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Descubriéndolo a tu lado por ValexWalker

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Notas del capitulo:

Hola, ha sido un largo tiempo y probablemnete no quede casi nadie que siga la historia, pero me prometí acabarla y ahora que la uni me deja por un corto tiempo tranquila, estoy actualizzando, solo le quedan cuatro capítulos para que el fic acabe asi que... tengo la confianza de que podre publicar el capítulo final antes de que mi próximo ciclo en la u comienze.

Bien, sin nada más que decir, espero les guste.

Besos <3 

 

Aquella mañana nuevamente fue despertado por el sonido de su celular, todos los días su hermano o sus amigos lo llamaban para preguntarle cómo se encontraba o si podían ir a visitarlo y aunque Luffy se muriese de ganas por verlos, abrazarlos y contarles todo lo que estaba viviendo desde que Enel reapareció en su vida, el trastorno que cada vez más tomaba control de su mente y el miedo de lo que el rubio podría hacerles a sus seres queridos si se enteraba de su reunión con ellos, lo detenían. Él no podía arriesgar su seguridad, debía seguir aguantando aun si eso significaba perderse lentamente hasta no dejar rastro del Luffy que todos conocían.

“Al menos sé que tú estás a salvo, Torao”

Luego de la última vez que hablaron Luffy no había vuelto a cruzarse con Trafalgar principalmente porque casi nunca salía de su departamento y, tal como Law le había dicho, él le estaba dando el tiempo necesario para superar todo lo que pasó entre ambos.

Cuando se hallaba en sus cinco sentidos, ocasiones que se hacían cada vez más raras, Luffy deseaba con toda su alma que Torao lo buscase y lo llevase lejos, lejos de Enel y la maldita enfermiza obsesión que este tenía con él, aquella misma locura que estaba matándolo también sin poder luchar en contra porque o era aguantar y adaptarse o que las personas más importantes para él salieran lastimadas… no había mucho que pensar. Sin embargo, luego de desear con todas sus fuerzas que el doctor lo salvase, el arrepentimiento y el miedo se apoderaban de él y desistía de la idea. Luffy recordaba muy bien las palabras que la personalidad retorcida de Enel le repetía hasta el cansancio: No podrás escapar de mí, y sí, le creía.

El rubio era un yakuza muy influyente en el bajo mundo por lo poco que había llegado a escuchar en las conversaciones telefónicas que este mantenía a veces en su presencia mientras pensaba que dormía, y por mucho que le pesase aceptarlo, Enel lo encontraría en donde fuese si llegase a escapar, no importaba el lugar, él lo hallaría y le haría pagar dañando a los que quería.

-No dejaré que eso pase… jamás

“Él vendrá pronto… ¿deseas verlo?”

-No… cállate- tomó fuertemente su cabeza con ambas manos y la apretó fuertemente, odiaba aquella voz, odiaba que siempre lograra hacerle creer lo que sabía no era cierto

“Sabes que sí, te gusta que te domine y te reclame como algo de su propiedad”

-No es cierto- comenzó a llorar sin siquiera notarlo- yo lo odio ¡lo odio!

“No lo odias, tú lo amas, por eso tienes sexo con él a diario, por eso le ruegas por que no se detenga”

-Yo… él en ocasiones me golpea

“Tú sabes que no es su intención ¿cierto? él te ama, todos los días lo repite mientras te hace el amor”

-¿Me ama?

“Él es el único que siempre te ha amado”

Las palabras que Torao le dijo aquella vez cuando fue a disculparse con él llegaron a su mente en ese instante y sintió una fuerte opresión en el pecho. Aquella voz tenía razón, solo Enel lo amaba.

“¿Recuerdas los momentos que pasaron juntos en la universidad? ¿Recuerdas lo dulce que se porta contigo ahora?”

Era cierto, todo lo que vivió con él había sido perfecto, todo… hasta que sucedió aquello que últimamente se volvía cada vez más borroso en su memoria, eso que logró separarlos, pero que debido al gran amor que se tenían no había podido mantenerlos alejados para siempre y ahora se encontraban juntos de nuevo.

-Yo…

“¿Lo entiendes ahora? Lo amas, siempre lo amarás”

-Lo amo… yo, lo amo

El sonido de la puerta al cerrarse lo descolocó unos segundos para luego, con una gran sonrisa en el rostro, correr hacia ella y abrazar a la persona que había llegado.

-Mi amor, te extrañe

-Yo también, Luffy

Ambos compartieron un beso húmedo que duró varios minutos. Enel amaba tocar todo el cuerpo de su pequeño mientras lo hacía gemir y acallaba los sonidos con su lengua. Luffy era malditamente adictivo para él y lo mejor era que era solo suyo… suyo.

-Espera- el rubio se separó del cuerpo contrario y acarició su mejilla- quisiera hacerte el amor ahora mismo, pero debo hablar contigo

-¿No puede esperar?- se restregó contra Enel y lamio sus labios- te necesito

-Mierda

Tras una rápida ronda de sexo ambos se encontraban desnudos sobre la cama compartiendo respiraciones agitadas tratando de recuperarse. Luffy apoyó su cabeza sobre el pecho de su amante y acarició las líneas marcadas de su abdomen con su dedo índice, se sentía muy bien el calor de otro cuerpo junto al suyo.

“Él me ama”

“Exactamente”

-Luffy- comenzó a hablar el yakuza con un tono cálido- nos iremos de viaje, así que necesito que alistes una maleta hoy mismo

-¿Q-Qué?- el pelinegro se incorporó rápidamente y observó con sorpresa y miedo  al rubio- ¿Viaje?

Enel imitó a Luffy y respondió con un tono de voz un poco más serio que el anterior.

-Sí, debo ir a Italia mañana temprano y tú vendrás conmigo, dejaré que llames a tu hermano para que le digas que te irás al extranjero con tu pareja, pero no puedes decir el lugar al que iremos ¿está bien?

El pánico lo invadió de pronto y su cuerpo comenzó a temblar. La sola idea de separarse de sus seres queridos lo hacía querer correr y escapar de ese lugar, por lo que el menor, sin siquiera pensar en las consecuencias, envolvió su cuerpo con una de las sábanas sobre la cama y se alejó de esta lo más rápido que pudo.

Su cabeza dolía y no entendía porque sus instintos le gritaban que se alejara de la persona frente a él ¿acaso no era él a quien amaba?

-No… No quiero irme

-¿Qué?- Enel se colocó sus bóxer azules, se puso de pie y comenzó a caminar lentamente hacia el menor- ¿Qué acabas de decir?- su rostro se veía afligido

-Yo…- de pronto la imagen de Torao se apoderó de su mente y la lucidez volvió a él, la persona frente a él no era su amante, era su captor- por favor- comenzó a llorar- no me alejes de ellos

-Después de todo este tiempo, tú aún…- el rubio comenzó a derramar lágrimas y Luffy no entendía lo que estaba sucediendo- yo te amo… te amo tanto y a pesar de todo eso…

El silencio se instauró antes de que el rubio pudiese terminar lo que estaba por decir y su mirada se fue oscureciendo lentamente.

“No… no ahora”

-Por tu cara puedo ver que sabes lo que te espera ¿cierto?- la personalidad corrompida del rubio hizo su aparición y Luffy se quedó inmóvil por el miedo

-E-Enel… por favor, no… no me lastimes

-¿Lastimarte?- caminó hasta quedar frente a él y sonrió- ¿Quién es el que lastima aquí, Luffy?- pasó la yema de sus dedos sobre su propio rostro limpiando las lágrimas antes derramadas por su tonta personalidad- haces que ese idiota llegue hasta este extremo ¿Lo ves?- mostro sus húmedos dígitos- ¡¿lo ves?!- de un solo movimiento, el cuerpo del menor fue a parar al suelo, de sus labios corría sangre por la fuerte bofetada que había recibido.

-¡Perdóname! ¡Por favor!

-¡Cállate!- pateó con todas su fuerzas el abdomen de Luffy y observó divertido como este tosía por la falta de aire- Todo esto es tu culpa ¡me escuchas! ¡Tú culpa!- Enel lo tomó de los cabellos y estampó su rostro contra el suelo fuertemente, le gustaba oírlo llorar y rogarle, le hacía sentir una sensación de poder y excitación inigualable.

-L-Lo siento

Había pasado casi una hora desde que Enel había parado de golpearlo, ahora se encontraba sobre su cama, aun completamente desnudo e incapaz de moverse por el dolor que sentía por todo su cuerpo.

El rubio estaba sentado a su lado fumando un cigarrillo mientras tecleaba cosas en su móvil. No había dicho nada desde que todo había terminado y suponía que tampoco lo haría hasta dentro de un par de horas más, así era como siempre actuaba luego de lastimarlo físicamente.

“Solo quiero morirme… deseo que todo esto acabe”

“Eres un cobarde”

“Sí, puede que sí”

Sintió un movimiento brusco en la cama y se tensó cuando unos fuertes brazos rodearon su cuerpo, haciéndolo emitir un quejido por el dolor que esa simple acción generaba en él.

-L-Luffy- la voz del hombre junto a él sonaba sorprendida y dolida- yo…

Él se había percatado que Enel también había cambiado en el tiempo que llevaban juntos, al principio, ambas personalidades mantenían parte de la otra y recordaban lo que cada una hacía, pero ahora todo era completamente diferente. La personalidad amable parecía no saber lo que la otra hacía y cuando esta dejaba de tomar el control de su cuerpo, el sentimiento de culpa siempre ocasionaba que llorase y se culpase pidiéndole perdón, justo como estaba sucediendo en ese momento.

-Lo sé- se giró con dificultad y observó los ojos húmedos del rubio- no quisiste hacerlo

-¡Te amo!- Enel lo abrazó- Soy posesivo y quiero que estés siempre conmigo, lo admito, pero te juro que no quiero lastimarte ¡te lo juro!

- Fue mi culpa- Luffy correspondió el abrazo- No debí contradecirte

“Sí, fue tu culpa ¿eres masoquista?”    

-Entonces ¿nos iremos mañana por la tarde?- Enel lo observó fijamente- quiero que descanses más horas, te traeré medicina y comida ¿está bien?

-Sí, gracias

El rubio se acercó a él y lo beso lentamente.

-Te amo- dijo tras separarse

“Él te ama… no puede vivir sin ti”

-Lo sé

Habían pasado algunos días desde su encuentro con Trafalgar y lo único que había hecho en todo ese tiempo había sido investigar a aquel “rubio de apariencia adinerada” que parecía ser la pareja de su risueño amigo.

Zoro vigiló en cubierta el edificio donde Law y Luffy vivían y logró obtener algunas fotografías del sujeto para luego inmediatamente, junto al equipo de detectives que trabajaban con él en la agencia policial, tratar de buscar información del tal Enel, lo que fuese serviría.

Según sus amigos detectives, debido a los antecedentes de deudas por juego y alguna que otra sanción por alterar el orden público que figuraban en el historial de antecedentes del rubio, este no era más que un ex adolescente problemático como cualquier otro; sin embargo Zoro no podía ignorar su instinto, algo dentro de él le gritaba que aquel sujeto escondía algo grande y por el bien de su mejor amigo debía averiguarlo costase lo que costase.

-¿No crees que esta vez ese magnífico instinto que dices tener este fallando?

-Pero como eres terca Tashigi- el peliverde frunció el ceño y apretó el volante del auto en el que viajaba con su compañera de trabajo- ya te dije que mi instinto no falla, ese sujeto esconde algo y debo averiguar el qué, Luffy podría estar en peligro

-Está bien, está bien- la peliazul levantó las manos en señal de rendición- aunque espero que en verdad tengas razón porque cancelé mi cita con Spanner para venir a ayudarte, da gracias que somos amigos, idiota, estoy segura que ninguno de los otros detectives te habría querido ayudar en algo que parece una locura

-No es algo tan descabellado

-¡¿Qué no?!- gritó la de gafas- iremos a ver a una persona que según tú tiene información del clan Shinto, que es algo sumamente peligroso por cierto, y todo porque de acuerdo a tus geniales habilidades de análisis el rubio está relacionado con el- suspiró- sigo sin entender qué relación podrían tener los pendientes que el tal Enel usaba el día en que le tomaste las fotografías con el clan Shinto, Zoro

-Confía en mí, histérica… auch- el peliverde se ganó un fuerte golpe en el brazo por parte de su amiga- he investigado a ese clan de Yakuzas por mucho tiempo tratando de buscar pruebas fehacientes para meterlos todos a la cárcel, estoy completamente seguro que esos pendientes los he visto antes, no puedo equivocarme

-Ahh- suspiró- bueno, en vista que no puedo hacerte desistir de esto, solo puedo decir- tomó su arma y la camufló dentro de su traje color negro- manos a la obra

-Eso debiste decir desde el comienzo, mujer

El peliverde guardó su arma y un pequeño micrófono en su vestimenta para luego estacionar el auto cerca del burdel en donde se encontraría con aquella persona que le había prometido la tan valiosa información.

-¿Ya te vas muchacho?

-Si viejo, voy… estoy cansado y solo quiero dormir- se apresuró a corregir

-Y yo no tengo esta pata de palo- Zeff comenzó a reír- no soy tonto Sanji, sé que irás a ver a Zoro

-N-No- el sonrojo en su rostro no se hizo esperar- ¿por qué piensas eso?

-Por la estúpida sonrisa que llevabas mientras preparabas esos onigiris y encargabas las botellas de sake de mejor calidad por teléfono en la mañana- señaló las bolsas que se encontraban sobre una de las mesas del restaurante

-Maldito viejo- Sanji se cruzó de brazos y desvió la mirada

-No tienes por qué avergonzarte tanto, idiota, sé que estás perdido por ese policía así que cuando vayas a verlo avísame para así quedarme tranquilo, eres mi hijo y siempre me preocupará saber dónde andas

-¿Tanto se me nota lo mucho que lo amo?

-A kilómetros

-Tsk…

-Jajaja- Zeff se acercó al rubio menor y despeinó sus cabellos- no te enfades, el amor es parte de la vida y me alegra que hayas caído por alguien como Zoro. Puede tener sus defectos como el comer mucho, dormirse en cualquier parte…

-No ser romántico…

-Ser lento en captar lo que siente o piensa su pareja…

-Renegar por todo…

-No tener mucho tacto para algunas cosas…

-Y lo principal, ser un marimo desorientado

Padre e hijo se miraron y comenzaron a reír, era muy divertido hablar de los defectos del policía.

-Sí, todo eso- habló Jeff- pero estoy seguro que es alguien honorable y sus virtudes superan por mucho los defectos que posee

-Por mucho- repitió Sanji- no puedo enumerar todo lo bueno que tiene mi marimo porque nunca acabaría

-Eres muy cursi ¿te lo han dicho?

-No puedo hacer nada- Sanji suspiró- estoy enamorado

-Puedo verlo en tus ojos, hijo y déjame decirte que los suyos también reflejan lo mucho que te ama, así que espero desde el fondo de mi corazón que ustedes puedan a llegar a formar una familia en un futuro

Sanji sonrió ampliamente y abrazó a su papá.

-Gracias viejo, gracias por apoyarnos, yo también espero llegar a formar una familia con él, es mi mayor deseo

-Y así será muchacho- Jeff correspondió el abrazo y se mantuvieron por unos segundos así, hasta que fue él mismo quien rompió el contacto- ahora, será mejor que te apresures- miró a Sanji- para que sorprendas a tu novio con lo que le preparaste hoy con tanto esmero

-Sí, tienes razón, ya me voy

-Adiós, tonto, te veo mañana temprano

-Entendido

Sanji hizo un gesto con la mano y tras tomar las bolsas conteniendo los onigiris y las botellas de sake para Zoro, se dirigió a la salida del restaurante rumbo a la agencia de policía donde seguro se encontraría todavía a esas horas su marimo.

“7:30, todavía está allí”

-Pero que guapo eres ¿no quisieras divertirte un rato conmigo, fortachón? Puedo ser muy lengua suelta mientras me follan ¿sabías? 

Si ya era incómodo el simple hecho de estar en un burdel tan explícito como en el que se encontraba, más lo era el tener a la persona que le daría la información sobre el clan Shinto coqueteándole tan descaradamente, daba gracias el haberle pedido ayuda a Tashigi en esos instantes porque si se encontrase solo quien sabe lo que el otro podría pedirle a cambio de “soltar la lengua”.

-Con gusto lo haría, pero no me gustan los chicos, lo siento

Sintió como su compañera resistía con todas sus fuerzas el reírse ya que a diferencia de Sanji que gustaba de ambos sexos, Zoro siempre había sido muy abierto con sus amigos acerca de sus preferencias, y sí, él era cien por cierto homosexual, no le gustaban las mujeres en lo más mínimo.

-Es una lástima, precioso- el delicado pelinegro algo mayor se le acercó y comenzó a tocar desde sus bíceps de forma delicada- con lo bien que la podríamos pasar juntos

-Sí, una lástima- Zoro quería salir corriendo de allí, pero debía resistir, situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas- pero, aún podemos conversar ¿cierto?

-mmm… si me dejas tocar un poco- el hombre más bajo apretó los músculos del brazo de Zoro con picardía- por supuesto que sí

Tashigi permanecía sentada en el mismo sofá que su compañero y aquel “trabajador sexual” aunque tal vez un poco alejada tratando de ignorar lo incómodo que su amigo se veía por los continuos roces y manoseos que el pelinegro tenía para con él.

-¿Me podrías decir si reconoces a la persona en esta fotografía?

El pelinegro tomó la foto de forma delicada y observó por unos segundos la figura de Enel en esta, inmediatamente su expresión cambió y eso no pasó desapercibido por Zoro.

-Puede que sí, puede que no

-Vamos, trata de recordar ¿sí?- el peliverde acomodó un mechón negro detrás de la oreja del contrario y habló con la voz más ronca que pudo

“Espero esto funcione”

-mmm… me tientas, hermoso- el pelinegro acarició el muslo de Zoro por unos segundos y prosiguió- sí, lo he visto una vez acompañando a un cliente muy usual que tengo ¿sabías que regresa cada semana por mi alegando que no hay nadie que chupe su miembro como yo?

-Puedo imaginar lo bueno que eres- Zoro estaba cerca de la verdad, debía resistir un poco más- y aquel cliente tuyo, pertenece al clan Shinto ¿o me equivoco?

-No, claro que no detective- sonrió- mi cliente es un yakuza y lleva tatuado un dragón cubriendo toda su espalda

“Bingo”

-¿Hay algo que te haga pensar que el hombre de la fotografía podría ser parte también de los Yakuzas?

-Eso te costará más caro, bebé

-Qué deseas

-Un beso

-¿Qué?

-¿Es lo mínimo que merezco por ser tan colaborativo no?

“Maldición… no quiero, pero debo hacer esto por Luffy”

-Bien, ¿pero prometes que después responderás mis pregunta?

-Puedo vender mi cuerpo, pero soy alguien de palabra, detective

“Perdóname, Sanji”

-Bien, entonces… adelante

El pelinegro sonrió pícaro y acortó la distancia entre él y el peliverde. Succionó sus labios y adentró su lengua de forma experta, saboreando toda la boca del apuesto agente que lo había vuelto loco desde que se paró frente a él. Un hombre exquisito en su opinión.

Por su parte Zoro solo rogaba que el beso terminara lo más rápido posible, se sentía asqueado al besar a otra persona que no fuese su amado cocinero, la sensación le era completamente desagradable.

Después de unos segundos más y tras una mordida que hizo sangrar su labio inferior, el pelinegro dejó libre su boca y al fin Zoro pudo respirar.

-La respuesta es sí, amor

Aun sin recuperarse por completo, el peliverde miró fijamente a la persona a su lado y entendió a lo que se refería.

-¿Qué es lo que te hace decir eso con tanta seguridad?

-Por los fajos de billetes que mi cliente le entregaba al parecer por haber hecho un… “buen trabajo”, ya sabes

-Entonces tu cliente es…

-Es el jefe del clan- habló Tashigi por primera vez al darse cuenta de la situación

El pelinegro sonrió triste

-Así es, ese hijo de puta me convirtió en lo que soy ahora, él me engatusó y engañó hace muchos años haciéndome creer que se casaría conmigo y a mí no me importó un carajo el que fuese un yakuza, estaba enamorado como un idiota

La chica se acercó un poco más hacia los otros dos y prosiguió.

-¿Él te obligó a convertirte en…

-Le pedí que dejara de hacer cosas malas, tú sabes, drogas, tráfico de órganos, de personas, sicariato…- el hombre comenzó a derramar lágrimas y no hizo ademán de detenerlas- él se enfadó conmigo por eso, se enfadó tanto que me arrastró a este burdel y utilizó mi cuerpo y dignidad como quiso, convirtiéndome en lo que vez ahora, linda

-Lo siento- dijeron Zoro y Tashigi al unísono

-Oh, no tienen por qué, no fui más que un cobarde por muchos años ya que a pesar de estar vigilado, en muchas ocasiones tuve la oportunidad de denunciarlo o escapar y no lo hice, tenía tanto miedo que me matara o le hiciera algo a la poca familia que me quedaba que…

-Pero eso no pasará de nuevo, esta vez serás valiente y me ayudarás a que ese desgraciado y todo aquel clan de delincuentes pague por lo que llevan haciéndole a personas como tú durante todos estos años ¿cierto?- habló firme Zoro

El pelinegro sonrió y se limpió las lágrimas.

-Sí, ya me cansé de esto

Se levantó del sofá y fue hacia un buró que había en aquella habitación de paredes pintadas de rojo y llena de numerosos cuadros y adornos extravagantes. Del mueble sacó unos papeles y una vez frente a los detectives se los entregó al peliverde.

-Fui un cobarde, pero en los años que estuve aquí pude reunir algo de información, no es mucha, pero estoy seguro que con la que tú tienes acerca de ellos podrás armar el rompecabezas y de una vez por todas refundirlos en la cárcel

Zoro miró los papeles y tanto él como Tashigi sonrieron ampliamente.

-Gracias- dijeron ambos

-Bien, creo que deben irse ahora ya que pronto llegarán algunos miembros menores del clan- el pelinegro los guio a la entrada de la habitación- Oh, lo olvidaba, en serio me disculpo por haberme divertido contigo- habló dirigiéndose a Zoro- pero no pude resistirme, eres demasiado atractivo y estoy seguro que tu novia debe ser la envidia de muchas

-Novio- corrigió el peliverde- digamos que mentí y soy cien por ciento homosexual

-Uhm...- sonrió el pelinegro divertido-  tenía una corazonada

-Gracias nuevamente por todo ehh…- habló la peliazul

-Kyo…

-Kyo… en verdad nos ayudaste mucho

-Sabré que fue así cuando la policía entre por esa puerta y nos logre sacar de este infierno, a mí y a los muchos chicos y chicas que se encuentran aquí en contra de su voluntad

-Tenlo por seguro- prometió Zoro y dicho esto, dio media vuelta y junto a Tashigi ambos se dirigieron a la entrada de burdel

-Rayos, según los amigos idiotas del marimo, Zoro salió más temprano del trabajo rumbo a su departamento ¡¿Entonces por qué no hay nadie allí?!

Sanji estaba exasperado, no encontraba a Zoro en el lugar que se suponía debía estar y este no contestaba su celular ¿Para eso lo tenía el muy idiota?

“Cálmate Sanji, respira, si te enfadas no encontrarás la solución a este problema”

Se tomó un par de segundos para respirar profundo y tras mirar alrededor se dio cuenta que por haber estado caminando sin ver hacia donde iba había terminado por perderse.

“Genial… ahora tengo el síndrome de Zoro, maldición”

Miró los alrededores de la lúgubre calle tratando de reconocer su paradero y luego de unos segundos reparó en que aquella zona era la popular zona roja de la ciudad, una llena de bares y burdeles.

“Bien, solo debo tomar ese atajo, ir de frente dos calles, doblar a la izquierda y podré llegar al paradero de taxis”

Apresuró el paso la forma más rápida que sus piernas se lo permitieron, pero se detuvo abruptamente al divisar el gran burdel lleno de luces y tonalidades vino tinto que se mostraba ante él; sin embargo, no era por las características del lugar por la cual se había quedado estático sin siquiera poder respirar, sino por la persona que se encontraba saliendo de aquel establecimiento.

Podía verlo, su porte, contextura e inusual cabellera verde eran inconfundibles, sobre todo para él que se trataba de su novio.

-Z-Zoro…

“No puede ser… él no… no me haría esto”

De sus ojos comenzaron a brotar lágrimas y sintió como su pecho se partía de una forma desgarradora. La persona que amaba estaba saliendo de un burdel frente a sus ojos, acomodándose la chaqueta negra que solía vestir y con una herida que por las luces tan llamativas del lugar se dejaba notar en su labio inferior.

“¿Por qué Zoro? ¿No soy lo suficiente para ti y por eso tienes que buscar sexo en este lugar?”

Apretó sus puños fuertemente y dejó caer las bolsas llenas de comida y bebida que llevaba para luego salir corriendo en dirección opuesta. No sabía a donde se dirigía pero poco le importaba en esos momentos, lo único que quería era alejarse de allí, de ese maldito burdel y del estúpido infiel de su novio.

Mientras esperaba que Tashigi saliera del lugar debido a que esta había olvidado su bufanda dentro del cuarto donde ambos habían conversado antes con Kyo, Zoro se limitó a acomodar su chaqueta, la cual por las “atenciones” del pelinegro había quedado algo arrugada.

“Tengo que hablar de esto con Sanji, espero no se enfade”

De pronto oyó un ruido y estaba por girar su cabeza para ver de dónde provenía cuando Tashigi palmeó su espalda y le indicó que ya podían irse.

Zoro asintió y ambos se dirigieron al auto. El peliverde estaba por arrancar cuando por el espejo pudo divisar algo sobre el asfalto. Sin darle más explicación a su amiga, bajó del vehículo y fue a averiguar de qué se trataba.

Cuando se acercó a esa parte de la pista, se extrañó al ver dos grandes bolsas, una aparentemente con comida y la otra con botellas de sake de su marca favorita.

“¿Mi marca favorita?”

Se apresuró a abrir la bolsa de comida y quedó estupefacto al observar los muchos onigiris en forma de corazón que formaban su nombre de forma delicada.

¿Era en serio? ¿Podía tener tanta mala suerte?

-¿Que sucede, Zoro? ¿Por qué bajaste así del auto?- habló Tashigi, quien al ver que su amigo demoraba, decidió seguirlo para ver qué pasaba

-Estoy jodido

-¿Qué? No entiendo ¿Esos son onigiris?- la de gafas observó lo que Zoro traía e sus manos- ¿pero por qué formarían tu nomb… oh

-Mierda

Notas finales:

Pobre Zoro xd y qué decir de Luffy T.T

Me gustaría saber que les pareció, solo si quieren claro jaja

Nos leemos!!!


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