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Buen Chico por Sady

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Notas del fanfic:

Volví por aquí con algo pequeño, principalmente PWP (Plot, What Plot?) y un final algo triste...

La verdad espero que quien me lea esté bien, y si no, entonces que encuentre un poco de entretenimiento con este one-shot. (También subiré luego un FugaNaru y probablemente alguna cosita más... Es más, si tienen un promt en mente que quieran compartirme lo pueden hacer).

:3

 

Notas del capitulo:

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

 

 

 

Minato estaba entre sus muslos, sosteniéndolo con fuerza que dejaban dedos impresos en la bronceada piel de su cuerpo, observando directamente donde se unían sus golpeteos mientras lo follaba, mientras decidía cambiar el ángulo de sus embestidas y el miembro entraba y salía de él. 

Naruto se llevó una mano a la cara quizá en un efímero gesto de vergüenza, ganando con ello que los azules ojos de su padre dejaran de ver su obscena unión y se enfocara en su joven rostro sonrojado, agotado probablemente, distorsionado del placer de sentirse lleno de la virilidad de Minato. ¿Cuánto tiempo llevaban en ello?, ¿qué tan rojo y destruido estaba su cuerpo?, ¿tanto como lo sentía? 

Mírate —pronunció tan gutural su padre, acercándose más a él, que Naruto enroscó los dedos de su pies y sintió un abrumador temblor en todo él.

—Maldición —comentó como pudo, susurrando apenas la palabra, ahogado en su placer y en el reconocimiento que hacía Minato con su intensa mirada, sabiendo como si lo viviera todos los días lo que vendría.

—No seas tímido, Naruto —prosiguió Minato curiosamente ahora controlado, con una leve sonrisa, como si no tuviese su polla enterrada en el culo de su hijo. Y era casi injusto, increíble también, que Minato fuera tan bueno en el sexo, tan tan bueno…—. Mírate, tan hermoso. Sobre todo con mi polla dentro de tí, ¿hmm? 

Naruto casi convulsionó y Minato permitió que una pequeña burla traspasara sus húmedos labios.

 Esta vez Naruto le regresó una enojada mirada.

—Shh —dijo Minato cambiando a un ritmo diferente, moviendo en círculos su cadera y metiendo con deliberación casi calculada su miembro, obteniendo como recompensa que las pupilas de Naruto se echaran para atrás—. ¿No es lo que querías? Siempre mirándome fijamente. Siempre contemplando mi cuerpo. Me hace preguntarme si piensas en mí cuando te masturbas. —Junto a esas palabras, casi acusatorias, Naruto sintió un profundo empuje y una mano agarrando con premura su mandíbula, obligándolo a fijarse en el hombre sobre él. Minato detuvo todo movimiento, sólo un pequeño roce continuaba motivado por Naruto, rogándole ahogadamente porque reanudara, porque lo siguiera follando sobre tan amplia cama—. Naruto, dímelo. 

El menor jadeo ante esa voz áspera, profunda, lacerante, tan parecida a una orden, a la voz que tan bien le conocía cuando reflejaba su posición como la figura más importante de Konoha. 

Y todo era cierto. Había querido abrir sus piernas hasta tener a Minato entre ellas, lo había observado durante tanto tiempo, deseado, masturbado pensando en él. 

—Sí, papá, sí.

—Buen chico —elogió y sonaba orgulloso, y Minato reanudó nuevamente con ímpetu. 

Entonces Naruto se sintió tan bien, levantando sus piernas para enredarlas en su padre, sosteniéndose como podía, agarrándose de fuertes hombros. 

—Sí, sí, sí —pidió, alabó Naruto.

—Tan buen chico —repitió Minato, su aliento golpeando en el cuello del menor—. Tan honesto, dejando que mi polla lo tome como yo lo desee, un cuerpo hecho para mí, queriendo esto incontables noches, ¿no? ¿Por qué no me follaría a tan buen chico? ¿Un chico hecho solo para esto? —Aquellas vulgares palabras sonaron tan controladas que Naruto fugazmente pensó que debía ser un sueño. ¿Cómo podía ser su padre tan experto, dominarse tan bien cuando él mismo estaba hecho trizas?

Entonces ya no era una amplia cama la que estaba bajo él, y ya no estaba debajo de Minato agarrándose a él como pudiese. Era Minato apretando sus caderas y guiándolo en un movimiento de adelante hacia atrás mientras follaban con Naruto sobre su regazo. Se sentía la superficie fresca y dura del pasto bajo ellos.

Y sentía también su piel quedar marcada por Minato, durando ambos en un agradable e hipnotizante lapso mientras sus virginales caderas aprendían, mientras su padre soltaba murmullos de complacencia y mientras su interior cobijaba con placer una polla. Debía aprender lo que le gustaba al mayor, cómo le gustaba que lo engulleran, qué tan lento y qué tan rápido. Fue un lapso en el que sintió la boca de Minato aferrarse a él, a su lengua saborear sus tetillas. A sentir a Minato cambiar lentamente su agarre, apretarse más y obligarlo ahora a subir y bajar. 

Más hacia abajo, más fuerte, hacerlo gemir. Todo el cuerpo de Naruto palpitaba, su propio miembro parecía tener vida y su interior se apretó alrededor de la polla de Minato, y a pesar de todas esas acciones lascivas, fue un beso bajo su quijada lo que hizo que su corazón se desbordara. Naruto casi lloró.

Minato parpadeó sorprendido, Naruto lo sintió, y al bajar su mirada para conectarla a él cualquier leve burla que había dicho antes había cambiado a una sonrisa cariñosa, cálida como la abrasadora ternura en sus ojos.

—Qué lindo —dijo Minato antes de inclinar un poco ambos cuerpos, juntarlos, agarrar a Naruto de sus glúteos y entrar y salir de él más fuerte, más profundo, buscando por hacerlo soltar un grito.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuántos más jadeos e incoherentes palabras le quedaban por susurrar? Probablemente su corazón explotaría primero antes que ambos se detuviesen, pero se agarró más a los hombros de Minato mientras era follado. No quería que se acabara, lo quería todos los días. Lo amaba. ¿No era ya la persona más importante en la vida de Minato? Sólo él. Sólo debía amarlo a él. Amaba a Minato como nunca lo haría con nadie más.

Naruto jadeó, su propia declaración derramándose en su pecho y llenándolo tanto como Minato a él. Palabras que golpeaban su corazón como lo hacía su padre en los empujes de su pelvis contra él. 

Era abrumador.

Sólo un poco más y lo podría decir en palabras claras. Sólo necesitaba complacer más al mayor que implacable entraba en él tan profundamente que nadie más podría reemplazarlo. 

Mírate —pronunció tan gutural su padre.

Esa voz. Había esperado mucho por esa voz, años, de hecho.

—Tan buen chico. —De nuevo escuchó—. Sólo mírate, aprendiendo tan rápido, como si te hubiera estado follando desde años. ¿Realmente esas miradas hacia mí eran ruegos? ¿Quieres que te folle para siempre? 

Una pausa, sólo para que Naruto respondiera sí, sí, sí.

—Tan lindo

Cansados, retorciéndose y perdidos en el placer el tiempo pareció nunca acabar. Sin embargo sintiendo un final quebranto, una sensación de hormigueo a la cual perseguir, Naruto cerró fuertemente sus ojos hasta concentrarse en ella, moviéndose sobre Minato más rápido hasta que sintió que se acercaba su orgasmo. Por su temblor, su padre también estaba cerca. 

Un momento más. Sólo segundos más de sus sudorosos cuerpos en caos. Sabía que no tenía que decirlo, su padre se vendría dentro de él.  

Un momento más y se dejó ir, alcanzando su punto máximo con Minato adentro, reconociendo cada centímetro de sus cuerpos tensos, empujando hacia abajo tan profundamente como pudo. 

En el sueño Naruto todavía se estaba viniendo cuando sintió la estruendosa alarma dentro de su carpa. Despertó con un sobresalto y su frente y espalda empapadas de sudor. 

También con húmedo semen pegado a su ya flácida erección. Y entonces todo lo del sueño vino a él y en lo único que podía sentir alivio es que no estaba de misión con un entrometido Kiba, su querido amigo que en cualquier otro día habría metido la cabeza dentro de la carpa justo después del ruido de la alarma, que habría percibido la evidencia de su vergüenza. Su querido amigo que si quizá se quedaba el suficiente tiempo burlándose, fijándose en sus alarmados ojos, en la nada normal ansiedad reflejada en ellos, quizá podría descubrir el monstruo que él mismo sentía que era.

En esa incorrecta, defectuosa, tentadora deformidad que se había instalado en sus tripas. 

Quizás debía empezar a pedir por misiones completamente solitarias. 

En dejar que aquellos sueños —¿anhelos?— se consumieran solos, hasta que no existiera la posibilidad de horrorizar a las personas a su alrededor, de que no se dieran cuenta. Podría ir a un burdel, ¿no? Hasta casarse con alguien de su edad, alguna Hyuuga que quisiera complacer a su clan casándose con el hijo del Hokage.

Se levantó sin hacer ruido, culpable de simplemente respirar. Cinco minutos de silencio contradictorios a su personalidad, un error:

—¿Naruto? 

La voz de Kakashi volvió a hacerlo sentar, caer al suelo con ganas de llorar.

Ahí afuera con sólo un pedazo de tela como obstáculo entre ellos, había otro querido amigo que podría horrorizarse.

—¿Estás despierto? —habló de nuevo la voz, lo más probable queriendo preguntar si se encontraba bien. ¿Por qué, estando obviamente en estado de vigilia, no salía a alborotar al mundo como usualmente lo hacía?

—Estoy bien, Sensei. —Naruto no lo estaba, en tres horas estaría frente a su padre entregando un informe mal redactado, rogando que no se fijase en sus ojos ni que hablara con su amable voz. O que descubriera el monstruo que él mismo sentía que era—. Sólo me preguntaba cuántos sapos podría invocar al mismo tiempo, ¿depende de lo exhausto que estén mis reservas o el chakra de Kurama es suficiente para invocar a todos los sapos que existen? La última vez pude traer a cinco, ¿eh?

Kakashi soltó un leve chasquido, un alegre, normal y leve chasquido. 

—No por ahora —respondió Kakashi a su normal ocurrencia y sus pasos se alejaron para esperar a Naruto bajo la sombra de algún árbol.

Tan mártir, resignado, dócil, empático Naruto.

¿No era acaso él un buen chico? 



Notas finales:

¿Aún hay gente que lee MinaNaru??

 

Gracias por leer!


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