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Te Quiero A Ti por Akins

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No lo habia notado al principio, pero a esas alturas era más que evidente, alguien lo estaba siguiendo.

Claro que lo sorprendió la primera vez que lo vio. Era imposible no darse cuenta de su presencia. Alto, pelirrojo y de ojos claros, era demasiado llamativo.

Lee no le prestó mucha atención, era normal toparse con gente nueva todos los días. Su imagen había quedado borrada de la memoria de Rock Lee, quien corría apurado o no llegaría a tiempo a clases.

[...]

El menor pensó que debía tratarse de una extraña coincidencia, tal vez iba de camino a un lugar cercano a donde él iba porque durante varios días la presencia del pelirrojo había seguido el mismo trayecto que él recorría.

Ya sabes, a veces suelen darse esas coincidencias.

Había algo extraño en ese chico que a Rock Lee incomodaba mucho. Tal vez era su mirada, o el hecho de que se detenía todos los días en la entrada del colegio y seguía su camino hasta verlo entrar. 

Caminar todos los días cruzando el parque, doblar la esquina en la cafetería, pasar frente a la florería. Era su rutina todos los días. Bien podía irse en la línea del metro y ahorrarse un montón de tiempo, pero a Rock Lee le gustaba disfrutar de la caminata matutina.

Le gustaba el paisaje y los colores de los negocios que se cruzaban en su camino. Inclusive la presencia de aquel chico se había vuelto parte de su rutina. No es como que pudiera obligarlo a tomar otro camino si su destino era parecido al suyo.

Eso era porque aún no se había dado cuenta. No era casualidad, no era cosa del destino.

Algo estaba pasando a su alrededor, algo muy malo.

[...]

Fue durante una salida con sus amigos que logró darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Ya no era una simple casualidad, había visto al tipo pelirrojo en los mismos lugares al que había ido.

Sus amigos no lo sabían, tal vez porque era la primera vez que lo veían. Pero Lee empezó a sentir algo extraño aquella tarde, algo muy molesto en la mirada fija de aquel sujeto.

Al despedirse de sus amigos lo confirmó. Ya no era casualidad que doblará las mismas esquinas que él, o que se detuvieras las mismas veces que él.

Ese sujeto estaba siguiéndolo y esa tarde lo siguió hasta su casa.

Rock Lee se detuvo en la entrada y le quedó viendo. El rostro inexpresivo del sujeto lo dejó demasiado nervioso.

[...]

Si antes el camino a casa le gustaba y le divertía, ahora ya no. No era lo mismo si sentía sobre él la mirada de aquel tipo, no era lo mismo ahora que sabía que ese chico lo estaba siguiendo.

Siempre a metros de distancia pero con la mirada muy atenta a él.

Había pensado seriamente en empezar a tomar el metro, pero a esa altura era bastante inútil. Porque ese tipo lo seguía desde que Lee salía de su casa.

Todas las mañanas, el sujeto lo esperaba a varios metros de su casa. Lee podía verlo a lo lejos esperando por él, esperando atento que saliera de casa para empezar a seguirlo.

No importaba si caminaba o tomaba el metro, ese tipo iba a seguirlo a todos lados.

Y no era solo eso, ya no solo era el camino de ida y vuelta.

Las salidas con sus amigos, las visitas a casa de su amigo Neji, el camino al entrenamiento de Judo. En todos lados estaba presente aquel tipo.

Lee podía levantarse de su asiento a mitad de las clases y mirar por la venta y ver cómo a la distancia el pelirrojo estaba esperando por él. Parado debajo de un árbol, como si nadie pudiera verlo.

Pero Lee sabía que estaba ahí, y el sujeto lo sabía bien, porque le sonreía de manera sádica cada vez que Lee fijaba sus ojos en él.

[...]

Ese día en especial, Lee estaba de mal humor. Le molestaba que ese tipo lo siguiera a todas partes.

¿Qué era lo que quería?¿Porque estaba siguiéndolo?

No podía entenderlo, tal vez era un demente que no tenía nada más que hacer. Pero el tipo nunca había intentado ocultarse. Y era eso lo que no podía comprender.

— Oye ya sé que estas siguiendome — dijo en voz alta a mitad de la solitaria calle antes de llegar a casa.

Podía oír como los pasos del otro se detenían detrás de él. — ¿Qué es lo que quieres de mi? ¿Hasta cuando piensas seguirme? — volvió a preguntar sin darse la vuelta.

Guardó silencio por varios segundos esperando una respuesta. No la escucho. Hasta parecía que el tipo se había desvanecido.

Cuando se giró sintió como un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Tenía el rostro de aquel sujeto a escasos centímetros de él.

Se le había ido el aire de la sorpresa que le causó. Estaba en estado de Shock. No había oído el momento en el que el otro camino hacia él. No escucho ni un solo ruido. Aquel tipo había sido tan sigiloso como un ninja.

— Rock Lee — la voz fría y tétrica del chico le paralizó los sentidos. Sintió la frialdad de su piel cuando una de sus manos se posó sobre su mejilla — Te quiero a ti

No sabe de donde sacó fuerza o la voluntad con la que su cuerpo se movió. Tal vez fue su instinto de supervivencia  pero en ese instante se volvió más veloz que un rayo,  corrió lo poco que quedaba del camino hasta llegar a casa.

Al llegar se encerró en su cuarto y trató de converserse a si mismo que lo que había pasado era sólo producto de su imaginación.

[...]

No durmió bien durante varias noches, se sentía muy inquieto porque aquel tipo ahora caminaba mucho más cerca de él.

Casi parecía que iba a tomarlo de la mano.

 

"Aléjate de mí"

 

"Deja de seguirme"

 

"Quiero que me dejes en paz"


Le había gritado muchas veces y se había hechado a correr para perderlo. Lo cual era inútil porque él tipo siempre llegaba a tiempo a donde quiera que iba Lee.

Ya no estaba asustado, ahora estaba molesto. Sentía que no tenía privacidad.

La imagen de aquel chico se había impregnado en su mente que no podía sentirse tranquilo ni en su propia habitación, porque sentía la mirada fija de aquel chico.

Casi podía jurar que ese tipo estaba viéndolo, aun si no estaba presente.

Todo eso le había causado un sobre estrés, era agobiante y angustiante no poder sentirse tranquilo. Se sentía observado todo el tiempo.

Ya no era raro que aquel sujeto estuviera presente hasta en sus sueños. No podía dormir tranquilo al sentir que unos ojos lo miraban en algún lado de su memoria.

Porque no estaba loco, podía sentirlo

Continuará...


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