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UNLIKELY [NAMGI] por JillianJung1996

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“Hay más selfis de otros chicos con NamJoon, que del mismo YoonGi con él, y rara vez ha sido YoonGi el que a posteado una foto con el menor, siempre es NamJoon quien con buena intención postea fotos con YoonGi, y este a veces ni siquiera mira a la cámara, o está más concentrado haciendo cualquier otra cosa que compartir un lindo recuerdo con NamJoon. Esto me hace pensar muchas cosas con respecto a su relación, ya que los demás chicos suelen subir videos, o fotos continuamente con otros integrantes del grupo, mostrando lo cercanos que son; pero NamJoon y YoonGi evitan hacerlo.

De igual modo, a través de todo el contenido personal que suben a Twitter, se logra notar que NamJoon sale muy poco con YoonGi a algún lugar, por ejemplo: en su cuenta existe una foto con Jimin de un paseo al parque en bicicleta de noche y hasta un video, lo que es muy romántico. Creería que Kim es hasta más cercano a cualquier otro integrante que a YoonGi. Y este último por su parte, es más amigo de SeokJin, han ido de pesca en más de una ocasión, y existen muchas pruebas de ello. Entonces, ¿por qué se supone que la relación entre NamJoon y YoonGi podría ser real si no hay ni una sola prueba de ello? Quizás puede que ni sean tan amigos como pensamos. O simplemente no se gusten. Y lo prefiero así, ya que se sabe que YoonGi ama a Jimin, él conoce a sus padres, y en un video donde YoonGi dice que pasó toda la noche hablando con Jimin, ellos son pareja sin duda, Jimin es mejor para YoonGi de lo que podría ser cualquier otra persona, se complementan a la perfección. Lo mismo pienso de NamJoon y SeokJin, ellos juntos podrían llegar a ser más real de lo que imaginamos.”

YoonGi no era fanático de fotografiarse a sí mismo, siempre se sintió inseguro, y algo feo, mientras que NamJoon se veía tan bien en cualquier clase de ángulo, que no podía evitar sentirse mal en comparación. NamJoon era tan bonito, y él tan… él. Había ocasiones en las que se sentía bien consigo mismo, y subía una foto, pero por lo general lo evitaba a toda costa, porque siempre que veía la publicación días después sentía esa necesidad de borrarla por los horribles pensamientos que se cruzaban por su cabeza al ver su mal aspecto, sin embargo, por mucho que lo deseaba no podía hacer aquello después de que medio mundo la había visto y compartido. 

Por ello gran parte de sus fotografías estaban muy ocultas en la galería de su celular y probablemente nunca verían la luz. Ya que había fotos demasiado comprometedoras que, aunque deseara mostrarlas, prefería mantearlas solo para sí, porque de lo contrario se generaría un caos en los medios y entre los fanáticos, sería un escándalo arrollador para su carrera.

No cualquiera tomaría tan bien esa imagen donde NamJoon ocultaba su bonito rostro en su cuello, mientras lo rodeaba cariñosamente con sus brazos, JungKook los había fotografiado cuando estaban distraídos En el descanso de un ensayo y se la había enviado por mensajes como un regalo. También estaba esa selfi donde el menor besaba su mejilla, otra donde NamJoon salía sin camisa durmiendo sobre su pecho en la cama luego de una película, fotos de sus manos entrelazadas, de uno que otro beso fugas, sus citas, sus momentos juntos. ¿Cómo se supone que subes una foto de esas a Twitter y te vas sin decir nada?

¿Cómo podía simplemente compartir un parte de su felicidad sin que terminaran señalándolos con un dedo?

A veces deseaba hacerlo, por ello las ultimas fotos que habían subido le había pedido a NamJoon que lo hiciera, porque salían tan bien, y realmente querían compartirlas, como esa de ellos en el auto de camino a una entrevista, y esa otra de ellos cenando en un restaurante. No era nada muy drástico, pero al menos era algo, una pequeña parte de su secreto.

Mordiendo su labio inferior deslizó su pulgar por la pantalla de su celular, las imágenes bajaron a una gran velocidad, y al detenerse en la última que había tomado días atrás, esa donde NamJoon le sonreía con sus hoyuelos al descubierto en sus mejillas, dejó escapar una pequeña risita tonta, antes de apagar la pantalla.

Permitió que su vista se paseara por toda la estancia con cierta pereza, estaban en su tiempo de descanso de las practicas. Son SungDeuk se hallaba en una esquina de la amplia sala parloteando con los bailarines acordando unos últimos pasos de baile, mientras los demás chicos de BTS estaban dispersos por la habitación haciendo distintas cosas, como por ejemplo SeokJin y JungKook estaban fingiendo que tenían una pelea de boxeo, donde al final terminaban riéndose como dos tontos. Jimin sentado en el suelo jugaba con su celular con TaeHyung a su lado, dándole ánimos entre susurros para que lograse superar el nivel. NamJoon dormía profundamente tendido en la banca, con su cabeza recostada en las piernas de YoonGi, el cual acariciaba con delicadeza la cabellera rubia del menor. Y luego estaba Hoseok con sus audífonos puestos escuchando música en el otro espacio libre de la banca, sin decir una sola palabra desde hacía buen rato.

El castaño de usual personalidad alegre y parlanchina, estaba inmerso en su mundo, parecía desanimado, y hasta de mal genio, por lo que YoonGi deducía que solo existía una explicación para ello: TaeHyung. Hoseok no era de hablar de otras personas por mucho que le molestara algo, ni mucho menos de quejarse con respecto a algún asunto que sin duda era inevitable, como el enamoramiento desmedido del peli-azul por él, después de todo Hoseok siempre había intentado ser comprensivo con ese tema en especial. Pero ese día YoonGi podía sentir en el aire cuanto le irritaba al castaño que TaeHyung se tomara unos segundos para hacer contacto visual, como si estuviera rogándole por un poco de atención en silencio. Y quizás lo que rebasó los límites de paciencia que Hoseok trataba de mantener, fue que el menor se pusiera en pie de un salto, y con cierto nerviosismo se plantara frente a él con su sonrisa geométrica tan característica.

—¿Podemos hablar? —preguntó el menor con una mirada suplicante que se clavó en el corazón de YoonGi, porque le recordaba a cierta persona en su pasado. Le dolía sobre manera, le hacía rememorar cosas con una intensidad asfixiante. Hoseok de inmediato se quitó sus audífonos para escuchar mejor lo que sea que TaeHyung tuviera para decir.

—Claro, ¿qué sucede TaeHyung-ah?

—Hyung… ¿Por qué estas siendo tan distante? ¿Hice algo que te disgusto? No me gusta que te comportes así conmigo, como si me odiaras, extrañó escuchar tu voz, y que me abraces… ¿Qué hice para que estés así? —murmuró con un tono cargado de miedo en su voz, terror a otro rechazo supuso YoonGi. TaeHyung mantenía esa mirada herida, y sus dedos jugueteando mientras hablaba, lo que indicaba a leguas que con cualquiera que fuera de las respuestas de Hoseok, TaeHyung terminaría de cualquier manera lastimado y quizás hasta llorando.

—TaeHyung, solo estoy intentado alejarme por tu bien, sabes que el seguir insistiendo no te va a llevar a ningún lado, no conmigo —le contestó con firmeza, y YoonGi tuvo que apartar la mirada incomodo al verse en medio de aquella discusión, por lo que fingió que estaba muy entretenido con el cabello de NamJoon aun cuando podía escucharlo todo con claridad. Incluso sintió como su cuerpo se congelaba y se volvía una travesía el simple hecho de respirar, con las siguientes palabras del castaño—: Es lindo lo que haces y te quiero mucho, pero no puedo amarte, no puedo corresponderte, no porque me disgustes, solo… es complicado de explicar.

—¿Por qué no lo piensas un poco más? ¿No puedes darme si quiera una pequeña oportunidad? Realmente lo estoy intentando arduamente, Hyung. He sido paciente, he sido comprensivo, he sido todo lo que mereces en tu vida, para que me mires como yo lo hago, para que me quieras, ¿Por qué es tan difícil para ti amarme también?

—No puedo amarte, TaeHyung.

—¿No puedes o no quieres amarme, Jung Hoseok?

—TaeHyung —pronunció su nombre con enojo, como una advertencia por haberse saltado los honoríficos, algo que no era muy sensato de su parte. TaeHyung tembló un poco, pero le mantuvo la mirada al castaño, aun cuando se notaba que estaba a segundos de derramar lágrimas—. Enserio valoro todo lo que haces por mí, pero no me gustas, no de una manera romántica, no brota de mí el verte como alguien con quien pasar mucho tiempo de mi vida, besarnos, hacer el amor y esas cosas de pareja, porque nunca nadie me ha logrado gustar de ese modo, y tú no eres la excepción a ello, no me gusta tocar ese terreno con nadie, me gusta como estoy ahora, completamente solo, así que creo que como amigos es suficiente para los dos, y espero que lo entiendas.

TaeHyung abrió sus ojos como platos con cada cosa que salía de la boca de Hoseok, este último estaba con su ceño fruncido, con su mirada oscura nublada por el enojo y con su rostro tomando un tono rojizo por la vergüenza que le producía ser de repente el centro de atención, dado que todos se habían quedado en silencio paulatinamente para presenciar lo que estaba ocurriendo con ellos dos. Incluso habían despertado a NamJoon, el cual lentamente se incorporó para terminar sentado en la banca con una expresión confusa.

El peli-azul abrió y cerró su boca varias veces, pero nada salió de allí, solo silencio, un incómodo silencio que le crispaba los nervios a YoonGi. finalmente, el menor respiró profundamente, y aguantándose los deseos fervientes de llorar, salió de la estancia a zancadas que resonaban en el suelo con cada pisada llena de furia. SeokJin dejó de sonreír de golpe, para acto seguido andar en dirección a la puerta entre abierta de la sala dispuesto a marcharse a consolar a TaeHyung. Pero entonces, YoonGi se vio a sí mismo, de nuevo reflejado en ellos dos, como si fueran un espejo que le mostraban sin mucho esfuerzo ese pasado que tanto trataba de borrar. Por lo que aun cuando intentó tragarse las palabras, estas salieron en un débil susurro, que todos escucharon al estar tan callados:

—No vayas detrás de él, si vas detrás de él vas a convertirte siempre en su pañuelo de lágrimas, SeokJin-Hyung —el mayor se petrificó, con su mano sobre el pomo de la puerta a unos poco segundos de halarla para salir de allí.

—No me importa lo que sea de TaeHyung, solo sé que me necesita y haría cualquier cosa por él. Porque yo, si lo amo —escupió dándoles la espalda, a duras penas le dedicó una fría mirada de soslayo a un Hoseok, el cual lo observaba con sus labios apretados entre sus dientes, sintiéndose cada vez más culpable. SeokJin tras decir aquello de una manera tan cruel, como si estuviese culpando a Hoseok de algo que no podía arreglar, desapareció a toda prisa cerrando de un portazo.

YoonGi apretó sus manos en puños, clavando sus uñas en sus palmas, causándole un leve dolor que no se comparaba en nada con la furia que sentía, y pudo percibir con facilidad como NamJoon lo observaba fijamente sin decir nada, porque no había que recalcar lo que era evidente, cosa que le hirvió aún más la sangre al de cabellos cenizos, le hacía sentir minúsculo y estúpido. NamJoon apartó la mirada cuando YoonGi rojo de la rabia le dedicó una mirada fulminante por unos breves instantes. El menor soltó un resoplido lleno de agotamiento, antes de pasarse sus manos por su rostro, como si buscara comprobar que no estaba en una pesadilla, pero se percató que para su desgracia no era nada más ni nada menos que la realidad.

—Odio ser así. Odio no poder ser normal —confesó Hoseok extendiéndose en la banca bajo la mirada de todos, cabizbajo y cruzado de brazos se mantuvo con su mirada perdida, sin poder ignorar esa sensación agridulce que se instalaba en su pecho. Y que de algún modo a YoonGi le hería. Hoseok era su amigo a pesar de todo, y podía entender su frustración.

—Hobie, eres normal. A todos nos gustan cosas distintas, y existen personas que no les gusta nada, eso está bien, eso es parte de ti —le corrigió YoonGi con una fina sonrisa y acariciando su hombro con ternura, tratando de darle algo de consuelo.

—Pero estoy hiriendo a las personas que quiero, a NamJoon, a TaeHyung… —farfulló con su voz rota, y YoonGi se sintió alarmado al ver como gruesas lagrimas se desbordaban por las rosáceas mejillas del castaño—. Incluso sé cuánto te lastime a ti.

YoonGi detuvo cualquier movimiento de su cuerpo al escuchar eso, todo se paralizo, solo podía ver en la mirada del castaño el profundo arrepentimiento, el dolor que nunca había mencionado a nadie más que SeokJin, siendo comprendido. YoonGi no supo exactamente qué decir, no podía negar algo que era real, había sido herido no directamente, pero si existía una profunda marca en su corazón que lentamente trataba de sanar, quizás su relación de amistad no había cambiado del todo, sin embargo, había algo en el aire que era irritante para los tres.

NamJoon había amado a Hoseok, YoonGi había amado a NamJoon, mientras Hoseok no sentía nada por el moreno, y lo había lastimado una y otra vez con su rechazo, pero YoonGi sabía que no podía forzar a alguien a quererte, él más que nadie lo sabía en primera plana. Pero todo eso que había sucedido entre ellos, había forjado un gran muro lleno de confusión, y malestar que no parecía querer caer.

Por lo que, aunque intentó decir algo, las palabras no salieron de sus labios. Y fue su silencio el que le dio razones suficientes a Hoseok para sentirse mucho peor de lo que ya se sentía, el castaño se puso en pie de un salto, y salió de la estancia tratando de limpiarse las lágrimas en su caminar. El de cabellos cenizos estuvo a punto de seguirlo, y arreglar las cosas, pero fue detenido por la mano de NamJoon en su pierna, quien sin dudarlo ni un segundo se fue tras Hoseok. Dejando a YoonGi con un revoltijo de muchas sensaciones que no se irían a calmar pronto.

En la estancia solo quedaron los bailarines que trataban de no cuestionar nada con su mirada, ni de cuchichear entre ellos. Son SungDeuk que los observaba consternado, Jimin y JungKook que estaban estupefactos con todo lo que había sucedido, más que todo con las palabras de Hoseok.

—Deberíamos acabar la practica por hoy —recomendó SungDeuk.

—Pienso igual —concordó Jimin junto con un asentimiento de cabeza—. Hoseok no volverá, y TaeHyung tampoco.

—Creo que deberíamos tomarnos unas vacaciones, las cosas están muy tensas últimamente. Y se está volviendo incomodo…

—Buen intento, Kookie. No tendremos vacaciones hasta junio, tenemos el regreso a solo unas semanas, y luego otro tour mundial…

—¡Quiero descansar! —gruñó JungKook como el niño pequeño que aún era para sus ojos.

—Yo también —rio Jimin, aligerando con eso el ambiente desagradable que se había formado, ya que JungKook se le uno a las carcajadas.

Ambos menores comenzaron a andar hacia la puerta, por lo que YoonGi se levantó de la banca, y prácticamente arrastró los pies, siguiendo los pasos de Jimin y JungKook, los cuales iban parloteando por el pasillo en dirección al ascensor de ese piso, hablaban y reían sin parar, pero el mayor no los escuchaba, ni siquiera participaba de la plática, su cabeza estaba en otro lado como para fingir estar de ánimos en esos instantes.

Caminaron unos cuantos pasos más, hasta que sus pies se detuvieron por culpa de Jimin y JungKook, estos se habían quedado estáticos de repente, y sintió como si un balde de agua fría le hubiera caído en sima al levantar su mirada, para encontrarse a Hoseok sentado en una silla con NamJoon acuclillado frente a él, limpiando sus lágrimas con una de sus manos y con la otra se dedicaba a sostener una de las manos del castaño, incluso desde la distancia en la que se hallaban podía vislumbrar como NamJoon movía sus labios, susurrando algo que no podía escuchar.

Sintió la mirada burlona de JungKook y la preocupada de Jimin, pero ambos no dijeron absolutamente nada de la escena de esos dos, solo se despidieron rápidamente y desaparecieron a cumplir con el resto de sus agendas, dejándolo completamente solo.

—Deja de llorar, Hobie. No es tu culpa, TaeHyung tiene que aceptarlo y entenderlo —alcanzó a oír que NamJoon le comentaba a Hoseok.

—Soy horrible.

—Hoseok, Jung Hoseok. Claro que no, eres una persona maravillosa —le aseguró el moreno tomando a Hoseok de la quijada suavemente, levantando su cabeza, para que sus ojos se encontraran, y fue imposible al verlos de esa manera, el no soltar un bufido que llamó la atención de esos dos, prácticamente había rotó su burbuja.

Iba a ignorarlos, realmente iba a darse media vuelta y marcharse en otra dirección, las escaleras de emergencia sonaban a maravilla, aunque fuera agotador llegar hasta su piso, pero la voz de NamJoon llamándolo lo detuvo.

—Hyung.

—¿Sí? —preguntó fingiendo una calma absoluta que realmente no sentía en su interior, todo dentro de él era un caos, se estaba agobiando sobre manera y no podía detenerlo. NamJoon se incorporó paulatinamente, y caminó hasta él, bajo la mirada avergonzada de Hoseok, que al encontrarse con los ojos fríos de YoonGi, regresó su vista a su regazo.

—Saldré con Hobie, quiero hablar con él, realmente necesita a alguien ahora.

—Pero… —no terminó la frase, simplemente calló. YoonGi asintió sin decir lo que realmente estaba pensando. Solo aceptando lo que NamJoon le decía sin más.

¿Por qué tú? ¿Por qué no puede hacer eso alguien más?

—SeokJin está con TaeHyung, y soy el líder —le dijo con una mirada firme y decidida. Como si pudiera leerle la mente.

—TaeHyung también está pasando por un mal momento, Nam.

—Lo sé, pero ahora Hoseok es mi prioridad, luego hablaré con TaeHyung.

YoonGi sintió como el menor tomaba sus manos, y no pudo decir nada, no quiso refutar, ni tampoco formar una discusión, porque la sensación que quedaría seria mucho peor, y deseaba que se detuviera, que toda esa inseguridad se esfumara, que sus miedos cesaran, que todo dentro de si se apagara un rato, y pudiera estar tranquilo, pero aun cuando NamJoon besó su mejilla para despedirse, el latir descontrolado de su corazón solo le molestaba, le hacía sentir ahogado.

Verlo llevándose a Hoseok, tomándolo de sus hombros, ver esa mirada de disculpa de Hoseok, verlos juntos, alejándose, fue suficiente para destruirlo todo dentro de sí. Sin percatarse, las lágrimas comenzaron a caer, y los sollozos se escaparon de sus labios sin que pudiera evitarlo.

Sentía que no podía más con todo ello, de verdad quería acabarlo.

En el pasado, tuvo que aguantarse el dolor latente en su pecho, porque intentó ayudar a NamJoon con Hoseok, a pesar de saber cuánto lo quería, cuanto le gustaba.

En esa época del 2015, no tenían ni la más remota idea de que Hoseok era arromántico, que era asexual, sus preferencias personales no era un tema que solieran tocar muy seguido. Además de que, en aquella época, Hoseok hasta ahora estaba descubriendo su sexualidad, percatándose de que era lo que le gustaba y lo que no, por lo que ajeno a ello, YoonGi intentó ayudar a NamJoon, dándole ideas para conquistar a su amigo, como darle chocolates, o una rosa, escribirle cartas románticas, cosas que a Hoseok le gustaban, eran detalles mínimos que para el corazón de Hoseok tenían un gran valor, pero no el suficiente como para ser una pareja.

Los intentaba dejar a solas la gran mayoría del tiempo, primero porque le dolía estar en el medio y segundo porque le gustaba ver a NamJoon tan feliz junto con Hoseok, tuvieron citas que en realidad solo eran salidas de amigos casuales, sin nada de por medio, y aun cuando YoonGi se tomaba la gran molestia de preguntarle a Hoseok que opinaba respecto a NamJoon, este siempre decía lo mismo: “Es NamJoon, así que está bien, es lindo como tu o Jin”.

El mayor trató de todas las maneras decirle indirectamente que a NamJoon le gustaba él, pero Hoseok o lo ignoraba o simplemente hacia oídos sordos, y fue después de un tiempo que comprendió claramente el porqué de ello, exactamente el día en que NamJoon se animó a confesársele, en la sala de prácticas, habían quedado los dos a solas esa noche porque NamJoon necesitaba mejorar en unos pasos de baile que no lograba coordinar del todo, y nadie más que Hoseok se ofreció a echarle una mano. Era el único que tenía la paciencia suficiente para con alguien como NamJoon.

YoonGi se suponía que no debía estar ahí, pero había salido de su estudio temprano, iba de camino a su casa, pero decidió pasearse por la sala de prácticas solo para saber si sus amigos habían acabado con sus labores, y quizás querrían ir con él a cenar algo de camino a su apartamento.

—Me gustas —fue lo que escuchó cuando estaba a punto de abrir la puerta de la estancia. Quiso alejar sus manos del pomo, quiso apartarse y regresar por donde había llegado, pero sus músculos no le respondían, él quería saber cuál sería la respuesta de Hoseok. Necesitaba saberlo.

—También me gustas, Nam. Eres un gran chico —sintió su cuerpo temblando, y las lágrimas aglomerándose en las comisuras de sus ojos, dispuestas a caer en cualquier instante.

—Me refiero a que estoy enamorado de ti —explicó NamJoon, porque al parecer no estaba teniendo la respuesta que esperaba. Y YoonGi sintió que se quedó sin aire.

—Nam… Me agradas, eres como mi mejor amigo, un hermano a quien amo mucho, pero no me siento de la misma manera. Nunca… Podría sentirme de la misma manera ni contigo, ni con nadie, no… Yo no me siento atraído hacia las personas en general… Lo siento.

—Puedo esforzarme más, Hobie.

—No, Nam. Quiero seguir siendo tu amigo, y nada más que tu amigo. ¿Sí?

NamJoon no respondió, pero YoonGi alcanzó a escuchar las fuertes pisadas del moreno aproximándose a la puerta, sin embargo, no logró huir, a duras penas retrocedió unos pasos, para segundos después ver como NamJoon abría la puerta de golpe, ambos se observaron, el más alto estaba inexpresivo, con sus ojos apagados y su boca firmemente apretada en una línea, NamJoon no le dijo nada solo siguió caminando, alejándose con prisa por el pasillo dejando a un decaído Hoseok en la estancia, y a un taciturno YoonGi que a duras penas podía respirar con normalidad.

En ese instante, se dejó guiar por su corazón, quizás ese fue su primer error, en vez de quedarse junto a Hoseok, dándole su apoyo, escuchándolo como el amigo que era de él, prefirió buscar a NamJoon, hallándolo minutos más tarde en un pasillo desolado del sexto piso, sentado en una banca con sus codos en sus rodillas y sus manos en su cara. Y al detenerse frente a él, pudo escuchar su llanto desconsolado, que lo obligó a sentarse a su lado para abrazarlo.  

—Nam… Todo estar bien, yo estoy aquí contigo.

Esa fue la primera vez que consoló a NamJoon, por su sufrimiento con respecto a su amor no correspondido, fue la primera vez que lo vio tan roto y triste, que sintió las lágrimas empapando su camisa, mientras él lo abrazaba con fuerza. Definitivamente fue un error ser su pañuelo de lágrimas, fue un error decirle que podía ayudarlo con Hoseok cuando él estaba enamorado del moreno.

Había sido un error enamorarse de él.

Así como también fue su error lo que ocurrió aquella noche luego de que ganaran su primer premio en un show musical, fue su error tomar de más. Se reunieron todos sin excepciones en las escaleras de emergencia del apartamento, ese fue su lugar especial donde podían charlar durante horas y reírse a carajadas sin molestar a los vecinos, porque estas daban a un callejón oscuro ente los edificios, estaban tan felices que no midieron la cantidad de alcohol que estaban ingiriendo, incluso cuando todos fueron a dormirse, dejándolo solo con un borracho NamJoon, hablando sobre trivialidades, siguieron bebiendo hasta que se quedaron prácticamente sin dinero para comprar más botellas.

Eran exactamente las 4 AM cuando el menor y él intentaron subir por las escaleras de emergencia entre risas y tambaleos, hasta que de algún modo llegaron a su piso, donde se adentraron por el balcón, pasando por las puertas corredizas que daban a la sala, YoonGi se quedó observando como NamJoon cerraba tras de sí, dándole la espalda. Y justo cuando el más alto se dio la vuelta, encontrándose con la mirada de YoonGi, este último se acercó lo suficiente para decirle en un hilo de voz:

—NamJoon-Ah… Me gustas tanto.

—¿Te gusto, Hyung? Tú también me gustas mucho —sonrió dejando al descubierto esos bonitos hoyuelos, que al mayor tanto le gustaban. YoonGi estaba tan mareado, tan influenciado por lo que había bebido, que no se controló lo suficiente, dejó que sus manos se posaran en las mejillas del moreno, y poniéndose de puntitas, le planto un casto beso en los labios—. ¿Hyung? Espera… Hyung… —refunfuñó NamJoon apartándolo con sus manos en sus hombros.

—¿No quieres que siga besándote? Nam… Quiero besarte, hasta que me canse de hacerlo, quiero tocarte…

—Hyung, no…

—Solo por esta noche, pásala conmigo, imagina que soy él. Te aseguro que no será tan malo… Solo déjate llevar… —insistió con una mirada suplicante que atontó al menor por unos segundos, los suficientes para que YoonGi dominara sus labios de una manera ferviente, que le arrebató el aliento, y que por un momento lo hizo olvidarse de todo.

Sus labios se conocían por primera vez, y era fascinante, la sensación de calidez arrolladora por todo su cuerpo, su corazón latiendo desbocado, y el cosquilleo en su vientre, todo eso se intensificaba con cada mordida y roce de lenguas, al punto de que NamJoon sintió la necesidad de más, más de YoonGi, pero su conciencia lo detuvo, no podía, no estaba bien hacer aquello, por lo que de mala gana, tuvo que separarse, y mientras controlaba su acelerada respiración, se quedó viendo los ojos oscuros de YoonGi, intentado descifrar que debía hacer, pero YoonGi estaba dispuesto a hacer cualquier cosas, a sobrepasar el límite, y él también quería aun cuando estaba seguro de que se arrepentiría después, por lo que vacilante solo atinó a decirle:

—¿No te molesta que piense en él?

—No —mintió, y de inmediato volvió a besarlo sin que NamJoon pudiera evitarlo. YoonGi sintió las manos cálidas del menor en su cintura, acercándolo aún más a su cuerpo, dominándolo por completo.

Y lo último que recuerda de esa noche, es que su nombre se revolvía de tanto en tanto con el de Hoseok saliendo de los labios del moreno, quien entre borracho y excitado lo embestía, contra su cama, en la habitación que compartía con Jin, y que, para su fortuna, estaba desolada dado que SeokJin probablemente se había quedado en la habitación de alguien más del grupo.

 Por lo que, esa noche no se contuvieron en absoluto.

Recordaba claramente que lo hicieron demasiadas veces, que sus labios no dejaban de tocarse, y que sus manos no se despegaban de la piel hirviendo del contrario. Que el placer y satisfacción era tal, que no podía pensar, que no le importaba ser llamado Hoseok.

Pero al despertar, la sensación desagradable se instaló en su interior. Él fue el primero en abrir los ojos, encontrándose con NamJoon desnudo, rodeándolo con uno de sus brazos, y las mantas enredadas en sus piernas. Bruscamente se sentó en la cama, sobresaltando a NamJoon con el repentino movimiento, el menor abrió sus ojos como platos y se sentó con una expresión aterrorizada a su lado.

—¿Qué demonios? —inquirió NamJoon observando todo a su al redor, consternado. No sabía que, hacia allí, no entendía mucho menos él porque estaba desnudo, y porque su cabeza dolía como los mil demonios.

—Yo lo siento… Yo solo… Creo que estábamos muy borrachos.

—Si, no recuerdo absolutamente nada —admitió llevándose sus manos a su cabello, tironeando un poco de este, como si eso le fuese ayudar en algo a recobrar los recuerdos perdidos.

—Yo tampoco —masculló YoonGi con su mirada perdida, porque él si lo recordaba, de manera difusa, pero recordaba lo más significativo de ese momento entre ellos dos. Y realmente que NamJoon lo olvidara tan pronto, le dolió.

—¿Qué deberíamos hacer, Hyung?

—Fingir que nada ocurrió… Es lo más sano. Ninguno lo recuerda así que no es importante.

Su amistad estuvo pasando por mucha incomodidad por esa época, no podían mirarse a la cara sin sentirse avergonzados, y algo tímidos, pero a pesar de ello continuaron juntos como los buenos amigos que eran, y lentamente entre bromas y charlas sobre temas distintos a lo sucedido, volvieron a estar bien entre ellos, hasta que Hoseok volvió a rechazar a NamJoon. Y este se escabulló sin pensarlo dos veces a la habitación de YoonGi, se acostó a su lado a llorar desconsoladamente, rompiéndole al mayor todo dentro de sí con esa imagen tan vulnerable, por lo que el mayor entre lágrimas que compartía con NamJoon, repartió besos por toda su cara, hasta detenerse en sus labios.

—Hyung… —exclamó el moreno totalmente estupefacto. YoonGi quería hacerlo sentir bien, demostrarle que, aunque no era Hoseok como quizás deseaba, era querido, que lo amaba, y por ello sus besos continuaron insistentes hasta que fue correspondido, NamJoon tomó su rostro entre sus manos, y luego sus ropas empezaron a estorbar, todo dejó de importar lo suficiente, ni siquiera que SeokJin durmiera a solo unos pasos, los detuvo.

Aquello desencadenó una serie de acontecimientos que mataron lentamente a YoonGi, estaba mal, era una equivocación pero se sentía tan bien a la vez, que no podían parar, cada que Hoseok rechazaba a NamJoon, este lo buscaba, y fantaseaba con que él era Hoseok, y YoonGi se dejaba hacer, aunque escuchara constantemente entre susurros el nombre de su mejor amigo, los besos eran para Hoseok no para él, las miradas, las caricias, todo lo pertenecía a Hoseok pero era él quien las disfrutaba porque Hoseok nunca lo haría.

Y entonces una mañana luego de la misma rutina de los últimos meses, NamJoon se sentó en el borde de la cama con una expresión pensativa, mientras observaba a YoonGi vestirse en total silencio.

—¿Deberíamos salir? —preguntó algo dudoso.

—¿Cómo ser novios? —murmuró YoonGi dedicándole una mirada extrañada, a pesar de sentir como su cuerpo se llenaba de una sensación maravillosa de absoluta paz y felicidad, quería sonreír ampliamente, pero se contuvo.

—Si, ¿Por qué no? Hoseok nunca va a prestarme atención, y tú y yo tenemos esto que no sé cómo llamarlo… —y esas palabras fueron suficientes para hacerlo sucumbir de nuevo a la desgarradora sensación de inseguridad, y confusión. Matando de inmediato su alegría.

—Si eso te parece buena idea, entonces está bien para mí.  

YoonGi sabía a la perfección que estaba mal, pero aun así continuó, porque una parte de él pensaba que NamJoon algún día podría olvidar a Hoseok con él, que podría superarlo, sin embargo, para llegar hasta ello tuvo que soportar ver como NamJoon miraba a Hoseok cada que hablaban, esa sonrisa enamoradiza, y esa caricia en el cabello del más bajo cuando reían, mientras con YoonGi era cariñoso, pero no a ese punto, a duras penas lo tocaba cuando estaba en la cama, susurrando el nombre de otra persona, y YoonGi lo soportaba, porque tenía un pequeño hilo de esperanza al que se aferraba como si no hubiera un mañana.

Su relación de noviazgo era igual que su amistad, solo que ahora salían más, iban a cine, tenían sexo más seguido, comían a solas en restaurantes pintorescos, y a veces caminaban por las calles tomados de la mano, a veces se besaban en el estudio de NamJoon, pero no era suficiente, durante seis meses no fue suficiente. Fue insoportable. Fue doloroso. Fue una muerte lenta, donde YoonGi era el único que daba todo de sí mismo, donde era el único que entregaba sin miedo su corazón. Hasta que NamJoon lo rompió.

—Te amo… —musitó una noche, en la que NamJoon estaba sobre él, desnudo, buscando desesperadamente hacerlo llegar al orgasmo, hacerlo disfrutar del que sus cuerpos se acoplaran tan bien. Vio en la oscuridad, la leve sonrisa de NamJoon, quien lo beso mientras lo abrazaba con más fuerza.

—También… —jadeó sobre su rostro, arcaizándole las mejillas con su gélido aliento, y YoonGi pensó que no podría ser más feliz en la vida, pensó que todo estaba más que perfecto, pero para su desgracia no sería de esa manera—. Te amo, Hoseok. 

YoonGi parpadeó varias veces, estaba absolutamente consternado, NamJoon no se detuvo a pesar de que YoonGi estaba hecho de piedra en esos instantes, continúo besando su cuello, lamiendo y mordiendo su tersa piel blanca, pero YoonGi no reaccionaba, él solo quería llorar, y que alguien lo abrazara, quería ser amado, pero NamJoon jamás le daría eso que buscaba.

—Quítate —le ordenó sin vida. Y NamJoon solo pudo apartarse para observarlo perdido con su cambio de actitud, YoonGi rechinó los dientes y con violencia lo empujó.

—¿YoonGi?

—¡Lárgate, idiota! —gritó antes de tomar una almohada y lanzársela al moreno, quien no comprendía que estaba ocurriendo con el mayor, este solo lo observaba con rabia, con odio y dolor. Y él no entendía que había hecho mal.

—Hyung…

—¡Vete, ahora! ¡Vete, estúpido Kim NamJoon!

NamJoon intentó hablar con YoonGi para saber que estaba ocurriendo, pero este no se lo permitió, a duras penas el más alto logró recoger su ropa del suelo, ya que el más bajo lo empujaba con furia, hasta que lo saco de la habitación y le cerró la puerta en la cara con el cerrojo puesto, impidiéndole regresar por esa noche. O si quiera solucionar las cosas.

YoonGi se derrumbó al encontrarse inmerso en la oscuridad, con el corazón roto, dejo caer las lágrimas que con tanta vehemencia retenía, se acercó a su armario, de donde saco una pijama, la cual rápidamente se puso, para acto seguido dirigirse al lado de la estancia que pertenencia a SeokJin, y sin pedirle permiso, se acostó a su lado, abrazando al de espalda ancha, empapando la ropa del contrario con su llanto, por lo que el mayor que hasta ese momento dormía profundamente, abrió lentamente sus ojos, y se dio la vuelta somnoliento, para encontrarse con un frágil YoonGi que no dejaba de llorar. SeokJin quiso preguntarle qué pasaba, pero no lo hizo, prefirió mantenerse muy quieto mientras el menor se desahogaba.

—Hoy fue más rápido que otras veces —se burló, y pensó que ese chiste le haría gracia a YoonGi, pero lo que ocasionó fue que llorara con más fuerza pegado a su cuerpo.

—Le dije a NamJoon que lo amaba.

—Bueno, lo amas, no hay mucho que se pueda hacer.

—Me dijo: También te amo, Hoseok.

—YoonGi…  —murmuró preocupado, porque el chico comenzó a temblar y sollozar sin parar. Y ahora comprendía el porqué de su dolor—. No puedes hacer que un corazón cambie de parecer, no puedes obligar a alguien a amarte, no te digo que te conformes, pero llevan seis meses juntos, y creo que hasta mucho más desde que empezaron con estas cosas de coger como si fueran conejos, pero… No te hagas daño a ti mismo esperando que alguien que amas te amé de la misma forma cuando él tiene a alguien más en su corazón.

—Me estas insinuando que… ¿Debería terminar con NamJoon?

—Deberías hacerlo, quizás encuentres a alguien mejor para ti algún día.

Y con esa respuesta no pudo calmarse, esa noche estuvo llorando en los brazos de SeokJin, siendo consolado por las amables caricias del mayor, y a pesar de que este se durmió un rato más tarde, él siguió observando el techo, dejando caer las agrias lágrimas que empapaban sus mejillas entretanto pensaba que quizás SeokJin tenía razón.

Tenía que terminar con esa relación.  

Por lo tanto, al día siguiente, estaba preparado para hacer lo indicado, no obstante, NamJoon entro a su estudio como pedro por su casa, con un ramo de flores, y se disculpó una docena de veces, no dijo exactamente porque se estaba excusando, pero sonaba sincero. Y aun cuando intentó abrir su boca para decirle que terminaban, el menor lo calló con besos, acto que hizo que se derritiera en sus manos como gelatina, porque así de estúpido era.

Luego de eso, nunca más volvió a decirle a NamJoon que lo quería, ni mucho menos que lo amaba, se quedó a su lado, y aunque el moreno no volvió a mencionar a Hoseok durante el sexo, el silencio sepulcral que los envolvía con cada encuentro, eran suficientes para hacerle entender a YoonGi que NamJoon todavía mantenía a Hoseok en su cabeza, pero continuo allí, sufriendo en silencio.

El día en que ganaron su primer Daesang, NamJoon le dijo que lo quería, YoonGi solo sonrió y le dio un beso en la mejilla, pero no le dijo nada de regreso, solo lloro abrazado a él. Y la última vez que escucho de los labios del rubio decirle claramente un te quiero fue luego de presentarse en estados unidos por primera vez en los AMA´s, en el hotel, mientras lo hacían le dijo esas palabras, pero YoonGi hizo oídos sordos a ello, prefirió seguir gimiendo e ignorarlo.

Por ende, NamJoon tampoco volvió a decirle que lo quería.

A decir verdad, llegados a este punto YoonGi se percataba de que debió acabar con su relación, no debió dejar que esta llegara tan lejos.

Definitivamente no debió permitirlo por mucho que amara estar con NamJoon.


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