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Recordar como volver. por momu

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Notas del capitulo:

Narración desde el punto de vista de Oliver. 

Narrado desde el punto de vista de Oliver: 



Nunca me había parecido tan ridícula la forma en que Mailo agitaba los puños cuando algo lo emocionaba. Era tan exagerado y falso que no comprendía cómo podía actuar así. 

 

--Es tarde, vámonos ya. -- le dije esperándolo en el comienzo de las escaleras. Ya eran las 10:00 de la mañana y el curso aeróbico comenzaba 10:15. 

 

William le señalo para que se marchara, siempre era amable con él, era muy idiota para darse cuenta lo falso que era y eso me molestaba aún más. 

 

Rodé los ojos cuando Mailo paso frente a mi mandando besos al idiota de William que se encontraba parado del otro lado del restirador del estudio. 

 

Él me miró y ni una sola sonrisa formuló. 

 

Estaba molesto, era muy fácil notarlo porque rara vez lucía así: con esa tenue arruga entre sus cejas, apretando la mandíbula mas de lo habitual, indiferencia a toda costa, un tono de voz frío y golpeado. Conmigo siempre se comportaba dulce y cariñoso, su voz grave me susurraba palabras al oído haciéndome cosquillas en el cuello, podía enfadarme con el y reclamarle de cualquier nimiedad, hacer berrinche o dejar de hablarle por un rato pero William era alguien con apariencia imponente y ruda, pero era como un gran oso de felpa, jamás se molestaba conmigo, siempre era paciente y nunca se dejaba llevar por mi temperamento un poco explosivo. Solo que esta vez si me había pasado del límite.

 

Quizás podría ser la persona que más ternura le inspirara, pero en las raras ocasiones en que se molestaba conmigo el cambio era radical. 

 

La noche anterior no había salido como había planeado, solo se había empeorado, había provocado algo que jamás pensé que pasaría con él. Sexo obligatorio.  

 

Esas situaciones siempre me provocaba un terrible nerviosismo.

 

Con William siempre perdía los estribos y a veces podía llegar a ser muy hiriente. 

 

-- Ve abajo, olvide mi mochila-- le dije a Mailo y asintió bajando apresuradamente. 

 

Volví arriba y William ya tenía mi mochila en la mano, al verme me la tendió sobre la isla y continuó con lo anteriormente realizado. --gracias... --dije esperando respuesta pero no la hubo. 

 

Tenía que disculparme era evidente, pero al mismo tiempo sentía un nudo en el estómago propiciado por la ansiedad. Siempre era tan difícil. 

 

Si, había dicho cosas que realmente no quería pero, él era un idiota, yo siempre estaba ocupado y estresado, también cansado y él, con Mailo siempre pegado a su trasero, haciendo chistes estúpidos, saliendo a comer porquerías, sin preocupación ni estrés, pensando que me tenía tan seguramente, ¿Acaso no sabía que en cualquier momento podía conocer a alguien más?

 

¿Acaso tantos años de relación no le habían enseñado que yo a veces podía actuar por el hervor del momento?

 

Los pasos de Mailo se escucharon subir las escaleras rápidamente. No había medido el tiempo que me había quedado ahí pensando.

 

--Ya es tarde, el auto espera. -- se asomo y volvió a bajar apresurado. 

 

No pude hacer más que encaminarme a las escaleras porque ya era muy tarde y lo que teníamos que hablar no sucedería en unos cuantos segundos.

 

-- Vendrá Elena pasado mañana... --me aviso William desde la cocina, antes de que bajara. 

 

.

 

Flash back: 

 

Maurie miro a Elena en los brazos de William a lo lejos y yo no pude evitar dirigir la mirada hacia ahí. 

 

--¿Tu ves amor ahí? porque...

 

--No te he preguntado--lo interrumpí, claro que lo había, uno que yo jamas podría tener.

 

--Solo tienes que confiar en mi y lo tendrás....

 

Final del flash back:

 

 .

 

--Sabes que me detesta -- dije

 

--No es verdad... --respondió cortamente. Ni siquiera me miraba, estaba centrado haciendo algo en la cocina.

 

--Eso te hace creer, sabes bien que ella aún te ama.--explique y me marché.

 

Nos fuimos en el auto hasta que al fin llegamos al campus. Tuve el primer entrenamiento y al terminar me encontré a Mailo en los vestidores. 

 

Desde hacía ya varias semanas me resultaba una molestia, siempre tenía que estar pegado a William, parecía una asquerosa polilla aleteando alrededor de un foco. Lo que al principio me había resultado adorable y lindo en él, ahora me parecía hostigoso y empalagoso. 

 

--Oliver... --me llamó y tuve que voltear. -- ¿Somos amigos verdad? --preguntó, pero ni siquiera me dejó responder. --Yo... aquí no tengo muchas personas con las cuales hablar... casi nadie quiere ser mi amigo, todos parecen odiarme, tú fuiste la única persona que fue buena conmigo. -- sus manos jugaban con las tiras elásticas sobre su regazo, era como un pequeño e indefenso cachorro. 

 

Solté el aire pesadamente. Rápidamente lo relacione con mi trabajo, al principio cuando yo había llegado al club por primera vez tampoco tenía amigos, solo Travis. Me tomo muchas malas experiencias darme cuenta que la envidia podía ser mas fuerte que cualquier cosa, el rango y poder dependía de lo popular que podías ser entre los clientes y si lo lograbas podrás conseguir lo que desearás... aunque el precio significara tener grandes enemigos. Mas temprano que tarde comprendí que esa misma norma aplicaba para la mayoría de los círculos sociales del mundo exterior.

 

Mailo era inteligente y joven, sus habilidades en las optativas eran las mejores y siempre lo felicitaban por su desempeño, desde lejos podía verse su destino y yo no era el único que podía notarlo.

 

-- Ya, ya, no seas tan dramático. ¿Que quieres contarme? -- le dije dándole unos golpecitos en el hombro.

 

Me miró durante unos segundos indeciso hasta que trago saliva. 

 

--¿Crees que soy lindo? --preguntó. No sabía a qué quería llegar, de nuevo me parecía ridículo, era evidente que sabía de que era virtuoso, pero le gustaba alardear y escucharlo de todas las personas posibles.

 

--¿Por qué me pregunt...

 

--Solo responde --me interrumpió y rodé los ojos.

 

--Eres lindo Mailo

 

--¿Crees que soy agradable? 

 

--Haciéndome estas preguntas lo dudo --dije y rió un poco. 

 

--Hablo en serio -- insistió.

 

--¿A qué quieres llegar con estas estúpidas preguntas? --le reclame ya algo irritado, suspiro y se mordió el labio inferior. Yo saltaba entre lo irritante e infantil que podía llegar a ser. Podía aparentar ser inocente e ingenuo, pero era manipulador. No mas de lo que yo podía ser, por eso podía notarlo con tanta facilidad. Pero bueno, al final solo era un estudiante luchando por sobresalir. 

 

--¿Crees que.... yo podría.... ser del tipo que le gustan a William? --dijo. 

 

Escuche sus palabras y aunque por un momento sentí un extraño malestar en la boca del estómago lo único que pude hacer fue soltar una breve risa. 

 

Mailo me miró preocupado.

 

--¿Te gusta él? --pregunté, comencé a ponerme los calzoncillos esperando no tener que mirarle la cara. 

 

De un momento a otra la minúscula empatía que había generado para él se había esfumado. Que estúpido. 

 

--Creo que... estoy enamorado... -- dijo. 

 

--No seas estúpido Mailo ¿Tienes idea de quién es William? Él es muy popular entre las mujeres, no es del tipo que le gusten los hombre. Es mejor que te quites cualquier idea fantasiosa con él -- me apresure y guarde mis cosas en el casillero. 

 

--¿Pero si él también sintiera algo...?

 

--¿Que?--lo interrumpí incrédulo, comenzaba a sentirme cada vez más irritado y estresado, un tremendo deseo de golpearlo crecía en mi. Me preguntaba ¿Por qué William de todos los tipos? ¿Por qué el?

 

--Se que no crees en estas cosas pero... lo percibo, se que él siente algo, no sé si sea igual de fuerte que lo mío pero... me trata tan bien, siempre hablamos de cosas tan interesantes, somos tan similares en nuestros gustos y él es tan divertido y dulce conmigo que siento que... 

 

El impulso inmediato me hizo plantarle tremenda cachetada. Todo fue tan rápido que de lo único que me fijé fue de sus manos tocándose la mejilla mientras me miraba con una cara de horror en los ojos. 

 

Sentí seca la garganta y la mano me temblaba. Lo mire y fruncí el ceño. No tenía idea por qué había ocurrido todo tan rápido y con tan poco control de mi parte. 

 

--No vuelvas a hablar de eso... -- trague saliva en un intento de aclarar mi voz y relajarme. --Crees que eres especial pero tienes que ser más inteligente, William no está interesando en ti, él es amable con todos a su alrededor-- lo reprendí, se quedó paralizado -- Mejor deja de pensar en estupideces y dedícate a cumplir lo que viniste a hacer. ¿Quieres la beca no? no estas para romances-- fue lo último que le dije y salí de ahí rápidamente chocando fuertemente contra alguien que estaba en la entrada.

 

No me inmute y continué mi camino si voltear una sola vez. De nuevo sentía que perdía el control de mi mismo. No debí actuar así, lo sabía, pero la situación me sobrepasó rápidamente y ni siquiera había podido pensar con claridad   

 

Mil pensamientos rondaron mi cabeza. Sentía que aunque deseara no pensar en eso, lo acaparaban todo, la situación se me comenzaba a escapar de las manos, la tensión entre Wlliam y yo, nuestra pelea y lo que había pasado esa noche, todo me hacía dar mil vueltas.

 

Las últimas semanas habían sido un dolor de cabeza y aunque ya presentía que a Mailo le gustaba William no había previsto que él estuviera tan decidido y convencido. No había previsto que estuviera enamorado. 

 

Sabía que William era deseable, ¿quién se resistiría a sus dotes físicos y sexuales? pero enamorarse era otra cosa, implicaba sus otros dotes no físicos, esos que ridículamente sentía solo a mi debían pertenecer.

 

William y Mailo habían tenido desde el principio una conexión inmediata. 

 

Finalmente se dedicaban a lo mismo y a sus pláticas nunca se les veía final, Mailo era ese tipo de chico muy fácil de querer y William tenía un corazón muy blandido, siempre intentando complacer a los demás.

 

Ambos lucían bien juntos, ambos eran personas amables y agradables, interesantes en el sentido artístico y sumamente creativos, Mailo era cientos de veces más suave, ingenuo y sumiso que yo, era suficientemente amoroso para William, quien era perfecto para proteger y cuidar, sus personalidades se equilibraba maravillosamente. 

 

Por la noche fui al club sin sacarme de la cabeza un solo segundo todo lo que había ocurrido con Mailo por la mañana. 

 

--Oliver... ¿Estás bien?--Dante me llamó y levanté la mirada.

 

--Si, perdón estaba distraído -- dije y me miró fijamente. 

 

--¿Cómo te está yendo en tus nuevos asuntos? --me pregunto. 

 

--Bien... --dije y me acarició el cabello. 

 

Travis apareció detrás de él y recargo su barbilla sobre su hombro. 

 

--Déjalo tranquilo-- le dijo.

 

 -- ¿Tienes show en 5 minutos no? --preguntó y asentí --Vete de una vez, no quieres hacer esperar a mis chicos -- dijo y se marchó. 

 

Travis me miró. 

 

--Dante me dijo que le pediste tu absolución-- me dijo y prendió un cigarrillo. No respondí nada. Me miró durante unos segundos, quería decirme algo pero no hallaba palabras, podía verlo.

 

--¿Cómo vas con eso? --preguntó, se refería a mi y William, días atrás me había escuchado discutir por teléfono con él.

 

--¿Cómo crees que va? --respondí y no dijo nada

 

Dió una honda calada a su cigarrillo y liberó el humo al viento. 

 

--Me voy-- dijo. 

 

-- Adelante-- consentí pero no se movió, lo mire y supe de inmediato a qué se refería. 

 

--¿Que? 

 

--No te lo he contado pero... Ya estoy cansado, este es mi límite, siempre tuviste razón, quizás nadie ame a Dante tanto como lo hago yo, pero el no va a cambiar, ni por mi, ni por nadie. -- explicó, sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, un vacio en el estómago. 

 

Jamás creí que escucharía a Travis decir eso. 

 

Apenas hace unos segundos había actuado tan natural frente a él.

 

--¿Que hizo? -- pregunté. Se relamió los labios y fumo de nuevo. 

 

--¿Recuerdas a ese imbécil, el que siempre quiso cogerme? Jordan, ese asqueroso sadomasoquista...   -- fumo de nuevo. Travis desde que lo conocía jamás había prestado sus servicios sexuales, Dante no le permitía tener sexo con nadie mas que con él, así que solo se dedicaba a hacer shows nocturnos y satisfacer al jefe, y aunque Jordan le había ofrecido sumas de dinero desorbitantes para acostarse con Travis, este último siempre le había rogado que no lo permitiera, pues sus fetiches eras absolutamente violentos y dolorosos. Libero el humo temblorosamente. -- bueno pues al fin me tuvo... me destrozó el cuerpo entero...-- respondió y me mostró brevemente su moreteado vientre, me quedé sin palabras. --Dante lo presenció todo, lo permitió sin chistar. Me dijo que era mi iniciación en los servicios sexuales, se va a casar. -- explico y soltó una risa esporádica que se alargó un par de segundos. -- Se va a casar... -- se carcajeo y hasta se inclinó -- Ese hijo de mierda no puede amar a nadie, y se va a casar --dijo mientras poco a poco su risa se consumió.

 

--¿Dante lo sabe? Que te iras--pregunté.

 

--Claro que no, me voy a escapar. Él jamás me dejaría ir. --respondió. Parecía tan seguro, y tranquilo. Lo habría planeado con anticipación. 

 

--No puedes irte, ¿tienes idea de la carnicería que se volverá aquí si te vas? -- reclamé, me incorpore y lo mire fijamente aunque él no lo hiciera, solo fumaba como si nada ocurriera. 

 

--Pues entonces deberías pensar en irte también. --propuso y me miró seriamente. 

 

--No puedo hacerlo... sabes que... Sabes que William y yo vivimos aquí.-- era el único que sabía de ello. -- ¿Cuando? --pregunté, sonrió y fumo de nuevo. 

 

--Buena pregunta. En cuanto antes mejor... -- dijo y se marchó sin decir más. 

 

A las 4 de la madrugada de ese sábado volví a casa. Había sido una noche agitada y lo único que pude hacer fue desplomarme en la cama y sin embargo no pude dormir, el insomnio tormentoso me lo impidió. 

 

William dormía a mi lado sin hacer ruido, su cuerpo emanaba un calor familiar. Mientras, yo sentía que todo comenzaba quebrarse. 

 

Travis se largaría, y cuando Dante se diera cuenta todo se iría a la mierda.

 


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