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Seducción Indirecta por mfernandasadiklover

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Notas del capitulo:

holaa, sin aguantar la emoción estoy publicando el segundo cap. espero lo disfruten.

cualquier error en el fic no duden en decirme.

nos leemos en las notas finales!

Harry jamás le contaría a alguien sobre esto, incluso si lo torturaban nunca lo diría y estaba seguro de que Malfoy también prefería que quedara en el olvido.

Con ternura cubrió el cuerpo recién bañado de Malfoy, aún podía sentir su cálida y suave piel bajo sus dedos, la forma en que el hombre rubio se había entregado sin resistencia al cuidado de Harry le dejaba hambriento por más.

Dando un suspiro cansado uso magia para secar el cuerpo húmedo de su amigo, si es que podía decirle así. Jamás había hecho algo tan íntimo como lo era bañar y conocer partes secretas de otro individuo.

Incluso bajo la tenue luz de las velas que iluminaron el inmenso baño de la mansión, pudo distinguir con claridad las marcas que Harry había dejado en el delgado cuerpo.

Las cicatrices ligeramente enrojecidas destacaban en la piel crema de Malfoy, se le revolvió el estómago al pensar que era hermoso, era algo tan diferente a lo que acostumbraba a observar en el cuerpo de su esposa, tan pálido y tan rosa. Negó rápidamente con la cabeza para dispersar ese tipo de pensamientos.

Busco ropa en uno de los gigantes armarios para ayudar a vestirlo, el pequeño bebé dormía arropado en la cuna al lado de la cama.

Harry tuvo un montón de problemas para dormir al bebé que estaba en un estado francamente alarmante, la cara enrojecida por el llanto e igual de frío que Malfoy, seguramente tampoco había comido ni dormido nada. Su corazón se tambaleó al pensar en cómo perdió a su madre apenas de haber nacido.

Escucho un suave sollozo, se apuró a llegar con Malfoy que solo había reaccionado para llorar. Encontró un delgado pijama de color verde esmeralda y aunque espero que el Slytherin se moviera para vestirse, este ni siquiera lo miro.

Harry tomo la toalla que rodeaba el cuerpo de Malfoy y dio un tembloroso suspiro estaba nervioso, pero la preocupación era suficiente como para olvidar todo lo demás.

Abotono la seda y ahogó un gemido cuando miró hacia esa zona que no debía mirar incluso es blanco en esa parte pensó avergonzado.

Levantando la vista se concentró en mirar los bonitos detalles del pijama, no fue la mejor idea, porque podía notar como las protuberancias redondas del pecho de Malfoy se marcaban a través de la delgada tela.

Puso un hechizo para calentar la habitación culpo al frío de lo sensible que se había puesto su propia piel contra la ropa.

No tuvo valor para ponerle los pantalones así que cubrió a Malfoy con cálidas mantas antes de bajar y preparar algo para que padre e hijo comieran.

Necesitaba que el Slytherin le dijera con más exactitud que pasaba. Busco en la cocina, era increíblemente grande ¿por qué no había nadie en ellas?, tampoco en la casa, todo era tan extraño.

No había cosas para comer, inesperadamente estaba todo casi vacío, los estantes se veían incluso más grandes por lo mismo, miró las bolsas de leche y reconoció que era las que daban en San Mungo estaban abiertas al lado de biberones a medio terminar.

“Él no quiso comer nada”. Se sobresaltó al escuchar la temblorosa voz de Malfoy a sus espaldas, Harry lo miró con tristeza y se acercó lentamente, se fijó que estaba descalzo y seguramente el piso era demasiado frío para exponer esa piel tan delicada.

“Ella murió Potter, simplemente no resistió”. Se acercó a Harry con pasos temblorosos sus piernas largas y carnosas cerca de sus muslos distrajeron al Gryffindor lo suficiente como para sobresaltarse cuando la cabeza del chico triste se apretó contra su pecho, Malfoy lo estaba abrazando.

Harry lo rodeo devolviendo el abrazo fuertemente, quería llevarlo a la habitación donde estaba el pequeño bebé, así que los brazos de Malfoy le rodearon el cuello y permitió que el brazo de Potter pasará por detrás de sus rodillas para cargarlo.

Así Harry se aseguraba que los pies de Malfoy no tocaran el piso, con un brazo rodeando la espalda y el otro puesto en la flexión de las rodillas comenzó a subir la escalera para llevarlo a su cálida cama. Volvió a recostar a Draco y limpio las lágrimas con su pulgar.

“Tranquilo, tal vez no sea un consuelo que yo esté aquí, pero haré lo que sea para que el bebé y tú estés bien”. Malfoy le dio una mirada triste.

Harry escuchó con atención cada palabra que pronunció con voz temblorosa.

Retuvo el aliento y sujetó las manos del Slytherin que temblaban, quería transmitirle confianza y tal vez cariño. Al parecer Astoria la esposa de Malfoy había muerto debido a una maldición de sangre que la debilitó demasiado después del nacimiento de su hijo.

 Después de eso todo se vino abajo, todos los sirvientes de la mansión se negaron a trabajar directamente para Malfoy el mortífago y se marcharon luego de la muerte de la señora.

Nadie quiso venderle nada a él, su esposa era la encargada de las compras y de toda la gestión de la mansión.

Malfoy no podía usar magia ni siquiera para calentar las habitaciones del frío y tampoco salir a la calle sin ser insultado. Potter entendió que Draco rechazo su invitación solo porque no quería que Harry viera como el mundo lo rechazaba.

Harry sintió que la tristeza lo consumía, había pensado que la joven esposa era un estorbo cuando ella era la que realmente protegía a Malfoy.

Harry le dio un largo abrazo y marchó, tenía un montón de cosas por comprar, lo dejo arropado en la cama y salió de la habitación. Debía hacerlo antes de que anocheciera.

“¡Espera Potter!” Harry se giró a mirarlo, y negó con la cabeza al observar que Malfoy lo había seguido con los pies descalzos.

“Sí sigues saliendo de la cama voy a amarrarte a ella”. Malfoy dio una pequeña sonrisa, de esas que das cuando te cansas de llorar y le tendió una bolsa llena de galeones. Lo miró interrogante al notar que el chico de ojos verdes no se había movido para tomarla.

“Podre querer muchas cosas en esta vida, pero no ser tu obra de caridad Potter”. Harry apretó la mandíbula se sintió disgustado por el tono orgulloso.

“No te vi detenerme cuando te dije que haría las compras”. Malfoy se acercó y apoyó su rubia cabeza contra el cuello del Gryffindor.

“Quiero que seas amable conmigo Potter, no que actúes cómo si estuvieras salvándome”. Malfoy le dejó la bolsa de dinero en las manos, pero no se retiró de donde estaba, Harry se sintió tentado a rodearlo con los brazos y apretarlo contra su cuerpo para que entendiera que realmente lo quería, de una forma peculiar sentía cariño hacia él.

El hombre rubio se alejó rápidamente al escuchar el llanto del bebé, así que lo vio marcharse por el pasillo para calmar a su pequeño.

“¡Ponte algo en los pies Malfoy si te enfermas no voy a cuidar de ti!” gritó Harry antes de que la cabeza rubia se perdiera de vista, sonriendo Potter salió de la mansión, era un alivio que el hurón no se hubiera perdido en la tristeza.

La semana que siguió fue indiscutiblemente cansada. Jamás le agradaron las mentiras, pero eran inmensamente útiles para disipar las dudas de todos al descubrir que desaparecía repentinamente.

Es que estar con Malfoy era absorbente el mago de sangre pura no sabía ni siquiera preparar un huevo, lo único en lo que era bueno era en fabricar pociones pensó preocupado.

 Harry lo había sorprendido encerrado en una habitación oscura y de aspecto dudoso dos días seguidos y cuando preguntaba que estaba preparando decía levemente que era algo que ayudaría al bebé Scorpius.

Harry se negaba a pensar que era una poción para dormir para siempre. Era pasado el mediodía, le dijo a su secretaria que iría a almorzar fuera del ministerio y en realidad se había aparecido en la mansión Malfoy.

Entró en silencio e hizo una nota mental para comenzar a lanzar hechizos protectores.

Malfoy estaba en la cocina, tenía libros abiertos en la mesa y los observaba con mucha atención Harry podía saberlo porque ni siquiera había notado su presencia.

No quería hacerlo, pero realmente no pudo evitarlo, sus ojos recorrieron la espalda de Malfoy ligeramente cubierta por una camisa blanca, estaba usando unos pantalones que se ajustaban en las exquisitas curvas de su trasero, tragó saliva avergonzado del escaneo que acababa de realizar.

Así que carraspeo para que el otro se diera cuenta de su presencia, Malfoy se giró y ni se asustó con la repentina visita de Harry.

“Potter llegas tarde”. Le dijo y se acomodó el cabello en una trenza que cayó sobre su delgado hombro. Harry le sonrió con pesar, el chico rubio podía actuar como siempre, pero el Gryffindor sabía que no estaba bien, las oscuras ojeras y la piel mortalmente pálida le recordaron a un Malfoy pasado. Dando un suspiro se acercó a la mesa mirando curioso que era lo la serpiente planeaba.

Abrió los ojos tan grandes que le dolieron, miró a Malfoy y luego al libro, tragando saliva observo el pecho de la astuta serpiente.

“Aunque busques pechos aún no crecen Potter, toma su tiempo que la poción haga efecto”. Malfoy le dirigió una mirada cansada pero divertida. 

“Scorpius no quiere beber la leche de ningún tipo y me preocupa que se enferme. Tuve que casi llorar junto a él para lograr que comiera, Potter no sabía que intentar, por un momento pensé que si fuera mujer todo sería más fácil, así que aquí estoy, esperando que me crezcan pechos”. Harry desvió su vista hasta la pequeña cuna en la que arropado en mantas verdes Scorpius dormía.

“Creo que es admirable que hagas esto por tu hijo, ahora me podrías dar algo de comer, me muero de hambre”. Astutamente Harry cambio de tema al distinguir que Malfoy parecía avergonzado.

Harry Potter había cocinado desde su infancia, era bastante hábil por lo mismo, pero Malfoy estaba a otro nivel. Es que no era posible que en tan poco tiempo aprendiera a cocinar y tan sabrosamente.

“Es porque soy bueno en pociones Potty, la cocina es similar soy extraordinario en muchas cosas”. Harry con la boca llena de comida lo miro sobre los lentes que se le habían caído hasta la nariz.

“No eches a perder la comida con tu actitud tan presumida”. Malfoy se rio y en sus brazos el pequeño Scorpy gimoteo seguramente ansioso por comenzar a comer. 

Harry miró asustado al hurón cuando lo escucho gemir fuertemente trago rápidamente lo que tenía en su boca del susto.

“¡Potter sostén al bebé!” Harry se levantó rápidamente de la silla y sujeto al niño mientras observaba horrorizado como Malfoy siseaba de dolor, el pequeño en sus brazos pareció sentir la angustia de su padre porque inundó la enorme cocina con su llanto.

Harry no pudo despegar su mirada cuando el hombre rubio abrió la camisa húmeda y dejó a la vista lo colorado e hinchado que estaban esos pezones.

Tal vez era por lo blanca que era la piel del Slytherin, pero esas cosas que tenía en el pecho parecían pequeñas cerezas.

“La poción comienzo surtir efecto, no pensé que dolería, me tomó de sorpresa”. Harry dio un suspiro aliviado, de que no fuera nada grave y aún más calmado de que la voz de Malfoy lo distrajera de sus raros pensamientos. Tal vez le faltaba intimidad con su esposa porque estaba seguro de que entre amigos o dos hombres no era muy normal sentir leves punzadas de deseo al distinguir algo tan poco sensual como un pecho plano.

Termino de almorzar sin despegar los ojos del pequeño Scorpius que succionaba hambriento el pecho de su padre, el propio Harry se sentía ansioso de solo verlo.

“¿No llegarás tarde al trabajo? Por mí podrías quedarte todo el día, pero si no trabajas no podrás darle a Scorpius una buena imagen de padre trabajador”. Potter alzo la vista y una tímida y bromista sonrisa se había alojado en el cansado rostro de su amigo. 

Harry le sonrió con ternura Malfoy podría estar en su peor momento, cansado mental y físicamente, preocupado y entristecido hasta los huesos, pero aun así se las arreglaba para poder poner una sonrisa en el rostro del salvador del mundo mágico.

Cómo visitaba la mansión Malfoy todos los días no había notado que rápidamente pasó un mes. Le enseño a Draco todo lo que logró aprender en las clases de cómo ser padre de Hermione y cada vez se sorprendía más de lo cariñoso que era el hurón con su hijo. Eso lo hizo sentirse extremadamente culpable por descuidar a su familia.

Como era costumbre entró a la mansión para almorzar junto a ambas serpientes, había descubierto que, aunque Malfoy le dijo que no era necesario se ponía extremadamente feliz de tener a Harry cerca.

Es que Malfoy podría tener cara de piedra algunas veces, pero sus ojos brillantes al mirar a Harry lo ponían en evidencia, por esa mirada es que seguía escapando de sus responsabilidades.

Lo sorprendió en el comedor acomodando dos puestos y supo de inmediato que Malfoy lo había estado esperando, aunque hiciera de todo por negarlo.

“No es para ti, obviamente es para Scorpy, así que borra esa estúpida sonrisa de tu rostro”. Harry solo pudo sonreír más ampliamente y miró divertido a Malfoy usando el tono de voz que sabía molestaba a la serpiente dijo burlonamente.

“Claramente es para Scorpius porque ya sabes Malfoy, un bebé que solo chupa pecho ya puede usar cuchillo para cortar la leche”. Harry se sentó en su puesto y alejo los cuchillos de las manos de la serpiente, no se le vaya a ocurrir algo a la peligrosa cabeza rubia. Con las orejas completamente rojas el hurón lo mando a servir la mesa.

Harry debía volver al trabajo así que le dio un delicado beso a la suave cabecita de Scorpius y miró el ceño aún fruncido de Malfoy.

“Oh vamos hurón, no te enojes conmigo, no te veré hasta mañana, ¿qué tal si me pasa algo?” Harry lo miró sonriente al observar que Malfoy comenzaba a estirar ese carnoso labio inferior ante el apodo tan degradante. “Nos conocemos desde los once años, no puedo creer que te avergüences de mostrar tu cariño hacia mí”. El vengativo rubio le envió una mirada sorprendida.

“¡yo no te quiero ni un poco Potter!” dijo levantándose con rapidez, camino hasta dejar al bebé en su cuna y se volvió a mirar a Harry aun con las mejillas rojas. “¡No te creas tanto!” el Gryffindor arrugó el entrecejo molesto repentinamente, aunque sabía que Malfoy no lo decía en serio.

“Bueno si es así, debería irme”. Harry se dio la vuelta y avanzó varios pasos lejos de Malfoy cuando esté lo sujetó del brazo.

Con cuidado se giró a mirarlo, Malfoy no lo estaba mirando, pudo distinguir que parecía luchar consigo mismo. Draco no quería mostrar que Harry se había vuelto un ser esencial en su vida. Como la serpiente aún sujetaba su brazo Potter lo atrajo hasta que quedaron separados solos por unos cuantos centímetros.

“Potter, yo”. Harry acortó la distancia y lo rodeo con sus brazos el hurón que se sentía tan pequeño entre ellos. La piel cálida y perfumada lo atrajo lo suficiente como para dejar un suave beso en la colorada oreja, avergonzado no solo por haberle dado una caricia sino porque la presión contra los pechos hizo gemir a Malfoy levemente.

La poción había hecho un desastre de sensibilidad en el pecho del chico, ahora Malfoy poseía unos pequeños bultos carnosos llenos de leche con sensibles pezones que Potter podía distinguir incluso con la ropa puesta.

Harry se negaba a fijarse demasiado en eso, pero recorrer el cuerpo de Malfoy era inevitable más de una vez se había sorprendido mirando a Scorpius comer. No por la ternura que le provocaba el acto como cuando veía a Ginny sino por algo oscuro y repulsivo que el chico que vivió quería borrar de su mente.

“¿siempre eres tan cariñoso con tus amigos, Potter?” la voz ligeramente divertida lo hizo sonreír, no se apartó de Malfoy, sino que pego su frente contra la contraria y disfruto de mirar los ojos grises.

“Solo con quienes son amigos especiales”. Fue la respuesta, pero era una ligera mentira, Harry jamás había besado tan íntimamente la oreja de un amigo.

Aún recordaba el cálido aliento de Malfoy chocar contra la piel de su rostro, la forma tan sutil en la que le acarició la espalda al chico rubio cuando se separó de él y la suavidad en la mirada del hurón como si no quisiera dejarlo ir.

Harry con pesar lo dejo ir y tuvo que volver a su ajetreada vida. Volvería mañana y le llevaría algo delicioso para que comiera.

La primera vez que Harry noto algo raro en Malfoy sucedió unas semanas después, tenía al pequeño Scorpius en sus brazos y miraba a Draco corretear en su sala de pociones. El bebé hizo ruido seguramente hambriento, el propio Gryffindor estaba desesperado así que comprendió el sentimiento de Scorpy.

“¡Vamos Malfoy, los hombres de la casa tienen hambre!” el Slytherin lo miró levantando una ceja retándolo a continuar, Harry guardó silencio al notar como el chico de linda nariz le sonreía.

“¿quieres que te dé pecho Potter?” Harry sintió arder las orejas ante lo dicho. Malfoy estaba nuevamente mirando libros sin prestarle atención, y la hora que tenía para pasar con él y comer algo se iba rápidamente. Avergonzado el león murmuró más para sí mismo que para su espinoso amigo.

“Tus tetas son demasiado pequeñas no tendrías demasiada leche para ambos”. Malfoy le mandó una mirada enojada por sobre su hombro.

“¡mis pechos son lo suficientemente apetitosos!, ¡por merlín mira lo que me haces decir, estúpido Potter!” Luego de eso Harry comió hasta saciarse y el bebé también.

Podía observar cómo la pequeña boca se apretaba contra la delicada carne, el Gryffindor trago saliva y apartó la mirada avergonzada de su comportamiento. 

El hurón se había desabrochado la bonita camisa de color negro que llevaba, el contraste con su cremosa piel dejó a Harry nervioso. Draco Malfoy era hermoso, ese día se despidió del chico rubio con un suave besito en la frente.

Unos meses después nació su segundo hijo y el tiempo que Harry podía huir donde Malfoy se redujo bastante. Comenzó a usar la hora del almuerzo para visitar a Ginny y a su niño.

Harry le regaló una lechuza cuando le contó que no podría ir tan seguido, Malfoy le dijo que no malgastaría tiempo ni papel en hablarle, recibió una carta dos días después de eso y Potter se sintió increíblemente aliviado.

El tiempo se había hecho inmensamente largo sin hablar con el otro como tenía acostumbrado. Ahora lo único que podía obtener era una carta cada día, donde parecía oler el perfume de Malfoy impregnando el papel. Eso calmaba la ansiedad por verlo.

“Al no tan querido Harry Potter,

el desgraciado que se hace rogar.

Quiero decirte que desde que no me visitas, estoy de mejor humor,

solo espero que la comadreja menor se sienta muy agradecida,

con tu nefasta presencia.

Draco Malfoy”

Harry dejó escapar una leve carcajada, casi podía escucharlo murmurar entre dientes. Tomando una pluma escribió apresuradamente mientras la lechuza comía las golosinas que le había dado.

Al querido hurón rubio que se hace llamar Draco Malfoy.

Lamento que mi ausencia te cause buen humor, preferiría tenerte escribiéndome cartas llenas de ruegos por verme nuevamente, a escondidas le hablo a Albus de cierto hurón saltarín, te extraño.

Harry Potter”

Firmando apresuradamente, amarró la nota a la lechuza que emitió un ruido conforme con lo que había comido y hecho vuelo de regreso con su dueño.

Harry llego a casa tarde, pero no lo suficiente como para causar el disgusto de su pelirroja que hacía dormir al pequeño Albus en sus brazos. Olvido momentáneamente todo lo relacionado con Malfoy, este era el lugar en el que debía estar, Draco era su amigo, Ginny era su esposa y la madre de sus hijos. Le dio un beso en los labios y comenzó a preparar la mesa para cenar junto a su familia.

Por la noche Ginny le miró con ojos brillantes antes de acostarse, tocar a su esposa siempre fue algo mágico y lo seguía siendo.

 Ella lo abrazó antes de quedarse dormida cansada por la actividad, cansado a punto de dormir le dedicó un breve pensamiento a Malfoy.

Él debía estar solo en ese momento, una mansión demasiado grande para vivir sin compañía, una mala sensación se instaló en el pecho de Harry, entendió que necesitaba ir y comprobar que todo estaba bien.

No lograba escaparse y comenzaba a desesperarse, su hurón no le había mandado ninguna carta en días y el fin de semana se acercaba, quitándole todo el tiempo que podía usar para ir a la mansión Malfoy. Lo extrañaba tanto y estaba tan preocupado.

“Este es tal vez es el décimo suspiro que das esta noche Harry”. Ginny lo abrazó apoyando su cabeza pelirroja en su pecho, ambos niños dormían y Harry se había quedado perdido en sus pensamientos lo suficiente como para ella lo notara.

“Harry sabes, últimamente me siento muy… atrapada en casa, mis amigos harán una pequeña fiesta este sábado, sé que tú estás igual de cansado que yo, pero realmente necesito despejarme, ¿podrías cuidar de los niños?” Harry le sostuvo los hombros mirándola fijamente sus ojos verdes brillantes miraron a la avergonzada pelirroja.

“¡claro que sí!, no deberías sentirte mal por pedirme un tiempo solo para ti, yo también debo hacerme responsable de mis hijos, ve y no te preocupes por nada”. Ciertamente era honesto con lo que había dicho, pero era más feliz de lo que debería ante la noticia de dejar a su esposa sola en una fiesta, es que, si Ginny salía, él podría salir. Ella obtendría lo que quería y Harry igual.

“Querido Malfoy;

iré este sábado a verte para que conozcas a mis hijos. Estoy seguro de que se llevarán maravillosamente con Scorpius, tan bien como yo me llevo contigo.

Serpiente si necesitas algo no dudes en decirme, estaré ahí para ti, por favor manda una respuesta para que pueda dormir tranquilo. Te extraño y me alegro mucho de poder verte de nuevo”

Envió la carta antes de arrepentirse por haberse puesto tan sentimental. Acomodándose los lentes sonrió ante la idea de la cara de Malfoy al leerla. Podría jurar que se pondría completamente enojado para ocultar su vergüenza.  La respuesta a su carta llegó un poco antes de marcharse del ministerio ese mismo día.

“No necesito nada,

y no te molestes en venir,

no me apetece verte.

Draco Malfoy”

Harry se dejó caer en la silla, estaba completamente desconcertado con el dolor en su pecho. Esto no era una broma, no había ni un indicio de que las palabras eran mentira.

Harry se quitó los lentes y masajeo su nariz tratando de calmarse, respirando profundamente dio una mirada a la corta pero dolorosa carta.

¿Qué significa esto?, pensó confundido. Lo sabía algo malo había pasado, tal vez Malfoy se debía haber cansado de esperar y ya no le apetecía verlo nunca más.

Dejó escapar un fuerte suspiro el ligero aroma a manzanas inundó su olfato, llevó la carta hasta su nariz e inhaló profundamente.

El aroma le embriagó los sentidos y lo hizo relajarse a pesar de los angustiantes pensamientos que lo entristecían.

Malfoy, aunque no lo quisiera lo necesitaba, Harry sabía que los alimentos y las mezclas para pociones estaban acabándose, se sintió culpable de utilizar la necesidad del hurón para obligarlo a algo que no quería.

Pero si con eso conseguía hablar con él tal vez podría solucionar cualquier malentendido que hubiese, el Slytherin no podía echarlo de su vida por medio de una carta.

No cuando Harry había mentido tanto para conservar su amistad, simplemente ya no se imaginaba el no estar junto al chico espinoso.

Tuvo que esperar dos agonizantes días antes de que Ginny bien temprano le dio un beso de despedida y se marchó con la promesa de volver por la mañana del día siguiente.

Voy a necesitar ayuda, pensó fastidiado. El elfo Kreacher lo miró con los ojos desganados desde la sala de Grimmauld Place.

A Ginny no le gustaba como el anciano elfo la miraba y Harry no la culpaba Kreacher era un viejo muy mañoso y estar a un Weasley no era su actividad favorita.

Pero Harry supuso que el trato sería diferente si trabajaba para un noble de sangre pura como Malfoy, le dio una suave orden y el elfo lo miró con los ojos brillantes al saber que serviría a un Black nuevamente.

Harry tomó los bolsos que había preparado con todo lo necesario para sus hijos y dando una suave plegaria a merlín fue a la mansión esperando que Malfoy no le cerrara la puerta en la cara.

Verlo nuevamente fue tan gratificante que casi se queda ahí clavado en la entrada. Se hubiera quedado de no ser que noto alarmado el semblante enfermo de Malfoy.

“¿¡Qué sucedió Malfoy!?” Potter olvido rápidamente cualquier miedo de no ser bienvenido, no cuando el chico rubio se veía tan claramente enfermo.

Sus hijos en el carrito de dos pisos donde había acostado a ambos comenzaron a despertar con el grito exaltado de su padre.

Malfoy acaricio su cabeza y su cabello comúnmente brillante y sedoso se veía opaco y se le pegaba a su frente completamente húmeda y roja.

Malfoy se apartó de la puerta y se alejó caminando sumamente lento y con la espalda que siempre mantenía erguida de forma hermosa ahora completamente doblada como si caminar le causara un gran dolor. Harry empujó el coche y entró en la mansión.

“Te dije que no quería verte”. Harry extendió los biberones a los niños y estos dejaron de moverse inquietos.

“¡corta esa estupidez Malfoy! ¡¿Por qué estás así?! ¿Qué está mal?” Draco se alejó furioso con los ojos brillantes de lágrimas contenidas.

Su apariencia le recordó a Harry cuando lo vio en el baño, justo antes de que lo atacara con un Sectumsempra. Esta vez Potter estaba dispuesto a recibir la maldición si con eso Malfoy dejaba de mirarlo con los ojos llenos de ira.

“¡qué diablos te importa, largo de aquí!, ¡vete con tu familia comadreja y tu vida perfecta oh gran salvador!, ¡deja de actuar como si yo fuera una responsabilidad tuya!, ¡márchate Potter!” Harry lo escucho gritar sin entender muy bien la razón del enfado de Malfoy.

“¡por favor dime que pasa!, ¿es sobre Scorpius?” se acercó a él y trato de tocarlo, pero Malfoy le apartó la mano de un manotazo. Harry se sintió más herido de lo que alguna vez pensó que se sentiría al ser rechazado.

“Malfoy no pienso en ti como una responsabilidad, tú eres parte de mi familia ahora, si me hubieras dicho que estabas enfermo hubiese dejado todo tirado para venir, por favor déjame ayudarte, te llevaré a San Mungo”.  Malfoy lo miró de inmediato horrorizado y Harry corto lo que estaba diciendo.

Potter se acercó y esta vez no fue rechazado, puso sus manos con suavidad en los hombros del tembloroso Malfoy y obligó a que lo mirara, este le envió una mirada asustada.

“No puedo ir a San Mungo”. Harry le acarició los hombros bajando por sus brazos para luego subir tratando de calentar algo más que la piel fría de Malfoy.

“¿Por qué?” preguntó suavemente con una voz tan amorosa que se escuchó rara en sus propios oídos, pero luego de apreciar como Malfoy suavizaba su actitud y se acercaba a él no le importaría hablarle de esa forma tan cariñosa todo lo que quisiera.

“Se burlarán de mí Potter, tú también lo harás”. Harry negó rápidamente.

“Jamás me burlaría al entender cómo sufres, por favor dime que sucede para poder ayudarte”. Uso toda la fuerza de voluntad que tenía para no abrazarlo no quería asustar a Malfoy en un arranque de sentimientos. Harry contuvo la respiración y se preparó mentalmente para escuchar que es lo que pasaba.

“Me está saliendo una vagina Potter”. Se quedó completamente pasmado al escuchar eso, es decir una rara y mágica enfermedad era más lógico que eso que había escuchado.

“Espera… ¿Qué?” fue lo más inteligente que pudo formular ante la sorprendente noticia.

Malfoy se alejó nuevamente seguramente esperando una lluvia de burlas, porque eso es lo que él hubiera hecho si se llegaba a enterar.

Pero burlarse de algo tan doloroso para Malfoy, no era lo que Potter haría, ni en el pasado y menos ahora cuando Harry deseaba la felicidad del hombre tanto como quería permanecer a su lado.

Por eso con cuidado volvió a dar unos pasos en la dirección de Malfoy y lo apretó suavemente contra su pecho.

“No te preocupes, dime que sucede lentamente, jamás voy a rechazarte o heriste, no de nuevo Draco”. Malfoy pareció igual de sorprendido que el muchacho de ojos verdes al escuchar su nombre, era la primera vez que Harry lo llamaba así.

“Sería más rápido si te muestro”. Ante eso Harry no pudo evitar jadear sorprendido, una cuestión era haber visto desnudo a Malfoy por el estado lamentable en el cual lo había encontrado y otra muy diferente era verlo desnudarse para mostrarle algo que un hombre casado no debería de mirar.

 “No es tan atractiva como piensas, es horrible, una masa sangrante que deforma mi piel”.

Notas finales:

¿y bien que les parecio? ya sabe, cualquier duda, sugerencia o solo una felicitacion es bienvenida.

Espero me dejen un comentario para saber. 

nos leemos en la actualización :)


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