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Pequeña Caperucita por KoichiBielefeld18

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Notas del capitulo:

Steve encuentra a un muy herido Tony en el bosque y sientiendo lastima por él, lo lleva a su casa para curar sus heridas, pensando en que era el indicado por una sola palabra.

El día era demasiado caluroso a pesar de lo temprano que era, pero eso no impedía que Steven Grant Rogers, ese pequeño y delgadito híbrido de conejo, empezara con sus labores.

Hoy era día de ir al mercado a vender sus vegetales, o al menos a llevarlos y que sus amigos Bucky y Natasha los vendieran, esta última también utilizándolos en su restaurante, ya que, ¿Quién le compraría algo a un pequeño y débil omega como lo era él? Oh bueno, eso es lo que le han hecho creer las veces que ha intentado invitar a un alfa a comer o incluso llamarlo con su suave olor a fresas silvestres y miel.

El conejito respiró hondo y tomando la última cesta, subió a su auto para llevar todo hasta el pueblo donde debía entregárselo a sus amigos.

Cuando hubo llegado, se bajó en la feria siendo recibido por un enorme híbrido de lobo blanco, quien lo vio con una sonrisa y se acercó a abrazarlo, levantándolo del suelo y dándole una vueltita;

- ¡Stevie!

-hola, jerk- respondió este cuando el enorme castaño lo puso en el suelo

- ¿trajiste todo? - preguntó el otro meneando su larga cola viendo todas las canastas que había dentro del pequeño auto

-yo estoy bien, gracias por preguntar- el rubio giró los ojos al ver a su amigo quien soltó una risita

-sé que estas bien, por eso no pregunto

-eres un idiota

-pero soy tu idiota

-no por mucho tiempo- se escuchó una voz, haciendo que ambos voltearan y vieran a un enorme hombre de tez morena que se paseaba elegantemente moviendo su fina cola y sus bellas orejitas

-T´Challa- soltaron ambos al tiempo, cuando la pantera se acercó y dejó un beso en la frente del otro

-hola, Steve- saludó este cuando el rubio le sonrió

- ¿Cómo esta, su alteza? - preguntó este cuando el moreno giró los ojos

-por favor, no me llames así

-pero solo digo la verdad, eres el hijo del presidente de la ciudad. Aun no sé qué haces en este pequeño pueblo y menos con alguien como este- señaló a su amigo quien lo vio con fingido dolor

-me dueles, Stevie. Yo que he sido una madre para ti

-cállate- dijeron los otros dos al unisonó cuando este sonrió y junto al moreno, terminaron de bajar todo para que el rubio continuara su camino hacia el centro.

Cuando ya hubieron terminado de bajar las cosas, el rubio se despidió y emprendió su camino hacia el restaurante de Natasha, quien sabía que lo estaba esperando.

Menuda sorpresa se llevó cuando vio que afuera de este, lo esperaba un gato de pelo rubio que se veía preocupado;

- ¡Clint! - soltó Steve al bajar de su auto y acercarse al otro

- ¡Steve!... Que bien que ya llegaste… - dijo el cenizo tomándole las manos al rubio -Nath está mal, tienen mucha fiebre y Sam me dijo que tu tenías unas hierbas que podían servirle

-oh no, - respondió el otro -ya no tengo y no podría hacerle el té. Pero iré inmediatamente a buscar al bosque. Descarga todo, vuelvo en un rato

-gracias- soltó el otro comenzando a bajar las cosas del auto mientras que el rubio entró al restaurante y tomando una canasta comenzó a adentrarse al bosque en busca de las hierbas que necesitaba para ayudar a su amiga.

. . .

 

Steve caminaba por todas partes recolectando las hierbas necesarias para curar a la pelirroja, cuando sintió un fuerte olor a pino y café, que venía de un poco más adelante.

El rubio caminó cuidadosamente hasta que encontró a un castaño sentado bajo un árbol sosteniéndose uno de sus brazos y con un poco de sangre seca en su rostro;

-un lobo- susurró el conejito escondiéndose tras unos arbustos, cuando el castaño olisqueo el aire y sonrió de medio lado

-un omega, -susurró al sentir el leve aroma del otro - ¡Acércate!… ¡Sé que estás ahí! - soltó con fuerza asustando al conejito que comenzó a acercarse con una rama en sus manos. Cuando estuvo cerca, el castaño se acomodó un poco para verlo, quedando al momento prendado de lo que estaba viendo -Jum… un lindo y pequeño conejo

- ¿Cómo sabes que soy un omega?

-tu aroma te delata, pequeño conejito…

- ¿mi aroma? Pero si yo…

-narciso… me encanta

-Yo no… -el otro tomo una fuerte respiración y se movió un poco, ante el asombro del omega -No te muevas si no quieres que te termine de romper la cabeza- soltó con valentía cuando el lobo suspiró y se acomodó mejor

-hazlo, no me importa…

- ¿no te importa que te golpee?

-por supuesto que no… me dieron una horrible paliza… - suspiró de nuevo y se acomodó a como pudo -Fui secuestrado hace un mes… nadie pagó mi rescate ni tampoco fueron por mi… así que decidí que los enfrentaría y rete al alfa mayor del lugar… me costó muy caro- el castaño se movió soltando un quejido. En ese momento, el conejo se dio cuenta que el hombre tenía un brazo roto

-déjame ayudarte. - exclamó, rompiendo un poco su enorme suéter azul y acercándose más al otro, tomó la rama que sostenía en las manos con el pedazo de su prenda y comenzó a amarrarla al brazo del otro para sostenerlo contra el pecho de este, haciendo que el castaño gruñera ante el dolor -No me gruñas

-lo siento, es que me dolió. - el rubio rio un poco y ajustó la venda ante la atenta mirada del castaño -Tienes una bonita sonrisa, precioso

-no soy precioso, soy Steve y tú eres un lobo con suerte- el lobo rio haciendo sonrojar al conejito

-eres un omega peculiar, ¿te lo han dicho, bonito?

-muy a menudo. - contestó Steve poniéndose de pie y extendiéndole su mano al otro - ¿Puedes levantarte? Te llevaré a mi casa para curar tus heridas, pero primero debo llevar unas cosas donde una amiga

- ¿Me vas a llevar a tu casa? ¿Qué tal que quiera hacerte daño? ¿Qué tal que mi historia sea mentira? Los lobos comemos conejitos como tú en el almuerzo. Además… de que eres un omega… … ¿Y si te violo?

- ¿Quieres quedarte aquí y pasar frio entonces? Porque si es así, nos vemos

-no, no… espera… iré contigo. - respondió el lobo poniéndose de pie y extendiendo su mano -Soy Tony

-ya te dije mi nombre, así que camina bola de pelos

-que modales

- ¿Dijiste algo? – preguntó el rubio

-que tienes un lindo trasero- soltó el otro haciendo sonrojar la más bajo hasta la raíz de su cabello y comenzando a caminar con el otro detrás de él.

Después de haber caminado un gran tramo en silencio y dejado las hierbas con Clint, Steve llegó hasta su casa y esperó a que Tony saliera de entre los arbustos donde lo había dejado, ya que cuando llegaron a las cercanías del pueblo, este prefirió esconderse y esperar al otro, para luego seguir por el bosque y llegar hasta a la casa del conejo, donde se acercó y se recostó a la puerta con cansancio.

Steve abrió e inmediatamente, el castaño cayó sobre él inconsciente;

- ¡demonios! - soltó el delgadito y comenzó a jalar al otro hasta acostarlo en el pequeño sillón de su sala - ¡Dios! Tony despierta, tengo que subirte a mi habitación- decía mientras lo empujaba sintiendo que el otro tenía un poco de fiebre.

El rubio lo movió de nuevo, hasta que este abrió los ojos con pesades mostrando de paso sus afilados colmillos;

-me siento mal- contestó el castaño apoyándose en Steve y comenzando a subir

-lo sé, pero ayúdame a llevarte arriba para atenderte

- ¿me atenderás? - preguntó el alfa moviendo sus cejas de manera sugestiva y tocando levemente el trasero del rubio con su cola, haciendo que el otro girara sus ojos

- ¿quieres que te ayude o no?

-estoy malito, conejo. No seas así conmigo

-estas muy bien como para estar coqueteando

-eres increíble- rio el otro cuando llegaron hasta la pequeña habitación del rubio, donde caminó hasta la cama de este y se dejó caer, aspirando con fuerza el olor del omega, de la almohada

-iré a hacerte un té de hierbas y traer un poco de agua para lavarte las heridas. Recuéstate y descansa mientras tanto- el rubio se dio la vuelta cuando sintió que su mano fue sujetada por el castaño

- ¿Por qué me ayudas? - dijo quedito ya que se sentía somnoliento por el dulce olor del otro - ¿No me temes? ¿No temes que te haga daño? - el rubio rio

-estás muy lastimado. - dijo soltándose y cobijando al otro -Además, si quisieras hacerme daño ya lo hubieras hecho

-pero…

-y…- continuó el otro -Me gusta tu aroma a café y pino- susurró para salir en carrera del lugar ante el leve sonrojo del lobo.

Tony aspiró una vez más la almohada y sonrió acomodándose más sobre la cama;

-creo que por fin encontré a mi destinado. - dijo bajito mientras miraba la sencilla habitación en la que estaba y los cuadros que había en ella -Aunque no pensé que sería un pequeño y lindo conejito rubio- suspiró de nuevo y acomodándose una vez más, comenzó a cerrar sus ojos hasta que por fin se quedó dormido.

Por otro lado, Steve se encontraba en su pequeña cocina preparando el té, cuando se tapó el rostro con sus orejas bastante avergonzado;

“Bucky va a matarme.” pensó “Pero no podía dejarlo ahí ¿verdad? Esta lastimado y podría haber muerto. Además…“ se acercó a la cocina y colocó la tetera en la estufa mientras ponía una pequeña sonrisita en su rostro “¿Será que es mi destinado? Su olor es tan… delicioso…” el rubio se palmeó las mejillas y soltó un suspiro “¿Pero que estoy pensando?”

-nadie se fijaría en alguien como tú, Steve Rogers. No eres un omega común- dijo en voz alta mientras comenzaba a organizar las hierbas que había traído del bosque y las acomodaba en lo que el agua comenzaba a hervir.

. . .

 

Tony se encontraba completamente dormido cuando sintió que era movido de su lugar.

El lobo gruño un poco y se intentó volver a acomodar soltando un quejido;

-cinco minutos más, Pepper- dijo cuando escuchó una risita y algo frio sobre su rostro haciendo que abriera los ojos con cansancio mirando al rubio que se encontraba concentrado - ¿Estoy en el cielo? Estoy viendo a un bello angelito de largas orejas

-no creo ser bello- contestó el rubio secando la frente del otro

-claro que lo eres

-no te muevas por favor, acabo de vendar tu brazo de mejor manera. – dijo haciendo que el otro se mirara su entablillado brazo -Es lo que puedo hacer con lo que tengo, mañana traeré al doctor para que te revise

-estaré bien- contestó el otro sentados con dificultad y mirando al conejito

-sé que lo estarás, lobo terco. Pero quiero que el doctor te vea esas lesiones, aunque… tengo que ver que escusa invento para que venga sin que él se dé cuenta

- ¿él? - cuestionó el castaño levantando una ceja - ¿Quién es él?

-nadie. - soltó el rubio poniéndose de pie -Te traeré la cena, tomate ese té para que te sientas mejor en lo que termino de hacer la cena

- ¿tienes pareja? - Steve volteó a verlo sorprendido viendo como el otro hacia un puchero

- ¿Por qué lo preguntas?

-porque estas preocupado porque él se dé cuenta de mi presencia- el rubio rio y le dio un pequeño golpecito al otro en la nariz

-él… es mi mejor amigo y es muy sobreprotector ya que soy uno de los pocos omegas de este pequeño pueblo, por no decir casi el único

-yo podría protegerte- susurró el lobo cuando el otro rio

-puedo protegerme por mi mismo, pero te agradezco el gesto

-es enserio, yo podría protegerte y cuidarte muy bien…

-sé que sí, pero primero deberíamos conocernos más, ¿no crees? - dijo Steve saliendo del lugar ante la mirada de otro

- ¿lo dijo enserio? - preguntó al aire. Luego sonrió de medio lado y tomando la tacita que estaba junto a la cama tomó un par de sorbos para acomodarse entre las almohadas.

Tony había tenido un muy mal día y el haberse encontrado con ese lindo conejito había sido lo mejor de él.

Llevaba días atrapado en aquella guarida, viendo como los osos que lo secuestraron se burlaban de él porque nadie quería pagar su rescate y más aun sabiendo, que a quien vio como un padre por mucho tiempo estaba feliz por quedarse con su empresa.

¿Dónde estaban sus amigos? ¿Por qué nadie iba por él?

Cansado de todo, decidido enfrentarse la noche anterior a esos hombres, haciendo que le rompieran un brazo y le dieran la paliza de su vida. Pero eso no le importaba en ese momento, ya que consiguió encontrarse con Steve quien al verlo sabía que debía ser suyo, claro, quería cortejarlo de manera adecuada y eso lo haría apenas regresara a la ciudad y pusiera todo en orden.

El castaño se encontraba metido en sus pensamientos cuando sin darse cuenta, sintió como le daban un leve toque haciendo que se sobresaltara;

-disculpa ¿te asuste? - escuchó que decía Steve mientras le quitaba la taza casi vacía de su mano libre

-no te escuche entrar- dijo mirando como le ponía un tazón en su regazo

-estabas distraído. - rio el otro -Te hice un caldo de verduras, espero que te guste

- ¿solo verduras? - preguntó algo desconcertado removiendo lo que veía en su plato – ¿Y la carne? - preguntó ahora mirando al otro quien le frunció el ceño y levantó sus orejitas de manera molesta haciendo que el lobo cayera en cuenta de lo que dijo -Cierto… eres un conejo

-que listo eres, bola de pelos. - soltó el otro con sarcasmo -Ahora come, esto te sentara bien. Luego tomate estas pastillas para que te quiten el dolor y este remedio que te estoy dejando aquí… - y señalo la mesita -Te sentirás mejor mañana. - el otro asintió -Bien, iré a ver a una amiga, ¿ok? No hagas desastre en lo que vengo

-no me siento para hacer desastre, tal vez cuando haya descansado tire tu casa de un soplido- dijo con una risita haciendo que el otro rodara los ojos

-claro que si lobo feroz, esperare para verlo.

Notas finales:

 

¡Hola a tod@s!

Esto fue un encargo que me hicieron hace ratillo, pero hasta ahorita tuve tiempo de revisarlo y de terminarlo.

Gracias a @Nyanko, espero que te guste <3

Pronto habrán actualizaciones de #unamorextraño (otra vez, juró que casi lo termino)

Espero que lo disfruten <3

¡Muchas gracias por leer y espero sus comentarios!


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