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EXTRAS por KeepKhanAndKlingOn

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Notas del fanfic:

Sin objetivos, sólo porque sí, porque a veces no me los puedo quitar de la cabeza.

Notas del capitulo:

Sin objetivos, sólo porque sí, porque a veces no me los puedo quitar de la cabeza.

 

YO NUNCA

 

 

                                                                                     Se trata de un inocente juego que consiste en que cada uno de los jugadores formule una sentencia que comience por “yo nunca”, aquellos que no podrían enunciar la misma frase sin faltar a la verdad deberán beber como prenda. El objeto del juego es emborrachar a los demás, normalmente los participantes tienden a unir fuerzas contra un mismo objetivo pero en el caso de nuestros seis protagonistas la cosa es algo más complicada.

 

        Anton, con cuatro añitos recién cumplidos, dormía en la planta de arriba. Jim se trajo del mueble bar una botella de buen whisky de malta escocés. Sentándose en el sofá chester junto a su esposo propuso jugar a Yo Nunca, la idea fue bien acogida, todos pensaron que sería divertido.

  JIM – Yo nunca he sido culpable de la muerte de uno de los presentes.

  KHAN – Empiezas fuerte... - Murmuró llevándose el vaso a los labios y tragando de un sorbo el contenido sin apartar la vista del rubio. - ¡Salud, Jim!

  PAVEL - ¿Eso no es trampa? - Preguntó con su carita de niño inocente, inmutable con el paso de los años que no hacían otra cosa sino acentuar su hermosura.

  KHAN – El juego es así, moy muzh. No pasa nada... - Sonrió mostrando los marcados hoyuelos.

  PAVEL – Pues yo no pienso que tú tuvieses la culpa, fue un cúmulo de sircunstanssias...

  SULU – Tú sí que eres un cúmulo de circunstancias, rosa mía. - Sonrió el japonés cuyos ojos encogidos brillaron con amor por sus flores. - Mi turno... Bueno, si se puede ser tan directo pues...

  PAVEL – Ay yebát! *(joder) - Exclamó oliéndose que sería el objetivo de su drug. *(amigo)

 SULU – Yo nunca me he intentado suicidar con una wakizashi. *(katana corta)

 JIM - ¡Hala! - Rió agitando la mano en un aspaviento dirigido al genio ruso.

 PAVEL – Niet! *(no) ¡No voy a beber! No intentaba suissidarme... ¡Fue un acsidente!

 BONES - ¡Bebe de una vez, cabeza hueca! - Le azuzó a hacerlo y no paró hasta que Pavel vació el contenido de su vaso. - Me toca...

 SPOCK – Me temo lo peor, satelsu. *(esposo) Fíjate en cómo encoge los ojos para mirarme. - Pensó únicamente para su marido quien se mordió el labio inferior con impaciencia.

 BONES – Yo nunca me he... - Se detuvo un momento para formular bien la sentencia, no deseaba cometer ningún fallo de sintaxis en el que pudiera escudarse el vulcano, así que se corrigió. - Yo nunca he provocado la caída de ninguno de nosotros desde más de setenta metros de altura con una estúpida discusión.

 JIM – Bueno, no ha estado tan mal, podría haber mencionado lo de las bailarinas rigelianas. - Rió dirigiéndose en exclusiva a su marido. Spock le miraba con la ceja izquierda en una diagonal perfecta sobre su párpado, la cabeza ladeada cuarenta y cinco grados. - ¡Bebe! - Le ordenó en voz alta.

 SPOCK – No sé, no es realmente cierto, la discusión no era estúpida ni creo que fuese el motivo de tu caída de El Capitán, Jim.

 BONES - ¡Oh, ha dicho que bebas, duende testarudo!

 PAVEL – Me toca... - Dijo entre risas. Antes de hablar esperó a que Spock vaciase su vaso de un sorbo, el travieso ruso se frotaba las manos con malicia. - Yo nunca he obligado a nadie a ponerse braguitas.

 JIM - ¿Qué? ¿Y quién se supone que ha hecho algo así? - Inquirió con los ojos abiertos como platos y una enorme risotada al ver cómo a Sulu se le subían los colores.

 BONES – Bueno, no beberás sólo... - Murmuró cogiendo también su vaso. - Amy tenía dos años y corría por los pasillos de la cubierta B tal como vino al mundo... ¿Qué queríais que hiciera? ¡La obligué a ponerse sus braguitas! Como médico me preocupaba su salud, ya sabéis lo fuerte que estaba el aire acondicionado en el Enterprise...

 PAVEL – Isviní, *(perdón) debí dessir “a ninguno de nosotros” en lugar de “a nadie”... - Levantó su vaso y lo vació de un trago después de Sulu y el médico.

 JIM – Amy tuvo una fase nudista que le duró hasta casi cumplir los tres... - Rió bebiendo también su parte tras brindar con Spock, que hizo lo mismo.

 KHAN – De ésta sólo me he librado yo. - Comentó orgulloso.

 JIM - ¿Estás seguro de que en trescientos años nunca as obligado a nadie a ponerse unas bragas?

 KHAN – No... ni a quitárselas tampoco, si es lo que estáis pensando.

 BONES – Bueno... ¿y cómo fue tu historia con las braguitas, Sulu? ¿A quién de estos dos obligaste a...?

 SULU – Un caballero no entra en detalles.

 PAVEL – Que viene a ser lo mismo que “no hablamos de eso...” - Arguyó frunciendo el ceño.

 KHAN – Fue en su cumpleaños, sólo era un juego Bones, nada más...

 SULU – Y además fue idea tuya, Pasha... Lo de hacerme “rey” por un día.

 PAVEL – Ah, yebát! *(joder) Y nunca más cometeremos ese error, ¿verdad moy lyubov? *(mi amor) - Dijo cantarín agarrándose al brazo de su marido, sentado a su derecha sobre la alfombra.

 KHAN – Está bien. Es mi turno y para vuestra información no me encuentro ebrio en absoluto, solamente he bebido una vez. - Se detuvo en una pausa dramática para darle algo de emoción al asunto. Mirando uno a uno a los presentes añadió misterio con sus gélidos ojos azul hielo. - Yo... - Susurró con su voz más grave, la que hacía que todo el vello en el cuerpo de sus amantes se erizara. - Yo nunca he estado embarazado.

 JIM - ¿Y ya está? Pues vale... - Sonrió con su boca torcida antes de tragarse el contenido del vaso.

 KHAN - ¿Te gustó?

 JIM - ¿El whisky? ¡Claro! ¡Lo he comprado yo, por todos los dioses! ¿Pero qué...?

 KHAN – ¡No, el embarazo! He oído tus historias, las de Bones, las de Pavel, Sulu, Scott y las de Nyota... - No tuvo más remedio que detenerse en su enumeración, la risa no le dejaba articular palabra. Cuando pudo controlarse continuó. - Bueno, la mayoría de esas historias eran muy divertidas pero... ya en serio, Jim. ¿Te gustó estar embarazado?

 JIM – Oh, ya imagino lo que te habrán contado nuestros amigos. Me sentía muy raro en aquella época; fueron meses de estrés, incertidumbre, miedo, ansiedad y todo ello aderezado con una buena dosis de hormonas femeninas para las que mi cerebro no estaba preparado pero aún así... - Respiró, su verborrea nerviosa desapareció de repente al traer a la memoria aquel recuerdo repleto de paz. - Aún así fue lo más hermoso que he vivido jamás. Cuando sentí dentro a mi bebé, en Metafisto... - Unas lágrimas asomaban ya amenazando con desbordar los párpados. - ¡Oh, dioses! ¡Nunca os agradeceré lo bastante mi precioso milagro... mi Amy...! - Ya no podía ver nada, todo se había nublado. Un pañuelo blanco llegó borroso flotando ante sus ojos, el derecho le picaba muchísimo.

 BONES – ¡Sécate esas lágrimas, mamá! - Protestó ofreciéndole su pañuelo. - Ya sabes que el lacrimal se te irrita, los romulanos te dejaron un buen recuerdo.

 KHAN – Siento haberte hecho esa pregunta, Jim. - Lamentó viendo al rubio frotarse con ganas el ojo que McCoy tuvo que operarle.

 JIM – No, cariño... - Terminó de secarse las lágrimas y le devolvió la mirada con una amplia sonrisa de oreja a oreja. - Mi embarazo pudo ser molesto, para mí... y para toda la tripulación del Enterprise en realidad, sin embargo daría uno de mis ojos por volver a sentir a mi hija dentro de mí. ¡Este ojo en concreto! - Señalándose el que seguía lloriqueando se giró hacia McCoy. - Total... no anda muy fino desde que lo trasteaste.

 BONES - ¿Preferirías ser conocido como “el tuerto”? Siempre te quejas... ¡Estuviste a punto de perderlo! Soy neurocirujano y el nervio óptico es mi especialidad pero... ¡no soy uno de tus dioses! ¡Siento que tu lacrimal no haya quedado del todo perfecto, doña mamá llorona!

 SPOCK – T'hy'la... no es necesario gritar. - Susurró con su voz calmada y serena de siempre. - Es mi turno y con esto se termina el juego.

 PAVEL - ¿Una ronda nada más? Niet... *(no) - Protestó meloso.

 SPOCK – Seré breve. Y sí, Pavel: una sola ronda. Este juego, por otra parte inocente y entretenido para un grupo social cualquiera, entre nosotros podría acabar siendo peligroso en varios aspectos, no sólo emocionales... sino también físicos, existenciales e incluso yo me atrevería a decir que podría trascender lo meramente...

 BONES - ¡Has dicho que serías breve! ¿Quieres cumplir tu palabra y abreviar, orejas puntiagudas?

 SPOCK – Por supuesto. - Carraspeó intentando disimular lo mucho que le irritaban las constantes y cortantes interrupciones del médico. - Yo nunca he enseñado el culo a ninguno de los presentes. - Terminó diciendo precipitadamente.

 BONES - ¡Ajá! ¡Bien hecho, duende mío! - Rió a carcajadas alzando su vaso.

 JIM - ¡Te has lucido mi amor! - Exclamó levantando el whisky.

 SPOCK - ¿Por qué? Parque Yosemite, el día en que te caíste de El Capitán de manera fortuita debido a tu absurdo empeño en escalarlo simplemente porque “está ahí”...

 BONES - ¿De manera fortuita? - Escupió unas gotas de whisky al preguntar.

 SPOCK - … y que, por suerte, yo estaba lo suficientemente cerca calzado con unas botas gravitatorias en fase de pruebas que funcionaron correctamente permitiendo que, una vez más, salvase tu preciosa vida. Aquella mañana habías olvidado el comunicador en la cocina de Nyota...

 JIM – Sí, algo me dijo que no me lo llevara. Como si presintiera que podíamos ser interrumpidos.

 SPOCK - Por la noche ella y Pavel vinieron en la lanzadera a recogernos y el trasero de Leonard quedó expuesto bajo los focos. Nos pillaron en mal momento. - Se explicó algo azorado, no entendía el motivo por el cual incluso Khan, que había estado atento a cada detalle comprendiendo por fin aquella puya que Pavel le lanzara al médico en la Katyusha, estaba levantando su vaso para brindar.

 KHAN - “Por lo menos yo no he enseñado mi culo...” ¡Ahora lo entiendo! - Se carcajeó sosteniendo el whisky brazo alzado.

 PAVEL - ¡Bebemos todos, maestro de la lógica! ¡Tú también has formulado mal la frase! ¿Nunca has enseñado el culo a ninguno de los presentes? ¿En serio? ¿Y cómo vino al mundo Amy entonsses? A lo mejor es que no recuerdas cómo aparesísteis en el puente después de vuestra primera visita a la nave oscura... - No podía dejar de reír. Al menos no era el único que había metido la pata.

 SULU – Kanpai, *(salud) amigos... - Rió haciendo chocar su vaso con los otros. - ¡Por muchas noches como esta!

 SPOCK – Vaya... - Murmuró en un susurro empinando el codo hasta dar buena cuenta de su bebida, le hubiera gustado tener una nueva oportunidad para enmendarse en el juego.

 PAVEL – Oh, dabay... *(vamos) juguemos otra ronda... Pozhaluysta... *(por favor) - Suplicaba de rodillas ante el vulcano que empezaba a arquear las cejas como si estuviese a punto de consentir.

 JIM – No deberíais, Pavel. Creo que este juego se os da peor a los listos... - Bromeó torciendo la boca en su pícara sonrisa.

 SPOCK – Está bien, hagámoslo. - Rectificó curvando ligeramente la comisuras de su fina boca. - Esta vez construiré bien la frase, Jim... - Pensó únicamente para su satelsu. *(esposo)

        El rubio se echó a reír, sabía que su marido no pararía hasta tocarle las narices a Bones y hacerle saltar, algo que siempre disfrutaba de contemplar. Pavel asintió feliz de poder jugar una ronda más, meditando ya cuál sería la indirecta que elegiría para lanzarle a Sulu. Khan fue a por otra botella de whisky, y el japonés y Bones sonrieron ufanos de guardar en sus recuerdos las más embarazosas historias acerca de sus amantes.

 BONES – Me viene a la cabeza algo sobre unas bailarinas rigelianas que...

 SPOCK – Oh, no.... por favor, t'hy'la...

 

Notas finales:

Lesek t'hyle, dif-tor heh smusma.

Hoy, dos de noviembre, he cometido un error garrafal a la hora de actualizar el fic, el resultado es que todo fue eliminado. La memoria caché del navegador no me ha permitido rescatar los comentarios a este capítulo. Lo lamento.


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