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Juro que no llorare de nuevo por Angeal2724

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Notas del capitulo:

Hola a todos, como estan?. espero disfruten esta historia

-do-donde está el señor Minato? - interrogo serio, le sacaría la ubicación de Naruto aun si fuera a golpes.

 

-se marchó media hora después de que se llevaran a Naruto, llevaba dos maletas- susurro la vieja anciana, nunca había visto en tal estado al ajeno, Shikamaru siempre había sido un chico completamente tranquilo, rara cosa lograba sacarlo de su sitio, pero cuando se trataba del rubio sin duda perdida el juicio.

 

-Hijo!!!- llamo la señora Nara mientras corría tras su hijo, este a prisa entro a aquella casa, la ropa de su rubio seguía ahí, la del bastardo que tenía por padre también, pero… no había nadie, diviso un billete en el suelo.

 

-so-son… dólares- murmuro mirando a su madre, entendía bien que significaba eso, esos desconocidos hombres no se habían llevado a Naruto por querer llevárselo -él lo vendió- exclamo mientras la ira se apoderaba de todo su ser, lo buscaría, sin importa que tuviera que ir al mismísimo infierno -lo traeré de vuelta mamá, juro que lo salvare de quien sea que se lo haya llevado y lo hare mi esposo, lo protegeré mamá- susurro mientras un nudo se formaba en su garganta y por sus mejillas corrían aquellas lágrimas.

 

 

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-Aquí vivirás en lo que dura este show- dijo Sasuke mientras ingresaba a su casa, a diferencia de la de su tío esta era un poco más modesta de cierta manera, aunque seguía siendo una casa llena de lujos, lo único que cambiaba era las dimensiones y el número de habitaciones.

 

-es enorme- murmuro Naruto refiriéndose a aquel bellísimo lujar, jamás en su vida había pisado un lugar de ese nivel, Shikamaru si, recordaba cuando le comento que le toco hacer tarea con uno de sus compañeros y este le había llevado a una casa asemejada a un palacio, ante tales recuerdos logro relajarse tan solo un poco, solo debía ser paciente, a estas alturas su amor platónico ya había de a verse enterado que no estaba y seguramente su búsqueda ya estaría iniciada.

 

-te indicare tu habitación, no tienes derecho a recorrer mas que lo que yo te indique, no puedes salir solo, si viene alguien tienes prohibido hablar si no estoy presente – señalo Sasuke mientras se aflojaba su corbata y dejaba sobre aquel sofá su maletín -tendremos una cena importante en dos días, mi padre cumple años, te presentare como mi prometido, pero, si me humillas, haces alguna estupidez o me creas problemas pagaras con creces- sentencio mientras le veía de reojo.

 

-no creo que sea buena idea…- menciono en tono bajo e inseguro, no sabía si podía hablar o no, el mayor era tan estricto que ciertamente no entendía cómo alguien podía quererlo o siquiera soportarlo.

 

-Habla alto y claro maldita sea! - ordeno para girar completamente a verle, tomo con fuerza sus mejillas obligando que alzara la mirada – si vuelves a hablar como un sufrido juro que te enseñare a hablar correctamente a golpes, entendiste? -

 

Naruto asintió asustado, aquel agarre dolía, dolía demasiado, Sasuke le soltó con brusquedad logrando tirarlo en el piso, sus manos apaciguaron el golpe, aun así, logro herirlo un poco, su tobillo se había golpeado ligeramente.

 

-Ahora levántate y habla correctamente, que ni siquiera use mucha fuerza- soltó mientras se incorporaba recobrando la compostura.

 

Naruto se incorporo soportando aquella punzada de dolor que pegaba en su tobillo, inhalo profundo y le mantuvo la mirada fírmeme -le estaba diciendo que no creo que resulte bien, por si no sabe, no conozco nada de etiqueta y esas cosas que ustedes los ricos están acostumbrados, no se usar tantos tenedores, no se usar una servilleta correctamente, solo le causare vergüenza, ciertamente no creo que sea buena idea llevarme a mí- comento con todo el tono firme que podía usar.

 

-de dónde vienes? - interrogo mientras se servía una copa de Wiski y le veía -de que basurero te saco mi tío? -

 

-de ningún basurero señor- exclamo serio viéndole ofendido -vengo de las afueras de la ciudad- reconoció, pero en respuesta solo recibió aquella alta risa llena de mofa y arrogancia mientras le miraba incrédulamente.

 

-y ese lugar acaso no es un basurero?, dios, si esta lleno de puro delincuente- exclamo con obviedad -tanto que no me sorprendería que fueras uno, pero no me preocupa, se como tratar a la gente de tu calaña-

 

-está sumamente equivocado, ese lugar esta lleno de gente trabajadora, si, efectivamente, somos marginados, pero no somos delincuentes, no como ustedes los corruptos-

 

-para venir de ese basurero tienes buena forma de expresarte, al menos al abrir la boca no das vergüenza, eso es una ventaja y lo de la comida, mientras no comas está bien- dijo viéndole -no tengo tiempo para perderlo dándote clases-

 

-claro que sí, no porque sea pobre significa que soy un grosero mal educado como usted comprenderá- soltó sin pelos en la lengua mientras le veía -y si soporto su mala actitud y comportamiento es por que el señor Madara prometió dejarme libre cuando todo esto termine- susurro esto último. -si me da un libro donde venga eso lo aprenderé- prometió  

 

-como sea, toma asiento- ordeno nuevamente, el rubio se sentó un poco desconfiado, la superficie era sumamente suave y cómoda -mañana buscare, creo que hay un libro que dejo mi madre hace años -es fácil lo que harás, solo sonreír y darme la razón, es simple no? -

 

-eso se vera sumamente forzado- comento mientras le veía -platíqueme sobre su familia- pidió -al menos así podre saber a quién estoy tratando-

 

-no, se supone que eres mi nuevo accesorio, así que no importa si actúas como un rubio idiota oxigenado-

 

-mi cabello es natural para su información, y agradecería que dejara de agredirme que yo no tengo la culpa de que no acepten a su noviecita esa- soltó, tarde se dio cuenta que ya no podía retractarse de sus palabras por que una nueva bofetada se planto en su mejilla rompiendo su labio inferior en el proceso.

 

-de mi prometida no te permito expresarte así- bufo mientras respiraba hondo intentando controlarse, se había excedido y lo sabia pero no lo reconocería y mucho menos se disculparía.

 

-cuál es mi habitación? - interrogo Naruto limpiando su labio inferior sin alzar la mirada, quería llorar, gritar, pero no le daría el gusto a ese teme imbécil de verlo derrotado.

 

-subiendo escaleras, la ultima habitación a mano derecha- soltó tomando asiento, lo mejor seria dejarlo ir, apenas amanecería le daría aquella ropa que su tío le había entregado.

 

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Los días restantes para tan anhelada celebración trascurrieron en un abrir y cerrar de ojos para la familia Uchiha y para Naruto, el cual se había encerrado en aquella habitación a leer todo lo que pudiera sobre etiqueta a la hora de comer, hablar, que palabras usar y cuáles no, agradecida en verdad saber leer de lo contrario el mismo se humillaría.

 

Soñar o siquiera imaginar como seria el lugar al que iría era algo imposible para él, desde aquella noche donde el azabache le dio aquel golpe le había intentado evitar a toda costa, despertaba cuando el ajeno ya no estaba y se dormía antes de que llegara, pero no podía hacer eso para siempre y menos el día de la cena.

 

Por órdenes de Sasuke debía estar listo para las 7:30 pm, ni un segundo más tarde, debía verse bien, ponerse algo adecuado para cenar pero que no abusara con los accesorios o perfumes porque según él no los toleraba.

 

Naruto diviso una vez mas todos los atuendos, al parecer no entendían el concepto de ropas decente, tenia puros yukatas y kimonos cortos, ni un pantalón ni un traje, soltó un suspiro y miro el reloj pegado a la pared, eran las 7:00, ya no tenía tiempo.

 

Se puso de pie y termino de aplicar la crema en su piel, realmente esa crema era deliciosa, olía a cerezos, cosa de sumo agrado, aunque si a él le preguntaban jamás había tenido para un lujo así.

 

Optando por lo más cómodo y discreto se colocó un yukata sencillo color rojo borgoña, ajustado a su cintura, a medio muslo, con listones dorados adornándolo y flores en la parte de abajo.

 

Utilizo aquellas sandalias que hacían juego con su ropa y acomodo lo mejor posible sus rebeldes cabellos, aplico un poco de bálsamo a sus labios y un poco de aquella cosa que la chica había llamado corrector para cubrir el golpe que su “dueño” le había dado.

 

Una vez miro su figura en aquel espejo de cuerpo completo se sintió satisfecho, él se veía bien, y se lo repetía una y otra vez, no se dejaría intimidar, seguramente se Shikamaru le viera se sorprendería completamente.

 

Se sentó en la orilla de la cama, se sentía ansioso, demasiado y los nervios incrementaron cuando aquel claxon sonó anunciando la llegada del varón, Inhalo profundo, cogió aquel bolso de mano color negro que no tenía nada, que era un simple accesorio igual que él, bajo a paso lento pues no quería caerse, aun no se acostumbraba aquellas cosas.

 

-Carajo Naruto, ¡date prisa que vamos tarde! - reprendió Sasuke mientras bajaba del auto, sus movimientos se detuvieron un momento, aprecio por un momento fugaz aquella bella presencia, era lindo, no lo negaría, se veía bien, tal vez no tanto como su prometida, pero si destacaba, destacaría en la cena.

 

-lo siento, es que no queri…-

 

-Cállate y sube de una buena vez- ordeno mientras subía a su auto, Naruto suspiro, ni siquiera había reconocido su esfuerzo por alistarse, por verse bien para la familia de él.

 

-déjeme ayudarle señorito- dijo aquel anciano, era el jardinero de aquella casa, su nombre era Hiruzen, ciertamente no sabia por que aquel niño, si porque eso era Naruto para él, un niño, de donde quiera que le vieran no era mas que un niño en manos de un ogro.

 

-gracias- sonrió Naruto aceptando el gesto, Hiruzen le guio y abrió la puerta de copiloto para que Naruto abordara, limpio aquella zona de donde agarro para asegurarse de no dejar suciedad de la tierra en sus manos.

 

-no le he ensuciado? - interrogo preocupado el anciano, apenas caía en cuenta que recién había cambiado de masetas algunas rosas por lo cual, sus manos no estaban limpias del todo.

 

Naruto se sorprendió y vio su mano negando -no, estoy bien en verdad, gracias, señor- dijo suave, Sasuke chasqueo la lengua y encendiendo el motor partió sin querer oír mas del viejo el cual se quedó sorprendido, pensó que el pequeño seria como la señorita Sakura, que grande sorpresa se había llevado.

 

Sasuke conducía mirando a la carretera, el silencio reinaba en el auto, Naruto solo atino a desviar la mirada por la ventana -Señor s…-

 

-Sasuke, debes llamarme Sasuke frente a mis familia- dijo mientras le daba un paño -limpia donde te toco, debes tener tierra-

 

-estoy limpio, no me ensucio- comento mientras rechazaba aquello.

 

-haz lo que quieras entonces- dijo serio -que pensabas decirme? - cuestiono curioso viéndole de reojo, aquel yukata se había recorrido más arriba del medio muslo, daba una excelente vista que sin duda le deleitaba.

 

-que te queda bien ese traje- comento en tono neutro mientras visualizaba el paisaje, al parecer donde iban era al lugar opuesto de donde Vivian -porque te alejaste tanto de tus padres? - cuestiono curioso-

 

-esos temas no te conciernen a ti, solo vas a sonreír, no lo olvides- dijo entrando a aquella residencia.

 

-sí, sí, sonríe y no hables- recordó mientras suspiraba

 

-cubriste lo de tus mejillas? -

 

-los moretones que me dejaste?, por supuesto que los cubri, no planeo causar molestias a alguien enfermo- dijo sincero mientras se sentaba recto, aunque su expresión no lo mostrara se sentía nervioso e inseguro de si mismo, nada del valor que se había dado frente aquel espejo quedaba en él.

 

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-así que tu hermano nos presentará otro candidato para casarse? - interrogo Fugaku, un hombre maduro, de expresiones serias -y de qué color será el chicle que traerá ahora?, ¿otro rosa? - interrogo mientras veía a su hijo mayor el cual solo soltó un suspiro.

 

-no lo se papá, el solo dijo que se había comprometido con alguien distinto-

 

-no se preocupe suegro, si es otro chiche hay métodos para despegarlos, el aceite es uno de ellos- aseguro Deidara provocando una risa en el patriarca el cual asentía.

 

-Dei, cielo, deja de darle ideas a Fugaku- pidió la señora Mikoto mientras acercaba aquella botella de vino, a pesar de ser una familia con dinero, para esos días especiales ella disfrutaba de cocinar y servir para consentir a su esposo e hijos, no siempre habían tenido esas riquezas por lo cual no olvidaban sus orígenes.

 

El sonido de un auto deteniéndose despertó la curiosidad en Deidara el cual se paro a prisa y como si leyeran su mente, Fugaku le siguió para abrir la ventana, la curiosidad era demasiado y es que el menor de los Uchihas era pésimo consiguiendo candidatos para casarse.

 

-he… es rubio- susurro Deidara -pensé que odiaba a “los rubios oxigenados”- comento aquellas palabras que Sasuke dijo cuando Itachi lo presento.

 

-No sean groseros y vuelvan a la mesa ambos- ordeno Mikoto mientras los otros dos obedecían ante la mirada demandante de aquella amble mujer.

 

Sasuke y Naruto ingresaron, Sasuke caminaba delante de Naruto, todo un acto de descortesía.

 

Caminaron hasta la zona que Naruto reconoció como el comedor, el lugar era enorme, maravilloso y estaba lleno de un aire hogareño.

 

-Madre, Padre- Soltó Sasuke para acercarse a saludar a sus progenitores y felicitar a su padre. Sin embargo, Naruto podía sentir las miradas de todos sobre él.

 

-preséntanos a tu prometido- pidió Deidara, aunque sonó como orden, Itachi no pudo evitar negar, su amado prometido era demasiado impaciente, siempre iba al grano sin importar la situación, lugar o circunstancias.

 

Sasuke ignorándolo olímpicamente cogió asiento sin importar que el rubio aún seguía de pie

 

-Mi nom-nombre es Naruto- se presento el menor un poco inseguro

 

-venga – sonrió Fugaku -no necesitas ponerte nervioso – dijo suave

 

-no señor…, lo siento- susurro -me llamo Naruto Uzumaki, es un placer conocerlos- dijo suave haciendo una reverencia.

 

-bien, nos conoceremos durante la cena, les parece?, iré por los platillos-

 

-podría ayudarle? - interrogo Naruto curioso, las miradas de los presentes se sorprendieron, nunca en su vida, Sasuke Uchiha había traído a alguien que se ofreciera ayudar a poner la mesa.

 

-estas seguro querido? - interrogo Mikoto -tus manos podrían…- tomando las manos del rubio se detuvo, las acaricio, eran ásperas, nada suaves, tenían marcas de trabajo y entonces, la curiosidad también se albergó dentro de ella.

 

-no sucede nada, déjeme ayudarle por favor- pidió Naruto mientras sonreía.

 

-está bien, por aquí- dijo suave mientras caminaba a su cocina, Naruto fue donde sasuke y le dio el bolso sin siquiera verlo para ir tras aquella hermosa mujer bajo la atenta mirada de todos los Uchihas presentes.

 

El silencio reino unos segundos hasta que Deidara y Fugaku detuvieron la mirada sobre Sasuke.

 

-un niño, en serio maldito bastardo, un niño!?- exclamo Deidara viéndole -Sasuke, es un jodido niño, podrían acusarte de pedofilia-

 

-eso no es lo importante Deidara- calmo Fugaku viéndole -porque has sido descortés con el?, si es tu prometido, invitarlo a tomar asiento con nosotros es tu deber- comento el patriarca -jamás te inculcamos esos modales, a pesar de ser hombre sigue siendo un doncel-

 

-y no solo eso, de donde lo has sacado, te has fijado padre?, se ofreció a ayudar a mamá, ninguna de tus conquistas había echo tal cosa-

 

-podría dejar de cuestionarme? - interrogo Sasuke completamente irritado mientras suspiraba – lo encontré en …una cafetería- mintió -que queda de camino a la universidad donde trabajo, me dio su numero de teléfono, nos conocimos, me agrado, y aquí esta- dijo como si del clima se tratara.

 

 

 

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La mesa estaba servida y todos sentados en sus respectivos lugares, al ser una cena familia no había muchas personas, solo los Uchihas.

 

-por cierto, querido, Madara no va a venir? - interrogo la única mujer entre todos ellos.

 

-no madre- comento Itachi -salió con Obito al extranjero, cerraran un nuevo negocio- agrego mientras cortaba la carne para Deidara el cual vigilaba que no se comiera ningún trozo.

 

-bueno, a lo que vamos, lo importante- anuncio Fugaku captando la atención de todos -entonces te llamas Naruto, cierto? -

 

-si señor- dijo el rubio dejando aun lado su tenedor para verle atento, más que nada por respeto.

 

-y dime Naruto, tus padres… a que se dedican? - cuestiono curioso

 

-mi madre murió hace medio año señor- respondió sin dudar, esos temas no eran algo que le gustara tocar, pero si había algo que no le gustaba era mentir y menos a personas que se veían que era un pan de dios -y mi padre… pues él un día decidió dejar de ser mi padre- concluyo, el silencio se hizo presente una vez más, a pesar de que para algunos era un ambiente incómodo para otros no.

 

-ya veo… y tú?, ¿a qué te dedicas? -

 

-yo soy em…-

 

-trabaja en una cafetería papá, ya te lo he dicho- interrumpió sorprendiendo a todos, Naruto le miro de reojo y suspiro, ahí iba otra mentira más, sin duda a Sasuke le gustaba mentir mucho.

 

-quería oírlo del Sasuke, no tienes por que irrumpir una conversación que si me interesa-

 

-con Sakura no fue así papá- reprocho el menor viéndole firme

 

-por que ella era aburrida y no había de que hablar- soltó -bien, si me disculpas estoy hablando con Naruto- dijo serio -bien señorito, dime, donde vives actualmente?, ¿tienes sueños?, ¿qué edad tienes?, ¿planeas darme nietos?, mi hijo te trata bien? -

 

-se honesto, todos conocemos el humor que se carga el tonto de mi cuñado- sonrió Deidara.

 

-Yo…, vivo actualmente con su hijo, por ciertas circunstancias- sonrió -sí, tengo muchos sueños, me gustaría poder trabajar como profesor para niños -sonrió, después de todo no era mentira -tengo 18, los cumplí hace tres días y no lo sé, a mi si me gustaría tener niños la verdad y con respecto a lo último… s-sí, me trata bien, aunque casi no lo veo, trabaja mucho- comento sonriendo

 

Fugaku pareció analizar cada palabra al igual que su esposa los cuales le veían y guardaban silencio, Sasuke por su parte agradeció que omitiera los gritos y golpes.

 

-así que te gustan los niños, yo tengo 4 meses de embarazo- irrumpió Deidara emocionado -será una niña- comento sonriendo

 

-enserio? - sonrió Naruto emocionado -y ya sientes como se mueve?, ¿te dan muchos antojos? -

 

-casi no se mueve, duerme mucho, pero sí, me dan muchos antojos, ayer en la noche Ita me salió a conseguir melón con chile-

 

-pero te puede hacer daño, es mejor que los comas de día-

 

-sí?, lo tendré presente pero cuando estas embarazado los antojos no se controlan- comento sonriendo.

 

-y que hicieron para celebrar tu cumpleaños Naruto? - interrogo Mikoto la cual había guardado silencio todo ese momento, algo no le cuadraba bien, por ejemplo, su hijo olía al perfume de aquella muchacha llamada Sakura y ahora que había estado con Naruto había podido corroborar que este no usaba esa misma loción, al contrario, era una suave loción a cerezo.

 

-pues no hicimos nada ciertamente-

 

-no me sorprende del aguafiestas de mi hermano- comento Itachi.

 

-es que tenía trabajo- defendió Naruto sonriendo -pero me regalo unos libros -agrego sonriendo.

 

-pues en unos días aremos unas vacaciones familiares, deberías venir, iremos todos los Uchiha, vamos a celebrar formalmente el cumpleaños de mi esposo- comento Mikoto -esta celebración solo es para nuestra pequeña familia -comento sonriendo -algo íntimo.

 

-entiendo- sonrío -lamento no a ver traído un presente decente- se disculpó Naruto avergonzado.

 

-esto es maquillaje? - interrogo Deidara pasando su pulgar por aquellas mejillas, Naruto soltó un leve quejido y alejo su rostro por reflejo -es un golpe? - interrogo serio y la mirada de todos se dirigieron a Sasuke viéndole mal y serio.

 

-no es lo que creen- sonrió suave -estaba la otra noche bajando unas manzanas del árbol del patio y me caí, me pegué, como mi piel es sensible se marca demasiado – conto, aunque lo primero era una inocente mentira lo último no lo era, su piel se marcaba a la primera agresión o lesión que tuviera.

 

-ya veo- susurro Mikoto -tengo una pomada que te podría servir, aunque también podría ser por falta de alimento, estas muy delgado, acaso llevas alguna dieta estricta o algo por el estilo? -

 

-no, en absoluto, solo que estuve teniendo unos problemas en mi hogar, Sasuke…, el me dejo quedarme a vivir con el y apenas me estoy recuperando- comento sonriendo

 

 

Sasuke no podía entender como es que a toda su familia le había caído bien el rubio, fue cuestión de minutos para que todos le cogieran aprecio y, sin embargo, cuando fue con Sakura todos la habían atacado con palabras agresivas, estaba molesto, en verdad y se lo haría saber a Naruto apenas llegaran a casa.

 

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Notas finales:

No se olviden de comentar con sus ideas, sugerencias o predicciones, ustedes hacen la historia


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