unos tablones del suelo, guardó los regalos para que Vernon no decidiese tirarlos o peor guardarlos en el armario debajo de las escaleras.

En la noche se despertó, ya que le dolía todo el cuerpo al principio de manera suave pero llegó un momento en que era insoportable.

“Es mejor que ponga un silencius, aunque sin mi varita no podré… Pero si sigue así no podré aguantar más, gritaré y los Dursley se enteraran y será peor.” Pensó Harry mientras lanzaba un silencius no verbal y sin varita, sin darse cuenta. Segundos después le empezó a doler más y más,  empezando a gritar, incluso sin importarle que sus tíos le escucharán. Pasó aproximadamente media hora hasta que se fue el dolor intenso, dejando su cuerpo como si le hubieran lanzado varias veces la maldición cruciatus, no se podía mover ni siquiera un pelo. Se dejó hundir en el colchón como si fuese un náufrago que acababa de encontrar agua y comida.

Preocupado, se levantó como pudo sentándose y después de un buen rato, se levantó saliendo de la cama viendo las sábanas de sangre. 

Nada más ver la sangre entró en un pequeño pánico mudo, trato de tranquilizarse y nervioso y cojeando, cogió su ropa yéndose a la ducha sigilosamente. En ella buscó por el cuerpo alguna herida que le hubiese provocado el sangrado, solo encontraba moratones que sabía de su causa y que eran anteriores, al no encontrar la herida sangrante salió. Se empezó a secar poco a poco y lentamente, y se puso su ropa con cansancio y dolor. 

Al volver a su habitación, cambió las sábanas de la cama en silencio, las tiró en el cubo de la ropa sucia, en el fondo, sabiendo que sus tíos no las verían.

Entrando en su habitación, se empezó a marear y le volvió el dolor, cerrando la puerta apretó la boca y tiritando como pudo se tumbó en su cama, sin siquiera pensar en porque sus tíos no le habían regañado por el ruido. Estuvo aguantando el dolor llorando hasta que se esfumó y se desmayó por el propio cansancio.

A la mañana siguiente Harry se despertó agitadamente por su tía Petunia. No le dio tiempo a responder, creyeron que era por lo que pasó la noche anterior.

-¡Niño! ¡Mocoso! ¡Despierta ya! ¡Qué tienes que hacerle el desayuno a tu tío y tu primo! –Le gritó Petunia desde detrás de la puerta mientras la golpeaba agitadamente. Harry dudó él porque sólo le decía eso, y con receló se tragó el ardor de la bilis.

-Si, ya bajó tía.-Contestó Harry con voz cansada, conteniendo el miedo.

Cuando escuchó que los pasos de su tía ya eran lejanos se levantó, cogió su ropa y fue sigilosamente al baño , se cerró la puerta con pestillo, al darse la vuelta y mirarse en el espejo se sorprendió.

- Pero qué ...- susurró Harry asustado.

Notas finales:

Capítulo corregido


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