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Descansa en mi. por Soledadz

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-¿Que demonios fue aquello?-se preguntaba mirando incrédulo su mano

 

Era la primera vez que había pasado el límite..

La primera vez que hacía algo totalmente incorrecto como profesional.

¿Por qué lo hizo?. 

Había jodido todo..

1 hora antes..

El psiquiatra Miyagi Yô se encontraba en ese momento repasando las fichas clínicas de los pacientes que tendría ese día.

Un día que sabía sería difícil.

A pesar de lo adverso que podía ser su trabajo y del cansancio mental que a veces le traía, Miyagi consideraba que aquella área que había escogido y perfeccionado le llenaba casi en su totalidad como persona suficiente. 

Se sentía útil, el tenía la habilidad de poder ayudar a pacientes que llegaban generalmente con síntomas depresivos como consecuencía de abuso sexual.

Miyagi al principio de su carrera no niega su intención de casi desertar de ser incluso un Psiquiatra.

El ver casos de abuso sexual infantil, con niños padeciendo trastornos de estrés postraumático, desórdenes alimenticios e incluso tendencias suicidas.. era en verdad aterrador.

Sobre todo porque vió infinidad de veces como los niños eran totalmente vulnerados en sus derechos, siendo abusados generalmente por alguien cercano a la familia o alguno de los dos progenitores.. 

Lo peor de todo.. casi siempre ambos progenitores de alguna manera estaban al tanto de la situación y no hacían más que cargar las culpas en aquellos pequeños, haciéndoles miserables, poco autónomos.. 

Petrificándoles..

Aun así salió adelante con sus ideales, con sus sueños de querer ayudar en aquella área tan abandonada que le representaba un gran desafío y por la cual él estaba dispuesto a trabajar.

Y hablando de desafíos, en sus manos tenía uno.

Un caso bastante delicado, un joven adolescente que había pasado ya por varios profesionales y colegas, pero no presentando ninguna mejoría durante la terapia y tratamientos sugeridos.

Takahashi Misaki, 17 años, huérfano y sin ningún familiar cercano, proveniente de un hogar de menores del cual ya había escuchado mucho por sus malas referencias, malos tratos.. 

Y porsupuesto abusos.

Un joven al parecer sin estudios ya que los abandonó a la edad de 12 años, realizaba trabajos esporádicos desde los 14 años, alojándose incluso por un tiempo con el famoso escritor Usami Akihiko como hogar temporal, eso hasta hace poco, ya que por causas que se desconocían, el escritor pidió terminar como apoyo.

-Usami Akihiko ¿Ese tipo no era acaso el "amigo" de kamijô? vaya vueltas da la vida- susurra viendo la fotografía del jovencito con algo de tristeza.

Era un chiquillo, un pequeño muchacho aún.

-Miyagi san, el paciente Takahashi Misaki acaba de llegar con su cuidador, ¿le hago pasar?

-Si por favor, que pase solo, yo avisaré cuando su cuidador pueda ingresar, ¿está claro?-

-Si Miyagi san-

El psiquiatra, guardó la ficha en su correspondiente archivador, dejando su libro de notas junto a un bolígrafo a mano.

Se levantó de su asiento como siempre lo hacía y espero a que el jovencito entrara.

Al abrirse la puerta, le vio ingresar.

Inmediatamente notó como sus manos estaban entrelazadas entre sí, estaba algo nervioso, habían ojeras bajo sus cansados ojos, hermosos y vastos ojos, vacíos y sin vida, nada coherente con la mirada que un joven de su edad debiese tener.

Su cuerpo..

Al parecer padecía problemas alimenticios ya que estaba muy delgado, incluso sus pómulos estaban bastante marcados dándole un aspecto cadavérico.

Era en verdad lamentable.

-Buenos días Misaki, mi nombre es Miyagi Yô, por favor pasa y toma asiento en aquel sofá- indicándole cordialmente con la mano donde debe sentarse.

El joven al escucharle en un principio dio un ligero sobresalto, pero luego tomó una postura un poco más a la defensiva, pasando el jugueteo de sus manos a sus brazos, frotándolos con algo de ansiedad, evitando su mirada y viendo el sofá con algo de fastidio.

-Misaki, porque no hacemos lo siguiente, que tal si te sientas donde tú gustes, puedes escoger.

-Yo, m..me quiero ir- dice casi en un susurro que con mucha suerte fue escuchado por el psiquiatra.

-Misaki, por favor toma asiento y explícame porque quieres irte, por que no me das la oportunidad de escucharte y en lo posible ayudarte en todo lo que te esté afectando.

-¿Para que? todos me dicen lo mismo, todos fingen simpatía por un chico que nisiquera conocen.

Luego me recetan pastillas que..

Es ridículo...

Me dan pastillas que no puedo tomar, ya que me son arrebatadas desde que pongo un pie en el lugar donde vivo.

¿Cual es la diferencia?- continua Misaki aún sin querer mirarle.

-La diferencia es que yo me preocupo por ti- expresa ganándose una mirada curiosa y escéptica.

-¿Que le preocupa?, ¿en que le afecta lo que me pase? sólo perderá uno de sus tantos pacientes yo saldré por una puerta y entrarán 20-

-Misaki, siéntate por favor- exige seriamente pero sin sonar brusco, convenciéndole, viendo que como una marioneta cumplía con su pedido.

-¿Que quiere que le diga para que me deje salir de aquí?-

-No se trata de eso; Misaki porque no me empiezas contando sobre tu niñes, ¿te hiciste de algún amigo?, ¿tienes algún recuerdo de ello?.

-Sabe- rie sarcásticamente- ¿porqué no vamos al grano y le digo lo que quiere saber en realidad y lo que seguramente ya tiene registrado en alguna ficha?

Mi nombre es Takahashi Misaki, tengo 17 años, sufrí de abuso sexual constante de parte de mis cuidadores desde los 7 hasta los 10 años.

-Un momento Misaki, espera.

-Luego retorné al orfanato donde el director, el auxiliar y uno de nuestros cuidadores, nos obligaban a tener sexo por comida a mi y a mis "amigos".

Y finalmente trabajé para Usami Akihiko, me enamoré de él, pensé que le importaba, pero solo confundí las cosas.

Él estaba.. 

Yo le ví.. teniendo sexo como un animal con una mujer en la que era mi habitación, en mi propia cama.

El trato de disculparse, pero sólo terminó siendo igual.. siempre es igual.

Días después de lo sucedido, llegó totalmente ebrio, se metió a mi habitación y tuvimos relaciones sexuales. 

Al día siguiente pidió que me sacarán de su casa sin ninguna explicación.

Fin.

¿Eso es todo? 

¿Está conforme? 

¿Me recetará las malditas pastillas para dormir?.

¿Me dará medicamentos para aumentar mi apetito porque estoy muy delgado?.

¿Porque se dio cuenta que al entrar a su consulta, no solo vio a un paciente sino que a un ser que se ve despreciable?

¿Me dará pastillas para sonreir aunque no quiera hacerlo?

¡Dígame que hará de distinto que todo el mundo ya no haya hecho por el "pobre Misaki"!- grita en descontrol

-No Misaki, respira conmigo, toma asiento, déjame darte un vaso de agua.

-¡No quiero agua! ¡no quiero nada!, ¡dígame que tengo que hacer para que me deje salir de aquí y no volver más!

¿Quiere cogerme igual que los demás? 

¡Vamos hágalo!

Misaki se acercó en un estado angustioso al psiquiatra quién por inercia y tratando de evitarle, le empujó haciendo que cayera sin remedio, su espalda resintió contra el suelo, pero al parecer, aquello no le importaba a aquel chico.

Con una oscura calma pero asegurándose de ser rápido en su actuar, se levantó en el acto liberando un quejido y finalmente desapareciendo de la vista del que se suponía era su psiquiatra, el profesional que debía ayudarle.

Miyagi Yô.. había quedado totalmente descolocado.

Había quedado estático en el mismo lugar, mirando la mano con la cual había empujado de manera algo brusca a su paciente.

Se sentía una mierda..

¿Que demonios había sido eso?

¿Por qué no le contuvo en vez de empujarle de esa manera como si aquel chico le diera asco?

Aquel suceso le habia marcado de tal manera que canceló todas las citas posteriores, lo que había ocurrido le había dejado en blanco.

Por primera vez en su vida se sintió un pésimo profesional, un psiquiatra de pacotilla.

————————————————

Caminando por la orilla de la playa, Miyagi llevaba ya la segunda cajetilla de cigarrillo consumida completamente. 

De mala gana devolvió sus pasos, tratando de avistar algun autoservicio donde pudiera provisionarse de más..

Masculló un par de maldiciones, se dio cuenta que no había nada a la vista, tendría que devolverse hacía su auto y olvidarse de errar por la orilla del mar. 

Una llamada entrante apareció en la pantalla de su teléfono.. 

Cierto, tenía una cita con aquella colega que había conocido en un seminario hace ya bastantes años, aquella hermosa mujer Takatsuki Risako. 

Desde aquel seminario ambos compartían algo así como una relación sin ataduras, el sexo era agradable, caliente, muy energizante, era algo que les traía calma a ambos.

Estaba a punto de contestar cuando unos sollozos llaman poderosamente su atención.

Olvidándose completamente de la llamada y guardando su móvil aún parpadeante en el bolsillo de su pantalón, se acerca cautelósamente cerca de unos roqueríos.. los gimoteos aumentaban en volúmen. 

No lo podía creer..

Hecho un ovillo y con el rostro algo golpeado, se encontraba Takahashi Misaki.

A la orilla de una gran roca donde el agua si bien no pegaba tan fuerte, si aquel endeble muchachito caía ahí, era casi seguro que no saldría vivo.

Acercándose con mucho cuidado de no espantarle, le vió mas de cerca y efectivamente.. 

Tenía el rostro golpeado.. 

¡Maldita sea!

Su ropa era la misma que llevaba en la mañana, la cruda diferencia es que ahora estaba algo rasgada.

No..

Que no fuera lo que estaba pensando, acaso aquellos bastardos..

Como en cámara lenta ve al pequeño levantarse con algunos temblores que atacaban su cuerpo, luego le observa mirando directamente hacía el agua por algunos segundos.

Finalmente.. Takahashi Misaki estaba dispuesto a lanzarse, había escogido poner fin a todo de la peor manera.

No sabe como ocurrió, con la adrenalina recorrerle cada músculo del cuerpo, corrió a una velocidad impresionante, se abalanzó sobre aquel muchachito, evitando a toda costa que lograra su cometido de lanzarse al mar.

Se iba a suicidar, iba a quitarse la vida. 

Si él no se hubiese devuelto por más cigarrillos, al día siguiente en su consulta estaría recibiendo la noticia de que aquel paciente, su paciente, había decidido acabar con todo.

Y él, "El gran psiquiatra Miyagi Yô"

Su único gran aporte en la vida de Takahashi Misaki, hubiera sido haberle empujado brúscamente como si su tacto le fuera repulsivo.

En su mente quedaría la culpa.. un "No solo te empujé al suelo.. te empujé a morir". 

Hubiese sido parte de la oscuridad que atormentaba a ese pequeño he inocente chico.

-¡Suélteme! ¡déjeme morir! ¿por qué? ¿por qué me detuvo? ¡no entiende que ya no quiero vivir! estoy solo, yo estoy solo, estoy hecho pedazos, ¿por qué no lo entiende?-

-Misaki, escúchame una cosa, no te soltaré, no voy a hacerlo, nos vamos, te llevaré a.. - 

-¡No por favor! no me lleve al orfanato, se lo ruego ¡no más! no puedo más- gimoteaba el atribulado y tembloroso joven en un hilillo cansado de voz.

-Te iba a decir que te llevaré a mi casa, ¿eso te parece bien?

-N..no yo..-

-Misaki.. no te soltaré, no te dejaré sólo, por favor, acompáñame a mi casa, te ayudaré, tranquilo- susurra tratando de apaciguar al menor.

-Como sea, haga conmigo lo que se le de la gana, ya nada me importa..- susurra agotado sin fuerzas de oponer resistencia.

-Primero, salgamos de aquí, está resbaloso y podemos caer.

Misaki estás helado, te pondrás mi saco- dice quitándoselo y ofrendándolo en los delgados hombros.

-Gracias.

-No es nada, vamos.

El Psiquiatra sabía que éticamente lo que estaba haciendo estaba muy mal, en primer lugar, tendría que haber llevado al menor al hospital para constatar lesiones.

Claramente habían abusado de Misaki, debía dejar todo a cargo de servicios sociales, pero al fin y al cabo, y hasta el día de hoy, no habían hecho nada.

Takahashi Misaki era la triste prueba de la mala praxis de toda una organización que debiese proteger los derechos de chicos sin hogar y en estado de abandono.

Por otra parte, Misaki seguía siendo su paciente, y no debía involucrarse a nivel tan emocional con él.

¡Al demonio!

Yuki.. su amada Yuki, sabía que desde donde le estuviera viendo estaría deacuerdo con lo que hacía.

Ayudar a quién tanto lo necesitaba, aunque quizá aquello le costara muy caro.

El camino a su casa dentro del auto fue bastante silencioso, y es que por primera vez en su parlanchina vida.. 

No sabía que decir.

Estaban llegando a su hogar cuando en la puerta de su casa ve a Risako..

¡Rayos! ¿por qué tenía que venir justo ese día? 

Inmediatamente y con agilidad ante el volante, giró en otra dirección evitando que Risako le vea.

No tenía en claro nada de lo que haría aún, no tenía tiempo ni disposición para dar explicaciones a su colega en aquel momento, pero tampoco sería tan patán de dejarla esperando fuera de su puerta inútilmente.

Debía llamarla, por lo que estacionándose a una distancia prudente de su hogar, tomó su teléfono para poder contactarle.

-¿Miyagi? al fin te reportas, me tenías muy preocupada, ¿dónde estás? ¿que paso para que no fueras a nuestra cita y sin ninguna explicación?-

-Risako, hoy no tuve un buen día, asi que dejémos nuestra reunión para otra ocasión, lo lamento-

-¿Que? Miyagi me organice para poder verte hoy, sabes lo ocupada que es mi agenda y el poco tiempo con el que cuento-

-Bueno, simplemente no me apetece salir, te mencioné que no tuve un buen día, ¿que más quieres que haga?

Risako.. hoy es uno de esos días en que no tengo ánimos de ver a nadie, hablamos mañana, adiós- termina la llamada de forma cortante.

Mientras guarda su teléfono nuevamente en su bolsillo, ve de reojo al pequeño castaño que ocupa los asientos de atrás.

Aparentemente se había quedado dormido. 

Pobre muchacho, debía estar muy cansado para entregarse a Morfeo en aquellos asientos tan incómodos.

Una vez que ve el auto de Risako pasar, procede a dar marcha nuevamente hacía su hogar, llegando inmediatamente.

Al bajarse del auto y abrir la puerta trasera, Miyagi no sabía muy bien que hacer.

Tenía claro que si le tomaba en brazos, aquel joven podía percibir aquello como un ataque, y por otro lado, el acto de despertarle también se le hacía algo cruel, sobre todo cuando veía su rostro con un semblante desbordante de agotamiento.

No, no debía despertarle.

Con el mayor cuidado posible trato de pasar sus brazos bajo el cuerpo de Misaki, logrando levantarle en el aire sin recibir ninguna reacción de su parte, al parecer estaba en una etapa del sueño bastante profunda, no suficiente para llegar al sueño REM pero profunda y al fin y al cabo.

Al acomodarle en sus brazos, notó también que Misaki no pesaba nada, estaba tan delgado, apostaba a que no pasaba los 40 kg, y eso siendo bastante generoso con aquella suposición.

Miyagi llegó al cuarto de huéspedes, recostó a Misaki, le quitó de encima esos extraños zapatos que nisiquera parecían de su talla y también le dio una mirada superficial para ver si no había nada de cuidado inmediato.

Iba a cubrir su cuerpo con el cobertor cuando el joven comenzó a removerse, soltando unos leves quejidos que le hacían acurrucarse cada vez más en su lugar.

Miyagi Yô se encontraba observándole con curiosidad, ese niño le enternecía.

¿Por qué le habían dañado tanto?

¿Por qué se hacía esa pregunta? sabía la respuesta.

Y la respuesta era bastante cruda, en realidad, Misaki para aquellas bestias no era más que un objeto para saciar oscuros deseos, ese joven que a él solo podía causarle candidez, a otros solo podía causarles deseo insano.

Los seres humanos podían llegar a ser seres muy interesantes.. pero también aterradores..

El origen de la maldad, aquel llamado por algunos como Factor D, ese factor que trataba de englobar el dañino comportamiento de los seres humanos, a veces lo sentía poco para poder abarcar el disfrute de algunos por malograr todo.. 

Misaki.. lamentablente cayó en desgracia desde que quedó a la deriva sin sus padres.

Con cuidado se instaló en la misma habitación, pero lo más alejado posible del pequeño.

No podía arriesgarse a dejarle sólo esa noche, pero al mismo tiempo, no podía tampoco pasarse en lo que se consideraria los límites de espacio personal de Misaki.

Con algo de cansancio pero sin sueño alguno, se recostó soltando un pesado suspiro.

Por alguna razón que iba más alla de mera filantropía, quería proteger a Takahashi Misaki con todos los medios que poseyera.

Siendo las 5 de la madrugada, Miyagi Yô despierta de manera algo abrupta.. unos fuertes sollozos lo alertaron. 

Tardando unos segundos en reconocer que no estaba en su habitación, si no en la de huéspedes, y que su paciente estaba ahí, se levantó inmediatamente del sofa para así acercarse a la cama donde se encontraba Misaki.

El joven estaba llorando en sueños, estaba temblando mientras balbuceaba cosas ininteligibles.

Miyagi no hizo más que observarle por si despertaba para así auxiliarle, sabía que al abrir los ojos, Misaki se asustaría mucho y seguramente querría escapar.

El joven adolescente en respuesta a sus pensamientos, se sentó de una intención en la cama, abriendo en grande los ojos, mirando al hombre frente a él con desconcierto y terror.

-Misaki, estabas teniendo una pesadilla, estás en mi casa ¿recuerdas?

Soy Miyagi Yô, tu psiquiatra-

-¿Q..que hace? ¿por qué está ahí mirándome? ¿que quiere?, porque me ayuda? ¿que es lo que quiere de mi?-

-Contestaré todas tus preguntas.

La primera era, ¿Que hago?, estoy observándote debido a que llorabas, seguramente por una pesadilla.

La segunda fue, ¿por qué estoy aquí mirándote?, estoy en la misma habitación que tú, para monitorear tu descanso, te miraba porque me preocupa tu estado.

Tercera pregunta, ¿Que quiero?, solo quiero ayudarte Misaki, quiero ofrecerte protección y los cuidados necesarios para que puedas vivir con normalidad.

Mm.. ya olvidé las otras preguntas, pero creo que con lo que te he dicho es suficiente para aclarar tus dudas iniciales sobre mi-

-No, sigo sin entender ¿que quiere de mi?-

-Misaki, en verdad me preocupo por ti, no puedo ni imaginar todo lo que haz tenido que pasar, tú me dijiste que estabas sólo, pues ya no lo estás, no soporto ser indolente cuando veo lo que sucede contigo-

-No lo entiendo, no entiendo porque me ayuda si yo le doy asco ¿no es así? entonces ¿por qué?

¿Es para sentirse bien con usted mismo? ¿para rectificar el haber tenido un mal día por empujar a un paciente?-

-Misaki ¿que dices? está bien, creo que de partida, para que podamos hacer funcionar todo, debo empezar por un buen principio, debo pedirte unas disculpas.

Lo siento, lamento mucho el haber reaccionado así, si me lo preguntas nisiquera se porque lo hice, pero estuvo mal, muy mal, no tengo justificación alguna Misaki.

En segundo lugar, no me das asco, eso no es así, a decir verdad, lo único que me causas es ternura.

Eres un muchachito en verdad agradable, eres tan joven y tienes un mundo de posibilidades hacía adelante-

-Yo.. yo creo que usted no entiende nada, yo.. no soy nadie, me lo han dejado muy claro-

-No, mírame Misaki- susurra tomando con delicadeza el rostro de Misaki sin meditarlo, una acción súbita y sincera. 

-Eres alguien que a pasado por una difícil experiencia de vida, pero ni tú ni nadie merece llevar en sus hombros el peso de lo que haz vivido en soledad.

No hay justificación alguna para todo lo que te han hecho, eres un ser valioso, tienes tanto potencial, estás recién comenzando, y ese mundo de posibilidades del que te estoy hablando..

Yo me encargaré de ofrecértelo.

¿Me explique bien? no estás solo- concluye acariciando cariñosamente los castaños cabellos, provocando algo de tensión en Misaki.

En verdad le habían destruido, pero él le restauraría como que se llamaba Miyagi Yô.

-Tengo miedo, estoy cansado, no se que hacer- dice gimoteando más para él mismo que para su oyente compañía.

-Dame una oportunidad Misaki, déjame reparar el daño, déjame mostrarte que aún puedes tener tú propia vida con tus propias decisiones, déjame proveerte de la opción que tú necesitas para salir de donde estás-

-Usted me confunde, ¿por qué es tan amable? da miedo-

-Lo sé Misaki, sólo te pido una oportunidad, entiendo tus miedos y a pesar de que es esperable que te sientas así, no quiere decir que esté bien vivir con aquel miedo como constante conpañia.

No pido nada a cambio, bueno si quiero una cosa-

-¿Q..que quiere?-

-Que seas feliz, con eso me daré por pagado-

- Usted está loco, yo no tengo a donde ir, ¿cómo hará para retenerme aquí en su casa sin tener problemas con su trabajo, o peor aún, con las autoridades?-

-¡Oh! de eso no te preocupes, tengo mis contactos o eso creo jeje- dice con una risilla rascando su cabeza de manera graciosa.

-No es divertido, ésto no es un juego, puede perder su trabajo y meterse en problemas, ¿enserio sabe lo que hace?-

-¡Vaya! esto es nuevo, ¿acaso Misaki se preocupa por mi? sabes, que sea psiquiatra no quiere decir que para mis decisiones personales sea brillante jajaja en realidad soy un desastre, pero bueno, no hablemos de mí.

Misaki, no te preocupes, tu solo debes enfocarte en recuperar tu vida, no dejes que los bastardos que te dañarón logren su objetivo de hacerte infeliz, de robar tu sonrisa.

Porque tú no tienes la culpa de nada-

-Miyagi san, no tengo a donde ir, no tengo dinero, yo no tengo nada-

-Mmm.. hagamos un trato, Misaki yo no tengo idea de como cocinar, no se mantener mi casa en orden, si la ves así, es porque viene una persona a limpiar una vez a la semana.. 

Digamos que no paso mucho tiempo aquí. 

¿Que te parece si a modo de pago me ayudas en eso?, será un trato, prometo que no te sobrecargaré, no es mucho el caos que aquí se forma-

-Está bien, Miyagi san, no prometo nada, si sigo vivo es porque usted me impidió morir.

No tengo ánimos de enfrentar nada más, pero, si usted se está arriesgando a tal grado que me hace pensar que a enloquecido tanto o más que yo, estoy dispuesto a un trato.

Mantendré limpia su casa, también se cocinar, aunque no se hacer mucha variedad, supongo que puedo aprender, que más puedo decirle, no soy muy útil- dice con decaimiento

-Que dices, de seguro eres habilidoso en algo, solo necesitas motivación y empuje, con respecto a las habilidades ciulinarias, eso podemos arreglarlo fácilmente, tengo un par de libros de cocina, o si gustas puedes usar mi computadora y podemos buscar recetas en internet, en fin eso es lo de menos.

Bueno, Misaki aún te ves muy cansado, quieres seguir durmiendo?

-Yo.. lo siento pero, podría ocupar su baño, necesito.. yo necesito- se corta llorando silencioso.

Claro.. que idiota.

¿Cómo no lo notó antes?, era un estupido, ese pequeño al parecer había sido abusado, seguramente quería tomar un baño, ¡maldición!

-Misaki, antes de que yo te encontrara, en el orfanato..

¿Que fue lo que ocurrió?-

-Nada, por ésta vez logré a escapar de ellos-

-¿Quién te golpeó Misaki? ¿quién te atacó para estar así? en aquellas condiciones-

-Miyagi san, por favor, no quisiera hablar de eso, ¿que conseguiré en explicarle algo que no tiene solución alguna?, ni usted ni nadie podrá contra ellos, nadie lo a hecho hasta ahora-

-¿Entonces no se les a denunciado antes?-

-Si, bueno, sólo los mismos chicos que vivimos en el orfanato, pero eso solo a empeorado la situación, no tiene caso-

-Yo no soy cualquier persona Misaki, soy un psiquiatra de renombre, tengo algunos contactos, conmigo estás seguro, eso te lo prometo, asi que confía en mi, y dime quién te hizo esto-

-Miyagi san, esto no es de una sola persona, en aquel lugar la situación es..-

-Misaki, podemos continuar ésta conversación en otro momento, no te sientas presionado por mi afán de ayudarte, discúlpame si haz sentido que paso a llevar tus tiempos para confiar poco a poco en mi-

-No, no es eso, creo que lo mejor es decírselo, debo abrirle los ojos a mi mundo Miyagi san, usted debe comprender en el peligro que se está metiendo por aquel afán de proteger a un chico que ve en desgracia.

Soy solo una pequeña muestra.. 

Soy solo un pequeño y patético resultado de un sistema torcido.

Creo que debo ser directo, Miyagi san..

¿Me entendería si le digo que puedo apostar mi vida a que en éste preciso momento alguien está siendo violado duramente en la oficina del director?-

-Misaki..-

-No solo en la oficina, también en alguna bodega o quizá en los baños, en nuestros mismos dormitorios delante de los demás, no importa, cualquier lugar es útil para el asqueroso sexo que nos obligan a tener.

Siempre y cuando ellos quieran, siempre y cuando estés en el camino-

-Es peor de lo que imagine, esos infelices, como se atreven-

-No es lo peor, ese lugar es un prostíbulo disfrazado de orfanato-

-¿Les prostituyen?-

-Si, lo hacen y todo dinero mal habido de eso, solo va a manos del director del orfanato, nosotros como comprenderá, no vemos nada de eso.

Miyagi san ese lugar es peligroso, he involucrarse lo es más ¿entiende?-

-Tu mirada.. tienes miedo Misaki ¿hay más que quieras compartir conmigo?-

-Las autoridades no ayudarán..

Yo.. yo..-

-Estoy aquí- asegura posando su mano en la pequeña y delgada mano contraria.

-Varias veces fui entregado a un hombre repugnante que según se es un juez importante.

En ese lugar van "personas" "honorables" ante el mundo, pero al poner un pie dentro de ese infierno que supuestamente es un hogar, ellos se quitan la máscara y muestran su verdadera naturaleza.. Miyagi san.. ¿entiende o aún no?-

-Misaki.. entiendo, pero aún asi no me quedaré quieto, por ahora, preocupemonos por tí, te quedarás en ésta casa, tengo un amigo que es médico, puede venir a revisarte sin que tengas que salir, debes hacerte algunos exámenes, empezaremos por tu salud-

-En todas la veces que me han obligado a realizar aquel acto tan asqueroso, se a usado protección.

Espero que eso haya sido suficiente, aunque a éstas alturas y con mi suerte.. tener una terrible enfermedad de transmisión sexual no sería extraño, ¿usted está bien con eso?, digo, tener a alguien tan repulsivo y desagradable en su casa.. - 

-Pequeño Misaki, tienes tantos conceptos errados de ti mismo, estás tan metido en ideas ajenas que las hiciste propias.

Tu no eres repulsivo ni desagradable, no tienes culpa, eres un muchachito joven y hermoso, te han lastimado y yo te voy a curar, te ayudaré, no te dejaré solo-

-Usted está arriesgando mucho Miyagi san, no me conoce, ¿que pasa si soy una mala persona?-

-Jajaja lo siento, no lo eres; he observado por mucho tiempo la maldad en las personas, en la humanidad en general, aquello es algo que se ve en los ojos, en las acciones-

-Usted se precipita, algunos ojos pueden mentir Miyagi san.. lo sé muy bien-

-Los tuyos no mienten Misaki, los tuyos muestran dolor, miedo, y ahora nerviosismo, pero ¿maldad? mmm dejame ver- observando con gracia los verdes y cansados ojos del menor.

No, efectivamente aquí no hay maldad, nada de nada-

-Que loco está Miyagi san, pero quién soy yo para decírselo-

-Tienes madera de psiquiatra ¿sabías? Jejeje-

-No creo que decir algo que salta a la vista me haga un buen psiquiatra-

-Jajaja ya veo, asi que mi locura se ve a la vista, bueno, tendrás que ayudarme a esconder tanta locura, o podría quedar sin trabajo-

-Si usted me ayuda a mi no veo porque no pueda ayudarle a usted-

-Lo harás, cuando vuelvas a confiar en ti, eso será de gran ayuda para mi-

-No entiendo-

-Ya lo entenderás, ahora te guiaré al baño, te mostraré el resto de la casa y te daré algo de ropa para que puedas cambiarte y dormir.

En un par de horas será un nuevo día y veremos que hacer, ¿te parece?-

-Si, supongo-

Desde ese día comenzaría una gran travesía para ambos, un camino difícil, pero que sanaría no solo a Takahashi Misaki, si no también a Miyagi Yô.


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