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Harry Ryddle Snape por Anle Ruma

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Notas del capitulo:

Los personajes aquí presentados no me pertenecen, le pertenecen a sus respectivos creadores y/o compañías, mi uso es simplemente para entretenimiento, no gano nada con utilizarlos.

 

Aclaraciones: contiene m-preg, relaciones chico x chico

 

Esta historia comenzó como parte a la respuesta del desafío Harry Ryddle Snape de PIKWIK en la página de Slasheaven, misma que se ha alejado de la petición de la misma.

 

/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/* Cambio de escena.

**Parsel**

*/* Flash back*/*

 

Era treinta y uno de octubre y en un pueblo muggle los niños salían junto a sus padres en búsqueda de dulces que los vecinos daban en aquella fecha.

 

Más la tranquilidad de aquel poblado conocido como Godric Hollow fue destruida ante la explosión que se escuchó a lo lejos, en un terreno baldío algo había explotado.

 

Mientras los habitantes comienzan a organizarse para ir a checar lo sucedido, una presencia aparecía y caminaba hacia donde la explosión mágica se había sentido, su corazón vibraba con angustia y miedo.

 

Después de lo que le parecía una gran distancia por fin llego a aquel lugar, una casa que tenía una parte destruida, miro por algunos segundos la estructura dañada, la angustia que sentía se hizo mayor.

 

Entro a aquel hogar destruido, supo que algo andaba mal ante el cuerpo caído al frente de las escaleras, unos ojos que en algún momento lo miraron con burla y odio, ahora no miraban nada.

 

Rezando a los antiguos dioses se acercó al segundo piso donde sentía un llamado, al llegar a su destino final se detuvo en el umbral.

 

La escena que se le presentaba era confusa y sobre todo dolorosa.

 

Sus ojos solo podían notar la capa en el piso, solo aquel pedazo de tela negra con algunos detalles, ignoro el cuerpo de una pelirroja que estaba algunos centímetros cerca.

 

Se hinco tomando aquel pedazo de tela, sintiendo entre ella un pedazo de madera, una varita que reconocía perfectamente.

Las lágrimas que había acumulado sin saberlo comenzaron a caer, mientras intentaba entender que había pasado, ¿por qué había ido a esa casa? ¿Por qué lo había dejado solo?

 

El sollozo de un infante le hizo alzar la mirada para entender parte de su tragedia.

 

Dejando en el suelo la capa y guardando la varita entre sus ropajes, tomo al pequeño que estaba llorando, no dudo en acunarlo mientras besaba la cabeza del pequeño.

 

Su pequeño, aquel que no había visto desde el día de su nacimiento, estaba por fin entre sus brazos, pero el precio había sido alto.

 

--Ya pequeño, todo está bien, papi está aquí, no llores mi amor—susurro mientras aguantaba el llanto que se había detenido al tener al bebe en brazos—todo estará bien amor

 

El pequeño se acurruco entre los brazos del desconocido sintiendo la calidez de su cuerpo y calmándose.

 

Silencio, todo a su alrededor era silencio, ya no más gritos y voces desconocidas, que le producían miedo, solo la suave voz del hombre de negro, una voz que le traía tranquilidad, poco a poco el cansancio lo vencía y termino por dormir entre los brazos de aquel ser.

 

Miraba al pequeño que dormía profundamente, noto la herida que tenía y con cuidado de no despertarlo le curo el pequeño corte, solo el silencio los rodeaba, mas este se rompió ante el sonido de un aparato muggle y pisadas, así como un grito desgarrador.

 

Apretó contra su pecho al pequeño que ahora dormía, debía irse, podía tomarlo e irse lejos, más estaba su familia quien estaría en peligro por su actuar, todo lo que habían logrado se destruiría en un abrir y cerrar de ojos, pero sobre todo el sacrificio que se había llevado a cabo en ese lugar seria en vano.

 

--Lo lamento tanto mi amor, perdóname, buscare la forma de que estemos juntos, te lo prometo. —le susurro al bebe mientras le dejaba un beso y conjuraba un pequeño dije en forma de serpiente que le ponía y hechizaba—todo estará bien mi tesoro

 

Con el corazón en pedazos dejo al pequeño en la cuna, acaricio por última vez la pequeña mejilla y se hizo uno con las sombras. Observo el dolor de un viejo enemigo escolar, como suplicaba que la broma terminara, como haciendo un juramento se levantaba y tomaba al pequeño entre sus brazos para salir de la destruida habitación.

Desde las sombras observo a un segundo hombre, como platicaba y como el primero dejaba en brazos del de mayor altura a su pequeño tesoro, para después tomar caminos distintos.

 

Miro la oscuridad reinante de la noche, testigo de la tragedia, así como el recuentro y la despedida que se había llevado a cabo en ese momento.

 

Para cuando los curiosos del pueblo comenzaron a llegar y el desconocido ya no se hallaba en el lugar, se encontraba lejos llorando ya su pedida en una lúgubre casa, donde había sufrido, donde era el constante recordatorio de la tragedia que parecía perseguir su vida.

 

Era también el recuerdo constante de sueños infantiles destruidos por el tiempo y las personas.

 

Deseo con todas sus fuerzas que aquella presencia tranquilizante llegara y le regalara un abrazo donde le transmitía todo sus sentimientos así como promesas hechas.

 

Pero la vida era cruel, ya le había arrebatado a su pequeño y ahora también a su pareja.

 

Estaba solo con el dolor de su alma.

 

Y mientras el lloraba, su tesoro era abandonado en una casa, iniciando así una serie de planes crueles para con él.

 

Su pequeño tesoro quien dormía sin saber, que todo el mundo oculto brindaba en su nombre por haber derrotado al hombre que era temido en ese momento.

 

No sabía que el lloraba por no tenerlo entre sus brazos. Así como también llora por una promesa hecha y no cumplida.

 

"Pronto estaremos juntos, como lo que somos una familia"

 

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Trece años después. Torneo de los tres magos en Hogwarts.

 

Dentro de un antiguo castillo donde jóvenes de once a diecisiete años estudian y aprenden a controlar su magia, conocido como Hogwarts se lleva a cabo en ese momento, un evento de ámbito deportivo importante, un torneo que había sido cancelado hacía mucho tiempo debido al número de las muertes  que había provocado con sus pruebas.

 

Misma competencia, conocido como Torneo de los tres magos, se llevaba a cabo con la participación de las tres principales escuelas de Europa; Beauxbatons Durmstrangs y la anfitriona Hogwarts.

 

Cada escuela daría un representante, llamado campeón, escogidos por el mítico cáliz de fuego, uno de los artefactos mágicos más poderosos del mundo. Siendo así que dicho objeto eligiera como campeona de la escuela francesa a la señorita Fleur Delacour, Viktor Krum representaría a la escuela Búlgara y el favorito de la escuela inglesa Cedric Diggory. Mas alguien decidió usar la situación a su beneficio, habría un cuarto campeón, alguien “inesperado” Harry Potter había sido elegido como el cuarto campeón, el campeón de una escuela fantasma.

 

El joven de catorce años se vio obligado a participar en el evento, siendo tachado de mentiroso y tramposo, todos le dieron la espalda a excepción de cuatro compañeros, aunque sentía que uno de ellos le parecía hacerlo más obligado que otra cosa, por más que dijo que él no había sido, nadie le creyó.

 

El único que parecía apoyarlo era el profesor que le odiaba, a pesar de la burla en sus palabras, lo defendió.

 

Así entre comentarios y burlas, se preparó para pasar la primera prueba de aquel maldito evento, la evasión de un dragón, el más peligroso de los que existían, recuperar un huevo que era la pista para la segunda prueba.

 

El dragón había tenido un efecto “positivo” su mejor amigo, quien también era el primero, comenzó a hablarle de nuevo, pero la recuperación de esta “amistad” no le dio la alegría que esperaba, la sensación de traición era parte de su reconciliación.

 

Pero aun así, ese joven era su mejor amigo, su “prenda más preciada”  misma que debió recuperar desde el fondo del lago, fue ingenuo y noble, creyó la pista de forma literal y a pesar de haber llegado primero con las sirenas salió en último en salir al salvar a un niña, lo recompensaron por su actuar.

 

La prueba acaba y la celebración en su casa se llevaba a cabo, su amigo, quien siempre se sentía opacado, estaba recibiendo de gran atención, permitiéndole que se pudiera escavar a la torre de astronomía, en el lugar se encontró con su fiel lechuza, quien le recibió con un picotazo cariñoso.

 

Ahí se permitió desahogarse un poco, ahí grito con todas sus fuerzas de desesperación, de decepción, de miedo, de soledad, en ese lugar se permitió ser el niño atemorizado que era en realidad, deseando otra vida, con una mirada perdido se quedó en la torre, donde su lechuza le cuidaba, hasta que el apareciera.

 

No tardó mucho en que el hombre de negro apareciera para llevarse a su querido amigo.

 

Severus Snape había estado más estresado de lo normal, la situación del torneo y algunos negocios que estaban siendo investigados por unos idiotas, le tenían de mal humor, pero aun así cumplía con su principal deber, cuidar de Harry Potter.

 

Gracias al Barón, se enteró que el chico Potter había abandonado su torre e ir a la de astronomía, misma donde lo encontró.

 

Él se había mantenido en las sombras escuchando con los puños apretados como el pequeño sollozaba pidiendo un poco de cariño real.

 

Era en esos momentos que odia con más fuerza a Dumbledore, a quien no le importa sacrificar la infancia de otro niño, debido a las mentiras que decía del chico quien estaba ahora en sus brazos.

 

Conociendo el castillo mejor que otros, debido a su situación con los merodeadores, así que sabía de algunos de los pasadizos, que le permitió llegar a una habitación, donde el heredero Potter dormiría hasta despertar.

 

--Pronto terminara esto Harry, no te preocupes pequeño, solo un poco más, sé que te pido demasiado pequeño, pero solo resiste un poco más, te aseguro que tendrás una gran recompensa

 

Solo en la soledad de aquella habitación Severus se permitía mostrarle cariño al niño-que-vivió, dedicándole palabras llenas de afecto, que se mantenían en el subconsciente del niño, dejando una última caricia en aquel cabello alborotado, abandono la sala, para que el niño fuera llevado por un elfo a su habitación.

 

Mientras el hombre que era temido por muchos y admirado por pocas, caminaba de regreso a sus habitaciones con la intención de relajarse un poco.

 

Desde que el niño Potter había llegado a Hogwarts el castillo que alguna vez se dijo que era seguro dejo de serlo, muchos peligros que servían solo para entrenar a un niño, que realmente no sabía nada de él.

 

El torneo había sido lo peor, al igual que los otros profesores, aunque había notado cierta emoción en la líder de los leones, se habían negado, pero como siempre el anciano había logrado convencer a todos de que le daría prestigio al colegio, tuvo que tragarse su comentario de que en realidad le daría prestigio al lugar.

 

Había estado molesto por días, pero antes de que las escuelas llegaran había aparecido una nota indicándole que buscara la información de un viejo ritual, al haberlo encontró dos variantes del mismo y la esperanza que se había estado apagando se avivo con fuerza.

 

Si todo salía como debía, su familia aquella destruida por la ambición de un anciano, seria restaurada pronto.

 

Pero aun así no era consciente de que había mucha historia negativa entre ellos, solo esperaba que Harry les permitiera pertenecer a su familia.

 

Harry Potter se encontraba en su mesa desayunando, seguía confundido de cómo es que llegaba a su habitación, el día que más ansiedad le provocaba, por fin había llegado, por fin aquel día era la última prueba, mientras platicaba con su inseparable amigo Ron, no pudo evitar mirar a la mesa de profesores, con la extraña esperanza de encontrarse con esa mirada… y así fue, aquella mirada que le intrigaba.

 

Para nadie era un secreto que su profesor de pociones lo detestaba, así como también él tampoco lo toleraba, así que ver aquellas emociones en sus ojos color negros, le provocaban una extraña sensación.

 

Estaba más acostumbrado a que aquella mirada le mostrara frialdad y odio, pero que en ocasiones, mostraba preocupación y cariño, para después regresar a su habitual mirada de indiferencia. Aquello le confundía.

 

El mantuvo el contacto hasta que su compañero le llamo, así continuo hablando de lo que haría en la clase de historia, al ser un campeón los exámenes le estaban cancelados, por lo que leía hechizos de defensa o ataque, los que más le interesaba…o simplemente cerraba los ojos recordando aquellas dos voces que le transmitían calidez y promesas de una familia. En un principio creyó que eran las voces de su padrino y Lupin, pero no era así, las voces eran distintas.

 

Además que no le gustaba pensar en las voces de sus padres, más porque eran sus últimos momentos de vivir.

 

Sabía que eran dos voces masculinas, mismas  que susurraban palabras de cariño, promesas de una familia, algo que le hacía sentirse confundido.

 

El desayuno termino y estaba a punto de irse a su clase a ensimismarse en aquellas cálidas frases cuando fue llamado a la habitación lateral del comedor, misma a la que había entrado cuando lo involucraron en aquel torneo, entrando con algo de nerviosismo ya que le habían indicado que ahí estaban los familiares de los campeones, él sabía que su familia los Dursley, misma con quien era obligado a pasar el verano nunca se presentaría ahí, ni aunque le digieran que había muerto; pero no, en aquella sala se encontraba aquella familia que lo había adoptado los Weasley, pero aunque agradecía el gesto no podía evitar sentir algo de envidia al ver aquella familia junta y de nuevo aquellos susurros provenientes desde el inicio de año le llegaban.

 

La promesa de una familia.

 

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La noche ha caído por fin, todos están reunidos en el estadio de quidditch donde se encontraba un laberinto creado especialmente para ese día, atravesar aquel lugar que había sido llenado de trampas y obstáculos, para llegar al centro donde se encontraba el trofeo. La mayor victoria de ese torneo.

Severus ya tenía medio camino recorrido hacia la entrada de Hogwarts, cuando escucho el sonido del cañón, mismo que indicaba la entrada de los primeros lugares, los dos campeones de Hogwarts, más el no presto real atención a dicho suceso, estaba más concentrado en llegar a las puertas de Hogwarts, caminaba con prisa y elegancia, mientras en su puño sujetaba la nota que había encontrado esa misma tarde, junto al trasladador que lo llevaría al lugar indicado.

El jalón en el estómago le hizo cerrar los ojos para después abrirlos y encontrarse en un cementerio. Camino entre las tumbas esperando encontrar algo que le indique el lugar indicado y así fue… en medio de un pequeño espacio rodeado por algunas tumbas se encontraba un caldero enorme con la capacidad de tener dentro a un hombre sentado.

Ahora solo quedaba esperar a que los participantes del próximo suceso.

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Harry recorría el laberinto con la intención de ganar, en ese momento había olvidado que alguien intentaba matarlo y que su entrada en el torneo se debía a eso.

Se estaba arriesgando para ganar un trofeo que en un principio no le interesaba, esas eran sus palabras, pero la emoción de sus compañeros era contagiosa.

Mientras se enfrentaba a las pruebas no puedo evitar imaginarse siendo el campeón del colegio, pero dicha imagen tenía un deje de amargura, estaba arriesgándose, estaba de nuevo en peligro y así estaba recibiendo la gloria del colegio como los años anteriores.

Estaba cerca de cumplir su meta, de ser el campeón cuando se encontró y salvo a Cedric, el verdadero campeón del colegio, después de una discusión sobre lo que había pasado en las pruebas anteriores y lo que debían hacer decidieron tomar ambos el trofeo, Hogwarts ganaría por parte de sus dos campeones.

Así ambos tocaron el trofeo, activando el trasladador

Cuando por fin aterrizaron en el lugar estaban confundidos, nadie les había dicho de una prueba adicional.

Harry miraba el lugar sorprendido, era el cementerio que había tenido en sueños a principios de curso y que habían desaparecido en Halloween, pero habían retornado hacia un mes, la presencia del caldero en ese lugar no le gustaba para nada, se sentía ansioso y podía notar su magia inquieta.

-Cedric saca tu varita—exclamo a su compañero que lo miro confundido, pero él estaba alerta y más al ver que en una de las tumbas se hallaba el apellido de aquel hombre que le había hecho su vida un infierno—hazlo…ahhh

Entonces Cedric lo hizo al ver como Harry caía sujetándose la frente; así que saco la varita para poder defenderse y defender a su compañero.

Ambos notaron la sombra que se acercaba con ellos, Harry intentaba por todos los medios reponerse al dolor y no ser un estorbo a su compañero, pero el dolor era insoportable.

 

--¿Quién es usted?—cuestiono el joven tejón, mientras se ponía entre su joven compañero y el desconocido, mas ninguna respuesta llego, al sentir que un hechizo le daba por la espalda.

 

Harry noto como su compañero caía y temió lo peor, tratando de sobre llevar el dolor se irguió solo para ser amarrado a una de las tumbas, el miedo y la ansiedad se hacían presente en su cuerpo, mientras reconocía al atacante como el traidor de sus padres.

 

Noto como se movía alrededor del caldero y como introducía lo que parecía ser un feto en él, su miedo aumento más.

 

Mas el silencio que rodeaba a los participantes, se rompió ante el susurro de una tela en el pasto, mismo que se acercaba, el dolor comenzó a menguar un poco permitiéndole observar como colagusano se hincaba de rodillas ante el desconocido que se presentaba.

 

Severus había estado observando desde una distancia segura, se había encargado de Diggory y al recordar los pasos de ritual decidió hacer su aparición vistiendo como la mayoría de los mortifagos de tiempo lo conocen.

 

El desconocido para Harry, mas no para el mortifago en el lugar se presenta, con una túnica de color negro con detalles en tono dorado, la máscara era un tono blanco con detalles en plata, no es un mortifago cualquiera, la actitud de la antigua mascota de su amigo se lo dice, el desconocido es alguien importante.

 

--Mi señor…--susurro sin mirar al desconocido

--Inicia el ritual, la última parte déjamela

--Como ordene mi señor.

 

Así  Colagusano inicio el ritual, invoco el hueso del padre que ya era polvo, así como también entrego de forma voluntaria su mano.

Harry miraba todo aquello con una extraña sensación, debido a que el desconocido se había puesto a su lado y le daba un sensación de tranquilidad, a pesar de estar amarrado, este también había lanzado un hechizo para hacerle más soportable el dolor; cuando colagusano estaba a punto de cortarse la mano, el desconocido le tapo los ojos y susurro un hechizo que le evito escuchar aquella parte, sus ojos fueron descubiertos y fue entonces que levanto la mirada para encontrarse con uno ojos de color negro, que le miraban con cariño, un sentimiento que había visto en el colegio.

 

Colagusano se acercó con la mirada baja y gimoteando debido al dolor que le causaba aquel acto, ya cerca de ellos, Severus con su varita le lanzo un hechizo que detuvo el sangrado y que le quitaba el dolor, para después aceptar la daga que le ofrecía.

 

Harry miro con miedo la daga y sus ojos se encontraron de nuevo, con la de quien sospechaba, era su profesor de pociones.

 

Severus mantuvo su aliento la mirada llena de miedo en Harry era algo que odiaba, tratando de calmarlo con su magia, mientras lo liberaba de las ataduras y tomaba su mano para hacerle una ligera herida, lo suficiente para que sangrara.

 

--Sangre…del hijo bien amado…resucitaras a tu padre—susurro mientras obtenía la sangre y se dirigía al caldero.

 

A pesar del susurro Harry lo escucho y se sintió aún más confundido de lo que ya se sentía, sintió como era liberado y como el desconocido pasaba su brazo por sus hombros en un intento de darle protección y también seguridad, así ambos miraron el caldero de donde comenzó a hervir y a lanzar chispas, de colores, hasta que saco una pequeña explosión.

Una figura se alzó del interior del caldero, que en un movimiento de su mano hizo desaparecer dicho objeto.

-Llévasela—susurro Severus hacia colagusano

-S…si señor

Respondió mientras tomaba con veneración la varita que sabía era de su amo, así que se acercó a él y con una inclinación la mostro, al hombre que se estaba haciendo un reconocimiento.

 

-Amo…

Susurro Colagusano mostrando la varita, así el hombre volteo, provocando que Harry retrocediera un poco, la apariencia del recién nacido, un hombre de tez muy pálida, ojos de color rojo y en vez de nariz un par de ranuras similares a las de las serpientes, esa era la apariencia actual de Lord Voldemort

-No te preocupes…no te hará daño mientras este aquí

Harry lo miro y al ver de nuevo aquellos pozos negros infundiéndole valor asintió manteniéndose a un lado del desconocido, la extraña calidez que sentía también influía mucho en eso.

-Oh…mi preciada varita—susurro mirando y al tomarla sintió de nuevo el poder de aquel objeto dándole la bienvenida como en el pasado, con una sonrisa hizo un simple movimiento y el hombre que le había entregado su preciada posesión cayo inconsciente—debería matarlo, pero lamentablemente aun es necesario

Exclama mirando a los otros dos, mientras se acerca y con cada paso que da la apariencia que le causo miedo a Harry desaparece dejando ver a un hombre de entre los treinta y cinco y los cincuenta años, cabello castaño oscuro corto, ojos color café con algunos detalles rojos, tez blanca, quien se acercaba a ellos era Tom Ryddle.

-Después de tanto tiempo, por fin—exclama al estar a unos cuantos pasos—déjame verte, déjame quitarte la máscara Severus

Dijo mientras tomaba con sus manos aquella mascara y dejaba al descubierto el rostro de su más fiel mortifagos, el rostro del profesor de pociones de Harry se mostró.

--Oh mi hermoso Severus, después de tanto tiempo

--Siempre diciendo mentiras mi lord

--¿Lord? Sabes que en esta apariencia ese título no debe ser usado—exclamo Tom mientras acariciaba la mejilla de Severus quien al tacto recargaba su rostro, todo ante la mirada sorprendida de Harry—los extrañe tanto, catorce años separados de ustedes

La emoción con lo que estaba dicho aquella frase se podía sentir en el ambiente y en la magia de los tres, misma que se manifiesta de forma inconsciente

Harry estaba confundido por lo que sucedía en ese lugar y más cuando se vio envuelto en un abrazo con aquellos dos hombre, noto como Severus Snape escondía su rostro en el pecho del hombre que había asesinado a sus padres, mientras presionaba sin lastimarlo su hombro, mientras que Tom lo había abrazado y abrazaba a su profesor, sin ser consciente de sus acciones solo de lo que sentía alzo sus propios brazos y se aferró a las túnicas de aquellos dos.

Perdido…siempre se había sentido así…había noches en las que se sentía como un niño perdido…y sin querer entender en ese momento, en el abrazo de esos dos hombre que lo "odiaban" sentía que por fin había sido encontrado…que había llegado por fin a su casa.

Cosa que era imposible, porque esos dos hombres lo odiaban, uno intentaba matarlo y el otro le hacia la vida imposible en la escuela, no debía sentirse cómodo estando de esa forma con ellos, no debía, no podía, no quería… o eso creía porque de forma inconsciente quería estar de esa forma con ellos.

Tom se separó de ellos, beso la frente de Severus y la coronilla de Harry, la mirada que este le mandaba era de orgullo cosa que confundía más al adolecente.

--Tenemos mucho que hablar, mentiras que destruir, lamentablemente el tiempo no es lo que tenemos ahora—exclamo mirándolos--ambos volverán a Hogwarts—dijo separándose de ellos y caminar en dirección de Cedric y la copa—ambos deben volver al colegio y asegurarse de que no sepan de mi retorno

--Cedric—comenzó Harry más fue interrumpido por Severus

--Lo desmaye, pero me temo que vio algo—exclamo el porcionista

--Comprendo, me encargare de eso—exclamo Tom acercándose al chico y después de unos movimientos de varita y susurros—listo, regresaran al interior del laberinto, será tu decisión como termine Harry, ahora bien, iremos por ti después de que inicie el verano

Dijo mientras besaba la frente de Harry su mano fue guiada a Cedric y le dio el trofeo, ambos jóvenes desaparecieron ante la mirada de los dos adultos.

--Es posible que Harry este un poco confundido déjalo estar, Moody le echara un vistazo

--¿Quién es en realidad?—cuestiono, él estaba más que seguro que él no era el verdadero Moody, conocía la actitud de ese bastardo

--Barty Jr. —respondió— Severus deberás mantener el perfil bajo, nadie sabe la verdad, aún tenemos espías y debemos actuar con precaución

-Estaremos bien, ¿Qué harás?

-Me iré a otro lado comenzare a reunirme con el circulo interno, poco a poco iré a deshacerme de los traidores, pero debemos ser cuidadosos, no perdamos tiempo solo unos días más y estaremos por fin los tres juntos—susurro Tom en los labios de Severus

-Creo que podré soportarlo

Y con ese susurro un casto beso apareció y Severus regreso al castillo.

Tom Ryddle desapareció dejando en su lugar a Voldemort, quien despertó a Colagusano para ordenarle limpiar el lugar y después irse a otra ubicación

El cementerio volvió a quedar en silencio y solo las tumbas fueron testigos de aquel extraño reencuentro…

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Severus regreso justo a tiempo para ver cómo se celebraba a un solo alumno de Hogwarts, Cedric Diggory se coronaba  como lo campeón del torneo…

Se acercó de forma sigilosa para notar la furia silenciosa en la mirada del anciano, así como también ver la cara de fastidio y traición de los alumnos de Gryffindor.

Después de aquel evento, Harry había estado evitando a todo el mundo, sus compañeros de casa lo habían llamado traidor, debido a que le dejo la gloria al tejón y no a los leones a quienes le pertenecían por derecho, según ellos, los únicos que aceptaron aquello fueron los gemelos y Neville, con la única persona que trataba era con Moody, quien le daba algunos consejos o le contaba algunas anécdotas.

Solo su fiel lechuza sabía lo que había sucedido en el cementerio,  así como también de lo confundido que se sentía con respecto a su profesor de pociones, mismo que lo ignoraba en ese momento.

Severus sabía que el comportamiento de Harry era normal, así que no se preocupaba, se mantenía alejado de Moody manteniendo la farsa de odio entre el ex -cazador y el, Dumbledore no sospechaba nada, todo estaba bien.

El último día de clases, Severus se las arregló para encontrarse con Harry y poder decirle la fecha de su encuentro

--Sr. Potter

--¿Qué quiere?—pregunto a la defensiva

--Necesito hablar con usted

--Hable

--Como sabe el lord y yo iremos por usted dentro de un par de días para que este al pendiente y

--¡Ni siquiera se le ocurra!—exclamo mirándolo con furia—no quiero tener nada que ver con ustedes, ni siquiera se le ocurra ir por mí, si lo hacen le diré a todos que Voldemort regreso y que usted trabaja para ellos

Dice para salir corriendo y alejarse del hombre, de las emociones que le produce, de la extraña añoranza que le transmite…

Notas finales:

Antes que nada una disculpa, ayer debí haber publicado el capítulo, pero debido a asuntos  familiares, así que aquí está el capítulo.

Le agradezco a Richie_eli, por apoyarme en esta historia.


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