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Error mágico por lizergchan

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Notas del capitulo:

Siento la demora!!

 

 

Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, sino a su autor Hidekaz Himaruya-sama, este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Parejas: RusiaxMexico, FranxUk, PruxAus, EspxRoma, UkxFran, y HarryxDraco insinuación de AmexMex y SnapexUk

Aclaraciones y Advertencia: Este fic contiene YAOI, humor, Lemon, fantasía y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.

Beta: Usarechan.

 

 

 

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Error mágico

 

 

Capítulo 15- Visitas

 

 

Algunos días después de Navidad; Alemania estaba descansando en la sala común de Slytherin, completamente exhausto, había estado con Italia desde las fiestas sin tomar un sólo descanso; si en esos momentos se encontraba ahí era porque Romano prácticamente lo había corrido.

 

 

—¿Italia se encuentra mejor? —la voz de Rusia sobresaltó al alemán, quien jamás esperó que Iván mostrara preocupación por alguien —. Alemania debe de estar muy cansado, da —agregó sentándose a su lado.

—Italia… él… sigue igual  —respondió cubriéndose el rostro con ambas manos; se sentía agotado de mente y cuerpo.

 

Rusia tenía cierta afinidad por Ludwig; si José hubiese sufrido la suerte de Italia… seguramente estaría en peor estado que el alemán.

 

 

 

Draco y México se encontraban dando un paseo por los jardines del colegio; a José le gustaba la nieve por que le recordaba a Rusia.

 

—¡Que frío! —exclamó José, aunque la sonrisa en sus labios evidenciaba lo feliz que se sentía.

—¿En tu país no nieva? —preguntó Draco, pues el moreno actuaba como si jamás hubiese visto tal fenómeno climático.

—Claro que si —respondió sin borrar su sonrisa. Se dejó caer en “la blanca alfombra”, para hacer “ángeles de nieve”. Draco rodó los ojos, a veces el mexicano era demasiado infantil. México se incorporó para mirar al mago a los ojos —. Mañana será año nuevo. ¿Qué suelen hacer ustedes en esas fiestas?

—En mi familia solemos hacer una cena e invitamos a la élite del mundo mágico —México torció la boca, esa clase de eventos le parecían demasiado aburridos.

—¿Sólo eso? —Draco asintió con la cabeza; José se llevó la mano a la barbilla —, mmm, interesante… ¡adiós! —exclamó y salió disparado sin darle tiempo al rubio de reaccionar.

 

 

Draco parpadeó varias veces antes de negar con la cabeza, definitivamente jamás lograría comprender a su amigo.

 

 

México caminaba por los pasillos de Howard en busca de su chaneque cuando escuchó ruidos raros provenientes de uno de los salones; abrió la puerta con lentitud para evitar hacer ruido. Adentro, descubrió a Francia, desnudo mientras era embestido por Inglaterra, cerró la puerta con calma.

 

—Creo que me he traumado —murmuró con tranquilidad y continuó con su camino. —¡Chin! —exclamó de pronto, tronando los dedos; había olvidado por completo su compromiso.

 

Echó a correr nuevamente, esta vez, rumbo  al bosque prohibido. En ese lugar lo esperaba Canadá con él estaban dos lechuzas: “Maple” y “Torito”.

 

Maple era una lechuza de color ámbar, mientras que Torito era marrón.

 

Cuando Torito vio a México voló para posarse en su hombro; le dio algunos picotazos a modo de cariño e incluso chocó su cabeza con la de su dueño.

 

—Yo también te extrañé —de su capa sacó un bocadillo para ambas lechuzas que comieron gustosas.

—México —habló Canadá, el aludido lo miró y le sonrió algo apenado.

—Lo siento Matt —se disculpó mientras se llevaba una mano a la nuca. Mathew  negó con la cabeza; ya estaba acostumbrado, era típico en el moreno llegar tarde.

 

México había citado a Canadá para tener una competencia con sus lechuzas, en realidad, Mathew no deseaba hacerlo, pero José resultaba ser muy persuasivo cuando quería serlo.

 

—Matt, necesito que me ayudes con algo —Canadá lo miró esperando que continuara —. Mañana será año nuevo y ya que, gracias al tarado de Arturo… debemos pasar las fiestas lejos de nuestras casas, creí que sería buena idea hacer una fiesta.

—No creo que todos estén de humor para celebrar —comentó Canadá refiriéndose a Alemania, Romano, Turquía y Grecia; pero México no iba a aceptar un no por respuesta, él pensaba firmemente que todos necesitaban relajarse y olvidar lo sucedido… al menos por un rato.

 

 

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Francia e Inglaterra acababan de tener un encuentro apasionado. Arthur miraba desaprobatoriamente la cara de satisfacción que tenía el “menor”. Dejó escapar un ligero suspiro mientras se acomodaba la túnica.

 

 

—Debemos dejar de hacer esto —dijo Inglaterra ocasionando que Francia lo mirara sin comprender —. Ahora eres un niño, un estudiante y yo soy un adulto… tu profesor; lo que hacemos no es correcto —Francis bufó molesto, nuevamente salía con lo mismo.

—Angleterre, te recuerdo que esta no es mi verdadera apariencia —comenzó —, y aunque lo fuera; no somos simples humanos… somos países…

 

Arthur lo sabía, pero no podía evitar verlo de otra manera; estaban en el mundo mágico, pocos conocían la verdad sobre ellos, sin embargo…

 

—Vamos a mi habitación —Francia sonrió y asintió con la cabeza.

 

 

 

Canadá y México estaban adornando la mazmorra donde había sido la fiesta de Nick Casi Decapitado; el rubio aun creía que era una mala idea hacer una fiesta, especialmente cuando Italia y Japón se encontraban en tales condiciones.

 

Tlilmi ayudaba a José a colocar los adornos en las partes más altas o traía platos, vasos e incluso piñatas*. Mathew sonrió viendo al mexicano bailar mientras cantaba a capela, siendo acompañado por el chaneque que movía las caderas de un lado a otro.

 

—Vamos Matt —dijo José continuando con su canción:

 

Mesa que mas aplauda ¡sí! Mesa que más aplauda ¡no! Mesa que mas aplauda le manda le manda le manda a la niña Za za za y a tu za y a tu za Za za za y a tu za y a tu za Za za za y a tu za y a tu za Za za za y a tu za y a tu za

 

 

Canadá tan sólo sonrió, definitivamente el mexicano era todo un caso. Cuando terminaron, la mazmorra lucia espectacular; los adornos le daban una atmosfera agradable, ajena a la lúgubre que usualmente reinaba. Después, José arrastró a Mathew en busca de los otros países.

 

Con el resto del Bad cuarteto, Rusia y América no tuvieron problemas, tampoco con el trió dorado, ni con Draco, pues, ni los amigos de Harry, ni él sabían que Malfoy iría y viceversa; el verdadero problema fue convencer a Alemania, Romano, Turquía y Grecia.

 

—¡Por supuesto que no! —gritó Ludwig enfurecido con el mexicano, ¿es que no se daba cuenta de la tan delicada situación en la que se encontraban?, ¡en verdad era un inconsciente!, y todavía tenía el descaro de decirlo en frente de Italia.

—¡¿En qué demonios piensas maldito mocoso?! —le gritó Romano —¡Eres igual de tarado que tu padre!

 

Alemania estaba tan furioso que miraba a México como si estuviera a punto de saltarle a la yugular; por primera vez, Canadá se alegró de ser “invisible” pero también estaba preocupado por su amigo, aunque éste parecía no estar afectado.

 

—¿Te parece correcto festejar con Japón e Italia en esta condición? —habló Turquía, uniéndose a la conversación.

—México… eso… no es… correcto… —agregó Grecia. En esos momentos Lovino se entretenía zarandeando a su hijo diciéndole que era igual de idiota que España; con mucho trabajo, José logró quitarse a su “madre” de encima.

—Pero necesitan descansar un poco, ¿creen que la tía Italia y Japón se sienten bien al verlos aquí, así como están?, ¿no les parece que sólo les ocasionan sufrimientos? —los tres países se quedaron callados; a pesar de ser sólo un niño (en comparación a ellos), parecía ser más listo… era una lástima que no lo utilizara en su propio beneficio.

—¿Irá Potter? —preguntó Alemania sin ocultar su desdén. José bufó molesto cruzándose la cabeza.

—Tío Lud, yo la verdad no creo que Harry sea el responsable de todo esto —dijo el mexicano.

—Él fue el responsable —aseveró Ludwig.

—Pus, yo, de lengua me como un taco* —dijo con tranquilidad.

—¡Cuida tu boca, mandito mocoso malcriado! —le gritó Romano; México bufó molesto, se sentó en la cama donde descansaba Italia que desde el inicio estaba escuchando la conversación, al igual que Japón —. Tía, ¿Vea’ que Harry no fue? —Feliciano parpadeo una vez, lo que significaba no. Los tres países se quedaron con la boca abierta.

—Kiku, ¿Harry te hizo esto? —le preguntó Turquía. Japón dio un parpadeo: era un no.

 

Ludwig se llevó las manos al rostro; la culpa lo invadía, por poco mataba a una persona inocente.

 

—Entonces… ¿van a ir? —los tres miraron a sus respectivas parejas (en el caso de Turquía y Grecia ambos observaron a Japón) o hermano (en el caso de Romano); Feliciano y Kiku parpadearon dos veces dándoles a entender que deseaban que fueran.

 

Romano se cruzó de brazos y gruñó molesto. José sonrió y le susurró algo al italiano que terminó por convencerlo.

 

 

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Llegó el tan esperado día; México y Canadá se habían esforzado bastante arreglando la mazmorra dejando maravillados a todos los invitados, y la comida no se quedaba atrás, había para todos los gustos, la música tampoco estaba mal, aunque para muchos era extraña.

 

Draco llegó algunos minutos después de todos los demás; buscó con la mirada a Iván o a José, los vio en una esquina, el mexicano se encontraba sentado en las piernas del más alto, dándole de comer en la boca; el trío dorado se encontraba a unos metros de ellos. Ron levantó la mirada topándose con Malfoy, pero no pudo decir o hacer nada, pues en ese momento entraron algunas lechuzas que llevaban alguna correspondencia.

A Rusia le llegaron algunas cartas y dulces de sus hermanas; Francia recibió una nota de Inglaterra  que lo hizo poner su típica cara de pervertido.

 

—¡Waaa!, ¡son cartas de mis carnales! —exclamó José con Torito en su hombro; estaba sentado en el suelo con un paquete abierto y varias cartas regadas a su alrededor —¡Esta es de Beto! —exclamó con un sobre que tenía escrita la fina letra de Perú.

—¿Y qué dice? —le preguntó  España con Romano a su lado.

—Que le da gusto saber que alguien le hace la vida de cuadritos al gringo —Alfred comenzó a quejarse pero México estaba más entretenido revisando su correspondencia. —Es de Marcelo —dijo frunciendo el ceño; al abrir el sobre se encontró con una fotografía autografiada del argentino con una nota: Para que tu año tenga un poco de brillo con mi fabulosa persona, che.

 

A José le apareció un tic en el ojo izquierdo; la pose “sexy” en la que estaba Argentina, seguramente le ocasionaría pesadillas.

 

—Pendejo —murmuró destrozando la foto.

—Los hermanos de México lo quieren mucho, da —dijo Rusia. José se sintió un poco culpable, la verdad era que no pasaba tanto tiempo como quisiera con sus hermanos, de hecho, convivía más con cualquier otro país (principalmente Estados Unidos), que con su familia.

 

—¡¿Qué hace el hurón aquí?! —gritó Ron llamando la atención de los otros. Inglaterra rodo los ojos, ya de por si se sentía incómodo al estar rodeado de tantos niños.

—José me invitó —respondió Draco tomando su típica pose altiva. El pelirrojo miró al mexicano que sonreía como si nada pasara.

—¿Por qué invitaste al hurón? —José frunció el seño.

—Porque es mi cuate y se me dio mi rechingada gana—sentenció cruzándose de brazos. Ron iba a decir algo pero Rusia lo interrumpió.

—Ron no debería hablarle así a José, kolkolkol —el pelirrojo tragó grueso al notar el aura oscura que parecía formarse alrededor del ruso.

—Ya es suficiente —habló Inglaterra —; si van pelear se acaba la fiesta —amenazó con voz autoritaria.

—Ya no pelearán, ¿verdad? —les dijo España regalándoles su mejor mirada asesina, ambos magos asintieron con la cabeza, un poco nerviosos; Antonio era difícil de hacer enojar, pero cuando lo estaba era realmente atemorizante.

—¡Joseph, baila con el héroe! —gritó Alfred jalando al mexicano sin que este tuviese tiempo de protestar o Rusia pudiese detenerlo.

—Alfred… kolkolkol —Ron decidió que lo más sano era alejarse de Iván o de lo contrario podría terminar sirviendo para que el ruso desquitara su coraje; pero no fue el único, Ron, España e Inglaterra hicieron lo mismo.

 

 

La fiesta siguió su curso, aunque las complicaciones normales no faltaron; Francia tratando de meterle mano a medio mundo, Romano regañando/golpeando a España, Prusia refunfuñando por que no había cerveza, Rusia y México besándose, América haciendo escándalo para llamar la atención, Canadá sentado en una esquina hablando con Hermione que era la única (aparte de México), que parecía notarlo todo el tiempo.

 

—¡Ya me cansaste maldito hurón! —gritó Ron, Draco había dicho algunos comentarios mordaces contra Hermione; ya arto de eso, tomó su barita y lanzó un hechizo, olvidándose por completo de que estaba rota.

 

El hechizo comenzó a rebotar por todos lados como una pelota. Los presentes se lanzaron al suelo, España protegía a Romano con su cuerpo, al igual que Rusia con México e Inglaterra con Francia; las lechuzas volaban de un lado a otro tratando de escapar del peligro, todo era un completo caos.

 

Una pequeña explosión se escucho, el olor a carne y plumas quemadas llenó el lugar.

 

—¡Torito! —gritó México al ver a su ave en el suelo, algo chamuscada y muerta. Cargó a su lechuza y lloró —, ¡Baaa!, ¡Toritooo!

 

Rusia se acercó a él y lo atrajo en un abrazo, le rompía el corazón ver a José llorar; España y Romano se acercaron para tratar de consolar a su hijo.

 

—José, yo… lo siento —se disculpó Ron avergonzado, provocando que México llorara con mayor intensidad —. ¿No se supone que aceptas la muerte y la consideras tu amiga? —la mayoría de los países ahogó un gemido; los ojos de México se volvieron rojos y un aura oscura lo rodeo.

—Pus si wey, pero que acepte a la muerte no significa que ni me duela cuando un ser querido entrega el equipo* —su labio inferior tembló, su mirada carmesí regresó a su color natural y el aura desapareció —. ¡Torito!

—José necesita descansar, da —dijo Rusia poniendo una mano en la espalda de su pareja para darle pequeños golpecitos en un intento de que se relajara.

 

México se dejó llevar por el ruso, de tras de ellos iban Mathew, Antonio y Lovino.

 

—Bien hecho comadreja —le dijo Draco a Ron antes de seguir a los demás; estaba más interesado en apoyar a su amigo que discutir con el pelirrojo.

—Maldito hurón, él también tuvo la culpa —murmuró Ron con molestia.

—Mon petit, fuiste tú quien lanzó el hechizo, a sabiendas que tu barita estaba rota —lo reprendió Francis.

—Sera mejor que te cuides las espaldas de ahora en adelante —habló Prusia en tono serio, sobre su cabeza estaba su pequeño Gilbirt —. Ten miedo, ten mucho miedo de lo que José te pueda hacer.

 

El rostro de Ron se puso tan blanco como la nieve; había sido testigo de “la furia azteca” en acción, lo que fue horrible para quienes tuvieron la desdicha de recibirla, ¡no quería saber lo que José le haría por haber matado a su lechuza!, tal vez Azkaban sería mejor.

 

 

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Al día siguiente, México le pidió ayuda a Hagrid para enterrar a su lechuza. Los funerales  se llevaron a cabo esa mañana; los países, el trío dorado y Draco asistieron, al igual que las lechuzas.

 

—¡Buaaa! ¡Torito! —lloró ocultando su rostro en el pecho de Rusia. José llevaba un traje negro en símbolo de luto; el Bad trio también vestía de la misma forma incluso Gilbird llevaba un moñito y lucía triste.

 

—Ahora está en un lugar mejor —dijo España tratando de consolar a su hijo, pero México lloraba con mayor intensidad.

—Sí, por lo menos tuvo una vida feliz a tu lado —agregó Prusia. Gilbird se posó en la cabeza del mexicano para tratar de animarlo.

 

 

 

Inglaterra no asistió al entierro de Torito pues había recibido un mensaje de su reina y debía acudir a su llamado. Tardó dos días en regresar a Hogwarts, lo primero que hizo fue reunir a los países; México aún estaba deprimido por la muerte de su lechuza, incluso Tlilmi lo estaba, pues Torito era su amigo, con quien realizaba muchas de sus travesuras.

 

—¿Para qué nos llamaste, Inglaterra? —lo cuestionó España, un poco molesto pues su hijo no estaba como para oír mas malas noticias.

—Fue por mi —dijo un joven alto, de piel bronceada, su cuerpo tenía cierta musculatura, bastante atractivo.

—¡Brasil! —exclamó José lanzándose a los brazos de su primo que lo recibió gustoso. Ambos se comportaban como si estuviesen solos, incluso el chaneque se notaba feliz por la presencia del joven.

—Brasil debe soltar a México, da —dijo Rusia con una sonrisa infantil, aunque el aura oscura a su alrededor era todo menos inocente.

—¿Cuándo llegaste? —le preguntó José ignorando olímpicamente los ataques de celos de Iván, pero no así Brasil quien de pronto se sentía incómodo de estar abrazando a su primo, pero el mexicano no tenía intenciones de soltarlo.

—Eh… bueno… tenía una reunión con Inglaterra —dijo un poco nervioso —. Él fue quien me trajo, pues deseaba verlos y traerte a alguien que te extrañaba.

—¿Quién es?, ¿Quién es? —preguntó dando saltitos como un niño; Brasil sonrió, su primo era todo un caso. Silbó y al instante entró volando un ave de larga cola, su plumaje era verde y rojo.

—¿Un quetzal? —cuestionó España.

—¡Donají! —exclamó el mexicano, el ave se posó en su hombro, restregando su cabeza contra la mejilla de José.

 

Donají era un quetzal que su madre, el imperio Maya le había regalado cuando aún era muy pequeño; Donají solía pasar gran parte del tiempo en los bosques de niebla, era por eso que no había podido estar con su dueño desde su inicio en Hogwarts.

 

—Luciano, Luciano, ¡¿le trajiste algo al héroe?! —preguntó Alfred emocionado. El aludido asintió aunque un poco nervioso, (Estados Unidos como niño era aún más hiperactivo de lo normal).

—Sí, traje presentes para todos —dijo Brasil. Los regalos que trajo eran cosas simples, dulces y objetos que Luciano consideró, les servirían; después, México se llevó a su primo a conocer el castillo; estaba feliz de estar con otro miembro del BTL (Bad Trio Latino). En uno de los pasillos se toparon con Draco y sus dos “guardaespaldas”.

 

—José —dijo Malfoy posando su mirada en el brasileño.

—Draco, te presento a mi primo Luciano; Luciano Barbosa*, él es Draco Malfoy —Brasil sonrió.

—Es un placer conocerte —dijo la nación estrechando la mano del joven mago, quien, para sorpresa de Crabbe y Goyle, respondió el saludo con amabilidad y es que Draco jamás se mostraba amable con un extraño (especialmente con uno que era amigo de Harry Potter).

—Pensé que no tenias familiares —México sonrió y Brasil se puso nervioso, pues no sabía qué era lo que su primo le había dicho.

—Si tengo, pero viven en otros países; como Luciano y viajan demasiado —respondió José con tranquilidad —. Además, fue idea de mis padres que Arthur fuese mi tutor.

—Así es —habló Brasil, siguiéndole la corriente —. Yo no podía hacerme cargo de José (aun que eso deseo), pues mi trabajo no me permite estar mucho tiempo en una ciudad —era una enorme mentira, pero según Inglaterra, el mundo mágico de su país estaba amenazado por un enemigo que podría ser un grave peligro para las naciones que ahora eran niños.

 

 

Se despidieron de los Slytherin y continuaron con el recorrido, aunque no por mucho tiempo, pues Brasil estaba cansado del viaje y el traslador sólo contribuyó a que se sintiera aun peor. Esa noche se quedaría con Inglaterra (lo que obviamente no agradó a Francia), pues aún tenía algunos pendientes que revisar.

 

 

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Brasil e Inglaterra se encontraban en la habitación del último; Luciano estaba un poco preocupado por su primo y los demás países; especialmente cuando Arthur le contó acerca de Voldemort.

 

 

—¿Por qué no recurrieron a los otros países que usan magia? —dijo un poco molesto. Si algo le pasaba a sus tíos o a su primo sería culpa de Inglaterra y si eso pasaba, él y su familia se las harían pasar negras.

 

Arthur se defendió diciendo que México también pertenecía al club de magia* y tampoco pudo hacer algo para quitarse el hechizo. Brasil suspiró; aun así no iba a dejar pasar el tema; al volver a su casa haría algunas llamadas a sus primos y hermanos para tomar cartas en el asunto.

 

Brasil se acomodó en la cama que Inglaterra le había proporcionado; lo único que quería en esos momentos era dormir, pero algún ser supremo parecía estar en su contra, pues unos extraños sonidos lo sacaron del reino de los sueños. Al abrir los ojos, deseó no haberlo hecho, pues vio a Francia cabalgando sobre Inglaterra, ambos desnudos.

 

—Dios, ¿Por qué a mí? —se preguntó Luciano para sus adentros. Tomó la manta, su almohada y salió de la habitación procurando no hacer ruido. Caminó unos cuantos metros; había demasiado frío y no estaba acostumbrado; suspiró pesadamente al darse cuenta de la cruda realidad… estaba perdido.

—Debí quedarme en un hotel —se reprochó el brasileño. Ahora se encontraba en un oscuro pasillo, solo. Estuvo tentado de llamar a Tlilmi pues México le había dicho que lo hiciera cuando lo necesitara y el mismo chaneque le ofreció su ayuda, pues él estimaba mucho a los latinos y en especial a los miembros del BTL. Brasil desechó la idea inmediatamente, conocía muy bien a Tlilmi como para saber que llamarlo podría resultar contraproducente.

 

Suspiró por décima vez en diez minutos; tal vez si caminaba un poco mas llegaría a algún lugar donde pudiese dormir un poco, se detuvo de pronto, a unos pasos estaba una criatura extraña a sus ojos.

 

—H-Hola —dijo Brasil. La criatura se sobresaltó —. Lo siento —se disculpó.

—Usted… es como ellos… —dijo la criatura dando un paso atrás, como si temiera que la nación pudiese hacerle algo.

—¿Ellos? —Brasil no estaba comprendiendo, ¿Qué era esa cosa?, tenía cierto parecido a Tlilmi pero esos grandes ojos tenían una tristeza infinita y a diferencia del chaneque que utilizaba algunos adornos de oro, esa criatura vestía con harapos.

—El profesor y los niños… Dobby los ha visto, ellos no son humanos… pero Dobby no sabe que son.

—¿Profesor y los niños? —Brasil parpadeó confundido —, ¿se refiere a Arthur y los otros? —Dobby asintió con la cabeza haciendo que sus enormes orejas se agitaran —. Me llamo Luciano Barbosa, mucho gusto —le dijo poniéndose a su altura y regalándole una sonrisa —. ¿Usted como se llama?

—Dobby señor… —respondió el elfo doméstico —. El señor Luciano, se parece al señor José, señor…

—Él es mi primo, ¿lo conoce? —Dobby volvió a asentir con la cabeza. México solía compartir sus dulces con los elfos domésticos del castillo; si, definitivamente ése era su primo.

—El señor Luciano, señor, debe llevarse al señor José… —dijo Dobby —el señor José podría terminar como sus amigos, señor.

—¿De qué está hablando? —el elfo se dio cuenta que había hablado de mas y comenzó a golpearse la cabeza contra el muro ante la mirada aterrada del brasileño —. Eh… espere, no haga eso por favor.

—Dobby malo, Dobby no debió decirlo —Brasil lo atrapó entre sus brazos para evitar que el elfo siguiera lastimándose.

—¡Detente! —le pidió un poco desesperado; tardó un poco en lograr calmar al elfo —. No le preguntaré nada de lo que ha dicho (aunque lo deseó); sólo lléveme a la habitación de José por favor.

 

Dobby asintió, pero ni bien habían comenzado a caminar, un gemido de ultratumba rompió con la tranquilidad.

 

—¿Q-Qué fu-fue eso? —tartamudeó Brasil.

 

De pronto, una extraña figurara apareció por el pasillo, unos brillantes ojos rojos, una extraña y espesa aura gris cubría al ente, dándole un aspecto aun más aterrador. Dobby desapareció dejando solo a Luciano.

 

—Ahm —gimió la aparición.

—A-aléjate de mí… t-te l-lo a-advierto y-yo se capoeira* —sin embargo el espectro no le hizo caso, a paso tambaleante se fue acercando a él.

—¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! —gritó Brasil lanzándole la almohada y la sábana.

 

Cerveza…  —murmuró el espectro antes de ser lanzado contra el muro por una fuerte patada que Brasil le dio antes de darse cuenta de la identidad de su “atacante”.

—Pru… ¿Prusia? —Luciano tragó grueso —, por Dios, creo que lo maté…

—¿Quién es usted? —Snape había escuchado el alboroto y ahora apuntaba a Brasil con su barita. La penetrante mirada del profesor pasó del brasileño a Gilbert quien estaba inconsciente y en una extraña posición.

—Eh… ¡puedo explicarlo! —Brasil ya estaba arrepentido de no haberse quedado en algún hotel… y ahora estaba frente a un hombre que parecía que lo mataría en cualquier momento.

 

Estou em apuros…

 

 

Continuará…

 

 

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Piñata: Una piñata, es una olla de barro o cartón, cubierta de papel maché y adornada de papel de colores, que en su interior contiene frutas, dulces y otros premios, y que se cuelga de una cuerda o algún sitio alto para ser rota con un palo o garrote por una persona, y que al romperse libera su contenido sobre los participantes en el juego.

Yo de lengua me como un taco: Expresión utilizada que quiere decir: No siempre las cosas son como aparentan.

Entregar el equipo: Expresión usada para referirse al fallecimiento de alguien, otras son: Chupó faros, compró boleto pa' sombra, colgó los tenis, se puso la pijama de madera, se agarró caminando pa' bajo, se lo chupó la bruja, se lo cargó el payaso, pasó a mejor vida, etc.

Barbosa: Si, lo sé, suena a Piratas del Caribe, pero es el apellido más común en Brasil.

Club de magia: Esto es de Gakuen Hetalia, donde se menciona que Inglaterra y Rumanía pertenecen a éste club (países latinos que podrían pertenecer ¬¬ si aparecieran, serian México, Cuba, Venezuela y Colombia) (Gracias a los del grupo de Hetalia que me ayudaron con esta información).

Capoeira: La capoeira es una forma de arte brasileña de origen africano que combina facetas de artes marciales, música y deporte, así como expresión corporal.

Estou em apuros: Estoy en problemas en brasileño.

 


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