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Galleta de la fortuna por LaBandida

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Notas del fanfic:

Un one shot que se me ocurrió a las 4am hoy.

Notas del capitulo:

Disfruten... ¿supongo?

-Triunfo por aquí, triunfo por allá, un triunfo te saludará— Rin miro el papel con letras negras  y orillas doradas sin mucho afán esperando averiguar cómo mierda debía interpretar eso.

-La mía dice “Deberías confesar a tu mejor amigo eso que ha rondado por tu cabeza desde aquel día de playa”-

-Definitivamente odio estás porquerías nunca tienen sentido-

-Ni me lo digas, ni siquiera he ido a la playa en meses. ¿Qué se supone debo confesarte entonces?-

-Ya vámonos Sousuke, la comida china como desayuno no fue buena idea-

El pelinegro aceptó sin chistar la propuesta de su amigo, con una señal la camarera que los miraba babeando desde que entraron corrió en seguida a hacerles la cuenta de lo que habían consumido. Después de que Sousuke pagará ambos salieron de aquel local pequeño y escondido entre los edificios inmensos de Tokio. Si bien el lugar tenía sus ventajas como los precios más bajos del mercado, un sabor casero exquisito e insuperable, también tenía una desventaja sus malditas galletas de la fortuna y sus mensajes indescifrables.

Una desventaja solo a los ojos de Rin (aunque el sabor de las galletas era muy bueno) ya que justo en ese momento se encontraba en esa etapa de la vida llena de encrucijadas, donde todo te sale tan bien que no sabes que sigue,  mucho menos sabes a donde ir. Digamos que en ese momento Rin se encontraba en la fase dos de la encrucijada mejor conocida como la fase “me siento solo” resumida en la típica pregunta ¿De qué sirve todo lo que hago si no tengo con quién compartirlo?

Entre sus pensamientos reflexivos llenos de filosofía pura Rin y Sousuke al fin llegaron a la Universidad, donde justo en la entraba esperaban el chico tengo mis sentimientos expuestos a flor de piel aunque no me crean, mejor conocido como “el chico caballa” junto a el chico yo nunca me deprimo mejor conocido como “sonrisitas Tachibana”.

-¿Cómo es posible que lleguen después que nosotros si salieron antes de casa?—Regañó Mamá-Makoto a sus polluelos.

-A vakasuke le dio hambre—Respondió Rin sin siquiera mirar a los ojos a Makoto porque básicamente no tenía ganas de discutir o prestarle atención a nadie.

Rin se alejo de la puerta poniendo un par de metros de por medio mientras Haru explotaba en risas repitiendo una y otra vez “Vakasuke” “vakasuke” cosa que no le hizo ni un poco de gracia al otro pelinegro que en seguida arremetió contra este tomándolo del cuello de la camisa.

-Nanase, repítelo una vez más, anda, no te pasará nada-

Nanase al sentir su espacio vital tan invadido solo volteó la cabeza para esquivar la mirada penetrante de Sousuke y aceptando el desafío solo  atino a decir —Ya suéltame vakasuke voy a llegar tarde a clase por tu culpa-

Makoto sin darse cuenta había caminado tras de Rin bastante curioso y preocupado ya llevaba varios días viendo esa actitud tan extraña que había tomado Rin. Cuando recordó que los que entraban a la universidad junto a él eran tres se dio cuenta de que le faltaban dos de sus polluelos y emprendió mamá gallina el vuelo en seguida porque si su instinto materno no le fallaba los polluelos faltantes siempre gustaban de pelear entre sí.

-No peleen— Apenas los pelinegros escucharon la frase ambos tragaron saliva, como si la suma de todos sus miedos fueran cierta ya que ante ellos estaba Makoto con su aura negra y sus ojos rojos.

Sousuke soltó amablemente a Haruka y este solo atinó a bajar la cabeza, sin importar que al parecer su pelea ya había cesado Makoto tomó a cada uno con sus fuertes brazos y los metió a la escuela a la fuerza, una cabeza bajo cada una de las alas de mamá gallina, con los brazos rodeándoles el cuello, si Makoto era un experto en la llave al cuello pues siempre que sus hermanos peleaban le tocaba ejecutarla. Al principio hacer esa llave a Sousuke le fue difícil pero después de acostumbrase a la estatura de este la llave le salía sola, aunando el hecho de que los pelinegros siempre peleaban, eso solo le dio motivo de práctica.

-Tachibana ya suéltame, esto es muy vergonzoso-

-Sí lo sueltas a él, también debes soltarme a mi-

Makoto ignoró a sus polluelos y no soltó a cada uno hasta dejarlos en la puerta de sus respectivos salones. Sí Makoto se sabía de memoria los horarios de Rin, Haru y Sou, sí Makoto siempre se preocupaba porque los demás estuvieran bien, sí Makoto era el que siempre detenía las peleas en la pequeña casa donde los cuatro vivían por una especie de acuerdo mutuo que diario arrojaba al menos 5 peleas entre los pelinegros. Si se preguntan ¿quién se preocupaba de Makoto? La respuesta es nadie, ni siquiera el mismo Makoto se preocupaba de él mismo pero este aún no se daba cuenta y es mejor que no se dé cuenta pronto porque ya tenemos bastante con un Rin filosofando la vida como para complicar este fic aún más con los sentimientos y pensamientos de Makoto.

Rin tomó asiento y apartó el lugar de Makoto que siempre llegaba tarde por culpa de los pelinegros revoltosos. Makoto y  Rin compartían algunas de sus clases ya que básicamente estudiaban la carrera de Natación o como el plan de estudios en un intento por ser refinado se autodenominaba  Atletismo Acuático. Si bien ambos compartían muchas clases juntas  sus especialidades lo separaban en algunas clases, cosa que era un alivio para Rin quién prefería estar lejos de la mirada invasiva de Santa Teresa de Makoto la mártir que básicamente se preocupaba más de lo que debía por este.

Cómo les iba diciendo antes de que esos estúpidos y sensuales pelinegros me sedujeran Rin se encontraba en esa etapa de la vida donde no tienes nada de qué quejarte y eso  precisamente es lo que te hace quejarte, como si el ser humano amara con locura a conflicto-sempai. Pero… ¿Qué podía pedirle Rin a la vida? Había ganado bronce en las olimpiadas de Brasil, su carrera tanto universitaria como profesional iban viento en popa, una comenzando con un avance que incluso había superado al chico caballa y otra a solo un año de terminar el suplicio que la tarea y controles de lectura innecesarios implicaban, además vivía con los 3 chicos que más le conocían en el mundo, sus mejores amigos en todo el planeta.

¿Qué le hacía falta? Rin se preguntaba eso día con día desde que se entero que su hermana había conseguido novio. Pero al parecer su capacidad mental no le daba para captar que él también quería alguien con quien salir, no de la forma con la que salía con sus amigos, sino algo más bien privado, alguien para besar, alguien para tocar, alguien cuya fragancia le enloqueciera de los pies a la punta del pelo más largo que tenía en la cabeza.

¿Quería una novia? Ni él mismo lo sabía pues había pasado demasiado tiempo entre millares de músculos exquisitos que la figura femenina ya le parecía anormal. ¿Quería un novio? Aceptar esa conclusión le producía algo muy cerca del terror. ¿Por qué? El sabía perfectamente que sus acciones no estaban ni cerca a las de un seme pecho peludo super testorinizado si alcanzaba quizás un nivel de seme sería básicamente un Ryoma (si es que eso es un seme)  aunque para ser más honestos Rin más bien seria un uke, pero aceptar esa conclusión para Rin básicamente implicaba un dolor en el trasero.

Entre los bla bla de su cabeza las horas de clase se fueron como el agua del excusado, pero a diferencia del agua del excusado la mierda que hacia blabla en su cabeza no se fue, sin importar cuantas veces le jalara. Como a eso de las 3 de la tarde se encontraba esperando a Mako, Sou y Haru a la salida de la universidad. ¿Por qué los esperaba si él salía los viernes 2 horas antes? Culpemos a mamá Makoto y su idea de la unidad familiar que los obligaba a todos a esperar para caminar juntos a casa.

Lastimosamente para Rin hambriento de descanso esta vez no se irían directo a casa. ¿Qué le hizo llegar a esa conclusión? Básicamente la suma de todos sus cansancios mentales, es decir, la palabra sempai usada a coro por un peliplateado, un peliazul y un pelinaranja (porque eso que momo tiene en la cabeza es naranja no rojo). Mientras un Rin-chan se le colgaba del cuello besuqueándole las mejillas.

-¿Qué hacen aquí?— Preguntó Rin como si su mente ignorara la respuesta “fastidiar porque tenemos tiempo libre y nos pusimos nostálgicos”.

-Pensamos que tal vez, les gustaría comer con nosotros— Dijo Nitori con las mejillas sonrojadas como si se le estuviera declarando a Rin, expresión que a Rin le dio calosfríos.

-¿A qué hora salen los demás?— Preguntó Rei para saber cuánto tiempo debían esperar antes de ir a comer.

-Debemos esperarlos 5 minutos más— Respondió Rin sin mucho afán sabiendo lo que implicaba 5 minutos de espera junto a esos 4 ruidosos.

-¡Sou-chan! ¡Haru-chan! ¡Mako-chan!— Gritaron Nitori, Momo y Nagisa a la par que corrían a abrazar a sus amigos.

Nagisa tomó la delantera  se colgó de Makoto, Momo se colgó de Sousuke razón por la que el pelinegro solo atino a fruncir el seño. Nitori al no quedarle de otra porque los amables o más bien los chicos con los que si se levaba bien estaban ocupados solo atino a darle un pequeño abrazo a Haruka quien miró a Rin suplicante como diciéndole “quítame a tu novia de encima”.

-¿A dónde nos levaran a comer esta vez?— Preguntó Momo sin soltarse de Sousuke quién básicamente quería arrojarlo a la avenida.

-¡Comeremos comida china aquí cerca!— Respondió Sousuke con un tono de voz que pareció una orden que todos acararon sin chistar, incluso Rin quién no estaba de acuerdo ya que eso había comido en la mañana.

Los Kohais se la pasaron todo el camino al restaurante incomodando a sus sempais, menos a Makoto instintos maternales que parecía más feliz porque el mundo le había regalado más hijos para cuidar.

Al llegar al restaurante juntaron dos mesas y se sentaron en dos hileras de cuatro personas cada una, frente a frente de tal suerte que Rin quedo frente a Makoto y con Sousuke a lado, a lado de Makoto estaba Haruka quién sostenía desde el primer segundo una pelea de miradas con Sousuke frente a frente. Junto a Haru estaba Nitori y a lado de Nitori estaba Rei, frente a Nitori estaba Nagisa y a lado de Nagisa estaba Momo.

Apenas llegaron los platos de comida los Kohais arrasaron con todo demostrando que la comida era la razón de que fueran tan enérgicos. Pero no fueron los únicos tragones de la mesa pues Sousuke también se atasco a placer de comida porque si había una comida favorita para Sousuke esa era la china.

-oi, Nanase, ¿No te vas comer eso?— Preguntó Yamazaki y Nanase le cedió de inmediato el plato de sopa que le habían obligado a pedir. —Deberías probar otros tipos de pescado, la caballa no es todo, prueba esto— Yamazaki extendió sus palillos con un pedazo de carne de algún fruto del mar y Nanase se los llevo a la boca, los Kohais miraban la escena sorprendidos mientras que Rin y Makoto parecían más que habituados.

¿Habituados? Si, básicamente cuando Nanase  no quería comerse algo vakasuke panza bote de basura sin fondo se lo comía y le daba su pescado a Nanase a cambio. ¿Por qué Sousuke ordenaba siempre algo con pescado a pesar de que el pescado no le gustaba? simple, porque sabía que Nanase el escuálido nunca sabía que ordenar y no quería que este se muriera de hambre.

Con el fin de la comida, el fin del silencio cómodo también llego, cosa que a Rin le pareció un infierno pues ahora todo el restaurante se inundaba con las risotadas de sus kohais. Las bromas torpes que intentaban hacer y  el usual intento por parecer mayores que esos 4 se montaban.

En tanto blablá, todos parecían perdidos en medio del mar, pero Rin estaba en el fondo  ya no los escuchaba, no obstante Makoto le miraba serio como si quiera descubrir todos y cada uno de los pensamientos que atravesaban esa cabecita. Sintiéndose impotente al no saber cómo ayudar a Rin y cayendo en cuenta de que todo lo que podía hacer era  dedicarle palabras suaves a Rin solo atinó a decir… —Hey, no pongas esa cara, me tienes a mí-

Rin inmediatamente se sonrojo, quizás porque justo cuando Makoto le soltó esas palabras había leído el contenido de su galleta de la fortuna, quizás solo se sonrojo porque Makoto en una sola frase le dio lo que desde hace varios días quería escuchar. Rin no lo supo y justo cuando iba a responderle a Makoto, Nagisa el oportuno interrumpió.

-¡Hey chicos, leamos en voz alta lo que les depara el destino! Mi galleta dice: “Hoy vas a tener un día muy entretenido-

-Woo, que precisa resultó tu galleta sempai— Exclamó momo, a la par que desenvolvía el rollito de papel que estaba dentro de su galleta para leerlo— La mía dice… “Has estado buscando el amor en el lugar equivocado, tu amor platónico nunca te corresponderá. ¡Ya ríndete!-

-Esa galleta también es muy precisa— remató Sousuke cuya especialidad era el bullying contra Momo —La hermana de Rin se ha conseguido un novio-

Casi todos miraron feo a Sousuke en especial mamá Makoto que no le había enseñado esos modales a su polluelo, casi todos menos Nanase quién se mordió el labio para evitar reírse.

-¿Y qué dice tu galleta Rei-chan?— Intentó Nagisa volver a traer el ambiente relajado a la mesa.

-La mía dice: La paciencia y serenidad evitaran que maten al Rubio-

-¡La galleta que te toco es tan aburrida como tú Rei-chan!-

-No empieces Nagisa, mejor dejemos que Ai nos lea lo que su galleta dice— respondió Rei siguiendo el consejo de su galleta.

-Gracias— Dijo Nitori sonrojado —“Por amar filosas navajas te has olvidado de notar 3 colores básicos, el amarillo, el azul  y el naranja combinan mejor en el cielo estrellado-

-Tu galleta tampoco tiene sentido— Dijo Nagisa frunciendo el seño esperando escuchar algo más divertido— ¿Qué dice tu galleta Sou-chan?-

Sousuke arqueó una ceja y sin afán leyó la breve línea que su galleta tenía — Del odio al amor solo hay un paso-

-¡Que curioso!—Interrumpió Makoto— La galleta de Haru dice lo mismo-

Un silencio espeso como el moco y pesado como la mochila de un niño de primaria se hizo presente. Sousuke y Haruka se miraban mutuamente como diciendo “hasta en eso me copias, que no te basta con ser pelinegro de ojos azules”.

-¡Ya dense un beso!— Interrumpió Nagisa, lo que ocasiono que ambos pelinegros voltearan a verle con mirada aterradora.

-Hey, chicos, no se peleen aún falta que Rin y yo leamos nuestra galletas— Intentó Makoto ser diplomático y miró a Rin para indicarle que él seguía, sin embargo Rin aún miraba el papel entre sus manos con las mejillas rojas. —¿Qué dice tu galleta Rin?-

-“La respuesta a todas tus inquietudes siempre ha estado frente a ti, solo que no la habías visto por pasarte el rato quebrándote la cabeza”-

Rin miró a Makoto y este respondió leyendo su galleta —La mía dice: “Regala tu mejor sonrisa al mundo el día de hoy, a cambio obtendrás las mejillas rojas color del amor más bellas que hallas visto jamás. —Creo que mi galleta estuvo muy acertada— Dicho esto Makoto regalo su mejor sonrisa.

Rin solo atinó a bajar la cabeza, mientras todos en la mesa los miraban como pensando “iu nos va a dar diabetes si los seguimos escuchando”.

-¿Ustedes si se van a besar verdad?— Preguntó Nagisa logrando que todos le miraran con enfado por interrumpir el momento, mientras dos pelinegros ya se habían acercado detrás de este para darle cariñitos-

-¡Tranquilos chicos! Recuerden lo que decía mi galleta Paciencia y serenidad evitaran que maten a rubio— Intentó calmar las aguas Rei, intentó…

Lejos del alboroto entre los kohais y los pelinegros, dos pares de ojos se miraban fijamente, ojo y verde danzaban reconociéndose, ajenos a los demás, intentando hablarse. Desde que llegaron a Tokio Makoto cuidaba de Rin más que a sus otros polluelos, le complacía todo, desde el capricho más pequeño al más grande. ¿Por qué lo hacía? Ni él mismo lo sabía. Desde que llegaron a Tokio Rin trataba de ser más independiente, evitaba causar problemas para los demás, sobre todo quería evitar que Makoto se preocupara. ¿Por qué lo hacía? Ni él mismo lo sabía.

Y mientras se miraron descubrieron los porqués.  Ja, mentira, ambos eran bastantes cabezas huecas y justo cuando estuvieron a punto de descubrir los porqués, palillos chinos les golpearon la cabeza volviéndolos a la realidad de una pelea de objetos en el restaurante. Quizás hablarían de lo que pasó más tarde. Quizás pero por ahora debían parar a esa panda de inmaduros. Todos tragaron saliva, si mamá Makoto aura negra ojos rojos era aterradora, papá Rin ojos verdes cólera y aura negra no se quedaba atrás.

-Oye Makoto esta llave no es tan fácil de hacer pero te ejercita muy bien los músculos-

-¿Verdad que sí?— Respondió Makoto a Rin y apretó más fuerte la llave que le hacia a Sousuke y a Haruka.

El camino a casa ese día fue diferente, Sousuke y Haruka agarrados en llave al cuello por Makoto, Momo y Nagisa agarrados en llave al cuello por Rin, mientras que Rei y Nitori caminaban al frente con la cabeza agachada como niños regañados que saben que les espera algo peor al llegar a casa.

Notas finales:

Al menos llegaron hasta aquí...


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