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Sirenita Bucky por Liss83

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Notas del fanfic:

esta historia participa en el SamBuckyWeeks de la Pagina SamBucky-Español de Facebook SamBucky - Español

James Buchanan "Bucky" Barnes tenía una vida simple. Vivía en  un humilde departamento de Brooklyn que compartía con su mejor amigo, Steve Rogers, trabajaba por las noches como guardia de seguridad en la discoteca Shield, de propiedad de Nick Fury, uno de los hombres con más influencias en la ciudad

Cada mañana al regresar a su departamento, pasaba por la tienda de su amigo Yori Nakajima para comprar algo para el desayuno antes de meterse en la cama hasta el mediodía. Tendría que conseguir urgente un nuevo trabajo si no quería que lo echasen del departamento. Y no es que Steve lo fuese a correr, si no que ya iban tres meses que no podía dar su parte de la renta. Steve le había dicho que no pasaba nada pero, no era justa para su amigo. Él no tenía la culpa que llevasen tres meses sin pagarle en la discoteca

 

 

 

El tiempo estaba un poco inestable y al llegar a la otra acera, el piso resbaladizo le jugó una mala pasada cuando sintió que perdió el equilibrio y todo se volvió un caos. Su cuerpo se fue hacia atrás y era imposible que su estabilidad regresase antes que su espalda tocase el suelo. Fueron fragmentos de segundos pero toda la escena paso ante sus ojos. Abría la puerta del departamento y entraba completamente empapado. Por el día y la hora, Tony Stark, el novio de Steve, estaría terminando de desayunar con el rubio. Casi podía escuchar esa vocecita sarcástica del castaño “¿Bucky, no prefieres una piscina térmica para tu baño matutino?”

 

 

 

Sin embargo el golpe nunca llego. Algo jalo de su cintura hacia adelante haciendo chocar contra algo igualmente de duro que la pared. Sabía que no era esta, porque aunque su intelecto no era tan desarrollado como el de Tony, sabía perfectamente que la gravedad no funcionaba así

 

 

 

-          Auch – se quejó Bucky por el dolor del impacto

 

 

 

Pero sus protestas fueron acalladas, ya que su físico, que no era precisamente débil, no fue el único que colisionó contra un bloque de concreto. Elevo su vista y se encontró con un moreno con barba y profundos ojos negros que le sonreía de manera divertida

 

 

 

-          ¿Estás bien? – pregunto el moreno pero Bucky solo lo miraba – Hey ¿estás bien? – el hombre al darse cuenta de su cercanía intento soltarlo pero Bucky perdió el equilibrio nuevamente por lo que el extraño lo volvió al sostenerlo de la cintura – ¡Upa! ¿Puedes sostenerte con tus nuevas piernas o te cargo, sirenita Ariel? – dijo con la más encantadoras de las sonrisas

-          ¿Qué te…? -  dijo Bucky intentando alejarse – eres un… – pero volvió a resbalar

-          Tranquilo – dijo el moreno acercándolo aún más –, está muy resbaladizo

-          Estoy bien – dijo Bucky alejándose –, mira, gracias pero tengo que irme ¿Si?

-          ¿Podrás caminar por la vida sin mí? – dijo el hombre sonriendo

-          Idiota – siseo Bucky alejándose antes que se le notara el sonrojo, pero tras dar cinco pasos casi cae nuevamente – ¡estoy bien! ¡estoy bien!

-          Puedo llevarte en brazos, hermosa Ariel – dijo el hombre con una sonrisa en los labios que se transformó en carcajada cuando Bucky le enseño el dedo corazón

 

 

 

Sentía que llegar a su departamento fue uno de los logros más importantes de su vida en los últimos setenta años, aunque solo tenga veintisiete en realidad. Subió las escaleras y avanzo por el pasillo, esquivando gente. ¡Genial, una mudanza! Con lo que a él le gusta la gente. Al parecer alguien se mudaba al departamento de enfrente, solo esperaba que no hicieran tanto ruido como…

 

 

 

-          ¡Steve! – grito Bucky entra al ver a su compañero medio desnudo en el sofá con las manos dentro de los pantalones de su castaño novio

-          ¡Bucky! – dijo este mirándolo sorprendido

-          ¡Tony! – dijo el castaño y los otros dos lo miraron – creí que el juego consistía en decir nuestros nombres… y como nadie dijo el mío

-          ¡Maldición! – dijo Bucky girándose mientras los otros dos se vestían rápidamente – ¿no pudieron llegar hasta la habitación?

-          Tú sabes, Barnes, cuando la casa se quema… - dijo Tony tomando su pantalón

-          Tony – reprendió el rubio – ¿qué tal tu día Bucky?

-          Necesitando un psiquiatra – siseo este dirigiéndose a la cocina

-          Lo que necesitas es más acción en tu vida, mapache – dijo Tony

-          No me digas mapache – siseo Bucky cerrando los ojos en un afán de controlarse antes de asesinar al novio de su mejor amigo. Hacia unos meses había tenido un accidente en la playa y se había quemado rostro, justo en la zona de los ojos. Desde ese día Tony insistía en llamarlo por ese estúpido apodo

-          Preparare algo para comer – dijo Steve - ¿ya desayunaste, Bucky?

-          No – dijo este – y la verdad solo quiero dormir

-          No te iras a la cama con el estómago vacío – dijo Steve preparando unas tostadas

-          Yo me tengo que ir – dijo Tony dándole un beso al rubio – nos vemos esta noche

-          Pero esta vez asegúrense de llegar a su habitación – gruño Bucky

-          Aguafiestas – le respondió Tony saliendo

-          Ve a darte un baño – dijo Steve – yo te llevare el desayuno

-          Gracias – dijo Bucky ya más dormido que despierto – por cierto, por fin tendremos vecinos al frente

-          Qué bueno – dijo Steve

-          Solo espero que no sean tan bulliciosos como Stark y tú – dijo Bucky y sea agacho justo a tiempo antes que lo alcance el trapo que Steve le lanzo

 

 

 

Ya habían pasado varios días desde que el nuevo vecino había llegado al edificio, y por azares del destino aun no lo conocía. Increíblemente había resultado ser un viejo amigo de Tony que acababa de regresar a la ciudad. Steve le había asegurado que se veía buena persona. Desgraciadamente cuando habían tenido esa conversación, Bucky estaba tan cansado que ni recordaba cómo había dicho su amigo que se llamaba

 

 

 

Ese era su día de descanso y la pasaría en la cama sin plan alguno de levantarse, después de todo era un lujo que solo se podía dar dos veces al mes. Cerca de las onces de la mañana su teléfono sonó, era un mensaje de WhatsApp de Steve diciéndole que dormiría en casa de Tony todo el fin de semana. Perfecto. Tenía todo el departamento para él solo y para… dormir

Sin embargo otro WhatsApp de Steve le recordó que debía abastecer de víveres la despensa de la cocina. Se levantó, se dio una ducha rápida y salió por las compras, no se podía negar después de toda la paciencia que su compañero le tenía. La tienda de Yori estaba a una cuadra del departamento por lo que se colocó una gorra, tomó su chaqueta y salió del lugar. Camino tranquilamente hasta llegar al lugar, y al entrar saludo a su amigo. El hijo de Yori había fallecido hacia un año en un asalto a la tienda, Bucky había llegado justo a tiempo para evitar que Yori también pereciera.

Camino hacia el fondo de la tienda  mientras revisaba los estantes. Era un horario en el que no había muchos clientes, por lo que solían limpiar el piso. Se maldijo mentalmente por haberse colocado esas botas con las trillas desgastadas. Se sentía estúpido por caminar tan cuidadosamente pero sentía que en cualquier momento se iba a caer.

 

 

 

Un grito detrás suyo lo hizo volcar para ver como un carrito venia hacia él listo para embestirlo. ¿Cómo es que tenía tan mala suerte?  Sin embargo un jalón por la cintura lo quito del camino del vehículo descontrolado justo a tiempo. Sin embargo su salvador había perdido el equilibro y lo había arrastrado al suelo con él, cayendo sentado sobre los muslos del desconocido

 

 

 

-          ¡Dios! – dijo Bucky tratando de ponerse de pie – perdón, perdón. Yo no…

-          Tranquilo – dijo la persona – los accidentes pasan – esa voz… pensó Bucky, ya la había escuchado antes. Levantó el rostro y…

-          No puede ser – gimió Bucky ¿Por qué esas cosas le pasaban a él?

-          Ariel – dijo el moreno sonriendo – veo que aún no te acostumbras a tú nuevas piernas

-          ¡Suéltame, imbécil! – grito Bucky revolviéndose para alejarse del moreno pero las carcajadas del hombre inundaron el lugar

-          Espera – dijo el hombre – no ha… – pero Bucky se había alejado para intentar ponerse de pie – gas eso porque te volverás a caer – dijo lanzándose a sujetarlo para intentar sostenerlo, pero Bucky cayo de bruces sobre él y por la cercanía la que quedaron sus rostros fue inevitable que sus labios no se unieran

 

 

 

El tiempo se detuvo. Todo a su alrededor se silenció. ¿Habían pasado minutos, horas o siglos cuando Bucky sintió que los labios que están bajo los suyos se movieron mientras una mano firme pero gentil profundizaba el beso? Por la sorpresa, le fue imposible no abrir los ojos descomunalmente junto con los labios. El desconocido interpreto la acción como un consentimiento a sus actos, e introdujo la lengua en la cavidad bucal para hacer una inspección minuciosa de esta.

Por la sorpresa de Bucky, el cerebro traidor se quedó en estado de shock, y su cuerpo tomo el control de todo. Sus ojos se cerraron y se entregó a la mar de sensaciones. El beso era lento, suave. Las manos subían suavemente por su espalda erizándole completamente la piel. Sin embargo la sensatez volvió a él y empujo al moreno con todas sus fuerzas

 

 

 

-          ¡No… vuelvas… a… acercarte… a… mí, maldito imbécil! – grito Bucky intentando ponerse de pie, pero al no poderlo hacer salió lo más deprisa que pudo del lugar apoyándose en sus rodillas y manos, mientras el hombre solo sonreía sin abrir aun los ojos

 

 

 

Steve trataba de disimular su sonrisa para parecer algo imparcial frente a las carcajadas descomunales que lanzaba Tony mientras Bucky los miraba con rencor a sus dos amigos. Había llegado al departamento presa de unos nervios sin precedentes. Un hombre, desconocido, lo había besado, pero no había sido cualquier beso. Ese había sido “el” beso. Lo había desconectado de tal manera que había reaccionado recién diez minutos  después de llegar a su departamento. Diez minutos después, y con un Steve a punto de salir a averiguar por él mismo que había dejado a Bucky en ese estado, cuando este les había contado lo que había ocurrido en la tienda de Yori

 

 

 

-          ¿Ya? – dijo Bucky – ¿terminaste de burlarte? ¿o falta alguna carcajada?

-          Tony – dijo Steve intentando de no reírse

-          La verdad es que… – dijo Tony limpiándose sus lágrimas – faltan muchas – y vuelve a reírse mientras Bucky exhalaba dejando caer su cabeza hacia adelante

-          ¡ya cállate, idiota! – dijo Bucky lanzándole todos los cojines que tenía a la mano

-          ¿Pero dime, quien en su sano juicio sale huyendo de un beso… gateando? – y lanzo otra carcajada

-          Me puse nervioso ¿sí? – dijo Bucky – a cualquiera le puede pasar

-          Ah, no mapache… – dijo Tony

-          ¡que no me digas así! – exigió Bucky

-          … a mí no me vengas con ese cuento ridículo – continuo Tony como si su amigo no hubiese hablado –, a ti te encantó ese beso. A ver dime ¿esta… bien?

-          Tony… – advirtió Steve sonriendo adivinando ya lo que venía por parte de su novio

-          ¿A qué te refieres? – pregunto Bucky intrigado

-          Ya sabes – dijo el más bajo haciendo gestos con la mano – ¿está bien dotado ahí abajo?

-          ¡te voy a matar, maldito desgraciado! – dijo Bucky lanzándole al estudiante de ingeniería todo lo que encontró a su paso mientras este lanzaba otra carcajada, mucho más descarada

 

 

 

 


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