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Galleta de la fortuna por LaBandida

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Notas del capitulo:

Pues me pidieron que lo siguiera, pero relamente solo lo sigo porque me vinieron ganas de escribir.

Rin fruncía el seño, detener la escenita que los kohais y los pelinegros revoltosos se habían montado en el restaurante había sido una buena idea, al menos no habían terminado en la cárcel por destrucción de propiedad privada. Llevarlos a casa a manera de castigo no lo parecía. Al contrario ahora él y Makoto tenían que enfrentar las consecuencias de sus actos observando cómo su casa tan pacifica y tranquila (bueno al menos Haru y Sousuke no hacían tanto ruido como los kohais) se convertía en un caos.

“Lo que me faltaba” pensó Rin. Sí, no solo su mente estaba hecha un caos ahora su exterior se veía peor que sus pensamientos. Cómo el drama queen que Rin era darse cuenta de que sentía algunas cosas por Makoto lejos de darle paz y tranquilidad le agregaron la formula x para que nacieran los pensamientos super poderosos.

Cosas como; ¿Y si yo no le gusto? ¿Y si es hetero?  ¿Qué tan si está enamorado de Haru? Peor aún ¿qué tan si está enamorado de Sousuke? O… ¿Qué tal si le gusta Gou? Naaa, solo a gente rara le gusta mi hermana. Pasaban por su mente  una y otra vez.

Makoto miró que Rin llevaba ya media hora mirando al televisor apagado mientras una guerra de cojines de sofá alegraba la sala o algo así. Makoto no podía evitar sentir esa cosa extraña en el pecho cada vez que veía a Rin serio, o cuando lo veía llorar, o cuando lo veía molesto, o cuando lo veía poner una expresión que no fuera una sonrisa.

Makoto podía ver a Haru y a Sousuke serios y no le daba importancia, esos dos no eran de reír mucho, pero en cambio ver a Rin con seño fruncido, brazos cruzados y totalmente perdido le hacía querer hacerle cosquillas hasta ver esos feos dientes brillar aterradoramente. Así que no sabiendo exactamente que hacer sus manos traviesas comenzaron a dar terapia de cosquillas al abdomen de Rin.

-¡Pero qué carajos haces!— Makoto bajo la cabeza, las cosquillas fueron mala idea.

Todos se quedaron pasmados, una cosa es que Rin fuera un Tsundere de mierda con ellos pero gritarle al buen Mako-chan eso era un crimen, sobre todo hacer que Mako-chan perdiera su sonrisa implicaba la pena de muerte o algo parecido. Pero como matar es un delito los presentes solo atinaron a arrojar todos los cojines sobre la cara de Rin.

Para sorpresa de todos Makoto santo mártir de los idiotas rebeldes se interpuso protegiendo con su cuerpo a Rin. —¿Estás bien?— Makoto susurró bajito muy cerca del rostro de Rin. Un estepicursor del desierto atravesó la sala rodando y los presentes comenzaron a hacer apuestas.

 -20 a qué se besan—Aposto Momotaro bajito. Y los otros Kohais le dieron la razón y apostaron 20 yenes cada uno-

-100 a que salen corriendo en direcciones opuestas—Susurraron Sousuke y Haruka al mismo tiempo.

Rin comenzó a temblar cual gelatina a medio cuajar y sus mejillas se volvieron tan rojas como sus ojos.  Makoto lo contempló curioso. Al parecer la punzada fea que anidaba en su pecho se convertía en un latir rápido cada vez que veía a Rin sonrojarse.

-¿Cuánto tiempo más van a pasar mirándose?—Preguntó Rei cansado de la espera.

-Ya me aburrí— Musitó Nagisa.

Makoto sintió un impulso Kamisama sabe porque,  se acercó más y más al rostro de Rin. Los Kohais sonrieron gustosos al parecer su apuesta sería la vencedora. Rin no supo exactamente qué hacer, los labios carnosos de Makoto lo invitaban a acercarse, de pronto las manos de Rin se sujetaron del abdomen de Makoto.

Sousuke y Haru sacaron los 100 yenes y justo cuando estaban por entregarlos Rin empujó a Makoto y salió corriendo en dirección a su habitación —¡Ese es nuestro Tsundere!— Gritaron al unisonó y se abrazaron como si hubieran ganado la medalla de oro en una carrera de relevos, casi un segundo después se separaron.

-Compórtate Yamazaki-

¡TCH! chasqueó la lengua Sousuke y cada uno de los Kohais les entregaron 20 yenes a cada pelinegro.

Makoto se quedó en el suelo sentado, aún en shock. ¿Qué clase de madre pervertida era qué pensó en besar a uno de sus polluelos? Makoto no supo muy bien porque pero sus ojos comenzaron a aguarse. Con su manga rápido los seco, se levantó y dando la sonrisa más lamentable que haya dado jamás, si es que eso era una sonrisa y no una mueca desagradable corrió a su habitación.

Los presentes se quedaron en la sala callados como si todos se hubieran vuelto pelinegros (la autora convulsiona de risa porque se los imagino con el cabello negro, Nitori se ve horrendo). ¿Y ahora que harían? ¿Por que debían darle un empujón a esos dos no? Todos se encargaron de devolver los cojines a los sillones, cada uno tomo asiento.

Rin cerró la puerta de una azoton fuerte y claro. Luego se llevo las manos al pecho, su corazón latía como loco. ¿Makoto había intentado besarte? Una sonrisa le ilumino el rostro, seguido de un seño fruncido al darse cuenta de la estupidez que había hecho. —¡Mierda!— Gritó y se autodio una bofetada.  

Makoto cerró la puerta despacio, intentaba entender que era eso que estaba sintiendo su corazón. Dolía... ¿Por qué dolía? ¿A caso el tenía sentimientos especiales por Rin? Suspiró... ¿A quién engañaba? Los tenía y el dolor que crecía en su pecho era porque Rin no los correspondía. Quizás saber desde cuando tenía esos sentimientos era importante, pero ahora una nueva emoción, sentimiento o lo que sea que son los celos, empezaba a susurrarle bajito “No te quiere porque quiere a alguien más”.

¿Quién será el sueño del corazón de Rin? Su mente se lo preguntaba y él prefería no investigar. “Lo ayudaré a ser feliz”  se convenció a sí mismo y salió de la habitación enfundado en su careta sonriente. —¿Por qué tan aburridos chicos?— Todos le miraron sorprendidos, al parecer Makoto estaba bien.

“Nadie se preocupa de Makoto” pero es mejor que nadie lo haga, a Makoto no le gusta dar molestias. —¿Les parece si vemos una película?—Sugirió Makoto asumiendo su papel de mamá gallina.

-¡Me agrada la idea!—Saltó Nagisa al ruedo y el murmullo de voces discutiendo que sería mejor para ver comenzó.

En tanto Makoto caminó a paso lento a la habitación de Rin, toco la puerta tres veces. —Rin... ¿quieres ver una película con nosotros?— hablo en el tono más feliz y calmado que encontró, para luego abrir la puerta.

Rin tragó saliva al escuchar la voz de Makoto. ¿Cómo es que venía así como la fresca mañana a pedirle ver una película? Tragó saliva cuando escuchó la puerta abrirse. “Debía disculparse” se repitió así mismo y quizás debía arrojarse sin demora a los brazos de Makoto, sí eso haría.

-Makoto... lo de hace rato yo…

-Ah descuida, no pasa nada, seguro te incomodó mucho mi cercanía, yo solo quería ver tus ojos, están algo amarillos al parecer. ¿Has estado comiendo bien?-

-Sí— respondió Rin tajante y otra vez su seño se frunció. “Soy un tonto” Makoto no tiene esos sentimientos por mí, solo se preocupa por mi igual que lo hace con todos. —Dale, vamos a ver esa película-

Ambos salieron de la habitación hablando como si nada, los presentes los miraban incrédulos, entonces Haruka y Sousuke se miraron mutuamente. “¿Qué tan idiota se debe ser para no darse cuenta que si una persona se preocupa por ti, que si una persona busca por todos los medios hablarte es porque te quiere?”  El mismo pensamiento emano de las cabezas de los pelinegros. Al parecer se necesita ser bastante idiota, ¿Verdad Haru? ¿Verdad Sousuke?

-¡Qué bueno que ya están aquí!—Rei les señalo sus lugares, al parecer el empujón consistiría en sentarlos juntos a ver la misma película.

Momotaro se encargó de las palomitas mientras que Nitori trajo todos los ingredientes que encontró en la cocina y Nagisa puso la película.

“LA SUPER MASACRE, MASACRADORA, MASACRANTE DEL TERROR”

La chica pensó que encontrar esa página en internet había sido una suerte. Al fin encontró un lugar donde expresarse, donde decir lo que pensaba, donde inventar historias, disfrutarlas en cada palabra. Lo que nunca pensó es que al escribir esa historia de terror alguien se interesara demasiado en ella, al grado de replicarla tal cual.

Oh pobre escritora ilusa repartiendo palabras que serian su sentencia de muerte. Oh maldito loco, dispuesto a hacer a la escritora la víctima, perdón quise decir la protagonista que tiene la peor muerte.

-¡No, no seas torpe, es obvio que Trunks es el que está detrás de todo esto!— Gritó Nagisa emocionado como si la pobre Pan pudiera escucharle.

Nanase temblaba asustado pero con cara inexpresiva mientras sujetaba la manga de Sousuke.  —Oi Nanase, ¿Tienes miedo?-

-Yo no tengo miedo—Dijo en tono bajito ahora colgándose del brazo de Sousuke.

Oh pobre escritora, seducida por un par de ojos azules, un cabello lila, músculos tentadores. El cuarto cubierto con rosas, igual al que una vez escribió, soñó, imaginó. Rosas, toda mujer quiere rosas. Pero no rosas blancas, engañosas, cubiertas con sangre fingiendo ser rojas.

Rin temblaba intentando ocultar su miedo y para confortarse miró a Makoto, seguro él estaría más que muerto del miedo, pero no era así. Makoto miraba la pantalla con una sonrisa y sin parpadear, pero no miraba la película, estaba demasiado ocupado pensando en cómo olvidar que sentía cosas por Rin.

Rin se acercó a Makoto y se recargó sobre su brazo esperando respuesta alguna pero no la hubo. En tanto los kohais temblaban de miedo sobre el piso abrazados en grupo, pues ya sabían quién seguía en la lista del asesino.

¿Quién es tu peor enemigo? Preguntó el pelilila. La escritora sonrió,  “yo no tengo enemigos” A lo mucho gente que me envidia, quizás esa escritora.. “Marron” se llama... “Blue Marron”  La pelinegra cambió la conversación, no quería hablar sobre el ultimo review recibido de la rubia que se dedicaba decirle lo mierda que era su novela como si ella fuera Shakespeare.

Haru se abrazó a Sousuke  cuando vio como la rubia era despielada pedacito a pedacito. Los Kohais temblaban subidos unos encima de los otros. Makoto seguía enfrascado en Makoto y Rin se perdía la pelicula mirando el rostro de Makoto. ¿Qué era eso que se dibujaba en su rostro? “No me incumbe” se dijo así mismo y la escena del pelilila comiéndose el ojo de la rubia lo recibió haciéndole dar un salto.

Oh pobre escritora, siempre en busca de un príncipe, de un ser como esas historias leídas, alguien valiente dispuesto a aceptar todo de ella. Oh pobre escritora buscando luz en la oscuridad profunda. ¿Quién fue tu primer amor? El pelilila la agarró con la guardia baja, el primer amor era el tema tabu de la escritora. Bish… susurró el nombre acordándose de aquel joven de ojos verdes con el que pensó pasaría cada día de su vida.

Haru se montó en las piernas de Sousuke, protegiéndose con los enormes brazos, después de ver como el joven Biss caía en la trampa del pelilila y entraba aquella bodega abandonada en búsqueda de Pan. El primer paso alertó al joven sobre lo mal que las cosas iban, sus zapatos se hundían en cada paso en medio de la oscuridad. Un hedor infernal   inundaba el lugar pero la oscuridad no dejaba ver que era. No, los pasos del joven no se hundían, eran sus zapatos derritiéndose, de pronto escuchó la puerta cerrarse y las luces del enorme lugar se encendieron.

Makoto seguía ido y Rin se abrazaba a ese brazo pensativo. Quizás solo confundió sus sentimientos y los volcó en Makoto, quizás todo se debía a la soledad. Seguro todo se debía a que el pasaba por la crisis de la edad joven o una mierda así. Entonces soltó el brazo de Makoto y decidió comportarse como antaño, así era más fácil, porque renunciar siempre es más fácil.

El piso estaba cubierto de un líquido pegajoso, ante él sobre un balcón el pelila le miraba. ¿Quién diablos eres tú? Preguntó el joven. Eso no importa respondió el asesino… “mejor pregúntate  quien muere hoy”. El joven molesto caminó con mucho esfuerzo lo más cerca de aquel balcón hasta que sus pies comenzaron a doler. Muy tarde el joven cayó en cuenta que el piso tenía acido, no pudo escapar y se derritió parte por parte.  

Momotaro se abrazaba a Rei casi cachete con cachete, ambos temblaban paniqueados. ¡Qué muerte tan horrible habían presenciado! Nitori y Nagisa lo abrazaban desde atrás casi estrangulándolos. Para esa altura Haruka se había refugiado bajo la enorme camisa de Sousuke temblando totalmente consternado.

Oh pobre autora, era su turno. Nunca me gusto el final de tu novela dijo el asesino. ¿Eras tú? Preguntó la joven desnuda sobre aquella cama de rosas rojas que se sentía húmeda. En tu novela ella decide morir junto a él bajo las balas de la policía, en tu novela él nunca la hace suya, pero esas son cursilerías, la cama de pronto comenzó a ser absorbida  por el suelo. La autora no supo qué hacer y cayó junto a la cama a lo que parecía el piso de abajo. Una piscina roja, pensó que eso era y salió nadando a la superficie.  

Para ese punto Rin se había unido a los kohais en el suelo y Makoto se hallaba sentado solo. “Adios Panny” se despidió el asesino y el boquete del piso de arriba se cerró justo como si fueran compuertas “Yo no planeo morir” eso fue lo último que escuchó la autora del hombre que amaba antes de caer en cuenta que eso era una piscina de sangre. Incluso el hijo de puta se había dado el gusto de robarse los cadáveres de sus víctimas y  estos comenzaron a flotar a la superficie, el nivel de sangre comenzó a aumentar. ¿Cuántas personas había allí? Solo el asesino lo sabía, después de todo esa no era la primera novela que interpretaba y no sería la última.

Las luces encendidas sacaron a Makoto de sus pensamientos.  —Estuvo muy buena— comentó Makoto y todos le miraron como si fuera un engendro.

Luego la atención de todos se fue hacia el bulto de embarazo de octillizos que tenía Sousuke. Haruka al sentirse descubierto abrió la camisa de Sousuke rompiéndola y cayó al suelo como si fuera un alíen. Makoto gritó.

Notas finales:

si les gusta comenten, quiza eso ayude a que actualice más rapido.


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