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¿Qué polo es el más frío? por Kuro Hebihime

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Notas del fanfic:

Hola gente, para no perder la costumbre les dejo un pequeño drabble. Saludos.

¿QUÉ POLO ES EL MÁS FRÍO?

 

 

Shanks x Buggy / Shonen Ai

 

En cuanto reconocieron la bandera pirata que se venía acercando no pudieron hacer otra cosa que entrar en pánico. —¡Capitán Buggy, capitáaaaan! —empezaron a gritar despavoridos. El ahora shichibukai salió de su recámara sin poder esconder el miedo que sentía. Su cabello estaba suelto y alborotado; y su rostro no tenía ni una gota de maquillaje. Estaba claro que lo habían despertado de su siesta.

 

—¿Por qué hay tanto alboroto? —se quejó.

 

Galdino fue el primero en acercarse a él. Su rostro estaba tan pálido como la cera que acostumbraba a manipular.

 

—¡¡A-alguien se acerca!! ¡Es nuestro fin! —exclamó a la par que todo su cuerpo temblaba. Llevaba consigo un catalejo, mismo que el capitán Buggy le arrebató.

 

El payaso miró de reojo al resto de sus hombres, y a sabiendas de que no podía mostrar debilidad ante ellos habló con la voz más serena que tenía

 

—¿¡Quién es el pobre diablo que se atreve a invadir nuestro territorio!?

 

Observó por el catalejo y, atónito, se separó un momento para tallarse los ojos.«Debí haber visto mal», pensó. Parpadeó un par de veces y volvió a asomarse, reconociendo la bandera al instante.

 

—¿¡QUEEEEEEÉ!?

 

Exclamó con un grito tan fuerte que se oyó a lo largo de toda su fortaleza.

 

—¡¿Qué hace ese imbécil aquí?!

 

Aventó el catalejo al piso y empezó una rabieta. Sus hombres lo miraban anonadados —Ca-capitán… ¿qué debemos hacer? —le preguntó uno de ellos. Finalmente el payaso se detuvo y soltó un pesado suspiro. Estaba seguro de que no podría hacer nada para evitar que el invasor cumpliera su cometido.

 

—Déjenlo pasar, me encargaré de él personalmente.

 

Al escuchar sus palabras la tripulación entera entró en un éxtasis de admiración. Su capitán, el legendario pirata Buggy, dejaba en claro una vez más que no temía enfrentarse a nadie.

 

Ni siquiera a un yonkou.

 

Pronto se dieron las indicaciones para abrir las puertas y recibir a los visitantes. Buggy se colocó estratégicamente en el sitio más alto del puerto, luciendo una pose bastante ensayada.

 

Pero estaba nervioso.

 

Se podía notar fácilmente por las gotas de sudor que recorrían su cara.

 

El barco ancló y algunos hombres terroríficos descendieron de él. Hombres que solo reconocían por sus fotografías en los carteles de “Se busca”. Con recompensas tan monstruosas como ellos. Los piratas de Buggy retrocedieron sin atreverse a bajar sus armas.

 

Finalmente el hombre más intimidante de todos descendió del barco. La mayoría de los hombres de Buggy cayeron al piso con espuma en la boca, pero no él. No le tenía ningún miedo.

 

—¡Shanks, maldito, ¿a qué has venido? ¡Mira lo que le has hecho a mis hombres! — caminó directo al pelirrojo y lo tomó de la camisa con fuerza. El aludido esbozó una enorme sonrisa.

 

—Me acabo de enterar que ahora eres un shichibukai y quise pasar a felicitarte.

 

Buggy sintió un pequeño tic en la comisura de su boca. —¡Vete de una buena vez, no eres bienvenido!

 

El pelirrojo le mostró una botella de sake que traía atada en el cinturón y ladeó la cabeza como si cada palabra desagradable que recibiera se le resbalara por completo. —Vamos, no seas así —lo tomó de la barbilla y acercó su rostro a él —. Traje un gran sake, al menos tómate un trago conmigo.

 

Buggy sintió el aliento del yonkou contra el rostro. Hace tanto que no sentía esa sensación. No era que le causara miedo, pero sí una emoción confusa que le hizo recordar los viejos tiempos. —¡Tsk! ¡Sígueme! —cedió finalmente y se soltó de su agarre. Los pocos hombres del payaso que quedaban conscientes vieron con orgullo como su capitán caminaba hombro con hombro junto a ese hombre sin mostrar el mínimo temor. «Capitán, usted es el mejor…» dijeron antes de caer al piso. Nadie, ni siquiera los más fuertes, lograron resistir aquella muestra de haki del rey.

 

Los dos capitanes subieron hasta la recámara del shichibukai y en cuanto la puerta se cerró Shanks se acercó a él y lo rodeó con su brazo. —¡Hey, suéltame! —exclamó el payaso partiéndose en dos para escapar con el corazón acelerado.

 

—¡Di-dijiste sake, así que sírveme!

 

Shanks soltó una suave risa y extrajo dos vasos de la cantina que poseía aquella lujosa estancia. Buggy guardó silencio al ver la manera en que se encargaba de todo con el único brazo que le quedaba. Cuando el pelirrojo le extendió la bebida con su mano diestra bajó la vista.

 

—Tu brazo, debió ser difícil para ti. Si mal no recuerdo… eras zurdo.

 

El pelirrojo soltó un suave bufido, complacido al ver que su amigo de la infancia comenzaba a bajar las defensas. —Supongo que bien, me he adaptado bastante a usar la derecha, además, no es como si eso hubiera mermado mi fuerza.

 

Avanzó dos pasos hacia el payaso, quien para su suerte no se movió. Se empinó el trago y aventó el vaso sin importarle donde pudiera aterrizar. Rodeó a su compañero por la cintura nuevamente, pero esta vez no se soltó.

 

—¿Recuerdas nuestras peleas de jóvenes? Nunca pudimos decidir cuál era el polo más frío.

 

Buggy soltó un bufido y se empinó su bebida, nervioso de tener a Shanks tan cerca. —Cómo olvidarlo, si tú, estúpidamente, insistías en que era el polo sur.

 

Akagami sonrió, y se acercó un poco más, tentando a su suerte. —Pues bien, he estado en ambos lugares y tengo que confesar que yo gané.

 

—¡Estás diciendo idioteces! —le gritó el payaso, quien se acercó más a su rostro sin intención—. ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?

 

Shanks terminó de estrecharlo fuerte contra él y le colocó un suave beso sobre la nariz. El rostro de Buggy se puso tan colorado que la parte superior de él cayó de espaldas.

 

—¡No-no hagas esas cosas! —le gritó mientras se sobaba la cabeza por el tremendo golpe que se había acomodado. Shanks rio con fuerza. ¡Cómo lo había echado de menos!

 

—Si no crees en mis palabras, Buggy, sal al mundo y compruébalo por ti mismo. Ahora tienes el poder para hacerlo —le extendió su brazo para ayudarlo a incorporarse—. O ven conmigo de una buena vez y comprobémoslo juntos.

 

Volvió a besarlo, pero esta vez sobre los labios. Buggy empujó su pecho con la clara intención de separarlo, pero desistió en el momento en que sintió la desesperada lengua de su acompañante adentrarse casi a la fuerza en su boca.

 

Se dejó llevar, como tantas veces lo había hecho en su juventud.

 

Al separarse unos instantes lo miró directo a los ojos. El muchacho del que tan enamorado había estado seguía ahí, detrás del hombre que ahora no podía dejar de admirar.

 

—Vete a la mierda, Shanks —le dijo con una voz parecida a un jadeo, a sabiendas de que lo dejaría hacer lo que quisiera con él.

 

—Vayamos juntos—agregó el pelirrojo, besándolo de nuevo sin dejar que se le volviera a escapar.

 

Notas finales:

Espero les haya gustado. Nos vemos pronto.


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