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Un Cuento Antes de Morir por darkness la reyna siniestra

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Notas del fanfic:

Hola, soy nueva en los fics de Saint Seiya. en esta ocasión les traigo una historia que tiene como protagonista a Muu de Aries, este hermoso ariano será mi inspiración para este escrito que tiene como finalidad al menos cinco capítulos en total.

Por ahora les dejo el primero y sus comentarios o criticas serán bienvenidos.

Si no les gusta solo pido comprensión pues únicamente he escrito de Yu-Gi-Oh y este es mi primer trabajo por acá.

Bueno sin más les agradezco a los que se toman el tiempo de leer y son bien recibidas las opiniones.

Saint Seiya y sus personajes no me pertenece. Solamente es de mi total autoría Darkness. la que es si "ayudara" a Muu de una manera un tanto siniestra. Bien a leer.

Notas del capitulo:

Solo puedo decir que es un poco triste lo que ocurre con nuestro amado carnero pero veamos como se desarrolla la historia.

 
"La Trampa de un Demonio."

 

 

 

 

El sol pegaba en su terso y hermoso rostro, dándole un brillo casi celestial, y el viento hacia danzar su cabello gentilmente gracioso, dejándole arrancar el dulce aroma de esa lacia melena que compartiría con la brisa de la mañana fresca.

Sus ojos iluminados y vivaces, estaban fijos en un punto en específico. Él, él era el centro de atención de esas bellas orbes verdes como el jade más fino. Sus carnosos y rosados labios se curvaban en una dulce sonrisa únicamente dedicada para ese ser que se mostraba ante él con la respiración agitada, el cuerpo sudado; una mirada de fiereza astucia y determinación mientras su pelo se desordenaba con cada ágil movimiento que realizaba para esquivar a su adversario de entrenamiento: el caballero de Escorpio.

—“Saga” —susurró para sí mismo, sin perder detalle del objeto de sus desvelos, mientras su sonrisa se hacía más notoria.

El Santo de Aries, Mu, estaba secretamente enamorado del Caballero de Géminis, Saga. El peli-azul era el motivo por el que el hermoso carnero dorado se levantaba cada mañana y se dormía deseando que fuera el día siguiente, más no sabía que Saga estaba profundamente enamorado de otro caballero dorado y no cualquier caballero, sino del era precisamente del dorado con el que peor se llevaba Mu. Pero el peli-lila ignoraba aquello y simplemente soñaba con tener una oportunidad con el Tercer guardián del zodiaco.

—Estuve cerca de derrotar a Saga —hablaba Milo mientras se acercaba a sus demás compañeros de armas quienes también se encontraban entrenando en el Coliseo, aunque la mayoría había terminado temprano y solo presenciaban la pelea entre los dos peli-azules.

—Sigue soñando, Milito —respondió Saga socarronamente parándose atrás del nombrado.

—Lo hiciste muy bien, Saga —felicitó Camus levantándose de la columna caída donde había estado sentado.

—Gracias amigo, bueno estoy un poco cansado, iré a mi templo a tomar una ducha para refrescarme. Nos vemos luego —se despedía Saga tomando camino hacía su templo.

—Estuviste… genial, Saga.

Felicitó el Primer guardián de manera tímida haciendo que el mayor se detuviera ante él.

—Hola Mu, te lo agradezco —Saga le sonrió, acto que hizo que el menor se desarmara en un instante, sintiendo como las piernas le flaqueaban y el corazón se le salía del pecho—. Bueno debo irme, deseo tomar un baño.

—Cl-claro, ve fue un gusto charlar contigo aunque fuera breve.

El ariano se despidió un poco sonrojado, cosa de la que el peli-azul se dio perfecta cuenta pero lo asoció al calor del sol de Grecia el cual quemaba como brazas.

—Lo mismo digo, nos vemos —terminó para luego sonreírle y encaminarse escaleras arriba pues Saga era una persona muy dedicada a su aseo personal y odiaba sentirse sucio.

Mu se quedó parado rememorando la voz masculina del mayor el cual lo traía loco y éste ni cuenta de eso.

 

 

Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ

 

 

—¿Qué tal te fue en el entrenamiento? —indagó una voz similar pero con un tinte diferente cuando lo vio ingresar al templo.

—Supongo que bien, le pateé el trasero a Milo en el entrenamiento —respondió mientras se retiraba la húmeda camiseta azul celeste que portaba.

—Ya veo… y a él…, ¿lo viste?

Lentamente se acercó al mayor soltando cada palabra con curiosidad, alzando una ceja luego de manera interrogante. Ante esa pregunta, Saga no pudo más que suspirar con ilusión y frustración mezclados.

—Si… lo vi y créeme Kanon que me estoy desesperando más cada vez ante el hecho de no poder confesarle lo que siento, de no poder abrazarlo; de no tener el derecho de besarle…

Suspiró derrotado dejándose caer en un sofá de la estancia, llevándose las manos a la larga cabellera azulada para sobársela hacia atrás con verdadera frustración.

—¿Sabes algo Saga? Creo que tengo un plan para que él pueda notarte como tú quieres.

Informó el ex marina sentándose al lado del Géminis con comodidad, ganándose la mirada de éste con verdadera atención.

—¿Cómo? ¿Cómo lo harás? –preguntó interesado girándose hacia Kanon que sonreía.

—Escúchame con atención hermano, que con este plan no podemos fallar —contestó audaz a lo que Saga asintió—. Bien, dime algo. ¿Has notado que Mu no se lleva para nada con él?

—Sí —respondió de manera obvia—. ¿Eso que tiene que ver? Todos saben que esos dos se odian pero nadie sabe por qué.

—Bueno, mi plan consiste en eso mismo. Si Shaka se entera que estas saliendo con Mu, su rival público. Se sentirá celoso, lo que provocará que se fije en ti y a la larga te podrás declarar, dejas a Mu y Shaka será todo tuyo —pronunció con alegría palmeando la espalda de su hermano.

—¿No será eso un poco cruel? Digo… prácticamente estaría utilizando a Mu, podría lastimarlo. Además, ¿cómo diablos planeas que me acerque a él? —ante aquella duda, se puso de pie frente al menor con notoria exasperación.

—¿Qué? —el ex dragón marino rompió a reír muy para el desconcierto de Saga— Saga por Athena ¿No me digas que no te has dado cuenta? —lo miró con asombro y humor.

—¿De qué? —arqueó una azulada ceja hacia a Kanon.

—Tonto… Tú le gustas a Mu de Aries.

—… ¿Ehhh? ¿Estás loco acaso?

Bueno considerando que era Kanon, esa no era una buena pregunta pero definitivamente no le cabía en la cabeza que el hermoso joven tibetano tuviera esos sentimientos por él. Porque si, Saga aceptaba que Mu era un hombre por demás bello pero Shaka era su más grande amor, por ello no pensaba en Mu más allá de su compañero de armas.

—Vamos, es un pecado que no te hayas dado cuenta. ¡Con lo obvio que es el chico! Vamos Saga esto te conviene.

—No lo sé, Kanon. Mu es un gran amigo no quiero herirlo —Saga miró al menor desde arriba con melancolía a lo que éste resopló con impaciencia.

—Mira, tú piénsalo y cuando te decidas en hacer lo que te beneficiará, me llamas. ¿Está bien?

Kanon se puso de pie de su asiento para emprender la retirada hacia su recamara privada, dejaría a su hermano pensar en soledad. Solo esperaba que Saga se decidiera por actuar a su propio favor.

 

 

Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ

 

 

 

—Hola, ¿puedo pasar? —interrogó una voz que retumbó en las paredes del templo.

—Que sorpresa verte por aquí. ¡Claro! No tienes ni que preguntarlo —sonrió el residente acercándose al visitante a lo que este también sonrió.

—Me pareció buena idea pasar a visitarte. Hoy en el entrenamiento te fuiste muy de prisa –informó acariciando la tersa mejilla de su amigo, haciéndolo sonrojar levemente.

—A-Aioria… —mencionó apenas de manera nerviosa bajando la mirada.

—Eres hermoso, Mu —declaró el mayor con una sonrisa acercándose más.

—Aioria, yo amo a…

—Lo sé… no me lo digas... —aquella incompleta aclaración le bastó al león para alejarse y resoplar cansado y dolido del más joven que lo miraba con tristeza, pues no podía corresponderle— Debo irme... —sin más Aioria se encaminó a la salida ignorando al carnero que lo llamaba con un deje de desesperación.

Mu quería a Aioria pero como su mejor amigo y a Saga lo amaba, y el chico rubio lo sabía más trataba de tomar el lugar del peli-azul en el corazón del de Aries, más éste no lo permitía.

Aioria le quería…

—“Quisiera que me vieras a mí, Mu” pensaba el de Leo.

Aioria sabía que Saga estaba enamorado de Shaka, Kanon se lo había dicho y esto provocó que se enojara pero también lo hizo llenarse de alegría.

—“Sufres porque quieres Mu, yo te amaría hasta que la vida se me acabase, incluso daría mi vida por ti…”

—Aioria, por favor perdóname, algún día encontraras a alguien que te amé con la misma intensidad —se dijo el peli-lila a si mismo de manera triste y sintiendo una terrible culpa.

—“Amo a Saga, solo espero que él me ame también alguna vez.”

 

 

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Tiempo más tarde, Aioria llegaba al templo de Leo donde su hermano Aioros lo estaba esperando.

—Vaya, al fin llegas —habló el mayor levantándose del sofá donde había estado sentado esperándolo.

—¿Cuánto llevas aquí, hermano?

—Menos de unos minutos. ¿Dónde estabas? Te veo…, ¿triste? —Aioros se acercó al rubio para verlo mejor notando de prisa que efectivamente estaba triste— ¿Qué te pasa?

Aioria suspiró aguantándose las lágrimas.

—Soy un idiota, Aioros —susurró sentándose donde minutos antes estuviera sentado el castaño.

—No lo eres. ¿Por qué dices eso? —el arquero tomó asiento a su lado, sobándole la espalda con fraternidad.

—Aioros, estoy enamorado de Mu, pero el ama a Saga pero no sabe que Saga quiere a Shaka —dijo con dolor mirando al mayor.

—Mu… ¿Ya lo sabe?

—No, solo sabe de mis propios sentimientos por él, vengo de su templo. Quise besarle pero cuando lo iba a hacer, se alejó y me recordó a Saga y sentí que una espada me atravesaba el pecho...

Al escuchar lo que Aioria le había dicho, el sagitariano no pudo más que abrazar a su pequeño hermano que estaba sufriendo por amor.

 

 

 

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El día en el Santuario de Athena había pasado de manera rápida. Cuando menos, todos se dieron cuenta que ya la noche había caído, regalándoles una hermosa luna llena y el manto negro salpicado de brillantes estrellas.

La gran mayoría de caballeros descansaban en sus templos aunque habían excepciones como por ejemplo: Mu de Aries quien paseaba por los alrededores para tomar algo de aire fresco antes de dormir. Pero con lo que el oji-verde no contó, fue con la aparición de Shaka de Virgo quien también andaba de paseo.

El primero en notar al otro fue Shaka, ya que divisó al de Aries mientras este tomaba asiento en una ruina para admirar el cielo estrellado. Sin perder tiempo, un molesto rubio se acercó a donde el otro estaba.

—Vaya, ya se me arruinó el paseo nocturno —escupió con veneno el más cercano a dios llamando la atención de Mu.

—Por favor Shaka, déjame en paz —pidió cansado ya que no estaba de humor para discutir debido a que aún se sentía mal por Aioria.

—¿Y tú crees que me es grato verte mientras busco paz? —Mu sabiendo que Shaka no lo dejaría, decidió levantarse de su lugar e irse pero Shaka no lo dejó— ¡A donde piensas que vas!

Ante esto, el rubio tomó a Mu del brazo de forma brusca estrellándolo de espaldas contra una columna que aún seguía en pie, acorralándolo entre ésta y su cuerpo.

—¡Déjame de una buena vez, Shaka! ¡Si no quieres verme, déjame ir o lárgate tú!

—De ninguna manera voy a permitir que me hables así. Tú ante mí no eres nada. Incluso fuiste un miserable traidor, ni siquiera deberías estar aquí —hablaba con enojo el rubio que a estas alturas del encuentro, había tomado al menor de la estrecha cintura para que no se fuera.

—¡Eso lo decide Athena, no tú! Y ya déjame ¡Déjame! —el tibetano se movía con tal de zafarse, se movía tanto que su largo y brillante cabello bailaba con el esfuerzo hasta hacer que la coleta que los mantenía atados se cayera, dejando la melena lila suelta cayendo como cascada, dejando sentir su dulce aroma a frescas flores. Más Shaka estaba decidido a no soltarle hasta que una fuerte voz los interrumpió para alivio de Mu.

—¡Suéltalo Shaka! —le ordenaron desde su espalda.

—Vaya, pero si es el héroe del momento. ¿No tendrías que estar ya durmiendo Aioria? — respondió dándose la vuelta aún con el menor en brazos.

—Eso a ti no te importa, deja a Mu tranquilo ahora mismo —volvió a exigir mirando con odio al rubio.

—Está bien, Aioria. Solo te diré una cosa, la próxima vez que te metas en algo que solo nos concierne a él —dijo refiriéndose a Mu—, y a mí, no seré tan piadoso con ninguno —al decir aquello, el de Virgo soltó a su víctima de un empujón que mandó a volar al peli-lila al suelo.

—¡Maldito Shaka! —gritó molesto el león yendo a ayudar a su amigo.

El de la Sexta casa ya no dijo nada y simplemente se fue dejando a los otros dos solos. Shaka estaba molesto pues quería descargar en Mu todo lo que sentía por él, toda la rabia que le tenía pero el rubio cenizo había interrumpido.

—No importa, ya me las pagarán —se dijo así mismo mientras caminaba hacia su templo.

En lo que venía hablando solo, no se dio cuenta que alguien venia bajando por las escalinatas hasta que le llamaron por su nombre.

—Shaka, ¿afuera tan tarde? —indagó el mayor deteniéndose.

—¿Qué tal, Saga? Salí a caminar un poco eso es todo. ¿Y tú? —contestó disimulando su enojo.

—No podía dormir, tal vez si me refresco un poco pueda descansar mejor luego —mintió.

—Bien entonces no te entretengo más. Buenas noches —sin esperar una respuesta del peli-azul Shaka retomó su camino hacia su casa.

Saga lo vio partir con un deje de melancolía, su mayor deseo era poder tener a ese rubio divino a su lado pero para eso tendría que lastimar a alguien que no se la merecía pero sino lo hacía… Shaka nunca lo miraría. Tenía que hacerlo, él mismo se había prometido hacer todo lo posible y lo imposible para tener el amor del de Virgo y por Athena que lo haría. Sin pensarlo más, se impuso un nuevo destino del original que tenía desde el principio, iría a la Primera casa y hablaría con su protector. Entre más rápido se llevara a cabo el plan de Kanon, mejor sería.

Así que sin pensárselo más, siguió bajando las escalinatas hasta llegar a Aries rezando a todos los dioses para que Mu siguiera despierto a esas horas.

 

 

Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ†Ϯ

 

 

—Gracias por ayudarme, Aioria.

—No entiendo por qué ustedes dos se llevan tan mal.

—Es que él no me deja en paz y naturalmente yo no voy a dejarme.

Leo y Aries caminaban uno al lado del otro hacia la Primera casa, pero cuando iban llegando al templo del carnero, un tercero se les unió.

—Buenas noches, caballeros —saludó la nueva voz.

Ambos caminantes se detuvieron en seco en el inicio de las escalinatas que llevaban hacía Aries para encarar al nuevo caballero en la escena.

—Buenas noches… Saga —saludó Aioria de manera agria.

—Saga, buenas noches —imitó el saludo el ariano sonrojándose ligeramente.

—Me alegra verte Mu, necesito hablar contigo si no es mucha molestia —pidió cortésmente a lo que Mu asintió.

El peli-lila preso de la emoción de tener ahí a su amado, volteó hacía el de Leo para despedirse de éste y poder quedarse solo con Saga.

—Aioria, otra vez muchas gracias por lo de hoy, ¿hablamos mañana?

—Claro... —fue la simple respuesta del de Leo mirando fríamente a Saga— Adiós.

Aioria se marchó de manera fría, pasó a un lado de Saga sin decirle nada y subió los escalones hacía su propio templo sintiéndose terrible...

Una vez solos, Mu invitó a Saga a su casa, cosa que éste aceptó con un nudo en el estómago por lo que estaría a punto de hacer.

Una vez dentro, el residente habló:

—¿Y… de que querías hablar? —Mu se sienta en un sofá individual mientras invita al otro a imitarlo, acto que el gemelo cumple.

—Mu, no sé cómo decírtelo. Esto me pone muy nervioso en verdad —esa confesión dejó asombrado al de ojos verdes. ¿Saga de Géminis nervioso? Increíble, el peli-azul era el hombre más seguro que hubiese conocido.

—¿Por qué? ¿Es algo grave, Saga? —el carnero se puso de pie ante la idea de recibir malas noticias pero el gemelo también se levantó de su sitio y se acercó a él para acariciarle un brazo y tranquilizarlo.

—No, Mu no es malo, espero yo al menos —le dijo acercándose más.

—¿A qué te refieres entonces? —pronunció ya más nervioso y sonrojado por la cercanía de ese hombre que le robaba el sueño.

—A esto… —sin más que decir, Saga tomó a un muy sorprendido Mu por la cintura rompiendo la distancia casi nula que hace segundos existía para unir sus labios con los del más joven quien trataba de responder, más no lo hacía completamente dada su inexistente experiencia.

Mu nunca en su vida había besado a nadie, ese era su primer beso y lo disfrutaba pues era con el hombre que amaba. Era un sueño hecho realidad, y a decir verdad Saga también lo estaba disfrutando pues el tibetano era simplemente hermoso y además inocente y muy dulce. Sin duda cualquiera podría llegar a amar a Mu pero lamentablemente, él ya amaba a Shaka y eso nadie lo cambiaría.

El contacto se fue intensificando y el oji-verde menor se quedaba sin aire pues el gemelo había introducido su lengua en la dulce cavidad contraria. Más cuando ya no pudieron aguantar, el beso finalizó dejando ambas bocas húmedas, rosadas y deseosas de más.

—Mu, estoy enamorado de ti —soltó jadeante el Tercer guardián aún sujetando al Primero de la cintura.

—¿Qué? —Mu no lo podía creer. El hombre que más adoraba, le estaba diciendo que lo quería, sin duda moriría de la felicidad en ese momento

—Dime. ¿Tu sientes lo mismo por mí? —indagó deseando que lo que le dijo Kanon sea cierto.

—Si… Si Saga, yo también estoy profundamente enamorado de ti.

Saga sonrió ante aquella confesión pues eso significaba que su plan surtiría efecto, lo sentía por el peli-lila pero luego se disculparía con él cuándo Shaka fuera suyo ahora lo importante era guardar las apariencias.

—Me harías muy feliz si aceptases ser mi novio Mu, dime. ¿Aceptas?

—Nada me haría más feliz, Saga. Si, acepto ser tu novio.

Mu abrazó a Saga, se sentía tan contento. No se imaginaba lo que sufriría después...

 

 

Notas finales:

Gracias a los que leyeron el primer capitulo. cualquier duda, critica o comentario seran bienvenidos. Hasta el cap 2


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