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Lunas Frias por Silence Tsepesh de Lenfet

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Notas del fanfic:

Importante haber leido primero Lunas de Enero para entender lo que pasa aquí y los personajes. 

Notas del capitulo:

Buenas~

 

Un poco más tarde de lo que esperaba pero ahora si estare publicando aqui tambien. 

Actualmente los capitulos estaran cada quince dias.

 

No hay autos en la carretera. Hace tanto frio que ya no siento mi cara, mis dedos están entumecidos y los pies se me están acalambrando, aunque eso también podría ser porque llevo horas caminando.  Pasan pocos autos por esta carretera, aún era de día cuando el último auto me dejo en una encrucijada porque era el último tramo que me podía llevar. Por si fuera poco, la carretera está rodeada de un bosque. Debí robar un abrigo en la ciudad donde estuve, o al menos buscar un albergue donde me dieran uno. No era una ciudad muy agradable y no me quede más de lo necesario para encontrar quien me diera un aventón.


Realmente deseo que pase un auto, han pasado algunos pero ninguno de detuvo cuando les hice la seña. No los culpo, tampoco me detendría si viera a alguien como yo en medio de la carretera. Hace cuatro años que no tengo un hogar. Hace cuatro años que voy de un lado a otro, viviendo como puedo y de lo que puedo. Mi ropa está rota, mis zapatos deportivos completamente gastados, necesito un corte de cabello y no recuerdo la última vez que me bañe. Tampoco la última vez que comí. El frio es tan fuerte que aunque me abrace a mí mismo, cada vez me siento más lento. Quizá sea hoy el día que todo termine. Podrían pasar meses antes de que alguien encuentre mi cadáver pero eso ya no me preocupa. Estoy cansado, demasiado cansado.  Me adentro un poco en los arboles hasta que encuentro un árbol un tanto ahuecado que me protege del viento. Me quito la mochila, tan gastada como mi ropa, y me reclino en el tronco.


¿Hipotermia? ¿Hambre?  Lo que sea, solo que termine. Una oscuridad diferente a la de la noche me llega a los ojos, y solo suspiro.


Abro los ojos, conteniendo la respiración ¿escuché algo o estuve soñando? intento mirar en la oscuridad. Mi cuerpo esta tan entumecido del frio y la falta de comida que no puedo moverme. Sabía que no tenía que parar pero estoy tan cansado.


 — estamos lejos de la zona que nos dijeron.


— claro que no, es el camino correcto, la carretera está allá— no estoy soñando. Las voces son de dos hombres ¿tal vez guardabosques? Podría pedirles que me ayuden, no debo estar lejos de la ciudad. Entran en mi visión las dos figuras, a algunos metros entre los árboles— como sea, regresemos, todo está bien. Alcanzaremos a llegar para la cena.


— Bien, pero tú les explicaras que quisiste regresar— ¿están usando ropa? me parece que no… debe ser la oscuridad. El sonido de una rama rompiéndose hace eco en el silencio del bosque. Luego una más, y otra… las figuras frente a mi están cambiando, como si estuvieran derritiéndose. Me doy cuenta de que el sonido no son ramas rompiéndose. Lobos, hay lobos donde… ellos fueron… y…  no, no, no. Estoy alucinando. El frio o el hambre me están haciendo ver cosas ¿delirando? ¿Estoy por morir?  Debe ser eso porque no es posible que los humanos se conviertan en lobos. Los dos se han ido, creo, no escucho nada. Exhalo, un suspiro tembloroso. Mis manos también están temblando y no sé si es por el frio o por lo que paso. Me giro, un poco para poder apoyar mis manos en el tronco y levantarme… jadeo cuando me topo con unos dientes frente a mí. Caigo hacia atrás, golpeando mi cabeza con el tronco.


— ay…— no puedo gritar, ni moverme. No podrá correr o defenderme. Me quedo mirando, hasta que eso se aleja con un gruñido. Ahora hay dos… son lobos. Dos lobos peleando a nada de mí. La vista se me pone borrosa a ratos, luego uno de los lobos se levanta y se sacude, alejándose. El otro se acerca a mí. Espero la adrenalina, el subidón de miedo… pero no hay nada. Sonrió, sin moverme— está bien, no voy a correr ¿vas a comerme?— cierro los ojos, no por miedo, solo estoy muy cansando— está bien, no me importa. Voy a morir de cualquier modo ¿eh? Puedo… ¿puedo pedirte algo?— me interrumpe una fuerte tos que hace que me duela el pecho— que sea rápido. Solo termina rápido conmigo— algo húmedo me toca la mejilla, siento que aun sonrió pero ya estoy dejando de sentir. Es como si flotara, ser tragado por la oscuridad y el frio… parpadeo, alcanzo a distinguir un rostro, un par de ojos azules mirándome…


 


— ¿Por qué lo trajiste?


— ¿Por qué, dices? ¿Acaso estas ciego?


— no lo estoy.


— pues parece— ¿Qué? ¿Dónde estoy?— además, Murray y Bradley se convirtieron frente a él ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Comérmelo? Porque parecía que Jennifer estaba dispuesta a hacerlo.


— tú estabas con ellos ¿Por qué dejaste que lo hicieran?


— porque seguí un rastro y ellos se adelantaron ni se dieron cuenta de que había un humano allí— escucho un resoplido. Ya no siento el frio. Una puerta se abre, todo se confunde en mi cabeza.


— es un humano— dice otra voz. Algo me toca la frente, el cuello, la muñeca— ¿Qué se supone que tengo que hacer? Soy veterinario, no doctor ¿Por qué no lo llevaste a un hospital? Mas importante ¿Por qué nadie ha llamado una ambulancia?— abro los ojos, la luz de un foco me hace parpadear un momento antes de sentarme y sujetar el brazo que veo más cerca.


— hospital no— mi voz suena débil, pero me sujeto lo más fuerte que puedo al brazo— no me lleven a un hospital— escucho lo que suena a un gruñido, un regaño y otra puerta abriéndose. 


— Rowan, en serio creí que se trataba de algún animal en el bosque. No sabía que era un humano.


 — yo ni siquiera lo note— conozco esas voces. Los humanos que estaban… no fue un sueño…— oh—oh, está teniendo un ataque de algo ¿entonces si nos recuerda?— jadeo, mirando alrededor en busca de una salida. La única puerta esta tras ellos— ¿Qué hacemos? ¿Eddie?


— ¿Por qué yo tengo que resolver todo? gracias por el apoyo— murmura la voz que se acercó a mí. Todos se alejaron y le dejaron frente a mí— Hey, eh… todo está bien. No te harán daño ¿puedes mirarme?— lo hago. Es un chico pelirrojo, ojos verdes, sus manos alzadas para que pueda verlas— soy Eddie ¿Cómo te llamas?— toso otra vez, me duele la garganta. Un vaso con agua llega a mi mano, me lo bebo de dos tragos.


— Killian— respondo. Estoy en una habitación pequeña, sin ventanas.


— ¿estás seguro que no quieres ir a un hospital?— niego con la cabeza. No puedo ir a un hospital— está bien ¿estas herido? ¿Te duele algo?


— Iban a comerme… había… un lobo.


— ¡Yo no iba a comerte!— un siseo le interrumpe. No puedo ver quien hablo.


— ahora estas aquí, dime, Killian ¿te duele algo? ¿Tienes heridas?— ¿tengo?


— no lo sé— me duelen los pies, pero no creo que tenga heridas. Tampoco el dolor en mi garganta y en mi pecho. El estómago se me retuerce de hambre y el agua que tome no ayudo— no creo.


— Eddie, él tiene hambre.


— pues alguien vaya por comida, ahora— escucho otra vez la puerta, música sonando lejos y luego nada de nuevo. Además del chico pelirrojo que me habla, hay dos personas más: un hombre alto, de cabello negro y ojos color ámbar. El otro es moreno, el cabello largo castaño rojizo y ojos azules. No morí, aunque lo que recuerdo de estar en la carretera y en el bosque es confuso. Nunca he tenido alucinaciones. La puerta se abre de nuevo, apenas si tuve tiempo para pensar. Huelo la comida antes de verla: Pizza. El plato pasa a manos de ¿Eddie?— esto no es precisamente comida— apenas puedo contenerme para no quitarle el plato ¿hace cuantos días comí? ¿Cuatro? El plato llega a mis manos y no me importa que me vean devorarme todo. Son dos rebanadas que no me duran nada pero al menos hacen que mi estomago deje de doler.  Todos están mirándome, sin decir nada.


— Gracias— intento bajarme de donde sea que este, pero me mareo. Alguien me sujeta y vuelve a empujarme a donde estaba.


— ¿pueden traer a Tarik?


— ¿Por qué?


— porque es el único que sabe de medicina humana en este lugar— Eddie y el hombre de cabello negro están discutiendo, aunque no parece mucho una discusión.


— ¿Por qué no solo lo envías a un hospital?       


— él dijo que no quería.


— ¿y desde cuando haces caso a los indigentes?— no tengo energía suficiente para sonrojarme pero me avergüenza que lo diga. No sé cómo lo supo, pero lo sabe y escucharlo decirlo en voz alta es más doloroso de lo que pensaba.


— prefiero sin hogar— murmuro. Vuelven a mirarme— y no es necesario que llamen a nadie. Me voy— logro levantarme sin marearme. Pienso que me van a detener cuando me muevo, pero nadie hace nada. Mi mochila esta a mis pies y la levanto— ¿La salida? 


— sígueme.


— ¡Eddie, no!


— no podemos tenerlo aquí si no quiere— él abre la puerta. La música suena alegre. Pasamos rápidamente junto a una cocina, y veo la puerta. El frio es lo primero que siento pero no me detengo. Quiero alejarme de esta casa de locos. Ya estoy convencido de que lo que vi no fue algo que imaginé.  Camino de regreso a la calle.


 


La ciudad no es tan grande como otras, y aunque hace mucho frio, también hay muchos lugares donde puedo resguardarme. Han pasado unos días, no llevo la cuenta porque he intentado alejarme de este lugar, sin éxito. Debido al frio es muy difícil robar algo, he usado otros medios para conseguir dinero, dinero que se me ha ido en comida y en un abrigo de segunda. En vista de que no puedo conseguir un aventón a otro lugar, tendré que conseguir dinero para pagar un pasaje… cuando me sienta mejor. Mi tos ha empeorado mucho, el frio por supuesto que no ayuda y el dinero apenas me ajusta para comida, pagar un medico esta fuera de mi alcance. 


Esta atardeciendo y no se que hare ahora. Me siento mal, demasiado mal como para preocuparme por encontrar donde dormir.  Me quedo sentado en la banca de un parque, apenas oscurezca algún policía vendrá a sacarme de aquí, tengo que moverme, tengo que…


— Hey, nos encontramos de nuevo— alzo la vista de los zapatos deportivos. Aprieto los dientes cuando reconozco al hombre del bosque, el que se mantuvo en silencio en la casa donde desperté. La vista se me pone borrosa, y no entiendo lo que me dice porque comienzo a toser otra vez— vamos, acompáñame un momento— no tengo fuerza para negarme, gritar o algo. Caminamos, y caminamos, aunque estoy acostumbrado a caminar….


…Abro los ojos de nuevo, siento el calor más intenso, un calor agradable. Muevo la cabeza a un lado, estoy en un sofá, en una casa… no, es un departamento pequeño. Me cuesta respirar.


— Hola otra vez— una sonrisa— eres una persona con mucha suerte, Killian.


— ¿Dónde estoy?


— Básicamente, en una casa— parpadeo— es un invierno muy frio ¿no lo crees? El sur es mejor, aunque sea invierno, el calor es agradable. Debiste ir al sur.


— no tengo dinero— él se ríe, una risa ligera y despreocupada— ¿Quién eres?


— ah, claro, mi nombre es Lon— toso otra vez— eso se escucha muy mal ¿Dónde está? Debería llegar ya… ah, llego— no entiendo eso, pero pronto se abre una puerta. Eddie entra seguido por otro hombre, con un maletín y gafas. Me siento, preocupado. Es un doctor, y yo no tengo dinero. Una mano cae en mi hombro— no pienses en eso, deja que te revise— y lo hago, estoy tan nervioso que no pongo atención, solo sigo las indicaciones que me da el doctor para revisarme hasta que se aleja y habla con Eddie. Los dos se alejan por la puerta que llegaron.


— No tengo dinero.


— no te pidió nada—le veo levantarse del sofá donde esta, lo pierdo de vista pero le sigo escuchando— ¿eres alérgico a algo, Killian?


— No.


— bien, bien— escucho el sonido de un horno de microondas. el sonido me da nostalgia— en serio eres alguien con suerte, como eddie. También es una persona con suerte. Yo no tengo mucha suerte pero tampoco lo tomo en serio. Aquí tienes— un plato aparece en mi visión. También tiene un tenedor. Con el tiempo he aprendido a no rechazar comida, sea lo que sea y de quien sea. Me como lo que parece una tarta de carne o pastel de carne. Él, Lon, me está mirando fijamente.  Recuerdo ese momento en el bosque.


— ¿vas a comerme?


— ¿Qué? no ¿Por qué haría eso?— ah, no lo ha negado. Me quita el plato vacío de las manos.


— porque eres un lobo… un hombre lobo— suena tan extraño. Lon se ríe, algo muy alegre para la conversación que tenemos.


— no quiero comerte. Nadie lo hará, al menos ninguno de nosotros. No le preguntes a eddie porque te dirá que algunos si lo intentaran… si te sientes mejor, deberías tomar un baño. Tu ropa esta algo húmeda por tu fiebre. El baño está allí— me levanto, porque si quiero asearme. Lon me pasa un montoncito de ropa y una toalla— usa el agua caliente, el agua fría empeorara tu fiebre— como si quisiera usar agua helada con el frio. Las veces que puedo asearme no siempre hay agua caliente, el agua caliente es un lujo que disfruto mucho. Ni hablar de la ropa limpia.


— ¿Qué hiciste qué? 


— la medicina no puede tomarse sin comer ¿no? eso dicen siempre en las películas. Es un poco difícil saberlo porque nunca he enfermado.


— no me refiero a eso.


— Te lo diré después ¿Rowan llega temprano hoy?— abro la puerta, saliendo del baño. Eddie ha regresado. Entrecierra los ojos cuando me ve, pero no dice nada. Me quedo sin moverme, intimidado por su reacción.


— disculpa, no es por ti. Lon te ha dado mis cosas— mis ojos pasan a Lon.


— ¿no es tu casa?— por la forma en que se mueve por el lugar estaba seguro de que esta era su casa, y no la de alguien más.


— es como si lo fuera. Es como mi segunda casa— me estoy sintiendo enfermo y no tiene nada que ver con mi tos— tu medicina— señala a la mesa, a un montoncito de cajas. Sigo sin moverme, mirando las cajas. Es demasiado— ¿Killian? ¿Necesitas sentarte otra vez?  


— ¿Por qué?— murmuro.


— estas enfermo, tomar medicina te aliviara— escucho un suspiro. Eddie avanza hasta la cocina.


— Estas a nada de tener una neumonía. Si empeoras, sera difícil que… emm… las medicinas deben bastar. No puedes pasar la noche aquí… espera, no puedes pasar la noche aquí porque no tengo una cama adecuada, necesitas descansar porque aun tienes fiebre ¿tienes donde quedarte?— sacudo la cabeza— bien, ya resolveremos eso, primero la medicina— un teléfono suena, y eddie se aleja a la cocina para responder.


— debería morir. Sería más sencillo.


— ¿eso es lo que quieres?— Lon ya no sonríe, no ríe. Se mira las uñas mientras habla— por supuesto que morir es sencillo.


— ¿Por qué no lo hiciste? ¿Por qué no me mataste? Tú estabas allí y…


— te lo dije, nadie va a comerte. No creo que quieras eso ¿realmente quieres morir? No quieres morir, si quisieras morir no estarías hablando conmigo. No buscarías un lugar donde quedarte, no buscarías comida. No quieres morir— me tiembla el labio. Camino despacio hasta las medicinas.


— creo que podría quedarse en la casa, con los demás. Rita se muda en unas semanas.


— no es una buena idea. Jennifer ya perdió el control una vez con él. Y Donelly está allí.


— cierto— miro la conversación sin interés. Hace bastante que nadie se preocupa por mí. Soy invisible para todos los que cruzan en mi camino, no me miran dos veces a menos que estén buscando.


— ¿Rowan se molestará mucho si se queda?— Eddie resopla, casi pone los ojos en blanco.


— que se enoje lo que quiera, esta es mi casa. Pero en serio, no puede quedarse aquí en su estado. Este lugar es pequeño y hará frio.


— no importa, solo me iré.


— No— dicen al mismo tiempo. Se miran— no tiene caso enviarte a la calle enfermo. Lon ¿él lo sabe? ¿Qué es lo que sabes de ellos?


— ¿ellos? ¿Tú no eres como un hombre lobo?— él me sonríe.


 — no.


 — Eddie, dejemos de preocuparnos, se quedará en mi casa— la cabeza me da vueltas de nuevo. No sé si es por la medicina o estoy empeorando como dijeron— tengo espacio y no molestaremos a nadie pero necesito que nos lleves.


— claro.


—  eso no… yo no he dicho que sí.


— no tienes muchas opciones ahora, Killian ¿quieres morir?— Lon me mira. Su mirada es tan intensa que me incomoda ¿quiero morir? ¿Qué es lo que quiero?


—no. no quiero morir.


— lo supuse— me siento en el sofá. No sé cómo se siento ahora mismo, sin pensar en el malestar físico, sigo confundido y no llego a entender todo— además, no es como si te pudiéramos dejar por allí ahora que sabes sobre nosotros— un golpe y algo cae al piso, un vaso de plástico duro.


— no hagas esos comentarios cuando está enfermo. Killian, puedes dormir un rato, no creo que podamos llegar hasta la casa de Lon sin que duermas, los llevare cuando despiertes— la cabeza me pesa. Son amables, ambos son muy amables… pero no confió en la amabilidad, cuando las personas son amables conmigo es porque quieren algo a cambio ¿Qué es lo que quieren de mí? no tengo mucho que dar. Cierro los ojos, inhalando el aroma a desinfectante que hay en el lugar. Aunque es un lugar lindo  y desborda calidez, siento que me he metido en la boca del lobo. 


 


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