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UNLIKELY [NAMGI] por JillianJung1996

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“Casi nunca se les ha visto muy afectivos, si lo piensas bien son muy serios y respetuosos entre ellos. Rara vez se abrazan frente al público, no se miran mucho. Ni siquiera se les ve celosos cuando alguno de ellos actúa meloso con los demás miembros, o cuando comparten abrazos con integrantes de otros grupos, ellos son solo amigos.”

 

 

YoonGi consideraba que no era para nada celoso, realmente pensaba que los celos eran algo estúpido e innecesario por lo cual una pareja podía discutir, y eso que existían un sinfín de cosas tontas por las cuales podían discutir, pero esa no era una de ellas. Él estaba seguro de lo que ambos sentían, de lo solida que era su relación después de tanto tiempo juntos, además casi nunca se había sentido molesto por ver a los demás de los chicos abrazando a NamJoon, o que este los mirara con afecto, o fuera igual de cariñoso. Eran amigos, y los amigos a veces hacían ese tipo de cosas, así que le daba exactamente igual.

O eso se decía a sí mismo, porque tal vez en una que otra ocasión si se había molestado, pero no lo suficiente como para quejarse, y aun si deseaba hacerlo, a la final terminaba optando por guardar todos esos pensamientos para sí mismo, ya que no le gustaba discutir con NamJoon, porque le dejaba una sensación desagradable, le dolía tanto como para hacerlo llorar, estar enfadados significaba ignorarse, y la indiferencia de NamJoon lo hacía sentir desolado. Mientras que su silencio para NamJoon no era tan relevante, incluso podía asegurar que no le producía nada el que no le dirigirse ni unos buenos días cuando estaban peleados, y quizás eso era lo que más le lastimaba.

Aunque cuando se lo comentaba a Hoseok, el menor le aseguraba que no era de esa manera, que NamJoon si se afligía, si lo extrañaba tanto como para tener una cara decaída hasta que se arreglaban, sin embargo, para YoonGi eso no era cierto hasta no verlo con sus propios ojos, dado que nunca había tenido tal oportunidad, porque en las ocasiones en las que él se lo encontraba en la casa o en la agencia para ensayar tras alguna discusión, NamJoon estaba tan imperturbable como siempre, como si no le importara, y eso lo hacía dudar bastante de las palabras de Hoseok. Así mismo NamJoon jamás era el primero en disculparse, siempre era YoonGi el que tenía esa tarea. Aunque eso se debía a que todas sus discusiones empezaban por su culpa, así que, al ser su error, era su deber decir que lo lamentaba primero. No obstante, a veces fantaseaba con que sería NamJoon quien lo buscaría para contentarse, pero no había sucedido en todos esos años, así que seguramente no pasaría nunca, en especial porque NamJoon jamás tenía motivos para pelear, era demasiado correcto y sensato como para ello. Un chico que constantemente pensaba que discutir era un desperdicio de tiempo, por lo que era más dado a hablar de forma pacífica, hasta encontrar una solución viable a los problemas, que de vez en cuando aparecían en su camino.

Así que YoonGi primordialmente evitaba pelear tanto como era posible, pero a veces fallaban en el intento. Como aquella discusión que habían tenido meses atrás, que había ocurrido porque no concordaban en la letra para una canción del álbum, YoonGi le grito a NamJoon frente a Hoseok que su trabajo era muchísimo mejor para la canción, lo hizo porque estaba estresado, no había dormido bien por esos días y estaba cansado de que no llegaran a un acuerdo en común, NamJoon lo miró con sus ojos oscuros bañados en fatiga, y le respondió con un sosegado: “Deja de comportarte como un niño caprichoso, Min YoonGi.” Y eso lo arruinó todo.

Él era mayor que NamJoon, pero a veces cuando tenían roces de opinión, y explotaban, su novio no usaba los honoríficos, se limitaba a llamarlo por su nombre completo, cosa que odiaba tanto como pelear por estupideces, incluso detestaba que el menor siempre sabía que palabras usar, sin ser grosero, o mal intencionado, el utilizaba las palabras exactas para golpearle en lo más profundo de su orgullo, aunque realmente no lo hiciera con intención de herirlo. Así que ese día YoonGi no fue capaz de soportarlo más, gritó aún más alto, provocando que NamJoon se saliera de sus casillas, y ambos en medio de Hoseok se dijeron un montón de cosas a todo pulmón, y el pobre Jung a duras penas alcanzó a salir de esa habitación con sumo cuidado antes de que lo involucraran en el problema. Al final NamJoon se limitó a escuchar como YoonGi gritaba y perdía la cordura a solo unos pasos, para al cansarse dejarlo solo en el estudio.

Por lo tanto, ambos duraron una semana sin decirse absolutamente nada, para su mala suerte su letra para la canción no fue elegida, ni una sola frase, NamJoon prefirió escribir algo nuevo con Hoseok. Y YoonGi tuvo que aceptarlo, de mala gana, pero no tuvo ninguna otra opción. Además, tuvo que disculparse tanto con Hoseok como NamJoon por ser tan idiota, y luego de eso, NamJoon lo recibió con sus brazos abiertos sumados a una sonrisa que lo reconfortó por todos esos días distanciados.  

Absolutamente todo entre ellos después de ese acontecimiento había estado bien, hasta que había leído aquellas cosas en ese foro, todo lo que pensaba que era normal o correcto, se estaba desmoronando en su cabeza, se sentía vulnerable, e irritable, no podía dejar de darle vueltas a las palabras de esa fanática. Porque las cosas no eran del todo así, no era serios, o amargados entre ellos, quizás demasiado tranquilos y hasta letárgicos, pero no significaba que por eso no se quisieran, en lo absoluto. Se querían demasiado. ¿No? Quizás no eran una pareja tan convencional, no se tenían apodos cariñosos, ni vivían pegados como siameses, a veces parecían más amigos que novios, o eso había dicho SeokJin en una ocasión por bromear. Y nunca se lo tomó tan enserio como ahora.

Pero solo el pálido sabía que cuando se miraban, se decían en silencio cuanto se querían. YoonGi sentía que tenía el mundo en sus manos, que solo NamJoon existía para él, y que no se observaran así delante de las cámaras, se debía a que sencillamente estarse mirando embelesados a cada rato daba indicios de algo sospechoso, y no necesitaban crear indicios para habladurías, en público debían fingir que eran amigos, compañeros de grupo, y quizás lo hacían demasiado creíble porque al parecer lo suyo era una fantasía demasiado irreal para los demás.

Mirarse y abrazarse en público… ¿Eso porque demostraba que eran pareja? ¿No había otras cosas que demuestren que dos personas están saliendo? De todas maneras por mucho que deseaba gritarle al mundo que ellos eran algo, no podía, era sinceramente un suicidio hacerlo, y la verdad no es que a nadie más que a ellos dos o sus familias les concerniera lo que sea que fueran o hicieran, ni siquiera sus familias se habían inmiscuido demasiado en su relación cuando se enteraron, con tranquilidad les habían pedido cuidarse del ojo público, y recibieron su bendición sin tanto escándalo o drama de por medio.

Para su fortuna, sus madres resultaron llevándose tan bien que salían de compras juntas una vez al mes, sus padres tomaban café de vez en cuando para charlar sobre temas triviales, y su hermano mayor adoraba tanto a NamJoon que para su sorpresa lo llamaba más seguido de lo que lo llamaba a él. ¿Entonces porque tenían que demostrarle a alguien ajeno a sus vidas que estaban juntos? ¿Por qué le molestaba tanto?

Y ahí estaba con su cabeza hecha un enredo, ignorando la respuesta a sus dudas que era más que obvia, apuñalando su arroz del almuerzo con los palillos en medio de la cafetería, escuchando a la lejanía como NamJoon y SeokJin hablaban sin parar sentados a su lado, sobre lo que atormentaba a SeokJin desde hacía semanas. Lo que significaba que de nuevo estaba buscando consejo con respecto a TaeHyung, esa era la única gran preocupación de SeokJin, por ende, prefería mantenerse al margen de la charla era lo más sano para su cabeza, ya que verlo tan decaído y preocupado por su amor imposible, le dejaba un mal sabor en la boca, le recordaba cosas que intentaba olvidar.

—Ya no sé qué más hacer, lo he intentado absolutamente todo, pero TaeHyung sigue tan enamorado de Hoseok. Y la última vez lo hizo llorar, ya sabes cómo es TaeHyung, no se rinde, y sigue insistiendo, diciéndole  cosas cursis, dándole detalles, e invitándolo a citas, por lo que Hoseok se molestó, y le dijo que lo dejara en paz, que se consiguiera una vida, y bueno, TaeHyung vino corriendo a mi cuarto a llorar, tuve que hablar con Hoseok, pedirle que fuera más comprensible con TaeHyung, pero al parecer le dio exactamente igual, porque TaeHyung sigue a su lado como si nada hubiera pasado. Y Hoseok sigue siendo tan amable y cariñoso con él, que yo solo…

—Estás celoso —masculló YoonGi en un hilo de voz dedicándole una sutil mirada que le permitió detallar la expresión molesta de SeokJin, por lo que sin decir nada más ni esperar una respuesta de su parte regresó sus ojos a la mesa, para continuar moviendo el arroz en su plato. Sintió la mirada recriminatoria de NamJoon sobre su rostro, pero este solo suspiró con pesadez y se limitó a seguir hablando con el mayor sin reprocharle algo por su comentario.  

—Hyung, quizás deberías seguir intentando, sé que TaeHyung se aburrirá en algún punto. Y te dará una oportunidad. Eres un gran partido para él, tú de verdad lo amas demasiado. TaeHyung se dará cuenta en algún momento, yo lo sé.

—¿No lleva como 5 años enamorado de Hoseok? Quizás es masoquista, sabe que no tendrá posibilidades, que saldrá herido y aun cuando lo sabe sigue tratando, eso se llama buscar el mal innecesario —comentó YoonGi sin molestarse en mirarlos de nuevo, la forma extraña que estaba tomando su arroz era más interesante. Fue inevitable que por su cabeza no se asomaran los viejos recuerdos al mencionar esas palabras. NamJoon al escucharlo respiró profundamente, incluso alcanzó a percibir como el cuerpo del moreno a su lado se tensaba, y SeokJin rechinó sus dientes al escucharlo.

—No es masoquista, lo que pasa es que Hoseok es el problema… Hoseok no es consciente de lo que le causa, o sea lo sabe, pero no le importa, y sigue siendo como siempre con él. Quizás si Hoseok cambiara, TaeHyung lo superaría —refunfuñó SeokJin con su ceño fruncido, y brindándole una mala cara a YoonGi a pesar de que este no tenía su vista fija en él.

—Hoseok es Hoseok, no va a cambiar porque se lo pidas. Cambiará cuando el sienta que debe hacerlo, Hoseok siempre ha sido de esta manera con todos y cada uno de nosotros, no va a dejar de ser él, solo porque TaeHyung está encaprichado —le recordó el de cabellos cenizos, cosa que incordió aún más a SeokJin.

—Es egoísta que siga haciéndole esto.

—Hoseok no está haciendo nada, Hyung. A veces las personas nos ilusionamos de manera estúpida con ciertas cosas, y creemos que todo va a cambiar a nuestro favor en algún punto, pero porque quizás pase en películas o haya sido mi caso, no significa que Hoseok vaya a dejar de ser lo que es, sus preferencias personales no van a cambiar, quizás el que necesita mejorar y darse valor a si mismo es TaeHyung, quizás si tan solo dejaras de recibirlo con los brazos abiertos en tu habitación, TaeHyung abriría los ojos —dijo todo con demasiada tenacidad y su mirada fría clavada en el rostro de SeokJin que con cada palabra iba poniéndose más rojo a causa de la furia dominando sus sentidos. NamJoon los observó de hito en hito, intento abrir su boca para decir algo al respecto, pero YoonGi fue mucho más rápido—: Date tú también el lugar que te mereces, deja de rogarle a alguien a quien nunca te va a mirar por muchos besos que le robes mientras llora, por muchos abrazos que les des mientras duermen juntos, él no te ama, él solo piensa en Hoseok cuando lo consuelas, y te lo digo como tu amigo, que folles de vez en cuando con TaeHyung no va a cambiar lo que siente por Hoseok, los milagros no existen, Kim SeokJin. Deja de ser el paño de lágrimas de la persona que amas. Búscate a alguien para el que seas su primera opción, no el remplazo.

—¡No voy a dejar solo a TaeHyung, me necesita!

—Si eso quieres, entonces… ¿Cuándo vas a parar? ¿Cuándo TaeHyung diga el nombre de Hoseok mientras lo hace contigo? ¡Valórate, Kim SeokJin!

—YoonGi… ¿Qué demonios…? —gruñó NamJoon tomándolo con suavidad de su muñeca como si el contacto de la calidez de su mano fuera a hacerlo callar, por lo que YoonGi con un poco de brusquedad se soltó de su agarre. Entretanto, SeokJin puso sus ojos en blanco y chasqueo la lengua antes de hablar.

—Deja de mirarme como si fuera el reflejo de tu vida, Min YoonGi. Lo que sucede con TaeHyung, no es ni de cerca similar a lo tuyo.

—¿Pueden calmarse? —inquirió NamJoon a punto de perder la paciencia. Se sentía completamente estupefacto, era la primera vez que YoonGi era así de ofensivo con SeokJin, y que SeokJin decía algo con respecto a ese tema, todas sus palabras realmente habían sido lanzadas con intensión de lastimarse en lo más profundo.  Y YoonGi no era esa clase de persona que dañaba a otros con sus palabras cuando estaba enojado, quizás si era algo exagerado cuando se ofuscaba por algún asunto, pero no más. Ni mucho menos SeokJin, él era el más calmado de todo el grupo. Por lo que era la primera vez que los veía reaccionando así. Y eso lo hacía sentir intranquilo.

—Cuando estés pasando por la misma trágica historia, vendrás a llorar y lamentarte como lo hice alguna vez contigo. Y en ese momento te diré que te lo dije, SeokJin-Hyung.

SeokJin se quedó sin habla, su rostro estaba cada vez más rojo y parecía que iba a echar fuego por su boca, pero se quedó estático analizando como YoonGi bajaba su mirada a su bandeja, la cual tomó entre sus manos e inexpresivo se puso en pie para de inmediato marcharse sin decir nada más.

NamJoon siguió a YoonGi con la mirada, se veía cabizbajo y algo deprimido, aunque fingiera bastante bien estar neutral. Con toda la razón entendía el cambio de su pésimo estado anímico, pero sabía que el mayor no hablaría jamás de ese tema de nuevo, eso había muerto años atrás, y allí trataron de dejarlo olvidado. Por lo que cuando YoonGi desapareció entre la gente, regresó su mirada al furioso semblante de SeokJin.

—No debiste mencionar eso. Le echaste limón a la herida, muchas gracias, Hyung.

—Él debería separar sus problemas de mis problemas, lo nuestro no será ni de cerca igual —escupió SeokJin frunciendo su ceño hasta que prácticamente sus cejas se tocaron—. Perdí el apetito —refunfuño antes de levantarse de su silla causando un poco de ruido y sin siquiera despedirse caminó con prisa en una dirección diferente a la de YoonGi dejando al menor en la mesa solo.

NamJoon observó su bandeja de comida intacta, causando que su estómago se revolviera, también había perdido el apetito.  

 

 

YoonGi se sentía identificado con SeokJin.  Lo veía a veces como un reflejo de lo que había sido el inicio de su relación.

Antes cuando NamJoon no era más que su amigo, había hecho muy mal las cosas, se había dejado llevar demasiado, se había enamorado por error y su relación de amistad se había puesto demasiado tensa por un desliz, un gran descuido que era su culpa pero que de alguna u otra manera los llevo afortunadamente a estar juntos, y realmente lo había olvidado, que sus inicios habían sido tan turbios, aunque de todos modos el pasado era otro tema muy distinto a su presente, pero cada tanto tiempo las inseguridades volvían, sus temores se hacían más latentes de lo que los recordaba, y había una voz en su cabeza que intentaba apagar inútilmente, esa donde le decía que solo era el remplazo de alguien a quien NamJoon nunca antes pudo tener.

Alguien quien sabia jamás iba a poder estar a su lado, por ello las cosas se enredaron entre ellos, hasta que YoonGi se convirtió en el plato de segunda mesa, ese con el que el menor que se había encariñado y odiaba que esa voz se lo recordara. Aborrecía tanto verse reflejado en Jin.

Realmente lo detestaba en demasía, que las cosas hubieran ocurrido de esa forma.

No quería sentirse así de nuevo, creía que ya lo había superado, pero al parecer no era suficiente, no importaba cuanto tiempo pasara, aquello seguía paseándose en su cerebro torturándolo de manera horrible. Y aun cuando quería romper a llorar, no iba a dejar que esa debilidad le ganara. No podía. No podía seguir pensando que era solo una segunda opción, la más fácil y rápida, tenía que dejar de pensar que no era nada en comparación con la persona que NamJoon había querido alguna vez. Pero entonces cuando sus pasos se detuvieron en el quinto piso, sintió las lágrimas agrias empapando sus mejillas a pesar de impedirse a sí mismo el dejarlas caer.

No había funcionado para nada el contenerse.

El pálido se limpió los rastros de que estaba llorando con las mangas de su suéter, y se aproximó con torpeza hasta la máquina expendedora de café, esta se encontraba en el pasillo a solo unos pasos de su estudio, así como del de NamJoon y Hoseok, además del de Kang HyoWon y unas que otras oficinas administrativas.

Tuvo que esperar unos segundos a que su capuchino de vainilla estuviera listo, y con varias cucharadas de azúcar de más invertidas en él, ando con lentitud a la banca que estaba en la sala de bienvenida de esa planta, esa que tenía un gran ventanal que dejaba ver la ciudad, y sin pensárselo demasiado se sentó.

Tomó uno que otro sorbo mientras soplaba fervientemente para que el líquido se enfriara, y sintió como poco a poco sus preocupaciones se fueron calmando hasta que escucho la voz de Hoseok y NamJoon aproximándose por el pasillo, mordió con fuerza el borde del vaso de papel, y fingió estar interesado en la vista, pero le fue inevitable no escuchar lo que Hoseok mascullaba:

—No lo entiendo, ¿Por qué TaeHyung no puede solo tirar la toalla?

—Todos somos distintos, Hobie. Intenta ser quizás menos cariñoso, sé que lo quieres, y por eso te lo pido, TaeHyung esta ilusionándose y SeokJin muy preocupado. Por favor. Puede que si lo haces esta sea la definitiva, TaeHyung se olvidara de ti.

—Está bien. Tal vez sea una buena idea, Nam.

—Gracias por ser tan comprensivo, Hobie.

YoonGi mordió su lengua con fuerza, hasta que sintió el intenso sabor de la sangre en sus papilas gustativas, realmente estaba tratando de dominar sus impulsos, su inmensa curiosidad, pero en cuestión de un parpadeo ya estaba volteando su cabeza suavemente en dirección a las voces que escuchaba, encontrándose con Hoseok sonriéndole a NamJoon, y este acariciando su cabeza con ternura, ambos tenían la misma edad, pero a veces NamJoon se comportaba como si fuera el mayor de los dos.

Quizás lo cuidaba demasiado para el gusto de YoonGi, pero Hoseok también era su mejor amigo, así que no podía hacer nada al respecto, la amistad que NamJoon y Hoseok mantenían siempre sería más importante que cualquier otra cosa. Y jamás se interpondría en ella, YoonGi no era esa clase de novio obsesivo. No obstante, debía admitir que en ocasiones no le agradaba demasiado, y tenía razones suficientes para pensar de esa manera.

Hoseok se rio ante la caricia del rubio, este despeinaba sus cabellos castaños con sus largos dedos y fue aquella escena, junto con esa profunda mirada los malditos detonantes para que terminara atorarse con el poco de café que permitió bajar por su garganta. De inmediato, tanto Hoseok como NamJoon dirigieron sus oscuras pupilas en su dirección, y cuando NamJoon se percató de su expresión crispada, rompió el contacto dulce que estaba compartiendo con Hoseok, suavemente apartó su mano de los cabellos del más bajo, y al percibir esos ojos cargados de recelo de YoonGi sobre sus manos, el moreno no tuvo más opción que ocultarlas en los bolsillos de su chaqueta para que lo dejara tranquilo.

—¿Qué haces ahí solo, Hyung? —preguntó el sonriente castaño, ajeno a la mirada asesina y llena de interrogantes que YoonGi le dedicaba a un calmado NamJoon, que se limitó a encogerse de hombros, porque aquello no era nada trascendental.

—Tomar café, ¿acaso no ves? —respondió YoonGi de manera cortante, antes de regresar su rostro hacia el paisaje, sin molestarse en mirar de nuevo a su novio, a quien pudo escuchar como suspiraba por enésima vez en el día.

—Creo que alguien está de mal humor… —ronroneó Hoseok riendo por lo bajo, y dándole un suave codazo juguetón a NamJoon en las costillas, pero este no rio con él. Por lo que, al notar el incómodo ambiente, en un susurro le dijo al moreno—: Nos vemos luego, tengo trabajo pendiente. Contenta a tu novio, Nam.

El más alto sonrió ampliamente ante las palabras de Hoseok, y este último comenzó a caminar hacia su estudio, donde se adentró con sigilo para acto seguido cerrar la puerta donde reposaba un colorido letrero donde se podían leer con facilidad: “Hope World”. NamJoon se cruzó de brazos, y retomó su caminata, plantándose luego de unos cuantos pasos junto a su novio, pero no se atrevió a tocarlo. YoonGi se notaba demasiado enfadado, y algo le decía que no era solo por el asunto con SeokJin.

—¿Por qué se supone que estas de mal humor? ¿Ronque mucho anoche?

—¿Acaso dejaras de roncar si te digo que sí? Son cosas inevitables, supongo.

—¿Por qué estas comportándote de esta manera desde hace rato? No te veía actuando así desde hacía bastante tiempo…

—No quiero hablar del tema —lo interrumpió antes que dijera algo innecesario. NamJoon lo observó con el rabillo del ojo por unos segundos, antes de volver su vista a los edificios al otro lado del cristal. YoonGi se notaba muy enojado, pero a la misma vez triste, y eso no le gustaba en absoluto, le gustaba más cuando YoonGi sonreía.

—¿No crees que sería bueno que solucionemos las cosas, Hyung? No es bueno esconder lo malo bajo la alfombra como si no existiera, mientras más rápido lo hablemos, más rápido podemos volver a ser los de siempre.

—Los de siempre… —repitió con desgano, YoonGi bebió otro poco de su café y prosiguió a decirle—, no hay nada de lo que debamos hablar. Solo estoy cansado, eso es todo.

—¿Estás cansado o es por lo que dijo SeokJin-Hyung? —quiso saber, y estaba seguro que no era la mejor manera de sonsacarle la información, pero no encontraba otra medida, no era bueno para los rodeos. Y se lamentó por ser de tan poco tacto, ya que el bonito rostro de YoonGi se nubló, se volvió algo sin vida, lleno de aflicción que le provocó una desazón en su pecho. NamJoon sabía la razón de aquello, sin embargo, él también estaba tratando de tapar el sol con un dedo. Porque no quería lastimar al mayor de nuevo, y si él no deseaba hablar de ello, solo lo ignoraban, pero se sentía desesperado por hacer algo, por solucionarlo. Por lo tanto, con su voz algo temblorosa logro farfullar—. Hyung… Sabes que tú y yo estamos juntos ahora ¿no?

Que estemos juntos no significa que me ames.

Estar juntos no significa que lo hayas olvidado.

Estar juntos a veces me hace sentir como si fuera su remplazo.

YoonGi estuvo a punto de decir esas palabras, estuvo a nada de dejarlas escapar de sus labios rosáceos, pero lo único que salió fue un leve sollozo, que murió en el nudo que tenía atorado en su garganta, y que sonó más como un quejido entre sus dientes. NamJoon lo observó extrañado, y realmente odió verlo así, con sus ojos opacos y lastimados, sus labios temblando en un puchero que trataba de apresar con sus dientes.

—YoonGi.

—¡Solo déjame tranquilo! —le ordenó en un hilo de voz, una voz que sonaba rota.

YoonGi se dio la vuelta para andar a zancadas lejos de la presencia de NamJoon, y estaba dispuesto a esconderse en su estudio, pero el moreno al notar sus intenciones de escape, lo tomó con fuerza de la capucha de su suéter impidiéndole moverse ni un paso más.

—No. ¿Qué está pasando? Enserio, esto no me gusta. ¿Por qué estas llorando?

—¡No estoy llorando, tonto!

—¿Crees que soy ciego, YoonGi? ¿Qué es lo que está mal?

NamJoon odiaba verlo llorando, realmente lo detestaba porque siempre terminaba derramando una que otra lagrima junto con el mayor. Y hacía mucho tiempo que algo así no sucedía, YoonGi era un chico demasiado fuerte, que se reservaba muchas emociones para sí mismo, en especial las malas. Pero aun así quería ayudarlo, necesitaba que el mayor le dijera que estaba sucediendo. Pero él solo apresaba con más fuerza el vaso de café vacío entre sus manos, y parecía temblar en absoluto silencio, a duras penas lograba escuchar su acelerada respiración.

El más alto acortó la distancia que los separaba con pasos algo tímidos, no le gustaba ver a YoonGi tan destrozado, lo hacía sentir tan mal que su corazón le pesaba en su pecho, impidiéndole respirar con normalidad. Sin vacilar ni un instante rodeó su cintura con sus brazos, sintiendo su calidez sobre la ropa, YoonGi se dejó hacer, sin rechistar, solo podía apretar sus labios aguantándose los sollozos, mientras las lágrimas seguían cayendo una a una por su rostro.

NamJoon posó su cabeza en su hombro y aspiró su aroma siempre dulce, tan diferente, pero a la vez reconfortante y lo estrechó con mucha más tenacidad contra si, como si eso pudiera auxiliarlo, y aun cuando sabía que hacer eso nunca sería suficiente para que el llanto se detuviera, o si quiera para dejar de sentirse perdido y un tanto inútil a la hora de consolar a su novio, porque jamás podría calmar el dolor de YoonGi con solo su contacto, continuó envolviendo con vehemencia al más bajo, tan cerca que parecían una sola persona.

—E-estamos en la agencia —murmuró el mayor, pero no intento alejarse.

—No me importa donde estemos, lo único que me importa es que estés bien —declaró con sus ojos cerrados, y su nariz rosando cada tanto la tersa piel del cuello del mayor—. Si algo está mal, si algo te pasa, si algo te preocupa, si quieres contarme cualquier cosa sea buena o mala, sabes que siempre voy a estar aquí para escucharte, y ayudarte, estamos juntos, podemos arreglar cualquier problema si confiamos el uno el otro, Hyung.

—Lo sé, NamJoon.

El mencionado con cuidado intentó darle la vuelta a YoonGi, quien no opuso resistencia, tenía aun rastros de lágrimas en sus mejillas, que NamJoon en silencio limpio con sus pulgares, antes de besar su frente, y aunque YoonGi se sobresaltó un poco por el gesto, no hizo mala cara, ni tampoco hablo para recordarle que estaban en público, dado que a esas horas todos estaban en sus oficinas trabajando arduamente, por lo tanto, no había nada de lo que preocuparse por ahora.

NamJoon se quedó observando con angustia los ojos del pálido, el cual le brindó una pequeña sonrisa para calmarlo, una que se hizo mucho más grande cuando el menor rosó juguetonamente sus narices, eso lo lleno de sosiego, y YoonGi empezó a olvidar todo el escándalo de su cabeza, porque le gustaba cuando NamJoon hacia algo como aquello, tan pequeño, pero a la vez demasiado significativo para su corazón. Y en el instante en que sus labios se tocaron por fin, el de cabello cenizos percibió como todas sus piezas volvían a estar juntas, y como el mundo parecía detenerse.

NamJoon lo besó con delicadeza, era un toque tan sutil, que YoonGi pensaba que iba a derretirse en los brazos del más alto. Sus labios eran tan suaves, que amaba con fervor como se sentía el que se encontraran una y otra vez, pero no volviendo aquella caricia demasiado intensa o profunda, solo algo dulce, tan dulce que aceleraba sus corazones a muchas revoluciones por segundo, sus cuerpos eran electricidad y sus respiraciones se fusionaban con cada latido. YoonGi sabia a café con vainilla, y NamJoon a menta, no era la mejor combinación, pero a ambos les gustaba probarla de la boca del otro.

Fue cuestión de unos largos segundos para que se separaran, se observaron sin decir nada, NamJoon sonrió dejando al descubierto sus hoyuelos y al ver a YoonGi volviendo a sonrojarse como era habitual cuando se ponía tímido, lo abrazó con fuerza haciéndolo reír.

Kim NamJoon de vez en cuando odiaba a su yo de antes, lo maldecía cada tanto por haber arruinado a YoonGi, se odiaba por sentir tantas cosas, pero no saber expresarlas, porque sentía que iba a quedar demasiado vulnerable ante el mayor, eso lo hacía sentir diminuto. Odiaba no poder ser más expresivo, no poder poner en palabras todo lo que su corazón estaba sintiendo.

Y YoonGi detestaba dudar, que su cabeza lo confundiera, porque sabía cuánto NamJoon lo quería, podía sentirlo, aunque no lo dijera. Pero a veces un te quiero así fuera en un minúsculo susurro no estaba de más.


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