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Recordar como volver. por momu

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La mañana siguiente a esa noche fui el primero en despertar, me levante temprano y lo contemple por un largo rato mientras dormía. Jamas lo había visto hacerlo, en nuestros encuentros nunca había tiempo de descansar.
 
Cuando al fin despertó yo ya había preparado el desayuno, se removió en la cama durante unos minutos, gimiendo al estirarse y quejándose por el dolor de cabeza. 
 
Luego miro a su alrededor un poco confundido y se sentó en medio de la cama.
 
Al verme se quedo estático un momento y luego tapándose la cara con una almohada grito en ella.
 
--Deja la cruda moral y ven a desayunar. --le dije y se asomo sobre la almohada, se levanto en ropa interior y camino hasta la barra donde se sentó mientras yo terminaba de servir los platos. 
 
Guardó silencio y me observo hasta que al fin lo mire. -- Ayer...
 
--Por favor... --me interrumpió, se veía acomplejado y agobiado, algo raro de ver entre sus múltiples humores de seguridad. -- ayer yo... no se lo que paso, yo no tomo así nunca... pero eso ya te lo he contado ayer...-- se aclaro la garganta desviando de vez en cuando la mirada mientras yo solo lo miraba. -- lamento haberte causado problemas... -- dijo, me quede encandilado unos segundos por tan repentina disculpa. -- pero por favor... olvidemos lo que paso 
 
Ahí se encontraba otra de esas formas de ser de Oliver difíciles de presenciar, pero que formaban parte de una criatura maravillosa.
 
--Puedes quedarte, pero solo hasta que te den departamento en la universidad... -- le di un bocado a la comida y lo mire.  
 
Cuando Oliver dejo a Cristian también dejo donde vivían y por lo apresurado de las circunstancias las primeras semanas se quedo en mi casa, mientras tanto, procesaban en las solicitudes apartamentales de la universidad la petición de estancia de Oliver. 
 
Sin embargo cuando finalmente le enviaron la carta de confirmación no se le prestó atención y se quedó arrumbada entre las revistas del librero, no sé cómo, no se porque, simplemente fue más sencillo así.
 
 
No te mentiré, al principio fue difícil, porque comenzamos como compañeros de cuarto nada mas y aun siendo así, para Oliver el sexo aparentaba ser igual de común como vital, casi como tomar agua o ir al baño, frecuentemente me incitaba para que lo hiciéramos, algo a lo que me tomo tiempo acostumbrarme y resistirme. Finalmente al cabo de unas semanas comenzamos a salir, supongo que fue su particular forma de agradece mi solidaridad, y aunque me resistía a ser tan pesimista, muy en el fondo sabia que Oliver tenia esa costumbre de pagar con su cuerpo los favores públicos, y este por donde lo vieras, era uno. 
 
Después de cierto tiempo que no nos preocupamos en contar, las cosas de ambos, nuestros hábitos, nuestras cotidianidades y rutinas se comenzaron a entretejer tan sutil y fácilmente que ninguno de los dos nos percatamos de tal eufonía. 
 
6 meses después:
 
La tarde de ese día volví a las 6:30 de la universidad y Elena me espero en la esquina de la calle principal, últimamente había estado muy presente, pero Oliver jamas dijo nada al respecto. Jamas me imaginaria que tal encuentro seria la gota que derramaría el vaso, un vaso lleno de inseguridades. Supongo que Oliver no a dejado de ser impulsivo hasta ahora.
 
Recuerdo habernos saludado, ella como siempre muy amable y sonriente. Caminamos un rato por el parque, pero yo no había comido desde temprano y al final decidí invitarla a cenar en casa.
 
Cuando llegamos, todo estaba encendido  porque Oliver no trabajaba ese día. Cuando abrimos la puerta el olor a humo fue lo primero que nos recibió.
 
--¿Llamamos a los bomberos? --bromeó ella y reí un poco.
 
--No te burles...
 
Me adelante para subir primero y ver lo que ocurría. Oliver estaba en la cocina, que por cierto era un completo desastre. 
 
--Ah volviste... --se acerco a mi, con su mandil lleno de una extraña mezcla roja, que también estaba en casi todos los muebles de la barra, isla, cajones y toda la cocina. me tomo de las mejillas y me embarro la salsa en la cara.
 
--¿Oliver que... --me interrumpió porque de puntitas comenzó a besarme en toda la cara lamiéndome la mezcla. 
 
--Creí que podría hacer algo de cenar pero... --giro para ver la escena del crimen y se volvió a mi de nuevo y encogió los hombros -- yo seré tu... 
 
--Elena esta aquí... --Advertí segundos antes de que ella apareciera. 
 
--Waaw --dijo -- ¡Hola Oliver! --se acerco y se saludaron, mientras Elena observaba sorprendida la cocina. 
 
--Elena... -- dijo y me miro consecuentemente. 
 
--¿Que paso? -- cuestiono probando de un tazón la comida, en el horno una charola quemada con algo extraño dentro. Oliver la siguió por detrás. 
 
--Si bueno...   
 
--Puedo hacer la cena si...
 
--Ay no, no te preocupes Elena ya es muy tard....-- mi estomago gruño fuertemente interrumpiendo a Oliver.
 
--No has comido desde temprano... --Elena se acerco y me froto el brazo preocupada. 
 
Esa noche aunque Elena se lucio con la cena, Oliver casi ni toco la comida, y ya cuando fue muy tarde finalmente ella decidió marcharse. 
 
Subí las escaleras después de acompañarla a la salida y me encontré a Oliver lavando los pocos trastes que faltaban. Me acerque por atrás y con mis manos recorri sus brazos hasta sus manos, dónde le quite los trastes y jugué con ellas.
 
--¿Que estás haciendo? --dijo suavemente y río por lo bajo. 
 
--Gracias por intentar hacer la cena... --dije y lo bese en el cuello. 
 
--no te hagas iluciones, no fue por ti, tenía mucha hambre... -- respondió y reí. 
 
--Lo se, lo sé...
 
--Elena es muy buena en la cocina...  --dijo aunque no le preste mucha atención y continué dejando besos hasta sus hombros. 
 
--Aun me falta el postre.... --dije y soltó una risa. Se giro para verme la cara y luego se aparto dirigiéndose al armario.. 
 
-- En la cena no se come postre. --respondió quitandoce la camiseta para ponerse la pijama. 
 
Ahora me doy cuenta de que esa noche Oliver estuvo muy extraño, aunque entonces ni siquiera lo note. 
 
Lo hicimos esa vez, pero en primera, el jamás se hubiera resistido a esa primera provocación mía, se hubiera derretido en mis manos de inmediato, Oliver parecía distraído, poco entusiasmado, raro en verdad, porque él siempre era en extremo lascivo y seductivo en la cama, se dejo hacer cuando la mayoría de las veces le gustaba aparentar liderazgo, y se mantuvo casi en silencio pese a que hacia ya varios meses que había dejado de lado ese habito. 
 
Simplemente no lo note, o quizás si pero no le di nada de importancia.
 
 
Salí de la ducha con una toalla en la cintura. Oliver ya se había puesto la pijama, pero aún tenía el cabello mojado. 
 
--¿Por qué no duermes conmigo esta noche pajarito? -- pregunté acercándome frente a él que se encontraba sentado en el filo de la cama y le acaricie la barbilla para que me mirara. 
 
En el tiempo que habíamos pasado viviendo juntos hasta ese momento, nunca quiso dormir en la misma cama, ni siquiera por qué era una persona completamente friolenta, se echaba encima mil cobertores con tal de no tener frió, aún así siempre huía por la madrugada después de tener sexo, era algo que intentaba no cambiar. 
 
-- En otra ocasión... -- se levantó y me dió una leve mordida en el brazo para luego caminar a su cama. 
.
 
 
 
Al despertar, unos segundos antes de abrir los ojos Oliver se sentaba en el filo de mi cama y siempre gustaba de delinear con las yemas de sus dedos mi cara, me acariciaba la cabeza y con una sutil respiración me contemplaba, estoy seguro de que jamás supo que yo me daba cuenta que lo hacia, era uno de los pocos momentos en los que yo podía apreciar ese afecto tan honesto. 
 
Siempre creí que era su forma de decir "te quiero"
 
Aquel día creí que seria un día normal, acostumbrado y cotidiano.
 
--¿Donde esta... --me pregunte a mi mismo, pero no lo suficientemente bajo para no ser escuchado. Me paseaba por todo el piso, no encontraba mi sudadera gris. 
 
--La lave, esta en el armario, segundo cajón... --dijo señalando. Me apresure y la saque, era tardísimo. 
 
--Regreso tarde, ¿que quieres cenar? --pregunte mientras tomaba mis cosas para irme. 
 
-- Trabajare en la tarde, salgo a las 3:00 de la madrugada ¿y tu? --
 
--Como 12:30 pero te espero. --insistí y sonrió.
 
--¿Lasaña? --dijo, asentí y al fin baje a toda velocidad las escaleras. --¡Mejor las empanaditas de Silvi! -- me grito asomándose apresuradamente por las escaleras. 
 
--¿Empanaditas? -pregunte aunque fue mas una aserción.
 
--De ternera para mi. --añadió.
 
--¿Vas a querer bollos de nata verdad? --pregunte, me miró mientras poco a poco se le hizo una grácil curva en los labios, después parpadeando lentamente asintió. 
 
Es posible que esa mañana Oliver se encontrara completamente en paz, sin darle muchas vueltas a la placentera vida que comenzaba a disfrutar, pero seguramente a medida que el día transcurrió, fue dándose cuenta uno a uno los detalles que habíamos comenzado a construir juntos, la forma de hablar, de besar, de comer, de leer, de tomar fotografías, de cantar, de, de todo.
 
Después fue al trabajo y aunque jamas lo había disfrutado en ningún sentido, esa noche fue tan atroz que casi le fue imposible tolerarlo. 
 
Luego volvió a casa antes de lo previsto por esa misma nauseabunda indisposición, miro la casa tapizada de nosotros y cuando el sosiego parecía estar casi en la cumbre, una ráfaga de introspección del vinculo que habíamos estado construyendo esclareció en el pensamiento de Oliver. De nuevo el miedo en su interior mermo su confianza en mi,  Elena apareció en su cabeza un segundo.
 
Esa noche volví ya tarde, más de lo esperado, como a las 1 am quizás. 
 
No me esperaba a Oliver ya y lo que me encontré en el sillón fue en aquel instante una sorpresa completamente fuera de serie. 
 
Oliver completamente desnudo, estaba montado sobre otro sujeto que estaba sentado en el sillón, el mueble crujía por los movimientos, los gemidos del tipo hacían eco en todo el lugar y sus respiraciones zumbaban mis oídos. 
 
Me quedé quieto mirando toda la escena. Era imposible que Oliver no hubiera escuchado la puerta abrirse, y eso lo confirme porque cuando me vio, simplemente formuló una sonrisa pícara y se relamió los labios dejando salir el aire con dificultad, mientras echaba la cabeza levemente hacia atrás. "ven" pronunció en un susurro en lo que me miraba. 
 
Aventé las bolsas abruptamente sobre el suelo, los bollos humeantes rodaron fuera del empaque hasta el piso. El sujeto se inmutó por el ruido que emitió la caída de los alimentos y espantado se intentó girar para verme. Por otro lado a Oliver parecía divertirle tal situación. 
 
Me di media vuelta y me fui azotando la puerta de la entrada, sentía que la sangre me hervía, un poco más y explotaría, camine por la calle obscura y solitaria hasta no sé dónde, mis pies simplemente me llevaron durante horas hasta que al fin me detuve en un pequeño parque, me senté y di un hondo respiro, cerré los ojos, me reprendía a mi mismo por esa creciente irá.
 
Me quedé ahí un par de horas recobrando la calma y cuando dieron las 3:00 volví. Para entonces ya no estaba el sujeto, solo Oliver recién bañado. 
 
Me metí a la casa y cuando llegue arriba lo vi fumando en la penumbra  mientras miraba por el domo a la obscura calle, ya estaba en pijama. 
 
Los bollos ya estaban en la barra, también las bolsas. 
 
Cuando giró al fin para verme simplemente fumo profundamente. 
 
--lamento que hayas tenido que...
 
--Este lugar no es un burdel, no es para que traigas a tus clientes. --le dije secamente, ni siquiera lo mire, fingí hacer otra cosa sin importancia.
 
No sé cómo pude decir tales palabras tan desagradables, le había tratado como seguramente la mayoría de sus clientes, despreciandolo de tal forma.  
 
Solo se quedó callado un momento, el silencio se pronunció pesadamente. 
 
--Ese no era un cliente... --dijo. Lo mire fijamente un momento. No sé por qué me sentía tan impotente. --solo es un amigo--
 
--Espera --solté una risa irónica que se fue desvaneciendo de inmediato --¿q..que? ¿Que mierda me estas diciendo? --lo mire frunciendo el ceño completamente estupefacto. --no me jodas Oliver--
 
Oliver se acerco y sonrió. 
 
--¿Que creías? ¿que ahora que salimos te iba a pertenecer? por favor, sabias que esto iba a ser así... así soy yo --dijo, intentaba provocarme, aunque no sabia realmente el que. En lugar de ello aquello me produjo una honda decepción, algo que por primera vez sobre paso mi ira. 
 
Yo acostumbrado toda mi vida a esa imprescindible formalidad con mis pasadas relaciones, me había enfrentado a infinidad de problemas y peleas de todo tipo, pero jamas a una situación así, tan inútil e incoherente. De intenciones tan inciertas. 
 
Eso era lo que queria, porque era la única forma de decirme  "¡¡Eeey despierta, esta solo es una ilusión!!" o algo como "jamas seremos los dos" "no es para siempre" o aun mas certero, para decirse a si mismo "Mírame puedo estar con cualquiera, no eres especial en ningún sentido" y dándome de una vez una buena bofetada. Ese era su propósito.
 
Lo mire a los ojos, preguntándome una y otra vez por que había tenido que hacer aquello, intentando encontrar en ellos algo de culpa o remordimiento, y tal vez si hubo. Parpadeo un par de veces y luego trago saliva, después aparto la mirada fumando algo descuidado su cigarro
 
--Te hubieras unido, habría sido divertido... -- me volvió a mirar, ahora empeñado en no titubear. No tuve que decir, simplemente lo mire un rato mas, y esa espera pareció impacientarlo de algún modo. Esperaba con ansias disimuladas a que posiblemente explotara, que le gritara o que lo golpeara como ya estaba acostumbrado con sus anteriores conquistas. Solo que esta vez no fue así. 
 
Vi mas claro que nadie, que esa noche al menos, no podríamos hablar seriamente, ni arreglar nada realmente, ademas me sentía en el borde entre la ira y el abatimiento. 
 
Aunque si me preguntas, me hubiera gustado no forzarme el autocontrol y explotar, destrozarlo todo, así al menos me hubiera desahogado. 
 
 -- Pasaré la noche con Jimi...--avise y abrí la bolsa de la comida, los bollos ya estaban fríos y las empanadas húmedas. 
 
Tome unas cosas en mi maleta y me dispuse a marcharme. 
 
Sin esperarlo su mano detuvo casi de forma involuntaria mi antebrazo. Me gire y Oliver se quedó paralizado al mirarme, segundos después me soltó rápidamente. 
 
--P...puedes quedarte aquí, yo... yo me..
 
--Ahora mismo este lugar me enferma... así que quédate-- lo interrumpí. 
 
Apretó los labios y apagó nerviosamente el cigarrillo. 
 
Baje las escaleras y camine el pasillo, escuche el traqueteo de sus pies al bajar las escaleras con apuro y llegue a la entrada. 
 
--William... --me llamo algo ansioso. Me gire una última vez y lo mire parado al comienzo de las escaleras. Entre abrió la boca intentando decir algo que jamás pronunciaron sus labios. 
 
--Tenias razón, no creo que esto funcione... -- dije. 
 
--¡No! -- grito impulsivamente y luego se tomo unos segundos-- No quieras ser la víctima, yo tengo sexo por dinero, cojo con al menos 30 tipos cada día. ¿Que eso no te importa? -- reclamo 
 
--No me refiero a eso, es por lealtad. Por qué creí que te bastaría conmigo, que sería suficiente.-- explique
 
--¿Que esperas, que me limité a odiar el sexo con otros solo por qué salimos? ¿Y por eso te enojas y te vas?--
 
-- Cielos Oliver, jamás dije algo así. Yo no hablo de sexo, hablo de algo sentimental, de la intimidad más allá del sexo -- le dije. -- Esto que has hecho... --solté el aire. -- no lo entiendo, mentiría si dijera que no estoy molesto, sin embargo me siento decepcionado.-- 
 
Busque entre mi maleta algo mientras el silencio permanecía.
 
Saqué de mi maleta un par de papeles. 
 
Era la solicitud aceptada de un trabajo muy bueno en la revista ARTIUM de fotografía y diseño editorial. Se la dejé sobre la repisa izquierda.
 
--A veces me gustaría saber qué es lo que estás pensando... si aún tienes miedo de quererme... -- miro de lejos los papeles. 
 
Se quedó callado un momento algo consternado, mientras algo crecía dentro de él. 
 
-Quieres ser demasiado romántico, pero estoy seguro de que estás palabras que me has dicho jamás las has llevado acabo ¿Que no fue por eso que Elena te dejo? -- a medida que sus palabras salían de su boca más fuerte las emitia--
No sé por qué intentas atraparme con tus dulces palabras, todos los días haciéndome el desayuno,  aparentando una asquerosa rutina que me comienza a dar nauseas. Yo no soy como tus anteriores novias, no cocino delicioso, no preparo estofado los domingos, no memorizo tus gustos, ni tiendo la cama y te preparo un delicioso almuerzo para llevar, ni que se queda esperando pacientemente tu regreso o se recuesta en tu pecho al dormir, soy un jodido juguete sexual, todas las noches se mete alguien entre mis piernas.  --reclamó eufóricamente. --¡no te parece que aquí soy yo el único que no es suficiente! -- termino rotundamente, su pecho subía y bajaba de la agitación. 
 
Me quedé estático ante tal revelación. 
 
--Oli....
 
--No... -- me interrumpió. Se quedo en silencio unos segundos apartando la mirada y posiblemente reprendiéndose en voz baja. -- vete ya... --ordeno.  
 
Esa noche me fui, no volví porque temía que el calor de la situación nos hiciera hacer o decir cosas que realmente no queríamos decir
Notas finales:

Waaaaaaaw cuanto tiempo. 

 

Ya no tengo excusa, la uni, la uni D,:

me disculpo por el tremendo retrazo. ojala disfruten este capitulo. 


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