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Give me a Kiss por SomeshitPink

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Notas del fanfic:

Este ff está también en wattpad, con el mismo nombre y con bajo el mismo usuario. 

 

Ahí hay advertencias más largas que voy a resumir como: sexo, drama, angustia, y algunas parejas heterosexuales. 

 

Como tal, esta historia se va a subir oficialmente hasta enero, este es únicamente el primer capítulo.

Los labios de Jimin se separaron lentamente del cuello de Yoongi y de ellos salió un suspiro deseoso de más contacto, completamente embriagado por las sensaciones que le provocaban las manos del castaño achocolatado sobre su cuerpo, acariciando cada centímetro de su espalda por encima de la delgada playera blanca. 

 

Sus sacos habían quedado por ahí, en uno de los sillones del cuarto que compartían, junto a sus pares de zapatos olvidados y regados por el camino que iba de la puerta hasta la cama. 

 

La luz de la habitación era escasa, opaca y anaranjada, y coloreaba del mismo color las mejillas del más grande y acompañaba el sonrojo que el alcohol provocaba sobre ellas de manera lenta, pero intensa. Jimin lo apreció a detalle, queriendo retener la imagen en sus memoria, aún cuando su mente no comprendía del todo lo que hacía y su cuerpo reaccionaba de manera natural a sus deseos más bajos sin que él pudiera evitarlo. 

 

Jadeó cuando una de las manos de Yoongi acarició superficialmente la curvatura que había al final de su espalda, justo donde sus glúteos iniciaban, y avanzó más allá con suavidad y un poco de temor, guiado por el alcohol en sus sistema. Suspiró cuando su hyung hizo presión ahí, juntando más sus cuerpos para aumentar el calor que de ambos emanaba, tentando las reacciones del cuerpo que estaba entre sus brazos. 

 

Park Jimin no lo sabía, pero el rubor pintaba desde sus pómulos hasta el tabique de su nariz, el resto de su piel había aceptado la luz de la lámpara como su propio color y esa era la imagen que tenía Min Yoongi de su dongsaengs: un Jimin sonriendo desinhibido, con sus gruesos labios entreabiertos, suspirando su nombre de manera lenta y pesada, mientras sus muslos descansaban sobre su regazo.

 

¿Alguna vez se habían imaginado en una situación similar? No. Nunca por sus mentes había pasado la idea de terminar un día en la misma cama, junto al otro; pero no haber considerado la situación, no significaba que se sintieran mal al estar así, ambos completamente abochornados y sonrojados.

 

Irremediablemente, entre toques y caricias superficiales, la temperatura de la habitación mal iluminada había comenzado a subir. Había una botella de alcohol escocés, casi vacía, a un lado de la lámpara que les daba un poco de luz, y era la culpable de haberlos metido en tan calurosa situación. El whisky, y un par de cervezas previas, se habían adueñado de su mente, nublando sus ojos y activando el resto de sus sentidos, especialmente el del tacto.

 

Solo habían querido festejar el primer premio norteamericano que habían ganado después de tanto esfuerzo. No se dieron cuenta cuando el festejo se había convertido en algo más. 

 

Yoongi, retirando el cabello de su frente, se dedicó a apreciar los labios de Jimin que se deshacían en balbuceos y frases sin sentido sobre lo bien que se sentían sus dedos sobre su espalda, moviéndose inquietamente sobre su regazo al sentir curiosidad por lo que podría suceder después. El más grande no iba a admitirlo, pero la sensación que recorría su cuerpo comenzaba a gustarle. 

 

Le quemaba cada caricia, pero el ardor le agradaba y quería saber —necesitaba saber— si podía maximizar aquella cálida sensación que se había instalado minutos antes en su cuerpo. 

 

Min Yoongi mantenía su espalda pegada al frío respaldo de la cama individual que le correspondía en aquella habitación de hotel, siendo una perfecta antítesis a la temperatura de su cuerpo, mientras que Jimin —igual o más intoxicado que él— se dedicaba a dejar pequeños besos sobre su cuello nuevamente, trazando una línea que iba desde su clavícula hasta el lóbulo de su oreja izquierda, eran besos húmedos que lo único que provocaban en él, era hambre de placer. 

 

Su vista era borrosa y, por esa misma razón, el resto de sus sentidos se habían agudizado a tal punto de ser capaz de escuchar con alta resolución los quedos jadeos de su amante de esa noche.

 

—Jiminnie…

 

Jimin se removió encima de él con una sonrisa de triunfo en el rostro al escuchar un jadeo, más parecido a un gruñido, escapar de la boca del castaño claro, interrumpiendo así su oración.

 

—¿Sí, hyung? —preguntó en tono tranquilo pero con sensualidad, anunciando la intención que correspondía a lo que sus ojos gritaban en una mirada cargada de emociones. Había sonado más coqueto de lo que había querido, Yoongi lo notó de inmediato y sintió su piel erizarse. 

 

Solían coquetearse o tocarse cariñosamente durante programas y eventos, para sus fans. Pero hacer eso mismo en un lugar privado donde podían ser ellos, se había sentido completamente diferente, incluso con todo el alcohol en su sistema.

 

Park repitió el movimiento de sus caderas, impidiendo que Yoongi pudiera responder su pregunta, mantuvo el ritmo por unos minutos sin dejar desatendido el cuello, hasta que sintió algo creciendo bajo su cuerpo, justo en la entrepierna del mayor que rozaba contra su trasero.

 

Escondió una sonrisa entre las sombras y la piel pálida de Suga al haber obtenido lo que sus sentidos nublados le hacían creer que quería; deslizó suave y tortuosamente su mano por el pecho del hombre que tenía atrapado entre sus piernas, queriendo provocarlo. Se detuvo en el comienzo del pantalón y ahí dejó su mano, esperando que Yoongi hiciera algo.

 

Obtuvo un gruñido desesperado nuevamente como respuesta, Yoongi había comenzado a mostrar el lado dominante que no siempre dejaba ver, y Jimin simplemente se encontraba maravillado al ver lo que sus manos provocaban en el cuerpo del pálido; tal vez era por el efecto del whisky, pero las caricias se sentían más reales que nunca.

 

Se separó un poco, dejando más besos y mordidas en el cuello de su hyung, antes de llevar sus manos a la orilla de su polera y comenzar a retirarla lentamente, y de paso la blanca propia, para de nuevo quedar a horcajadas sobre los muslos de su compañero de cuarto, y uno de sus mejores amigos. El ver la piel al descubierto pareció activar algo en el cerebro del mayor, quien se dejó guiar por sus instintos y llevó sus labios al pecho de Jimin, dejó que sus dedos jugaran como quisieran sobre la piel desnuda, trazando figuras invisibles que dejaron a Park demasiado sensible.

 

Un quedo gemido salió de sus labios al sentir la caliente lengua de Yoongi posarse sobre uno de sus botoncitos cafés y lamerlo con lentitud. El menor arqueó la espalda y echó su cabeza hacia atrás, como invitándolo a que lo volviera a hacer.

 

Sabía que Jimin tenía un cuerpo bien trabajado, pero nunca había tenido la oportunidad de reafirmarlo de aquella manera, la tentación —en cualquier persona— podía más que su cordura. Estaba pecando en todos los sentidos, irónicamente sentía que estaba entrando a un Cielo que le sería negado al día siguiente.

 

El mayor probó de nuevo, esta vez encajando delicadamente sus dientes en la piel del castaño obscuro, obteniendo esta vez un quejido algo más sonoro. Jimin reaccionó moviéndose sobre la hombría del otro, provocando fricción entre ambos miembros.

 

Yoongi quiso más contacto y acercó sus labios a los contrarios, pero antes de que se tocaran, los desvió al cuello y bajó su mano hasta el trasero del menor, descubriendo así lo que bien podría ser una adicción en el futuro.

 

Pronto, el resto de la ropa de Jimin desapareció y sintió el aire que entraba por la ventana entreabierta erizar su piel sensible por tantas provocaciones y, sumadas las caricias de Min sobre sus muslos, se sentía totalmente vulnerable, sin mencionar que el otro tenía una perfecta vista de su miembro ya erecto.

 

Estaba completamente a la merced de uno de sus hyungs, pero no le molestaba, en lo absoluto. Se sentía completamente embriagado de un placer que recién comenzaba, era una sensación que no creía que existía en su interior, y que estaba comenzando a agradecer que crecía dentro de sí. 

 

No reprimió el gemido que salió de él cuando Yoongi acarició, apretó y separó ligeramente su trasero con curiosidad. Por otro lado, el mayor sintió dificultad para pasar saliva y quiso hacer lo mismo de nuevo sólo por averiguar si Jimin haría el mismo sonido una vez más.

 

El de baja estatura llevó una mano a su propia intimidad y comenzó a acariciarse suavemente, subiendo y bajando por su tronco pegado al vientre de Suga, al mismo tiempo que comenzaba un vaivén con sus caderas. Mordía su labio inferior con fuerza y miraba directo a los ojos felinos del mayor, quien le devolvía la mirada embelesado y con un poco de envidia, debido a que él aún tenía los pantalones puestos.

 

El ritmo de Jimin sobre su propio falo aumentó y estuvo a punto de correrse debido a la mirada depredadora que le dedicaba Min, pero su mano fue detenida por el pelinegro, quien lo separó de él para poder quedar igual, comenzando a deshacerse de su ropa. 

 

Tuvo una idea, arriesgada e impredecible, cuando quedó únicamente en bóxers.

 

—Quítalo tú.

 

Le invitó con una voz ronca que Jimin nunca había oído en su vida, misma que provocó que su garganta quedara seca, pero obedeció sin chistar. Yoongi comprendió que, tal vez por la bebida, Jimin era muy dócil en la cama. Tenía tantas ideas en mente que solo se distraía de las imágenes obscenas en su mente, por la viva imagen de Jimin, erótica y sonrojada, cumpliendo su petición. 

 

El castaño bajó el elástico relamiéndose los labios y liberando así su miembro de la prisión entelada que le molestaba tanto. Subió la mirada nuevamente, hacia los ojos de Yoongi, y sonrió ladinamente, tomó su erección y comenzó a frotarla con la suya. Con tanto alcohol en sus sistemas, era sorprendente que sus cuerpos continuaran reaccionando bien.

 

Yoongi cerró los ojos maldiciendo por lo bajo, las manos de Jimin estaban haciendo maravillas, se movía de arriba hacia abajo y pellizcaba la punta y volvían a la base para jugar un poco más abajo con sus testículos, manchando sus vientres de líquido preseminal. Regresó sus manos hasta el trasero del menor y ahí continuó jugando con la piel que seguro quedaría marcada por sus dedos.

 

Lo abrió lo más que pudo, embriagado de placer, y Jimin se tensó al sentir un dedo muy cerca de su entrada, deteniendo así su tarea de masturbarlos a ambos. Sabía lo que venía y por un momento se asustó.

 

Pero se vio rápidamente distraído por los labios de Yoongi que se posaban sobre su mejilla, dejando toques llenos de cariño, era la primera vez que el mayor le besaba y se sentía demasiado bien. Después, el mayor bajó hasta su hombro derecho y ahí mordió sin lastimarlo, susurrando contra su piel lo hermoso que era con aquella sucia expresión en su rostro. 

 

Desde el inicio Jimin pensó, de manera vaga y poco consciente, que todo era un calentón provocado por el exceso de bebida en su sangre, pero por un momento quiso creer que esa acción y esas palabras significaban un poco más, su subconsciente pedía que así fuera aunque él no estuviera muy seguro del porqué.

 

Tentado, Jimin quiso buscar los labios del más alto pero, cuando estuvo a punto de atraparlos, un dedo de Suga ya estaba en su interior, cerró los ojos y se aferró al mayor. No le dolía mucho, pero le incomodaba la sensación de sobremanera, nunca había estado con un hombre ni tampoco se le había pasado por la cabeza estar con uno, Yoongi era la excepción en ese momento. 

 

Min movía el dedo lentamente, utilizando un poco del presemen para abrise paso, mientras acariciaba el abdomen de Park, y cuando sintió que Jimin aceptaría otro dedo, lo metió sin avisar, recibiendo un leve gemido. Supo que Jimin se había acostumbrado cuando empezó a mover sus caderas lentamente contra sus dedos. Yoongi separó los dedos para dilatarlo de mejor manera.

 

Yoongi actuaba por instinto, haciendo lo mismo que hubiera hecho con una mujer. Pero, al pensar que se trataba de Jimin, la experiencia estaba resultando más satisfactoria de lo que hubiera creído.

 

Leves gemidos comenzaban a llenar la habitación, y eran como una dulce melodía para los oídos de Suga; entonces, probó adentrándose un poco más hasta que sus nudillos chocaron con la aperlada piel de su ahora amante.

 

Sentía a Jimin cada vez más relajado, pero su miembro también exigía atención.

 

Jimin abrió los ojos con una mueca asomándose en su semblante al dejar de sentir la atención en su trasero, esperaba una disculpa por parte del mayor, pero con lo que se encontró lo hizo temblar. 

 

Se sintió ligeramente asustado cuando se vio rápidamente contra el colchón, sometido por el mayor, con las caderas en alto y las manos de Yoongi sobre su cintura, jamás pensó en llegar tan lejos, pero, por el mismo efecto del alcohol, rápidamente olvidó el susto.

 

Yoongi le recorría la espalda con besos húmedos, delineado su columna con la lengua hasta desaparecer entre sus nalgas. Pero eso no distrajo a Jimin de sus pensamientos, había visto de qué tamaño la tenía su hyung en cuanto a grosor, y eso definitivamente no iba a entrar en él.

 

Era demasiado para él, además, él había querido una situación diferente, por ejemplo, ser el activo. No supo en qué momento todo se le había ido de las manos.

 

—Voy a entrar, Jiminnie... 

 

Jimin se iba a negar, pero eso ya había entrado en él, no por completo, pero sí lo suficiente como para que le doliera. El rapero no se movió, podría estar borracho, pero no por eso iba a ser un animal y lastimar al menor, así que espero a que Jimin se relajara, aún consciente de algunas de sus acciones.

 

Cuando Jimin relajó su cuerpo, Yoongi probó adentrándose más.

 

Y estaba seguro que hubiera salido de él en cualquier momento si Jimin hubiera soltado un alarido de dolor, pero de su boca sólo salió un gemidito, tímido y delicioso, que lo invitó a hundirse por completo.

 

Jimin casi gritó cuando sintió a Yoongi entrando en él por completo, pero antes de que pudiera quejarse de lo poco delicado y considerado que había sido, Yoongi se encontraba saliendo casi por completo para enterrarse una vez más en ese culo bien formado.

 

Jimin, por la simple idea de tener embestidas fuertes y profundas, se descubrió pensando que tal vez le gustaba la idea del sexo rudo en ese instante.

 

Rápidamente se acopló al ritmo que demandaba Yoongi, moviéndose en sentido contrario a él, gimiendo fuertemente con cada estocada que le daba.

 

—Más —susurró contra la almohada, casi inaudible.

 

—¿Más qué, Jiminnie? —pero el mayor lo había escuchado y ahora se encontraba inclinado mordiéndole una oreja, a la espera de que Jimin repitiera el pedido.

 

—Más duro —seguía contra la almohada, pero ahora había hablado más fuerte con vergüenza atrapada en su garganta, arrastrando un poco las palabras.

 

Yoongi no tardó en complacerlo, lo tomó de los muslos y separó sus piernas lo más que pudo, dejando la marca de sus manos en ellas. Jimin casi gritó nuevamente, cuando sintió la mano del castaño claro tomando su miembro y jalándolo tortuosamente, al mismo tiempo que el pene del mayor entraba en él.

 

Min gemía también, porque estar dentro de su compañero era como entrar al cielo y visitar cada rincón de él. A un cielo apretadito y jodidamente increíble.

 

Ambos sabían que estaban a punto de llegar al clímax, por eso mismo, al choque de la pelvis contra el trasero de Jimin y la masturbación al miembro del menor, se añadieron los recorridos de manos traviesas queriendo tocar cada parte de sus cuerpos, experimentar cada sensación y llegar juntos.

 

Y el menor no pudo aguantarlo más, con un sonoro gemido se corrió en la mano de Suga manchando las sábanas con su semilla y apretando deliciosamente el miembro de Yoongi, a quien le costaron las embestidas finales hasta que al fin se corrió manchando a Jimin en el acto.

 

Salió de él y lo miró desde arriba, y a pesar de estar cubierto de ambas esencias, Jimin se le antojó lo más deseable del mundo. Seguía manteniendo una dulce expresión a pesar del ceño fruncido; definitivamente era la persona más tierna del mundo.

 

Jimin estaba cansado, así que sin importarle si debía asearse o el dolor en la parte baja de la espalda, cerró los ojos y se hizo un ovillo.

 

—¿Jimin? —YoonGi preguntó en un hilo de voz dejándose caer a su lado mientras trataba de recuperar el aliento; sus sentidos seguían intoxicados no solo por el alcohol, sino por toda la situación que acababa de suceder, sentía el deber de hablar, pero su lengua y su boca se sentía adormilada y su cuerpo poco a poco dejaba de reaccionar ante sus órdenes.

 

Jimin, en la misma situación, solo lo ignoró y no dijo nada, esperaba que el día siguiente no fuera tan incómodo como se lo estaba imaginando.

 


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