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Una historia sobre un hombre que se volvió una bestia (Traducción finalizada) por yuniwalker

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Llevaba una vida trivial.

David se convirtió en mercenario cuando todavía era un niño. Una persona del cuerpo de mercenarios recogió al pequeño del lugar de donde estaba viviendo y lo arrastró con él para ofrecerle una nueva vida. A partir de ahí, comenzó a trabajar como uno de ellos.

El asunto de los mercenarios era complicado. Había superado la mitad de los treinta sin hacerse de un gran nombre y por supuesto estaba al borde del fracaso. Su cuerpo estaba bien entrenado pero pareció no tener las habilidades adecuadas para dominarlo, incluso si tenía la fuerza. Los esfuerzos de la gente común no podían competir con los esfuerzos de las personas con talento. Podía intentar hacerlo razonablemente bien, pero no era tan noble como para competir con los de la clase superior. Ganaba dinero, se lo gastaba en lo básico y conseguía otro empleo inmediatamente después. Y podía hacer su máximo esfuerzo por días seguidos, pero eso era todo.

No era una vida precisamente interesante.

Por supuesto, como mercenario, tenía un cuerpo estricto y una cara dura que se equilibraba de maravilla. Su apariencia, que encajaba con su trabajo, fue bien recibida por sus compañeros, pero las mujeres no querían salir con él. No era feo, pero no era guapo. Podía parecer que era muy masculino o se podía considerar que no estaba nada mal. Pero un hombre violento que había vivido como un mercenario era una persona indigna que no podía decir una palabra para hacer sentir bien a una mujer. O eso pensaba.

Es este año, corrieron muchos rumores alrededor de él. Y eso no impedía que se sintiera solo incluso si superaba ya la mitad de los treinta, que a menudo se decía que era el límite como mercenario. Incluso si tenía una cabeza que funcionaba en la medida en que no era estúpido, no poseía ningún propósito especial, vivía solo para vivir y no tenía más sabiduría que la de un niño.

Con un cuerpo sin aliento, el hombre miró vagamente hacia atrás, a toda su vida media: Si iba a morir de esta manera, entonces no había un problema real. Sin embargo, existía un poco de arrepentimiento por fallecer justo así y justo ahora. Había tenido una vida trivial, pero podía decir que existieron cosas que le dieron algo de color a su vida diaria. Era un sentimiento unilateral y era inútil y también, era un secreto. Estaba enamorado. Y además, enamorado de otro hombre.

Elías era un hombre joven y digno. Estaba en la posición de un caballero, algo completamente diferente a él. Sin embargo, incluso aunque tenía un estatus mucho más elevado que el suyo, no discriminaba por su condición de caballero y trataba a los mercenarios con una actitud indistinguible. Sus palabras y acciones siempre fueron claramente sofisticadas y por supuesto, también era bastante inteligente a la hora del hablar. Davis anhelaba su noble apariencia. Tenía envidia por el joven caballero, que tenía todo lo que él no: Es decir, se veía bien, había nacido bien y tenía una buena personalidad. Fue lo suficientemente bendecido para ser un caballero y prometía poder trabajar con mercenarios, un grupo de personas rudas, sin tratarlos como animales. Al principio, fue ese tipo de emoción. La de trabajar con él. Sin embargo, una vez que comenzó a ser consciente de ello, era inevitable que lo buscara de vez en cuando. Se preocupaba por su bienestar y luego, lo buscaba. Era como si lo quisiera solamente para él. Por supuesto, un caballero era un trabajo muy importante, algo que se sentía como si tuviera la bella forma de una flor. Cuando se trataba de alguien que se veía bien, tenía una buena personalidad y además era caballero, naturalmente era un hecho que tendría una mujer preciosa a su lado. ¿Y cuándo empezó a sentirse mal al ver a las mujeres merodeando alrededor de Elías en lugar de quererlas para él? ¿Por qué envidiaba a las doncellas?

No era extraño, pero tampoco frecuente que un hombre amara a otro. Sin embargo, en una sociedad masculina donde las mujeres no podían entrar, muchas veces escuchaba sobre hombres que se dejaban llevar por la necesidad de ocupar el lugar de una mujer. Por supuesto, todos conocían que el hombre que reemplazaba a la mujer era siempre un tipo esbelto y pulcro. De ninguna manera podría ser un hombre fuerte, como David.

Se preguntaba si era acaso que había enloquecido, pero no podía dejar de buscar al caballero y estaba emocionado de verlo cada día. Y cada día, no podía esperar por hacerle una solicitud.

Pero eso se acabó.

Aunque quería volver a verlo, este cuerpo ya no respiraba más. No sabía por qué, pero incluso en este estado estaba consciente de que todo había llegado a su final.

El hombre recordaba perfectamente como sucedió esto: Estaba en camino de acompañar a un excéntrico mago a buscar unas reliquias que necesitaba. Se había adentrado en lo profundo de las montañas incluso ignorando los rumores que hablaban sobre apariciones de monstruos. Después de todo, la solicitud que recibió el hombre en esta ocasión era ir como su guardaespaldas. La cantidad de dinero que le ofreció no era tan alta, debería haber sido un trabajo fácil escalar una montaña y matar a una pequeña bestia o a un demonio. Todavía no podía entender qué fue lo que pasó. ¿Fue una contramedida contra los monstruos o fue la intención maliciosa del mago? Cortó la delantera y caminó por la hierba, eso fue todo. No era un lugar extraño, pero el hombre pudo reconocer el momento en que se sintió incómodo y luego... Se cayó.

No hubo señales. Y ningún cambio más que el sonido del viento. Sin embargo, parece que activó algún tipo de mecanismo.

Su cuerpo hizo mucho ruido cuando colapsó repentinamente.

Sin saber qué había sucedido, el escuadrón confirmó que el hombre había dejado de respirar y se confirmó también que el área estaba cercada por alguna clase de muro mágico. Evidentemente los otros guardias habían decidido dejar al hombre por el momento y seguir adelante. El cliente se negó a dar marcha atrás, incluso si los movimientos futuros se veían peligrosos.
El cliente había pedido personalmente a los mercenarios que ayudaran a organizar sus reliquias así que incluso si parecía como que el nivel de dificultad había aumentado, el hombre no podía permitirse perder tiempo y dinero por un mercenario muerto. Aunque la conciencia de David pareció permanecer, era un hecho de que estaba sin vida. En otras palabras, si no podían ayudarlo, tenían que tirarlo a la esquina. Los mercenarios eran una fuerza desechable. Nunca se preocupaban por ellos o el uno por el otro.

Claro que el hombre no estaba resentido con lo que había pasado, pero si estaba suspirando por haber llevado una vida aburrida. A veces quería derramar una queja, maldecir por caer en una trampa tan ridícula... Pero solo había una voz diciendo lo mucho que quería ver a su persona especial.

Si pudiera mirar a ese caballero, solo una última vez ¿Podría morir feliz? Un cuerpo que no se podía moverse. ¿Sería devorado por animales y demonios primero, o se pudriría y descompondría antes? Con eso en mente, el hombre se rindió.

¿Cuánto tiempo había pasado?

Cuando se quedó solo y se preguntó si finalmente moriría, algo le pasó a su cuerpo.

Fue repentino.

Sintiéndose incómodo, el hombre se estiró. Y siendo consciente de su cuerpo moviéndose y estirándose, lo notó por primera vez. ¡No debería poder hacer eso! El hombre recordaba que no tenía sensación física hasta hace poco, y cuando se sintió incómodo, se dio cuenta de que su espalda, brazos, piernas y mente finalmente estaban conectados. Pero eso no importaba. Primero, quería verificar la situación: Miró a su alrededor para comprender el escenario actual, pero sus ojos no se estaban abriendo bien. El campo de visión lo tenía un poco borroso, probablemente por lo que le había pasado. Se estiró de nuevo, pero no pudo levantarse. Tal vez porque llevaba mucho tiempo acostado. Inevitablemente, el hombre se acostó boca abajo, se puso a cuatro patas, se volvió a estirar y luego pensó:

¿Cuatro patas?

Su visión borrosa finalmente se estaba volviendo más clara. Sin embargo, lo que podía ver era obviamente extraño. El hombre tomó aire y examinó su cuerpo hasta donde alcanzaba su mirada. Las extremidades de una bestia estaban allí. Luego descubrió que no solo las extremidades, sino también su torso estaba cubierto de pelo y pedazos de carne negra. Una cola tupida se balanceó de acuerdo con la mente del hombre.

Por la forma, era un perro, un lobo o una bestia.

Se horrorizó.

¿Qué era esto?

El hombre movió desesperadamente la cabeza. Con la magia era posible hacer que algo se viera diferente al utilizar una ilusión. Sin embargo, el hombre no conocía una magia que cambiara el cuerpo de esta manera tan drástica. Se preguntó incluso si la agonía le había provocado tener delirios o si tal vez se trataba de un truco impuesto en su cuerpo. Por supuesto, llegó a la conclusión de que era imposible. Era muy pequeño ahora. Comparado con el paisaje circundante, podía decirse que era un individuo mucho más chiquito que cuando tenía su cuerpo original. Si fuera una ilusión, no habría podido cambiar significativamente de tamaño.
Dado que este cuerpo y su conciencia parecieron estar estrechamente vinculados, debió ser fundamentalmente diferente de la magia que conocía en la actualidad. Sin embargo, no había duda de que algo mágico funcionó en esta ocasión. Porque el hombre sintió un poder increíble que nunca había existido en él.

Las bestias con poder mágico se denominaban colectivamente como monstruos. Entre ellos, las bestias carnívoras se llamaban bestias demoníacas y, debido a su ferocidad, básicamente eran asesinadas tan pronto como se les encontraba. Aunque era un hombre joven, definitivamente sería difícil para alguien que se había convertido en una bestia demoníaca regresar al mundo humano.

Se quedó atónito.

Mientras revisaba todas y cada una de las cosas que le sucedieron, el hombre menos podía aceptarlo. ¡Ni siquiera le era posible pensar en lo que debía hacer o lo que no!

Las piernas de una pequeña bestia, temblaron. Exhaló y el lastimoso cachorro ladró, "woof".

Tenía que ser una mentira. ¡Por favor dime que es mentira! ¡Dime qué estás bromeando!

Al mirar sus dedos temblorosos, el hombre abandonó sus pensamientos para opinar, que al menos debía estar agradecido de que el grosor de sus pies siguiera siendo el mismo.

 


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